Creo que lo correcto sería presentarme, aunque intuyo que ya sabes quien soy. Nyx, Nox, Nicte, Nótt, Metztli, Araphel, Tuerca, Ratri, Breksta, son algunos de los nombres que he recibido a lo largo del tiempo, aunque todos se resumen en lo mismo, Noche, esa soy yo. Te conozco, a todos de hecho, los observo siempre, desde mi querida obscuridad. Los veo caminar huyendo de mí; los he visto amar o esconderse, buscando mi protección; los he visto nacer y morir en un ciclo interminable. He estado aquí desde el inicio de los tiempos, y seguiré hasta que no quede uno solo de ustedes. ¿Eso te asustó? No debería, recuerda que, así como yo que inicio al ocaso y termino con los primeros rayos de la aurora, la humanidad también tuvo un principio y eventualmente tendrá un final, quizás tus ojos no lo verán, pero es algo...inevitable.
Mi larga existencia me permite tener un sinfín de historias para contar, algunas muy conocidas y otras de las que solo yo he sido testigo. Esta es una historia particular sobre una hermosa señorita, desesperada por encontrar aquello de lo que muchos de sus compañeros alardean, el tan afamado amor. A mí parecer, no es la gran cosa. Algo que te hace enaltecer a alguien hasta el punto de ver cosas que no son ciertas, no creo que valga la pena. Aunque, he observado historias que no son así, quizás esas son las que acobijan al amor verdadero. Meditando en ello, supongo que el verdadero significado del amor variará dependiendo de los ojos de quien lo vean. Pero, no me hagas caso a mí, yo solo soy una solitaria que gusta de observar. Continuando con nuestro relato, la señorita Mikasa Ackerman, poseyente de una belleza abrumadora, con una cabellera tan obscura, casi tanto como lo soy yo, que resalta gracias a su nívea piel, ha puesto sus ojos grises en un bribón que no ha sabido corresponder sus sentimientos.
El joven en cuestión se ha enamorado sí, pero de otra mujer. Y no ha tenido más remedio que ofrecerle a Mikasa su más sincera, inextinguible e impetuosa amistad. ¿Algo triste, no crees? Ofrecerlo todo y que a cambio solo puedan darte migajas. Pero la vida es así, te lo digo porque lo he visto. Ahora, no estamos aquí para dar consejos sino para contar secretos, entonces será mejor que te cuente de una vez lo que está sucediendo. La joven Ackerman, decidió que había tenido suficiente del amor convencional, había intentado llamar la atención del muchacho en varias ocasiones, se había arriesgado por él, había sacrificado tiempo y atención a sus clases de diseño en la universidad, por estar pendiente de él y ayudarlo. Ella pensaba que, con sus atenciones, buenos tratos y apoyo constante, lo tendría a sus pies, y ¿Cómo le pagó él? Bueno, en la fiesta que sus amigos de campus habían coordinado para celebrar el cumpleaños de Mikasa, el joven muchacho se escabulló y dejó plantada a la anfitriona, para asistir a su propia celebración, que consistía básicamente de una fogosa sesión de besos junto a una chica rubia de baja estatura. Y no sólo yo lo presencié, también lo hizo la joven protagonista de nuestra historia. Que te rompan el corazón es algo doloroso, pero que ocurra el mismo día de tu natalicio... es aún peor.
Si es tan hermosa y encantadora entonces ¿Por qué él no se fijó en ella?, te preguntarás. Bueno, he fijado mi atención en esta joven en particular porque es especial; lo es para mí en el buen sentido de la palabra, pero, para los demás, sus gustos caen en lo exótico, alarmante, incluso para algunos. No te mentiré, he visto a muchas personas hacer la señal de la cruz en su presencia. Mikasa Ackerman tiene una forma de vestir bastante peculiar, ella se rige por las normas de lo que la sociedad denomina como "Gótico", suele salir a la calle vestida completamente de negro, con cadenas, pentagramas y varios cintos de cuero complementando sus atuendos que varían de acuerdo con sus estados de ánimo o de la estación en la que se encuentre. Tampoco es que lo lleve a los extremos, de hecho, me atrevo a decir que porta el estilo con una sobriedad y elegancia distintivas que lo hacen resaltar, sin perder su esencia. Pero claro, para los estándares sociales, vestirse con algo que desentona en sus monótonas vidas es salirse de las normas y, por ende, ser considerado como un "raro", alguien que no encaja. Yo creo que es fascinante, poder usar lo que quieras y como te sientas conforme, sin pensar en qué dirán los demás. Sin embargo, a la pobre chica, esta libertad le ha traído consecuencias, ya que, en palabras de diferentes pretendientes "nadie quiere salir con una chica así", y fueron justo estas mismas palabras las que salieron de la boca del joven Eren Jaeger, quien respondió a una pregunta emitida por la pequeña rubiecilla, sobre la que se abalanzaba con un hambre voraz, con respecto a por qué no había querido salir con Mikasa si se notaba que a ella le gustaba. Palabras que terminaron de romper el corazón de la muchacha, quien observaba todo, desde su precario escondite. De más está decir que la fiesta tuvo que ser suspendida, y todos los invitados fueron enviados a sus hogares en un mar de confusión que sólo se acrecentó cuando vieron a la cumpleañera entrar a la casa más pálida de lo normal y con el intenso delineador que usaba sobre sus párpados, ahora convertido en dos ríos negros que bajaban por sus mejillas. Pero, si crees que esta historia tratará de como nuestra protagonista cambiará su forma de ser y vestir para conquistar a un chico... Te equivocas. De haber sido así, ni siquiera te la habría mencionado, a menos que te interesara escuchar una historia sobre lo que no se debe hacer jamás.
Nuestro relato, comienza aquí, seis meses después de esa tragedia, con la joven en cuestión navegando por una reconocida aplicación de citas, buscando a un candidato ideal con quien poder ser ella misma, que comparta sus gustos y aficiones, que la acepte tal como es y no la juzgue, y, según ella, un bicho así de raro sólo se podrá encontrar en Tinder.
—¿Qué te parece este? —Hablaba recostada boca abajo sobre su cama, mientras revisaba su celular, su interlocutor era su gato negro, fiel acompañante y único compañero de cuarto desde hace cuatro años. Él solo la vio fijamente sin emitir sonido alguno. —Ok, ok. Entiendo, eso es un no. —Dijo, rechazando el perfil de un soltero musculoso que se veía a leguas que no buscaba una relación sino algo más, efímero, digamos. —¿Y él? —Preguntó nuevamente, mostrando una imagen de un hombre algo maduro y con un bronceado bastante artificial. El gato nuevamente la veía aburrido. —Sí, a mí tampoco me gusta. —Dijo ella continuando su conversación unilateral con el único ser que había estado siempre ahí, de manera incondicional. Siguieron con esa dinámica por al menos una hora más, hasta que el animal, desesperado por atención y comida, comenzó a maullar estrepitosamente, sin saber que su ama estaba absorta observando el perfil de un hombre de treinta años que, como foto, tenía precisamente una de su rostro posando de lado, o sea, una foto de su propio perfil. —¡Ja! Es una foto de perfil, ¿ves? Qué chiste tan tonto —Dijo la joven, riendo por lo bajo. —Ahora escucha su descripción, —mencionó, sentándose en la cama y dirigiendo su atención nuevamente a su desesperada mascota. —Levi Ackerman, treinta años. Guau, y yo que pensaba que mi apellido era poco común. Amante de la vida y de la naturaleza, le encanta dar paseos por el bosque para sentirse envuelto el aroma de las hojas húmedas y recordar lo pequeños que somos en este mundo. Su rutina diaria consiste en una serie de paseos por la playa para reflexionar sobre lo efímera que es nuestra existencia, y lo mucho que debemos apreciar la vida. Se dedica a cantar en las calles para recolectar dinero para los huérfanos, acumula sus lágrimas en recipientes para reutilizar el agua; su color favorito es el verde de los follajes cuando los alumbran los rayos de luz emitidos por el crepúsculo. Pasatiempo favorito: llorar mientras mira Juego de Gemelas. Deporte favorito: todos aquellos que apoyan a la caridad. Libro favorito: Los que me motivan cada día a ser mejor persona...Ay, por Dios, esto tiene que ser una broma, nadie es así de bueno y sensible, ¿O sí? ¿Te imaginas Poe, a mí, que soy un negativo andando, saliendo con Mr. Positivismo? Exacto, es imposible. Lástima lo vamos a tener que rechazar, en su foto no se ve tan mal, aunque se vea algo oscura, pero me parece un hombre muy guapo, aunque tal vez sea un sociópata ¿No crees? —Le habló nuevamente al gato, mostrándole la pantalla de su celular. El animal, motivado por el hambre y la furia que cubría su pequeño y rencoroso cuerpo al verse ignorado, dio un manotazo al aparato que lo hizo resbalar de las manos de la muchacha, quien intentó en vano atajarlo antes de que se cayera estrepitosamente al suelo. Al levantarlo se percató que, gracias a ese accidente, había pulsado por error no el simple "like" con el corazón verde, sino que había deslizado la imagen hacia arriba, dando un "super like" que indicaba que esta persona le había gustado y mucho. —¡Poe! —Gritó, regañando a su pobre e inquieta mascota. —¡Mira lo que me has hecho hacer! Ahora solo nos queda esperar, lo más seguro es que a él no le agrade mi perfil y... —Fue interrumpida gracias al peculiar sonido emitido por su teléfono que indicaba claramente que había habido un "match", seguido casi inmediatamente de una segunda y tercera notificación en donde él había iniciado ya una conversación.
«Hola. Es un gusto conocerte, vi tu perfil y me pareces alguien muy interesante :D»
—¡Carajo, Poe! Y ahora, ¿Qué hago? —Se preguntó mirando a su aún enfurecido gato. —Ok, te doy de comer y luego me ayudas a solucionar esto. —Le dijo, levantándose para servirle su tan ansiado alimento al famélico gato, que llevaba largos y tediosos setenta minutos desde su última comida. —Muy bien, le responderemos. Digo, no se pierde nada con una plática ¿Verdad?
«Hola, mucho gusto.»
—Enviado. Ahora, hay que esperar a su respuesta y ver qué tan interesante es... —Nuevamente fue interrumpida por el sonido de notificación, un nuevo mensaje había sido recibido.
«Espero no importunar o asustarte. Verás, soy un hombre chapado a la antigua y me gustaría que pudiéramos conversar en persona, no se me da muy bien lo de la tecnología. ¿Aceptarías tomar un café conmigo? :D»
—Ya está, Poe. Este tipo es un psicópata y me quiere citar en un lugar para secuestrarme y matarme, y todo será tu culpa. —El aludido solo podía verla cerrando los ojos lentamente, sin interés alguno en lo que sucedía a su alrededor. —O, podría ser un buen hombre que sólo quiere conversar. Además, es el único que no me ha tachado de loca por mi aspecto, aunque escogí las fotos donde me veo más "normal". ¿Crees que debería ir? —El felino ante este cuestionamiento sólo pudo maullar. —Ok, podría aceptar y conocerlo. Igual siempre llevo mi navaja por cualquier imprevisto, le puedo compartir mi ubicación a Annie si necesito refuerzos y debo mantener mi bebida cubierta y siempre a la vista. Con la cantidad de libros que he leído de Alec, tengo muchas ideas sobre cómo se podría desarrollar un crimen y evitarlo. El conocimiento es poder, querido Poe. —Finalizó, mientras acariciaba la pequeña cabeza del animal que ahora ronroneaba sobre sus piernas.
«Claro. Me parece bien. ¿Dónde y cuándo nos vemos?»
Esperó por varios minutos, por la respuesta, que parecía tardar demasiado después de su anterior prontitud para responder los primeros mensajes. —Seguro está planificando la escena del crimen. —Le mencionó a su mascota, abriendo con exageración los ojos. Decidió revisar su listado de proyectos pendientes solicitados en sus clases, mientras hacía tiempo para que su cita se concretara. Treinta minutos después, la notificación llegó, alertando que la respuesta había sido dada.
«Rose's Café. Sábado a las 7:00 pm en punto.»
—Qué cortante, ¿Y la carita feliz? hasta parece que esto lo hubiera escrito alguien más. Acabas de perder puntos, Mr. Positivismo. — Dijo la muchacha en voz alta.
«Ok, ahí estaré.»
La semana pasó con rapidez, Mikasa se dedicó a trabajar arduamente en sus tareas pendientes, pues debía recuperar el tiempo perdido que había decidido invertir en la conquista de su amor no correspondido y que ahora le traía consecuencias con sus estudios. La observé en su faena hasta casi el amanecer, durante varias noches seguidas. Creo que la que estaba más consciente de que la fecha de su cita se acercaba era yo, y no mentiré, me emocionaba de sobremanera el pensar en el encuentro de estos dos personajes, y la sorpresa que ella se llevaría. Por lo que, el día acordado, decidí que mi luna brillara con la mayor intensidad que pudiera ser posible para darle un toque mágico a la velada. Sí, hace poco te dije que me cuestiono la veracidad del amor, pero eso no significa que no me guste el romanticismo, no soy tan amargada.
Ese día, durante mi primera hora, vi a la bella joven, vestirse con, para mi sorpresa, un vestido rojo brillante. Por un momento, me asusté, pensando que estaba observando la escena equivocada, pero no, era ella, parada frente a un espejo observando con detalle cada uno de sus ángulos. Se veía preciosa, pero me desconcertaba un poco el verla con algo que tuviera color. Pero, mi desconcierto se aclaró, cuando la escuché conversar nuevamente con el famoso Poe.
—¿No crees que es demasiado? Si me puse hoy este vestido es porque no lo quiero asustar, yendo como Morticia desde el primer día. ¿O debería vestirme como ella? Tengo una réplica de su traje. —Dijo, rebuscando en su armario. —Tú no ayudas, mejor llamaré a mamá. —Le dijo derrotada.
Luego de un par de intentos, su madre al fin respondió el teléfono. —¡Mami! —Dijo, colocando el aparato que se encontraba en modo videollamada, en un lugar estratégico para que su madre pudiera verla a detalle. —¿Crees que me queda bien este vestido? Ya son las 6:15 y debo estar en un lugar del centro a las 7:00, ¡Ayuda!
—Hola, mi amor. ¿A dónde irás? ¿Vas a salir con alguien?
—Al café, con las chicas, pero irán algunos chicos nuevos así que quiero verme bien. —Mintió, seguro que ninguna madre quiere escuchar que irás a un encuentro con un desconocido que contactaste por internet.
—Mmmm no sé, Mika. O sea, te ves preciosa, pero el rojo para mí es muy atrevido.
—Ay mamá, para ti, usar sandalias es demasiado atrevido.
—Eso no es cierto. Aunque me alegra verte con algo que tenga color. ¿No tienes un vestido blanco o algo en tonos pastel?
—No y definitivamente no. Ok, me quedo con que me veo preciosa para ti. Gracias Haha.
—¡Espera no me cuelgues! ¿Quiénes van a ir? Dame sus números de teléfono para estar pendiente.
—Las mismas de siempre, ya los tienes. Adiós, te hablo mañana. —Se despidió lanzando un beso a la pantalla y colgando la llamada. —Muy bien, Poe, tenemos la semi aprobación de Haha.¡Maldición! Ya son las 6:30, el Uber debe estar ya afuera. Debo irme. Te veo en un rato, si no vuelvo, busca al maldito y aráñalo. —Habló mientras se colocaba una de sus peculiares gargantillas con un dije de medialuna y se dirigía a la puerta.
La observé atenta, mientras salía de su casa y se subía al auto que la llevaría hacia su destino. Mientras, también observaba al muchacho que ya había llegado y esperaba sereno afuera del local, aprovechando la espera para fumar un cigarrillo. Me causaba gracia pensar el encuentro que estos dos iban a tener, mi risa incluso contagió a un par de estrellas hasta el punto de hacerlas tintinear.
Al llegar a la dirección que aparecía en el mapa de su teléfono, ella decidió buscar a alguien risueño, con alguna camisa hawaiana o alguna playera con un mensaje de apoyo a la naturaleza. Al no observar a nadie así, decidió esperar afuera, su rostro denotaba la molestia que sentía por dentro. —Pide puntualidad y llega tarde. —Murmuró por lo bajo.
—Oye, ¿Tú eres Mikasa? —Habló una profunda voz a sus espaldas. Cuando se giró, apreció a un hombre de baja estatura, vestido completamente de negro, con una chaqueta de cuero con algunas cadenas que cruzaban su pecho, se encontraba recostado con medio cuerpo sobre un poste de la vereda, observándola con un semblante aburrido, mientras daba una última calada a su cigarro.
—¿Tú eres Mr. Positivismo... digo, Levi? —Dijo ella con voz temblorosa, repasándolo de pies a cabeza. Por el semblante que tenía en el rostro pude intuir que la sorpresa no le era del todo desagradable.
—Sí, algo así. Lamento si te decepciono. Entenderé totalmente si quieres cancelar esta... reunión. —Le dijo, encogiéndose de hombros y extinguiendo la colilla con su bota militar.
—No. Digo, acordamos que nos reuniríamos para conocernos mejor. Y ya estamos acá. ¿Entramos? —Mencionó ella con una sonrisa.
—¿En serio estás segura? Si te quieres ir, no me enojo, lo digo de verdad. —Le dijo él, alzando levemente las cejas.
—Si, estoy segura, yo no tengo ningún problema, ¿Y tú? —Le preguntó, cruzándose de brazos. Empezaba a molestarse, se veía claramente.
—Tch. Como quieras. —Le dijo él, avanzando rápidamente hacia la tienda.
Yo, por mi parte, volví a reír. Había esperado este encuentro por varios días y al fin lo estaba presenciando, y lo mejor de todo es que era apenas el inicio. Esto se pondrá realmente interesante...
