Batalla final
Otto observaba la noche a través de una de las ventanas de su nuevo laboratorio, un poco innecesarias, pues ya había ventanales en el techo que iluminaban la sala, pero le daban un toque. Su mirada se dirigió al reloj sobre la puerta de entrada, donde estaban dos ponis, un unicornio joven de 19 años como máximo de pelaje azulado y crin rubia y un pegaso de 38 o 40 años de pelaje negro y crin grisácea, quien era uno de los subordinados de Hammerhead más leales. Octopus no pudo evitar reír levemente ante eso, la sola idea de que ese inútil pensaba que tener una niñera vigilándole aseguraría que siguiera bajo sus órdenes le provocaba una carcajada. El terrestre le había dicho que sólo era para que le sirviera de ayudante, pero el hecho de verlo a todas horas cerca de él, le daba a entender su verdadera razón, no se fiaba, después de todo, había traicionado a Kingpin. Se apartó de la ventana y se acerco a la plataforma que serviría para mantener el orbe, acercando la maleta con su brazo delantero derecho.
- ¿Puedo preguntar que va a hacer, doctor Octopus?- pregunto el pegaso.
- Comprobar que todo funcione correctamente, no se preocupe, no pasará nada- dijo Octopus, girando la cabeza y dándole una sonrisa, una que a ojos de los dos ponis parecía siniestra.
Colocó el maletin justo en el centro y lo abrió con sus brazos, dejando al orbe al descubierto. Se alejo un poco y se acerco al teclado que se había colocado cerca y pulso varias teclas con su tentáculo derecho delantero mientras los dos traseros desactivaban las varillas que mantenían el objeto en su sitio. Los artefactos metálicos se activaron y agarraron la esfera, que empezó a brillar, a lo que Otto pulso unas teclas más, desplegando una cúpula protectora que evitaría que los rayos de la primera fase escaparan y provocaran algún accidente. El pegaso hecho un vistazo al unirconio, que tenía una mirada preocupada, y al observar a su superior, este le dio una sonrisa tranquilizadora antes de acercarse. Dio un vistazo al pequeño ordenador y a los generadores a los que supuestamente iría la energía, frunciendo el ceño ante lo que vio.
- ¿Cuando empezará a producir energía?
- Lo hace, pero no fabrique esto para almacenarla, el generador era para que no me preguntarais mucho.
El pegaso abrió sus ojos como platos antes de observar con recelo a Otto, que seguía mirando el orbe.
- ¿Nos engañaste?
- Al fin alguien avispado, os ha costado, ¿eh?
El pegaso gruño antes de llevar su caso a su cinturón y sacar una pistola, a lo que el brazo trasero derecho se movió con velocidad y la agarró, llevándosela a su amo, quien la observo atentamente.
- Una pistola, primitiva comparada con mis hermosas creaciones, ¿no os parece?- giro su cabeza al tiempo que su brazo delantero izquierdo observaba con su ojo rojo al unicornio, que estaba tratando de coger su arma.- Yo que tú no haría eso.
El joven miro entre Otto y el pegaso, que le indico que se quedara quieto antes de girarse a Octopus.
- Si no es para almacenar energía, ¿para qué es?
- Para destruir el imperio de Kingpin, por supuesto, y su imperio lo construyó sobre esta ciudad, ¿qué mejor forma de hacerlo que reducir Manehattan a cenizas?
- ¿Cómo has dicho?- dijo el pegaso sin poder creer lo que oía.
- ¿Acaso eres sordo? Dije que volaré esta ciudad en pedazos- contestó Octopus, mirando al pegaso con una sonrisa siniestra.
- N... no pue... puedes ha... hacerlo...- hablo el joven unicornio, aterrado, callándose al ver a Octopus mirarle.
- Te matará a ti también- dijo el pegaso mientras se colocaba frente al joven, protegiéndole.
- ¿Por qué crees que pedí a Hammerhead un coche de alta velocidad?
- No creo que salgas a tiempo de...
- Y por eso tengo un contacto en el puerto que me llevará a mar abierto por un buen precio.
El pegaso observo a Octopus, sabiendo que estaba completamente loco, una cosa era querer vengarte de tu antiguo jefe, otra muy distinta era querer destruir toda una ciudad para borrar todo lo que logró. Había escuchado rumores de que antes de su accidente, antes de revelarse contra Kingpin era alguien manso y sumiso, y sinceramente, le costaba mucho creerlo. Este no era un buen semental llevado por el mal camino, como lo había visto muchas veces antes, como el joven unicornio que tenía detrás, no, este era un lunático que había estado esperando el mejor momento para salir a la luz.
- No vas a salirte con la tuya, bicho raro. Dream- el unicornio salto ante su nombre, mirando inseguro a quien le había enseñado tanto-, avisa a todos, no podemos permitir que destruya toda la...
Un fuerte estruendo sonó en la pequeña sala, seguido de dos más, y el motivo fue la pistola que Octopus empuñaba en su brazo trasero derecho. Había disparado al pegaso tres veces, dos en el pecho una en la garganta. El poni se llevó un casco al torso, tratando de evitar desangrarse, antes de caer muerto. El llamado Dream observo al único que le había tratado medianamente bien en esa organización, el único que confiaba en él y el único que trataba de ayudarle... ahora estaba muerto. Se acerco sin creerse lo que pasaba, agachándose junto al cadáver, manchando sus patas del líquido rojo vital, lágrimas empezando a salir. Levantó la vista y observo a Otto, que se había acercado un micrófono, conectado a la red de altavoces del edificio antes de lanzarle la pistola a la cara. Por instinto, la agarró con su magia, dándose cuenta demasiado tarde de su error.
- Gracias por dejar tu huella mágica en el arma homicida, ahora, debes recibir un castigo, ¿no crees?- Octopus sonrió maliciosamente antes de conectar el micrófono.- Atención, ha ocurrido una catástrofe, nuestro jefe de seguridad, uno de los más leales a Hammerhead, ha sido asesinado a sangre fría por uno de nuestros soldados en un último acto para protegerme. Matadle sin miramientos, cambio y corto.
Dream miró horrorizado a Octopus, que le dio una mirada curiosa porque aún no había huido, antes de salir corriendo. Sabía que no podía salir por donde vino, y menos con sus patas manchadas de sangre, por lo que se interno en los pasillos y salió por una puerta de emergencia, llegando a una escalera de incendios. Bajo rápidamente y llegó al pequeño callejón que recorría el almacén, pensando en dirigirse a la salida velozmente y tratando de no llamar la atención. Desgraciadamente, cuando llegó a la antigua zona de carga y descarga, llena de contenedores de basura y cajas que nadie se había molestado en mirar, vio dos unicornios que le vieron y sacaron sus pistolas de inmediato. El joven se colocó a cubierto, maldiciendo a ese maníaco y sacó su propia arma, dispuesto a luchar por su vida.
Mientras, Spider-mare aterrizó en la azotea del edificio enfrente del almacén que le había dicho esa yegua del mercado negro. Observo atentamente el lugar, pensando una forma de entrar, y cuando sus ojos se posaron en el brillo que salía de los ventanales del techo, supo donde ir.
- No eres muy discreto, doc- dijo Spider-mare, una sonrisa bajo su máscara.
Antes de saltar, escucho varios disparos, despertando su curiosidad. Con un balanceo, llegó a donde se estaba haciendo el tiroteo, observando desde el tejado. Su vista se centro en un joven unicornio, acorralado por otros dos unicornios. Con decisión, salto de su escondite, disparando dos redes a los atacantes antes de aterrizar y saltar hacia el semental, agarrándolo y saliendo de allí con sus telarañas. Una vez en el edificio donde había estado unos minutos atrás, se centro en su pasajero, que se alejo y le apuntó con cascos temblorosos, sacando un suspiro en la yegua.
- No voy a atacarte, ¿no crees que ya lo habría hecho?
Durante unos momentos no pasó nada, pero al fin, el unicornio dejó caer la pistola, bajando la mirada y quedando en silencio. Pocos segundos después, alzó la mirada decidido, determinación en sus ojos.
- Tienes que hacer algo, ese loco va a destruir la ciudad.
- ¿Qué?
- ¡El loco de los tentáculos metálicos! ¡El...!- se detuvo por un momento, suspirando y tratando de reprimir las lágrimas.- Mató a un... amigo mío y me echo la culpa para distraer a los demás. Va a... va a...
- Lo sé- dijo Spider-mare con un asentimiento, acercándose para poner un casco sobre su hombro.- No voy a dejar que lo haga.
- ¿C... crees que podrás?
- Yo...- Spider-mare le miro atentamente, pensando. Confiaba en sus habilidades, pero no quería arriesgarse, si ella perdía, no habría nadie más que pudiera ayudar.- Escucha, voy a llevarte con la policía y...
- ¡¿Qué?! ¡Yo no...!
- Escúchame- dijo la araña con toda la calma que pudo reunir.- Vas a decirles lo que me has contado a mí, pregunta por el Capitán Light Stacy, el confiará en ti. Dile de mi parte que avise a los elementos de la armonía.
- Pe... pero no llegarán a tiempo...
- Lo harán, confía en mí. Ahora, ¿harás lo que te dije?
Dream observo a Spider-mare y luego al almacén, mirando decidido a la araña.
- Lo haré.
- Perfecto, pues agárrate fuerte a mi, compañero.
Dream hizo lo que le pidió y Spider-mare salto y se dirigió a las calles, rumbo a la comisaría central, a media hora de viaje. Rezaba para no llegar tarde.
Un unicornio entró corriendo en la comisaría, viendo la recepción y las puertas que llevaban al resto del edificio. Un policía pegaso comía su cena tras el mostrador, interrumpiendo su comida para observar al joven.
- ¿Puedo ayudarle?
- ¡Necesito hablar con el capitán Light Stacy!
- ¿Y eso por qué?- pregunto el agente con recelo.
- ¡Ese Octopus va a destrozar la ciudad!
El policía suspiro, ya se había hartado de todos los idiotas que venían a comisaría diciendo que conocían el paradero de ese Octopus o Spider-mare. Tratando de mantener la paciencia, observo al joven, que parecía más nervioso de lo normal, y tomó nota mentalmente para pedir un análisis de sangre para descartar drogas.
- Siéntese ahí y enseguida le atenderá alguien, el capitán Stacy terminó su turno hace una hora y no volverá hasta después de las fiestas.
- P... pero... ¡Tengo que verle! ¡La ciudad corre peligro!
- Lo que usted diga, joven, siéntese y ya le atenderemos.
Al ver cómo el policía volvía a su cena, Dream perdió la paciencia, golpeando la recepción, derramando en consecuencia la lata de sidra del pegaso.
- ¡Exigo ver al capitán Stacy de inmediato!
El policía miró su sidra, de una marca algo cara, antes de observar al unicornio seriamente, provocando que perdiera todo su valor.
- Muy bien, una noche en los calabozos ayudará a calmarte y a bajarte del subidón.
Cuando el agente se levantó y estaba por salir de detrás del mostrador para arrestarle, una voz le interrumpió.
- ¿Pasa algo, agente Cloud?
Al girarse, ambos vieron al capitán Light Stacy, que miraba con curiosidad la escena.
- Nada, capitán Stacy, uno de esos gamberros que proclaman saber donde está el supervillano de turno. ¿Qué hace aquí fuera de turno?
- Olvidé mi abrigo, pasé buena noche.
Mientras el pegaso sacaba unas esposas y un anillo inhibidor de su cinturón y Light entraba al edificio, Dream se adelanto con desesperación.
- ¡Debe escucharme! ¡Octopus va a destruir toda la ciudad!
- ¿Con qué será esta vez? ¿Una bomba? ¿Control mental? He escuchado muchas opiniones- dijo Light seriamente, observando al unicornio.
Estaba harto de los que decían falsamente tener algún dato relevante, lo único que hacían era estorbar su investigación. El agente se acerco al fin al unicornio y trato de ponerle las esposas, pero Dream se resistió, mirando suplicante a Light, cosa que le despertó curiosidad, eso no solía pasar.
- ¡Por favor! ¡Spider-mare me dijo que usted me creería!
- ¡Callate de una vez y estate quiero mientras te pongo las espo...!
- Espera- dijo Light, repentinamente interesado. El pegaso le miró sin comprender pero se apartó obedientemente.- ¿Cómo que Spider-mare te dijo que yo te escucharía? ¿Acaso la has visto?
- Ella me trajo aquí después de salvarme la vida- dijo Dream con alivio. Miró a Light, que esperaba con una gran curiosidad, y supo que lo que diría podría meterle en la cárcel, pero era un precio que estaba dispuesto a pagar.- Yo... trabajaba para Hammerhead y...
- ¿Hammerhead? ¿El segundo mafioso más importante?- dijo Light con una ceja alzada.
- S... si... Yo... Me pusieron como ayudante de Octopus y... ese loco pretende explotar toda la ciudad.
- ¿Cómo?
- Con una... cosa... que robo de cuando estaba trabajando con ese Fisk.
- Imposible- dijo el pegaso con decisión.- White Fisk ha declarado que nada ha sido robado.
- No es la primera vez que un multimillonario empresario nos oculta cosas, continúa- dijo Light sin despegar su vista de Dream.
- Spider-mare ha ido a detenerle, pero ha dicho que mande a la policía y llame a los elementos de la armonía, aunque no se si llegarán a tiempo...
Light pensó en lo dicho, el sabía como es que Spider-mare sabría que los elementos de la armonía estaban en la ciudad.
- Ven conmigo- dijo antes de darse la vuelta sin esperar una respuesta del joven unicornio.
Con determinación, entró en el edificio, llegando a la sala donde habían varios agentes sentados en sus escritorios, aunque eran muchos menos a esa hora de la noche.
- ¡Escuchad todos!- grito, llamando la atención de los presentes.- ¡Quiero que todos los agentes disponibles acudan a la dirección que nos dará este joven! ¡Me da igual que hayan terminado su turno, estén en su día libre o de vacaciones! ¡Los quiero a todos en circulación!
- P... pero... Capitán Stacy, no puede hacer eso tan cerca del calentamiento del hogar y...
- ¡Y si quiere celebrar el calentamiento del hogar el año que viene haga lo que le digo! Tú, dile la dirección a estos ponis.
Dream asintió furiosamente, observando como el unicornio se acercaba a un terrestre.
- Agente, quiero que avise a las unidades cercanas al hotel donde se hospedan los elementos de la armonía que vayan a buscarlas, puede que necesitemos su ayuda.
Escuchar eso provocó que los que se quejaban en voz baja se pusieran serios de repente. Que su capitán hiciera eso era una cosa, pero que pidiera que trajeran a las salvadoras de Ecuestria... eso solo podía significar que el asunto era muy serio.
Veinte minutos después, tres coches de la policía se detuvieron frente al Palace Hotel donde se hospedaban la princesa de la amistad y sus amigas. Dos agentes salieron de cada uno de los vehículos y entraron en recepción, encontrándose con un guardia de seguridad que vigilaba la zona, que se dirigió hacia ellos con curiosidad.
- ¿Ocurre algo agentes?
- Necesitamos hablar con la princesa Twilight y los elementos de la armonía, es urgente.
El guardia les observo atentamente antes de girarse y conducirles al interior del edificio. Pocos minutos después, unos golpes secos sacaron a Twilight de un agradable sueño, bostezando fuertemente antes de darse la vuelta para tratar de dormir. Como los golpes seguían, no le quedó otra que levantarse, observando que Rainbow Dash seguía durmiendo, roncando alegremente. Envidiado la capacidad de su novia de poder dormir en cualquier circunstancia, la alicornio se dirigió a la puerta, con un humor no tan agradable como de costumbre.
- No se si lo han notado, pero en la puerta está un cartelito de "no molestar".
Al abrir la puerta con fuerza, su enfado paso a confusión, pues allí estaban dos agentes de policía, mirándola fijamente.
- Princesa- dijo uno de ellos, un terrestre, inclinándose levemente, ambos, antes de levantarse y empezar a hablar.- Las necesitamos a usted y a los elementos de la armonía.
Twilight parpadeo confundida, procesando la información. Al escuchar ruido fuera, se asomo al pasillo y vio un par de agentes en cada puerta de las habitaciones de sus amigas.
- ¿Se puede saber por qué?- dijo tras apartar la mirada del pasillo y centrándose en el policía frente a él.
- El doctor Octopus...
- ¿Otto Octavius?- pregunto Twilight con una ceja alzada, a lo que el policía asintió.
- El mismo, nos han informado que posee un artefacto capaz de reducir a cenizas la ciudad. El capitán Stacy nos ha mandado a buscarlas en el caso de que...- el terrestre observo a su compañero antes de hablar-... de que Spider-mare no consiga derrotarle.
Ignorando la mirada del otro agente, Twilight observo a quien le dio la noticia, antes de girarse con decisión y acercarse a la cama donde su pareja aún dormía. Agarrando a Rainbow en su magia, la colocó sobre el suelo y la dejó caer, despertándola de golpe.
- ¡¿Q... qué?! ¡¿Quién?!- se interrumpió al ver a Twilight cerca de ella, mirándola seriamente, haciendo que gimiera.- Mira, siento haberme comido el último pastelito de la caja que nos regalo tu madre, ¡pero es que no podía resistirlo!
- Espera, ¿hiciste qué?- dijo Twilight con sorpresa.
- Hmmm, ¿no me despertaste por eso?- al ver que Twilight negaba la cabeza, Rainbow sonrió inocentemente.- Entonces olvida lo que dije.
- Eh...- la alicornio negó fuertemente con la cabeza antes de centrarse nuevamente en su novia.- Mira, no hay tiempo, nos necesitan.
- ¿Por qué?
- Te lo explicaré en el camino.
Con eso, Twilight se dio la vuelta y se dirigió a la puerta, esperando que la pegaso arcoíris la siguiera. Con duda, Rainbow se levantó, dispuesta a averiguar que pasaba.
Spider-mare aterrizó en el tejado del almacén, observando la luz que salía de las ventanas frente a ella, rezando para no llegar demasiado tarde. Había tardado una hora completa en estar allí, media hora hacia la comisaría y otra media hora para llegar, y esperaba que no se le estuviera agotando el tiempo. Si había calculado bien, y rezaba para que lo hubiera hecho, le quedaba una hora, eso sí Octopus hubiera activado esa cosa poco antes de que ella hubiera ayudado a Dream. Con un trote rápido, se acerco a los cristales, viendo a Otto junto a la cúpula de cristal que protegía el orbe, observándolo fijamente, y la araña supo que, una de dos, o si quedaba bastante tiempo, o ese loco pensaba matarse a él también. Abrió una pequeña escotilla y aterrizó limpiamente detrás del pulpo, viendo como los dos brazos delanteros se giraban y la observaban con esas bombillas rojas, siendo seguidos por la cabeza del terrestre, que se giro para ver a la intrusa.
- No has aprendido la lección, por lo que veo.
- Ya, es que no me mola la idea de que la ciudad se convierta en el próximo cañón Galopante de Ecuestria.
Octopus se giro por completo, sus cuatro brazos extendidos sobre su cabeza y mirando a Spider-mare de forma amenazante.
- Esto empieza a ser cansino, Spider-mare, ¿por qué siempre tienes que interponerte en mi camino?
- Es mi trabajo, no esta bien pagado, lo sé, pero es lo que hay- dijo la araña mientras se encogía de hombros.- Por cierto, ¿no deberías marcharte ya?
- Me queda una hora, pensaba quedarme aquí para asegurarme de que entre en la fase irreversible y marcharme al puerto donde un contacto mío me llevará a mar abierto en una lancha capaz de ir a 30 kilómetros por hora, saldré de su radio de alcance en poco tiempo. Pero tu... me vas a hacer perder preciosos minutos.
- ¿Eso significa que vas a abortar la misión?
- No.
Con esa simple palabra, Octopus lanzó sus dos brazos delanteros a Spider-mare, quien los esquivo con facilidad y trato de llegar a su dueño, pero no contó con que el izquierdo trasero se girara para agarrar su pata izquierda y la estrellara contra el suelo varias veces antes de lanzarla hacia la pared donde estaba la puerta de entrada. Levantándose con dificultad, la araña vio a Otto acercarse, listo para acabar con ella. Logró apartarse a tiempo del camino del tentáculo superior derecho y evitar el izquierdo inferior, poniéndose nuevamente en pie y dando un salto para alejarse todo lo posible.
- ¡Estate quieta, estúpida insecto!- grito Octopus a la vez que le lanzaba los cuatro brazos.
- ¡Ese es un error común!- dijo Spider-mare mientras esquivaba.- ¡Las arañas somos artrópodos, no insectos!
Logró esquivar el izquierdo superior, pero el su homónimo derecho la agarró del cuello y la estrelló contra el cemento que separaba dos hileras de ventanas. Su sentido arácnido vibro y ladeo su cuerpo lo máximo posible, esquivando el brazo izquierdo trasero que iba a su torso, impactando contra el techo y causando una pequeña herida sangrante en el lateral derecho de Spider-mare, que reprimio su quejido. Observo a Octopus, que parecía a punto de lanzarle sus otros tentáculos para acabar con ella, y decidió hacerle un regalo. Disparo sus dos lanzaredes y le dio en las gafas, ocultando su visión y distrayéndole lo suficiente para que el que agarraba a la araña del cuello se aflojara bastante para poder soltarse.
Al aterrizar, vio a Octopus arrancándose la telaraña del rostro con uno de sus brazos traseros, observando luego a Spider-mare y lanzando sus cuatro tentáculos con furia. La araña trato de esquivarlo todos, pero fue cuestión de tiempo que uno le agarrara por una de sus patas traseras y la estrellara contra el suelo y luego la lanzara a través de la ventana del techo, tirándola lo más lejos posible sobre el suelo de la azotea. La yegua se deslizó y se puso en posición de combate, alzando la mirada a tiempo de ver las extremidades metálicas traseras salir y apoyarse en el cemento, alzando a su amo, que tenía a los hermanos delanteros sobre la cabeza. No necesitaba ver sus ojos para saber que Otto la miraba con odio puro.
- Ya me estás hartando, Spider-mare, pienso marcharme y salir de esta ciudad.
- ¿Crees que si triunfas saldrás ileso? ¡Las princesas Celestia y Luna te encontrarán y te encerrarán el resto de tu vida!
- ¡¿Crees que no tenía eso planeado?! ¡En cuanto vean el poder destructivo del proyecto Solaris, harán lo que sea para evitar otra catástrofe! ¡Pienso construir más de mis preciosas creaciones destructivas, y las princesas me darán lo que quiera para evitar mi ira!
- Definitivamente, estas loco, pulpo- dijo Spider-mare mientras retrocedía un paso.
- Para nada, Spider-mare, soy inteligente- Octopus sonrió mientras se acercaba.- Con el tiempo, conseguiré el control total de Ecuestria, y les demostraré a todos que yo soy superior... ¡SUPERARE INCLUSO A LAS DIOSAS DEL SOL Y LA LUNA! ¡Y TÚ NO PODRÁS DETENERME!
Lanzó sus dos brazos a Spider-mare, quien esquivo con agilidad, pero su sentido arácnido vibro en el aire, y al girar su cabeza, vio el brazo izquierdo agarrarla de su pata derecha y golpearla en el suelo. Antes de poder levantarse, sintió otro tentáculo apresar su cuello, viendo a Octopus sobre ella.
- Adiós, Spider-mare, tengo un país que conquistar.
- ¿Y... y c... como pien... piensas hacer... hacerlo sin es... escapar?- dijo la araña entre jadeos por aire.
- ¿Te olvidaste que tengo una lancha esperándome?
- P... pues... su... suerte evi... evitando a la... poli... policía.
Otto observo confuso a Spider-mare, al menos hasta que un sonido lejano, pero aún así reconocible, se hizo presente. Al alzar la mirada, vio las calles que llevaban a su guarida iluminadas con luces azules y rojas, acompañadas de las inconfundibles sirenas de la policía. Pronto, la carretera frente al almacén se vio llena hasta arriba de coches de policía, y pudo escuchar los gritos de estos en la distancia.
- ¡Atención a todos los que están dentro!- dijo la voz de Light Stacy.- ¡Tenemos el edificio rodeado, salgan sin armar pelea!
Octopus gruño, pero antes de descargar su furia en Spider-mare, sintió que el brazo era forzado, aprovechando su distracción, y cuando se dio cuenta, ya era muy tarde. La araña logró safarse y rodar lejos de el, poniéndose en pie y mirando a Otto.
- Bueno, ¿segunda ronda?
Octopus grito de furia, lanzando sus dos brazos delanteros, pues los traseros le mantenían en el aire, a por ella, pero la araña logró esquivarlos. Con un salto gigantesco, se colocó sobre su cabeza y lanzó dos telarañas a ambos lados de Otto, quien no tuvo tiempo a reaccionar, y se impulso hacia él, dándole una patada tan fuerte que le lanzó hacia la ventana ya rota y cayó a la sala. Spider-mare salto y aterrizó frente a su adversario, que se levantó sobre los tentáculos traseros y observo a la yegua con odio. Sus extremidades libres se lanzaron hacia ella como serpientes, y la joven pudo esquivarlas medianamente bien, hasta que una la agarró en medio de un salto y la estrelló en el suelo, con su hocico por delante. Realizó varios golpes más, pero se detuvo abruptamente cuando su víctima colocó sus patas delanteras entre ella y el suelo, apoyando también las traseras para más sujeción.
Octopus gruñó y mando a su otro brazo superior, dándole en la espalda, haciendo tambalear un poco a la araña pero manteniéndose firme. Su cabeza giro para ver las gafas y la sonrisa maníaca de Otto. Sabía que tenía que deshacerse de esos tentáculos si quería derrotarle, la pregunta era... ¿cómo? Sus ojos siguieron la trayectoria de las extremidades metálicas hasta la espalda del poni, y una idea se le formó lentamente, una desesperada, pero la única que había tenido. Con rapidez, alzó su caso izquierdo y lanzó una red a su rostro, haciendo que el pulpo retrocediera, y pese a que la falta de uno de sus apoyos hizo que volviera a estrellarse contra el piso, logró distraerle lo suficiente como para poder safarse de los brazos. El que la tenía sujeta por su cuello, el izquierdo, golpeó el suelo, y antes de poder elevarse, Spider-mare lanzó sus telarañas, tantas como pudo para anclarlo allí.
Al alzar la vista, vio que Octopus se había quitado la red de la cara con su brazo derecho y miró a Spider-mare con odio, algo palpable incluso a través de sus gafas. Lanzó la extremidad hacia ella, pero logró esquivarla con facilidad y saltar a su espalda, dándose la vuelta rápidamente para sujetarse a esta. Otto gruñó por el peso adicional en su espalda y trato de safarse del incordio, llevando su tentáculo derecho hacia ella. La araña no se movió, aún si su sentido arácnido vibro, por lo que logró agarrarla del cuello y empezar a tirar. No obstante, la yegua se había sujetado bien a las dos extremidades superiores, apoyándose en el cuerpo del terrestre y usando su propia fuerza y la de los brazos como apoyo. El que había atado con telarañas se liberó y la agarró por espalda, tirando también, a lo que la joven gruño antes de agarrarse con los dos cascos al izquierdo.
Después de unos minutos de forcejeo, el brazo empezó a separarse con una lluvia de chispas, logrando arrancarlo de inmediato. El derecho la lanzó lo más lejos posible, mientras que el izquierdo se aflojó al instante, y Spider-mare pudo escuchar el grito de dolor de Octopus. Al alzar su cabeza, vio a Otto girarse y mirarla con odio extremo, un único brazo sobre su cabeza.
- ¿Cómo te atreves? ¡¿Cómo te atreves a quitarme uno de mis hijos?!
- ¿Hijos? ¿No estás exagerando un poquito?
Octopus grito lo más fuerte que pudo y lanzó su única extremidad delantera, a lo que Spider-mare esquivo sin dificultad, ahora mucho más fácil gracias a que sólo era uno, y se dirigió otra vez detrás del terrestre. Con un giro en el aire, se lanzó al suelo, agarrando el tentáculo delantero y plantando sus cascos traseros en el suelo para empezar a hacer fuerza. Cuando la extremidad amenazada fue a por la molestia, ya era tarde, escuchándose otro grito de dolor al tiempo que la araña tiraba el artefacto inservible al suelo. Otto se colocó a cuatro patas y se giro hacia la araña, lanzando sus dos últimos tentáculos, que fueron burlados fácilmente. Con un salto y un giro, se puso justo sobre su adversario y lanzó dos redes, golpeando con la fuerza justa para dejarle en el suelo, y poniendo sus patas traseras en el piso, agarró los tentáculos restantes y tiro con fuerza, logrando arrancarlos antes de que fueran a defenderse. Ignorando sus gritos de dolor, le dio la vuelta y lanzó suficientes telarañas para dejarle anclado al suelo y luego otra para callar sus gritos.
Se dio la vuelta y se acerco a la cúpula que mantenía el orbe, que brillaba intensamente. Recordó lo que le dijo el científico, debía hundirlo en aguas heladas, y no creía que tuviera nada parecido cerca ni... Entonces lo recordó, el río, en esa época del año, enfriaba su temperatura drásticamente, había zonas en las que incluso había hielo. No sabía si sería suficiente para evitar la catástrofe, pero no le quedaba otra opción. Se acerco y, al no ver un mecanismo obvio para retirar el cristal, empezó a golpearlo con su casco, creando grietas en el mismo.
Twilight salió del coche de policía, seguida por Rainbow Dash, y pudo ver a sus amigas haciendo lo mismo. La calle estaba llena de vehículos de la ley y agentes, que habían rodeado el almacén, desde el que se podían escuchar disparos. Con el ceño fruncido, la alicornio se acerco a Light, que gritaba órdenes a diestra y siniestra, deteniéndose al ver a la princesa acercarse.
- Capitán, ¿por qué están en pleno tiroteo con los que están dentro? ¿No les ha comunicado la gravedad de la situación?
- Por supuesto que si, lo hice en cuanto se dedicaron a dispararos desde dentro. Al menos hemos conseguido entrar.
- Si les explicas lo que pasa amablemente, dejarán las armas- dijo Rarity con una sonrisa.- Estoy segura de que ellos no quieren morir por una explosión.
- Dígaselo a ellos, son leales a Hammerhead, y el les ha ordenado que protegan a Octopus. Bajo sus ojos, nosotros sólo les hemos tirado una mentira para que cesen el fuego.
Twilight observo a Light antes de centrarse en el almacén, frunciendo el ceño y avanzando para entrar. Rainbow la miro preocupada antes de seguirla, sus amigas haciéndolo poco después. La alicornio y el resto de las mane six se apiñaron a un lado de la puerta, con la princesa dando un vistazo al interior. Dentro, un grupo de, mínimo, cincuenta ponis, repartidos entre policías y criminales, se disparaban unos a otros. Pensando rápido, hizo lo único que se le ocurrió, extendiendo sus alas y saliendo volando hacia el centro de la sala, creando una cúpula protectora para ella. Acto seguido, lanzó un conjuro paralizante que dejó helados a todos, rodeados por un aura lavanda. Con esfuerzo, Twilight retiro el hechizo de los policías y espero a que arrestaran al resto, viendo a Rainbow acercarse y mirarla con desaprobación.
- ¿Y se supone que yo soy la impulsiva? Casi me da un infarto.
- ¿N... no pue... puedes es... esperar?- gimio Twilight, el estrés de mantener el hechizo haciéndose evidente.
Unos minutos después, las mane six se internaron en el edificio, llegando a la sala donde estaba Spider-mare. Esta había logrado romper la cúpula e introducir el orbe en su lugar, viendo las varillas acercándose para mantenerlo en su sitio, aunque sabía que no lograrían contenerlo. No podía llevarlo en sus cascos, ahora necesitaba velocidad, y si tenía que estar constantemente cambiando la carga de casco, no lo lograría. Una idea le vino a la mente, y usando sus telarañas, logró sujetarla a su espalda con una cinta cubriendo su pecho. Sonriendo ante su mochila improvisada, se giro, viendo a la princesa Twilight entrando en ese mismo momento. La alicornio miró asombrada a la araña, paseando la mirada por la sala, viendo los brazos inútiles y a Octopus en el suelo, envuelto en las redes de la yegua. Pasando a su lado con cuidado, le sonrió a la heroína, sus amigas acercándose poco después.
- Veo que has triunfado, y como sospechaba, los periódicos no te hacen justicia.
- Ya, lo he notado.
- Bien, dame la bomba y acompáñame, vamos a explicarle a la policía que no eres un peligro.
Spider-mare observo la sonrisa de Twilight, y pese a que sabía que tenía buenas intenciones, no tenía tiempo para una charla amistosa.
- Alteza, me siento alagada, pero la verdad es que...
- Oh, vamos, no te pongas así- dijo Rainbow con una sonrisa.- Si tienes a una princesa de tu parte, les será más fácil descubrir lo genial que eres.
- Pero...
- ¡Si!- grito Pinkie Pie esta vez, acercándose demasiado a Spider-mare.- ¡Podré hacerte una fiesta de superheroes como te mereces!
- Suena genial, pero de verdad...
- Oye, huir solo empeorará las cosas.
Spider-mare observo a Applejack, que la miraba con una sonrisa amable, haciendo que la araña suspirara. Sabía que tenían buenas intenciones, pero... ¿tanto costaba escucharla un solo minuto? Dio un vistazo al reloj, algo que solo la desespero aún más.
- Supongo que no vais a escucharme- eso hizo que Twilight frunciera el ceño, y antes de poder preguntar a que se refería, fue interrumpida por Spider-mare.- Muy bien, entonces, no tengo tiempo para esto.
Lanzó dos redes al techo, a ambos lados de la ventana destrozada y se impulso, lanzando otra tanda de telarañas para aterrizar en el tejado y empezar a correr. Escucho un grito a su espalda, pero no se molesto en saber que decía, en su lugar, siguió corriendo. Su sentido arácnido vibro y ella salto hacia atrás, viendo a la pegaso arcoíris pasando por debajo suya. Lanzó las suficientes redes como para hacer que se estrellara contra el suelo y se quedara quieta, hecho que provocó que Rainbow empezara a gritar de indignación, aumentando al ver a Spider-mare corriendo a su lado. Con un enorme salto, logró ponerse sobre la calle llena de policías, poniéndose en posición para balancearse lejos de allí. Cuando estuvo bastante lejos, se permitió dar un vistazo a su espalda, viendo que su perseguidora seguía siguiéndola, restos de telarañas en sus alas, y Twilight detrás, bastante menos rápida que ellas, pero lo suficiente como para seguirlas de lejos. "Jamás pensé que tendría una carrera contra Rainbow Dash".
Light Stacy observo a las tres ponis alejarse, preguntándose que pasaba. Con decisión, se subió a su coche y se dispuso a perseguir al pequeño grupo. Mientras, Spider-mare se había alejado ya bastante del almacén, pero no de sus perseguidoras, y al mirar hacia delante, pudo ver una pequeña callejuela entre dos edificios. Con un salto, lanzó dos redes a las paredes que bordeaban el pequeño hueco y se impulsó dentro, usando us agilidad sobre poni para evitar cuerdas de tender, deslizarse por las barandillas de las escaleras de incendios, saltando a las paredes y corriendo por ellas unos segundos antes de saltar y usar sus telarañas para seguir impulsándose. Cuando dio una voltereta hacia delante, y su cabeza viraba hacia atrás, vio que Rainbow no estaba teniendo problemas para evitar todos los obstáculos, pero Twilight si.
Al fin, salió de la callejuela y se balanceo en dirección al río, sabiendo que Rainbow estaba detrás. Su sentido arácnido vibro y uso su propia red para saltar hacia arriba, viendo a la pegaso pasar por debajo suya. Con habilidad, lanzó dos telarañas a su espalda y aterrizó en la misma, sacando un gruñido de dolor por su parte y causando una caída libre que Spider-mare evitó lanzando varias redes a los edificios cercanos y pegándolas a las alas y cuerpo de la yegua, que se resistió notablemente.
- ¡Sueltame! ¡Esto solo te traerá problemas!
- Créeme, todo lo contrario.
Spider-mare no espero a la contestación, en su lugar, salto y se apresuró, usando todos los medios de los que disponía para ganar velocidad. Al fin, pudo ver el parque que bordeaba el río, con una pequeña plaza con mirador incluido. Con un último impulso, aterrizó allí mismo, ante la mirada de un grupo de adolescentes, una pareja que disfrutaba de la noche, y un unicornio solitario que paseaba a su perro, todos observando sorprendidos a la araña. Esta abrió el maletin y sacó el orbe, lanzándolo al aire antes de lanzar una telaraña en su dirección y empezar a girar sobre sus patas traseras, las delanteras sujetando la red. Pese a que su sentido arácnido empezó a vibrar, ella no se detuvo, soltando su carga con la suficiente velocidad como para volar hacia el agua helada, en el mismo momento en el que Rainbow Dash caía sobre ella.
- Al fin te tengo y... Espera, ¿dónde está...?
Rainbow se interrumpio al ver el pequeño orbe surcar el aire, y pronto escucho el grito de horror de Twilight. Esta aterrizó con fuerza a poca distancia de la barandilla que separaba el río del parque, iluminando su cuerno para agarrar el orbe, pero estaba demasiado lejos de su alcance. La esfera se hundió en el agua, y la alicornio observo con miedo el lugar donde estuvo, por su parte, Spider-mare susurraba un "por favor" en voz baja una y otra vez. La bola se hundía en las profundidades, generando vapor y burbujas a su alrededor, y cuando cayó al fondo arenoso, está se empezó a calentar. Pero después de unos dos minutos, todo se detuvo, cesando toda muestra de actividad. La alicornio observaba el lugar sin pestañar, y después de un rato, se giro a Spider-mare, que aún seguía bajo Rainbow.
- ¿Se puede saber qué has hecho?
- Con un poco de suerte, salvar la ciudad- dijo con un suspiro de alivio.
