Felicidad II
Carlos, que recién había cumplido 5 años, se encontraba en la cancha de Bara FC practicando fútbol. El día se encontraba soleado y hermoso. Ese día las clases habían sido canceladas, así que podía pasar todo el día jugando. Y desde la primera ves que Carlos vió una pelota de fútbol en su vida, nunca la volvió a soltar.
Practicaba todos los días, ya sea solo o con sus amigos, y se divertía muchísimo jugando el fútbol. Hasta decía que su amigo era el balón. Era considerado un niño prodigio del fútbol a tan corta edad, por eso ingreso a el equipo de fútbol brasileño de Bara.
Mientras tanto, Leo se encontraba viendo sorprendido a Carlos, aunque aún no sabían el nombre del otro. Leo era un niño de 6 años, estatura media, ojos grandes y cafés, pelo castaño y era muy alegre. Sus padres se habían mudado recientemente al lugar y también era nuevo el club infantil de fútbol. Estaba en las canchas cuando lo vio a el.
Lo hacía ver tan fácil, y se estaba divirtiendo mucho. '¿Como lo hará?' pensó.
—¡Oye! ¿Como puedes hacer las dominadas tan bien?—Pregunto Leo a Carlos, quien sonreía.
—Es fácil, solo tienes que hacerte amigo de balón.— Respondió esté mientras seguía haciendo las dominadas felizmente.
—¿Amigo de balón?—dijo leo extrañado.
—¡Aja! El balón de fútbol es mi amigo.—dijo Carlos guiñando el ojo y dándole un pase a Leo quien lo recibió con la cabeza riendo.
Leo atrapo el balón y lo sostuvo con las manos extendidas, cuando pensó:'¡Pero que torpe! ¡No me he presentado!'
—Yo soy Leo
—Yo soy Carlos. Carlos Santana.—Respondio el mientras agarraba el balón —igual con las manos extendidas— del otro extremo, para después acercarse más.
—Mucho gusto—dijo Leo.
—Igualmente—Respondió el pelinegro.
Después de eso continuaron jugando dándose pases en la cancha. Reían, gozaban y se divertían mucho los dos juntos.
—¡Ahí va, otra vez!— Aviso Carlos a Leo mientras le mandaba un pase largo.
—¡Lo tengo!—Respondió Leo, pero la pelota fue demasiado alto, por lo cual el no pudo alcanzarla. Carlos simplemente empezó a reír y siguió la pelota junto a Leo, quien también empezó a reír. Aunque Carlos obtuvo la pelota antes que Leo.
Siguieron dando pases juntos hasta que los agarro la tarde. Ya eran como las 6 PM y ya estaban exhaustos los dos. El Señor Santana paso a recogerlos y de paso le dio jalón a Leo.
—¡Vaya! Si que están cansados—dijo el viejo entre sorprendido y divertido viendo cómo se acababan el tercer vote de agua cada uno en menos de 5 minutos—, espero que por lo menos se hayan divertido, aunque eso en verdad no lo dudó.
—¡Si! Nos divertimos muchoabuelo. ¡Verdad Leo!— Respondió Carlos casi gritando de la felicidad, pero con su respiración aún agitada.
—¡Si! ¡Mucho!—dijo Leo entre sorbos del cuarto bote de agua que se tomaba.
Eduardo solo río con ternura al ver a los dos chiquillos hablar emocionados.
—Bueno—dijo Eduardo—, me alegra que se hayan divertido. Pero más vale se vayan relajando porque ya van a casa. Mañana si tiene clases, así que tú, Jovencito—apunto a Carlos—, tú irás a la cama después de cenar. Mañana no quiero lloriqueos a la hora de levantarse para ir a la escuela.
—¡Pero abuelo!— dijo Carlos con un quejido y estirando la 'o'.
—Pero nada.
—Hmpf— Carlos simplemente cruzó sus bracitos e hizo una cara de enojo fingido. Lo que causó que Leo riera.
Al final, pasaron dejando a Leo en su casa, y después de llegar a la suya, cenaron y charlaron mientras con Nana y Katherine (o Abuela Kati, como Carlitos había decidido llamarla) y por último se fueron a dormir, todos teniendo sueños plácidos.
Y después de ese día, leo y Carlos se reunían todos los días a Júcar soccer, ya sea por la práctica del equipo o solo por querer divertirse, y nunca se separaban, pasaban los recreos juntos y con su grupo de amigos—Diego, Felipe, Ariel, Julián y Berto—, y se contaban todo, se tenían confianza completa el uno al otro, y se querían tanto como hermanos.
Leo... Desde ese día eres mi mejor amigo, estuvisteis conmigo en las buenas y en las mala. Como te quiero hermano...
~~
Viernes...
"¡¡¡GOOOOOOL!!! ¡Gol de Carlos Santana!"
El gritó se escuchó por toda la cancha cuando Carlos, de tan solo 6 años, metió su tercer y último gol, quedando el marcador 5 a 3 a favor del equipo infantil (de niños entre 6-9) de Bara.
Carlos daba saltos de felicidad al ganar su equipo junto a este y mas aun con Leo. El entrenador los felicito y dijo que estaba muy orgulloso de ellos. A lo cual todos se emocionaron aún más.
Lo que no sabían es que el señor Bala se encontraba viendo desde un lugar entre las sombras de la gradería.'hmm, ese niño es muy talentoso. Carlos, dijeron que se llama. Es de los menores y aún así logro meter tres goles al equipo contrario. De verdad es un niño prodigio, al crecer se convertirá en el mejor jugador de fútbol de Brasil e incluso del mundo. Tan solo si es guiado por buenos pasos...'
Y se fue...
Cuando el abuelo de Carlos llegó, los invito a todos —incluyendo al entrenador— a comer un asado en su casa. El entrenador estaba un poco apenado por lo que quiso rechazar al principio, pero al final termino aceptando. Total, ¿Quien rechaza un asado?
Al llegar todos a la casa de Carlos, fueron todos recibidos por Abuela y Nana (Katherine y Laura). Eduardo les aviso, y ayudo, a hacer el asado mientras los otros se divertían. Aunque Nana no pudo hacer casi nada ya que el año pasado la habían dicho que tiene Alzheimer. Noticia que había sido un golpe para la familia, especialmente para Carlos, quien la amaba mucho.
Al principio estuvieron jugando fútbol, después fútbol peleado, después el mono en medio y ahora estában jugando muchos juego divertidos.
"A la víbora, víbora de la mar, por aquí han de pasar. Los de adelante corren mucho y los de atrás se quedarán. Una mexicana, con fruta divina, ciruela chabacano, melón y sandía..."Cantaban mientras dos personas se agarraba la manos haciendo un puente y las otras pasaban por en medio.
"Lobo, ¿Que estás haciendo aquí?"Preguntaron los niños en un círculo. "¡Estoy listo para comer!", y todos salieron corriendo, gritando: "¡Ahhhhhh!"
"Simón dice queee, uhm, que salten con un pie hasta llegar a mi", dijo un niño que de casualidad también se llamaba Simón. Y todos hicieron lo que él dijo, pero uno, Leo, se cayó, por lo que perdió.
"El rey dice que me traigan una moneda de plata" dijo una niña, que solo habían tres por cierto. Ella, cuyo nombre era Clara, era la hija del entrenador, era de piel morena y ojos canes junto con el pelo rizado, las otras dos muchachas eran Sofía y Aira, hermanas de Simón y Jair (jugadores del equipo).
Todos regresaron con una moneda, pero Luis, un trigueño, pelinegro y ojos oscuros, ganó ya que tenía uno en el bolsillo y lo entrego más rápido.
Después de algunos juegos más, el asado por fin estaba listo y todos se sentaron a comer. Al finalizar, comieron de postre un helado Sunday con tres sabores y dulces.
Ya 15 para las 7 PM todos ya se habían ido a sus casas. Bueno, todos menos Leo, ya que quería quedarse a dormir en casa de Carlos.
—¿Entonces les vas a pedir permiso a tus papás para que te dejen dormir aquí?—, pregunto Carlos.
—Si, pero tú les vas a preguntar, porque sino no me van a dar permiso.— Respondió Leo.
— ¡Y yo porque! Si son tus padres.
—Pues si, pero como te dije, si les pregunto yo no me van a dejar quedarme. En cambie y les preguntas tu, es más probable que si me dejen.
—Pero-
—¡Leo! Pequeño, tus padre ya están aquí.—Se escucho el llamado de Katherine y el sonido de un carro.
—¡Ya vamos!— Respondió Leo parándose y le sacudió el hombro a Carlos porque este seguía en el piso. —Vamos.—, y salió corriendo.
—Ya voy— dijo Carlos con pereza, estirando la 'o' y levantándose para seguir a Leo.
Al llegar afuera, Leo noto su presencia y, con una sonrisa pícara, dijo:
—Mamá, Carlos les tiene que decir algo.— Y la señora, que tenía entre 35 y 40 años, voltio su mirada a él con una so risa amable.
—¡Fue! ¡Y yo qu-— Leo le pegó un golpecito en el hombro,—¡Auch! ¿Que? Oh, ohhh ya se. Ehh, si, ehm, señora mamá de Leo, ehm, ¿podría su hijo quedarse a dormir esta noche?
Ambos infantes pasaron a darles una sonrisa mostrando todos su dientes, o los que tenían por lo menos, ya que ya se les empezaba a caer algunos.
La mamá de Leo y Katherine se miraron por un tiempo y ambas rieron.
—Sabes, aveces pienso que las mujeres tiene poderes de la mente. Como la telepatía, o la habilidad de encontrar cosas de la nada, o de recordar eventos que pasaron asé oooof.— dijo Carlos a Leo susurrando.
—Si, pienso lo mismo— Respondió Leo. Esto hizo que ambas mujeres rieran aún más.
—Esta bien, dejaré que Leo se quede a dormir, pero solo está ves. Oyeron. — Ambos asintieron sonriendo. —Pero...
Ambos dejaron de hacer el bailecito de la felicidad cuando oyeron eso.
—Pero todo depende de si los abuelos Santana aceptan.— Continuo ella. A lo cual ambos voltearon a ver a Katherine, poniendo sus mejores caras de perrito consentido.
—Bueno, no se la verdad... — dijo Kath fingiendo pensar.
—¡Abuela!— Reclamo Carlos.
—Esta bien, lo permito— dijo riendo, para después voltear a ver a la mamá de Leo— No te preocupes cariño, tu hijo estará bien.
—Eso lo se, lo que me preocupa es la casa. Capaz y la encuentro patas arriba cuando regrese
Y todos nos echamos a reír.
Esa noche, después de que la mamá de Carlos se fue, la pasamos súper bien. Nos la pasamos hablando de nuestros futbolistas y equipos favoritos, jugamos e hicimos muchas cosas divertidas antes de dormir. Y al dia siguiente desayunamos panqueques con miel. Definitivamente fueun día maravilloso.
Un día maravilloso... Eso no es algo que pueda decir muy seguido hoy en día...
~~~
Sábado...
El día antes de la tormenta.
Se decía por los noticieros d la radio que el día de mañana caería un huracán.
Carlos ya había cumplido 7 años la semana pasada. Era un niño alto para su edad, delgado, pero con el mismo cabellos rizado y negro y los mismos ojos grises pero brillantes.
Toda la familia, incluido Leo y Rocket —el perro que le habían regalado a Carlos e cumpleaños— , estaban preparándose para la tormenta.
Leo estaba allí ya que la calle para llegar a su casa estaba inundada y no podía salir ni había otro camino.
Al llegar la noche todos estaban juntos sentados en la sala, comiendo pizza y marshmallows junto con jugo de naranja. Reían y gozaban viendo la tele, cuando derrepente se cortó la luz.
"¡Ahhh!"
Se escuchó el gritó de los niños.
—¿Estan bien todos?— pregunto el anciano.
—Si—, Respondieron todos.
—¿Ahora que haremos?— Pregunto Leo.
—Si, ¿Que haremos?— dijo Carlos —No podemos salir a jugar y estamos sin luz, ¡A oscuras!
—Ya se,— dijo Nana, y todos voltearon a verla, o por lo menos intentar ver de donde provenía su vos, ya que estaban a oscuras.—Vamls a contar historias de terror.
—¡Siiii!—Grito Carlos emocionado. En cambio Leo tenía, pues, miedo.
Pero cuando terminó de contar la leyenda, Leo estaba casi que tirado encima de Carlos y temblando del Miedo.
—¡Otra! ¡Otra!— decía Carlos emocionado ya que el amaba las cosa de terror.
—¡No!— Gritó Leo negando con la cabeza.
Los ancianos rieron.
—No, será mejor que nos vayamos a dormir.— Se escuchó el 'si' de Leo, quien seguía abrazando a Carlos —Y además creo que ya deberíamos dejar al pobre Leo en paz.
—¡Ey!—dijo Leo indignado.
Y todos se echaron a reír.
Después de eso durmieron todos juntos en la sala, a esperar que la tormenta pasará.
Juntos, todos, el día antes de la tormenta...
--
Momentos que nunca olvidaré en mi vida... Antes, me preocupaba por si habían dejado tarea o no, o por saber contra cual equipo jugaríamos. Ahora... Ahora me preocupo si tan siquiera estaré con vida el día siguiente, o si quiero estarlo...
—Santana
