Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos autores.


Solo por una vez en mi vida quiero paz.

- ¡Hey, vamos a comer!

Quiero poder dormir los días que quiera sin preocuparme.

- ¡Tengo hambre, alimentame!

Quiero comer todo lo que quiera sin tener que pagar.

- ¿Por qué no me haces caso? ¡Malo!

No quiero deberle a nadie y solo ver por mí mismo.

- ¡Nicocchi, dame dinero!

Yo solo…

- Quiero un poco de paz…

En un fuerte suspiro seguí mi andar lo más rápido posible, alejándome de la peligrosa pelimorada que me acechaba desde atrás.

- Podrías… -musite intentando contener mi creciente molestia.

- ¡Nicocchi!

- ¿¡Podrías dejar de seguirme!? -Me di la media vuelta y le reclamé a la chica que se detuvo en cuanto me escucho, pero esta soltó una risa- ¿de qué te Ries?

- De que pienses que te voy a dejar de seguir~

Ante su infantil respuesta solo me quedo soltar un enorme suspiro y seguir mi camino.

- Oh Nicocchi, no te vayas de esa manera~ -con eso dicho comenzó a seguirme, más bien camino al lado mío con una sonrisa traviesa.

- Me voy porque solo eres una busca pleitos -rodee los ojos e ignore las siguientes burlas que venían de ella.

Ignore las palabras que dijo mientras caminábamos hacia nuestro destino.

¿Cuál era? Recibir a un viejo amigo que hace años que no vemos.

Nozomi y yo, fuera de que nos veamos como amigos comunes, hemos sido mejores amigos desde que ella me defendió de unos niños que me estaban molestan y ella apareció de la nada para golpearlos con un calcetín relleno con mantequilla. Si, no se donde consiguió eso, pero función bastante para espantar a esos niños malvados. El destino dicto que nos lleváramos bien a partir desde ese entonces y ya nunca pude separarme de ella.

Es como esos chicles que dicen ser super bueno, pero tienen un sabor horrible y no se despegan nunca en la vida.

El mundo se empecino en hacer que nos quedemos juntos, terminamos siempre en las mismas escuelas e incluso en los mismos grados.

La he visto crecer de ser una pequeña niña bravucona a una silenciosa amante de los libros; después a ser una jovencita que molesta a mas no poder y que tiene una severa afición por los pechos de sus compañeras… fue una adorable niña a ser una un poco adorable a una mujer atractiva.

¿Eh? ¿¡ATRACTIVA!? Yo no dije eso, o sea, si tiene su encanto la desgraciada, esa estúpida sonrisa que usa para salirse siempre con la suya o la manera en la que me manipula para que haga su voluntad no la hace ser atractiva, bueno, mal cuerpo no tiene, a decir verdad…. No está de mal ver…

Pero, si definimos la palabra algo más interno, supongo que podríamos decir que llama la atención. Es muy amable cuando quiere, sabe que palabras decirte en el momento necesario y actúa asertivamente casi siempre; siempre y cuando no la avergüences porque pone sus mejillas coloradas y eso solo la hace ver aún más adorable.

¡TAMPOCO ESTOY DICIENDO QUE SEA ADORABLE!

No porque piense que cuando sus mejillas se ponen rojas me dan ganas de darles un beso a cada una o porque quiera abrazarla todo el tiempo solo que evito que eso pase no significa que eso pase… Tampoco tiene nada que ver que cuando voy por la calle inconscientemente la esté buscando entre el tráfico de la ciudad como un idiota…

¡Bueno! Está bien, creo que no es que pueda mentir mucho en estas situaciones, estoy estúpidamente enamorado de la idiota de cabello morado que camina al lado mío y tararea una tonta canción.

No sabría decir bien cuando empezó todo esto del enamoramiento. Cuando menos me di cuenta ya me encontraba suspirando por ella y celándola cuando veía hablar con algún individuo que la intentara cortejar o cuando habla por teléfono con "el".

Como deben de imaginarse, no le he dicho mis sentimientos, todos estos años he guardado el secreto de que la quiero más que a una amiga porque no quiero perderla. Si ella lo supiera, se bien que me rechazaría y no me hablaría. Está bien, no tan así, lo más probable es que intentáramos una relación amistosa y después terminaríamos separándonos. ¿Por qué arriesgarme si esto solo va al fracaso?

Es difícil estar enamorado de Nozomi cuando ella es tan distraída, creo que varias personas se dieron cuenta de mis sentimientos a excepción de ella que parece viajar en una nube de algodón cuando se trata del romanticismo. Con decirles que incluso una señora que nos vio en el parque me dijo que cuidara bien a la chica porque me la podría robar y Nozomi le dijo en tono burlón "Abuelita, es más probable que se roben a este enano que a mi ¿Qué no ve mis músculos? Podría matar hasta a un elefante si quisiera".

Simplemente ella no entiende las indirectas.

Debo ser franco, tampoco es que intente mucho hacerle saber mis sentimientos, las razones que les comenté con anterioridad son suficientes para callar y no decir absolutamente nada; pero también existe algo o más bien alguien que me impide si quiera pensar o buscar una estrategia para intentar acercarme de manera romántica.

Hace poco les comenté que íbamos a ir por un amigo al aeropuerto, pues ese chico es básicamente el amor secreto de Nozomi. Ayase Eli, un niño que conocimos año y medio después de que la ojiverde me salvara. Si bien recuerdo, era un chico bastante enclenque, pero al tener el cabello rubio y ojos azules despertaba la curiosidad, y eso sin contar al aura de "protegeme, ¿Qué no ves que estoy chiquito?" que desprendía descaradamente. Sin pensarlo dos veces, la protectora y algo masculina Nozomi de aquel entonces procuro estar al lado de ese inofensivo jovencito.

Lo llevaba a todas partes, eran como uña y mugre. A mí no me quedo de otra más que seguirla y ser su tercera rueda. A leguas se veía como Nozomi estaba fascinada por él, incluso cuando lo dejaba de ver ella no dejaba de hablar en enclenque ese.

En ese tiempo ¿a mí que me importaba que Eli es cuarto ruso? Pues yo tengo zapatos negros y no me ven presumiendo como si no hubiera un mañana.

El chico propiamente no me cae mal, a decir verdad, nos llevábamos bien. Cuando salimos los dos solos, nos divertíamos, lo malo era cuando se sumaba Nozomi. Indirectamente o creo yo que, si lo hacía apropósito, el chico rubio buscaba llamar la atención de la pelimorada que gustosa se lo daba.

Nuestra relación llego a un punto en el cual tuvimos que balancear las salidas de Nozomi con Eli y conmigo. Ignoro si ella se habrá dado cuenta de lo incomodo que a veces ponía el ambiente o simplemente lo hizo involuntariamente, pero a paso lento las cosas fueron mejorando un poco.

Piensen en mi autoestima en esos momentos: aunque Eli y yo teníamos la misma altura y misma complexión, él era el que llamaba la atención de la persona que me gusta con esos tontos ojos azules y brillante cabello rubio.

Ayase Eli, el chico cuarto uso de rubios cabellos y azulados ojos estuvo con nosotros hasta el primer año. Hasta que paso algo que haría sonreír hasta mi enojona abuelita.

Se que lo que voy a decir no está bien, pero… Me sentí aliviado cuando supe que Eli se iba a ir del país para regresar con sus abuelos a rusia. Admito que no es de buenos amigos sentirse feliz por eso, pero dioses, una parte de mi quería que Eli se alejara para poder estar solo con Nozomi y lograr convivir con ella por más tiempo.

Han pasado cinco años desde la última vez que lo vimos y ahora el decidido volver. ¿Cómo me entere? Nozomi, claro que ella sabía que el chico dorado iba a volver. Estuvo en contacto con el todo este tiempo ¿Cómo no adivinarlo? Por supuesto que iba a estar hablando con el rubio… Ah, pero bueno, ni que hacerle.

Ahí voy de nuevo como el super tonto que soy, acompañándola para que vea al chico que le gusta. Aunque ahora que lo pienso, tiene lógica por qué esta tan eufórica pues desde las cinco de la mañana me levanto, fue a mi casa para sacarme para ir por Eli que iba a llegar a las 9 de la mañana… Al menos agradezco que me dejara regresarme para cambiarme de ropa para no salir a la calle en pijama.

Tuvimos que hacer tiempo mientras llegaba la hora de recoger a Eli. Y eso prácticamente redundaba en yo tener que pagarle la comida y todo a Nozomi… Mi cartera llora de solo recordar los pilares de ramen que me hace comprar solo por su codicia.

- ¡Ya casi es hora! –soltó en un pequeño gritillo la joven de morados cabellos.

Solté un bufido y miré a mi alrededor, ciertamente habíamos llegado al aeropuerto donde esperaríamos al joven ruso.

Ya adentro solo veía a mi alrededor. Un montón de personas caminaban preocupados por sus viajes, otros se reencontraban con sus seres queridos, y los solteros se iban sin mirar atrás.

- Nicocchi -la voz de la pelimorada llamo mi atención.

- ¿Qué pasa?

- ¿Puedes sostener el cartel que hice para Elicchi? -me dio un cartel con el nombre del chico sin esperar si quiera mi respuesta- tengo un poco de sed, así que iré a comprar algo de tomar.

- ¿Y yo por qué? -rodee los ojos negué con la cabeza- al menos deberías esperar a que aceptara agarrar el cartel antes de dármelo.

- Te lo doy porque sé que Nicocchi nunca me negaría un favor -con una sonrisa juguetona pico mi mejilla y sin esperar respuesta se comenzó a ir.

Parpadee un par de veces y mordí un poco mi labio para retener mis ganas de gritarle por hacerme avergonzar en un lugar público donde evidentemente no podría hacer un escándalo.

- "E-Esa tonta…" -fue el pensamiento que cruzo por mi cabeza cuando mis mejillas se sonrosaban y mi corazón latía como loco.

Es cierto lo que dijo, por algo estoy aquí esperando por el chico que le gusta como si no tuviera nada mejor que hacer cuando en realidad podría estar desayunando en mi casa y viendo algo en la televisión…

Supongo que algo bueno tengo que sacar de esto, lo único que me reconforta de todo esto es la idea de lo decepcionada que se pondrá Nozomi cuando vea a Eli. Lo pongo sencillo, yo no he crecido mucho y mi masa corporal tampoco es espectacular, aun así, no me considero feo. Puedo asegurar que soy un buen partido; ojos rojos prende pasiones, altura perfecta para alcanzar un estante de la alacena, cabello negro bien peinado, cara perfectamente humectada y cuidada porque la salud de la piel es de suma importancia, y pues en conjunto soy un excelente partido. A comparación de mi rival no oficial, compartíamos la misma complexión de niños y él era un poco más delgado; en deducción, pienso que ahora y con lo flojo que era lo más probable es que ni a caminar saliera y haya aumentado de peso o sea un escuálido palillo, dudo que eso le parezca atractivo a Nozomi.

¡Es probable que su acné haya empeorado y ahora sea una cara de pizza!

- De solo pensarlo me parece gracioso -solté una pequeña risita y baje la mirada para ver el cartel- ¿enserio alguien le hace caso a esto de los carteles?

- Es bastante agradable saber que te esperan con tanto cariño. Así que sí, sí que sirven esos carteles -agrego con gracia una desconocida voz profunda.

Alce la mirada y mis ojos se abrieron como platos de la impresión que tenía.

- ¿Eli? -fueron las únicas palabras que pudo realizar mi boca.

A ver, a ver, ¿en qué mundo tengo que vivir para ponerme así? ¿o sea cosa de vivir en rusia? Eli era prácticamente una debilucha cara de niña la última vez que lo vi. ¿Cómo es que ahora se volvió en un super chico?

Me sacaba una cabeza de alto, su masa muscular pues… ¡tiene músculos!, aunque tiene esa aura en la mirada de niño inocente, las facciones de su cara demuestran una madurez que yo nunca aspirare a alcanzar; tal vez sea pura ilusión mía o las luces del aeropuerto, pero su cabello… ¡estaba brillando intensamente!

Es lo que las chicas podían denominar un "adonis".

Ah, su sola presencia hace que mi autoestima baje a lo bestia.

- Es un placer verte de nuevo, Nico -ladeo la cabeza con una amable sonrisa.

- ¿Cómo…? ¿Cómo es que…?

¡U! Incluso cuando sonríe brilla, ¿Qué pasa con los rusos? ¿es porque en su país no sale el sol y por eso ellos tienen que serlo?

- ¡Elicchi!

Con aquel agudo grito, supe quién era. A nuestra derecha se encontraba corriendo una joven de atractivo y voluptuoso cuerpo, y sonrisa infantil. Se notaba que iba a embestir a su objetivo y no sería bueno si eso pasara; pero sería gracioso para mí.

- ¡Elicchi! -soltó en otro grito la joven pelimorada que se lanzó sobre el rubio y este la recibió con un abrazo y una enorme sonrisa.

- Te atrape -soltó una pequeña risita cuando tuvo entre sus brazos a Nozomi- aunque no deberías de hacer eso porque es peligroso.

Juntos… esos dos… ¡Estaban brillando aún más! ¿Cómo es que esas cosas pueden pasar en la vida real?

- Elicchi siempre me atrapara, por eso me lanzare las veces que sean necesarias~ -rio la joven de forma inocente.

- Nozomi, no digas eso, me avergüenzas –aunque fue leve, logre distinguir como sus mejillas se pintaban de rosa.

- ¿Y porque crees que lo digo~?

- Eli… -yo aun me encontraba un poco conmocionado por verlo tan diferente ¿Cómo es que te pusiste así? –hable sin pensarlo dos veces.

- Nicocchi, eso es grosero –me regaño la pelimorada y solo pude contestar frunciendo el ceño.

- No te enojes Nozomi, está bien –agrego el joven rubio de una forma tranquila- es normal que se sienta confundido –rio un poco y me miro- contestando a tu pregunta. Supongo que me toco crecer y comencé a hacer ejercicio, tú sabes, pesas y esas cosas.

- "Claro, porque este cuerpazo es de pesas".

- Fui al dermatólogo para atender mi acné –se tocó la mejilla y continúo sonriendo- y creo que eso es todo. Trabaje mucho en mi cuidado personal y el resultado pues… es esto –se señaló a sí mismo.

- Te falto contarle algo- intervino la pelimorada con una risita traviesa.

- Oh, es cierto –el atino a asentir como si fuera un pequeño niño recordando su travesura- parte del cambio es que me volví bailarín. ¿te acuerdas que siempre sentí inquietud por las artes? Alla en Rusia hay una pequeña comunidad de bailarines en la cual me permitieron participar. Me gusta estar en el escenario y hablar con mis pasos. Al final, termine siendo bailarín de ballet.

- eso si no es nada masculino –murmure con una pequeña risita de por medio.

- ¿Disculpa? –aquella fue la voz regaño de Nozomi que si me había escuchado.

- Yo… -Miré a Eli pensando que él también me había escuchado, pero se veía confundido con el reclamo- solo preguntaba si no fue difícil, ya sabes, los rusos son un poco especiales con "cosas de niñas" –con mi comentario, el chico rubio rio- ¿dije algo gracioso?

- Eso es un estigma ruso bastante viejo –hablo entre risas- pero supongo que no estas tan alejado de la verdad, pero esa es historia para otra ocasión –agrego encogiendo de los hombros- después de unirme a esos chicos para bailar decidí irme a estados unidos para seguir con mi sueño. Peco de vanidad al decirte que no me ha ido mal.

- Puedo ver eso… -dije sin mucho ánimo- aunque… -por pura casualidad logre ver que en la bolsa delantera de su pantalón sobresalían unos papeles blancos- ¿Qué es eso? –señale aquel objeto y el miro en un instante el lugar.

- Oh, unas señoritas en el vuelo me dieron estos papeles con unos números en ellos –saco los papeles y sí que eran bastantes- no sé qué querían que hiciera con esto, solo me guiñaron el ojo y se fueron. ¿Qué será lo que…?

NI siquiera lo deje terminar y le quite los papeles para tirarlos en el bote de basura cercano y volver ver con ellos negando con la cabeza.

- ¿Por qué hiciste eso? –parpadeo un par de veces sin entender mis razones- tal vez ellas querían que le diera esos números a alguien de por aquí.

- Creeme –sacudí mis manos y me crucé de brazos- eran fraudes, yo lo se. Mejor sigue hablando de tu vida de niña… digo, de bailarín.

Mire a Nozomi que, aunque fuera por pocos segundos, asintió con la cabeza agradecía por mi anterior gesto.

Ya les dije, el chico no me desgrada por completo, lo que no me gusta es la relación que tiene con Nozomi; pero, aun así, no puedo dejar que se aprovechen de alguien que es tan inocente como un niño. Incluso con la edad que tiene y la cara madura que posee, sigue creyendo en las personas y no les encuentra la malicia en los demás.

- Eh pues…- titubeo un poco para contestar- no creo que haya más que contar. Ahora sigo mi sueño y de verdad me gusta ser bailarín de ballet.

- Eso es porque por fin haces lo que quieres Elicchi –la voz de Nozomi se hizo sonar con orgullo (también ayudo para que el rubio no siguiera indagando con lo de los papeles) apretando el brazo derecho del rubio con los suyos propios- ¿no te dije que te iría bien? Estabas dudoso, pero aun así lo hiciste bien. Eso sucede cuando aceptas quién eres y te esfuerzas.

- Dices eso ahora, pero me regañaste mucho cuando quería desistir –cerro los ojos y sacudió su cabeza, como si recordara aquello.

- Oye –le dio un pequeño golpe en el estómago- me haces sonar como una abusona.

- Pues…

- ¡Hey!

Ellos riendo, jugando, parecían la pareja perfecta, ¿verdad?

estómago sí que dolía, verla sonriendo y riendo con Eli, era algo que no había planeado, ni mucho menos me había preparado para que no fuera tan duro.

Como que yo estorbo en estos casos, ¿no?

Supongo, que solo me uso para que la acompañara y ya, debería irme…

- Eh, bueno, ¿les parece si voy a hacer unos pendientes? –hable, interrumpiendo su acercamiento- también debo ir por mis hermanos para llevarlos con mi mamá. Así que es mejor si me voy de una vez.

- Nicocchi, no puedes irte, Elicchi acaba de llegar, ¿Por qué no vamos a comer? –cuestión la pelimorada.

- Tengo que hacer unas cosas, iremos después a comer, ¿sí? –hable sin mucho ánimo.

- Pero Nicocchi…

Antes de que si quiera pudiera contestarle, la voz del rubio se hizo presente- Nozomi, déjalo irse. Si tiene cosas que hacer, no hay problema –hablo el ruso de forma pausada y analítica.

Había algo en su mirada que no me cuadraba del todo. Era como si me analizara o supiera de alguna manera que no me sentía bien al verlos juntos.

- Elicchi…

- Tranquila, saldremos todos juntos como en antaño, te lo prometo –el asintió, sus facciones se relajaron y le mostraron una sonrisa- ¿verdad, Nico?

- Si –fue lo único que pude contestar y al asentir con la cabeza me di la media vuelta- nos vemos después y… Bienvenido Eli –hable si siquiera mirar atrás y camine hasta la salida.


POV Nozomi

Tiempo después en algún restaurante cercano.

- Que raro que Nicocchi se fuera de esa manera -agregue frunciendo un poco el ceño- normalmente tiene organizado su día cuando se trata de sus hermanos, dudo que esa sea la razón por la que se fue…

Desde que lo conozco sé que Nicocchi es un tanto especial cuando se trata de sus hermanos o alguna labor en la casa. Puede ser un desastre con sus estudios, pero en su vida familiar tiene todo establecido y bien ordenado.

Recuerdo que una vez se enojó porque llegamos dos minutos tarde a la presentación de su hermana y no estuvo feliz hasta que me disculpe con todo el grupo de baile y hasta con los padres que asistieron por ser los últimos en llegar.

Pero debo admitir que no se veía mal estando enojado…

- Ay Nozomi… -la voz de Elicchi me hizo salir de mis cavilaciones.

- ¿Qué sucede?

- Eres tan curiosa -dijo entre un suspiro y tomo un sorbo de su chocolate frio.

- ¿Por qué dices eso? Solo tengo dudas sobre Nicocchi, no es común en el ese tipo de actitudes- intente defender mi posición- bueno, puede ser algo posesivo y ególatra, pero es ordenado a su particular manera de ser. Y ni se diga con su cuidado personal, ese chico se arregla más que yo, con decirte que tengo que pedirle cremas o consejos para el cuidado de mi piel -termine de hablar con una pequeña risita.

- Nozomi…

- ¿Sí? -alce la ceja con duda pues esa voz del ruso, esa vocecita no me agradaba.

Era de esas que decían o más bien gritaban, "ya te atrapé".

- Se nota a leguas que te gusta Nico -agrego el con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¿Q-Que?

- Estas sonriendo como una tontita enamorada -extendió su mano hacia mí y toco mi nariz- eso sin contar esa risita que solo haces cuando hablas de las aventuras de Nico.

Baje la mirada un poco y luego divague por la ventana con las mejillas coloradas- ¿E-Enserio se nota?

- Bastante -el confirmo mi pregunta y tras asentir le dio un sorbo a su bebida- está escrito en tu cara la palabra "Amo a Nico".

- V-Vaya…

Creo… que se dieron cuenta ¿verdad? Me gusta, no, estoy enamorada de Yazawa Nico.

No recuerdo bien cuando fue que pude afirmar estos sentimientos, más que nada fueron un evento que se juntaron para crear una reunión perfecta, casi perfecta, el día en el que por fin pude hablar con él fue cuando unos niños lo estaban molestando y salí a defenderlo.

Puedo recordar ese día con una enorme claridad. De antecedente yo ya había visto a Nicocchi desde antes y a decir verdad era imposible no hacerlo. A veces jugaba solo o a veces con compañía, pero siempre se encontraba sonriendo, buscando una manera para que los demás fueran alegres a su lado o al menos compartirles esa euforia. Solía observarlo cuando leía por las tardes mientras mis padres iban a trabajar y me sentaba en una de las bancas del parque.

No tenía el valor para hablarle, me daba miedo de que supiera que una niña tan rara como yo se le ha quedado viendo por tanto tiempo, pero el día que por fin mi labio se abrió para decirle mi nombre, fue en el momento que unos chicos abusones lo empujaron y buscaban golpearlo porque les molestaba la actitud fresca y desafiante de Nicocchi.

A mi punto de vista, él no iba a defenderse, yo tenía miedo y quería irme, pero… Mi cuerpo actuó por sí solo, agarre el libro que estaba leyendo y se los lance a esos chicos malos. Corrí tan rápido como pude para ponerme enfrente de Nicocchi para evitar que se abalanzaran contra él. No sé si fue mi acción muy valiente la que hizo que se retiraran o que les causo gracia que una niña lo defendiera, pero los niños se fueron riendo como locos… Bueno, creo que si fue lo segundo lo que hizo que se fueran.

Al final, lo único que importa es que se alejaron de Nicocchi y al darme la vuelta para ver cómo estaba… Yo… Le sonreí, el valor que había adquirido al hacer semejante tontería había dejado un residuo en mi para hacer que pudiera hablarle bien al niño que tanto me llamaba la atención.

Debo admitir que no fue fácil aceptar todos estos sentimientos de no ser por Elicchi. Cuando lo conocí, él se volvió el alivio que necesitaba. Estar con Nico se había vuelto… extraño en el sentido que no sabía cómo controlar esos sentimientos, terminaba molestándolo casi por todo y si, mucho más de lo que lo molesto ahora. Con la llegada de Eli, mi atención se dirigió a él, pero para poder darle un respiro a Nico y pensar bien en lo que podía hacer para llamar su atención de manera romántica.

Y nada ha funcionado en todos estos años, parece que es todo lo contrario. Nicocchi es tan denso que no se da cuenta que todas mis bromas es para darle un alago o lograr acercarme a él. Es tan paranoico a veces que si no agrego comedia a mis palabras termina pensando que es una conspiración de la NASA que quiere sus secretos para el cabello perfecto.

Mi único consuelo ha sido Elicchi que me ha dado pequeños consejos sobre cómo acercarme a Nicocchi, aunque ahora que lo pienso no han sido de mucha ayuda, por algo sigo soltera y no con novio a estar alturas del partido.

- ¿Te has puesto a pensar que lo mejor sería que fueras directa con Nico? -dijo alzando la ceja- por lo que veo es tan denso como yo y no se dará cuenta hasta que no le digas las cosas.

- No es… Tan fácil -suspire levemente y mire mi café que esperaba que lo tomara- me da un poco de vergüenza. ¿y si el no siente lo mismo? Elicchi, le he dado muchas indirectas de mis sentimientos y el no reacciona. ¿Qué más tengo que hacer? básicamente me la mantengo con él, incluso su mamá ya me considera su nuera.

- Tal vez deberías de ser menos agresiva con el -las palabras de Elicchi me parecieron curiosas, no creo ser así- se bien por lo que me has dicho que le haces bromas pesadas. Nozomi, ya no tienes diez años para que le hagas bromas al chico que te gusta, debes de ser seria en estas cosas.

- Pero… -fruncí un poco el ceño antes de continuar- se ve tan lindo cuando cae en mis bromas que es imposible~

- Eso es a lo que me refiero -recargo su espalda en el respaldo de su silla y negó con la cabeza- hacer todo eso porque te gusta, pero, ¿Cuándo has hecho algo para que él se dé cuenta de tus sentimientos? Te portas así con él desde que se conocen, el en su mente "simple de hombre" como dirían ustedes, entiende que eres su amiga de siempre. Estas mandando el mensaje incorrecto.

Las palabras serias de Elicchi resonaron en mi cabeza… ¿Es verdad? Bueno, si me pongo a analizarlo fríamente, es cierto que no he cambiado mucho mi manera de comportarme con Nicocchi, a lo mucho he añadido los consejos del ruso, pero de ahí en más juego con el como es habitual.

- Puede que tengas razón en ese ámbito -solté un suspiro y mire a mi acompañante que se veía serio, aquella mirada infantil había desaparecido- pero… me gustaría decir algo -el alzo la ceja dudosa y yo sonreí entretenida- Elicchi se ve tan sexy cuando se pone tan serio~ es un deleite para mis ojitos.

- Nozomi … -su voz de reclamo salió a relucir, pero sus mejillas estaban un poco coloras- también deberías de evitar ese tipo de comentarios si quieres conquistar a Nico.

- ¿Por qué? Me gusta hacerte cumplidos porque eres mi querido amigo -hable con sinceridad.

Si bien, mis sentimientos por Nicocchi son fuertes, eso no quita que le tenga mucho aprecio a Elicchi. Cuando quería hablar con alguien acerca de mis sentimientos y de cómo podría lidiar con ellos, únicamente confiaba en ese chico rubio que suspiraba por mi indecisión. Elicchi es mi persona; si llegara a matar a alguien, a él le marcaria para que me ayudara a enterrar el cuerpo. No digo que mataría a alguien, pero… si lo necesitara, sé a quién llamar.

- A ver -su mirada poco a poco se endureció- no es lo idóneo estar diciendo ese tipo de cosas si la persona no te gusta.

- ¿Insinúas que una mujer no le puede dar cumplidos a un hombre sin tener ninguna intención romántica con él?

- No me refiero a eso -movió su labio de un lado a otro, como pensando en su respuesta- digo que hay cosas que ponen incomodo a los demás.

- ¿Tú te pones incomodo?

- Yo no, me refiero a Nico.

- ¿Nico se incómoda de que no le diga ese tipo de cosas? Creo que aún es muy pronto para llevar nuestra relación a ese nivel…

- Nozomi…

- Pero puedo darle algún cumplido, aunque ¿Qué no es lo mismo cuando ustedes los hombres se dan ese tipo de cumplidos? No creo que por ser mujer deba de "mediar" mis comentarios hacia un íntimo amigo.

- Te estar yendo por las ramas.

- ¿Cuáles ramas? ¿te refieres a las del árbol de afuera? -mire hacia la ventana y señale el árbol artificial que se encontraba afuera del restaurante- yo creo que es más falso que mis ganas de dejar el Yaniku.

- Nozomi…

- ¿Pero que tienes que ver eso con Nicocchi? ¿es algún tipo de relación extraña?

Un suspiro pesado por parte del rubio y mi concentración se enfocó en el- haces esto a propósito, ¿verdad? -alzo la ceja, inspeccionando mis acciones. Le sonreí e iba a decir una tontería hasta que su voz seria resonó- No más juegos- sentencio.

Al mirarlo, sabía que mis chistes se habían acabado.

- Bueno -suspire y junte mis manos al mismo tiempo que mi cuerpo se ladeaba levemente a la derecha- entiendo lo que dices y sí, he visto las caras que pone Nicocchi cuando te muestro cariño -solté un suspiro, levante la mirada y al bajarla, no me sentí con mucho ánimo- pero es algo que no puedo evitar. Se que no es lo idóneo, pero es mi sentir. Contigo puedo hablar de esa manera, hacerte esas bromas porque sé que no me lo vas a tomar enserio, pero… Con Nicocchi, no puedo, me da vergüenza si quiera decirle que se ve bien. Mis mejillas se ponen tan rojas y mi corazón late tan rápido que el simple hecho de pensar en el de esa manera… ¡Incluso me sudan las manos! -le enseñe las palmas de mis manos que se veían visiblemente húmedas por pensar en el pelinegro- ¿ves? Es involuntario.

- Si, entiendo -el asintió levemente con la cabeza- ¿Qué más es lo que está mal de tu comportamiento?

- Que lo sigo haciendo sabiendo que a Nicocchi le molesta… -dije con un enorme suspiro acompañando.

Mentiría si digo que no soy consciente de que le molesta a Nicocchi mi actitud amistosa con Elicchi. Aunque, a decir verdad, lo atribuyo más que nada a que se siente desplazado por el rubio.

- Esa es una de las razones -el estiro su mano y golpeo mi frente con su dedo- y de que tampoco entiendes sus sentimientos.

- ¿Cómo que no los entiendo? Son fáciles, únicamente es que le molesta mi actitud contigo, ¿no? -alce la ceja un poco dudosa.

Elicchi negó con la cabeza y suspiro- incluso un denso como yo se daría cuenta- con una pequeña sonrisa burlona continúo hablando- Nozomi, el esta… ¿Nozomi?

No es lo correcto, pero no le dedique la atención debida al rubio porque un mensaje de Nicocchi había llegado y lo atendí con prioridad.

- Y hay va de nuevo -escuche la voz irónica de Elicchi- ¿es un mensaje de Nico? Aunque sea dime que es de él y de paso… dime que dice -aunque intentara disimularlo, se notaba a leguas que quería saber.

- No sé qué decir de este mensaje -mire al rubio y después a mi celular, y así sucesivamente- es algo atípico, incluso para él.

- ¿Eh? ¿Por qué? -con una ceja alzada tomo con gentileza mi celular para ver de el motivo de mi extrañeza.

Al hacerlo, incluso él se había desconcertado y me miraba para pasar a ver de nuevo el celular.

Aquel objeto tecnológico había recibido un mensaje y este decía: "Te veo a las seis por tu casa, te espero ahí chiquita:)"

Elicchi y yo nos miramos, intentando descifrar aquel extraño y particular mensaje.


POV NICO

Minutos antes del mensaje.

- ¡Devuelve mi celular! -grite con fuerza hacia mi rival que había robado mi instrumento para ver memes.

- Alcanzalo, enano -la voz soberbia el chico.

Ante mí, el que se proclamaba como mi mejor amigo era mi rival de ese momento. Nishikino Maki, como me gusta decirle "el niño de papi" se encontraba molestándome y reclamando mi celular para hacer alguna travesura. Ni porque estábamos en una tienda de convencía podía dejarme en paz.

Nos vimos por casualidad, le Conte lo que aquejaba mi alma en ese momento y agarro mi celular y anuncio que no me lo devolvería hasta que hiciera lo que le pedí.'

¿Quién se cree ese tomate prohibido para impedirme las cosas?

- ¡Tienes que enviarle un mensaje ahora y decirle lo que sientes! -sentencio y alzo la mano lo suficientemente lejos para que yo no pudiera acercarme a mi celular.

- ¡Ya te dije no lo voy a hacer! -hable fuerte y di un salto, pero ni aun así logre que me diera mi celular.

Maldigo mi baja estatura, ¡la maldigo!

- No tienes opción, Nico-kun -su oz se puso seria- ya me cansé de escuchar cómo te lamentas porque Nozomi no te hace caso y que esto y que lo otros. ¡Dios! Ya se un hombrecito y dile como te sientes.

- ¡Pero no quiero! -solté en un fuerte grito- No lo entiendes Maki-kun. Ella es feliz con Eli y no dudo que en poco tiempo me digan que ya empezaron su relación romántica. Debo apoyarla, soy su amigo de la infancia, ¿Qué no lo entiendes?

- Yo solo veo aquí un cobarde que no pelea por lo que ama.

- ¡No soy un cobarde!

- Lo eres -se mantuvo firme en sus acciones y en su palabra- ¿de qué te sirve quejarte si no vas a hacer algo? Puedo aceptar que te lamentes unas cuantas veces, soy tu amigo y te escuchare; Pero otra es que lleves años con lo mismo una y otra vez como si fueras disco rayado. ¡Ya superalo!

- Yo… -aprete mis puños con cierta impotencia- no puedo… si lo hiciera, ella desaparecería de mi vida.

- Si ella se va sin que pudieras hacer algo por ella, entonces lo lamentaras -solemne palmeo mi hombro y al verlo vi que blandió una pequeña sonrisa- debes de confiar más en ti. Normalmente eres un troll creado que por todo se siente orgulloso, ¿Dónde quedo eso? Aun recuerdo que te paraste a mitad del auditorio para ponerte a cantar porque te dio tu regalada gana.

Reí un poco ante aquel recuerdo- es cierto, hice eso y debo decir que fue un buen espectáculo. Aunque me castigaron por un mes, valió totalmente la pena -poco a poco, una sonrisa llena de orgullo se fue formando en mis labios.

- ¿Y dónde está ese Nico-kun? -pregunto en un intento de elevar mi ego- ese Nico-kun que no le tiene miedo a nada y que enfrentaría hasta un dragón por sus cremas nocturnas.

- Es que esas cremas son carísimas -afirme- Creo que tengo madera de héroe. Tal vez soy una deidad si he hecho más de una cosa. Un aproximado a mi seria Odín o Ra, bueno, ellos me quedarían chicos.

- Tampoco exageres enano -me dio un pequeño golpe amistoso en el hombro y asintió levemente con la cabeza- entonces, ¿sabes que sigue ya cuando tu confianza regresa?

- ¿Ir a comer y elaborar un super plan para que Nozomi caiga enamorada de mí de por vida y que eso nos podría tomar mucho tiempo? -alce la ceja un tanto emocionado con la nueva proposición.

- Uhm, no -el negó y soltó una risa traviesa- mejor le enviamos un mensaje para que tú mismo le digas lo que sientes hoy.

- Oh eso sería… ¿¡QUÉ!? -cuando entendí bien sus palabras, iba a quitarle velozmente mi celular, pero él ya había tecleado el mensaje e incluso lo envió cuando lo obtuve- Maki-kun… ¿Qué hiciste…?

- Hice lo que debiste hacer hace mucho tiempo -me guiño el ojo y se dio la media vuelta- tomalo como una venganza por haberle dado un beso "por error" a Umi.

Con aquellas palabras él se fue retirando de la tienda de conveniencia. Yo solo me quede mirando como un idiota. Ni siquiera le había prestado atención a su reclamo para nada pasivo acerca de algo que fue ¡claramente un accidente!

Solo me le quede pasmado, bien podrían robarme la cartera y yo simplemente no haría nada.

- ¿Qué rayos… Acaba de pasar?


POV NORMAL

Hora del encuentro.

Si tu corazón late con tanta fuerza que puedes sentir como se va a escapar; si tus manos sudan y crean pequeños charcos; de ser posible que tus sentidos se alarmen e intentes hacer todo para no parecer un reverendo idiota con esa persona especial, entonces debo decirte que sí, es probable que estés enamorado.

Nozomi y Nico se miraban en el lugar de su encuentro, no sabían que decir o hacer.

Por su parte, la pelimorada llego a aquel lugar por curiosidad pues desde que conoce al pelinegro nunca lo había visto o escuchado decirle por ese particular apodo; y Nico… Mas que nada, el no tiene muchas opciones pues el niño rico le acabo el saldo de su celular para que no pudiera cancelar o aclarar que era un malentendido.

Los jóvenes se encontraban particularmente cohibidos, aunque un poco entusiastas por lo que iba a pasar. Toujo había recibido una enorme motivación de parte del chico rubio y la convenció que aprovechara esto para decirle sus sentimientos a Nico; pero a diferencia del pelinegro, su soporte emocional volvió a hablar con el y lo amenazo de quitarle sus productos de belleza si no había una confesión.

El ambiente hay era tenso, dominaba la incertidumbre, ¿Quién de los dos hablaría primero? Aquel que atine a hablar, será el vencedor de la contienda silenciosa.

- Nicocchi…

Fue la Nozomi la que hablo y el dio un pequeño saltito para observarla.

- ¿S-Sí?

Aun cuando ella esperaba a que Nico le dijera la razón de haberle hablado, sentía que era el momento de soltar lo que tanto había guardado. No bastaba solo con decir las palabras correctas, si no que tenia que impregnarlas de sentimientos pues solo así tendrían valor.

- Yo… -ella titubeo, miraba para otros lados menos al pelinegro que estaba un poco intrigado por verla tan tímida- tengo que decirle algo.

- "Oh, ¿me ira a decir que esta saliendo oficialmente con Eli? -aquel pensamiento golpeo al Yazawa que de inmediato se empezó a sentir inquieto- "Tengo que decirle. Aunque sea me rechazara y me iré con un poco de dignidad."

- Tú me…

- ¡Nozomi! -soltó un gritillo el enano- quiero ser yo el que hable primero.

- Pero Nicocchi, lo que te quiero decir es importante.

- Lo mío también es importante.

- Pero lo mío, es más.

- Nozomi…

- Nicocchi…

Ambos jóvenes se observaron fijamente, intentando ver quien hablaría; pero sabían que el otro no cedería así que de manera silenciosa acordaron que ambos hablarían al mismo tiempo.

Contaron internamente del tres al uno hasta que gritaron sus palabras.

- ¡Me gustas! -gritaron ambos al mismo tiempo.

- ¿¡Enserio!?

- ¿¡Como!?

- ¿¡Desde cuándo!?

- ¿¡Porque tu no me lo dijiste!?

- ¡No! ¡Tu debiste decirlo!

- ¡Deja de repetir lo que digo!

- ¡Ah!

- ¡Yo me callo si tú lo haces primero!

Ambos se miraron al mismo tiempo y después dejaron de gritar. Esperaron desesperados a una respuesta formal de sus afirmaciones.

- Así que… -Nico se atrevió a hablar- ¿te… gusto?

Aunque sus palabras la tomaron por sorpresa, Nozomi asintió tímidamente con la cabeza- ¿y yo te gusto también?

El pelinegro asintió nervioso- ¿desde…cuando?

- Desde que nos conocimos… ¿y tú? -ella miro hacia la derecha, evitando esos ojos rojos que buscaban palabras más claras.

- Supongo que igual… -aunque no lo aceptara, se sentía un poco feliz de saber ese dato- Nozomi… ¿Qué sucede con Eli?

- ¿Qué tiene que ver Elicchi aquí? -la pelimorada alzo la ceja sin entender a que se debía esa pregunta.

- Pues, tu sabes… -con un carraspeo continuo- ¿no se supone que te gustaba?

- ¿Eh? -esa pregunta si que la había sorprendido- ¿a mí? ¿gustarme Elicchi? -ante sus preguntas, Nico asintió- Nicocchi, no puedes estar mas lejos de la verdad.

- ¿A qué te refieres?

- Elicchi es como un hermano, uno que disfruto insultar y molestar. Pero nada mas -añadió con una mirada sincera- de hecho, el fue el que me convenció de hablar contigo hoy. Eso sin contar que Elicchi tiene novia desde hace cinco años.

- Oh… -una parte el estaba golpeando a un mini el por haber pensado semejante tontería- ¿tiene novia? ¿Por qué nunca lo mencionaste?

- No lo vi relevante -al encogerse de los hombros prosiguió- aunque no te haya dicho eso, no debes de suponer esas cosas de los demás, es grosero.

- Supongo que tienes razón… -esbozo una pequeña sonrisa, aunque su cara volvió a estar apenada cuando recordó el origen de la plática- Nozomi, ahora que sabemos esto de ambos… Si yo te gusto y tú me gustas, ¿Qué supone que sigue?

- ¿Cómo quieres que sepa eso? -contesto un tanto apenada- es la primera vez que le digo esto a alguien o que intento formalizar de alguna manera una relación.

- Tampoco es que yo tenga una mejor experiencia… -frunció el ceño, pensando en una idea.

¿Qué más podía hacer? a decir verdad, era una confesión relativamente fácil, el único problema es que tenia enfrente a la persona mas inexperta en el amor que conoce y el no es precisamente un rompecorazones por más mérito que se quiera dar.

En su vida había tenido la oportunidad de avergonzar a Nozomi de esa manera, pues era ella normalmente la que lo hacia sentir nervioso o simplemente ella ponía a sus conocidos a temblar cuando la veían… Y ahora ella estaba así por él.

Eso era algo para sentirse orgulloso.

En esos momentos, era su oportunidad de salvar a la doncella y llevarse el crédito. De ser Eli, de seguro la abrazaría para confesarle sus sentimientos en el oído y proceder para besarla; pero estamos hablando del gran Yazawa Nico, él no tiene por qué imitar las cursilerías de otros hombres, la tenía un guion e improvisaba cuando le venga en gana.

- Nozomi – al dar un paso hacia adelante, decidido le dio su mano a la jovencita- ven conmigo.

Dudosa al principio, le dio la mano al joven y este tiro de ella para llevársela de aquel lugar- ¿Qué haces? ¿A dónde vamos?

- No lo se -contesto el joven con sinceridad. Le sonrió de oreja a oreja mientras jalaba su mano.

- ¿Cómo que no sabes? Al menos debes de tener un plan para esto.

- Hoy improvisaremos -le guiño el ojo derecho y con una sonrisa confiable siguió avanzando, tirando de la chica.

- A-ah… -la joven se avergonzó un poco, pero al final asintió con la cabeza- bien, veamos a donde me llevas, Nicocchi.

El pelinegro no contesto, solo asintió confiado de su habilidad para mejorar las cosas y hacer algo que la sorprendiera.

Amar a alguien, quererlo, no necesariamente te obliga a planear cada segundo de su vida juntos o tener miedo del fracaso. A veces es solo dejarte llevar, no pensar en lo bueno o lo malo, ser uno mismo con esa persona especial y dejarse llevar por la marea.

Aquellos síntomas del enamoramiento, ya habían atemorizado a Toujo Nozomi y a Yazawa Nico. Ellos sabían y Vivian la mayor parte de sus vidas con esa inseguridad y la dicha de amar.

Se habían encontrado en su mas tierna edad y puede que ahorita no formalicen, pero la vida no esta escrita. Cada decisión que tomen a partir de ahora influirá en el camino. El tiempo y la paciencia nos dirá el día en el que aquellos enamorados darán el "si".


¡TERMINE! Dios… Esto fue… un reto tan… tan… ¡DIVERTIDO! Hace mucho tiempo que no tenia un reto así en mucho tiempo. Bueno, acepto que tengo muchos trabajos pendientes y que debería moderar estas cosas, pero en cuanto ZekRomS117 me propuso hacerlo, simplemente no pude decirle que no, ¡tenía que hacerlo!

¿Qué tal? En lo personal, creo que no quedo tan mal para ser mi primera aventura con esta pareja.

Tarde mucho en subir esto porque… Ah, hubo una guerra de alpacas y pues, alguien tenia que defender la nación. Son los deberes de un centinela u-u.

Bien, me retiro porque mañana toca trabajar jaja ¡Bye! ¡gracias!

Sin más que decir: dudas, criticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, asque regalen, aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.

Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n