III
Shikamaru Nara no puede evitar pensar que "urgente" es una exigencia irónica por parte de alguien como Hatake Kakashi, que entiende el espacio tiempo como algo flexible y sometido a su voluntad tardona. En el par de años que lleva trabajando a su lado, pocas cosas le han sorprendido más que su actitud relajada, su permanente estado de estudaido desinterés y su actitud infantil cuando se trataba de hacer lago que no le apetecía. Acudía deliberadamente tarde a las reuniones que le aburrían, giraba sobre la silla del despacho cuando no tenía nada mejor que hacer; desaparecía sin dar explicaciones a nadie, y más de una vez Sakura se había visto obligada a registrar los cajones uno por uno; obviando cualquier protocolo y jerarquía; y no había parado hasta requisar todas y cada una de las ediciones de Icha Icha escondidas en la habitación bajo la amenaza de de destruir todas las copias a menos que terminara el papeleo que tenía sobre la mesa.
"Pero, Sakura - se quejaba, se rascaba la cabeza y hacía pucheritos que resultaban ridículos en un hombre que rozaba los 40 años - no trabajo bien bajo presión. Las amenazas no ayudan."
Tsunade había cedido a la pelirrosa no solo jutsus y fuerza sobrehumana, sino ciertas trazas de carácter, y Sakura replicaba en sus gestos toda la furia de la Senju cuando se inclinaba sobre el escritorio y le recordaba que la descripción de su trabajo no incluía leer libros eróticos y que por favor, leyera esas informes de una vez o ella misma forzaría la mano para que estampara su rúbrica en todos y cada uno de ellos.
- ¡Los necesito firmados para esta tarde, sensei!
- Está bien, está bien…
Aunque Shizune le había advertido sobre el carácter del Hokage, Shikamaru se pasó los primeros meses trabajando a su lado absolutamente descolocado y estupefacto. Había días en que no podía entender cómo este ninja había contado con la confianza ciega de su padre y de Asuma; por qué hablaban de él con reverencia en las cinco naciones; qué demonios había hecho para ser quién era y hacer gala de semejante despliegue de prestigio. Su naturaleza era de todo menos loable: era perezoso, era taimado, era pasota. Buscaba excusas, se quejaba todo el rato, lloriqueaba porque no podía salir de la oficina, solía irse sin pagar de los sitios que visitaba. Shikamaru se encontró a sí mismo frustrado y avergonzado de tener semejante líder, y tuvo que recurrir un día a Sakura para pedirle, por favor, que le explicara cómo había podido sobrevivir con semejante peligro social y haber desarrollado algo parecido al respeto. Estaban comiendo en la cafetería del hospital, y la pelirroja se metió una bola de arroz en la boca antes de explicarle como había sobrevivido en el equipo con las personas más rotas emocionalmentede toda la aldea: Kakashi-sensei es un poco como tú. - Dijo entre sorbos de agua. - Siempre hacéis jugadas largas. Todo eso que te exaspera es solo para justificar una acción para después, lo que pasa es que no la has visto. Es el rey del despiste, tanto en combate como en la vida real. Dale tiempo y no juzgues hasta no haber entendido qué quería hacer con ese movimiento. Shikamaru tardó un poco en entender a qué se refería Sakura. Fue una vez en que Kakashi dejó que pasara la fecha de vencimiento de unos papeles que tenía que firmar. Algo de unos edificios que pertenecía a la aldea y que el Consejo quería tirar para revender el terreno al mejor postor. El Nara se quedó lívido cuando los ancianos entraron sin llamar a la oficina y le acusaron de dejadez. Kakashi aguantó los gritos estoicamente antes de prometerles que no volvería a ocurrir. Luego, les pidió que ya que estaban aquí, firmaran aprobar los presupuesto para las ayuda sa los refugiados de la guerra que seguían llegando. Cuando Shikamaru lo fue archivar vio a qué dirección iban a mandar los cheques: eran los edificios que no habían tirado. Cuando se lo comentó al Hokage, se encogió de hombros: no tengo ni idea de lo que hablas. Y así Shikamaru empezó a ver a Kakashi por sus virtudes: era brillante, un gran estratega, un verdadero político con una clara idea de lo que quería para la aldea y cómo conseguirlo. Era sacrificado, compasivo, honesto. Se preocupaba por la aldea, pero también por todos y cada uno de los shinobis que tenía bajo su cargo. Siguió el consejo de Sakura: optó por observar sin juzgar y limitarse a aprender. Por eso aquel día de verano no cuestiona la decisión del Hokage de enviar a sus mejores ninjas a una misión que podría resolver un par de jounins y unos chuunins sin demasiada experiencia. Tiene que haber algo, piensa, algo que se me escapa para pedirle al equipo 7 que se haga cargo de esta misión.
Naruto entra por una de las ventanas del despacho con su bola de energía habitual. Naranja, sonriente, el calor de todos los soles del mundo concentrados en su aura. Da gritos que espantan palomas, y salta por el despacho tirando las torres de papeles que Kakashi va acumulando en su mesa del despacho. Le saluda con un ¡Shikamaru! que retumba en los suelos de cedro, alegre y sorprendido como si no supiera que es él sustituto designado en ausencia de ¡Kaka-sensei! girando sobre sí mismo y saluda a su antiguo profesor que no levanta la vista de los papeles, y pregunta a toda velocidad qué misión, de qué nivel, a adónde, por cuánto tiempo, con quién va o si va solo, y que por favor, por favor:
- ¡No me mandes con Kiba! - suplica dramático - ¡No puedo dormir cuando voy con él porque Akamaru ronca y apesta!
- Es el Hokage quien considera con quien te pone según la disponibilidad de otros shinobis. - Shikamaru se ve obligado a interrumpir, y le habla apoyado en la pared, el rollo de la misión en la mano y otra en un bolsillos - No hacemos servicios a medida.
Naruto gruñe y Kakashi murmura bajo la máscara intentando apaciguarle:
- El resto del equipo está por llegar. Ten paciencia.
Shikamaru considera que está fuera de sus responsabilidades tener que lidiar con el rubio, pero parece que su sino está ligado al de Naruto. Se queja amargamente cuando tiene que redactar una nueva partida presupuestaria para cubrir los daños que causan su excesivo uso de la fuerza; se queja también cuando aparece a horas intempestivas porque simplemente tiene energía suficiente como para hacer en un día misiones que a otras personas les exigen semanas. Es ruidoso, inspirador, torpe,carismático, tonto de capirote, extremadamente leal, un líder nato, y algún día, Shikamaru lo sabe, tendrá que aprender a tratarle como Kakashi: dejarle que haga sus cosas, y frenarle simplemente cuando esté en el límite de la destrucción total. "Eso se aplica también a Sasuke". - Kakashi se lo explicó un día resignado después de recibir un halcón del Uchiha en el que le comunicaba que había reducido a cenizas a un grupo de ninjas que aspiraban a ser el nuevo Akatsuki, - "Intentar pararles desde el inicio es una perdida enorme de energía, es mejor limitarnos a controlar los daños o simplemente frenar la acción cuando ya sea inevitable." El Nara le miró con una ceja alzada: "Parece problemático" "Tendrás que acostumbrarte a tratar con ellos, tarde o temprano" "Prefiero que sea más bien tarde, Hokage-sama."
En más de una ocasión, Shikamaru se había preguntado si para montar el equipo 7 era algún tipo de experimento sociológico que había montado desde Raíz para ver qué pasaba si juntabas a las personas más inestables de la aldea en un mismo ambiente. La vida en torno a ellos - piensa mientras Sai aparece con su careta ANBU y Naruto grita su nombre sin ningún tipo de reparo por mantener el anonimato - siempre es tan, ridícula, estúpida, y absurdamente complicada que es habitual que cada vez que uno de sus miembros está cerca sus instintos de supervivencia se pongan en alerta y quiera salir corriendo en la otra dirección. Una opción íntimamente ligada a su propio sentido de preservación, algo que parece ser que Sai no tiene. Habla como si no le interesa seguir vivo y de una pieza:
- Oh, ¿me toca ir de misión con el picha corta?
- Pero qué coño… - El rubio enrojece - yo no… - Naruto se lanza hacia el ANBU - ¡Sai, te voy a reventar!
- Que haya paz. - Kakashi suspira y se recuesta en su sillón, consciente de que es hora ya de dejar hacer su fachada de apático desinterés. Se ve un cielo de un azul intenso tras él, y el pelo blanco recuerda a las nubes, y las nubes le recuerdan al humo del tabaco, y Shikamaru piensa que realmente le gustaría encender un pitillo aquí y ahora para poder quitarse ese dolor de cabeza que repta por su frente. - Ya casi estamos aquí todos.
- ¿Quién más viene?
- ¡Kaka-sensei no me lo quiere decir!
- Naruto, - Shikamaru aprieta los puños. - ya te he dicho que no es de tu incumbencia quién
- ¡Yo solo digo que no quiero que sea Kiba!
- ¡Será quién diga el Hokage que sea!
Está a punto de echarle de la torre cuando irrumpe la cabecita adolescente de un chuunin por el resquicio de la puerta.
- ¿Hokage-sama? Ya estamos aquí.
- ¡Ah, por fin!
Todos los ojos se giran hacia la puerta por la que entra Sakura y Sasuke, acompasados y arrastrando diferentes grados de enfadado. Ella parece ligeramente molesta, pero intrigada. Él, sin embargo, tan serio como siempre parece realmente frustrado y fulmina con la mirada a todo aquel que osa cruzarse con sus ojos, excepto, por supuesto, Naruto, que tiene años de experiencia en ignorar sus amenazas y le recibe a gritos: ¡No me digas que vamos juntos esta vez! Se emociona como un niño de 5 años y abraza a sus dos compañeros atrayéndolo hacia sí, Sakura, pequeñita y menuda, atrapada entre los dos cuerpos adultos de sus compañeros de equipo. Sasuke se separa con un empujón y Kakashi les observa con una sonrisa alegre que podría pasar por bienintencionada, pero en realidad solo antecede al caos.
- Perdón por interrumpir la cita. - Se congelan los gestos en la cara, se giran los rostros hacia los implicados, Shikamaru ve con horror que el comentario va generando un efecto en cascada - ¿Os lo estabais pasando bien?
Los dos intentan defenderse al tiempo. Un conato inútil de salvaguardar su intimidad, y mantener alejados los rumores de lo que sea que hay entre ellos. Shikamaru, siempre en lado de los discretos, se queda callado a pesar de la sorpresa. Sai, por supuesto, parece incapaz de contenerse y pregunta dónde han dejado a Ino, o si Ino también estaba presente., "aunque en mi libro pone que las citas para ser exitosas no han de involucrar a más de dos personas". Sobre la algarabía que han montado a su lado sus dos compañeros, Sakura le responde algo sobre los rododendros de la señora Nara y Shikamaru, pobre alma en desgracia, quiere aclarar que de ningún modo hay rododendros en el complejo familiar porque es venenosos para los ciervos, pero está demasiado ocupado viendo cómo Sasuke está intentando estrangular a Naruto con un brazo y preguntándose si es sensato intervenir.
- Así que al final - el rubio respira mal - te has atrevido a - empieza a ponerse morado - pedirle una cita a - consigue desequilibrar a Sasuke y terminan ambos en el suelo - Sakura-chan.
- Te estoy diciendo que no es una cita, subnormal.
- ¡Pero Kakashi-sensei ha dicho que sí!
El Hokage les observa entretenidísimo:
- ¿No estabais muy acaramelados en el sitio nuevo de gyozas?
Y vuelta a empezar.
- ¡Pero ese sitio es caro y de parejas! Iba a ir con Hinata el próximo sábado… ¡podríamos haber hecho una cita doble!
- ¡Naruto, idiota, no era una cita!
- ¿No tienes otra cosa que hacer que espiar a la gente, Kakashi?
- Según mi libro salir a comer es una buena manera de establecer los lazos afectivos necesarios para poder practicar el coito con la persona deseada.
- ¡Sai!
Desde el parapeto que le ofrece la librería de la sala; armándose de paciencia, y dando golpecitos rítmicos a la cajetilla de cigarros en los bolsillos, Shikamaru contempla la situación. Sasuke y Sakura. Sakura y Sasuke. Suspira. Lleva siendo así, más o menos, desde que coincidieron en el equipo genin. Un asunto del que hablan en corrillos; a veces en los descansos entre misiones; hay apuestas sobre cuándo y cómo va a pasar; y algunas sobre sí realmente va a pasar, porque esos dos llevan casi una década viviendo en el borde de lo posible. Y no es que le importe, claro. Contrariamente a Ino, que encuentra en los asuntos amorosos de Sakura una infinita fuente de distracción y parloteo, Shikamaru nunca ha tenido ningún interés en involucrarse en la vida de los demás. Es maleducado, y problemático. En concreto, lo ve especialmente problemático si se trata de Sasuke, que no le cae demasiado bien; y especialmente maleducado porque se trata de Sakura, que le cae algo más bien que a estas alturas de la vida. Quizá, de hecho, tiene algo más que ver con esto último. Con que durante años ha ido viendo a Sakura, - válida, y fuerte y centrada, y llena de talento y cada día más bella - desvivirse por el amor egoísta de Sasuke y no le apetece seguir siendo testigo de la historia de un amor maltratado. Tiene que ver, sin duda, con que la médico es probablemente la persona que más respeta en esta sala después del Hokage, y que quizá, antes de la de la llegada de Temari a su corazón, había cierto interés por su parte en pasar tiempo con la pelirrosa; que el Nara disfrutaba secretamente sus encuentros en el departamento de criptografía y que siempre había deseado un poquito más que su amistad, y un bastante más de su atención. Así que quizá porque duda hubo llamas siempre quedan ascuas, Shikamaru durante años se ha desvinculado de toda esa relación, todo ese drama sobre le que pivotaba la mirada triste y verde de la pelirrosa, y se había abstenido de tener nada que ver con en el asunto, y de no juzgar y no evaluar y de no apretar los puños y labios en frustración cada vez que Sakura rechazaba a un pretendiente absolutamente válido con la esperanza vana de que Sasuke, el gran Sasuke Uchiha, volviera a buscarla después de dos años alejado de ella. El muy idiota no sabía lo que tenía.
(Pero hay algo diferente en esta ocasión. Se da cuenta cuando camina hacia la mesa del Hokage. Es un leve giro en las pupilas. Es la distancia estancia entre ellos. Es el baile con el orbitan siempre el uno pendiente del otro, planeta y satélites el uno y el otro. Son los músculos que estiran y la piel que se roza estando los dos de pie juntos: una fuerza gravitatoria más fuerte que la de la luna.)
Kakashi les observa complacido y Shikamaru se ve en la obligación de devolverle a sus obligaciones:
Kakashi-sama - insiste sobre los gritos - la misión
¿La misión?, ¿qué misión? - parece distraído y feliz, satisfecho con su pequeña obra del mal - ¡Ah, sí! ¡La misión! - Da unas palmas para llamar la atención - ¡Niños, niños! ¡Hay que comportarse! Tengo una misión para vosotros.
El barullo se disuelve en expectatión y Naruto se suelta de los brazos de Sasuke. Repta hasta quedar frente al escritorio de Kakashi y se pone en pie de un salto.
- ¿De qué nivel es? ¿S, A? - se vuelve a Sasuke - ¡Me apuesto a que puedo hacer más misiones de tipo S que el bastardo este antes de fin de año!
- Yo no hago misiones por órdenes,- la voz del Uchiha suena profunda y desdeñosa - colaboro puntualmente con vosotros por mi interés.
- ¿Entonces el traidor no va a venir ahora?
- Sai, ¡no llames traidor a Sasuke-kun!
- En principio es de clase B, - Kakashi se levanta y pone los puños sobre la madera, imponiendo su autoridad. Incluso él, cuya paciencia roza lo negligente, termina cansándose de esos cuatro - o quizá A. No lo sabemos aún. Por eso os mandamos.
-¿Qué quieres decir con que no lo sabéis, sensei?
- Mmm - se lleva una mano sobre la barbilla cubierta sobre la máscara y mira a su alumna - Por ahora, sabemos que habrá una emboscada. Sabemos dónde. Sabemos sobre quién quieren atacar, pero no sabemos ni quién ni con qué armas. El contrabando de reliquias y armas especiales tras la guerra sigue en pleno funcionamiento, y los ninjas que desertaron del frente empiezan a entender que les va mejor unidos que cada uno por su cuenta, así que no podemos saber con quién os vais a enfrentar… Por eso os envío a vosotros. - Shikamaru tiene la tentación de rodar los ojos ante el descaro, y carraspea. - Bueno… por eso y porque el domyo me lo ha pedido. Su hija menor es el objetivo.
Shikamaru y Sakura intercambian una mirada. Es la primera vez que Kakashi se pliega a las solicitudes del domyo, con quien parece tener una vendetta personal y cuyos planes se dedica a trastocar con planes estratégicos geniales que dejan al noble con un palmo en las narices. Si en esta ocasión ha decidido dejar de lado su inquina es que o bien es grave, o bien, como Shikamaru sospecha y ahora Sakura también, hay algún motivo ulterior en la decisión del Hatake que se les escapa.
- Kakashi-sensei… - todas las miradas se vuelven a la médico.
- Con Kakashi vale, ¿cuántas veces tengo que decírtelo?
- Kakashi-sensei, - Sakura insiste, inaltarable y deja que el sensei se tense entre los dientes- no quiero cuestionar tu decisión, pero quizá en este equipo hay un exceso de… capacidad. ¿No? No puedo hablar por mis compañeros aquí presentes - extiende la mano hacia el resto de los convocados - pero yo tengo una enorme cantidad de trabajo en el hospital y no puedo irme así como…
- Pero Sakura - Kakashi corta de pronto, y levanta un dedo delante de la cara de su antigua alumna, que se queda mirándola perpleja - ¡tú eres la primera interesada en esta misión!
- ¿Yo?
- ¡Sí! - sonríe y decide volver a sentarse en su sillón. Cruza las piernas y se acomoda. - Al final y al cabo, serás la capitana del escuadrón. ¿No te quedaba por liderar al menos una misión más de nivel A para ser examinadora de los exámenes jounin?
Sakura boquea, balbucea, da las gracias y esconde su sonrojo con la cabeza gacha y el flequillo que cae sobre las mejillas. Kakashi indica al Nara que le acerque el rollo a Sakura, que le coge con las manos temblorosas. Hay entonces un silencio que recorre la sala y Shikamaru no se ve capaz de aguantar lo que va a venir ahora. El exabrupto. La erupción. El conflicto. Todos esperan en una tensión eléctrica, mirando de reojo a Naruto que pasa por todos los colores del arcoiris antes de estallar furioso.
- No es justo - los puños cerrados, la mirada gacha - ¿Cómo que Sakura-chan va a ser la líder de un equipo de jounin? ¡Ella ya ha llevado decenas de misiones! ¿Por qué yo nunca puedo ser el líder en este tipo de cosas? ¡Solo me dejas ir con genins!
El rubio sigue exponiendo sus motivos, el ultraje en el que cree que vive (¡así nunca seré Hokage!), con la voz cada vez más elevada hasta que alguien corta su discurso. No es Kakashi, como cabría esperar, si no Sasuke; que con voz profunda le espeta un "cállate" que remata con unas palabras que Shikamaru escucha sorprendido:
- Kakashi hace bien en poner a Sakura de capitán. - Comenta y Sakura se vuelve hacia él, ojos expandidos como las copas de los árboles - Es la única que puede hacerlo: ha trabajado con los cuatro y además es jounin. Yo no tengo ningún interés en estar dentro de los rangos de Konoha, Sai es ANBU así que no le aplica los títulos regulares y tú aún no has pasado el examen teórico chuunin. - Hay cierto tono de crueldad, pero no dice ninguna mentira y el rubio, por primera vez en su vida, baja la cabeza y calla - Sakura es la más inteligente de nosotros, analítica y buena estratega. Sin duda es la mejor preparada para este tipo de tarea. Si no lo ves es porque eres más tonto de lo que creía. Asúmelo de una vez y no molestes.
Declara y Sakura no cree lo que oye. Shikamaru tampoco, y está pensando si esto que acaba de oír es una declaración de amor, porque Sasuke mira a Sakura tras sus palabras con la intensidad que alguna gente utiliza para hacer el amor. Es un momento íntimo, tenso, extrañamente sensual y cargado de cosas nunca dichas y que solo interrumpen los chillidos de los vencejos tras la ventana y los pasos de Naruto, que sale de la sala dando un portazo sin despedirse de nadie.
Se vuelven todos hacia la puerta y Sakura hace el gesto de seguirle y camina hacia allí cuando se detiene de pronto. Sasuke le sujeta por la muñeca y la mira a los ojos y otra vez, Shikamaru, baja la mirada hacia la punta de sus botas porque siente que no es su lugar estar viendo esto:
- No. Tiene que aprender cuál es su sitio. No es tu culpa.
Sakura clava la vista en el rostro del Uchiha. La burbuja que forman entre ellos casi se puede palpar.
- Ya lo sé. - Se muerde el labio - No voy a disculparme por mi trabajo, es su problema. Pero no me sirve de nada si va a cuestionarme todo el rato.
Es tremendamente raro ver la sonrisa leve que se dibuja en los labios de Sasuke, pero ahí están los tres para presenciarlo. Tímida y un poco angulosa, cargada de una calidez que hace que parezca todavía más guapo, el color rojo sube por el cuello de Sakura. Se quedan mirándose a los ojos y ella duda un poco hasta que le devuelve el gesto. La tensión que transpira entre ellos es tal que todos los presentes están esperando que culmine en un beso, y apartan la mirada ante lo que parece inevitable, pero Kakashi no puede evitar hacer un comentario jocoso al respecto.
- Esto es mejor que Icha Icha volumen 3, mi favorito - Entrelaza los dedos bajo la barbilla como si no hubiera dejado caer semejante comentario; y Sasuke suelta de inmediato la muñeca Sakura, de vuelta al mundo real. En lo alto de las mejillas de los ambos, crecen rosetones avergonzados. - Pero ahora tenemos otras cosas más urgentes que atender. Tenéis que partir esta noche para encontraros con la comitivia del domyo mañana a mediodía. Todos los datos están en el rollo. - Les des pide con un gesto de las manos laxo - Sai, por favor, si se portan mal, intenta poner orden. ¡Pasadlo bien!
Shikamaru les ve salir en silencio y espera a que la puerta se haya cerrado del todo para girarse hacia este hombre que le da tantos dolores de cabeza e innumerables noches de insomnio.
- ¿Pasadlo bien? ¿Eso es lo que dices a unos ninjas que se van a una misión de rango A?
Kakashi se encoge mientras relee los papeles que tiene encima de la mesa con una sonrisa resignada. Ya sabes cómo son, murmura y Shikamaru se arma de paciencia porque aún le quedan varias horas de trabajo antes de irse a su casa.
- Igualmente, Hokage-sama - Kakashi rueda los ojos ante el honorífico - por mucho que lo haya pedido el domyo, ese equipo está totalmente desproporcionado para la misión. ¿Hay algo que deba saber al respecto? ¿O es por pura nostalgia que los has reunido?
Suena una risa corta bajo la máscara.
- En realidad… no es por únicamente por nostalgia, sino que es un poco más de un reto. Mi plan original era mandar solo a Naruto y Sai, pero tras una iluminadora comida en Ichiraku's ayer, me di cuenta de que era una oportunidad fantástica para mandar también a Sakura y Sasuke y ganar de una vez la apuesta con Guy.
El Nara casi se atraganta con el aire. Se aprieta el puente de la nariz con las manos.
- ¿Una apuesta? ¿Con Guy-sensei? - Le salen las palabras como una sentencia de muerte a la cordura.
- Eso he dicho. - Kakashi gira sobre la silla como un niño pequeño. - Al parecer Lee se va a casar pronto. Y TenTen tiene novio. Yo solo tengo a Naruto con Hinata, y si consigo que estos dos de una vez se junten ganaré definitivamente.
Vacaciones. Es la única palabra que se le viene a la cabeza. El pobre Shikamaru necesita urgentemente vacaciones.
- A ver si lo he entendido bien. - Coge aire. - ¿Has mandado a nuestros mejores shinobis a una misión para la que no se necesitan sus habilidades para que Sakura y Sasuke puedan… liarse?
- Bueno, eso ya lo dejo a su voluntad. Pero esencialmente sí: necesito a Naruto para que presione un poco los botones de esos, y a Sai para que si la misión descarrila, controle los daños. - Mordisquea el boli que tiene en la mano con naturalidad y desparpajo, como si no acabara de hacer un absurdo abuso de autoridad que podría poner la seguridad de la aldea en peligro. - Y si todo sale como tengo previsto, Guy tendrá que pagar la entrada para la premiere de Icha-Icha volumen 6.
Shikamaru se encuentra esa misma noche en su casa, escribiéndole una carta a Shizune, preguntándole si va a tardar mucho en volver.
Por supuesto, esto se iba a acabar en este capítulo pero me he liado con la historia; o la historia se ha liado ella sola y ahora no tengo ni idea de cuánto va a durar. ¡Espero que os guste! Gracias por los comentarios, y los que me seguís y todo eso. Sois los mejores ^^
PD Ahora tengo tumblr para temas de fics anime/manga. Si queréis seguirme es pitroig :)
