Al descubierto
Appleblom salió de la habitación y se dirigió al baño, tratando de recordar donde tenían guardado allí el botiquín de primeros auxilios. Después de buscar durante un buen rato, tratando de hacer el menor ruido posible, lo encontró, agarrándolo con su boca y saliendo de allí. Entró nuevamente con Babs y cerró, sentándose junto a su prima y dejando el botiquín en la cama, abriéndolo para ver su contenido. Después de repasar mentalmente sus esporádicas lecciones de medicina, sacó algodón, alcohol medicinal y una crema anti infecciones, preparándose para trabajar, aunque se topo con un pequeño problema.
- Quizás deberías quitarte ese traje primero.
Babs suspiro, pero asintió, levantándose con ayuda de su prima y respirando con alivio al ver que su cuerpo parecía haber mitigado el dolor punzante producto de las descargas de Electro. Poco a poco, se quito el traje con Appleblom como apoyo, quien observo curiosa los brazaletes que cubrían sus cascos.
- ¿Qué...?
- Algo que invente- dijo Babs, sonriendo un poco a pesar de la situación, siempre le había gustado hablar de lo que fabricaba.- Con estas cosas creo mi telaraña.
- Creía que la hacía tu cuerpo.
- Si fuera así, no saldría por los cascos.
- ¿Cómo estás tan segura?
- ¿Has visto a una araña sacar su tela de sus patas?
Appleblom se quedó en silencio un rato, y al fin, dio una sonrisa traviesa.
- Por casualidad no...
- No, y como digas cualquier chiste que vaya por ahí, te saco a patadas de aquí- dijo Babs con sus ojos entrecerrados.
Unos pocos segundos así, y Appleblom empezó a reír a carcajadas, aunque trato de no hacerlo tan alto. Babs siguió mirándola seriamente antes de también empezar a reír. Una vez se calmaron, se quito los lanzaredes y los dejo junto al traje, apoyándose nuevamente contra la cama. Su prima la observo un poco antes de negar con su cabeza y agarrar un trozo de algodón y la botella de alcohol.
- Aún no me creo que seas Spider-mare.
- Aún no me creo que no haya aguantado consciente lo suficiente como para quitarme el traje.
Appleblom frunció su ceño y miró a su prima, que había apartado la mirada y observaba fijamente el traje. Ahora que se fijaba bien, su pecho, aparte de la gran cicatriz, tenía varios moretones que, de haber estado a cuatro patas, no se notarían tanto.
- Lo que no deberías creer es que llegaras aquí, ¿se puede saber que te pasó?- dijo mientras empapaba el algodón.
- Pues... ¡Ay!
Babs se apartó rápidamente y reprimio el grito que quería subir por su garganta. Observo a su prima, que tenía el algodón lleno de alcohol en su casco y la miraba con seriedad.
- Venga ya, se que te has enfrentado a todo tipo de criminales y a dos supervillanos, ¿te vas a quejar por un poco de alcohol?
- Podrías haberme avisado, ¿sabes?
- Tómatelo como una pequeña venganza por no haberme dicho lo que te pasaba. Ya empezaba a creer que estabas en las drogas o te habías metido en un lío gordo.
Babs estuvo por decir algo, pero se callo, en su lugar, respiro ondo y se acerco a su prima, reprimiendo el impulso de alejarse cuando pasó el algodón por la herida de su pata derecha delantera.
- Me estabas diciendo que te paso- comento Appleblom mientras trabajaba.
- ¿Recuerdas a Electro?
- ¿El poni eléctrico?
- Si... en parte, él es el que más culpa tiene de que haya caído inconsciente. Si no fuera por eso, podría haberme encargado yo misma de esto antes de que llegarais vosotras.
- Esto va a sonar mal, pero me alegro de que no fuera así, créeme, te he ahorrado problemas.
- ¿En serio?- dijo Babs con un tono nada convencido, haciendo que Appleblom se encogiera de hombros.
- Si hubiera seguido sin saber esto, y te hubiera visto vendada, lo que habría pensado es que estabas metida en algún asunto de criminales. Y si hubiera pasado eso, ahora mismo estaríamos abajo, hablando con tu tía, y si no hubieras dicho nada, habria ido al hotel donde está mi hermana. No creo que quisieras eso.
- Pues... no...
Babs pensó en lo que dijo su prima, apoyando la cabeza en su cama. Esa situación habría sido mil veces peor si su prima no la hubiera descubierto, puede que hasta hubieran llamado a Sun, Autumn o hasta a Light Stacy. Appleblom término de trabajar con su pata, cogiendo otro trozo de algodón y poniendo un poco de desinfectante para cubrir la herida.
- Lo de Electro no explica tus heridas más... sangrantes.
- Bueno... Electro me dijo que alguien llamado Kingpin me quería muerta- Appleblom se detuvo por un momento pero siguió enseguida.- Se le escapó su nombre, Fisk...
- Fisk...- dijo Appleblom pensativa, dejando el algodón y buscando vendas en el botiquín.- Ese nombre me suena.
- Es el que declaró que era una ladrona después de que ese atraco al banco central de Manehattan.
- O sea, que aprovecho eso para poner a la prensa en tu contra- comento Appleblom con el ceño fruncido, empezando a vendar la pata de Babs, que asintió.
- Eso pienso yo, si la ciudad se pone en mi contra, no se centran en los beneficios que el obtiene. Así que... fui a su torre para ver si podía encontrar alguna prueba que le relacionara con Electro y Shocker.
- ¿Shocker? ¿Ese no es...?
- Si, el poni de las ondas de sonido- Babs miró al techo, pensando.- Estoy segurisima de que Fisk le contrató para matarme, ¿cómo sino obtendría esa tecnología?
- Entonces... ¿encontraste algo?
- No... Fisk me pillo con los cascos en la masa, intento hacer un trato conmigo pero le rechace.
- ¿Un trato?
Appleblom termino de vendar la herida y se apartó para mirar a su pirma con duda, quien respiro ondo antes de continuar.
- Quería que trabajara para el a cambio de limpiar mi imagen y de dinero... y por poco acepto.
Las dos se quedaron en silencio un buen rato, y al final, Appleblom apoyo uno de sus cascos sobre el hombro de Babs, dándole una sonrisa tanquilizadora.
- Pero no lo hiciste, eso es lo importante.
- Si... Tienes razón- Babs sonrió a su prima, contenta de tenerla allí.
Appleblom pronto borro su sonrisa al mirar la herida del pecho.
- Bueno, creo que aún tengo trabajo, así que puedes seguir.
Babs repirmio un gemido mientras veía a su prima preparar una vez más el algodón con alcohol. Siseo un poco cuando entró en contacto con su herida, decidiendo hablar para ignorar la sensación.
- En fin, que Fisk decidió pelear conmigo... con katanas.
- Me estás jodiendo- Appleblom se detuvo un momento y miro a su prima con incredulidad.- ¿Me estas diciendo que un multimillonario malvado ha peleado contigo con una katana?
- Dos, en realidad.
Appleblom la observo un rato antes de negar con su cabeza.
- Se lo cuento a Scootaloo y me dice que eso es de un libro de Daring Do.
- Créeme, yo tampoco me lo creo, y eso que lo viví. Me extraña que no se pusiera una de las armaduras que tenía por ahí, si va a imitar a un villano de cómic, que lo haga bien.
Las dos dejaron salir una pequeña risa antes de caer en un cómodo silencio. Diez minutos después, Appleblom ya había vendado a Babs, quien tuvo que apartarse de la cama para poder hacer eso. Se levantó con precaución y probó la firmeza de sus vendajes, asintiendo a su prima.
- Gracias... ahora solo tengo que pensar una escusa...
- ¿Eso significa que no le dirás nada a tu tía?
- No.
Las dos se miraron una a la otra, Appleblom con desaprobación y Babs con determinación. Al final, la terrestre de Ponyville apartó la mirada, dándose por vencida.
- ¿Qué tal... el ataque de un perro?
- ¿Un perro? ¿En serio?
- ¿Tienes una idea mejor?- dijo Appleblom mirándola con una ceja alzada.
Babs se mantuvo en silencio, pasando la mirada por su cuarto, hasta que se detuvo en su armario. Pasando con cuidado por los sacos de dormir, se acerco, abriendo la puerta y buscando algo dentro.
- ¿Qué buscas?
- Bueno... estamos en invierno, así que...
Babs saco un jersey, un poco grueso, de color rojizo, tejido por su tía hacia unos años. Se puso la prenda y asintió satisfecha al ver que ocultaba a la perfección sus vendajes, dándose la vuelta para ver con una sonrisa a su prima, pero se borro al ver que no parecía tan entusiasmada.
- ¿Te pasa algo?
- Yo... no sé porque no se lo puedes contar, aunque sea a Sun y a Autumn.
Babs se quedó en silencio, negándose a mirar a su prima a los ojos. Appleblom suspiro y se acerco, sentándose frente a ella y dándole una pequeña sonrisa.
- Se que lo comprenderán y...
- No.
Appleblom abrió sus ojos sorprendida, observando la seriedad en la mirada de Babs. Frunció su ceño y, cuando hablo, fue en un tono más duro.
- Babs, tu no los viste, están muy preocupados, y les duele que les mientas.
- Es lo mejor para ellos- dijo, sin cambiar su expresión y haciendo gemir a Appleblom.
- Babs, no lo es. ¡No se debe mentir a tus amigos! Debes confiar en ellos y...
- Appleblom...- Babs soltó un profundo suspiro antes de levantar su cabeza, una mirada cansada en sus ojos.- Fisk quiere matarme, y estoy muy segura de que ahora Shocker y Electro también, y no creo que sean los últimos ponis con habilidades a los que me enfréntare. Conoces a Sun y Autumn, ambos querrían ayudarme, sea cual sea el coste, y si mis enemigos los ven, querrán llegar a mi a través de ellos... No pienso ser la responsable de que salgan dañados... no otra vez...
Appleblom escucho esa última parte, frunciendo el ceño con curiosidad, pero sus ganas de preguntar se perdieron al ver la expresión abatida de su prima, que bajo la cabeza. Pasó un rato antes de que diera un profundo suspiro, apartando la cabeza.
- Esta bien... Si no quieres decirles nada, yo no pondré ninguna queja.
- ¿De verdad?- dijo Babs con sorpresa y alivio.
- Si, es tu secreto, no el mío.
Babs sonrió ampliamente, acercándose a su prima para darle un fuerte abrazo que Appleblom acepto de buena gana. Al fin, se separaron, y decidiendo que ya tenían suficiente para un solo día, se acostaron por fin a dormir.
La estación de tren estaba bastante concurrida a primera hora de la tarde, llena de ponis que salían o entraban de sus respectivos vagones. En frente de uno destino a Ponyville, estaban las cutie mark crusaders junto a Babs, despidiéndose mutuamente. Las mane six ya habían colocado sus maletas dentro y solo estaban esperando a que las jóvenes terminaran para abordar el tren.
- Aún no me creo que tengas miedo escénico- dijo Scootaloo, por lo que sería la sexta vez desde esa mañana, mirando con escepticismo a Babs.- Recuerdo que actuaste con nosotras el verano pasado.
- Si, yo también me acuerdo- continuo Sweetie Belle, llevándose un casco a la barbilla.
Appleblom se quedó en silencio, un paso por detrás de sus amigas y mirando a su prima. Ella sabía la verdad, pero Babs no quería decírselo a nadie, y ella respetaba esa decisión, por mucho que le pareciera que lo mejor era hacer lo contrario.
- No se porque lo tuve ahora- dijo Babs con un encogimiento de hombros.- Será porque esta vez era con ponis que conocía bien o porque los elementos de la armonía estaban allí, no lo sé.
- Pero nunca tuviste problemas con mis madres y las otras- comento Scootaloo con sospecha en su voz.
- Ya da igual- dijo Appleblom, sacando una mirada de sorpresa en sus amigas.- Esta en el pasado, no podemos cambiarlo, ¿no?
Scootaloo y Sweetie Belle se miraron entre ellas antes de encogerse de hombros. El silbato del tren anunció que pronto partirían, por lo que le dieron un último adiós a Babs antes de entrar, aunque Appleblom se quedó con ella un poco más.
- Gracias por no delatarme.
- Lo prometí, ¿no?
Ambas se miraron antes de sonreír y acercarse para darse un último abrazo.
- Habla con Sun y Autumn, mínimo trata de arreglar las cosas.
- Lo intentaré.
Las dos Apple se separaron por fin, con Appleblom entrando en el vagón. Babs pudo ver a sus amigas, sus dos primas y a las mane six despidiéndose mientras el tren tomaba velocidad y se alejaba rápidamente. La joven se quedó allí un poco más antes de salir de la estación, exponiéndose al frío del invierno y a los copos de nieve que aún caían. Se apretó el jersey a su alrededor, casi agradeciendo por sus vendajes el que se haya puesto algo de ropa, y empezó a caminar. Los esporádicos tirones de dolor que aún sentía y la cercanía de su casa la persuadieron de balancearse, optando por trotar a paso lento por la calle. La nieve ahora era más abundante, los quitanieves habían tenido que trabajar horas extra para sacarla de la carretera. Pudo ver a niños jugando alegremente y a padres amorosos vigilándoles de cerca, amigos riendo juntos y parejas pasando un día romántico, en definitiva, se respiraba un ambiente de paz y amor, propio de las fecahs que se acercaban.
Aún así, Babs sentía pesadumbre en su interior, pues sus dos mejores amigos parecían haberse enfadado con ella, más Autumn, y era comprensible. Había roto su confianza, todas las veces que había dicho que debían confiar los unos en los otros se fueron al traste, pero no podía hacer mucho más que intentar reparar su relación. Aunque claro, no se atrevía a presentarse en sus casas, prefería esperar a que las clases volvieran a empezar... a menos que reuniera el valor de presentarse en sus hogares como Appleblom le había sugerido esa mañana. Pronto llegó a su casa, entrando y dando un pequeño temblor por el cambio de temperatura, quitándose la pequeña capa de nieve que había estado reuniendo y se adentro en su hogar. Tal como esperaba, su tía se había marcado ya a la casa de una de sus amigas, dejando un trozo de pastel para su sobrina en la encimera de la cocina.
Babs sonrió para si misma mientras se acercaba, su tía se había preocupado tanto por su "miedo escénico" que había tratado de hacer todo lo posible por compensarla, y ahora le había hecho un pastel sorpresa, y de sus favoritos, manzana y crema. Se acerco con alegría, sus preocupaciones olvidadas durante un pequeño periodo de tiempo, y se dispuso a disfrutar de una buena comida casera, hasta que noto lo otro que había en la encimera. Un periódico, publicado ese mismo día, algo que no era raro de ver, y con la curiosidad despertando, se decidio a leerlo. Cuando se acerco, pasaron dos cosas, la primera es que se entero que era una edición que se había atrasado medio día para incluir un reportaje de última hora, y lo segundo es que casi se cae de la impresión. Con la rabia empezando a salir, agarró el papel y empezó a leer con furia.
"Spider-mare amenaza a White Fisk
Anoche, la llamada Spider-mare se colo en la conocida Torre Fisk, hogar de White Fisk, quien había apoyado económicamente al banco afectado por el atraco en conjunto de Spider-mare y Shocker y declaró que no se quedaría impune ante el vandalismo de esta justiciera de dudosa moralidad. La yegua entró con el objetivo claro de amenazar al famoso multimillonario, y según sus declaraciones, dejó en muy malas condiciones a sus guardias personales, pero gracias a su entrenamiento, consiguieron repeler a la amenaza, quien huyó de la escena.
Con los nuevos hechos, White Fisk pide protección, y los ciudadanos no se quedan atrás, pues ya desde hace un tiempo llevan pidiendo la encarcelación de Spider-mare. La policía declara que se ha dado la orden de detenerla nada más verla, declarándola como una enemiga pública y..."
Babs dejó el periódico, decidiendo que leerlo solo le haría más mal que bien, respirando ondo varias veces para tratar de calmarse. Observo al pastel y gruño, su apetito totalmente desaparecido.
Otto llegó a la sala donde se estudiaba y desarrollaba el proyecto Solaris, relativamente vacía a esa hora de la mañana. Habían pasado dos días desde que Spider-mare lucho contra Electro y visitó a White Fisk, y no dejaba de sentirse culpable. Se acerco decidido a la estructura que mantenía sus cuatro brazos cuando él no los tenía puestos, saludando a los dos únicos científicos que estaban junto a los monitores que controlaban el orbe, un terrestre y un unicornio. Se puso en posición y pulso el botón que estaba a su alcance, y enseguida, la placa que unía los tentáculos se abrazo a su cintura y la lámina de su columna empezó a colocarse en su lugar. Respirando fuertemente, apretó el siguiente botón y sintió las agujas incrustarse en su columna, reprimiendo el grito que siempre quería salir en ese momento. Los brazos tardaron unos segundos en activarse del todo antes de alzarse, haciendo que el terrestre se acercara a la entrada del experimento.
- No activeis nada, voy a comprobar algunos sistemas antes de empezar- diio a los dos científicos que estaban allí, que le asintieron.
Otto entró, pasando por el sistema de descontaminación, pero como el experimento no se iba a activar, no se colocó ningún traje protector. Una vez dentro, lo primero que quiso comprobar fue la contención del orbe, asintiendo satisfecho al ver la pequeña caja totalmente cerrada ermeticamente. Esta estaba en el centro de una estructura circular, donde habían dos brazos que agarraban la esfera antes de que los cables estabilizadores se conectaran correctamente a ella. Sus brazos se alzaron y se dirigieron a las válvulas que expulsarían el agua helada que apagaría el proyecto Solaris en caso de llegar a la segunda fase, algo que jamás había ocurrido pero no por ello no lo tendrían programado. En esas estaba cuando noto que las puertas se cerraban, aislando el interior. Con curiosidad y, más abundante, miedo, se dio la vuelta, viendo a White Fisk en medio de los dos científicos, que lucían nerviosos.
- ¿S... señor Fi... Fisk?- dijo mientras se acercaba.- ¿Q... qué es... esta ha... haciendo?
- Una lección, doctor Octopus- dijo White con calma.
- P... pero si... si no he hecho...
- Aún no lo ha hecho, pero no crea que no he visto sus brazos actuar de forma... amenazante.
- ¡Yo no pretendo hacerle daño!- dijo Otto, claramente asustado.
Las luces de la sala empezaron a apagarse ligeramente, símbolo de que iban a comenzar.
- Usted me dijo, doctor, que esos brazos estaban conectados a usted, eso significa que si muestran comportamientos agresivos por pocos segundos, es que es usted quien tiene esos sentimientos. Lo siento, pero debo recordarle quien está al mando, tras esto, se lo pensará dos veces antes de querer hacer nada. Activelo- dijo mirando al científico a su derecha, el unicornio.
Este miró a Otto, que le dio una mirada suplicante, y suspiro antes de activar el procedimiento. Cuando el otro estaba por activar los cables que mantendrían estable el orbe, White le detuvo, mirando la sala.
- No actives la contención.
Los dos científicos se miraron entre sí pero se quedaron en silencio. La caja de contención se abrió, mostrando un orbe amarillo al que se conectaban cuatro varillas, que se replegaron lentamente y empezó a alzarse, producto de una quinta varilla, y al estar prácticamente fuera, los brazos lo agarraron y lo elevaron a una altura considerable. No obstante, los cables no salieron de inmediato para estabilizarlo, y Otto sabía lo que eso conllevaba, empezando a golpear el cristal desesperadamente.
- ¡POR FAVOR! ¡DÉJEME SALIR!
- Le dejaré salir, no se preocupe, pero primero debo asegurarme de que no se atreva a desafiarme- dijo White con calma.
La esfera empezó a brillar, toda su fuerza fluyendo sin control, y comenzó a soltar chispas que pronto pasaron a rayos, activando varias alarmas. La sala se lleno de estos, asustando a Otto, que golpeó el cristal, tanto con sus patas delanteras como con los cuatro brazos, creando una pequeña grieta que empezaba a agrandarse. Antes de poder romper lo único que lo separaba del exterior, uno de los rayos alcanzó al terrestre, que grito de dolor, y sus tentáculos metálicos parecieron imitarle. Casi un minuto después, el rayo se desvaneció y el científico maltrecho cayó al suelo y se quedó inmóvil, cosa que sus compañeros observaron con preocupación, antes de centrarse en los monitores y entrar en pánico.
- ¡Va a llegar a la fase dos!
- Apaguelo entonces- dijo Fisk con indiferencia.
El científico a su derecha apretó varios comandos, y los brazos bajaron el orbe hasta la varilla que lo alzó, que descendió nuevamente hasta la caja de contención y se cerró nuevamente. Las alarmas se desactivaron y el humo descontaminante inundó la sala, con la figura de Otto inerte en el suelo.
- Llevénselo al hospital, díganle a las autoridades que tuvimos un pequeño accidente en el laboratorio- comento mientras se alejaba.
- Si señor...- dijeron ambos científicos, temerosos de decir algo.
- Por cierto, que uno de ustedes redacte una carta comunicándole que ha sido suspendido de empleo y sueldo hasta nuevo aviso. Queremos que se recupere y piense en lo sucedido antes de que vuelva, ¿no?
Con esto, se fue tranquilamente, ignorando que Otto, a pesar de estar al borde de la inconsciencia, había escuchado esas palabras. Una furia animal despertó en él, pero su cuerpo estaba agotado, por lo que no pudo hacer mucho y se hundió en la oscuridad.
Light observo sin pestañear al poni terrestre que tenía delante, su superior, el comisario de policía de Manehattan. Su pelaje era azul oscuro, una crin ya canosa, ojos castaños y, en ese momento, con furia en ellos, para rematar, su cutie mark era el sombrero de un policía. Había sido llamado allí por él para hablar de un tema importante, Spider-mare.
- Capitán Stacy, si le he llamado aquí hoy es porque me he enterado de que hace dos días dejaste escapar a Spider-mare e ignorarste mis órdenes de dispararla nada más verla. Exigo una explicación.
- Era la única capaz de detener a Electro, señor- dijo Light con calma.
- Eso mismo dijiste con Shocker, estoy empezando a creer que estás perdiendo la confianza en las fuerzas de la ley.
- Por supuesto que no, señor, pero estos ponis eran... superiores en todo aspecto. Jamás nos hemos enfrentado a nadie como ellos, y Spider-mare era la única con posibilidades de...
- Escuche bien, capitán Stacy- dijo mirando seriamente al unicornio-, el alcalde y White Fisk, el semental más rico de la ciudad, quieren a esa araña entre rejas, y yo también. Es una amenaza para la ciudad, tanto como Electro o Shocker.
- No estoy de acuerdo, señor... Ponis como Electro o Shocker deberían tener prioridad sobre Spider-mare, ella al menos trata de salvar a los civiles.
- Guardese esos pensamientos para usted a menos que quiera que le despidan, ¿queda claro?
- Si, señor...- dijo Light con un pequeño gruñido, pero su superior lo ignoro, reclinándose en su silla.
- Eres un buen policía, Light, no eches a perder tu buena reputación por una justiciera. Puedes marcharte.
Light asintió y se marcho del despacho del comisario, caminando por la comisaría hacia su propio despacho, frente a una sala llena de mesas y policías. Allí, se sentó en su silla con un suspiro cansado, observando su escritorio detenidamente, pensando. Había querido olvidar esa sospecha hacia Babs, pero... Se levantó y abrió la puerta, observando a un agente, un unicornio, que estaba en su propia mesa.
- Traigamne los primeros informes de Spider-mare de antes de que cambiara su patrón de criminales.
- Si señor.
Light observo al policía alejarse rápidamente, entrando el en su despacho y abriendo un cajón de su escritorio. Sacó un archivo que siempre tenía a casco, y no era otro que del asesinato de Juice Apple, tío de Babs Seed. Se había jurado hacer justicia y atrapar al hijo de puta que le arrebato a ese semental la posibilidad de poder ver a su sobrina crecer para convertirse en una yegua de bien. Ojeo la poca información, maldiciendo que aún no hubieran dado con el culpable, y se detuvo en la página de sospechosos. Sólo había uno, además de una supuesta luchadora que no se había identificado y que tras ese suceso no volvió a aparecer, según el jefe de estadio porque la había despedido y era anónima.
- Aquí esta, señor.
Light levantó la vista y observo que el agente llevaba en su magia una caja con bastantes archivos. Con un gesto, le indico que lo dejara en un lugar de su mesa antes de agradecerle y pedirle que dejara el despacho. Encendió su cuerno y bajo todas las persianas antes de volver al archivo de Juice. En su día no lo pensó mucho, pues al ser algo que le tocaba personalmente no había estado muy atento, pero ahora que la sospecha había despertado, no pudo evitar darse cuenta de las casualidades. Después de la muerte del tío de Babs, la luchadora desapareció, y pocas semanas después de enterrarle, Spider-mare empezó a hacer sus primeras apariciones.
Dejó el archivo que tenía en sus cascos y sacó unos cuantos de la caja, todos de diversos ponis que habían sido apresados por Spider-mare. La descripción siempre era parecida, unicornio, pelaje blanco y crin rubia, mismo patrón, como si buscara a alguien... Light frunció su ceño, volviendo al archivo de Juice, deseando equivocarse y lo abrió por la sección de sospechosos. Leyó atentamente antes de suspirar y reclinarse en su silla, tenía que pensarse muy, pero que muy bien su próximo movimiento.
