Rosas Amarillas.
—¡EMERGENCIA, EMERGENCIA! —Amaryllis entró de una patada a la habitación de Kohaku, arrastrando a Yuzuriha y Minami con ella.
Kohaku, que estaba junto a Ruri, la miró con confusión.
—¿Amaryllis? ¿Qué te sucede?
—¡¿Qué me sucede?! ¡¿Qué acaso no viste tu jardín delantero?! —Se acercó a ella y sacudió sus hombros frenéticamente.
—¿Qué le pasa a mi jardín?
Salieron todas al patio delantero y de inmediato vieron el enorme jarrón lleno de grandes y hermosas rosas amarillas de tallo largo, sobresaliendo como pulgar adolorido en medio del césped reseco.
—Aw, Senku-san te envió un regalo por San Valentín. —Ruri juntó las manos sobre su pecho, enternecida.
—Pero se supone que son las mujeres las que deben regalar algo hoy, ¿o no? —preguntó Kohaku, acercándose al jarrón y tomando la pequeña nota pegada en un lado.
—Bueno, sí, esa es la tradición japonesa —murmuró Yuzuriha—, pero cada vez son más los hombres que también regalan cosas a las mujeres, así que no es nada extraño. Y a Senku-kun no le importan mucho estas cosas, de todos modos. Se podría decir que este es un detalle el doble de lindo de su parte. —Sonrió con dulzura.
—¡ERROR! —Amaryllis estrelló una revista en la cara de Yuzuriha—. ¡Mira ahí! ¡Esto es terrible! ¡Dice que las rosas amarillas son señal de… infidelidad!
Ruri jadeó, mientras que Minami tomó la revista y empezó a leer.
—Es cierto, no es la primera vez que lo veo. —Minami asintió solemnemente—. Las rosas amarillas son las favoritas de los infieles.
—Pero Senku no sabe nada de lenguaje de las flores, y él jamás haría algo así —defendió Yuzuriha, un poco indignada.
—Tampoco creo que Senku-san sea capaz de eso. —Ruri asintió repetidamente—. Kohaku, tú tampoco lo crees, ¿verdad? —Miró a su hermana menor, que estaba ocupada leyendo la nota y parecía no estarles prestando ni un poco de atención.
—"Espero que con esto me perdones, sabes que te amo". Y es la letra de Senku. —Dejó la nota, cruzando los brazos con rostro pensativo—. Qué extraño, jamás me regala flores, y esta nota no tiene sentido.
—¡AJÁ! —Amaryllis la señaló, triunfante—. ¿Lo ven? ¡Lo atrapamos, está siendo infiel!
—¿Senku no hizo nada para molestarte últimamente? —preguntó Minami, acercándose a Kohaku con rostro de chismosa—. ¿No discutieron ni nada?
—No. —De hecho, ayer pasaron una noche increíble que los dejó muy contentos toda la mañana—. Lo llamaré para preguntarle por estas flores. —Marcó su número y frunció el ceño a los pocos segundos—. Tiene su celular apagado…
Amaryllis jadeó.
—¡Quizás esté con la otra ahora mismo! ¿Dónde te dijo que estaría hoy, eh?
—Está trabajando, obviamente. —La miró con cansancio.
—Bueno, vamos a buscarlo. ¡Suban a mi auto! —Jaló a Kohaku y Minami de la muñeca, y Yuzuriha y Ruri las siguieron con resignación.
Llegaron al laboratorio de Senku y de inmediato Amaryllis arrastró a Kohaku hacia adentro, donde todas se sorprendieron cuando le dijeron que él no se encontraba allí, que se había ido hace poco.
—Oh, vaya… —Minami empezó a sudar frío—. ¿No creen que sí esté engañando a Kohaku, o sí?
—No, no es posible. —Yuzuriha apretó los puños, con rostro lleno de convicción.
Ruri solo miró preocupada a Kohaku, que estaba con una mano en la barbilla, pensando.
—Ayer sacó una gran cantidad de dinero del banco, si no está trabajando, lo más seguro es que esté comprando materiales. —Se acercó al auto de Amaryllis—. ¿Ya me puedes llevar a mi casa?
—¡Claro que no, iremos al distrito comercial! —Volvió a jalarlas al auto y pisó el acelerador—. ¡Encontraremos a esa rata infiel!
Todos conocían las tiendas que Senku solía frecuentar, por eso Kohaku se sorprendió cuando, con su gran vista, vio a Senku no en sus tiendas de siempre, sino caminando hacia un restaurante varias calles lejos de a donde pensaban ir.
—Espera —le dijo a Amaryllis—. Senku está por allá. —Señaló el lugar y Amaryllis hizo un movimiento en U con el auto, haciendo a todas caerse de sus asientos, menos a Ruri, que traía su cinturón.
Amaryllis logró divisar a Senku y bajó la velocidad, estacionándose detrás de una camioneta a una calle de distancia del restaurante al que él entró en ese momento.
—¿Qué está haciendo? —Minami entrecerró los ojos, intentando ver qué sucedía dentro del restaurante con grandes ventanales.
—Senku se reunió con una mujer —explicó Kohaku, que podía ver todo sin problemas.
—¡¿QUÉ?! —Todas volvieron a caerse de sus asientos, incluso Ruri.
—¿E-entonces él sí está…?
Kohaku bostezó.
—Ya que ya vimos dónde está, ¿podemos irnos?
—¡¿Estás loca?! ¡No aceptes que te ponga unos enormes cuernos sobre tu cabeza, mujer, ahí solo va una corona o nada! —Amaryllis salió del auto y la arrastró con ella—. ¡Te mereces algo mejor que ese cerdo! ¡Ve a darle un buen golpe y hazte valer!
—Amaryllis… —Kohaku frotó sus sienes con cansancio, pero se dejó arrastrar.
Las cinco llegaron a pocos metros del restaurante y se ocultaron en el local de en frente, donde tenían una buena vista de Senku y la mujer de cabello negro y flequillo recto con la que estaba reunido.
La mujer parecía reírse de algo, mientras que Senku miraba su celular.
—¡Mira, allí! ¡Tiene el celular prendido! ¡Llámalo ahora! —Minami también parecía muy interesada en esto de pronto.
—Ese no es su celular normal, no tengo ese número. —Suspiró, aburrida.
—¡¿Tiene celulares que te oculta?! —Minami pareció escandalizada.
—Ja, él tiene muchos celulares. —Rascó su oído con el meñique, con rostro desinteresado.
—Eres demasiado permisiva con él, mira donde acabó ahora. —Amaryllis señaló con desagrado a Senku y la mujer desconocida.
De pronto, la mujer desconocida sacó una caja rosa llena de corazones de brillantina y se la dio a Senku, que sonrió mientras la tomaba.
Todas jadearon, mientras Kohaku seguía rascando su oído.
—No puede ser… entonces él… ¿sí está haciendo algo indebido? —Ruri no quería creerlo, pero eso se veía muy sospechoso.
—No lo creo, debe haber otra explicación. —Yuzuriha tampoco podía aceptarlo.
—Kohaku, deberías ir ahí y confrontarlo, ¡yo en tu lugar ya lo habría matado! —exclamó Minami, con los ojos en llamas.
—¡Te lo dije, las flores lo delataron! ¡Te está engañando! —Amaryllis parecía entre victoriosa, culpable y enojada por su descubrimiento.
Kohaku cruzó los brazos, mirándolas con confusión. ¿Por qué estaban haciendo tanto escándalo?
—Si voy y habló con él, ¿ya se quedarán tranquilas?
—¡¿Hablar?! ¡Mejor saca un cuchillo y córtale la garganta! —Minami estaba echando fuego por la boca.
—Oigan, miren. —Yuzuriha señaló a Senku y la mujer—. Están saliendo del restaurante.
Los vieron salir y caminar hasta entrar a una tienda de lencería cerca del restaurante, y entonces hasta Yuzuriha y Ruri se indignaron.
—¡Kohaku, haz algo! —le gritaron las cuatro.
Ella suspiró largamente, caminando hasta donde estaba Senku, con las otras siguiéndola con cara de que estaban listas para cometer homicidio.
Entró a la tienda y vio a Senku sacando un buen fajo de billetes, entregándoselos a la mujer.
—¡TÚ! —gritaron Amaryllis y Minami, con los puños apretados.
—¿Ah? —Senku volteó, abriendo los ojos con sorpresa—. ¿Y ustedes qué hacen aquí?
—Creen que me estás engañando y esa mujer es tu amante —dijo Kohaku con desinterés, cruzando los brazos.
—¡¿Qué haces?! ¡No se lo digas así! ¡Reclámale, pídele el divorcio o algo! —Amaryllis y Minami la sacudieron sus hombros.
—Se-Senku-kun, no estás engañando a Kohaku-chan, ¿verdad? —preguntó Yuzuriha, temerosa.
—Claro que no, ¿de dónde sacaron esa mierda?
—¡¿Y qué haces en una tienda de lencería con una mujer que no es tu esposa, eh?! —Minami lo señaló acusadoramente.
—Eh, esta tienda es de Yuzuriha. —Las miró con fastidio.
—¿Lo es? —Todas la miraron con sorpresa.
—Oh, ahora que lo menciona, es cierto. —Rio nerviosamente—. Es una de mis sucursales y… ¡Oh, Senku-kun es uno de mis inversionistas! Eso es lo que haces aquí, ¿no? —Se sintió aliviada.
—Más o menos. —Rascó su oído con el meñique—. Nozomi trabaja en varias de tus sucursales. —Señaló a la mujer, que se veía muy confundida y hasta asustada—. También trabaja en tu sucursal del centro, donde vendes peluches, allí pedí este regalo y aquí me lo entregó porque está más cerca de mi trabajo. —Alzó la caja rosa llena de brillantina—. Y de paso le dejé el dinero de este mes para esta sucursal, para ahorrarnos la comisión del banco. —Bufó, comenzando a salir del lugar.
Ellas lo siguieron, Kohaku aburrida, Amaryllis y Minami todavía escépticas, y las otras dos aliviadas.
—¿Y qué hay de las rosas amarillas? ¡Kohaku dijo que nunca le regalas flores! Y en el mensaje que le dejaste le pedías perdón por algo.
—Ah, ¿ya llegaron?
—Sí, me sorprendió verlas. —Kohaku sonrió, relajada—. Nunca me das flores así, solo macetas, y muy rara vez.
—¿Cuál es tu explicación, eh? —Amaryllis lo miró con ojos entrecerrados—. ¡¿Si sabes que esas flores son típicas de los infieles, verdad?!
—No podría importarme menos esas tonterías. —La miró con sequedad—. Y no son para Kohaku.
—¡¿Entonces admites tu infidelidad?!
—No. —Pareció aún más fastidiado—. Son para mi hija, le gustan las flores amarillas. También esto es para ella. —Volvió a alzar la caja rosa con brillantina.
—Ah. —Las cuatro se congelaron.
Claro, su hija.
—Oh, es cierto. —Kohaku de repente recordó y empezó a carcajearse—. Ayer se enojó porque le prometiste acabar con su nuevo experimento juntos antes de dormir, pero yo te distraje. —Sonrió traviesamente—. Creo que también debería disculparme. Le prepararé su comida favorita y también su postre favorito. —Comenzó a mirar alrededor—. Ya que estoy aquí, compraré los ingredientes. Pueden irse si quieren. —Se despidió de su hermana y sus amigas.
—Muy bien, creo que no me queda más que hacer aquí. —Amaryllis se marchó con los hombros hundidos, llorando cascaditas.
—Y yo que creía que teníamos un buen chisme aquí. —Minami no sabía si estar decepcionada o aliviada.
Ruri y Yuzuriha las siguieron con sonrisas aliviadas. Por un momento dudaron, pero les alegraba confirmar que todo estaba bien, tal como pensaron.
Kohaku se quedó con su esposo, comprando ingredientes para malcriar a su linda hijita, antes de ir a casa en el auto de Senku.
Como faltaban un par de horas para que su pequeña regresara de la escuela, decidieron aprovechar el tiempo a solas y pasaron una tarde muy "romántica" en ese San Valentín.
Con todo lo que sucedió ese día, Kohaku olvidó prepararle un regalo a Senku por San Valentín, pero a ninguno de los dos le importó demasiado… menos cuando el regalo llegó nueve meses después.
Fin.
Holaaaaaaa :D
Feliz San Valentín uwu
Este fanfic también participa en nuestra hermosa Semana SenHaku q termina mañana TTwTT
Tema: lenguaje de las flores.
No sé mucho de este tema y creo q Senku y Kohaku tampoco XD Así que hice lo primero q se me ocurrió xP
Ojala les haya gustado y no olviden que se les ama muchito!~
Me despido!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
