CAPITULO UNO
Espero les guste, y te guste Noir0 uwu
CAPITULO 1.
Todo en la ciudad era un desastre.
Era día de San Valentín y París, conocida como la ciudad del amor, era la que más celebraba eso.
Pero ahora todo era arruinado, incluso ese día después de que Hokw Moth apareciera. Se entendía, los corazones rotos eras mucho aquellos días pero no era para que el villano se aprovechara de eso.
Aunque era un villano, sería decepcionante si no lo hiciera.
Adrien Agreste era un afectado de aquel akuma que se hacía llamar Le Dislocoeur o Cupido Negro.
Este akuma tenía el poder de hacer que todos tus sentimientos positivos se fueran quedando en tu corazón aquellos sentimientos negativos.
Bien, Adrien fue afectado por una flecha. Si, es por eso que Chat Noir no podía aparecer y Ladybug no sabía eso.
—Ladybug, tenemos un problema muy grave. —Dijo plagg a la heroína.
—¿Qué ocurre plagg? —Preguntó mientras se ocultaban en la estación de metro para no ser afectados. Afortunadamente nadie se hallaba ahí por las alertas que se activaron.
—Mi portador fue afectado por una de las flechas de Le Dislocoeur. —Explicó preocupado. —Temo que no vendrá.
Ladybug frunció el ceño ante tal problema, pues necesitaba de su compañero para lograr la victoria como siempre.
Sacó su yo-yo para ver la trayectoria del akuma, ahora de hallaba cerca del arco del triunfo y ellos estaban en la estación cerca de su escuela, suerte que había una gran distancia
Mientras tanto, Adrien se encontraba destruyendo las flores de una floretista por los sentimientos negativos que se hallaban en él.
Todos veían como Ladybug peleaba contra el villano pero el estaba en lo mínimo preocupado. Sentía un raro vacío en el dedo anular de su mano, plagg le había quitado el anillo sin que esté se diera cuenta y es por eso que sentía algo vacía su mano sin saber el por qué.
Cuando terminaron de destruir el puesto, este entró a una casa con la misma intención de destruir las cosas. No había respeto ni amabilidad, todo eso se perdía al ser afectado por el akuma.
Adrien se metió a una casa donde cierta chica morena y de ojos olivo vivía.
¿Coincidencia? No lo creo.
Mientras tanto, Ladybug se hallaba peleando con el villano peleando y esquivando las flechas que este le lanzaba, de por si no tener a su compañero ayudando le era difícil, lo estaría aun más que ella fuese afectada.
Se escondió en un callejón y se encontró al maestro Fu, quien tanto la ayudaba.
—No hay tiempo, plagg no debe ser visto por alguien que no esté relacionado con los miraculous. —Susurró mientras sacaba un líquido verdoso de su bolsa colgada por la cintura. —Debes ir a un lugar más oculto y destransformarte, le das esto a tu guardiana para que cree el amuleto encantado a tamaño humano. —Le extendió el bote pequeño. —Si lo hace por su cuenta los hará muy pequeños y no te ayudarán con él. —Explicó. —Luego te trasformas con el miraculous dd Chat Noir.
—¿Cuáles son sus palabras de trasformación?
—Plagg, las garras.
Asintió y salió de aquel lugar sin que el villano la ubicara, corrió hasta toparse con el tapón de una coladera y se metió ahí. Ya era un lugar transeúnte para ellos y planear las peleas. Ella nunca pensó esconderse en un lugar así antes de que Hokw Moth apareciera.
—Tikki, destransformarme.
La luz rosa cubrió su cuerpo y el traje desapareció, hizo lo que el maestro Fu le ordenó y cuando Tikki creó el amuleto encantado una luz brillante dio paso a una paleta de manzana bañada en caramelo con forma de corazón.
—¿De qué me va a servir eso?
—Tranquila, yo vigilar afuera mientras te transformas y lo averiguo. —Ella traspasó el suelo mientras que la chica se quedó en compañía del otro kwami viendo detenidamente el anillo del gato.
Nunca había portado otra joya que no fuesen sus aretes, no sabía cómo funcionaba ni como sobrellevar el nuevo poder, aseguraba que el de su compañero era más poderoso por ser el de la destrucción y del cataclismo y no quería arruinarlo.
—No pasará nada, chica.
—Tengo miedo.
—Solo confía en mi como confías en Chat Noir.
Al mismo tiempo, Adrien se hallaba frente a frente con Lila Rossi. Una chica que absolutamente no le caía bien, pero ahora todo era diferente.
—Cuéntame Lila, ¿Por qué odias a todos?
—¿Qué te hace pensar que lo hago? —Sonrió.
—No te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo. —Guiñó su ojo. —El Adrien inocente y tierno no está y mientras Le Dislocoeur siga aquí yo lo estaré también.
—¿Piensas que te creeré?
—¿Por qué no hacerlo?
Eso estaba convenciendo a Lila, tal vez llegara a conseguir algo de ventaja.
—Mándale mensaje a tu padre o a alguien secretaria. Quiero algo a cambio. —Añadió cruzándose de brazos en una posición que impartía seguridad.
—Chica lista, me gusta.
—Bajo la influencia de alguien igual me gusta tu actitud.
—Soy lo que mi padre no me deja. ¿No has escuchado que mientras el gato no está los ratones hacen fiesta? Bueno, yo soy el ratón que hace lo que al final es libre de hacer… —Miró de abajo hacia arriba a su compañera. —Lo que quiera hacer.
La morena sonrió de lado al ver la mirada sugerente del chico.
—Quiero algo a cambio, ya lo dije.
—¿Qué?
—La imagen de la compañía de tu padre.
—Vas con todo.
—Decir la verdad para conseguir, ¿Recuerdas?
—Y mentir para vengar. Esta bien. —Sacó su celular y tecleó varias veces hasta que escucharon más ruidos fuera de la casa de la italiana.
—¿No puedes hacer algo para que se callen?
—No. Solo hasta que Le Dislocoeur sea derrotado. No tengo ningún grado de amabilidad en mi. —Lamió su labio. —Me contengo por ti.
—Ah, gracias. —Rodó los ojos.
—Pasando a otras cosas más… importantes —Sus ojos se oscurecieron. —¿Te parece?
Lila sonrió y se fue acercando poco a poco a Adrien hasta acorralarlo a la pared, pasó sus brazos por su cuello y apretó la nuca para que bajara su cabeza.
—Deseo hacer otras cosas, no imaginas cuantas.
—Créeme que me lo imagino. —Murmuró rozando sus labios.
Lila bajó el rostro hacia su cuello donde dejó varios besos despacio, seduciendo de a poco para que cayera en sus brazos y en su deseo.
Adrien sonrió levemente mientras abrazaba la cintura de la morena y bajaba sus manos hacia sus caderas, estrujando sus glúteos con fuerza y provocaba rozar su ya grande erección en el vientre de la chica.
—¿Ya lo has hecho? —Le preguntó ella hacia su compañero mientras hacía el intento de que el se deshiciera de su camisa blanca.
—No, pero he hecho e imaginado otras cosas… —Admitió. —Seguro tu me enseñarás.
—Eso tenlo por seguro. —Espero a que se quitara su camisa negra y su quedó desnudo. Su piel era brillante y para tener casi diecinueve años el cuerpo del chico parecía de alguien un poco más mayor. Suerte de deportista y modelo.
Lila se despojó de su suéter café y le dio la espalda para que la ayudara con el seguro en la parte de la espalda, el rubio a ayudó al igual que soltó su cabello haciéndolo parecer más grande y más liso. Al momento de quitárselo se admiró de la piel morena de su compañera. Había lunares en su espalda tan delicados que se inclinó y besó uno por uno, haciendo estremecer a la chica.
Lila obligó a Adrien a llevarla a su habitación para sentirse más cómodos.
—Desabrocharé tus pantalones… —Susurró poniéndose de rodillas llevando sus manos hacia el cinturón que se hallaba y proceder a desabotonar el pantalón, unos bóxer color gris lucieron y lo hicieron parecer como el digno modelo de la marca de su padre.
Bajó la ropa interior y la ya dura erección rebotó un poco al ser liberado de aquella prisión que comenzaba a ser dolorosa. Además suspiró a gusto.
Lila llevó su mano al miembro frente a ella y lo acarició de a poco aún con la sorpresa de que él nunca había tenido sexo.
—Me he masturbado, tranquila. —Susurró el ojiverde y ayudó a mover la mano de su amante por toda su longitud. Era de buen tamaño a pesar de la edad que tenía.
Lila retrocedió un poco nerviosa y se incorporó quedando a la altura del pecho del chico. El olor a colonia se traspasaba por su nariz haciéndola querer suspirar por tan deliciosos aroma.
—¿Qué quieres que haga? —Susurró Adrien.
—Solo déjate llevar. —Contestó de igual manera.
Adrien asintió y se encogió un poco para quedar a la altura de su cuello comentándolo a besar, los suspiros de la chica no se hicieron esperar y resonaron en sus oídos, animándolo a ir por más. Bajó por su cuello hasta llegar a sus senos cubiertos por el brasier color negro. Sabía que su color era oscuro ante tan retorcida mente pero solo quería tapar eso con un poco de calor. Llevó sus manos hacia el seguro de aquella fina tela y la desabrochó, causando un leve sonido siento escondido por las agitadas respiraciones de ambos.
Quitó los tirantes de sus hombros despojó por completo aquella tela del cuerpo de la chica dejando lucir sus hermosos senos pequeños y seguramente deliciosos.
En bragas, medias y con el cabello suelto, era una imagen sublime y erótica causando el doble de placer en el chico.
Acunó los senos entre sus manos estrujándolos poco a poco mientras plasmaba sus labios con los suyos en un ardiente beso que aseguraba un enorme placer.
—Sigue así. —Gimoteó la chica cuando se separaron un momento a recuperar el maldito aire que faltaba.
—Espero hacerlo bien. —Los labios del rubio bajaron por su clavícula hasta el centro de los senos, donde plantó un suave beso y se dirigió al pezón, lo tocó con la lengua causando un respingo en la chica pero se calmó y gimió cuando la boca de su amante se llenó de ella.
—Ah, Adrien…
Pasó hacia el otro seno, el cual lamió, chupó y disfrutó para proseguir hacia el vientre de la morena. Mordió levemente su ombligo haciéndola soltar una risita nerviosa en ella. Al llegar a su monte de venus beso arriba de la tela de su ropa interior para proceder a quitársela junto con las medias que se apretaban a la altura de sus muslos.
Quedó completamente desnuda y se incorporó. El impulso de Adrien fue cargarla hacia la recámara y la recostó en el colchón, se posicionó arriba de ella y llevo nuevamente su boca a sus tetas
El cuerpo de Lila se erizada cada que la boca de Adrien hacia un movimiento por encima de su pezón, el placer se dirigía cada vez a su entrepierna tensándola de a poco. Esto notó Adrien, quien se acercó a su oído y susurró. —¿Quieres correrte con mi lengua en tus tetas?
Lila no pudo firmar palabra alguna a causa del placer que el aliento de Adrien le causó. Todo se estaba volviendo intenso.
Adrien tomó sus gestos como un sí y la disfrutó sin detenerse aquellos hermosos y deliciosos montes.
—Adrien… yo… —Momentos después sintió un escalofrío que cubrió toda su espina dorsal y terminó en su sexo. Sintió una explosión de placer que supo inmediatamente que era. Ella ya había llegado.
Dios, lo había disfrutado tanto que ni siquiera se había percatado del tiempo que pasó, mucho menos si el akuma ha había sido derrotado.
—Eso ha sido…
—Mágico. —Terminó por decir Adrien cuando conectó su mirada con la suya.
Distintos tonos verdes pero que ahora se hallaban igual de oscuros por el placer y excitación que estaban pasando y los cubría en una burbuja separándolos de la realidad.
—¿Adrien?
—¿Si?
—¿Quieres… ah- seguir… ya sabes…? —Escuché la risita de Adrien.
—¿Tu quieres seguir? —Si, tal vez esa pregunta pasaría desapercibido por una pregunta normal entre dos amantes deseosos de calmar su placer, pero no para Lila, ella era astuta, así que se movió para apartarse un poco del cuerpo del rubio y lo miró a los ojos.
—Adrien…
—Si.
—Has regresado.
El rubio al inicio no entendió lo que la morena quiso decir, pero después recordó el akuma y como fue dañado por este.
Frunció su ceño antes de responder. —Creo que el akuma ya ha sido derrotado.
Inmediatamente una tristeza y decepción cubrió el cuerpo de la chica, ya no volvería a ver al Adrien de hace unos momentos, el Adrien que le causó tanto placer.
—Entonces ya no tenemos nada que hacer. —Se levantó de su cama dejando al rubio confundido aún arrodillado en esta, admitía que sentía un poco de pena por su desnudez y en la situación en la que se encontró pero el cuerpo de su amante lo complació y fue tanto que… deseó más.
La vio irse al que seguramente era el baño y rápidamente se levantó y fue hacia ella, antes de que cerrará la puerta la llamó y le sostuvo la mano.
—Lo siento.
—No tienes que disculparte. No eras tu.
Y Adrien sintió la necesidad de explicarle, es por ello que comenzaron a entablar una pequeña charla mientras ella se colocaba la baja de baño y él simplemente sus bóxer.
Pero el deseo estaba ahí, oculto, y lo sabían. Es por eso que ni siquiera hacían el intento de verse a los ojos, porque sabían que caerían y eso no estaba bien.
—¿Trabajaremos juntos? —Preguntó el rubio después de que Lila le contara lo ocurrido cuando el estaba aún hechizado.
—Si no me crees ve los mensajes en tu celular.
Adrien negó, le creía. Si, él algunas veces la había tachado de una mitómana pero sabía cuan manipulable llegaba a ser.
Como ahora, que no lo hacía al propósito pero no bata estaba un poco descubierta mostrando de más. Algo que el chico no podía controlar.
Lila, al ver que el chico ya no decía nada fue camino a su baño. Trataría de relajarse y olvidar lo ocurrido. Pero ni siquiera dio dos pasos cuando fue abrazada por los anchos brazos de Adrien, pegándola a su cuerpo.
—Se que pasó algo más… —Susurró en su oído mientras sus manos viajaban al nudo de la bata y lo deshacía. —Y no terminamos. ¿Te parece que…?
Lila lo interrumpió atónita ante sus acciones.
—¿Qué haces?
—Ambos lo deseamos, no trates de ocultarlo.
—Pero…
—Es mi día libre. Vamos a divertirnos.
Lila por un momento se sintió nerviosa. ¿Dónde se había quedado aquel chico inocente de la escuela? ¿Acaso era una careta ante su verdadera cara?
Se dejaron llevar.
Sus cuerpos parecían buscarse y entre cada roce, la llama de la pasión crecía. Ahora estaban en un limbo el cual parecía no terminar.
Al momento de avanzar, cuando Adrien comenzaba a penetrar con sumo cuidado el cuerpo de la chica la sintió tensarse.
—Relájate, así sentirás menos dolor.
El condón que cubría el miembro del chico parecía no estar ahí, sentía cada parte de su estrecha cavidad. Era tan suave.
Lamentablemente no se fijó por más tiempo en los gestos de la chica, ella mordía mucho su labio y las lágrimas corrían por su mejilla. No era intencional. El dolor estaba ahí.
El dolor de su primera vez ya lo vivía.
Adrien entró en una estocada suave y cuando alzó la mirada vio el rostro de la morena. Su corazón se estruja al ver su rostro con rastro de algunas lágrimas.
—Lo siento.
—No te preocupes. —Jadeó la chica ante un casi imperceptible movimiento del rubio. —Es normal la primera vez.
Entonces fue cuando el rostro de Adrien se transformó en completa sorpresa.
¿Acaso no debía sentir aquella barrera que la protegía?
El movimiento de caderas de Lila lo interrumpió de sus pensamientos y pudo percibir la confianza que ella le otorgaba para seguir con aquel acto.
Los gemidos de ambos hacían eco en la habitación, dejando lucir el placer que sentían.
Nunca habían pensado que un acto como este resultase tan placentero. Nunca se habían imaginado que ellos perderían su virginidad con el otro pero en ese momento pensaban que no había podido ser mejor.
El rubio aceleró los movimientos de su pelvis mientras llevaba sus labios a los senos y lamia los pezones con cuidado de no hacer daño, pues sabía que aquella parte era sensible.
—Adrien. —Gimoteó la chica, apenas pudo formular palabra alguna por los gemidos y jadeos que se le escapaban y luchaba en vano en ocultar.
Él lució complacido al ver qué ella no ocultaba nada ante el placer que experimentaba. Lo hacía sentir bien al saber que estaba haciéndolo bien y no la estaba lastimando o algo parecido.
Bajo la velocidad de los movimientos pero las estocadas eran profundas.
Sentía su miembro vibrar e hincharse cada vez más.
Ambos se acercaban al orgasmo y sentían tanto placer. Aquello los traspasaba. Sentían que era más que solo sexo.
El orgasmo se atravesó y Lila curvó su espalda pegando sus senos al pecho del rubio mientras él escondía su rostro entre su cuello.
—Yo…
—Lila…
—Fue increíble. —Susurró Lila mientras sentía como su cuerpo se relajaba y se sentía como pluma.
Los ojos de ambos brillaron con intensidad, sus ojos se hallaban dilatados y oscuros, pero más allá de eso, había algo que no podían descifrar.
La compañía que tenían resultaba tan cómoda que no querían alejarse.
El eco de sus gemidos seguía ahí, como un recordatorio inminente de lo que había ocurrido.
Habían tenido sexo.
Más que eso.
Habían hecho el amor, ¿No se le decía así a la primera vez?
Lila se estremeció completamente al sentir como Adrien salía despacio de su interior, sus cuerpos sudados y agitados se juntaron en un abrazo. Lila apoyó su cabeza en el pecho de Adrien, mientras este acariciaba lentamente su cabello.
Nadie decía nada. ¿No bastaba con eso? Pues sentían que las palabras sobraban.
Las palabras sobraban y los sentimientos se intensificaban.
¿Qué es lo que ambos sentían?
No lo sabían, pero, ambos necesitaban salvarse de diferentes maneras.
