Hola a todos! He aquí traigo un pequeño one-shot de una pareja que pienso merece también un poco de atención. Así que espero que les guste tanto como a mí me encantó escribirlo. En serio creo que escribiré un poco más de los personajes de la serie. Así pues sin más qué decir que los personajes son propiedad de Thomas Astruc que gusta hacernos sufrir… COMENZAMOS!
…..
Recompensa.
Capítulo único.
-¿Qué León hizo qué?- preguntó Kim como pudo mientras desayunaba un plato de cereal con su hijo.
-León empujó a varios bañistas en las piscinas y se armó un escándalo. Fue todo un problema.- le dijo Ondine y Kim volteó a ver a su hijo, el cual ya se había escapado a su habitación tras dejar el plato limpio. Vaya que el enano era rápido cuando le convenía.- Le pregunté por qué hizo esa travesura y no me quiso decir. ¿Podrías hablar con él y vigilarlo hoy que van a ir a las piscinas? No quiero que haga lo mismo.
-Vale, hablaré con él.
-Gracias, amor. Te veo en la tarde.
-Disfruta tu día con tus padres, mi sirena. Y salúdalos de mi parte.
Los dos se besaron y Ondine se fue. Kim pronto terminó su desayuno y fue a la habitación de su hijo. El pequeño pelirrojo había sacado más de su madre que de él a excepción de sus ojos. Kim se apoyó en el marco de la puerta y vio a su pequeño hijo de seis años jugar con una pelota en sus manos.
-A ver, leoncillo. Tu mamá me dijo que hiciste travesuras en las piscinas la última vez. Te hemos dicho que no se deben de hacer ese tipo de cosas, ¿por qué hiciste eso?
-Por naaaaada.- respondió el pequeño.
-León, ¿fue por alguna travesura o una apuesta?
-Nop.- respondió de nuevo. Kim suspiró, una parte decepcionado y otra parte se sintió aliviado de que su hijo no hubiese heredado su impetuosidad en aceptar retos como cuando era joven.
-Vale, prepárate que vamos a ir a las piscinas. Y nada de travesuras. Si veo que tiras a alguien a la piscina estarás castigado tres días sin juguetes, sin salidas, y sin dulces.- el niño se enderezó ante la amenaza y asintió con fervor a su padre.- Vale. Estás advertido.
Cómo cambiaban las cosas. Ahora era mucho más responsable aunque antes hubiese pensado que un castigo así sería demasiado estricto para un niño. Ahora entendía a sus padres.
Llegaron a las piscinas y pronto comenzó a hacer sus ejercicios y su hijo le acompañó todo el tiempo, en sus calentamientos, divirtiéndose y nadando intentando vencer a su padre, Kim le dio cierta ventaja. Su hijo era un nadador nato y no podía sentirse más orgulloso.
Cuando salieron un momento para refrescarse con una bebida, se preguntó qué mosco le habría picado a su hijo. Se comportaba como siempre, un niño bueno y que sabía muy bien las reglas de seguridad porque ellos como padres se las habían enseñado desde que estaba en pañales. No entendía eso de que hubiese empujado a alguien a la piscina como decía Ondine. No era un comportamiento normal en él.
-Hola Kim.- al volverse vio a Marinette, su antigua compañera y amiga que estaba en compañía de su hija Emma, amiga de la escuela su hijo.
-Marinette, hola. Es un milagro verte aquí.
-Lo sé. Hace tiempo que quería venir a nadar pero… ya sabes, muchas responsabilidades.
-Me imagino. Bueno, espero que disfruten su día en las piscinas.
-Gracias, Kim. Nos vemos.
Marinette se llevó a Emma a los vestidores. Kim siguió vigilando a su hijo sin notar algo extraño en él. No vio que empujara a alguien, tampoco lo vio correr en la piscina, incluso ni siquiera se lanzó como bola de cañón al agua tal y como él hacía cuando era joven. Tal vez la advertencia había surtido efecto, aunque todavía se preguntaba por qué no le dijo el porqué de su travesura.
Cuando pasaron a la siguiente zona, vio a Marinette salir de una de las piscinas, usando un sencillo bañador rosa y su hija Emma que tenía uno de un color verde claro con la cara de un gatito negro al frente, la estaba esperando desde una esquina. Se sorprendió de la buena condición física que tenía su amiga, no muchas personas a su edad podían verse así de atléticas pero su esposa le ganaba y era más sexy… que afortunado era. De repente notó algo no muy lejos de ella. Un hombre la estaba mirando de forma lasciva y sin siquiera disimularlo. El sujeto lamió sus labios mientras miraba su retaguardia y del bolsillo de su bañador sacó un teléfono y comenzó a tomarle fotos sin su consentimiento.
¡Pero qué imbécil! Iba a sacarlo de allí ahora mismo.
Más cuando se acercó este de inmediato fue empujado a la piscina por la pequeña Emma que se posó detrás de él.
-¡EMMA!
Marinette corrió donde su hija que no parecía nada arrepentida de lo que hizo, en realidad parecía un gato enfurruñado.
-Lo siento mucho, de verás.- se disculpó con el sujeto que comenzó a quejarse.
-Marinette, yo me encargo.- dijo Kim al acercarse para resolver el problema.- ¿Por qué no vas a la piscina este? No hay gente y hay pelotas para que juegues un rato con tu hija.
-Pero esto…
-No te apures. Y no regañes a tu hija. Yo vi que el tipo se resbaló solo. Así que ve, y no te preocupes por nada.
Marinette pareció confundida ya que estaba segura de haber visto a su hija empujar a ese hombre pero le hizo caso a Kim y se fue a con Emma en brazos, no viendo lo que él si vio. Emma y León se miraron a los ojos y este le asintió recibiendo en respuesta otro asentimiento de parte de la pequeña Agreste. Ahora entendía todo…
-¡NO DEBERÍAN DEJAR A NIÑOS ENTRAR A LAS PISCINAS!- gritó el hombre mientras intentaba salir.- ¡SON UN PELIGRO! ¡LA ÚLTIMA VEZ UN NIÑO ME HIZO LO MISMO! ¡VOY A REPORTAR ESTO! ¡YA VERÁN MALDITOS MOCOSOS!- y entonces sintió la firme mano de Kim en su nuca y lo sacó del agua casi dejándolo de puntillas frente a él.
-Al que creo que voy a reportar es a otro…
…
León vio con brillantes ojos la copa de helado que su padre le había comprado. Frambuesa, galleta y pedazos de fresa con chocolate.
-¿Esto es para mí?
-Sí. Nada más no le digas a tu madre, ¿de acuerdo? Es nuestro secreto.
-¡Sí!- el pequeño comenzó a comer su premio.
Qué bueno que el celular era a prueba de agua, porque así pudieron encontrar varias fotos de chicas en este, entre las cuales estaba su esposa. Tuvo que contenerse para no golpear a ese mal nacido y enviarlo al hospital, no quería darle un mal ejemplo a su hijo y dejó que la policía se encargase de él, además que los encargados comenzarían a ser más estrictos con el uso de los celulares dentro de las instalaciones.
Sonrió a su hijo y le revolvió un poco su cabello. Estaba orgulloso de él. En ese momento recibió una llamada de su esposa.
-Hola, Ondine.
-Hola, mi amor. ¿Todo bien?
-Sí, muy bien. Tuve una buena charla con nuestro hijo y se portó muy bien hoy. Prometiendo no volver a hacer algo así.
-¿Te dijo por qué hizo esa travesura?- Kim miró a su hijo de reojo que estaba más ocupado en comer la bola de nieve de frambuesa para dejar de último la de galleta.
-Nada de qué preocuparse. Hoy preparo la cena, así que te esperamos.
-Bien. Los amo. Llegaré antes de lo esperado.
-Yo también te amo.
Cuando colgó suspiró y siguió viendo a su hijo comer la recompensa que le correspondía por su buena acción. Vaya que su hijo había sacado la garra en defender a su madre y bueno, no lo culpaba, ambos tenían a la mejor mujer del mundo con ellos. Y esa era la mayor recompensa de todas.
Pronto divisó a su antiguo compañero Adrien en compañía de su hija Emma, comprándole una copa de helado también como recompensa por su buen trabajo. La próxima semana le tocaría ver a Nino con su hija.
…
Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer! Dejen review, nada de tomatazos, acepto bebidas de temporada y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
