Comenzó andar con sus pequeños pasos llevándola de regreso a su habitación, tenia una joven sirvienta que cumplía el papel de ser la niñera asignada para su cuidado, nunca hizo un buen trabajo, estaba infeliz de tener que atender al miembro menos apreciado de la familia, era irrespetuosa y déspota con su persona, le tenia miedo durante su niñez sin embargo la nueva valentía la ayudo a pararse firmemente ante la mirada desagradable de la mujer rubia, su boca se estaba abriendo para hablar cuando se le adelanto.

- Sal. – Ordenó Noelle al verla, la niñera se detuvo sorprendida por el tono de su voz.

- ¿Qué?

- Sal. No quiero que sigas aquí puedo cuidarme sola. – Dijo con firmeza abriendo la puerta para que saliera – Vete.

La joven estaba demasiado sorprendida por su actitud como para replicar así que después de hacer una reverencia torpe salió de la habitación, Noelle suspiro pesadamente, agradecida de que le obedeciera sin hacer un escándalo, una vez sola se dirigió al baño para quitar la ropa algo húmeda de su cuerpo y bañarse, se vistió de forma más sencilla de lo que usaba con frecuencia, usando unos pantalones de color blanco y una camisa simple, acomodo los guantes largos en sus brazos y recogió su cabello en dos colas como en su adolescencia, en vez de las trenzas que llevaba.

Cerro sus ojos respirando profundamente, sentía un dolor de cabeza intenso, confundida, angustiada, feliz y triste al mismo tiempo, miro su reflejo en el espejo la expresión temerosa que solía reflejarse ya no estaba, alargo su mano hasta tocar el vidrio, incluso si estaba atrapada en una ilusión o en un sueño pensaba luchar para regresar a su vida normal, su estómago rugió de hambre, como se salto el desayuno en su escapada decidió que lo mejor seria dirigirse a la cocina para intentar encontrar algo de comer, rara vez la servidumbre le prestaba atención así que silenciosamente escogió algunos panes para luego esconderse en los jardines, Solid termino por descubrir la mayoría de sus escondites en su infancia aunque ahora sabia que existían sitios donde no se acercaba.

Aprovechando eso estuvo lejos de la vista de sus hermanos durante el resto de la mañana, intentando practicar con su magia sin demasiado éxito, sabía que a diferencia de su yo adolescente que había pasado por todo tipo de experiencias que le habían permitido obtener un control sobre sus poderes, su versión infantil aún luchaba por sentirse cómoda con su propia magia.

Pensó en evadir la hora del almuerzo, pero la realidad es que no podría seguir evitando a sus hermanos durante todo el día, así que una vez entro al Palacio se dirigió de forma sigilosa hasta su habitación, tendría al menos que cambiarse para estar presentable, estaba agradecida de haber aprendido a ocuparse de sí misma con su escuadrón.

Escogió un vestido sencillo de color celeste, coloco la capa sobre su espalda y la aseguro con un broche de la Casa Silva, acarició levemente el símbolo de su familia que ahora reposaba sobre su pecho antes de dirigirse al comedor, ignoro las miradas de los sirvientes hasta que el mayordomo abrió las puertas dobles, Nozel estaba sentado al final de la mesa larga, leía algunos documentos con seriedad sin prestarle atención, Noelle se subió a su silla en el lado izquierdo esperando en silencio.

- Al fin apareces. – Comentó Nebra al entrar con una sonrisa divertida – Pensé que me estabas obedeciendo y evitando molestar con tu presencia.

Noelle ignoró completamente a la adolescente centrando su atención en una de las ventanas al otro lado sin siquiera dar muestra de reconocer su presencia, pudo sentir su enojo, Nebra odiaba ser ignorada, Solid fue menos delicado y sentándose en su lugar a su lado dijo algunas palabras que no escucho intencionadamente, agarro ek cubierto para empezar a comer cuando su plato salió volando mientras Solid gritaba, estaba tan acostumbrada a comer sin preocupaciones en la base que se había olvidado de lo que sucedía en su hogar, enojada se giró moviendo su mano para tirar la comida sobre su hermano mayor.

Solid grito conmocionado cuando la comida caliente cayó sobre su ropa, por el impulso de retroceder para evitar el calor se cayó hacia atrás con la silla, Nebra reaccionó más rápido levantándose para atender a Solid mientras Nozel estaba conmocionado, las sirvientas se cubrieron sus bocas con sus manos tratando de no demostrar demasiada sorpresa.

- ¿Cómo te atreves? – Chilló Solid usando su magia para atraparla en una burbuja de agua, antes se habría desesperado por la situación, pero si aprendió algo con los Toros Negros era que estaba bien dejar desatar su poder de vez en cuando.

Era más poderosa que Solid, lo sabía, tenía un mar de maná mayor al menos que dos de sus hermanos mayores, simplemente tenía que liberarlo, levanto las manos mientras el agua nacía desde sus palmas, su mana se impuso sobre el de su hermano rompiendo la burbuja y dejando que su poder llenará el espacio.

- Basta, Noelle. – Nozel se colocó a su espalda con un tono firmé.

- ¿Por qué?

- ¿Qué?

- ¿Por qué tengo que parar? No le dijiste a Solid que dejara de molestarme. – La niña se giró mostrándole una expresión llena de rencor – No volveré a dejar que me lastimen.

Nozel retrocedió impactado tanto por su mirada como por sus palabras, Nebra estaba en silenció sin saber muy bien como sentirse con la situación, mientras el agua de Noelle continuaba inundando la habitación, Solid no sabía cómo reaccionar hasta que la puerta se abrió bruscamente dando paso a Mereoleona, quien al ver el desastre sonrió con diversión.

- Veo que me hiciste caso. – La niña salto corriendo para aferrarse a sus pantalones – No hay razones para que los hermanos mayores atormenten a los más jóvenes, Lady Acier estaría tan decepcionada de sus comportamientos vergonzosos.

- Mereoleona. – Nozel sintió como si lo hubieran apuñalado, ya había discutido anteriormente con la pelirroja y no deseaba tener que enfrentarla de nuevo.

- Vine a buscar a mi pequeña aprendiz. – La mujer cargo a la niña en sus brazos con una sonrisa orgullosa – Aunque por este desastre me parece que primero tendremos que ir a qué almuerces.

- Te dije que es muy pequeña para que la lleves como tu aprendiz.

- ¿Muy pequeña para eso, pero lo bastante grande para que tú y las pequeñas escorias la insulten?

- Mereoleona. – Advirtió repentinamente enojado por las palabas que eligió para referirse a sus hermanos.

- No quiero ser una Silva. – Pronunció la niña repentinamente dedicándole una mirada gélida al joven – No quiero ser parte de una familia que me culpa de la muerte de una mujer que no conocí.

- ¿Qué? – Nebra balbuceó toda su bravuconería desapareciendo en la confusión, Solid estaba en silencio completamente sorprendido.

- Noelle.

- ¡No quiero! – Gritó su maná se dispersó desde su pequeño cuerpo hacia los demás, enojado, herido la sensación que transmitía hizo retroceder a Nozel, la expresión en los ojos de la niña reflejaba un dolor crudo que no esperaba.

- No quiero hermanos que me hacen daño. No quiero ser una Silva. Quiero irme contigo, Lady Mereoleona.

- No creo que sea muy difícil hacer eso, después de todo siempre dices que Noelle es una vergüenza para la Casa Silva, no habrá problema que la Casa Vermillion se haga cargo de la hija de Lady Acier.

- No puedes llevarla. – Negó Nozel.

- ¿Quieres pelear, Nozel? – Gruñó Mereoleona bajando al piso a la niña – ¿Lucharás por ella? ¿Por qué? – Noelle tenía curiosidad también, esperaba que el hermano que conocía y con el cual había luchado codo con codo la defendiera, pero este era el Nozel que la trataba mal, que todavía no reconocía su valor y su poder.

- ¿Por qué? – Inquirió también la niña.

- ¿Por qué quieres luchar por ella? – Preguntó la pelirroja insistiendo en su curiosidad.

- Es mi hermana. – Pronunció finalmente en un tono de voz bajo.

- ¿Te parece que él es un buen hermano para ti, Noelle? – La aludida se sintió protegida por la pelirroja así que contestó.

- No.

- ¿Te ha dicho alguna vez que te ama?

- No.

- ¿Te ha llevado al parque? ¿Ha jugado contigo?

- No, no.

- ¿Te ha cuidado cuando te enfermas?

- No.

- ¿Ha evitado que Nebra o Solid sean abusivos contigo?

- No.

- ¿Ha sido grosero contigo?

- Si.

- ¿Te ha dicho cuanto te amaba tu madre?

- No. – Los ojos de Noelle estaban llenándose de lágrimas, soporto demasiadas cosas durante su niñez que nunca debía haber sufrido en primer lugar.

Nozel había sentido cada "no" como una puñalada en el corazón y la última pregunta acompañado de las lágrimas en los ojos de su hermana menor lo hizo retroceder, tanto Nebra como Solid se mantenían al margen increíblemente tensos por toda la conversación.

- Has fracasado como hermano de estos tres, permitiendo que estos dos abusen a su hermana menor y fallándole a la más joven de ustedes a pesar de que Lady Acier la amo desde el primer día que supo que crecía en su vientre. – Mereoleona extendió una sonrisa malvada en su rostro – Eres un fracaso, Nozel.