Dejo la pluma en el tintero, dejado que su último proyecto, se secara con la briza, analizando mentalmente su plan, el cual, en su opinión, era bastante viable, pero a un así, no estaba exento de dificultades a la hora de adaptarlo.
Sonrió al momento de apagar la luz, y acostarse, ya mañana seria otro día, y con el vendría el inicio de sus próximos proyectos.
Algunas horas después.
Para alguien tan meticuloso como el, memorizar un horario, no era una cuestión difícil, en especial si ese alguien era la reina de Mewni, su puntualidad era una de las cosas que más admiraba de la reina.
Respiro profundamente, antes de dar sutilmente la vuelta en el pasillo y chocar de lleno, con su alteza real.
- - Cuanto lo siento majestad – repuso servicialmente, realizando una leve reverencia.
- - Fue solo un lamentable error – puntualizo la reina, antes de observar mas detalladamente los papeles que el joven escudero, levantaba apresuradamente – ¿Qué es lo que traes a ahora entre manos joven Diaz? – pregunto, mientras levantaba un mapa bastante nuevo y detallado sobre su reino.
- - Un pequeño proyecto de desarrollo urbanístico su alteza, a un que mas que proyecto, más bien se podría catalogar como sueños y nada más – explico el chico terminando de recoger – siento haberla molestad, procedo a retirarme, y puede quedarse con el mapa majestad – afirmo realizando una reverencia a un mas leve que la anterior.
- - Háblame mas de ese proyecto quieres – cuestiono la reina, tomándolo del brazo – creo poderte hacer un pequeño espacio en mi tiempo libre -.
- - Como dese – respondió caballerosamente el chico, sonriendo internamente, ante el aparente interés de la reina, ahora la carnada estaba puesta, solo faltaba que mordiera el anzuelo.
Observo sutilmente la ventana, el pequeño espacio de tiempo libre de la reina Moon, se había terminado transformando en toda una tarde, de debate, análisis e investigación en una de sus habitaciones privadas.
- - Estas diciendo que se podría desarrollar a un más, el sureste de mi reino – pregunto la reina – es una de las zonas más alegadas de la capital, y poco propensa a su colonización – señalo uno de los bellos mapas – el ultimo asentamiento fue fundado hace casi tres reinados, durante los tiempos de mi abuela, y a un no supera los cien habitantes – Marco asintió levemente, eso el ya lo sabía, la pequeña aldea de Hught, era en si la frontera sureste del reino de menwi, con tributos e impuestos atrasados, un historial de ataques de monstruos y bestias mágicas peligrosas, entre otras calamidades, el simple hecho que la aldea siguiera existiendo era un milagro en si mismo, a un que el nivel de vida de sus habitantes, estaba rayando casi con la auto supervivencia, pero serviría para sus planes, pero eso sería mas tarde, por ahora, tenia que lograr que su presa mordiera el anzuelo, y a un se mostraba bastante esquiva.
- - ¿Y a quien recomendarías para este proyecto? – cuestiono la reina, mostrando por fin alguna de sus cartas.
El castaño fingió meditar por algunos momentos, decir el nombre de alguno de los grandes de la corte, seria imposible, y perfilar a un simple escudero para tal misión, seria casi una afrenta, pero no tenia que presentar en si el proyecto, ahora mismo.
- - Se que la idea es sumamente desafiante – empezó diciendo – pero si se logra aplicar, estaríamos hablando que lograríamos arreglar varios problemas del reino, en un solo decreto – continuo.
- - Si es que el proyecto llega a buen puerto – objeto Moon – y ambos sabemos que eso generalmente no funciona así – el hecho que la reina empezara a hablarle más informalmente era un buen indicativo.
- - Mas ahora que el tesoro real, no pasa por sus mejores momentos – la reina iba a objetar esa afirmación, pero se contuvo, algo en su orgullo real, le había indicado, que no era muy conveniente hablar de dinero, con un simple escudero, por muy buen amigo que fuera de su hija, y a un teniendo en cuenta, que ella lo apreciaba mucho mas de lo que dejaba ver a la mayoría.
- - Dejemos el dinero de lado, por el momento – dijo levantándose de la silla – meditare tus ideas, y te are saber mi decisión -.
Marco se mordió levemente el labio, no esperaba una finta a estas alturas de la partida, tenia que hacer algo, pero que, esa era la cuestión, estaba meditando el asunto, cuando una inoportuna princesa, entro gritando, a la habitación.
Ver a Star, a un le resultaba algo difícil, si a un eran amigos, pero él no quería ser solo su amigo, pero ella, ahora estaba en una relación bastante estable con Tom, y el técnicamente era un cero a la izquierda, alguien sin ningún valor.
- - Querida – cuestiono la reina un poco irritada – hablaremos más tarde – intento zanjar la situación.
- - Pero el concierto es hoy – continuo exasperante la princesita – y Tom no tardara en pasar por mi -.
A un que fuera un golpe indirecto, fue lo último que necesito el joven Díaz, para decirse actuar, sin pensar ya en su plan bien detallado, a un que podía adaptarlo en un futuro, se tendría que saltar algunas fases de este, pero era ahora o nunca.
- - Majestad – interrumpió sin querer a Star, que, por primera vez, le dirigió la mirada – que le parece si realizamos una misión de exploración y catalogación de la zona – la reina parecía meditarlo un poco.
- - No se necesitaría dinero del tesoro real, para la misión – lanzo de nuevo el anzuelo – hasta un simple escudero, podría ir y cartografiar mejor la zona-.
Moon miro en silencio a su hija y después a su mejor amigo, era obvio que el chico, le estaba intentando manipular, para lograr que, esa era la cuestión, pero en estos momentos, solucionaba tres de sus problemas, y no seria una monarca, si no supiera sacarles provecho a las situaciones.
- - En ese caso, no hay mucho de qué hablar – sentencio – Star, ve a buscar al escriba real, llévalo a la sala del trono – la mirada de fastidio, que aquejaba a la princesa en esos momentos, era poética – y no quiero ninguna objeción jovencita – puntualizo.
Media hora después.
Un pequeño grupo de cortesanos se habían reunido alrededor de la monarca, interesados ante las nuevas novedades.
- - Marco Ubaldo Díaz – exclamo el pregonero de la corte – escudero de Menwi de rodillas ante la reina -.
El chico se arrodillo – has sido convocado ante su majestad – continuo el pregonero, logrando una pequeña mirada de complicidad entre la reina y el escudero, que paso desapercibida para todos, salvo para una princesita molesta, que su cita se tuviera que cancelar, ante el acto oficial real, que se estaba llevando a cabo – para que se te encomiende una misión, de suma importancia para el reino – los murmullos no se hicieron esperar, inquietud y expectativa rondaba por el aire.
- - Yo Moon Butterfly, reina de Menwi, en potestad del poder que me concede el trono, te encomiendo a ti, Marco Ubaldo Diaz, escudero de Menwi, una misión peligrosa y desafiante, pero de suma importancia para la supervivencia del reino – los murmullos subieron de intensidad – Cartografiaras la región sureste de mi reino, y presentaras los resultaos ante mi presencia, a la brevedad posible – el silencio se apodero de la sala, al instante que la reina, extendía un pergamino real, que serviría como salvo conducto dentro del reino.
Las regiones del sureste, era una zona, que significaba un destino peor que el destierro, la intriga y el murmureo empezaron, de nuevo, que crimen, había realizado ese insignificante escudero, para recibir tal misión.
- - Escucho y obedezco reina mía – respondió el joven escudero, tomando el pergamino entre sus manos.
Star miro aterrorizada, a su madre, las regiones del sureste, en que estaba pensando, Marco no sobreviviría, era el chico seguridad, después de todo, era, su amigo, si quizás ya no salían tanto, desde que ella empezara su relación con Tom, pero seguía siendo su mejor amigo, ¿no?
Mientras la princesita y la sala se entregaba mentalmente a un sinfín de caóticos pensamientos, solamente dos personas, permanecieron en control de sus emociones.
Dado que esta aventura apenas comenzaba.
