Aclaraciones:

· Rated T por mención de temas sexuales, pero NO contiene lemon explícito.
· Esto entra en la categoría de "What If...?" (¿Y si...?) ¿Y si Kai nunca hubiera dejado la abadía?
· One-Shot (o sea, capítulo único, no pidan más(?))
· Historia escrita para el grupo "Club de Lectura de Fanfiction" en Fb, participando en la actividad 10 pairing.


Error

No debían estar ahí, ninguno de los dos, pero ambos fueron arrastrados por sus imprudentes amigos.

Las luces de neón y los estridentes sonidos dejaron de abrumarlos durante unos segundos cuando sus miradas se encontraron la primera vez. Un pequeño shock eléctrico les recorrió, obligándolos a apartar la mirada al poco tiempo. Todo regresó a la normalidad, al menos en el exterior. La iluminación y el ruido volvieron a causarles malestar.

"No fue nada" Kai se dijo, procurando no atender más esa mirada de aparente color ámbar, ni prestar mayor atención a aquel desconocido muchacho.

"Eso fue… raro" Ray se admitió aquello, observando oblicuamente a ese chico que se encontraba al lado contrario de la barra semicircular.

Con el pasar de los minutos volvieron a mirarse, ésta vez sin ser un accidente, ésta vez porque ambos así lo quisieron. Nuevamente una particular sensación atravesó sus cuerpos, momentos antes de que giraran el rostro y dejaran de verse.

Repitieron la acción una vez más, después otra, y luego otra más.

En cada encuentro de sus miradas, algo despertaba en sus adentros. No podían explicar de qué se trataba, ninguno de los dos lograba comprender qué era aquello que les burbujeaba en el estómago y el pecho, sólo atinaron a describir al otro como un imán por el cual se sintieron atraídos.

Kai se levantó. Quería a ese chico cerca suyo, pero el lugar no era el indicado. Así pues, le envió una mirada de sutil insinuación y abandonó el bar.

Ray tuvo un agradable estremecimiento ante la mirada recibida, entonces no titubeó en ponerse de pie y seguir al otro chico, olvidándose por completo de sus amigos.

Después… Todo se volvió un tanto confuso, pero muy caliente.

Ambos adentro de un sitio aparentemente abandonado. El moreno atrapado entre un muro y el cuerpo del bicolor, quien le besaba el cuello con hambre, mientras le abría la chaqueta que llevaba, acariciándole el torso y los costados en el proceso.

—Esto… Está mal —susurró el joven de felinas facciones, mas no hizo amago de detenerse—. Yo… Tú… No pienses que yo…

Las manos ajenas colándose bajo su ropa y tocando directamente su piel le arrebataron el aliento.

—Lo sé —respondió a lo primero, confirmando sus palabras—. ¿Que no piense… qué?

Hizo la pregunta con una recién descubierta curiosidad. Nunca antes se había sentido curioso respecto a nada. Ese chico parecía provocar de todo en él.

—Que hago esto con cualquiera —habló en voz baja—. No… no tengo experiencia.

Tras la admisión, llevó sus manos a la chaqueta negra de su acompañante, desabrochándola y tocando su torso sobre la camiseta en un gesto claro: Quería continuar.

Kai se tragó un "Yo tampoco la tengo". Si fue por orgullo o por no querer poner nervioso al otro chico, no lo supo con certeza.

—Estarás bien.

Le confortó con voz suave al oído. Por segunda ocasión, no estuvo muy seguro del porqué actuó como lo hizo.

—¿Cómo te llamas?

Necesitaba saber el nombre de aquel con quien estaba a punto de cometer la mayor locura de toda su vida.

—Kai —le desabrochó el pantalón—. ¿Y tú?

Se apartó para mirarlo a los ojos. Sus hermosos ojos dorados que irradiaban claro deseo de más.

—Ray.

A partir de ese punto el lugar se llenó de sonidos morbosos y placenteros. La nieve cayendo afuera no tuvo importancia alguna, así como tampoco la tuvo el hecho de que fueran prácticamente desconocidos.

Sólo hasta que saciaron su lujuria adolescente pudieron volver a ser racionales. Y ni siquiera de ese modo se preocuparon en exceso por lo recién hecho.

—Debería irme. Mis amigos deben estar preocupados por mí.

Ray habló, cubierto con varias mantas y acostado en un sofá destartalado. Su mirada seguía los movimientos de Kai, este encendía lámparas de aceite y antorchas dispuestas en varios sitios del lugar en torno a ellos, llevando puestos solamente pantalones. El joven chino supuso que su acompañante estaba bastante acostumbrado al frío de Rusia.

—Tendrás que esperar un poco a que termine la nevada. No querrás que tus amigos deban identificar tu cuerpo convertido en un témpano de hielo.

Kai regresó a donde el otro chico, observando con cierta diversión el nerviosismo evidenciándose en su rostro. Tomó asiento en uno de los extremos del sofá.

—No, creo que no quiero eso —sacudió su cabeza ligeramente, reafirmando su negativa, antes de fijar su mirada en su amante casual—. Acuéstate. Prometo no abrazarte si no lo quieres.

Iba totalmente en serio, sin embargo, una pequeña sonrisa apareció en los labios del ruso conforme éste negaba lento.

—No me molesta eso —se acostó a su lado, permitiéndole cubrirlo con las mantas—. No sabía si me querrías cerca.

—Yo… —frunció el ceño, extrañado, pensativo— No me arrepiento de lo que pasó, y no tengo nada contra ti. ¿Tú…?

—No.

Kai interrumpió la cuestión de Ray. En sus pupilas escarlatas había la misma tranquilidad que en las doradas, y su expresión reflejaba una seguridad igual a la de su amante.

Ninguno se arrepentía de lo sucedido.

Se dedicaron una suave sonrisa y se permitieron más cercanía. El moreno recargó su cabeza en el pecho del bicolor, sin tardar en acariciar su torso, pasando cuidadosamente sus dedos por pequeñas marcas que adornaban la pálida piel; se abstuvo de preguntar el motivo de ellas, incluso si su curiosidad trataba de empujarlo a hablar. Por su parte, el ruso pasó sus dedos por los negros cabellos del chino, acariciándolos lentamente, preguntándose muchas cosas sobre él, pero sin tener el valor necesario para darle voz a sus dudas; no debía generar más cercanía entre ambos, no debía tener ningún sentimiento hacia nadie.

—¿Qué es este sitio?

Ray se permitió decir una pregunta que saciaría parte de su curiosidad. Aquel lugar le parecía extraño.

—Era una fábrica, ahora sólo es un lugar al que mis… amigos y yo venimos cuando no queremos estar en donde deberíamos.

Kai estuvo consciente de que sus palabras fueron ambiguas, aun así, confió en que sería suficiente información y que Ray no preguntaría más.

—Ya entiendo.

Aunque no comprendió del todo, se conformó con la respuesta, sintiéndose incapaz de preguntar cualquier otra cosa.

Ocupándose en sus respectivos pensamientos, ninguno de los dos muchachos dijo nada más.

Hiwatari sentía la curiosidad del otro chico, era tan palpable como si hubiera adquirido forma y estuviera a pocos pasos de ellos. Aun así, agradeció que Ray tuviera la delicadeza suficiente para no hacerle más preguntas. Incluso si sentía que podía confiar en él, no quería hablarle sobre su historia. Su triste pasado constaba del abandono de sus padres, quienes lo dejaron a cargo de su abuelo, y este a su vez lo abandonó en una abadía, ahí aprendió a ser el monstruo que es. Su presente consta de ser un cruel beyluchador que, acompañado de Black Dranzer, incinera todo blade que se le enfrenta, no sin antes llevarse las bestias bit de su oponente. Su futuro… Es ser un soldado en la guerra que su abuelo iniciará.

Sin lugar a dudas… No quería hablar de su vida, no quería hablar de sí mismo.

Kon no estuvo seguro de cómo logró acallarse la multitud de interrogantes que iban y venían por su mente. Tal vez lo consiguió al sentirse verdaderamente cómodo junto a su acompañante. Molestar a Kai era lo que menos quería, porque en ese mismo momento… Ese desconocido chico se acababa de convertir en algo importante para él. Su primer amante, alguien que marcó un antes y un después en su vida, su cómplice de un acto prohibido. Así fue como se resignó a no saber, dejándose llevar por el cansancio de la ajetreada noche para sumergirse en el mundo de los sueños.

Algunas cuantas horas después, muy a su pesar, Kai despertó a Ray.

La nevada había cesado y ninguno de los dos podía quedarse a dormir la noche entera ahí, ni siquiera si verdaderamente lo deseaban.

Cosa de una noche. Se dijeron eso a sí mismos, sin querer darle la debida importancia a lo ocurrido, sin querer admitir que no se sintió como "cosa de una noche". No podían, no debían, no tenía caso intentar nada más. Kai sabía el futuro que le esperaba al mundo, Ray era ajeno a eso, pero tenía la sensación de que el ruso era alguien inalcanzable o imposible para él.

La suerte les había dado la oportunidad de conocerse y tenerse por una noche, debían agradecer y no llenarse de preguntas o ilusiones inútiles.

Los dos abandonaron aquel sitio juntos, despidiéndose a través de una mirada apenas estuvieron afuera. Estando prohibido cualquier acto homosexual en aquel país, era mejor si no se les veía juntos a esas horas.

Esa última mirada fue todo lo que tuvieron antes de girarse, tomando caminos opuestos.

Ray necesitaba un baño, descanso y, sobre todo, sentía la necesidad de olvidar que se había prendado de Kai.

[…]

—¡No puedo creer que desaparecieras toda la noche! ¡Y que ni siquiera nos digas en dónde estuviste!

Tyson armaba escándalo a Ray durante el viaje en autobús hacia el sitio en donde se llevarían a cabo las finales del torneo.

—Ya me disculpé varias veces, Tyson. Y no estuve en ningún sitio en específico, estuve paseando por la ciudad.

Estaba comenzando a cansarse, pero no podía culpar al otro chico por su insistencia, después de todo, poco le importó echar por la borda todo el esfuerzo puesto en entrar a hurtadillas a aquel bar, abandonando este como si nada para ir detrás de Kai.

Granger gruñó y Kenny intervino. Tenían que concentrarse en el torneo. El equipo ruso era implacable, lo habían visto días antes, cuando enfrentaron a los All Starz en un combate de exhibición. Derrotaron a todo el equipo sin esfuerzo alguno, y eso que les faltaba un integrante, los anunciadores lo dijeron. Había otro chico más a quien ni siquiera habían visto beybatallar. ¿Podrían realmente vencer a los Demolition Boys?

Pese a las pocas probabilidades que tenían, se esforzaron en mantener los ánimos altos. Ya habían visto los movimientos de casi todo el equipo, estaban muy bien preparados.

El positivismo siempre tiene un límite, y para Ray lo tuvo con nombre y apellido incluidos.

Kai Hiwatari.

Kai. El chico de hermosos ojos carmesís que conoció en el bar la noche anterior.

Kai. El chico a quien siguió dejando de lado toda lógica y sentido común.

Kai. El chico a quien se entregó varias veces hacía menos de doce horas.

Ese Kai, el mismo que en ese instante le devolvió la mirada al otro lado del estadio luciendo casi desinteresado, casi. Esa noche de intimidad no fue en vano, sí logró conocerlo un poco, lo suficiente para vislumbrar contradicción en su mirada y un hilo de desasosiego.

Los dos compartieron la misma opinión:

Mal o arruinado eran palabras que ni siquiera terminaban de describir cómo se sentían, o la terrible situación en que se habían metido.


The End


Sí, lo sé "¿Cómo que terminó ahí?". Pues... Sí, terminó ahí~

Muy bien, antes que nada quiero pedirles mil disculpas si notaron alguna falla de ortografía, redacción u otro tipo de error. Ésta es la primera vez en... Una década que subo una historia luego de haberla revisado sólo un par de veces, pero es que si le dedicaba más tiempo ya no podría usarla para la actividad del grupo mencionado al comienzo.

¿Algo más que deba decir? No, creo que no, salvo que imaginé a los chicos un poquito más mayores, como en la tercera temporada (G-Revolution) pese a que los acontecimientos de esta historia se ubican en la primera temporada, pero igual el cómo los imaginen ya depende de ustedes.

Mm... Siento que tenía mucho por decir y lo olvidé, jaja.

Ah sí, la actividad del grupo. La actividad trataba de tomar un personaje y emparejarlo con 10 personajes diferentes. Yo me decidí por Kai, pero como la actividad termina mañana 18 de Marzo, pues... Creo que sólo me dará tiempo a hacer otro one-shot en donde lo pondré con Tala/Yuriy.

Y... Ahora sí, me parece que eso sería todo.

Cualquier duda, opinión o demás, pueden dejarla en los reviews. ¡Gracias por leer! Nos veremos en alguna otra historia. ¡Saludos!