Robotech Fanfic contest

"La Lechuga"

Un romance orgánico, fresco y nutritivo.

Por Vick Peña

"Tu y yo somos como una lechuga y eso me da miedo." Eso era lo que Rick le había dicho a Lisa unas horas antes cuando terminaron su plática a la luz de las velas (pues no había electricidad), con el sonido de fondo de lluvia como marco y mientras esperaban el taxi que la llevaría a su casa.

El té y la platica habían surtido el efecto esperado después de interminables discusiones y malos entendidos habían llegado a la conclusión que eran muy pero muy similares y que – aunque ninguno de los dos lo había dicho – que la soledad interna que sentían era no solo neutralizada sino destruida en su totalidad cuando estaban juntos.

La frase que el piloto de cabello despeinado le había dicho sonaba como un chiste, como una frase de remate para una buena conversación, un "te veo después" pero no, se lo había dicho mirándola a los ojos y con un tono de voz completamente sincero, de hecho, la mujer sintió en su corazón un agradable calorcillo al escuchar aquella frase.

Ella se fue sin pensar en aquella frase, más bien en todo lo que habían conversado, ambos, y cuan profundas habían sido sus conclusiones sobre el otro, ninguno había tocado, para nada, el tema de sus sentimientos, pero lo habían rozado y jugueteado con indirectas, parábolas, analogías y contrastes como dos duelistas que buscan la manera de marcar un touché sin exponer su lado sensible.

El resultado fue hermoso, un redescubrimiento de dos personas que ahora no solo habían pasado por mucho el nivel de 'amigos' para convertirse en.… ¿Qué era aquello en lo que se convertirían? Se preguntó Elizabeth Hayes, en ropa de civil, mientras sostenía, en el mercado, una lechuga muy al estilo de Hamlet, el darse de cuenta de eso hizo que la mujer de cabello castaño sonriera, casi incluso lanzara una carcajada ante la mirada de los compradores que de seguro la reconocerían como una heroína de la guerra contra los Zentradi que ahora en un acto mundano y cotidiano, miraba con detenimiento nada menos que una lechuga.

Lisa regreso a la realidad, miró al resto del bin de vegetales y después de una pequeña consideración, decidió llevarse la lechuga.

"Ser o no ser…." Citó "…una lechuga." Y la sostuvo como un trofeo.

Una llamada a su celular la hizo olvidar aquel detalle pues el deber la requería de nuevo en uniforme y frente al Delta -1.

Así que regreso a su casa, dejó las compras en el refrigerador, así , aventadas dentro, sin ordernar y fue a cambiarse.

El Puente de Mando del Prometeus, hogar del famoso Delta-1 era, como siempre, un hervidero de actividad, entre llamadas de auxilio por parte de sobrevivientes de la batalla contra Dolza y peticiones de protección por las ciudades circundantes pues un muy malhumorado Khyron andaba por ahí, suelto y esperando devorarles como un león rugiente pues sabía que le quedaba un corto tiempo.

Entre los problemas normales del Delta-1 había también situaciones bobas e incluso ridículas, como una denuncia de que Zentraedis habían robado trajes de Barney el dinosaurio de su tamaño, ¿para que quería Khyron trajes purpuras? era un misterio.

Lisa tenía aquella denuncia en las manos precisamente cuando escucho una voz familiar en la radio.

"Aquí Skull-1, aquí Skull-1 , cambio, voy de regreso a la base. "

Ella activó el comunicador y pronto vio el rostro de (su amado) Rick mientras piloteaba su avión.

"Afirmativo, tiene pista libre para aterrizar."

Dos frases, solo dos frases bastaron para que se reactivara aquel agradable calorcillo en el corazón de la mujer aunque ella hubiera podido jurar que también el estaba sonriendo y, para confirmarlo, pronto Rick cambio el protocolo de vuelo que requería pedir vector de aproximación y número de pista para aterrizar.

"Gracias Capitana, por cierto, ¿tienes algún plan para mañana?"

Eso la sorprendió, ¿o más bien la emocionó por la premura de la invitación?, no estaba segura pero de cualquier modo no pudo menos que sentir como su corazón daba un brinco.

Defensivamente, contestó un cauto, " Oh, No lo sé, tal vez…¿ por que lo preguntas?"

Rick inclinó un poco la cabeza, a la izquierda, como viendo algo bajo su avión.

"Bueno, " explicó él con tono amistoso, " Es que estoy volando sobre un precioso bosque y pensé que tal vez querrías venir a almorzar mañana conmigo."

Inmediatamente contestó, una respuesta que salió por sus labios con la voz más interna de sus sentimientos.

"Oh, Rick, claro, estupendo, me encantaría."

El asintió con la cabeza.

"Ok, entonces en eso quedamos."

"¡Seguro!"

"Te llamaré después."

"Gracias, Rick, creo que será inolvidable." Fueron sus últimas palabras antes de cerrar el comunicador y poder, entonces, suspirar profundo, una cita, sería increíble, romántico, ellos dos en el bosque conversando, continuando la platica de la noche anterior.

Tal vez entonces le preguntaré porque me dijo que soy una lechuga, se rio ella dejando su puesto al relevo de la noche, si, meditó, tal vez le pregunte.

De regreso en su casa, Lisa abrió el refrigerador y se puso a arreglar las compras de la mañana, pensando un poco en lo que prepararía para el almuerzo, unos sándwiches, algo de vino tinto, postre y, algo rodó y cayó a sus pies.

En efecto, era la lechuga.

"Esta bien, señorita, "dijo Lisa en falsete, " lograste tomar mi atención. "

Con un movimiento fluido retiró la bolsa que cubría aquella lechuga.

Era de buen tamaño, estaba firme entre sus manos y tenía muchas hojas, era un buen ejemplar para una excelente ensalada. Oh y eso le recordó que tenía fajitas de pollo listas en el refrigerador y suficientes elementos para complementar su cena nutritiva y verde.

Después de limpiar el futuro elemento principal en su ensalada, Lisa acercó un banquito a la barra de su cocina, tomó un cuchillo , un plato, una recipiente para colocar la cena, un vaso de vino tinto.

Ella retiró la primera capa, era delgada, frágil y cubría casi en su totalidad la circunferencia verde del alimento.

"Muy bien, señor Hunter, ¿Qué me quiso decir?"

Analítica como era ella, se dispuso a llegar al fondo de aquel misterio verde orgánico y generador de sueño.

A su mente vino el joven tímido, callado, inseguro que había volado el VT102 cuando toda esa aventura había empezado, ella había sido un poco ruda con el porque no sabía que era un civil y ciertamente no se había disculpado (por poner su vida en peligro y eso) porque el le había llamado "Comadreja parlanchina" en los canales de comando, Dios que tragedia, semanas de chistes, memes y remixes en Youtube.

Aquel joven, según su expediente, resultaba ser un excelente piloto amateur, se dijo Lisa pasando a la segunda capa de la lechuga y arrancándola para ponerla junto a la primera, esta segunda capa era un poco más gruesa y resistente que la anterior y así era, afuera podía ser tímido y callado, fácil de impresionar pero si le dabas su avión era otra persona.

Según recordaba Lisa, en ese momento Rick no era para ella más que el veritech claro con Richard Tiberius Hunter adentro, Vermillion 23, un número más entre los números de piloto del SDF-1, un piloto que, a veces, veía en el salón comedor en compañía de Roy, incluso se había quejado de él con Claudia cuando se había perdido con Min May en las entrañas de la Fortaleza espacial.

Una a una Lisa fue quitando las capas exteriores de la lechuga recordando datos, para su sorpresa, cada vez más profundos de su amado Rick, una capa en realidad la hizo detenerse, casi de las interiores , que resulto estar más dura que las demás, su mente estaba en la base de Marte, ella se quería quedar a morir ahí el no la dejo y arriesgo su vida para que llegar con bien al SDF-1, se metió entre todos aquellos enemigos solo para salvarla.

Definitivamente, su relación con Rick había ido de menos a más, oh, ¿Cómo olvidar cuando se quedaron atrapados durante una contingencia y ahí, fue ahí que ella se dio cuenta de que…?

Lisa se detuvo.

Miro a la lechuga en sus manos, era solo el corazón lo que sostenía.

Lo demás, ya estaba en el plato.

La revelación cayó sobre ella.

¿Qué se necesita para llegar al corazón, a la parte más profunda, de una persona?

Acercarse y, lentamente y sin juzgar, quitar, una por una las cubiertas que protegen lo más frágil de una persona, a veces, pudiera parecer que no vale la pena pero, tal ve si sigues adentrándote en aquella lechuga encontrarás que sus capas han sido maltratadas y golpeadas pero dentro existe un gran tesoro, un corazón fresco, que sólo se estaba protegiendo.

Mostrar esa parte de ti da miedo.

Sólo los valientes logran quitar las capas golpeadas de su propia vida y darse la oportunidad de ser fértil de nuevo, de darse la oportunidad de mostrar la parte más frágil de su personalidad esperando encontrar una alma gemela que la valore sin importar las capas que la cubren.

Lisa Hayes se recargó en el banquito de su cocina mirando todas aquella lechuga mientras llegaba, atinadamente, a la conclusión de que, la noche anterior, la ultima capa que cubría y protegía su corazón, había caído victima de una cajita de te y una conversación a la luz de las velas y que lo que ahora mostraba ella, al joven piloto, era su corazón.

De igual forma que él lo había hecho.

Con una gran sonrisa, Lisa tomó el teléfono que estaba sonando y contestó la llamada de Rick Hunter.