AU / OOC
Tal vez lo imagine
—¿Qué haces aquí tan apartado Hakkai?
Alzo la cabeza, Yuzuha estaba frente a él con una cordial sonrisa. Ella tomo asiento en la butaca a su izquierda y le dio un trago a su bebida.
—Que estoy cómodo, y no apetece moverme.
—Vamos, la idea de esta reunión es compartir las nuevas buenas ¡teníamos tiempo que no nos reuníamos todos!
—Hace como una hora estuve hablando con Chifuyu, del como nos tratan como la mierda y exprimen siendo solo pasantes, pienso que ya cumplí ¿no te parece?
Yuzuha le miro disgustada ante su antipatía y le pega en el hombro por ello. Apuro de nuevo el vaso a sus labios. Mientras bebía, miro de soslayo a su hermano. No tardo en analizar aquella expresión huraña.
—Algo te pasa —inquirió cuando volvió apoyar el vaso en su muslo.
—¿Algo como que? —Hakkai alzó una ceja, su voz había sonado mas exaltada de lo que hubiera pretendido.
Y Yuzuha sonrío satisfecha, tras aquel exalto confirmar su sospecha.
—No lo sé, si me lo dices tu..., quizás pueda ayudarte.
—No me pasa nada —, gruño Hakkai.
—Si no me quieres decir, esta bien —ella alzo sus manos en son de paz—. Pero sabes que cuentas conmigo, para lo que sea hermanito —declaró, y tras guiñarle un ojo, se recostó de la butaca terminando el poquito vino que le quedaba de un tiro en su vaso.
Hakkai resoplo, sabía que se quedaría callada por ahora, pero sabia que su increíble pero a la vez entrometida hermano no cesaría hasta saberlo. Mas que seguro que lo volvería a interrogar dentro de poco. Yuzuha no se quedaría quieta hasta lograr sacarle aunque sea una pizca de lo que le acontecía ultimamemente.
Mojo sus labios y miro hacia el centro del salón. Un joven mas bajito que él apareció en su visión. El sostenía un vaso de jugo y hablaba con Chifuyu y Seishu.
Sus mejillas se coloraron y volvió a esconderse, un remolino de emociones lo azoto en cuanto lo observo de nuevo esa noche.
Cuando estaba convencido de que no era nada, podía mantener la compostura y seguir con su usual serenidad, pero ahora todo era diferente, desde que algo en su interior lo había obligado ha no seguir haciendo caso omiso a ese sentir. Pero ahora la cosa era ¿Qué hacer?
«Nada», le dijo una vocecita en su cabeza.
Hakkai río para si mismo, era correcto ¿Qué podía hacer? Nada, solo debía encargarse de volver a enterrarlos muy adentro de su corazón.
Y es que Hakkai se sentía pésimo. El no quería sentir eso por él; quien amable le había dado un hombro donde llorar cuando fue rechazado tiempo atrás. Sin ninguna otra intención.
Y aunque no había arruinado su relación con Mitsuya tras decirle sus sentimientos y este rechazarlo amablemente. Hakkai, aunque no quisiera aun admitirlo, sabia le daba miedo volver a ser rechazado por un amigo.
—Iré por mas bebida — escucho Yuzuha a su lado.
—Déjame, yo voy a buscarla por ti. Así aprovecho y me como algo.
Hakkai se levantó y se marcho a la cocina. Había escuchado de Emma que en la cocina habría aperitivos por si se les abría el apetito.
Cuando paso de la puerta de la cocina, se quedo de piedra. Cerca de los gabinetes, rebuscando con ímpetu en los de arriba, se encontraba su amigo. Tenía el ceño fruncido. Parecía molesto por no haber encontrado todavía ese algo en los cajones y estantes.
—Emma me dijo que había... —Paro de hablar al ver a Hakkai entrar a la cocina. Se quedo viéndolo de un modo impasible por un par de segundos, pero que para el Shiba fueron eternos. Angry hizo aquel intento de sonrisa, pero que lamentable parecía mas una mueca que otra cosa.
Pero que Hakkai empezó a gustarle.
—Hakkai, hombre, pensaba que nunca te levantarías de esa butaca, estaba a punto de acercarme y levantarte a empujones si hacia falta ¡andas mas perezoso de lo usual!— le recriminó.
Hakkai llevó una mano detrás de su nuca.
—Si, si, es que de estar sentado se me durmió el pie derecho—mintió, y miro aun lado para que no lo viera reflejado en sus ojos. Una vez Angry le había dicho que era mas transparente de lo que creía.
Angry ladeo la cabeza. Cosa que le pareció tierno a Hakkai.
—Esta bien ¿Vienes por bocadillos?
—Si.
Angry le señalo la barra, donde había más de una docena de bolsas de frituras y golosinas. Hakkai camino despacio y tomo una bolsa de papas. Cuando toco la bolsa, se dio cuenta que su mano estaba temblaba.
Trago saliva y se ordeno relajarse.
«Solo se tu mismo ¡no eres un crió!», se dijo a si mismo Hakkai.
—En el horno hay emparedados de queso.
—Con la bolsa de papas me basta por ahora ¿Y que estabas buscando?— Y se llevó varias papas fritos a su boca.
—Emma me dijo que había ramen, pero no, no hay —, gruño, e hizo un puchero.
Angry camino hasta colocarse a su lado en la barra. Se quedaron en silencio. Solo el ruido de Hakkai al masticar y el sonido de la bolsa cuando sacaba más nachos inundaba aquella habitación.
—Oye, desde hace rato, bueno, quería preguntarte algo.
Hakkai salto en su sitio.
—¿Qué cosa? —la pregunta salio tan rápido que el pequeño titubeo apenas y se noto.
—¿Pasa algo mal conmigo?
Hakkai se detuvo de comer, tragó saliva.
—¿A que te refieres?
Angry elevo una mano y rasco su nuca.
—Bueno, últimamente siento que estamos distanciados.
—Oh.
—Y mantenías una expresión tan huraña, tanto que pensé me estabas imitando—Angry lanzo una risa baja.
Hakkai sintió algo golpear en su pecho. Medito un poco y se ordeno calmarse de una vez por toda. Dejo la bolsa de papas aun lado y se planto frente a su amigo. Lo miro a los ojos, vio la confusión en sus iris azules y eso le hizo sentir un tonto. Suspiró.
Si, estaba siendo un tonto, estaba haciendo prácticamente lo que no quería que pasara.
No solo estaba tratando de ignorar ese sentir, estaba ignorando a Angry.
Estaba siendo un mal amigo. Cuando él había sido tan bueno con él. Escuchándolo desahogarse una y otra vez luego de ser rechazado.
—Nada ha cambiado Angry, no imagines cosas que no son —Y le sonrío de lado.
«No, nada ha cambiado. Solo que ahora tu me gustas», le susurro su corazón Hakkai.
Angry no hablo de inmediato, volviendo a poner nervioso a Hakkai
«¿No me creyó?, pensó el joven de corte rap.
Y duro así hasta que finalmente su amigo sonrío. Soltó para su sorpresa sonrío y sin como prevenirlo, debido a la personalidad introvertida de Angry, este lo apremio con un abrazo.
—De acuerdo, perdón por pensar cosas que no son.
Y cuando fueron a separarse, a Hakkai le dio la impresión que su amigo le había rosado ligeramente la oreja con sus labios.
«Ya imagino cosas», pensó, mojando sus labios.
—Bueno, voy regresando.
Hakkai solo asintió.
Pero aun sentía los pelos de la nuca erizados tras el leve toque imaginario en su oreja.
Pero...
Lo había imaginado ¿no?
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