Otro día llega a su fin, y comienza para mí un nuevo horario de trabajo en este lado del globo. No me quejo, al contrario, me emociona el saber que seguiremos la historia de mis humanos favoritos del momento. Es curioso, sabes, me he interesado por varios humanos a lo largo de su existencia, me han cautivado sus historias, he sufrido con ellos; los he visto crecer y los he visto desvanecerse, dejando atrás sólo un recuerdo. En cada historia he escogido un momento preciso para alejarme, para fijar mi atención en alguien más y sé que esta historia eventualmente llegará a su final, y deberé mover mi vista omnipresente hacia otro punto de interés. Pero no te alteres, no pienso dejarlos todavía; aún nos queda mucho de este relato, pues apenas estamos comenzando. El domingo está terminando, es el día siguiente a la cita que ha marcado desde ya la vida de nuestros protagonistas. Mikasa se encuentra en su habitación, conversando por videollamada con su mejor amiga, Annie Leonhart, quien vive a varios kilómetros de distancia, en el pueblo que nuestra chica abandonó hace algunos años para venir a la universidad.

—Entonces lo conociste porque tu gato hizo que le dieras "me encanta" por error y resultó ser alguien totalmente opuesto a su perfil, lo que vendría siendo alguien con gustos muy similares a los tuyos. ¿Entendí bien? —Preguntaba dubitativa la rubia.

—Ajá. Fue básicamente eso, sí. —Respondió nuestra joven de negra cabellera.

—¿Y qué tal estuvo la cita?

—Fue muchísimo mejor de lo que esperaba, me llevó a la feria. Es un poco cascarrabias, pero al final se subió a todos los juegos conmigo. Se comportó de manera atenta e incluso ganó a estos amiguitos para mí. —Dijo con un tono de ensueño, recordando los momentos de la noche anterior.

—Suena como a un ser humano bastante decente. ¿Cuál es el problema entonces? Si me llamas para contarme esto es porque necesitas que te dé un golpe de realidad. —La cuestionó, mientras enarcaba una ceja.

—El problema es que no me invitó a salir de nuevo, ni siquiera me pidió el número para hablarme. Siento que quizás no disfrutó del todo de mi compañía y prefirió que todo quedara así. —Dijo con tristeza.

—¿Dio algún indicio o dijo algo que te hiciera pensar eso? —Inquirió seria su amiga.

—No. Incluso dijo que yo le parecía interesante, y me escuchó con atención. —Respondió pensativa.

—Otra vez te estás haciendo de menos y metiéndote ideas sin base en la cabeza. Mikasa, al fin conociste a alguien acorde a tus gustos, que te entiende y te hace reír más de lo que acostumbras y más importante aún, que es real. No puedes seguir haciendo de lado a las personas por tus propias inseguridades, para enfocarte en tus personajes de caricatura y escritores fantasma.

—Oye, ¡Alec no es un escritor fantasma! Además, Levi no es tan acorde a mis gustos, siempre pensé que mi chico ideal sería alto de cabello largo y castaño o rubio, pero él es bajito con el pelo corto y negro. Irónico.

—Ajá, tu esperabas la imagen perfecta del Jesús al que le rezan las devotas todas las noches. Pero no todos los hombres son así. Y él es una persona real, que tal vez no se vea como lo imaginaste físicamente, pero en el interior, creo que es todo lo que siempre deseaste. Hasta empiezo a sospechar que comparten los mismos problemas de socialización ¿No se te ocurrió hablarle tú? —Le aconsejó.

—Es que me da miedo que ignore mi mensaje y quede claro que en realidad no quiere saber de mí.

—Si eso pasa, es su problema, no tuyo. Eres una mujer hermosa, con un gran corazón y buenos sentimientos. Si él no lo nota, es porque es un idiota, no porque tú tengas algo mal ¿Entiendes? Y si eso pasa, tomaré el primer vuelo y patearé su trasero punk.

—No es punk, es grunge. —Dijo Mikasa riendo.

—Escríbele, no está demás tomar la iniciativa por una vez en la vida. Te podrías arrepentir después. —La animó la rubia.

—Ok, me convenciste. Veamos qué dice.

—¡Eso!

Con un poco de nerviosismo abrió la aplicación y buscó entre los mensajes aquella conversación con las caritas felices. Sonrió de lado al recordar el concepto errado que tenía de él al principio. Con un rápido movimiento tecleó un simple «Hola».

Esperó por algunos segundos, viendo de reojo a la pantalla de su computador, en donde su mejor amiga la veía atenta. La respuesta llegó después de cinco minutos de espera.

«Hola :D»

Mikasa sintió como se hacía un nudo en su estómago al ver el peculiar emoticón en su pantalla, pero decidió seguir los consejos de Annie y dar un último salto de fe.

«Emm, ¿Puedo hablar con tu hermano, el supuesto dueño de este perfil?»

Nuevamente envió el mensaje, esperando ansiosa por la respuesta, con el corazón latiendo acelerado en su pecho. En la pantalla podía ver cómo aparecía y se desvanecía la palabra "escribiendo" acción que sólo la hacía ponerse más nerviosa.

Mientras del otro lado se encontraba una igual de nerviosa pelirroja que se debatía sobre qué responder a la persona que la contactaba.

—¡Farlan! Ya contestó y quiere hablar con Levi. ¿Qué hago?

—¡Isa, te dije que no contestaras! Tenías que esperar a que él llegara.

—¿Y si le digo que no está pero que ya viene?

—No contestes, deja que él se haga cargo.

—¡Pero va a pensar que no le quiero hablar!

—Él te va a matar y yo no voy a interceder, porque te lo dije. —Sentenció el rubio.

—Eres un... —Su frase fue cortada repentinamente en el momento que escucharon el timbre de la puerta. Al abrir se toparon con los ojos serios y cansados del que consideraban como su hermano mayor, quien llegaba para la cena, tal y como lo habían acordado la noche anterior. —¡Levi! Gritó, mientras lo halaba presurosa de la manga para que entrara rápidamente a la sala. —Tu chica de Tinder escribió y pregunta por ti.

—¿Le respondiste haciéndote pasar por mí? —Preguntó él arrebatándole el aparato y dedicándole una mirada de muerte.

—Ss-sí. —Dijo controlando el seseo que se filtraba gracias a los temblores involuntarios de su cuerpo temeroso.

—Y asumo que te descubrió inmediatamente por tu manía de ponerle caritas felices a todo. —Habló nuevamente molesto.

—Ah. Conque fue por eso.

—Maldita sea, Isabel. Sólo consigo el número de Mikasa y doy de baja esa cuenta. Y si veo que alguno de ustedes intenta siquiera crearme otro perfil juro que...

—Si, sí. Nos vas a hacer algo malo y horripilante. ¡Contéstale ya, caramba! —Le dijo nuevamente Isabel, ahora emocionada con la situación.

—Par de cabezas huecas. —Finalizó, antes de escribir su respuesta.

«Hola. ¿Ahora sí llamarás a la policía?»

—¿Por qué habría de llamar a la policía? Borra eso, no seas raro. —Dijo su hermano, leyendo el mensaje por sobre su hombro.

*Borrar*

Intentó nuevamente.

«Hola, señorita Gótica»

—¿Crees que eso si esté bien? —Preguntó, observando a su hermana.

—No sé, no suena muy lindo. —Respondió ella dudosa.

*Borrar*

Tercer intento.

«Hola, pequeño Porky»

—¿Pequeño Porky? Hermano, Isa te acaba de decir que lo anterior no suena lindo y tú escribes algo peor. —Intercedió Farlan.

—Tch.

*Borrar*

«Hola ¿Cómo estás?»

*Enviar*

—La vieja confiable. Te creía más original, hermanito. —Habló Isabel, negando con la cabeza.

—Bueno, basta. Largo de aquí, ya veré yo qué hacer. —Respondió molesto Levi, alejándose de las inquisidoras miradas de sus hermanos. Esperó tamborileando inquieto con sus dedos sobre la mesita de la sala, hasta que el teléfono vibró nuevamente con la respuesta. —¡Isa, desbloquea esta cosa! —Gritó desesperado.

—Ya está, ¿Qué dijo? —Ella se recostó sobre su hombro para leer la pantalla del aparato.

«¿Cómo sé que eres tú realmente?»

—¡Mándale una foto! —Gritó emocionada su hermana.

—¿Qué fue lo que dije antes? —Inquirió viéndola fijamente mientras alzaba una ceja.

—Ok, ok, me largo. —Bufó derrotada.

Luego de verse en completa soledad, se dedicó a escribir nuevamente su respuesta.

«Dame tú número y te llamo. Así sabrás que soy realmente yo»

Mikasa, al recibir el mensaje dio un salto y un pequeño grito que hizo respingar a Annie.

—¡Quiere mi número para llamarme!

—¿Y qué esperas, tonta? ¡Dáselo!

Con premura se dedicó a teclear su número telefónico y esperar ansiosa el sonido de llamada. Levi, por otra parte, le devolvió el teléfono a su dueña y se encaminó a la privacidad de uno de los cuartos de la casa de sus hermanos para conversar tranquilamente. Marcó despacio los dígitos y revisó dos veces para estar seguro de no equivocarse. Esperó pacientemente los dos tonos de llamada antes de escuchar la dulce voz que respondía.

—Hola, chico no punk.

—Hola, no cumpleañera. Hacía tanto que no sé de ti, ¿Cómo estás?

La muchacha se sentía flotar, era su voz la que resonaba firmemente al otro lado de la línea. Desde la pantalla del computador podía apreciar a su amiga, quien con un gesto de la mano la motivaba a que siguiera con la plática.

—Bueno, soy ya veinticuatro horas más vieja. El tiempo me ha cobrado factura ¿Y tú?

—Me amputaron una pierna y perdí la oreja, pero sobreviviré. Ha sido una jornada intensa ¿No crees?

—Sí, tal parece que sí. —Le respondió ella sonriendo.

Detrás de la puerta de la habitación donde se encontraba Levi, Farlan e Isabel se posicionaban curiosos, con una oreja sobre la madera, tratando de escuchar a detalle la charla.

—Cielos, sí que es igual de rara que él. —Habló la chica.

—Y que lo digas. —Respondió él.

Para Levi y Mikasa, el mundo había dejado de existir, nuevamente se encontraban ellos dos, subidos en una cabina de una rueda imaginaria de la fortuna, flotando, aislados del resto.

—Lo siento por haber arruinado mi quinta o séptima buena primera impresión. Debí haber pedido tu número para seguir conversando, pero ya sabes, este tipo de situaciones no se me da muy bien, lo lamento. Iba a escribirte de hecho, pero me ganaste.

—Oh, bueno yo quise arriesgarme y tomar la iniciativa. ¿Estuvo mal? —Preguntó mordiéndose el labio inferior.

—No, para nada. Me alegra que lo hayas hecho.

—Entonces me alegra haberlo hecho. —Mikasa observaba como Annie, hacía señas apuntando hacia una hoja, colocada cerca de la cámara para que pudiera ser bien apreciada, donde había anotado con mayúsculas la frase "INVÍTALO A SALIR". Ella asintió, haciéndole saber que había captado el mensaje y se preparó mentalmente, tomando aire antes de hablar. —Oye, hablando de iniciativas... me gustaría invitarte a salir, si estás de acuerdo claro. —Soltó, conteniendo la respiración luego de pronunciar la última palabra.

—Me encantaría. —Respondió él con la seguridad enfatizando su oración.

Mikasa soltó de golpe el aire contenido y se apresuró a responder, fingiendo naturalidad —Genial. Como antes fuimos a la feria porque es un lugar que a mí me gusta, ahora iremos a un lugar que te guste a ti. Tú escoges.

—¿Un lugar que me guste a mí? —Inmediatamente pensó en el sillón de su sala de estar, donde toma las siestas que reponen su energía después de algunas noches en vela. Pero claro, el sofá de su casa no era un lugar apropiado para una cita, así que trató de remembrar un lugar que le transmitiera la misma paz que éste. —La biblioteca. —Dijo al fin.

—¿La biblioteca? —Inquirió ella con asombro.

—Sí. Te mostraré un par de cosas y luego iremos a comer algo al mejor restaurante bohemio de la ciudad. ¿Te parece bien?

—Me gusta la idea. ¿Cuándo puedes?

—Soy un alma libre, tú dime la hora y el día, y ahí estaré.

—¿Qué te parece el miércoles a las 6:30? Ese día salgo una hora antes de la universidad por lo que me queda mejor. ¿O es muy tarde por el horario del lugar? Salgo a las seis de clases, pero necesito tiempo para movilizarme.

—No, queda perfecto. La biblioteca cierra a las ocho y justo a esa hora comienza el espectáculo bohemio. ¿A qué universidad vas?

—UCS. Universidad Central de Sina.

—Ese campus queda bastante lejos del centro.

—Sí, por eso me toma media hora llegar, el transporte público es lento.

—Yo paso por ti, si quieres.

—No tienes por qué molestarte, yo puedo tomar el bus y llegar. —Respondió sorprendida ante la propuesta.

—No me afecta en nada. Paso por ti, te ahorro ir en una lata maloliente llena de gente extraña y así llegamos antes a nuestro destino. A mí no me molesta.

Ella de soslayo veía como su amiga levantaba ambos pulgares en señal de aprobación para que aceptara la oferta. —Está bien, suena a que tenemos un plan entonces.

—Perfecto, nos vemos el miércoles. Te escribiré un mensaje cuando ya esté en el campus.

—¿Sin caritas felices?

—Se me revuelve el estómago solo de pensar en esa posibilidad.

—Te veo entonces, que pases buena noche.

—Gracias, tú igual. Descansa.

Una llamada terminaba, mientras dos corazones latían galopantes, embargados en el éxtasis de algo que apenas comienza, pero que fluye de manera natural, llenándolos de emociones y esperanzas ante la posibilidad de descubrir juntos algo nuevo.

Levi se acercó a la puerta abriéndola de golpe y topándose con dos pares de ojos curiosos que cayeron de bruces al momento de efectuar tal acción. Ambos se levantaron rápidamente, con Farlan ayudando a Isabel a incorporarse; él ruborizado y rascándose la nuca, frente a la mirada fulminante del otro hombre, mientras la pelirroja daba brincos de emoción, aplaudiendo y riendo de alegría.

—Les dije que dejaran de inmiscuirse en mis asuntos. Dios, ustedes dos son todo un dolor en el trasero. —Decía el mayor de los tres, mientras masajeaba una de sus sienes, tratando de calmar la pequeña vena que empezaba a palpitar en el costado de su cabeza y caminando nuevamente hacia en la cama, donde se recostó, cubriendo sus ojos con el dorso de su mano.

—¡Levi, tendrá una novia! —Coreaba ella, girando alrededor de la habitación.

—Isa... —Decía Farlan, tratando de detenerla.

—¡Al fin dejará la soltería! —Ella lo ignoraba, mientras continuaba con la poco armónica tonada.

—Isa, para, por favor. Creo que el pobre necesita un descanso. —El rubio, observaba con cuidado al otro muchacho, quien ahora se encontraba profundamente dormido. —Vamos a la cocina, dejémoslo dormir.

—Ay no, otra vez está agotado. Esto ya me está preocupando mucho. Él debería dejar todo eso y salirse, ¡no es justo!

—Pero no puede, y lo sabes. Al menos no aún. Será mejor que no le digas nada, sabes cómo se pone cuando intentamos hablar sobre sus cosas. —Advirtió mientras posaba una mano en la cintura femenina, para conducirla hacia el comedor.

Al mismo tiempo, Mikasa compartía sus planes con su amiga, preparando el atuendo perfecto para ese momento en el que se presentaría ante él ahora sin pretensiones de querer ser alguien más, siendo fiel a su estilo y personalidad. Annie la veía absorta en sus propios pensamientos, agradeciéndose internamente por haberle dado la idea de aplicar a una beca que la ayudara a salir de ese pueblo, dejando atrás el hogar que la había acogido después de la pérdida de su padre. Mismo hogar en donde se había visto reducida a acatar las órdenes y exigencias de Kyomi; un trato que había marcado a Mikasa en lo más profundo de su ser, y la había herido de distintas maneras. Pero ahora, viéndola saltar de un lado a otro, Annie se sentía tranquila, sabiendo que poco a poco su amiga retomaría su confianza en sí misma compartiendo con alguien que podría entenderla y apoyarla ahora que ella no podía estar físicamente ahí para quien consideraba como una hermana.

No hay mucho más que pueda contarte en esta oportunidad, los corazones que antes latían desbocados ahora se encontraban tranquilos, con él en su mundo onírico, contemplando aquellos ojos que reflejaban las estrellas, alumbrados por las luces de la feria; y ella, soñando despierta con un azul profundo que la envolvía y la hacía desear que las horas avanzaran con rapidez para poder verlo de nuevo. Un preámbulo lleno de dulzura y expectativas, que algunas veces mejoran con cada instante transcurrido, pero que, en otros casos, conducen a la más vacía de las desilusiones. ¿A dónde nos llevará esta historia? Aún nos falta mucho para descubrirlo. Espero que tú, así como Levi y Mikasa, goces de los dulces sueños que te traen mis horas más oscuras.