Disclaimer: Eichiro Oda que estás en Japón, santificado sea tu manga… One Piece no me pertenece, solamente tomo prestados los personajes de Oda para delirar un poco.

Notas de la autora: Este fic es la continuación de "Our raimbow" que pueden encontrar aquí en mi perfil. La verdad no es necesario leerse el primero, porque creo que aquí explico en resumen (muy resumen) lo que pasó en la anterior historia, sin embargo, si leen el anterior fic, pueden sumergirse mucho más en los sentimientos de Usopp y entender de mejor manera todo lo que conlleva esta historia.

Nota 2: Este fanfic contiene 3 capítulos y los iré publicando semanalmente.

Agradecimientos: A Tamashitsumo por haber beteado este fic, si encuentran algún error, que sepan que es completamente culpa mía (por despistada, porque algunas cosas modifiqué.) También a Kummy, como siempre, por ayudarme con la portada completa (A veces él dibuja y yo coloreo, pero en realidad, sin sus guías no podría hacer nada decente, mil gracias por eso.)

Gratitud

Capítulo 1: Afrontando sentimientos

Habían pasado varios meses desde su primera decepción amorosa y tenía que admitir que se encontraba notablemente mejor, su corazón ya no dolía cuando se lo encontraba en el camino, que eso sucedía muy a menudo dado que vivían en el mismo sitio. El Sunny era grande, muy grande, y aun así se lo encontraba cada cinco minutos, quizás en parte eso fue lo que le ayudó a hacerse inmune al dolor, eso y que Zoro se había preocupado lo suficiente como para tratar de distraerlo… Ese pensamiento le provocó una sonrisa y se dispuso a continuar con sus labores matutinas. Precisamente ese día le tocaba barrer los pisos de madera para luego lavarlos y secarlos.

Le gustaba la actividad y no le importaba en absoluto demorarse un par de horas en el proceso, fue hasta el clóset donde se guardaban escobas, baldes y trapeadores, además de otros enseres, abrió la puerta y procedió a agarrar todo lo que necesitaba, hizo un repaso con la mente enlistando una a una sus labores para asegurarse de que no olvidaba nada y cerró la puerta, dio la vuelta para emprender su camino hacia los pisos superiores y se encontró de frente con la pareja que tan malos momentos le habían hecho pasar. Se limitó a saludarlos con una sonrisa y con alivio descubrió que su corazón no se había alborotado, cruzó unas cuantas palabras con ellos y por fin pudo volver a ser el Usopp de siempre, ese joven animado que podía disfrutar de una buena carcajada con cualquier tontería. La sonrisa inicial que les dedicó a ambos fue tan cálida que en seguida se vieron contagiados por la misma. Nami y Sanji siguieron de largo hacia la cocina después de despedirse de Usopp, y es que desde que ese par había formalizado su relación, no se despegaban ni para ir al baño, movió la cabeza para disipar sus pensamientos, después de todo, no valía la pena ponerse a recordar, al fin y al cabo, eso ya había quedado en el pasado.

Empezó a barrer con calma, disfrutando del sonido del mar y aspirando el aroma del agua salada, escuchó unas pisadas que se aproximaban, y cuando supo que estaban lo suficientemente cerca, alzó la mirada. Allí estaba Zoro, armado con una escoba y un balde de agua, en otros tiempos le hubiese parecido inaudito, dado que el espadachín no acostumbraba a ayudar en esas labores, pero Usopp supo que esa era la manera de Zoro de cuidarlo.

Roronoa empezó a barrer desde el extremo contrario al que se encontraba Usopp, y cuando por fin se juntaron en la mitad de la cubierta, Zoro habló.

—¿Estás bien? —Trató de ocultar su preocupación, sin embargo, le fue imposible hacerlo.

—Sí, estoy bien — Respondió animado mientras recogía en una pala toda la mugre acumulada.

Esta respuesta hizo que el espadachín sonriera ampliamente, e incluso un brillo especial asomó por sus ojos.

—Es la primera vez que no lo piensas, y tampoco pones primero un "creo" antes de decir que estás bien… eso es bueno.

Definitivamente, Zoro lo estaba cuidando, y no era de esperarse menos, él era la única persona que lo había visto sufrir, él había sido su pañuelo de lágrimas en todas esas noches en donde el resentimiento se hacía presente. Zoro fue la única persona que se enteró de la vil traición por parte de Sanji, y también fue la persona que lo detuvo de separarse de la tripulación. Lo miró nuevamente mientras el espadachín se disponía a esparcir agua jabonosa y un sentimiento de calidez y alegría le inundó el pecho al tirador, quien siguió con sus labores con una sonrisa constante, bromeando con Zoro cada tanto para explotar en carcajadas como era lo usual desde hace algunos meses, y la tarea que en un principio tardaría una hora se extendió hasta casi llegado el medio día.

Usopp, cansado de haber estado limpiando, se sentó en la cubierta y perdió de vista al espadachín, pero en seguida lo vio aparecer con dos botellas de cerveza, le extendió una y se sentó a su lado, hicieron chocar las botellas a manera de brindis y se quedaron en silencio durante un tiempo. Los dos se sentían a gusto, no era necesario llenar el ambiente con palabras banales, se contentaban con saber que estaban el uno al lado del otro.

Usopp se sentía reconfortado. Cuando había explotado todo el drama, pensó que los intentos de Zoro por distraerlo del dolor, era pasajero, quizás era ese afán por mantenerlo en el barco, una distracción para que no decida irse apenas llegasen a una nueva isla, pero no, no era solamente eso, su amistad iba creciendo día a día y una especie de cariño había aparecido de repente.

Zoro sentía alivio, ver a Usopp con un nuevo semblante lo tranquilizaba a niveles insospechados, y es que no había sido nada fácil verlo en un estado tan deplorable. Ese día había nacido en él una necesidad de protegerlo de todo el mal que albergaba el mundo, de secar sus lágrimas y destruir cualquier cosa que le hiciera daño, por eso, cuando descubrió que el causante de todo el dolor había sido Sanji, quiso ir a partirlo en mil pedazos con sus katanas. Sin embargo, tuvo que aguantarse las ganas, porque si bien había sido algo cruel por parte de Sanji, no había tenido del todo la culpa, ya que desde un inicio habían acordado que solamente sería sexo. Compadeció a Usopp, ya que en su inocencia había creído que siempre existiría amor de por medio y tuvo que aprender a las malas la verdadera naturaleza de las relaciones en altamar. De todas maneras, era tranquilizador verlo mucho más calmado. Pero por un momento tuvo miedo ya que al estar Usopp recuperado, quizás ya no necesitaría de su compañía, sin embargo, sabía que eso no sucedería, entre ellos había surgido una camaradería especial, aunque pensándolo mejor, quizás eso era lo que temía.

Aún le costaba entender a profundidad todo lo que sentía, y muchas veces se descubrió celoso ante el recuerdo de Sanji aprovechándose de Usopp, bien podría decir que hasta sentía envidia del cocinero por haber tenido la oportunidad de sentir de alguna forma, el amor del tirador. Trataba de imaginar cómo sería el moreno en la intimidad, pero no necesariamente de manera morbosa, sino que con el tiempo había descubierto la calidez que emanaba Usopp y la pasión que ponía en absolutamente todo lo que hacía, así que encontró natural el preguntarse ese tipo de cosas. Lo miró de reojo, él estaba tomando su cerveza con calma y se le antojó ser la botella, poder posarse sobre los labios gruesos de su nakama.

Más temprano que tarde, una verdad absoluta se le descubrió con total claridad. No era una mera curiosidad lo que sentía, empezó a descubrir en sí mismo un deseo que iba más allá de lo que alguna vez se planteó, obviamente había surgido una urgencia carnal, eso no era nada nuevo para el espadachín, sin embargo, lo que lo había tomado por sorpresa era que tenía una necesidad inmensa de estar entre los brazos bien fornidos de Usopp.

El moreno, al parecer, notó la mirada fija de su compañero y le devolvió el gesto con una sonrisa como acompañamiento y eso fue suficiente para desestabilizar a Roronoa, quien pensando haber sido atrapado infraganti se atragantó con la cerveza.

—¿Estás bien? — Usopp se levantó en un segundo y se posicionó detrás de Zoro para darle algunas palmadas en la espalda, y recordando algo que le había enseñado Chopper, le dijo —. ¡Levanta los brazos!

Zoro, en su desesperación, no sabía exactamente qué hacer, un instinto que venía desde muy adentro le gritaba que huyese del lugar, sin embargo, Roronoa nunca escapaba, prefería morir a hacerlo, además, no cabía en su cabeza el estar tan malditamente vulnerable solo por haber tragado de manera incorrecta. El espadachín quiso incorporarse, pero en ese momento sintió una fuerza que lo obligaba a alzar los brazos, notó una calidez extraña en su espalda, y cuando al fin pudo respirar normalmente sin ser interrumpido por la tos, se dio cuenta de que Usopp estaba muy apegado a su cuerpo.

El moreno no había encontrado mejor solución que posicionarse tras el espadachín y ejercer fuerza para ayudarlo.

Todo hubiera seguido su curso normal, de no ser porque, cuando había pasado todo el alboroto, ninguno de los dos se movió del lugar. Zoro se limitó a bajar los brazos y se quedó con la vista al frente, Usopp tampoco se atrevió a interrumpir el contacto.

Ese día había sido muy movido, entre pataletas del capitán, peleas con Sanji y regaños por parte de Nami, así que Zoro subió al puesto de vigía para meditar un poco, quiso despejar la mente y no pensar en nada, aunque sabía que era imposible siquiera intentarlo, su mente recordaba incesantemente ese pequeño contacto que había tenido con su nakama al medio día. Extraña fue su suerte porque aquello ocurrió justo en el momento preciso en el que había decidido internamente aceptar sus sentimientos. Se sentía en parte confundido por tantos sentimientos que guardaba en ese instante, así que lo mejor en ese momento, sería descansar.

Trató de ordenar el lugar lo más que pudo, dado que, si bien era el puesto de vigía, también era su habitación. Sacó un futón de una caja y lo acomodó en el piso, se recostó mirando hacia la ventana y se durmió pensando en Usopp.

CONTINUARÁ

Al fin puedo sentarme a publicar este fic que he estado escribiendo casi desde enero (Eso es demasiado tiempo), espero que disfruten este fic, la verdad es que le tengo muchísimo cariño (El Zo/Uso le está robando el podio al San/Uso… me siento traicionera XD).

Y bueno, voy a proceder a promocionarme descaradamente. Recuerden que tengo página de Facebook "Chisheccid Fanfics", misma fotito de perfil que acá, para que no se pierdan XD. Allá les estoy contando chismecito referente a las cosas que me inspiran y estoy trabajando para traerles dinámicas y demás contenido. Estamos a punto de llegar a los 100 seguidores, y por esa razón, voy a hacer un sorteo, todos los detalles por allá en mi página.

Gracias por llegar hasta aquí y nos vemos la siguiente semana con el capítulo 2.