Los personajes y lugares de esta historia son de la gran maestra Rumiko Takahashi, yo los tomo prestados para dar rienda suelta a mi imaginación, la historia desarrollada si es mía. Espero que la disfruten.

En el fondo del pozo

Amanecia... la luz imparable se colaba por entre las cortinas... se anunciaba el inicio de una mañana cálida y brillante de esas que a la mayoría le darían ganas de levantarse de un brinco e iniciar su día lleno de la energía envolvente, a pesar de ello, para ella no era así. Despertó con un sentimiento extraño, algo inquietante, no se diría que fuera malo, pero tampoco se podría decir que era bueno, hace tanto tiempo que no sentía algo bueno que le parecía que ya había olvidado como era esa emoción.

Esa mañana en particular no deseaba levantarse, el día de hoy se cumplian dos años desde que se había sellado el pozo y aún en ella persistía aquel triste recuerdo, esa sensación agridulce que la invadió ese dia, aliviada por el hecho de ver a su madre, a su abuelo y a Sota; el sentirlos y abrazarlos luego de esos tres días en la oscuridad infinita de la Perla fue un alivio para su alma abatida, para luego pasar a la angustia infinita al ver como Inuyasha se desvanecía dentro del pozo, esa imagen fue como un puñal enterrándose en lo más profundo de su corazón – aún lo era -. Le había tomado unos cuantos instantes reaccionar y lanzarse a aquel foso sin conexión en el que se convirtió, intentando sin ningún éxito cruzar a la época antigua, tratando vanamente de hallar la manera de volver al lado de Inuyasha. Lloró a rabiar pues no entendía lo que sucedía, ¿por qué sus épocas no podían conectarse?, ¿por qué sus mundos se habían separado así de repente? Lo único que ella deseaba con todas las fuerzas era poder regresar.

Los días siguientes fueron los peores, trató de comprender el porqué de la situación, no entendía cómo es que no podía regresar. Infructuosamente realizó varios intentos, pero nada sucedió, solamente terminaba en el fondo del pozo, frustrada y triste, sintiendo en su ya de por sí afligido corazón el vacío y la desolación. Allí abandonada en la profundidad del pozo abrazaba sus piernas contra el pecho, buscando de alguna manera consuelo a su desesperación.

Esos días no tuvo las fuerzas para regresar a la escuela, ya había pasado muchos días ausente, otros días de más no harían la diferencia. No sabía cómo hallar el impulso para continuar, ya que luego de conocerlo y aún más de amarlo, le era imposible continuar en un mundo donde no estuviera él, - su amado Inuyasha - un mundo en el que jamás volvería a verlo, pues no los separaba la distancia sino el tiempo, - varios siglos de hecho- ¿Cómo podría vencer eso?...Entre ires y venires, entre tantas batallas y la escuela, nunca se detuvo a pensar que eventualmente el mismo tiempo tal vez en algún punto los separaría, para ser sincera con ella misma nunca contempló esa posibilidad.

Y no obstante, allí estaba de nuevo... Ya hace un buen rato que el sol iluminó la habitación, y como desde aquel día, debia hallar la fuerza y la valentía para continuar con su vida, aunque sintiera el camino tan incierto, tan interminable.

Constantemente se torturaba pensando en lo que alguna vez él le preguntó, - Dime una cosa Aome ¿A ti te gusta mucho vivir en esta época? – y se castigaba pensando que de haberle dado una respuesta diferente a la que le dio en aquella ocasión, su vida y su destino estarían al lado suyo, y no en este limbo agonizante en el que vivia cada día. Como si al haberle respondido que sí, hubiera sellado de alguna forma el pozo y su destino.

Ay Aome, eres una idiota, mejor levántate y continua con la insufrible rutina. - se reprendió mentalmente la pelinegra.

...

..

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Luego de asearse y vestirse, bajó muy lentamente a tomar el desayuno, solo de pensar en las clases del día se desanimaba aún más, saber que debía tomar el metro y luego caminar hasta la escuela era un hastío, - ¿Acaso es "esto" lo único que me obliga a levantarme todos los días? – pensó con tristeza mientras terminaba de empacar su mochila.

El camino a la preparatoria lo recorría ya por inercia, no tenía tiempo para detallar nada de lo que sucedía a su alrededor. - de hecho no le interesaba - En su mente solo tenia un pensamiento, ese que persistía desde aquel triste día hace dos años, y no era otro más que encontrar la forma de volver, buscar cada posibilidad que existiera para regresar con él – con su amado Inuyasha – Había intentado infructuosamente tantas cosas: busco en tantos libros, consultó a sacerdotisas y monjes, pero en ningún lugar halló algo útil, algo que le proporcionará una respuesta o tan solo una pista, una pequeña esperanza para poder regresar.

Atravesó el parque, iba rumbo a clases inmersa en sus pensamientos. Cuando de repente, ahi estaba... Esa sensación, ese sentimiento inquietante con el que despertó en la mañana; cruzaba su ser, erizaba su piel, su corazón parecía detenerse por un instante y su estómago se hacía un nudo. Súbitamente, su mirada fue dirigida sin pensarlo, como poseída por una fuerza superior a ella, una que ordenaba que mirese hacia lo alto de un árbol que se encontraba cerca de la acera, justo donde terminaba aquel parque, de cuya existencia nunca se había percatado hasta ese instante.

Trató de enfocar su mirada a pesar de lo luminoso del día. Y de repente, su cuerpo empezó a temblar y tibias lágrimas se desgajaron por sus mejillas. Allí estaba, lo veia , - sí, ¡sí es él!, está allí, arriba en aquel árbol - pensó emocionada; el brillo del sol cegaba sus ojos, no obstante algo en sus sentidos le afirmaban que era él. Su inconfundible porte, esa pose despreocupada en la que se encontraba y el carmesí de su vestuario. No lograba visualizar su rostro,- pues la posición del sol no lo permitía - pero no había duda esa sensación solo la sentia estando cerca de él – de su amado Inuyasha.

Tan distraída iba por haberlo encontrado que no se percató de que la acera había terminado y se dirigía directo hacia un automóvil que pasaba por allí.

Cuando por fin salió de su estupefacción y advirtió el peligro inminente, era demasiado tarde, - al menos logré verte una última vez, Inuyasha– penso mientras escucho el claxon del automóvil... apretó los ojos con fuerza, tensó su cuerpo esperando lo peor, y contradictoriamente sintió una alegría indescriptible de saber que lo último que vería en su vida seria a él. (Suspiró profundamente)

Repentinamente, percibió un fuerte brazo que la tomó por la cintura y tuvo brevemente esa sensación de estar suspendida en el aire, para luego ser colocada suavemente en el suelo completamente ilesa. Sus ojos continuaron cerrados, su corazón latía fuertemente, la adrenalina corría rampante por sus venas, hace mucho tiempo no lograba sentirse así - viva por decir lo menos- sus manos se encuentran fuertemente asidas de los recios brazos – unos atléticos y musculosos brazos, lo que le confirma aún sin abrir sus ojos que se trata de él, es Inuyasha quien acaba de rescatarla - sutilmente entreabre sus orbes y aunque la felicidad la invade, el nerviosismo de verlo de nuevo la detiene por un momento. Finalmente, cuando logra que su vista se enfoque en él, lo que ve la desconcierta, su mente no logra procesarlo y queda pasmada por la impresión; su corazón no lo soporta y cae desvanecida.

Continuará...

Heyy

Hola a todos los grandiosos lectores que pasen por aqui, quiero decirles un par cosas de este fic. Bueno para empezar, quisiera agradecerles el tiempo que se toman para leer esta grandiosa historia que ya llevo un buen tiempo ideando. ¡En serio gracias totales!

Segundo quiero decirles, que si son como yo, y son amantes de esas historias al estilo rompecabezas (las llamo yo) en donde necesitas juntar varias fichas para ir entendiendo de que va, definitivamente este fic es para ti, pues hay misterio y varios saltos en el tiempo para poder explicar aquello que queda en incógnita. No sobra decir que, como toda buena historia en su narrativa además de misterio, encontrarás mucho romance, tensión sexual, obviamente LEMON, y mucha acción.

Asi que los invito a seguir este fic y de todo corazón espero les guste. Un abrazo.