Interrogatorios

Unos golpes profundos sonaron en la habitación vacía, sacando a Babs de un plácido sueño y arrastrándola a la realidad. Abriendo un ojo, vio que el ruido insesante venía de la puerta, y pronto vino acompañado de la voz de su tía.

- Vamos, Babs, tenemos que darnos prisa para llegar al hotel y empezar a ayudar.

La joven gruño de sueño, lo suficientemente alto como para hacerle saber a su tía que estaba despierta. Observando su despertador, vio que eran apenas las siete de la mañana, haciendo que la yegua se preguntara porque diablos se levantaban tan temprano. Babs se estiró lo máximo posible y observo su traje, tirado en el suelo, sacando un suspiro de la joven. "Tengo que acostumbrarme a sacar eso de la vista". Colocándolo en su alforja, se puso una chaqueta antes de ponerse las bolsas y salir de su habitación, encontrándose con su tía esperando en la sala, ya preparada.

- Podríamos haber ido un poco más tarde- dijo en mitad de un bostezo mientras se dirigía a la cocina para su desayuno, recibiendo una mirada divertida de su tía Sweet.

- Conociendo a tu prima Applejack y la princesa Twilight, ya se estarán preparando. Hay que demostrar que nosotras estamos tan dedicadas a esto como ellas.

- Aún tengo sueño- gruño Babs mientras mordía una manzana, escuchando la risa de su tía.

- Una temporada en la granja de Applejack y dejarás de quejarte por levantarte a las siete.

Con un suspiro, Babs decidió terminar su desayuno, viendo de reojo la portada del periódico, de varios días atrás, al que estaba suscrita su tía... y uno de los principales detractores de Spider-mare. El titular fue suficiente para sacar un pequeño gruñido, pero al menos, no era tan insultante: "Octopus ataca a una niña y la policía consigue salvarla". Antes le habría cabreado, bastante, pero tras la muestra de respeto de varios ponis unos seis días atrás, bueno, hacía que la esperanza de que hubieran ponis que no creyeran esas cosas fuera más potente. Cuando al fin terminó, siguió a su tía Sweet al aire haldo de la calle, ahora llena de nieve, y ya se podían ver a muchos más niños jugando con esta que de costumbre.

Después de tomar un autobús y viajar por la gran Manehattan, llegaron al fin a su destino, un lujoso hotel de cinco estrellas donde se hospedaban las mane six junto a las crusaders. Entraron en el amplio vestíbulo, pero antes de poder internarse, fueron detenidos por un poni de recepción, que las miró con una sonrisa e indicó que se acercaran.

- Bienvenidas al Palace Hotel, ¿en qué puedo ayudarlas?

- Buenos días- dijo la tía Sweet con una sonrisa-, somos Sweet Apple y Babs Seed, venimos a ayudar a la princesa con las decoraciones para la víspera del calentamiento del hogar.

- Ya...- dijo el recepcionista, que pese a que tenía la misma sonrisa, su tono era demasiado seco.- La princesa ahora esta ocupada y no creo que le agrade que dos ponis que no conoce se involucren en una celebración privada.

Eso sorprendió a la tía Sweet, que miró a su sobrina, insegura de que hacer. Babs suspiro y se acerco a recepción.

- Oiga, soy la prima de Applejack, de hecho, si están celebrando el calentamiento del hogar aquí es por nosotras y...

- Supongo que tendrán su carnet de identidad para corroborarlo, ¿no?- dijo el recepcionista, ahora sin sonrisa.- Durante toda la semana he recibido diversas escusas para poder ver a la princesa y sus amigas, así que... si dicen la verdad... tendrán un método para comprobarlo.

Babs miro a su tía, recibiendo una mueca de disgusto a cambio, como no, dejaron las tarjetas de identidad en casa. Con un resoplido, se acerco a su tía, que se llevó su casco derecho a la frente.

- Mira que olvidarme los carnets...

- No pasa nada, tía Sweet, tu espera aquí mientras voy a buscarlos.

- ¿Segura Babs? Estamos bastante lejos de casa.

- Segura...- "nada que un viaje en telaraña no pueda arreglar".- Supongo que al menos le permitirá sentarse en los sillones que hay por aquí- dijo mirando al recepcionista que volvió a sonreír.

- Por supuesto, y si dicen la verdad, estaré encantando de ofrecerles una cesta por el calentamiento del hogar como disculpa.

Babs asintió, y cuando estaba por irse, escucho un grito a lo lejos, y al darse la vuelta vio a Appleblom, Sweetie Belle y Scootaloo acercándose con unas sonrisas, la de la granjera más grande que sus amigas. El recepcionista miró de las crusaders a las dos invitadas no esperadas, con los ojos abiertos, sacando una sonrisita en la terrestre, que se centro en su prima, que fue a darle un gran abrazo.

- Al fin llegas- dijo tras separarse, acercándose a la tía Sweet y dándole otro abrazo antes de apartarse.- Vamos, las demás ya empezaron.

Babs siguió a su prima, observando de reojo al recepcionista, que se había metido dentro de una puerta de servicio, sin duda para pedir esa cesta de disculpa. Tras subir al tercer piso en ascensor, se dirigieron a una gran sala de fiestas, una de las tres que tenía el hotel, la más lujosa y que fue reservada por la princesa para esas fiestas. El techo era alto, varias columnas rodeaban la sala y un gran ventanal que daba unas hermosas vistas de la ciudad. Ya tenía unas cuantas decoraciones, y a lo lejos pudo ver a Pinkie Pie saltando alegremente mientras preparaba las mesas donde se colocaría la comida. En el centro estaban la mayoría de las mane six, planeando como hacer todo, con un Spike de ya un tamaño de un poni adulto apuntando todo.

- ¡Hola Applejack!- dijo la tía Sweet, acercándose alegremente a la poni terrestre, que miro con una sonrisa a la anciana yegua.

Mientras su tía se acercaba a las adultas, Babs se centro en sus amigas, ansiosa de empezar a ayudar.

- Bueno, ¿por dónde empiezo?

- Primero hay que esperar a que mamá Twi se organice, ya sabes como es- dijo Scootaloo mirando hacia su madre, que estaba saludando a la tía Sweet.

Las cuatro jóvenes se acercaron para saber en que ayudar en cuanto Twilight tuviera todo listo. Spike, que había dejado de apuntar, a la espera de que su madre siguiera, observo a las chicas y les dio una sonrisa, en especial a Babs.

- Hey, chicas, ¿qué tal?

- Corta el royo y ve directo al grano- dijo Scootaloo con una sonrisa, recibiendo una mirada curiosa de Babs, que observo nuevamente al dragón, quien mostró su rostro más inocente.

- No se de que me hablas, solo estaba saludando... Y ya que hemos hecho las presentaciones, Babs...- el dragón se acerco bastante, invadiendo el espacio personal de la yegua terrestre, sino fuera porque sabía que Spike era inofensivo y se había enfrentado a locos peores, estaría intimidada-, ¿has visto a Spider-mare en acción? ¿Cómo es?

- Espera... ¿Qué?

Babs escucho unas risitas detrás de ella, y al girarse, vio a Scootaloo riendo alegremente. Cuando se calmo, observo a la yegua con una sonrisa.

- Spike no ha parado de hablar de Spider-mare desde que escucho de ella. No sabes lo pesado que ha sido durante nuestro viaje en tren.

- ¿Puedes culparme?- dijo Spike, aparentemente ofendido.- ¡Estamos ante una superheroina real! ¡¡Con supervillanos!!

- ¿Superheroina?- dijo una voz a sus espaldas, una que hizo que Babs suspirara, "ahí vamos de nuevo", pensó.

La tía Sweet miraba al dragón atentamente, a lo que Spike retrocedió un poco. Mientras la mayoría de las mane six la miraban sin entender, Applejack suspiro, sabiendo que se acercaba un momento incómodo.

- Esa Spider-mare es una vulgar ladrona, no tiene nada de heroico. Si quieres algo así, mira a la princesa Twilight y sus amigas, ellas si son heroínas.

- Bueno... tampoco es para exagerar- dijo Twilight, un poco de rubor subiendo a sus mejillas.

- Tonterías, no debes avergonzarte por ello, quien debería hacerlo es esa Spider-mare. Debería darle vergüenza, llevándose el mérito de verdaderos héroes como la policía.

Babs apartó la mirada, notando que Appleblom se acerco y la miró con preocupación. Le dio una pequeña sonrisa, tratando de expresarle que no pasaba nada, aunque sí pasara. Puede que le hubieran demostrado que había ponis que sabían que no era una criminal, pero que su tía, aquella que la crío desde que perdiera a sus padres y a su hermana... era demoledor. Spike miró sin comprender a la anciana, tratando de dar una respuesta.

- P... pero ella...

- Pero nada, hazme caso, si te encuentras con esa Spider-mare, vete en la dirección contraria. No le interesa ayudar a nadie ni...

- Eso no es lo que yo oí, tía Sweet.

Todos en la sala se giraron para ver quien había hablado, viendo a Light Stacy junto a su hija Sun, que se aseguraba de no hacer contacto visual con Babs. Esta, a su vez, hizo lo mismo, ignorando la mirada de desaprobación de Appleblom. La tía Sweet se quedó en silencio un momento antes de hablar.

- Pero... El Daily Bugle dijo que esa Spider-mare robo el banco junto a ese Octopus y se largo, dejando que la policía se encargara de todo. ¡Ni siquiera ayudo en el rescate de una niña!

- Créeme, colo capitán de la policía y el encargado del caso Spider-mare, se que eso no fue así- dijo el unicornio mientras entraba, dando una mirada a Babs, que ella no noto.- En primer lugar, no robo nada, y en segundo, fue ella quien salvo a la niña.

La tía Sweet frunció el ceño, incrédula, ella creía firmemente en que los medios de comunicación siempre decían la verdad, pero sabía muy bien que Light no mentiría con eso, especialmente si tenía que atrapar a Spider-mare.

- ¿Me estas diciendo que el Bugle ha mentido?

- Básicamente, si.

La tía Sweet se llevó un casco a la cabeza, pensando en lo revelado. A ella le gustaba la verdad, y que le mintieran sobre eso...

- Por Celestia... Ahora me siento fatal- su ceño se frunció y levanto la mirada.- ¡Pienso mandar una queja!

- Siéntete libre, pero pasando a otro tema... Como nos han invitado a la fiesta, he pensado en pasar y ayudar a organizar todo.

Twilight, contenta de pasar a un tema menos controversial, asintió enseguida. Mientras Light se acerco a las mane six, Sun fue junto a las crusaders, ignorando deliberadamente a Babs, cosa que la yegua imitó. Las otras sintieron la incomodidad en el aire y, por insistencia de Appleblom, se alejaron rápidamente. Dando un vistazo a los ponis cercanos, la unicornio se alejo, indicando a su amiga que la siguiera. Ya fuera del alcance del oído, al fin se atrevió a mirarla, cosa que la terrestre no se había dignado a hacer aún.

- Escucha, Babs, aún me duele que nos mientas y no me digas que es lo que te pasa- Babs pareció a punto de decir algo, a lo que Sun frunció el ceño.- Atrévete a decirme que no te pasa nada y te juro que te doy un buen golpe.

Babs se quedó en silencio, desechando decir algo, a lo que Sun asintió satisfecha antes de volver a hablar.

- Aún así, te conozco desde niñas, y se que, llegado el momento, me lo dirás. Por ello, vamos a hacer un trato, yo no te presionó para que me digas que te pasa y tú no me mientes en la cara, siempre y cuando me prometas que me dirás que te pasa cuando te sientas lista.

Babs miro a su amiga fijamente, pensando su respuesta. No quería decirle que pasaba realmente, pero tampoco quería perder a su mejor amiga. Suspirando, sonrio a Sun, sacando otra sonrisa en la unicornio.

- Trato.

Ambas se abrazaron fuertemente, contentas de arreglar las cosas por fin, aunque quedaba alguien con quien arreglar todo. A lo lejos, ocupado ayudando a las mane six, Light observo la escena, no pudiendo evitar dar una pequeña sonrisa, pero había algo en el fondo de su mente que le molestaba... la supuesta identidad secreta de Babs.


El sol se ocultaba en el horizonte, atravesando con sus últimos rayos de luz los pocos huecos que dejaban los edificios de Manehattan. La creciente oscuridad era aprovechada por un grupo de tres ponis, dos terrestre y un unicornio, que se internaron en un callejón, rumbo a un patio que conectaba con las puertas traseras de varias tiendas, entre ellas una joyería, y varios aparcamientos con coches allí. El que poseía magia se adelanto mientras los otros dos se quedaban atrás para vigilar. Un ruido fuerte se escucho, y al girarse en esa dirección, pudieron ver a Spider-mare sobre uno de los vehículos, su mirada en dirección a los ladrones.

- Pregunta, ¿sois cerrajeros?

- ¡Spider-mare!- grito uno de los terrestres al tiempo que sacaba una pistola.

Su compañero le imitó y empezaron a disparar, aunque fue un poco inútil, pues la araña ya había saltado para esquivar, aterrizando limpiamente en el suelo y lanzando dos redes para quitarles las pistolas y lanzarlas bien lejos.

- Lo digo porque he perdido mi llave, y necesito un cerrajero. Pero algo me dice que no lo sois, no se, quizás será que tenéis pistolas o que el dueño de esa tienda no está, ¿vosotros que creéis?

- ¡Cállate de una maldita vez!- grito uno de los terrestres a la vez que avanzaba hecho una furia.

Spider-mare esquivo la mayoría de los golpes antes de lanzar el suyo y dejarle inconsciente. Cuando se centro en los otros, ya estaban huyendo de allí, por lo que lanzó dos de sus telarañas para hacer que tropezaran. Con un salto, llegó al segundo terrestre y lanzó varias redes para dejarle bien sujeto al suelo, mientras que al unicornio le colocó de pie y le impulso hacia una de las paredes, dejándole inmovilizado allí.

- Muy bien- dijo Spider-mare a la vez que se acercaba.- Tengo un problema con cierto pulpito, y tú me vas a ayudar. Solo respóndeme a algunas preguntas y te dejaré en paz, no me hagas hacer de poli mala- la araña miro en ambas direcciones antes de acercarse más.- Por favor, haz que tenga que hacer de poli mala, quiero practicar.

- ¡Te diré lo que quieras, pero déjame en paz!- grito de inmediato el unicornio, haciendo que Spider-mare se encogiera de hombros.

- Bueno, tendré que practicarlo otro día.


La noche ya era oscura cuando un vehículo entró en un patio con aparcamiento que daba a varios edificios y con cuatro entradas distintas. Del coche salieron una terrestre y un unicornio que se dirigieron a una gran puerta de garaje. Mientras el semental abría la puerta con su llave, la yegua se quedó observando lo poco que podía ver de la luna a través de los gigantes de metal.

- ¿Esta todo en el almacén?

- Si señora- contestó el unicornio sin girarse.- Todos los artículos a la venta ya están dentro.

Al terminar de decir esto, abrió la gran puerta y se giro a la yegua, que le asintió conforme, aún mirando la noche. Antes de poder entrar, escucharon el característico sonido que hacía esa repugnante araña cada vez que lanzaba una de sus redes. Al girarse, vieron un borrón rojo y azul que agarró a la terrestre y se la llevó sin miramientos, arrancándola del suelo. La pasejera indirecta grito de terror mientras era llevada por la ciudad, y cuando fue soltada en suelo sólido, se topo con una sorpresa desagradable.

- Las vistas son estupendas, ¿no?

La yegua ignoro a Spider-mare, centrándose en su problema, estaba sobre una gárgola gigante de metal a una altura de, mínimo, cincuenta pisos. La estructura estaba en la esquina de un edificio, haciendo además de muro para los dos pasillos, ocultos por las paredes gigantescas que podrían ocultar a cualquier empleado de mantenimiento que pase por allí de las miradas de los transeúntes que pasaban por el lejano suelo. La terrestre se tiro al poco terreno sólido que tenía, mirando a la araña con ira.

- ¡¿Estas loca?!

- ¿A qué viene el insulto gratuito? Yo solo quiero hablar- dijo Spider-mare mientras se acercaba, caminando con seguridad por la gárgola.- Verás, un pajarito me ha dicho que le vendiste materiales a alguien muy importante, y tengo la sospecha de que un pulpito que estoy persiguiendo trabaja para él. ¿Te suena?

- ¡Vete a la mierda! ¡No voy a decirte nada!

- Una pena, pero si es así, espero que te guste vivir aquí, trataré de traerte comida de vez en cuando- Spider-mare se dio la vuelta y dio la impresión de ir a marcharse, pero la yegua empezó a reír.

- ¡No seas boba! ¡Se que ahí hay una zona de mantenimiento, sólo tengo que seguir el pasillo hasta alguna puerta o una ventana y...!

- Contra, es verdad, no es una amenaza si puedes escapar fácilmente- dijo Spider-mare mientras se golpeaba la cara con un casco.- Lo siento, soy nueva en esto de interrogar a los ponis, ya mejoraré con el tiempo, no te preocupes.

Acto seguido, se acerco a la yegua, y sin mucho esfuerzo, por mucho que la otra quisiera escapar, la lanzó por uno de los lados. La terrestre empezó a gritar de puro terror, al menos hasta que una telaraña le agarró del casco trasero izquierdo y detuvo su caída. Al levantar su cabeza, vio que Spider-mare estaba pegando la red a un lado de la gárgola antes de observar a su rehén, o así lo sentía la pobre poni.

- Bueno, esto está mejor. Ahora que tienes posibilidades de caerte, ¿vas a decirme lo que quiero saber?

- ¡¡No pienso decirte nada, pedazo de loca!!

- Esta bien, como quieras. Yo me voy entonces, volveré antes de que se disuelva en dos horas para volver a preguntar y sustituir la telaraña, no queremos que te caigas, ¿verdad?- Spider-mare desapareció, pues se alejo del borde, apareciendo al poco tiempo una vez más.- Bueno, tal vez no pueda venir, ya sabes, criminales, robos, mi vida personal, una tiene cosas que hacer, pero te prometo que volveré para evitar que te mates... creo. Por si acaso, no te muevas mucho, podrías romperla sin querer.

Cuando volvió a desaparecer, la yegua entró en pánico, no pensaba morir por proteger a un loco científico, aún si eso pudiera meterla en problemas con Hammerhead.

- ¡¡Espera, por el amor de Celestia!! ¡¡NO ME DEJES AQUÍ!! ¡¡TE DIRÉ LO QUE QUIERAS!!

- ¡Eso es lo que quería oír!- dijo la voz alegre de Spider-mare.

Esta salto por el lado donde colgaba la yegua antes de lanzar una telaraña y quedarse colgando boca abajo a la altura de sus ojos.

- Bien, comienza a hablar.

- ¡Mira, no se quien es el que persigues, pero se quien es ese poni importante, es Hammerhead!

- ¿Hammerhead? ¿En serio? Los nombres de los mafiosos ya no son lo que eran. En fin, sigue contando por esa boquita.

- ¡Hammerhead es peligroso, controla toda la zona oeste de la ciudad! ¡Me compró un montón de materiales, incluso brazos robóticos, y me pidió que los mandara a una dirección en específico!

- ¿Dónde?

- ¡No lo se!

- ¿Segura? Me parece raro que te diga que lo envíes a una dirección y no sepas cuál es- la yegua frente a ella se mordió el labio inferior, sacando una sonrisa bajo la máscara de Spider-mare.- Tal vez un rato aquí te haga recordar, volveré en una media hor...

- ¡¡NI SE TE OCURRA!! ¡Se dónde es! ¡¿Vale?! ¡Por lo que más quieras, no me dejes aquí!

- Ya sabes que tienes que hacer, a hablar.

- ¡Esta cerca del río, en un almacén de la calle Terra, el número 12!

- Gracias por la información, como recompensa, voy a subirte a esta gargolita.

Spider-mare subió a la gárgola y tiro de la red para dejar a la yegua en el suelo de metal, aferrándose a este con fuerza.

- ¿Crees qué puedas llegar al pasillo?

La yegua no contestó, en su lugar, después de mirar al vacío, cerrando sus ojos, se dio la vuelta con cuidado extremo y fue al muro, dejándose caer en el suelo, ignorando el quejido de dolor de su cuerpo, alegrándose de la presencia de una pared enorme entre ella y la calle. Spider-mare, después de ver cómo la yagua se había puesto a salvo, salto y lanzó sus telarañas para balancearse hacia su próximo destino.


Appleblom dormía apaciblemente, al menos hasta que sintió algo golpeando su frente, sin hacerle mucho daño. Con fastidio, se llevó su casco al lugar de impacto, encontrándose con algo pegajoso y que se aferro a su pata. Con curiosidad y sueño, se levantó, encendiendo la lámpara que había junto a su cama y observo su casco, viendo una telaraña.

- Pst, Appleblom, aquí.

La yegua alzó la vista y vio su ventana abierta, acercándose con curiosidad. Antes de poder llegar, la cabeza enmascarada de Spider-mare se asomó, boca abajo, observando a la terrestre, que se quedó quieta, bastante sorprendida.

- Hey prima, ¿qué hay?

- ¿B... Babs? ¿Qué haces...?

- Ep, ep, ep, con esta máscara soy Spider-mare, ¿no pillas el concepto?- aún si no podía verla, Appleblom sabía que estaba sonriendo, haciendo que suspirara, odiaba cuando su prima se ponía así.- ¿Dónde están Scootaloo y Sweetie Belle? Pensé que dormiríais en la misma habitación.

- Y eso hacemos, pero tienen sus propios cuartos, está suite parece un apartamento.

- Ahh, las ventajas de tener contactos en la realeza, que envidia.

- Ya... ¿Y por qué estas aquí?

- ¿Spike estará despierto?

- ¿Qué...?

Antes de poder decir nada, Spider-mare se dejó caer y se apoyo en al alféizar de la ventana, ahora derecha, y sacó un pequeño papel de su traje, extendiéndolo hacia Appleblom.

- Necesito que le envíe esto a la tía Sweet, tiene que creer que voy a pasar la noche aquí, como una fiesta de pijamas.

- ¿En serio? ¿A esta hora?- pregunto Appleblom mientras miraba el papel, observando luego a su prima.- Spike no es tonto, sabrá que pasa algo.

- Tú dile que estoy en camino o algo, y dobla la carta, si la lee, sabrá que eso último es mentira.

- ¿Por qué diablos quieres que tu tía piense que vas a quedarte aquí? ¿Qué vas a hacer?

- Cosas de héroes.

- No- dijo Appleblom de forma tajante.- Debes descansar, dormir es importante, así que vuelve a casa y...

- Voy a ser clara, Appleblom, estoy persiguiendo a un loco que tiene una bomba que haría que Manehattan sea un cráter gigantesco en la geografía ecuestre. Por ello, tengo que atraparlo, y necesito hacerlo lo antes posible, ¿puedo contar contigo?

Appleblom miro fijamente a su prima, impactada por lo dicho, antes de observar el papel. Sabía que tenía que hacer, pero tenía miedo de perderla, y aún así, no había nada que pudiera evitar que la terrestre fuera a por ese Octopus.

- Solo prométeme una cosa.

- Por supuesto.

- Ten cuidado.

Ambas yeguas se miraron fijamente, siendo Spider-mare la primera en moverse, dando un asentimiento antes de darse la vuelta y saltar a la noche.