N/A: Bueno y hasta aquí mis actualizaciones de hoy. En realidad tengo un par más de two-shots que tengo que terminar, que subiré dentro de poco. Con los fics lasrgos espero poder ponerme esta semana o la que viene e ir subiendo ya por fin de forma regular, si bien no todos a la vez. Los que necesiten menos "arreglos" hay fic que voy a revisar desde el principio porque no me convencen algunas cosas. Con esos voy a tardar un poco más. Pero terminaré mis fics, aunque tarde, no voy a dejar ningún fic a medias.

Disclaimer: Oda seguro que no tiene estos retrasos, pero claro a él le pagan jeje


Tercera recompensa


300.000.000 millones de berries.

Y todo, según había oído era porque la mujer misteriosa que se había unido a su banda estaba en peligro.

Nico Robin.

Y Luffy, como buen capitán había ido a buscarla, por la puerta grande, había pateado muchos traseros y se la había llevado de vuelta, saliendo casi ileso en el camino.

A partir de ese momento, Monkey D. Luffy emoezaría a ser un nombre por todos conocido y temido por otros muchos.

Era un momento de gloria para cualquier pirata. El momento en que te empiezas a hacer respetar, en el que la gente te conoce y no es tan estúpida como para retarte porque le tiene más aprecio a su propio pellejo.

Para él había sido el momento en que se hizo oficialmente miembro de la tripulación de Shirohigue. Salió en todos los periódicos y todos en la tripulación lo celebraron mientras él se imaginaba secretamente al viejo blanco como el papel mientras leía la noticia.

Nunca se había preguntado que habría pensado el viejo al saber que no solo no había hecho caso de su consejo y se había hecho pirata, sino que además, meses después de echarse a la mar había conseguido ingresar en una de las bandas más conocidas, temidas y respetadas por todo el mundo. Y que, poco después, había aceptado el puesto de comandante de la segunda división.

Al viejo le habría dado un infarto como mínimo.

Y ahora venía el otro. Ese sí que era un peligro. No porque fuera un inconsciente, que lo era, sino porque hacía lo que fuera por proteger a los suyos. Incluso declararle la guerra al mundo entero para que todos supieran lo que les pasaría si alguna vez se les ocurría tocar a uno de los suyos.

Negó con la cabeza mientras mientras guardaba el cartel de se busca y sacaba una cantimplora. En ese pueblo de vaqueros hacía más calor que en el desierto de Arabasta.

Se sentó a los pies de un barco y, tras guardar la cantimplora sacó los tres carteles de se busca de Luffy.

En los tres salía la misma foto. Una que bien podía confundir a más de uno, ¿quién se imaginaba que detrás de esa cara alegre y soñadora se escondía un niñato capaz de declararle la guerra al mundo y salir victorioso? Si Sabo estuviera todavía con ellos…seguro que se habrían reído mucho los dos al ver el cartel.

Luffy era el único de los tres que había seguido con el juramente que hicieron hace ya tantos años. Sabo había muerto en el intento, y él había renunciado a ser Capitán para formar parte de una tripulación y coronar a dicho Capitán como Rey de los Piratas. Un hombre al que había llegado a considerar como su verdadero padre. Mientras que Luffy había salido al mar, había conocido a sus nakamas y se habían embarcado en muchas aventuras.

Nunca se lo diría a su hermano, pero estaba muy orgulloso de él. De la persona en la que había llegado a ser, y de la persona en la que se convertiría.

Si Shirohigue no llegaba a ser Rey de los Piratas, no podía imaginar a nadie mejor que Luffy para ostentar el puesto.

Una serie de explosiones hizo que levantara la vista de los carteles. Según su última fuente de información Teach, o Kurohigue, como se hacía llamar ahora estaba por los alrededores del pueblo.

Le había costado, pero al fin había conseguido darle caza. Y Teach pagaría con su vida la traición que había cometido en el mismísimo Moby Dick, el barco de Shirohigue.

Guardó los carteles en la mochilla y se ajustó el sombrero. Ya era hora de que Tatch descansara en paz.


Esta vez todos esperaban la llegada del periódico. Según una información de cierta isla por la que habían pasado, algo muy gordo había pasado en Ennies Lobby, y al parecer la banda de los Mugiwara estaba directamente implicada.

Como cada día, el periódico llegó sobre las diez de la mañana. Marco fue a pagar a la gaviota mientras que Jozu cogía el periódico y se ponía a buscar la página en cuestión (en la portada solo hablaban del escándalo, pero no había ninguna fotografía). Marco empezó a ponerse nervioso y quiso quitarle el periódico a Jozu, y él al ver sus intenciones quito apartarlo de su alcance. De tal forma que para vista fue coser y cantar coger el periódico.

Los tres almirantes empezaron una pelea algo infantil por conseguir el periódico hasta que éste salió volando. Esparciendo por todo el suelo una serie de carteles de se busca con unas cifras bastante elevadas.

El total de las recompensas ascendía a 667 millones y 50 berries.

Se hizo el silencio en cubierta. Todos asomados, mirando los carteles. Al final, fue Izo el que cogió el periódico y, tras echarle una breve vistazo dijo:

-Al parecer el CP9 había capturado a Nico Robin y Miguiwara fue a buscarla, acabando con Robb Lucy en el proceso y todos los miembros restantes del CP9.

Vista silbó, luego se pasó los dedos por el bigote, como era costumbre en él.

-Desde luego, es hermano de Ace.

Shirohigue le dio un buen sorbo a su bebida.

-Estos mocosos de hoy en día. Hacen demasiadas locuras.

-No digas eso Padre-dijo Marco.- Tu harías lo mismo por cualquiera de nosotros.

Shirohigue rió. Sí, sin duda eso sería algo que él haría sin pensar. Pero él ya era un hombre hecho y derecho, con la fuerza suficiente para poder conseguirlo. A los 17 años no se le habría ocurrido hacer semejante locura. Más que de él, ese tipo de cosas eran propias de Roger, a él bastaba que le quitaran su botella de sake para que empezara una pelea en serio.

Miguiwara Luffy. Era un nombre que se estaba empezando a hacer cada vez más conocido, y estaba seguro de que el chico aguardaba más sorpresas y quebraderos de cabeza para la armada. Tenía ganas de saber hasta donde sería capaz de llegar un mocoso tan temerario como él.


Y aquí el penúltimo capítulo. No sabéis como se me han llenado los ojos de lágrimas al escribir sobre Ace.

Un review equivale a un regalo, dos reviews a dos regalos, tres reviews...