Estamos a punto de terminar la semana! Yay, como dije estaba algo nerviosa con esto dado que es la primera vez que escribo pero estoy satisfecha de haberlo hecho para el Eremika!En este día combine dos de los prompts para darle más cuerpo a la trama. No me resistí y tuve que ponerle angst del Eremika que no pudo quedarse juntos pero nada serio que los del mundo actual no puedan superar. Como bien dice Eren aquí, su amor tiene segunda oportunidad3

No es hasta que escucha la voz de Mikasa que se da cuenta que solo había sido una pesadilla. Es algo extraño, aún puede oír la suave brisa colándose por las ramas del árbol en donde descansaba, aún puede oler el aroma de las campánulas que llevaba en las manos.

"Solo fue un mal sueño, mi amor" Su voz lo tranquiliza de inmediato. Cuando su respiración vuelve a su ritmo normal la acerca más a su pecho y entrelazan sus dedos. Puede sentir su anillo en el anular, está tibio y lo mantiene con los pies en la tierra.

Está en la cama que comparten, junto a ella como siempre, en la misma posición de antes de dormir, así que supone que la conclusión no fue la misma. Por un segundo lo paralizó el miedo y, aunque sabe que nada de eso pasó, solo quiere tenerla más cerca y volver a dormir pero está seguro que ya no será posible. Conoce a su esposa, ella no lo dejaría con esa presión sin intentar ayudarlo a despejarse. La última vez le dijo que si hablaban sobre sus pesadillas, podrían manejar mejor las próximas. Entre los dos, Mikasa es la racional, él es todo lo contrario.

"¿Quieres que hablemos sobre eso? En realidad no quiere hacerlo, intenta discernir lo que estaba viviendo antes de despertar y lo aterra. Pero tiene que, puede que contárselo ayude a que el frío que aún siente recorrer su cuerpo disminuya. O quizás sea por la cabaña de verano de sus padres en la que se encuentran, ya está un poco vieja después de todo. Hace una pausa y ella le da su tiempo. Espera por él, porque sabe que necesita un minuto. Siempre lo hace. A veces se pregunta cómo puede entenderlo sin decir una palabra, ese es un talento sorprendente que Mikasa ha tenido en ella por años, y sólo funciona con él.

Ella la persona más indiferente puede notarlo, él la persona más impredecible se vuelve un libro abierto. No está seguro de cómo funciona, solo sabe que el día en que se casaron prometieron compartir todo, en especial sus penas, así que toma un poco más de aire, hunde su rostro en su níveo cuello y comienza.

"Vivíamos en una cabaña como esta. Estábamos descansando bajo un bonito árbol en medio del campo. Acababa de hacerte el amor. Ahí también éramos marido y mujer, nos faltaban los anillos pero nos sobraban los anhelos, hacíamos coronas con campánulas, de esas que usaste en tu ramo en nuestro matrimonio, las que te gusta poner como centro de mesa en la sala y en el cuarto cuando llega la primavera. Todo iba perfecto, estábamos felices hasta que me di cuenta que las teníamos porque las usaríamos como recuerdo, porque eran de despedida. Moría Mikasa. Moría y te dejaba sola" La siente trazar pequeños círculos en el interior de su muñeca con su pulgar y eso relaja un poco su mandíbula. La había apretado al recordar lo que vio.

No recuerda más que esos detalles, solo sabe que se sintió horrorosamente real. Cómo si ya hubiera sucedido antes, como si en el pasado, la vida no les permitió estar juntos.

"Y esa es la peor parte, cariño. ¿Cómo sería capaz de dejarte sola? Más aún, tuve que verte llorar, suplicándome que regrese. Te vi grabar en mi lápida el amor que me tenías, te vi llevarme flores, vi cómo las fuerzas te dejaban cada día. A pesar de que moría también estaba condenado a verte sufrir por mi por el resto de tu vida. Eso no es justo Mikasa" Solo quiere tenerla más cerca así que se hunde en su pecho. Quiere escuchar sus latidos y no desea pensar en lo trágico que sería si Mikasa perdiera su sonrisa porque él fue incapaz de mantener sus promesas.

Su esposa lleva un rato en silencio, solo está acariciando suavemente su cabello para relajarlo un poco, pero además de eso no ha dicho ni una sola palabra.

Se supone que esta es la parte donde le dice que eso jamás pasaría, pero solo la siente suspirar y rozar su pequeña nariz contra su frente.

"¿Dónde dijiste que estábamos?" Eso lo hace pestañear. No creyó que de todo lo que dijo esos detalles serían los importantes.

"En una cabaña como está, pero eso era lo único en común. Eso y nuestro amor, pude sentirlo. Ni siquiera parecía la misma época, creo que fue hace siglos atrás. Al parecer habíamos huido de algo, no sé qué pero se sintió tan real, no como los sueños que suelo tener donde ni siquiera puedo ver rostros, creo que esto en serio pudo haber pasado" Soltarlo su angustia le hace bien y el aroma tan característico en ella está comenzando a calmarlo, su corazón ya no late tan rápido, estaba a punto de volver a su ritmo normal hasta que su esposa le responde.

"Quizás sí sucedió" ¿Qué acababa de decir? Esto definitivamente no contaba como hablar de las pesadillas para aprender a manejarlas. A lo mejor le dice eso para asustarlo, en venganza por servirle frijoles en la cena. Mikasa odia los frijoles y puede ser muy vengativa cuando quiere pero eso era otro nivel, incluso para ella.

"¿Qué estás dicien-? ¡Yo jamás haría algo como eso! No si puedo evitarlo" Su sangre se siente fría en las venas, si cierra los ojos puede verla llorando sola en la cabaña que construyeron en medio de la nada. Jamás querría algo así. Incluso si no es con él, rogaría por su felicidad aunque eso lo matara lentamente. Guardaría silencio y lo aceptaría todo porque ella es lo más valioso que tiene.

¿A quién intenta engañar? Sabe que la idea de no estar a su lado sería algo inaceptable. Probablemente lanzaría una rabieta como un niño si supiera que no es capaz de quedarse con ella. Ya lo ha hecho antes, cuando pelean por estupideces -generalmente causadas por él- y Mikasa dice que necesita un minuto lejos sin verle el rostro. No ve porque en aquella ocasión no pudo ser de la misma forma.

Supone que nunca lo sabrá. Y está feliz de no tener que averiguarlo.

"¿Alguna vez escuchaste sobre los universos alternativos?" Ok. Ahora en serio está tratando de pensar en las veces que la había irritado en estas mini vacaciones y concluye que fue el asunto con los frijoles. Eso o la hora le estaba afectando a ambos. Antes de comenzar a cuestionar la salud mental de su esposa, sabiendo que eso no terminará bien, pero es que no puede evitarlo, ella continúa explicando su curioso entendimiento de la situación.

"Quizás pasó en uno. Piensalo Eren, una cabaña justo como esta en el medio de la nada. Nuestro lugar favorito y nuestras flores favoritas. La pesadilla no es como las habituales. De alguna forma venir de vacaciones hizo que despertaras algunos recuerdos. Dijiste que se sintió real, así que quizás lo que soñaste si pasó en algún momento de ese universo" Su esposa se ve feliz, con un brillo en los ojos que puede reconocer a pesar de solo tener la luz de la luna entrando por la ventana, y él no tiene la más mínima idea donde puede estar lo agradable en todo eso para esbozar tan bonita sonrisa.

"¿No te parece interesante? ¿Que quizás existan otros universos en donde tú y yo nos encontramos? ¿Qué este no sea el único? En serio luce esperanzada, pero a pesar de que no puede evitar contagiarse un poco con su ánimo, aún siente esa presión en el pecho al recordarlo.

"Pero te deje sola Mikasa. Morí y rompí nuestras promesas. No pudimos quedarnos juntos ni ser felices" Le consuela el hecho de que sabe que la única forma que eso pase es si algo más poderoso que ellos fuera prioritario, antes de su amor. Piensa que sólo la paz mundial entraría en esa categoría. Aunque Eren tampoco cree en ese concepto, él es más de destruir para reconstruir de cualquier manera.

"Pero nos conocimos. Y te amé, estoy segura de eso. Incluso si nuestra historia no fue para siempre, en el interludio te amé tanto como ahora, mi amor. Y tú también lo hiciste, puedo verlo en tus ojos. No fue eterno, pero no todas las cosas hermosas lo son. ¿No es así, Eren?" No era así como pensaba que comenzaría a calmarse, pero su calor corporal, su sonrisa y sus "Te amo" estaban haciendo efecto. Si lo pensaba, en realidad si era fascinante. Si no lo consiguieron esa vez, quizás está era la oportunidad que se les concedió nuevamente.

Su segundo intento. Para corregir los errores y decisiones del pasado.

"Entre los universos que han existido y que existirán, entre el pasado y el futuro, algo más grande que todos nosotros decidió que tú y yo debíamos encontrarnos y estar unidos. Justo ahora te encontré y tú me encontraste. Así fue y así será. Tan raro, tan valioso. ¿Somos afortunados, cierto?" Su manera de ver el asunto lo había dejado sin habla. Como el efecto de todo lo que causaba en él, había convertido un momento oscuro en uno de luz.

A veces la gente le decía que su esposa era demasiado callada, introvertida y solían malinterpretar sus silencios como incapacidad para levantarse por sí misma, pero al final siempre lograba sorprenderlos. Qué estúpidos eran. Mikasa siempre había tenido esa fuerza silenciosa dentro de sí, y cuando ponía sus ojos en un objetivo, luchaba con parsimonia hasta conseguirlo. En menos de quince minutos lo había sacado del espiral en el que se encontraba. Era obvio que el universo los puso juntos. Eren había nacido con una predisposición a volverse loco, y ella era la definición de calma hecha persona.

Quizás el universo los unió para controlar repercusiones y frenar malas decisiones. Para romper maldiciones. Eso era un hecho, y no existía nadie más en el mundo capaz de hacerlo.

"Voy a encontrarte" Le había devuelto la fuerza y la tenía a su lado así que por qué no desafiar al universo un poco.

"Voy a encontrarte incluso si el maldito destino quisiera cambiar algo e intentará separarnos. Quizás llegué antes en algunos de esos universos, o muy tarde en otros. Solo sé que voy a encontrarte Mikasa" En esa cabaña, bajo las cobijas que llevaban ahí por años pero que aún le daban calor, absorbió con más calma las palabras de su esposa. Si ella pudo verlo desde esa perspectiva, no vio porque él no podía amenazar al destino. Si Mikasa tenía razón y en serio eso había pasado, no iba a pasar de nuevo, esta era su nueva oportunidad y no iban a quitársela por nada.

Ella no merecía nada menos que un Dios a sus pies. Pero aún así se quedó con un simple mortal como él. A lo mejor en otra vida lo vieron como uno, como un ser supremo con el peso del mundo en sus hombros. Podía apostar a que ella reconoció al mortal detrás de toda esa gloria, y hasta el último segundo lo trató como uno.

Pagaría eso dedicándose la vida entera a hacerla feliz. Por todo lo que no logró hacer antes.

Mikasa solo río y lo alejó un poco para mirarlo mejor. Luego le dio esa mirada, esa que decía "Por supuesto que lo harás, porque confió en ti" Se conocían hace años, crecieron juntos así que era consciente que conformaban un gran equipo. Si el destino quería meterse con ellos, él atacaría y ella estaría ahí firme dándole una mano. Sentía que si antes no pudieron vivir felices porque las circunstancias los necesitaba separados, ahora esas mismas circunstancias podían irse al carajo. Está vez no iba a priorizar al mundo a costa de su felicidad.

Que el mundo se salve o se queme solo. A él le da lo mismo cuál. Viviría ambos en los brazos de Mikasa.

"Sabía que no te importaría algo tan estúpido como las decisiones del universo, cariño. Te conozco mejor de lo que me conozco y sé que no dejarías que nada ni nadie dicte tu vida ni acciones. Ni el universo podría detenerte de hacer las cosas que deseas Eren" Algún día le diría que en realidad no era tan tenaz como todos pensaban. Uno de sus mejores secretos era que desde pequeño sus motivaciones crecían más y mejor solo cuando sabía que tenía su apoyo, porque ahí en serio sentía que podía hacer lo que sea.

De repente notó como los primeros rayos del sol comenzaban a entrar sutilmente por la ventana de la cabaña. No se dio cuenta de lo mucho que habían hablado. En esas horas Mikasa nunca soltó su mano, mientras se dedicaban a hablar de los cientos de universos alternativos en los que se pudieron haber encontrado. Distintas profesiones, tiempos y mundos. El mismo camino hacia los brazos del otro.

Antes de volverse a dormir, mucho más relajado que antes, tuvo la sensación de que el Eren en el que se vio en sus sueños le estaba agradeciendo. Por todo lo que él no pudo hacer, por ser egoísta cuando debía serlo, por amarla correctamente y como él siempre quiso. Le hubiera gustado hablar con él y decirle que quizás solo hizo lo que pudo, pero que en su honor él iría más allá y haría lo que en verdad deseaba.

Con ella y para ella.