Separadores que encontrarás en esta historia:

FFFFF - Cuando se narra un flashback o algo relacionado con el pasado de un personaje.

PPPPP - Cambio de escena. Ya sea que los mismos personajes estén en un ambiente diferente o que se relate una situación distinta, con otros personajes y en otro lugar.


Muchísimas gracias por haber entrado a leer mi historia! nwn Espero que les guste la continuación :) Y aprovechando que estoy por aquí, quiero mandarle un saludo súper especial a fran. sanchez (perdón por el espacio! Fanfiction no me deja escribir tu seudónimo todo junto TwT) por haber dejado un comentario n.n! Muchas gracias! Espero te guste este capítulo! Ahora si, sin más, los dejo! BYE!


Esa mañana, a la princesa Hinata se le informó que llegaría un guardaespaldas personal para ella. Eso no la tenía nada contenta. Mucho menos si su nuevo acompañante sería otro humano. Es decir, ¿Qué podía hacer un humano contra un Youkai tan poderoso como Toneri? Como si no se sintiera lo bastante decepcionada por recibir rechazo tras rechazo de los príncipes de los reinos vecinos… ahora su padre, prácticamente, buscaba hundirla más en su humillación, al avergonzarla; de nuevo, con su situación frente a un completo extraño.

Entonces, las trompetas de la entrada sonaron, anunciando la llegada de un joven de piel blanca, cabello y ojos negros. Sobre sus ropas, usaba la capa negra con nubes rojas que lo identificaba como miembro indiscutible de Akatsuki. En algunas ocasiones, su querido hermano Neji; quien había renunciado al trono hace un tiempo atrás, para vivir en la humildad con su adorada doncella Tenten, llegó a contarle relatos fantásticos sobre los ninjas que formaban con orgullo aquella organización.

Y aunque sus habilidades parecían salidas de los libros fantásticos que tanto le gustaba leer… de todas formas, continuaban siendo humanos. Al igual que ella, sus padres, sus hermanos, y la gente de su pueblo, no dejaban de ser humanos frágiles que, tarde o temprano, sucumbirían ante la furia y el acoso bestial de los Youkai. Ya estaba cansada. No soportaba tener que despertar cada noche con la voz de Toneri en sus oídos. Mucho menos, vivir en un mundo donde los demonios caminaran libremente por la tierra y nadie podía detenerlos.

Volvió a su habitación. Se cambió de ropa y se puso sobre su cabeza una peluca con mechones de cabello color castaño. Con ese disfraz, nadie la reconocería. Podía pasar desapercibida como una sirvienta más del montón y divertirse, antes de darle fin a su corta vida. De pronto, y con lo que no contó, fue con que el fantasma de un niño apareciera frente a ella para pedirle un favor. Un favor que la terminó haciendo resbalar accidentalmente en la piscina del castillo.

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Furiosa, la princesa Hinata Hyuga levantó su mano derecha y le dio una fuerte cachetada a Sasuke en su mejilla izquierda. Incapaz de procesar en parte lo ocurrido, el joven solo se quedó pasmado, con su vista dirigida hacia su lado derecho.

-¡¿Cómo te atreviste a salvarme la vida?! – gritó indignada. - ¡Y peor aún, tocar mis labios sin mi permiso!

-¡P-Princesa Hinata, eso no estuvo bien! – comentó Ko, alterado por lo sucedido y volteando la vista de ella hacia Sasuke. - ¡Además, sabe que tiene rotundamente prohibido salir al jardín! ¡Toneri podría aparecer en cualquier momento y llevársela con él! – Hinata puso una mueca. Se puso de pie y les dio la espalda.

-Por eso deseaba morir. – dijo fríamente. – Una vez que mi vida se apagara, ya no podría reclamarme como si fuera de su propiedad. – ya estaba a punto de marcharse, cuando, de repente…

-¿Y qué le hace pensar que no buscará el resto de su alma y se la llevará de todos modos? – Sasuke consiguió detener sus pasos, obligándola a girar de nuevo hacia ellos.

-¿Disculpa? – cuestionó seriamente. Él se puso de pie.

-A los demonios no les interesa para nada el sufrimiento humano. – explicó, acortando la distancia entre ellos. - Así que no importa cuán desdichada se sienta o si comete suicidio. A Toneri lo único que le importa, es tenerla a usted. Y no dejará de acosarla o perseguirla, hasta haber juntado todas las piezas que le faltan. – Hinata abrió los ojos como platos, al mismo tiempo que el viento levantó hacia su lado derecho, sus largos mechones de cabello azul oscuro.

-Aunque muera… él seguirá buscándome… - susurró atónita. Sasuke asintió, siendo el único en poder escucharla. - Hum. – bufó, llevándose su mano derecha a su frente. - Creo que la falta de sueño ha comenzado a afectarme. – confesó, con una sonrisa triste. Unos segundos después… - Ko. – dirigió sus ojos blancos a su sirviente, quién se paró derecho y completamente nervioso. - Quiero que busques el botiquín de medicinas y lo lleves a mi habitación. – el hombre la miró con dudas. - Y por favor, no te preocupes por mí. – tomó la mano derecha de Sasuke y lo observo fijamente a los ojos. - El joven Uchiha se encargará de escoltarme de regreso.

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-¡AY, AY, AY! – se quejó Sasuke, recibiendo en su mejilla izquierda, un pedazo de algodón con desinfectante.

-Me sorprende la forma en la que soportas el dolor. – comentó la princesa Hinata, sentada junto a él en la orilla izquierda de su cama. - Otros en tú lugar ya hubieran llorado.

-Si lo comparo con todo lo que he sufrido en mi vida, esto no es nada. – replicó enseguida, llamando su atención.

La joven retiró el algodón de su rostro. Lo colocó en un compartimento del botiquín y sacó un gran curita en forma de cuadrado. Despegándolo del plástico, lo acercó con cuidado a la mejilla lastimada del muchacho y se lo pegó. Al finalizar, se levantó de la cama y se acercó a una pequeña mesa circular, lugar de donde tomó una campanilla que movió un par de veces.

-A su servicio, mi lady. – comentó la sirvienta que entró a su cuarto, haciendo una reverencia. Tanto para ella, como para el ninja de Akatsuki, a quien consideró, alguien tan apuesto como para hacer saltar su corazón.

-Prepárame un almuerzo para dos personas. – ordenó. – Comeremos aquí. Así que asegúrate de que mis padres no lo sepan.

-¡S-Si, lo que usted ordene, mi lady! – habló de nuevo la muchacha, haciendo otra reverencia antes de cerrar la puerta y correr hacia el pasillo.

-Mientras esperamos a que llegue la comida… – dijo la princesa Hinata, apartándose de la mesa y volviendo a sentarse al lado derecho de Sasuke. - …podrías contarme más cosas sobre ti.

-¿Qué le gustaría saber? – interrogó seriamente.

-Tu nombre, tu origen y lo más importante… - hizo una pausa, acercando su rostro al de él. - ¿Alguna vez has besado a alguien? – el muchacho se quedó pasmado por unos segundos.

-¿Qué?

-Ya sabes… - Hinata sonrió. - …algo natural que ocurre entre jóvenes enamorados. Como eres bastante apuesto, supongo que has roto varios corazones durante tus misiones, ¿No?

-Hum. – bufó, volteando la vista al techo. - De hecho, una vez estuve a punto de casarme.

-¡¿Q-QUÉ?! – exclamó Hinata, con dos círculos blancos en lugar de ojos.

-Era un chiste. – dijo él entre risas, dejándola muda. - Jamás he estado enamorado. Y al paso al que voy, dudo mucho que algo así vaya a suceder. – la joven parpadeó anonadada.

-¿Por qué?

-Por mi trabajo. – respondió sin dudar. - Ser parte de Akatsuki lo es todo para mí. No me gustaría perder todo lo que me ha costado, solo por tener sentimientos hacia una chica. Así fue como le pasó a mi tonto hermano mayor. – la princesa sonrió con tristeza. Extendiendo los brazos hacia arriba, se dejó caer en la cama. Sasuke giró hacia ella con curiosidad.

-Qué gracioso. – dijo seriamente. - No te agrada la idea de casarte porque crees que perderás lo más valioso para ti… - moviendo únicamente la cabeza, lo vio fijamente. - y yo no puedo hacerlo porque cada pretendiente de los reinos vecinos me ha rechazado. – el joven se quedó un momento en silencio, antes de acostarse también en el colchón. Hinata se quedó tan embelesada con su perfil, que sentía que se había quedado sin aliento.

-Ko me contó un poco sobre eso. – dijo, antes de voltear su cabeza a su dirección, encontrándose con sus grandes ojos blancos. - Pero no se preocupe. En cuanto me haga cargo de Toneri, muchos pretendientes estarán interesados en usted y vendrán a visitarla. – su comentario, sumado a la gran sonrisa confianzuda que tenía, enfadaron a la princesa, consiguiendo que se sentara de nuevo el borde de la cama.

-¿Al menos tienes idea de con quién vas a meterte?

-Tengo un as bajo la manga. – aseguró, sentándose también. - Así que me da igual lo poderoso que diga ser. – la princesa hizo una mueca. Justo por esa soberbia, era que las últimas personas que trataron de protegerla de Toneri, terminaron huyendo o siendo torturadas. - Y volviendo a las preguntas del inicio… - comentó, devolviéndola a la realidad. - no puedo contarle sobre mi origen. – el joven volteó hacia ella. - Pero si puedo decirle, que mi nombre es Sasuke. – su sonrisa al decir aquello, hizo que su corazón latiera con frenesí.

-Sasuke… - repitió atónita, antes de sonreír. - parece el nombre de un líder importante.

El muchacho nunca había escuchado nada parecido a eso. Existían miles de jovencitas que le coquetearon en el pasado… y ninguna había elogiado su nombre de esa forma. De hecho, por lo único que se le acercaban, era por su apariencia física. Pensar en ello le molestaba tanto… y por ese minúsculo detalle, creía que el amor nunca llegaría a él, por lo que jamás se casaría, ni formaría una familia como lo hizo Itachi, su hermano mayor. De repente, el cielo comenzó a nublarse, seguido por un gran estruendo ocasionado por los relámpagos que tronaban. Ambos se acercaron a la ventana, deslizando hacia la derecha la delgada cortina purpura que la cubría.

-¿Eso es normal? – cuestionó Sasuke, siendo incapaz de apartar sus ojos de las enormes nubes negras que cubrían el reino.

-Para nada. – respondió la princesa, frunciendo el entrecejo.

Hinata…

-¡AGH! – la joven comenzó a sentir un fuerte dolor punzante en la cabeza, por lo que se vio forzada a doblar las rodillas.

-¡¿Se encuentra bien?! – interrogó el ninja de Akatsuki, agachándose a su altura y tomándola de sus hombros.

-Toneri… - habló asustada. – ya viene por mí.

Fin del capítulo.