Prologo
Lunes 03 de Abril, 2006, 07:00 AM. Konoha, Japón
El sonido de la alarma retumbaba en la habitación, desperté con un dolor de cabeza de las re mil putas, con una mano tomaba mi cabeza mientras que con la otra buscaba a tientas mi móvil para apagar ese estúpido sonido, definitivamente no fue buena idea salir de farra anoche, primero que nada, porque hoy era mi primer día de clases y llegaría con una caña del demonio allí, pero en especial porque le había prometido a Yahiko que iría. Así que aquí estaba resignada, viendo el techo buscando las respuestas de la vida en él y pues bueno con el dolor de mi corazón y mi cabeza, me levanté, mire hacia mi lado y me encontré con una cabellera rubia aun dormida, me seguía abrazando y balbuceaba una que otra palabra dormido, lo moví para que se despertara y cuando por fin lo hizo se quedó embobado mirándome – buenos días preciosa dijo con una sonrisa de lado mientras se acomodaba, hmp idiota – tsk hola dije mirándolo de arriba abajo disimuladamente mientras me levantaba, aquí vamos de nuevo suspire – mira cariño no se bien lo que paso anoche y tengo clases en un rato más así que emmm… dije con duda tratando de recordar su nombre, fracasando totalmente – Dylan termino la frase – bueno Dylan me iré a bañar y cuando salga tu no estarás aquí okay? dije tranquila, a lo que él solo asintió decepcionado, medito unos segundos y yo adivine lo que estaba pensando – al fondo a la derecha está la puerta y fui a por esa ducha y por una aspirina, por suerte cuando salí él ya no estaba.
¿Sé que pensaran que quizá soy una puta, pero y qué?, a quien coño le importaba yo decido esa mierda y yo decidía con quien puñetas me acostaba si quería y ese tipo estaba bueno como el infierno por qué no?, les molesta, esperen sentados a que me importe?
Bueno les presento a Haruno Sakura, una muchacha con carácter como el demonio con ideales libres, rebelde solo como ella, prepotente, feminista, preciosa como nadie se podría imaginar, pero más que nada fuerte como el acero, con una voluntad de hierro, cabrona porque la vida le enseño que solo así se salía y esta es su historia.
