HINATA
Asunto: Atlanta
¿Cómo te va la semana hasta ahora? Para mí ha sido muy estresante y agitada.
Hinata
Asunto: RE: Atlanta
En este correo no hablas de follar.
Se supone que los correos son solo para hablar de polvos. Naruto
Asunto: Atlanta (este es el correo correcto)
Reúnete conmigo en la terminal C en cuanto tome tierra. Puerta 15.
Naruto
Asunto: RE: Atlanta (este es el correo correcto)
Independientemente de si los correos electrónicos son solo para cuestiones relacionadas con «polvos»,
¿te pasaría algo si me dijeras «Hola, Hinata », o «Espero que todo vaya bien, Hinata » antes de decirme dónde nos vamos a reunir para tener sexo?
Pensaba que estabas de acuerdo en que ibas a mostrarte amable… Hinata
Asunto: RE: RE: Atlanta (este es el correo correcto)
También hemos acordado que no íbamos a tener conversaciones sin sentido. Terminal C.
Puerta 15. Naruto
Asunto: RE: RE: RE: Atlanta (este es el correo correcto)
Como no empieces a ser amable conmigo después de hoy, te puedo prometer que no vamos a reunirnos más. Hinata
Asunto: RE: RE: RE: RE: Atlanta (este es el correo correcto) Y yo te puedo prometer que no sabes con quién estás follando… Naruto
Asunto: Atlanta
Se suponía que tenías que reunirte conmigo en la E3 hace treinta minutos. Naruto
Asunto: RE: Atlanta
Todavía estoy esperando que me preguntes qué tal me ha ido el día o que me saludes… Hinata
Asunto: RE: RE: Atlanta
Puedes seguir esperando. Ve a la E3. Ahora. Naruto
Asunto: RE: RE: RE: Atlanta
«Hola. ¿Cómo estás? Por favor, nos vemos en la E3 para poder mantener relaciones sexuales contigo porque me he vuelto adicto a ti».
¿Ves lo fácil que es? Inténtalo N.
Hinata
Asunto: RE: RE: RE: RE: Atlanta
Deja de joderme, Hinata …
Tienes treinta segundos para llegar a la E3. Naruto
Asunto: RE: RE: RE: RE: RE: Atlanta
¿ EN SERIO, NARUTO ? ¿De verdad acaban de decir por los altavoces lo que acabo de oír? Hinata
Asunto: RE: RE: RE: RE: RE: RE: Atlanta
Si no estás aquí dentro de diez segundos, me aseguraré de que la próxima vez digan claramente «coño de Hinata ».
Ponme a prueba. Naruto
Asunto: Montreal
Hola, cómo estás. Tim Hortons.
Llegadas. Naruto
Asunto: RE: Montreal
Que te jodan, Naruto. Hinata
Asunto: RE: RE: Montreal
Eso espero, dentro de tres horas. Naruto
Me apoyé en una silla mientras desplazaba el dedo por los mensajes más recientes; estaba segura de que no iba a poder esperar otra semana un nuevo mensaje de Naruto. Por primera vez en mi vida, sentía que necesitaba sexo. En el pasado, cuando mantenía relaciones sexuales con mis novios, había sido algo bueno, tierno incluso, pero esto era diferente. Era salvaje, crudo, sin rodeos y primario, y estaba empezando a creerle cuando afirmaba que yo era tan insaciable como él.
—¿Por qué tiene esa sonrisa tan tonta, señorita Hyuga ? —El Halcón se sentó frente a mí en la puerta.
—Por nada. —Me guardé el móvil en el bolsillo de la chaqueta—. Solo estaba comprobando los acontecimientos del día.
—Oh, ¿en serio? Porque se me había ocurrido que había alguna razón para que tuviera esa expresión de idiota desde que fue al cuarto de baño hace un par de horas y salió de ahí con el vestido al revés.
«¿Qué?». Bajé la vista y, en efecto, se venían las costuras blancas del vestido, algo que no me había molestado en comprobar cuando me lo puse.
—Vaya a solucionarlo, señorita Hyuga . —Me despidió con un gesto—. Ahora. No me pagan lo suficiente para esto —la oí murmurar cuando pasé junto a ella
—. Cada año son más tontas…
Me metí en el cuarto de baño más cercano y me puse el vestido al derecho con rapidez. Me aseguré de que seguía peinada de forma elegante y luego, todavía flotando en una nube tras el sexo que había disfrutado, llamé a Ino.
No respondió, pero al instante recibí un mensaje de texto de ella.
Ino: Hola, Hina. ¡Hace semanas que no nos ponemos al día! ¿Estás bien? Estoy en medio de una reunión crucial, así que no puedo hablar. ¿Te parece que te llame esta noche?
Hinata : ¡Por supuesto! Y estoy mejor que bien
No se me ocurrió nadie más a quien llamar en este momento, pero necesitaba desahogarme, así que inicié sesión en el blog que había abandonado hacía años y escribí una nueva entrada.
ENTRADA DEL BLOG
Oh, Nueva York, Nueva York, Nueva York…
Por fin he encontrado la cura para superar tus obstáculos: volar y… Hasta pronto.
Hinata.
No, espera…
*Hyuga H.*
Oí que la señorita Connors me llamaba y publiqué la entrada sin terminar. Pero cuando salía del cuarto de baño, me di cuenta de que no habían sido necesarios más de cinco segundos para que mi único seguidor hiciera un comentario, como si no hubiera pasado nada.
KayTROLL: Bienvenida de nuevo. Esto será interesante… o no. Tu manera de escribir parece haber empeorado. Ahora, después de tantos años, ¿sigues sin poder completar frases simples? O_o #muytriste.
PUERTA B15
Seattle (SEA) — Minneapolis (MSP) — Nueva York (JFK)
NARUTO
Empezaba a pensar que el sexo con Hinata era el remedio ideal para disfrutar de una buena noche, la distracción perfecta para las noches de mierda que tenía de vez en cuando, en las que me daba por romper lo que me rodeaba. Y a pesar de que ella me crispaba un poco con su necesidad de hablar, con sus demandas de innecesarios «Hola» y «¿Qué tal estás?», no lograba saciarme de ella. Cada vez que follábamos era más explosiva que la anterior, y no importaba lo mucho que ella gritara y lo profundamente que me clavara las uñas en la espalda mientras se corría: siempre esperaba con ansiedad la próxima vez.
La única desventaja en nuestra disposición eran las pequeñas cosas que surgían aquí y allí, sutilezas que parecían filtrarse en mi vida para romper cada una de nuestras reglas. Cada vez que nos encontrábamos en ciertos aeropuertos, Hinata insistía en que nos detuviéramos en el interior de una librería y habláramos. Ella compraba un nuevo libro, insistiendo en mantener una breve conversación sobre lo que fuera; «¿Será bueno este libro?», «Quizá lo termine en mi próximo vuelo» o «Vi que lo leían un montón de pasajeros, pero es un poco caro». Por lo que yo no tardaba ni tres minutos en coger el libro, pagarlo y llevarla al apartado lugar en el que se suponía que debíamos estar.
Cuando terminábamos de follar (si no repetíamos tres o cuatro veces), me miraba con sus grandes ojos perlas durante varios minutos. A veces se me quedaba contemplando durante tanto tiempo que me veía obligado a ayudarla a vestirse para que no nos pillaran. En esos momentos, ella me preguntaba por mis vuelos, se interesaba por lo que me había ocurrido ese día y luego añadía: «Solo quiero hacerte preguntas, no es que me interese la respuesta». Siempre le respondía, aunque tenía la esperanza de que estuviera diciéndome la verdad.
Sonreí al recordar la forma en la que había cabalgado sobre mi polla en el aparcamiento del aeropuerto de Atlanta hacía unos días, y terminé de leer las últimas y pomposas noticias sobre la próxima gala de Ambu y la «increíble era y los ambiciosos directivos de Elite» en el móvil.
En cuanto terminé, me entró un correo electrónico de Hinata.
Asunto: Varios
Tengo que hacerte una pregunta… Hinata
Asunto: RE: Varios
¿Es una pregunta sobre nuestros polvos? (Y detrás de esa frase no son necesarios puntos suspensivos). Naruto
Asunto: RE: RE: Varios
No, se trata de algo personal.
(Gracias, profesor Uzumaki…
Asunto: RE: RE: RE: Varios
Entonces no es necesaria ninguna pregunta.
(Y no, los putos puntos suspensivos no están bien usados). Nos vemos el sábado en Atlanta.
Naruto
Su respuesta fue inmediata.
Asunto: Voy a hacerla de todas formas
Me he dado cuenta de que posees al menos seis relojes diferentes de Audermars Piguet.
Si a eso le sumamos que posees un ático valorado en varios millones de dólares en el centro de Manhattan, me come la curiosidad.
¿Tienes un fondo fiduciario? ¿Cómo eres capaz de permitirte esos lujos con el sueldo de un piloto? Hinata
Asunto: RE: Voy a hacerla de todas formas
He notado que has ignorado lo que he escrito en mi correo anterior.
Ninguna de tus preguntas es sobre nuestros polvos, así que no tengo obligación de responderlas. Naruto
Hinata me envió una respuesta larga y llena de palabras malsonantes, pero alguien me tocó el hombro antes de que pudiera terminar de leerlo.
—¿Capitán? —Me volvieron a tocar el hombro con más presión—. ¿Señor?
—¿Sí? —Levanté la mirada del móvil y gemí, dándome cuenta de que en realidad no estaba en el aire en este momento. Estaba asistiendo como instructor a una jodida sesión de simulacro de aviación—. ¿Qué quieres, Ryan? Te llamas Ryan, ¿verdad?
—Sí, señor. Es que… er… necesito un consejo.
—Soy todo oídos.
—¿Debo anunciar que va a haber una turbulencia o encender la señal del cinturón de seguridad será suficiente para los pasajeros?
—¿Te has enterado de que estamos en un simulador? —Lo miré, percibiendo las gotas de sudor que le caían por la cara—. No llevamos pasaje. De hecho, ni siquiera nos encontramos en una cabina. Solo estamos tú, yo y una caja de metal.
—Entonces… —Se secó la frente—. ¿Eso es un sí o un no?
—Solo tienes que hacer volar este maldito tubo. —Eché un vistazo a la pantalla de control para asegurarme de que no estaba pifiándola, y luego me eché hacia atrás, para leer el resto del correo electrónico de Hinata.
El tubo empezó a balancearse hacia delante y hacia atrás con la primera turbulencia, más moderada, y luego con otra más fuerte. Y, de repente, los temblores se hicieron más severos al tiempo que la sesión en el simulador terminaba con un sonido chirriante y un golpe sordo.
Los resultados finales destellaron en la pantalla: «No se ha completado el vuelo de prueba 2102. Desenlace fatal».
—Enhorabuena —dije—. Acabas de matar a ciento cuarenta y dos pasajeros, cuatro asistentes de vuelo, a mí y a ti mismo. Además has logrado que el avión se hunda tan profundamente en el Pacífico que la NTSB no encontrará los restos en al menos tres años.
—No. —Negó con la cabeza—. Esto es culpa suya, señor. Le he pedido ayuda.
—Me has preguntado si podías advertir sobre unas turbulencias. —Me desabroché el cinturón de seguridad y miré los controles. Me di cuenta de que Ryan había prescindido del piloto automático y se había desviado del plan de vuelo—. Lo que deberías haberme preguntado era si podías cambiar la configuración. Y yo te habría dicho que no.
Él negó con la cabeza. Parecía a punto de llorar.
—Lo había estabilizado. No sabía que el sistema haría que bajara tanto, sobre todo sin intervenir.
—¿Sin intervenir?
—¿Acaso la versión real de este avión no tiene un sistema de vuelo que estabiliza el aparato cuando desciende a menos de quince mil pies?
—Sí, claro. —Me levanté—. También hay un paracaídas escondido que aparece automáticamente y salva a todos los pasajeros en situaciones como esta.
Me sorprende que no apretaras ese botón.
—Espere… Espere… —dijo él cuando yo ya estaba abriendo la puerta—.Sinceramente, señor, no sabía qué hacer.
—¿No se te ha ocurrido ponerte en contacto con la torre de control? ¿Preguntar si podías subir?
—¿Podía haberlo hecho?
—Descansa en paz, Ryan. —Abrí la escotilla y bajé las escaleras del simulador.
—¿Capitán Uzumaki? —De repente se puso ante mí un supervisor que parecía diez años más joven que yo—. Capitán Uzumaki, ¿se marcha?
—En cuanto se aparte de mi camino.
—Pero ¿por qué? Su pupilo acaba de hundir el avión en el océano Atlántico.
—No, lo ha hundido en el Pacífico, que es mucho más profundo.
—Esa no es la cuestión.
—¿Y va a tardar mucho en llegar a ella?
—¿No cree que debería estar ahí dentro explicándole alentadoramente cómo podía haberlo evitado? ¿Dándole pistas para que no le ocurra lo mismo la próxima vez?
—Creo que el miedo a morir será suficiente.
—¿Sabe…? —El joven suspiró al tiempo que cruzaba los brazos—. Si no fuera por cierta mención de honor en su perfil, habría tenido que despedirlo hace semanas, cuando supuestamente le dijo a un grupo de pasajeros «Salid del avión de una puta vez» porque pensaba que estaban tardando demasiado en desembarcar.
—Eso no fue «supuestamente». Subieron la grabación a YouTube. Puso los ojos en blanco.
—Estamos invirtiendo un montón de dinero en la programación teniendo en cuenta las nuevas fusiones, y a mí, personalmente, me encantaría que todos los pilotos trataran de mostrarse agradables. ¿No es esa la razón por la que vuela, señor Uzumaki? ¿No es eso por lo que está aquí?
—Estoy aquí porque me pagan.
—Me rindo. Me-rin-do —gimió, levantando las manos en una falsa señal de rendición—. Sin embargo, y hablando de su sueldo, antes de que se marche, necesito que firme esto. La nómina se ingresa dentro de dos semanas, y supongo que quiere seguir recibiéndola. —Sacó un documento doblado del bolsillo y me tendió un bolígrafo.
Desdoblé el papel, leí con rapidez las palabras impresas y se lo devolví.
—No es el salario que he solicitado. Ni siquiera es la mitad de lo que he pedido.
—No me diga —se burló—. El sueldo para un capitán nuevo es de setenta a noventa mil dólares. El máximo es de ciento veinte a ciento cuarenta mil dólares, y solo después de llevar años en el nivel más alto.
—Me parece que es un desafortunado problema para el resto de los pilotos. Pero eso no es lo que he puesto en la solicitud. Solo ha asumido lo que dirían los de recursos humanos.
—No había necesidad de preguntar, sé exactamente lo que van a decir. —Dio un paso atrás—. Y sé que se van a reír mientras lo hacen. ¿Cuatrocientos cincuenta mil dólares al año por pilotar aviones comerciales?
—Asegúrese de recordarles cuáles son mis condiciones mínimas.
—Ya no trabaja para Signature, Uzumaki. No pilota aviones para equipos deportivos, celebridades o pequeños líderes mundiales. Sin duda, puede entenderlo y darse cuenta de que su demanda es ridícula.
No cedí. No había trabajado por menos dinero en los últimos seis años, y me importaba una mierda la fusión, no iba a empezar ahora. Ni siquiera se me pasó por la cabeza considerar la idea.
—Y también he pedido libre el tercer fin de semana de cada mes. Me lo prometieron antes de que firmara el contrato.
—Ya, claro. ¿Se droga o qué, Uzumaki? Estoy a punto de exigirle que haga un análisis de orina.
—Cuatrocientos cincuenta mil dólares al año. El tercer fin de semana de cada mes libre. No me drogo, solo devoro coños.
—Lo comunicaré —claudicó finalmente, dándose cuenta de que no estaba bromeando—. Y ¿cómo quiere que le comunique que se vaya a la mierda cuando me digan que se lo diga?
—No va a ocurrir eso. —Me alejé—. Créame.
—Si fuera usted, no contaría con ello.
—Y si yo fuera usted, no lo dudaría.
HINATA
EN LA ACTUALIDAD
ENTRADA DEL BLOG
Escribo este post mientras hago una escala lluviosa en Dallas, camino de París.
Mi vida es ahora una sucesión de ciudades y países que se funden en una jornada sin fin. Me quedo dormida en San Francisco y me despierto horas después en Hawái. Desayuno una taza de café en Madrid y almuerzo crêpes en París. Miro llover una tarde gris en Seattle y veo la puesta de sol radiante en Phoenix.
Y, en algún lugar intermedio de todo eso, me desplazo por cuartos de baño a medio construir, aparcamientos y habitaciones de hotel a última hora rompiendo la regla número uno de la aerolínea:Mantengo relaciones sexuales
Follo con un piloto.
Le entrego cada parte de mí mientras graba con llamas en mi piel su manera de follar, mientras me susurra al oído palabras que hacen que mi sexo se licue mientras me posee desde atrás. Y luego lo dejo marchar.
O al menos trato de hacerlo…
Creo que empieza a gustarme, y lo digo con poco entusiasmo. No sé muy bien quién demonios es porque se trata de un hombre condenadamente controlado, y de cada dos preguntas, solo me responde una.
También desaparece el tercer fin de semana de cada mes, nunca contesta al teléfono delante de mí y, por alguna extraña razón, no puedo evitar pensar que me oculta algo.
(Echaba de menos escribir en este blog abandonado. Lo echaba de menos). Hasta pronto…
*Hyuga H.*
1 comentarios:
KayTROLL: Bienvenida de nuevo. Otra vez.
KayTROLL: Ahora, ve en busca de algo de inspiración para contar algo diferente a tu vida sexual. A nadie le importa cómo follas (y menos si eres tan tonta como para romper las reglas). Dado que soy la única persona que te lee, me merezco algo más que pornografía. #gracias #hazlomejor.
