14 de febrero. Supongo que ustedes saben lo que eso significa... Ahora empecemos con esta historia perturba... digo enternecedora, y ya saben, SonoHana no me pertenece y tal.

Dos chocolates de leyenda

Eris había querido aprovechar el momento para meterse en el edificio de la preparatoria. Se sentía más a gusto ahí, más familiarizada. El objetivo de la sueca era la cocina, pues quería llevar a cabo un plan que la tenía con la mente en un limbo. Era algo sumamente importante, y nada la detendría en su cometido.

Los pasillos se encontraban vacíos, algo sorprendente a estas horas en que varias chicas salían para charlar con sus amigas de otros cursos o para pedir ayuda de cualquier índole, así que nadie la iba a detener en su avance, o al menos eso era lo que pensaba, pues en uno de los pasillos se encuentra nada menos que con Reo.

─ ¿Eh? ¿Qué demonios haces aquí? ─ dice la menor de ambas rubias.

─ Eso es lo que yo te debería preguntar. Los niños no deben estar deambulando solos por estos lados ─ las palabras de Eris empiezan a enervar a Reo.

─ ¿Acaso quieres que te arranque las tetas gigantes que tienes?

─ Si fueras Shizuku me pensaría la respuesta, pero siendo tú, mejor no.

─ Mejor no fastidies. No quiero que nadie interfiera con lo que haré en la cocina.

─ ¿La cocina? Qué casualidad, yo también quiero ir allá, y también voy con esa determinación de que nadie interrumpa mi camino ─ dice Eris entusiasmada, haciendo que Reo palideciera por un momento ─. Es que quiero hacerle un chocolate a Shizuku, en vista de que mañana es San Valentín.

─ No puede ser... Teníamos que coincidir...

─ ¿De verdad tú también harás chocolates? Vaya, Reo, eso significa que al menos no vamos a aburrirnos mientras hacemos los regalos para nuestras parejas. Al final en estas fechas sólo pueden pasar cosas buenas.

Reo iba a discrepar de la opinión de Eris, pero la sueca la atrapa entre sus pechos y la abraza con fuerza. Patalea como puede, pero era inútil para hacer que Eris la soltase, por lo que tiene que quedarse así hasta que la mayor decidiera que era suficiente. Al menos para eso no necesitó esperar mucho tiempo.

─ Muy bien, en ese caso vamos, Reo. Tenemos muchas cosas por hacer.

─ Grr... No tengo otra opción ─ dice Reo caminando al lado de Eris.


Club de cocina

En el lugar se encontraban unas cuantas chicas trabajando para hacer también chocolates para sus parejas y amigas. Al menos con eso se excusaba en parte a la ausencia de chicas en los pasillos. El aroma del chocolate se respiraba intensamente en el lugar, al punto de prácticamente estarlo saboreando por la nariz. Afortunadamente no todo el lugar estaba ocupado, y Eris y Reo fácilmente pudieron hacerse con un lugar para así empezar con la elaboración, una al lado de la otra. Claro, no fue una llegada directa, pues casi todas las chicas en el salón se dedicaron a saludarlas y decir lo mucho que las admiraban y que se sentían afortunadas por estar en el mismo salón que ellas dos. Ambas contaban con una importante provisión de chocolates para que así no tuviesen ningún problema una vez que ya tenían asegurado su lugar en el salón.

Empiezan con abrir los paquetes y partir las tabletas de chocolate para luego ponerlos en un bol de metal. Ese paso era sencillo, cualquiera podría hacerlo sin ningún percance, incluso la propia Reo. El segundo paso era derretir el chocolate con el método del baño maría. Eris enciende rápidamente la estufa para llevar a efecto ese paso, mientras que Reo se estaba complicando un poco a la hora de adecuar el tamaño de la llama. En ocasiones salía demasiado grande, y en otras apagaba accidentalmente la hornilla, lo cual hacía que Reo frunciera el ceño con desagrado.

─ ¿Qué se supone que hay que hacer para que la llama haga caso? ¡Obedece, fuego tonto! ¿Cómo es que a ti sí te sale y a mí no? ─ Reo se queda mirando a Eris.

─ ¿De verdad no le has agarrado todavía el truco a estas cocinas? Pero si esto es sencillícimo, Reo ─ Eris mueve la perilla hasta la mitad, logrando así una llama moderada ─. No la gires hasta el fondo. Con hacerlo hasta la mitad ya tienes. Es cosa de tener delicadeza.

─ Creo que Mai me había dicho algo por el estilo ─ Reo se pone a hacer memoría, y sólo recuerda la última comida que se le quemó por usar la llama con mucha intensidad ─. Eso de andar con delicadeza con la cocina no es lo mío. Mai me dijo una vez que al fuego no hay que tenerle miedo, porque así no lograré que haga lo que yo quiero.

─ Y Shizuku me dijo que tampoco hay que andar muy campante con el fuego, pues se puede salir de las manos en un descuido ─ Eris se pone a revolver el chocolate lentamente ─. Mmm... Ya he tenido un buen inicio. Shizuku quedará contentísima, y con esto finalmente se relajará luego de tanto estar trabajando y estar metida de cabeza con sus estudios ─ Eris hace una pequeña pausa, recordando a raíz de lo que acababa de decir.


Flashback

Eris iba en los últimos compases de la preparación de la cena. Iba tan tranquila y todo iba tan viento en popa que la rubia se atrevió a hacer malavares usando un bote plástico de salsa aventándolo desde detrás de su espalda, logrando atraparlo sin gran reto. Agarra los platos y y los pone de modo que fuese capaz de servir la comida tan pronto estuviese lista, y ya casi estaba lista. Eris lo estaba llevando bastante bien.

─ Seguro que Shizuku entrará por esa puerta hecha una fiera por el hambre, y entonces yo la domaré con mi más reciente elaboración ─ Eris no espera para empezar a servir el plato, y en eso se escucha la puerta del apartamento en que ambas estaban viviendo ─. Vaya, por ahí está entrando la que estoy esperando.

─ Estoy muerta ─ Shizuku deja caer un montón de carpetas sobre la mesa, para luego ella tomar asiento y dejar reposar su rostro sobre la mesa ─. Siento que esto está drenando toda mi energía vital, y me tiene en las últimas.

─ Bienvenida a casa, cariño ─ Eris se le acerca con el plato en su mano ─. Mira lo que acabo de hacer ¿Quieres comer ahora mismo tu cena, o prefieres comerme a mí?

─ Normalmente me tendrías en un dilema, pero ahora lo que quisiera es descansar un poco ─ Shizuku gruñe un par de veces mientras agarra algunos papeles de las carpetas ─. No conforme con estar hasta la nuca de tareas de la universidad, también tengo que estar lidiando con un montón de cosas del trabajo. Es insufrible llevar un ritmo así.

─ Shizuku, te dije que mejor buscaras un trabajo de medio tiempo, que con la universidad te verías demasiado exigida. Además, sé que nuestros padres estarían más que encantados de darnos un poco de dinero si tanta falta nos hace ─ Eris le acerca el plato a Shizuku, aunque no le pasa todavía los palillos ─. Anda, lávate las manos, y con esta comida te aseguro que podrás recuperar tus energías.

─ Al menos cuento con tu apoyo. Con todo lo que tengo por hacer, no consigo tiempo ni para freírme un huevo ─ Shizuku se levanta con pesar, como si el cuerpo le pesara mucho ─. Debí hacerte caso, y eso que la voz de la razón normalmente soy yo. Para la próxima semana renunciaré, que a este paso se me irá media vida entre la universidad y el trabajo. Bueno, media vida no se me va a ir, ya se me ha ido.

Mientras ve a su pareja retirarse para lavarse las manos, Eris suspira con algo de preocupación. Quería hacer algo por ella, permitirle descansar para que así el ritmo tan intenso que lleva no haga mella en su condición física y mental. Ciertamente en otras condiciones estaría pensando más bien en tener sexo con Shizuku a la mínima oportunidad que se le presente, pero en ese mismo momento no quería poner en juego a Shizuku forzándola a gastar las escasísimas energías que le quedaban, además que en ese estado Shizuku fácilmente podría estallar y descargar toda la rabia y frustración que seguramente viene acumulando por todo ese trabajo sin fin que tiene que atender, terminando por decir cosas de las que quizá se podría arrepentir, y Eris no quería llevarla a ese punto.

─ Pobre Shizuku. Quisiera hacer algo para permitirle descansar como se merece. Está obteniendo ingresos por ambas, y yo sólo puedo estar aquí, haciendo la cena y esperando que venga.


Dos horas después

Eris ya se había ido a acostar, pero estaba lejos de conciliar el sueño, por más vueltas que diese y por más posiciones que pruebe para acomodarse. Por primera vez en mucho tiempo lamentaba dormir desnuda, pues sentía un horrible frío recorriendo su cuerpo, aunque dicho frío no podía ser achacado realmente al ambiente de la habitación. Shizuku se había quedado en la sala para atender sus deberes escolares, pues primero se había puesto con los deberes correspondientes al trabajo.

La rubia comprueba la hora, viendo que ya era pasada la medianoche. Eso era malo, mucho, pues Shizuku realmente se estaba consumiendo. Eris se levanta de la cama y va a ver a su pareja, encontrándola dormida sobre la mesa, con su rostro apoyado sobre su cuaderno, y los lápices habían rodado en todas direcciones. Eris llegó a ver dos de esos lápices en el suelo, y de inmediato los recoge para prevenir accidentes antes de abordar a su pareja.

─ Shizuku, despierta ─ le da unos leves empujones en el hombro, y como respuesta recibe unos leves gruñidos ─. No te quedes ahí, que te vas a enfermar. Anda, ven conmigo y descansa en nuestra cama.

─ Eris... ─ Shizuku alza débilmente su cabeza y empieza a dar un largo bostezo ─ Tengo... Todavía tengo un trabajo que necesito adelantar.

─ ¡De eso nada, Shizuku! ─ Eris agarra un brazo de su pareja y pone detrás de su cuello mientras la hace levantarse ─ Esto no es saludable para ti. No te mates trabajando tanto, que así no vale la pena.

─ Pero Eris...

─ Shizuku, no quiero que sufras. Estás trabajando demasiado, si hasta yo puedo notarlo. Vamos, que dormir un poco no te hará ningún daño, y mañana te haré un rico desayuno para que puedas estar despierta.

─ Está bien, Eris.

La sueca pretende estar satisfecha con la respuesta, pero lo cierto es que le estaba angustiando de sobremanera lo que le estaba pasando a su amante. Había aceptado dedicarse a la cocina para así ahorrarle algo de tiempo, y aunque le agarró un gusto especial a la actividad, era insuficiente para que Shizuku descanse lo necesario, si incluso se volvió a quedar dormida antes de que ambas llegaran a la habitación, por lo que Eris tuvo que cargar con ella durante el último tramo. Afortunadamente Shizuku era bastante ligera, pero eso no le supone ningún consuelo a Eris. Lo único que deseaba era que ese problema que estaba cargando Shizuku pudiese terminar.


Fin del flashback

Eris aprieta los labios, convencida de que su regalo de San Valentín era exactamente lo que necesitaba Shizuku. Con su regalo podría darle aquel descanso que tanto ameritaba su cuerpo y su mente. Procuraría hacer delicioso su regalo, que sea una muestra sincera de sus sentimientos, y que también llevase un poquito de somnífero que se había colado para así completar la receta. Le habían dicho que no afectaría el sabor del chocolate, así que no lo pensó demasiado para aceptarlo para así usarlo. Por una noche Shizuku no pensaría en trabajo ni en nada de eso, sino que tendría que darle prioridad al descanso de su bella integridad. Ya la pelinegra se lo agradecería luego.

Y justo al lado de Eris permanece Reo, bastante concentrada y vigilando que el chocolate se derrita completamente para así completar ese paso para luego hacer el regalo para Mai. Pero había otra cosa, y es que el chocolate no era el verdadero regalo, sino lo que tenía planeado hacer con él. Ya estaba harta de frustrarse, así que veía el momento oportuno para darle un giro a su suerte de los últimos días.


Flashback

Mai arrincona a Reo contra una esquina del salón de ambas. Las demás chicas de la clase ya se habían retirado, así que no vendría nadie a fastidiarlas, al menos no de momento.

─ M-Mai... ¿Qué crees que estás haciendo?

─ Reo, llevo todo el día guardándote ganas, y sé que tú también lo has estado haciendo.

─ E-eso no es... ¡Aahhnn! ─ Reo se corta al sentir la lengua de Mai sobre su oreja ─ Tonta...

─ ¿Qué me dices, Reo? ¿Quieres que me detenga?

─ En ningún momento dije eso... Es solo que... bueno...

─ Tranquila, que nadie se va a dar cuenta. Tú déjate llevar...

Reo balbucea un poco, pero termina por no decir nada más, solo hace caso a lo que le dice Mai y corresponde a su beso. Empiezan suave, pero pronto van incrementando su intensidad, y justo cuando Mai estaba dispuesta a desanudar el listón frontal del uniforme de Reo la puerta se abre y aparece una compañera de ambas.

─ ¡Mierda! ¡Se me quedaron los libros! ─ la chica recién llegada afortunadamente no se da cuenta de la presencia de Mai y Reo, lo que les permite separarse y disimular antes de que fuesen vistas ─ ¡Wah! Mai-sama, Reo-sama. No sabía que estaban aquí.

─ No pasa nada. Solo estaba ayudando a Reo con algunos ejercicios ─ le responde Mai con una sonrisa disimulada ─. A ver, Reo, no te olvides de la fórmula que te acabo de explicar para que así puedas resolver más fácilmente los ejercicios de química.

─ Procuraré aprenderlo ─ responde Reo intentando también fingir, aunque no lo conseguía igual de bien.

─ Ustedes dos se ven adorables juntas ─ la compañera de Mai y Reo recoge finalmente sus libros ─. Ah, por cierto, hay una actividad en mi club el día de mañana, y necesito llevarme un par de mesas aprovechando que hay de sobra ¿Me podría ayudar, Mai-sama? Es muy importante que pueda empezar con la actividad a la hora acordada. Haré lo que sea, pero por favor ayúdeme.

─ De acuerdo, no necesitas ponerte así. Pero recuerda avisar a alguna profesora, para así evitar malos entendidos a primera hora mañana ─ Mai empieza a ayudar a llevar una mesa hasta el salón que su compañera le estaba diciendo.

Reo por su parte se mantiene detrás de Mai, llevando su bolso, en vista de que Mai tenía las manos ocupadas. Aquello no terminó como lo había esperado.


Horas después

Mai y Reo ya habían cenado, y juntas se aseguraron de que los hermanos menores de Mai se hubiesen acostado. Ahora estaban juntas, en la habitación de Mai, e iban con todo para compensar el tiempo perdido.

Mai empieza quitándose toda la ropa de un tirón, casi resbalándose al quitarse las pantis debido al apuro, y luego acuesta a Reo para así pasar a desnudarla también.

─ Mai, eres muy ruda.

─ Lo siento, Reo, pero es que en este momento deseo tanto hacer esto contigo ─ Mai le da un beso a Reo que ésta corresponde sin problemas, habiendo un breve baile entre sus lenguas ─ ¿Acaso no quieres?

─ Tonta... Claro que quiero... ─ era vergonzoso admitirlo, pero Reo realmente le guardaba unas ganas tremendas a Mai, de la misma manera que ella le tenía ganas también, y por eso Reo no podía permitirse callar, no sea que retrase el acto por negarse a admitirlo ─ Pero sé discreta. No quiero que los demás nos escuchen.

─ Tranquila. Sabes muy bien que sé guardar las apariencias, y hoy no va a ser la excepción.

─ Eso espero, Mai.

Ambas vuelven a besarse, con más intensidad que la vez anterior, pero justo cuando Reo se daba un gusto amasando las enormes tetas de Mai escuchan que alguien toca la puerta, lo que las hace detenerse de golpe.

¿Onee-chan? ─ era la hermanita de Mai.

─ ¿Si? ─ Mai alza la cabeza de mala gana, pues ya había empezado bien con Reo ─ ¿Ocurre algo?

Es que tuve una fea pesadilla, onee-chan. Tengo mucho miedo.

─ Ya estás grandecita. No deberías dejarte asustar por algo así ─ era mitad regaño y mitad ánimo, pues Mai no lograba decidirse qué hacer con su hermanita ─. Anda, acuéstate. No hay nada en tu habitación que te vaya a hacer daño.

Pero es que también mojé la cama, onee-chan.

En ese punto la esperanza de Mai y Reo de tener intimidad se había ido completamente por el caño. Mai se levanta y busca casi con desesperación su ropa para vestirse rápido, y luego abre para ir a ver lo ocurrido en la habitación de su hermanita. Reo, todavía en la cama de Mai, tenía los ojos en blanco y una expresión completamente imposible de leer. Lo cierto es que quedarse nuevamente con las ganas la estaba haciendo sentir frustrada. No podía la hermanita de Mai ir con sus padres ¡Claro que no! Tenía que recurrir precisamente a Mai.

Sólo le queda arroparse y esperar a que Mai volviese, seguramente con su hermanita para que durmiese con ellas, pues no era posible hacerla volver a su cama si había mojado el colchón.

A veces ser buena gente apestaba.


Fin del flashback

Reo tenía en mente ir con todo para tener un rato de pasión al lado de Mai, aunque sea en San Valentín. Pero había un problema, y es que Mai podía llegar a ser demasiado bondadosa, lo que hacía que aceptara ayudar a los demás, incluso en momentos en que no era del todo cómodo mostrar esa buena disposición. Pero en esta ocasión Reo se sentía más egoísta con respecto a Mai que nunca, y esta vez usaría el chocolate para consumar lo que desde hace unos cuantos días viene esperando al lado de su amante.

Y para lograr dicho objetivo iba a usar un pequeño frasco que tenía consigo. El frasco contenía un afrodisíaco que le costó muchísimo adquirir, puesto que de inicio no sabía a quién comprarle eso, además que era todavía menor de edad y no cualquiera estaba dispuesto a venderle algo así. Incluso si fuese mayor de edad, su aspecto infantil le habría significado una seria dificultad en ese sentido. Pero nada de eso iba a detenerla. Esa noche de San Valentín Mai iba a ser de ella y de nadie más.

Reo pone el frasquito a un lado, mirando de reojo una pequeña nota que estaba atada al cuello. Dicha nota era de parte de la persona que le proveyó aquel afrodisíaco, aunque a Reo la experiencia le incomodó un poco debido a la actitud de esa persona. Sólo siguió adelante por Mai. La nota en cuestión decía:

Usa esto bien, pequeña. Y si llegas a necesitar algo de energía extra para que la pasión carnal arda de nuevo, ya sabes dónde encontrarme.

Un beso

Houraisen Rena

─ Está bastante loca, pero el esfuerzo ha valido la pena ─ Reo quita la nota del frasco y lo tira a la basura, y luego echa una mirada al chocolante, notando que ya se había derretido del todo ─ ¡Por fin! ─ Reo intenta agarrar el bol, pero no se había puesto los guantes de cocina ni usó los trapos, por lo que se quema las manos ─ ¡Ayyy! ¡Arrggghh! ¡Debí acordarme de esto!

─ ¿Necesitas un poco de ayuda? ─ Eris ya estaba usando algunas nueces molidas para rellenar la masa achocolatada ─ Sabes que te puedo dar una mano si quieres.

─ Estoy bien. Sólo me descuidé un poco.

─ Gokigenhyo, Reo-senpai, Eris-senpai ─ se aparece Nanami, ataviada con un delantal y una pañoleta en su cabello, cosa que le eran de mucha utilidad debido a que tenía varias manchas de chocolate encima ─ ¿Alguna de ustedes tiene jalea de fresa?

─ Yo sí tengo ─ Reo saca un frasco de los ingredientes que había traído. Había traído más de lo que realmente necesitaba, por lo que no le importaba dejar ir un poco de esa jalea ─. No te lo gastes todo, que también quiero ponerle al chocolate de Mai.

─ Ah, claro, Reo-senpai, y muchísimas gracias ─ Nanami hace una pronunciada reverencia antes de retirarse.

Reo no aparta la mirada de Nanami, puesto que quería estar segura de que le devolviese el jalea, pero al hacer eso no le prestó atención al chocolate, por lo que Eris se apresura para sacar el chocolate. No es como si fuera a quemarse y pegarse al bol, pero veía que ya era suficiente.

─ Reo, mantén los ojos abiertos, no sea que Mai-chan termine probando un pegote quemado.

─ ¡Ah! Y-yo ya lo sabía.

─ Sí, ya me vas a hacer creer aquello.

Reo bufa con fastidio y vuelve su atención al chocolate, aunque de tanto en tando lleva su mirada a Nanami, la cual no tarda mucho en darle al jalea el uso que necesita y regresa con el pote en sus manos.

─ Muchas gracias, Reo-senpai. Aquí le devuelvo su jalea ─ Nanami da una nueva reverencia mientras efectúa la devolución, y luego da la media vuelta y se retira.

Reo revisa la cantidad que quedaba de jalea. Seguía habiendo bastante, así que no tenía ninguna pega. Agarra un molde con forma de corazón y empieza a vertir parte del chocolate fundido para procurar enfriarlo un poco. Iba tan entusiasmada con esa parte que vierte todo el chocolate del bol antes de darse cuenta.

─ Oye, Reo ─ Eris se acerca de nuevo a Reo ─, ¿dónde tienes pensado poner el jalea en el chocolate, si ya has vertido todo?

─ ¿Eh?

─ Para que puedas poner la jalea necesitas un espacio dentro del chocolate, y no creo que seas capaz de abrirle un hueco sin dañar la superficie aunque sea un poco, pues no es un pastel para que lo rellenes.

Reo se queda en silencio, asimilando lo que acababa de decirle Eris. Tenía razón, y eso se traducía en que debía poner de nuevo la masa en el bol, así que empieza a hacerlo con calma, queriendo devolver solo la mitad para así usar la jalea. Una vez que ya devolvió la mitad del chocolate, Reo estaba lista para vertir el contenido de jalea, pero...

─ ¿No deberías esperar a que se enfríe un poco? ─ otra vez Eris capta su atención.

─ ¿Y por qué?

─ Si no lo dejas enfriar el chocolate seguirá líquido, y el chiste de poner la jalea es que toda esa jalea se quede adentro.

─ Explicate, Eris.

─ Ya te digo, joven padawan: Si quieres rellenar un chocolate con jalea, tienes que hacer primero la mitad inferior del chocolate, y luego tienes que enfriar esa base para luego ir montando más chocolate, pero esta vez de manera que haga de muralla. De esa manera la jalea no se irá a los lados, y luego de eso puedes montar el resto del chocolate para tapar completamente la jalea, y luego lo pones a enfriar para que el preparado se endurezca ¿Has captado el procedimiento, Reo?

La menor de las dos estaba muda, con la boca abierta y la mirada algo perdida, lo cual ya respondía por ella a la pregunta de Eris. No quedándole de otra que ayudarla a hacer las cosas bien. Reo pone peros en un principio, pero como igual no tenía idea de qué tenía que hacer, pues deja que Eris procediera a ayudarla.

La cosa va bien por unos minutos. La preparación de Eris todavía necesitaba reposar un rato, por lo que ni siqueira era el momento de ponerle el somnífero todavía. Un par de minutos no iba a hacer ningún daño.

En cuanto a Reo, se queda mirando hasta que Eris mete en el refrigerador el chocolate. En el proceso ambas se ponen a charlar (o mejor dicho, Eris hace chistes sobre el tamaño de Reo, y ésta le responde haciendo alegorías a lo enormes que son las tetas de Eris), al poco tiempo ya estaba listo el chocolate para que Reo lo rellenara. Esta vez la rubia menor es quien se hace cargo de sacar el chocolate. Tenía muy buen aspecto, ideal para un chocolate que quisiese darle a Mai para San Valentín. Lo siguiente es proceder a poner el relleno. Tenía un brillo celestial. Era mucho más grande que un chocolate relleno ordinario, prácticamente abarcando el área de un plato pequeño. Con eso Reo estaba segura de que disfrutaría en grande el regalo y que ingeriría el afrodisíaco. Una vez que Mai entre en acción, ya las demás personas dejarían de importar en absoluto y ambas van a estar como quieren todo el rato. Reo sonríe de manera malvada. Era una actitud extraña en ella, pues Mai normalmente es quien tiene la iniciativa, pero Reo no estaba dispuesta a seguir aguantando.

─ ¡Aww! Mi regalo está quedando precioso ─ chilla Eris mientras contempla su regalo, un corazón de chocolate con trozos de nueces por todos lados ─. Ahora sí, supongo que es el momento adecuado...

─ Muy pronto reclamaré lo que por derecho me pertenece ─ dice Reo con sus ojos ardiendo de determinación.

Ambas rubias estiran sus manos para accesar al ingrediente especial que querían poner a sus chocolates. La cuestión es que no estaban mirando hacia dónde llevaban sus manos, y accidentalmente entrelazan sus dedos. Para cuando se dan cuenta de lo que hacen voltean para ver, y no solo ellas, sino que muchas chicas dentro del salón del club también las habían visto agarradas de la mano.

─ ¡Kyaaaaa! ─ se escucha gritar a una chica algo alejada ─ ¡Reo-sama y Eris-sama tienen algo entre ellas!

─ ¿Cómo? Reo-senpai y Eris-senpai? ¿No que ya tenían pareja? ─ Nanami aparta la atención de su trabajo, curiosa.

─ ¡N-no! ─ Reo suelta rápidamente a Eris ─ E-esto no es más que un malentendido...

─ Yo también quisiera que Reo-sama tomase mi mano de esa manera ─ otra chica se lleva las manos al rostro.

─ ¿Me están escuchando? ─ Reo estaba cada vez más roja, en parte por el enfado de que no la oyeran.

─ Chicas, chicas, por favor no armemos una polémica ni nos emocionemos de más con todo esto ─ Nanami se acerca a las dos rubias para interceder ante el resto del salón ─. Estoy segura de que hay una buena explicación a todo esto, pues Reo-senpai y Eris-senpai jamás serían capaces de engañar a Mai-senpai y Shizuku-senpai ─ Nanami voltea para encarar a sus senpais, dirigiéndoles una mirada bastante intimidante ─ ¿Verdad que tienen una explicación?

─ ¡Yo sólo quiero ponerle los ingredientes a mi chocolate! ─ se excusa Reo, claramente a la defensiva golpea la mesa con las pálmas abiertas, haciendo temblar los frascos ─ Es la senos de vaca de aquí la que atravesó su mano y no me dejó agarrar lo que quería.

─ La que atravesó su mano fuiste tú, pitufa ─ Eris cruza los brazos bajo su pecho, haciéndolos rebotar un poco en el proceso ─. Vaya manera tienes de agradecer la ayuda que te acabo de dar.

─ ¡Estoy diciendo que sólo quiero terminar mi chocolate! ─ Reo intensifica todavía más su pataleta.

─ Exactamente eso es lo que yo quiero hacer también.

─ Así no parece que lleguemos a ningún lado. Vamos, Nanami, piensa en Yuuna-senpai y muestra un carácter ejemplar en momentos de tensión, como digna representante del comité ─ Nanami bufa molesta al ver que no lograba aclarar la situación como se debe ─. A ver, si lo que quieren es hacer sus chocolates normalmente, entonces usen lo que sea que hayan traído y no peleen, por favor.

Nanami tenía razón. No tenía sentido ponerse a pelear. Haciendo eso sólo perdían tiempo inútilmente y hacían el ridículo enfrente de varias otras chicas que se encontraban ahí mismo. Afortunadamente las demás chicas se dejan convencer por las palabras de Nanami, por lo que cada quien regresa a su trabajo, y Reo y Eris dejan de ser el foco de atención de todas. Respiran hondo por un momento para calmarse e intentan agarrar lo que querían, pero se encuentran con un frasco solo en la mesa. Se miran mutuamente, desconfiadas.

─ Estoy segura de que eso lo traje yo.

─ Nop. Este "ingrediente secreto" lo compré yo.

─ ¡Nanami-san, tu preparación está lista! ─ la llama su compañera de cocina.

─ ¡Voy para allá! ─ Nanami deja atrás a las dos rubias para atender sus propios asuntos.

Fue una carrera breve. Cuatro o cinco pasos le sirven a Nanami para llegar a su puesto, y ve que el pastel de chocolate que estaba haciendo (con ayuda, pues sola le costaba bastante) tenía un maravilloso aspecto. Tal parecía que era el momento de adornarlo, así que Nanami empieza a sacar las cremas y adornos dulces para decorar el pastel, cuando nota que en el bolsillo de su delantal había un frasquito que no reconocía.

─ ¿Are? No recuerdo haber traído esto ─ Nanami lo abre y lo huele un poco ─. Mmm. No huele a nada. No sé si esto sea vainilla... ─ ahora mete un dedo en el frasco, moja un poco la punta de su uña y le da una probadita ─ Pues no sabe a casi nada tampoco. Está ligeramente dulce, así que supongo que traje esto para el pastel, aunque me sigue pareciendo raro...

No queriendo perder más tiempo en estar cuestionando si era oportuno o no usar esa cosa, Nanami termina por decidirse que sí lo trajo por accidente y lo usa para cubrir el pastel antes de usar las cremas y adornos. No parecía hacer ningún daño al pastel, así que tampoco debía ser tan malo ese líquido.

Nada malo podía pasar.


Con Reo y Eris

─ Te estoy diciendo que eso lo traje yo, Reo ─ Eris inflaba los cachetes debido a que sentía que su paciencia estaba en su límite.

─ Y yo te digo que lo traje yo ─ Reo insiste de manera... bueno, insistente.

─ Yo lo necesito para ayudar a Shizuku ─ Eris agarra el frasco, elevándolo para que Reo no lo alcanzara con sus saltitos ─. Últimamente Shizuku ha tenido serios problemas para descansar, y todo lo que quiero es que tenga una noche de sueño como se merece, y por eso es que traje esta cosa, para hacerla dormir con mi regalo.

─ ¿Qué me estás diciendo? Eso lo traje yo para Mai ─ Reo estaba apretando los puños y pisa con fuerza ─. Eso es para que Mai deje de prestarle atención a los demás y se centre en mí únic... ¿Ehhh? ─ Reo se tapa la boca, avergonzada.

─ ¿Problemas en el paraíso, Reo? ─ Eris sonríe burlona ─ No sabía que estabas tan necesitada como para recurrir a semejantes trucos.

─ ¡Y-yo no estoy necesitada! Solo me confundí un poco... L-lo que pasa es que traje esa cosa por... porque... ¡Es que Mai está resfriada! Eso es ─ la idea que se le ocurre inyecta algo de optimismo en Reo ─. Es jarabe para que con eso a Mai se le quite el resfriado.

─ No lo sé. No me convence demasiado ─ Eris mira de manera escrutadora el frasco ─. Mira, Reo, hagamos lo siguiente: Vamos a ponerle un poco de esta cosa a este chocolate, y la que demuestre que es la que trajo este frasco estará en su derecho a cobrarle a la otra por el precio que debió pagar.

─ Es un trato, pechugona.

─ Vaya que es un trato, tablita.

Ambas se dan la mano y la estrechan como si estuvieran cerrando un negocio, y luego Eris echa un poco de su contenido en el chocolate que ella había hecho. Reo aprovecha después para echar el resto del contenido y mezclarlo con la jalea de su chocolate.

Una vez que ya estaba hecho, ambas sólo podían esperar que aquello fuera lo que ellas trajeron y no lo que la otra trajo. De todos modos ya no valían los arrepentimientos, y completan la preparación de sus chocolates, aunque Eris debió ayudar un poco a Reo para sellar su chocolate.


Horas más tarde, casa de Mai

─ ¿Esto es para mí? Es muy tierno de tu parte, Reo ─ Mai le da un enorme beso a su novia y revisa nuevamente el chocolate ─. De verdad te has superado en esta ocasión. Me cuesta un poco creer que has hecho esto tú sola.

─ Sí, claro. Yo sola ─ Reo mira a otro lado con nerviosismo e intentando sonreír, pero más bien le salía una mueca.

Mai toma un trozo del chocolate, viendo que contenía jalea de fresa. Lucía tan estupendamente bien que no lo dudó en darle una probada. Los ojos se le vuelven estrellas después de probarlo.

─ Reo, a partir de ahora te nombraré mi asistente exclusiva cada vez que vaya a cocinar algo.

─ Pero si yo ya te había contratado antes para que fueras mi chef ─ Reo alza un poco las cejas ─. Pero dejando de lado esas tonterías de lado, ¿cómo es que te sientes?

─ ¿Eh? ¿A qué te refieres, Reo?

La rubia empezaba a sudar copiosamente. Como no fuese el afrodisíaco, Reo estaría obligada a pagarle a Eris lo que sea que esta tuviera que pagar por el somnífero, además que este vendría a ser otro día en que ambas fracasan intentando intimar. Temerosa, Reo toma un poco de la jalea y le da una probada. Sabía bien, pero no estaba sintiendo ningún cambio, al menos no de momento.

─ Esa Eris. Seguro que me la ha jugado, ella y sus ubres rellenas con maldad.

En ese momento Mai baja la mirada. Parecía que se hubiera apagado, y Reo la mira con su temor creciendo más y más. De pronto la pelinegra agarra la muñeca de Reo y la acerca de un tirón.

─ ¡Kyaa! ¿Por qué haces eso de manera tan repentina, Mai?

─ Reo, creo que ahora mismo me estoy calentando... más de lo que ya he estado todo este día.

─ N-no hace falta que lo digas de esa manera tan pervertida, Mai ─ Reo intentaba hacerse la dura, pero en el fondo lo estaba disfrutando.

Reo se sobresalta cuando Mai de pronto la carga como una princesa y se la lleva hasta la cama, y una vez allí la deja caer sobre el colchón y se pone a besarla y acariciar su cuerpo encima de la ropa. Reo estaba bastante sensible debido a la tremenda expectativa por hacer esto con Mai. No podía sentirse mejor en ese momento, pero en medio de los incesantes besos escuchan que alguien toca la puerta. Ambas chicas alzan la cabeza.

─ ¿Quién es? ─ Mai intenta fingir normalidad.

Onee-chan, ¿quieres jugar? ─ era el hermanito de Mai ─ Ven con Reo-chan y juguemos todos, que este juego es muy divertido.

─ Lo siento, pero es que estamos muy ocupadas. Tenemos mucha tarea esta vez. Para otro momento jugamos ─ responde Mai en una grandiosa interpretación de estar absorta en los estudios.

Vale. Avísanos si más tarde necesitas jugo.

─ Lo tendré en cuenta ─ Mai espera a que su hermano se fuera (obviamente guiándose por el ruido de sus pasos), y luego se levanta para echarle el seguro a la puerta y se quita toda la ropa de un tirón ─. Ahora sí, Reo. Nada ni nadie va a cortar este momento entre nosotras.

─ En vez de comentarlo ve al grano de una vez, tonta ─ Reo estaba bastante roja, sintiendo que iba a estallar por el deseo sexual contenido.

Ya sería para otro momento que Reo se acuerde de cobrarle la apuesta a Eris, pero de momento sólo quería librarse de toda la frustración sexual que había venido cargando últimamente. Algo irónico, tomando en cuenta que normalmente es ella quien señala a Mai de ser ninfómana y muy pervertida.

Mai desviste rápidamente a Reo y se pone a chuparle los pezones mientras pasaba un dedo por su raja una y otra vez. De tanto en tanto, en medio de gemidos que la propia Reo no pensaba que iba a extrañar tanto, toma el rostro de Mai para besarla con desbordante pasión y poca delicadeza. No era el momento para ponerse cursis, sino para sacar de dentro todo ese deseo contenido y hacerlo estallar con la mayor intensidad posible. Reo también procura amasar los pechos de Mai. Quería expresarse con todo lo que tiene, no hacer menos que lo que hace Mai, ni dejarla llevar el ritmo por completo, sino ser partícipe en aquello en la misma medida que su amante, y Mai se muestra bastante receptiva ante esa iniciativa. De vez en cuando se giraban, quedando la una sobre la otra, de modo que la que estuviera arriba contase con mayor libertad para acariciar a la otra y besar múltiples veces su cuello y mandíbula inferior. Los sexos de ambas se conectan y se frotan de manera incesante y muy dinámica. Estaba claro que la sensación que tenían podía tratarse de una exageración, producto del tiempo que tenían viendo que sus oportunidades eran arrebatadas (y el afrodisíaco también tenía algo que ver, sabía bien Reo), pero el caso es que sentían que estaban teniendo el mejor sexo de sus vidas.

Reo, dejándose llevar por la desesperación, levanta la pierna de Mai y la sostiene con ambos brazos, haciendo que la pelinegra quedara acostada mientras permitía a Reo hacerse con el dominio del acto. Ese muslo que abrazaba era casi tan grueso como el cuerpo entero de Reo, y era absolutamente hermoso, deseable. No son pocos los besos que le da mientras sigue moviendo frenéticamente sus caderas.

─ Reo, esto se siente maravillosamente bien… ¡Ahhhh!

─ Mai… Mai… Esto… es tan…

─ Reo, siento como si estuviera ardiendo… Lo haces maravillosamente bien… Reo, eres sorprendente…

─ Mai… Esto se siente... muy pervertido… Ya me voy a venir, Mai… Me vengo…

Ambas chicas se acercan, de modo que sus cuerpos estaban pegados, aunque para que eso fuera posible tuvo Reo que soltar la pierna de Mai. El orgasmo para ellas estaba acercándose rápidamente, y ellas aceleran todo lo que pueden sus movimientos para así darle una bienvenida en grande. Y finalmente llega. Mai y Reo ahogan como pueden sus gritos de placer mientras sienten que sus vaginas mojaban el área pélvica de la otra. Reo se deja caer en la cama, satisfecha de que su plan saliese perfecto. Ni ella misma creía que lograría tan apabullante éxito.

─ Haa… Mai…

─ Reo, has estado fantástica ─ Mai abraza a Reo, recostando la cara de la pequeña entre sus pechos, y esta la abraza también, rodeando la cintura ─. Supongo que ahora te tengo que devolver el favor.

─ ¿Are? ¿Qué estás diciendo con eso, Mai? ─ Reo todavía estaba algo aturdida por el orgasmo, aunque comprende que las cosas no terminaron cuando Mai se pone encima de ella y empieza por besarla.

Era una idea exagerada, eso ni dudarlo, pero Reo sentía que era la mejor noche de su vida.


Con Eris y Shizuku

Eris ya lo había preparado todo. Una rica y ligera comida yace servida sobre la mesa, a fin de que quedase espacio en el estómago de Shizuku para el chocolate con nueces que Eris había preparado con tanto cariño. Esta vez la sueca tendría el placer de ver a su novia descansando como se merece. Ya iba a decir algo al respecto cuando escucha que alguien abre la puerta.

─ Estoy en casa ─ era Shizuku, pero extrañamente no lucía tan abatida como de costumbre ─. Tengo buenas noticias, Eris: He renunciado finalmente. Ya me buscaré algo que me permita adaptarme mejor, aunque la paga no llegue a ser tan buena. Definitivamente todo cambia de gran manera cuando estás bien anímicamente.

─ ¡Estoy muy contenta por ti, Shizuku! ─ Eris se olvida por un momento del chocolate y abraza a su pareja ─ Sabía que las cosas mejorarían para ti si te quitabas un poco de ese peso de encima, pero no esperaba que el cambio fuese tan rápido. Te ves bastante bien.

─ Ah, es que me quedé dormida un par de horas cuando fui a visitar a mis padres. Perdón por no avisar, Eris. Estaba tan cansada que debí pedirle a mis padres que me permitieran regresar a mi habitación para así descansar un poco. Realmente ya no podía ni con mi propia alma de lo agotada que estaba.

Eris ahora estaba boquiabierta. Eso significaba que el chocolate no hacía ninguna falta para efectuar su plan. Tenía que impedir entonces que ella se lo comiera, pero a cambio de eso no tenía nada más para regalarle a Shizuku, salvo una cena que seguramente no saciaría del todo su hambre. Ahora la sueca no tenía claro qué hacer para que las cosas no terminasen mal.

─ ¿Esos son chocolates? ¿Los hiciste para mí? ─ Shizuku se lleva una mano a la boca, y en sus facciones se notaba sorpresa ─ Oh, Eris, incluso cuando pensabas que me encontraba bastante mal como en los últimos días, siempre piensas en nuestra relación. Realmente eres muy atenta cuando te lo propones.

─ P-pues claro, Shizuku. Por ti hago lo que sea, y si debo cargar con la llama de nuestra relación para que siga ardiendo, entonces lo haré sin problema.

Antes de que Eris fuera capaz de detener a Shizuku, esta agarra un trozo del chocolate y se lo come sin más. Ahora Eris estaba deseosa de estar equivocada. Por una vez esperaba que Reo consiguiese tener la razón, y que esa cosa que le puso al chocolate no fuera a poner a dormir a Shizuku. El sudor iba lentamente cubriendo su frente a causa de los nervios, al tiempo que las manos se le ponían pálidas y temblaban fuera de control.

─ ¿N-no sientes nada, Shizuku?

─ ¿De qué estás hablando, Eris? ─ Shizuku prueba otro trozo de chocolate ─ Lo que siento es que pusiste todos tus sentimientos haciendo esto, y por esa razón te doy las gracias. Incluso tengo ganas ahora mismo de hacer un manuscrito donde ponga lo que estoy sintiendo ahora mismo.

─ Hasta ahí no domino todavía la escritura japonesa, Shizuku. Aparte de eso creo que mejor priorices tu descanso ahora que puedes. Quiero ver mañana que estés sonriendo y brillando, que esa es la Shizuku que amo.

─ E-Eris... ─ Shizuku se sonroja bastante y se cubre la boca con el puño ─ Esas cosas que dices... son demasiado para mí.

─ Por ti no creo que pueda decir demasiado. Ahora a comer.

La pareja toma asiento en la mesa para dar comienzo a la cena. Shizuku empieza la charla diciendo cosas sobre la comida de Eris, la cual le parecía más exquisita que nunca debido a que ahora podía permitirse saborearla mejor, y Eris de vez en cuando se permite presumir para hacer reír un poco a Shizuku.

Pero de pronto todo cambia, cuando Shizuku empieza a sentir algo raro en su cuerpo, su temperatura subía. Afortunadamente ya había terminado de comer, y aprovecha cuando Eris iba a recoger los platos para agarrarla de la muñeca y acercarla para así darle un beso furtivo.

─ ¿Shizuku? ─ Eris se sorprende por la reacción de su pareja.

─ N-no sé qué pasa conmigo, pero esta noche tengo ganas de hacer cosas pervertidas.

─ Pues por mí está bien. Dame un momento para lavar los platos y empezamos enseguida...

─ Olvida los platos ─ Shizuku se pone de pie y hace que Eris dejara los trastes sobre la mesa ─. Eris, quiero que me lo hagas ya mismo.

A Eris eso le parecía una orden más que otra cosa, y ni se lo piensa para irse con Shizuku a la habitación. Ambas se apresuran para desnudar a la otra, en medio de besos y suaves mordiscos. Ya listas, Shizuku se da la vuelta para así lamer a gusto la vagina de Eris mientras esta le devolvía el favor. Eris estaba sorprendida por el efecto que había tenido lo que había traído Reo, y mentalmente se decía que pagarle por ese frasco era poco para lo que se merecía. En esta ocasión sentía que estaba en deuda con ella.

Pero pensaría en eso más tarde, que de momento lo que estaba pasando requería de toda su atención. Aprovechando que se encontraba abajo, Eris abraza firmemente la cintura de Shizuku para así tenerla inmóvil y la lame todo lo que quiere, introduciendo además la lengua en repentinas ocasiones y disfrutando de los gemidos que se oían más abajo. Sí que lo estaba disfrutando, y así seguiría hasta que no pueda más, viendo que ya llevaba un buen tiempo sin hacer nada con Shizuku debido al nulo tiempo con el que contaba la pelinegra, y ahora la libido de Eris, ya liberada, estaba por las nubes.

─ Shizuku... Estás bastante intensa... ¡Ahhh! Sí... Sigue lamiendo ahí, Shizuku... ¡Nnnngghhh!

Shizuku por su parte no podía hablar. Estaba tan centrada el lamer la entrepierna de Eris que no se preocupaba casi por lo que pudiera decir. Prefería responder a lo que le dijera Eris con acciones, mismas que tal parecía estaba recibiendo bastante bien, lo cual la animaba a mantener el ritmo y no detenerse por nada del mundo. Podía sentir cómo Eris apretaba su trasero, y a cambio Shizuku aprovecha para introducir dos dedos en la vagina de Shizuku mientras asigna a su lengua que se encargue del clítoris de la rubia. En cuestión de muy pocos minutos ambas estaban alucinando de lujuria, y la verdad es que no podía importarles menos.

Con su mano libre Shizuku se dedica a manosear como quiso los muslos de Eris, poniendo a prueba su sensibilidad con caricias de diferentes calibres, y en casi todas las maneras en que lo intenta consigue gemidos bastante calientes y hermosos de parte de la sueca. Eso era señal de que iba por buen camino, y por esa razón debía continuar.

─ Shizuku... Esto es increíble... Me vengo, Shizuku... Te amo, Shizuku... Shizuku, Shizuku... ¡Aaaahhhhhhnnnnnnn!

─ ¡Eriiiiiiisssssss! ¡Me vengo tambiéeeeeeeeeeeeen!

El orgasmo que sienten las hacen liberar jugos que empapan el rostro de la otra, impregnándose mutuamente. Eris y Shizuku se dan unos cuantos minutos para respirar, pero en sus miradas todavía era notorio el destello de deseo. Y esas miradas se cruzan y se dicen todo.

No habían terminado. Sólo estaban haciendo un breve entretiempo.

Ya se preguntaría mañana Eris qué fue del somnífero que había comprado.


Con Nanami y Yuuna

─ N-no puedo más ─ Nanami se tumba en la cama, toda perlada en sudor y con la respiración entrecortada, luego de todas las veces que se ha estado corriendo ─. Onee-sama... no sé cómo le haces para tener tantas energías. Vas a dejarme seca, y luego tendrán que enterrarme en un sarcófago... como a los faraones, pues ya estaré hecha una momia.

─ No digas esas cosas, Nanami. Esto apenas está empezando ─ Yuuna se lame los labios, claramente impregnados con los jugos de Nanami, y se acerca gateando a la pelirroja hasta dejar sus grandes senos sobre el rostro de su novia ─ ¿No quieres un poco de esto? Te dejaré chuparlos tanto como quieras mientras continúo dándote de mi amor.

─ Tu amor va a matarme, onee-sama ─ replica levemente Nanami antes de sucumbir ante la sugerencia y empezar a lamer uno de los pechos de Yuuna.

La rubia tenía a Nanami a su merced, como siempre, y lleva su mano lentamente por todo el abdomen de Nanami, paseando sus dedos como quería antes de llegar hasta el centro de Nanami, cuando siente que algo no andaba bien. De pronto se sentía cansada, que no era capaz de mantenerse consciente más tiempo, y entonces Yuuna se termina desplomando sobre la cama, justo a un lado de Nanami. La pelirroja no entiende qué fue lo que pasó, pero tenía claro que Yuuna se había quedado súbitamente dormida, lo que ponía fin a esa maratón sexual en la que ella ya había rebasado su límite un buen rato atrás.

─ Haaa... Salvada por la campana ─ dice para sí misma antes de voltearse a ver a Yuuna ─. Tan intensa e inalcanzable como siempre, onee-sama.

Fin


Y sí, este es el final de este especial de San Valentín. En esta ocasión quería hacer que la temática de los chocolates desembocara en algo un poquito diferente, y aquí tienen el resultado, aparte de que el OS me ha salido mucho más largo de lo que pensé que saldría en un principio (sinceramente no esperaba abarcar ni la mitad de palabras cuando me lo planteé por primera vez). Espero que este fanfic les haya gustado, y si es así denle a like, suscríbanse y activen la campanita... Ah, no. Eso es para yutub xD.

Hasta otra