¡Saludos queridos lectores!

No tengo mucho qué decir al respecto de esta historia, más allá de que corresponde al Día 24: Tatuajes del SasuKarin Month Junio 2021 así que sin más, los dejo con esta pequeña historia n.n


Karin se encontraba ocupada en su labor de asistente cuando oyó un conjunto de risas que llamaron su atención. Cuando levantó la mirada para ver lo que ocurría, se dio cuenta que el equipo de marketing y diseñadores, platicaban animadamente.

La mayoría de los integrantes de esos equipos eran mujeres y seguramente estaban contándose los últimos chismes de la oficina ahora que la hora de comida había empezado, pero todas quedaron calladas cuando de la oficina principal salió Sasuke.

—¿Tienes listos los papeles? —el hombre se dirigió a ella.

—No. Necesito al menos media hora para hacer las correcciones que solicitó hace cinco minutos —respondió la pelirroja de mal humor y el azabache frunció el ceño— No me mire así, si yo no fuera excelente en mi trabajo, necesitaría un día entero.

—Estaré en el restaurante Royal. Apenas hayas terminado, quiero que me lleves los papeles allí.

—¿Se da cuenta que ya es la hora de la comida? —señaló Karin y el hombre endureció más su gesto— Los llevaré apenas salgan de la impresora, aunque me muera de hambre.

Sasuke resopló sin hacer ruido y se fue ante las miradas de admiración y lujuria de la mayoría de las mujeres que lo veían pasar. Ver pasar al gran jefe por los pasillos era motivo para que las féminas detuvieran lo que estaban haciendo para apreciar la figura masculina del Uchiha y nunca faltaban algunos cuchicheos con comentarios que expresaban los deseos por ese hombre. Sin embargo, y a pesar de que Sasuke se daba cuenta y le fastidiaba, los ignoraba por completo.

—Idiota —murmuró Karin regresando al trabajo, pues Sasuke o no se daba cuenta o simplemente no le interesaba responder a las indirectas de la chica. Es decir ¿No era demasiado obvio que ella quería que la invitara a comer para compensar que se tenía que quedar a corregir lo que Suigetsu no pudo hacer bien desde el principio?

Ni siquiera esperaba que le dijera algo romántico o le hablara afectuosamente, sólo quería una invitación a comer con él.

De mala gana, Karin siguió tecleando en la computadora hasta que se dio cuenta que el grupo de mujeres que se había estado riendo antes de la salida de Sasuke, aún no se iba. Ellas seguían riendo y la pelirroja notó que la miraban de reojo con una risilla burlona.

Aquello no era tan inusual. Todos en la oficina sabían que ella era novia de Sasuke, pero los murmullos nunca cesaban porque como él jamás mostraba algún trato romántico con ella, se corrían chismes diversos al respecto, desde cuestionar la sexualidad del azabache hasta asegurar que ella se había inventado el noviazgo para alejar a la competencia, pero que, en realidad, él ni siquiera la miraba.

Karin entendía que el mundo pensara así, en su momento, ella también se cuestionó demasiado aquella relación, pero es que después de cinco años juntos, ella aprendió algo muy simple de Sasuke: no le gustaba mostrar afecto en público.

No, no era algo que él le hubiese dicho en una discusión dónde ella le reclamara al respecto y tampoco era algo que ella se dijo a sí misma para autoengañarse. Era más bien algo que ella aprendió a lo largo de los años.

Al principio, ella lo aceptó, pero con el tiempo, el vacío que sentía de no tener otros momentos de afecto a excepción de cuando estaban a solas, comenzó a dolerle y aunque generalmente no le importaba lo que otros dijeran de ella, no podía negar que tanto tiempo de murmullos, cada vez la hacían volverse más insegura.

Esta situación ya se la había planteado a Sasuke hacía una semana y tras varias idas y vueltas, acordaron que él intentaría mostrarse más receptivo con ella en público en los tiempos fuera del trabajo.

Si, ella tenía claro que su forma de ser no iba a cambiar de un día para otro y que una semana tampoco era suficiente tiempo, pero ¿De verdad no podía invitarla a comer? ¡Era algo muy simple!

—Cuando volvamos del viaje, no se sorprendan si ven ALGO diferente con el jefe —se oyó la voz de la jefa del departamento de marketing que había alzado el volumen para que Karin la oyera.

—Pero la señorita Uzumaki…

—Las cosas cambiarán. Siempre cambian —interrumpió la gerente a la joven que iba a protestar— Además, un hombre siempre hará de lado a una mujer cuando vea a una mejor candidata.

Esa charla no duró demasiado porque el grupo se disolvió para ir a comer y si, Karin había oído la conversación, pero no le prestó mayor atención, pues ya podía imaginarse de lo que se jactaba la mujer.

Una vez que Karin terminó las correcciones e imprimió los documentos, tomó un taxi y se apresuró al restaurante.

—Aquí están sus papeles, jefe —ella le extendió el folder a Sasuke, quien estaba acompañado de algunos socios— Me retiro.

—Gracias.

Sasuke tomó el folder y Karin dio media vuelta dispuesta a tomar su hora de comida, pues su novio ni siquiera intentó detenerla para decirle algo al respecto y ella tenía hambre, pero al pasar junto al hostess para salir, este se le acercó.

—¿Está lista para tomar su mesa?

—Sólo vine a entregar unos documentos a mi jefe, gracias —respondió Karin confundida, pues era algo que ella ya le había comentado al empleado cuando llegó para que la dejaran pasar.

—Lo sé, pero el señor Uchiha hizo la reservación de otra mesa y nos dio órdenes de llevarla a ella cuando terminara de hablar con él —explicó el hombre con cortesía y sacó un sobre que le extendió a ella— También me pidió que le entregara este sobre y le dijera que lo leyera antes de decidir si quiere o no tomar la mesa.

Karin estaba enfadada por la falta de atención de su novio, pues aunque le hubiese reservado una mesa para comer en un restaurante de cinco estrellas, le parecía frívolo de su parte dejarla comer sola así que si, ella ya había pensado en rechazar la mesa cuando el hostess le habló del sobre.

—Si, tomaré la mesa —respondió la fémina cuando leyó el contenido y el hostess hizo su trabajo.

Al parecer, Sasuke la conocía lo suficientemente bien como para darse cuenta de que ella iba a enfadarse con él y rechazar la mesa, pues el sobre le explicaba brevemente el por qué y asegurándole que se reuniría con ella después de su comida de negocios.

Había que decir que ella estaba confundida cuando aceptó quedarse, parecía que él intentaba comprarla con una comida lujosa y hasta estaba incrédula que él realmente fuera a reunirse con ella, pero cuando el hostess la dejó en una mesa para dos, decidió esperar a ver lo que él haría.

—Tenemos el contrato —Sasuke llegó diez minutos después a la mesa de Karin y se sentó sin muchas ceremonias.

—No tenía duda de ello —contestó seria bebiendo de la copa de vino que le ofrecieron mientras esperaba que le sirvieran.

—Después de la comida te dejaré en la oficina e iré a la reunión con Sato Company. Necesito que…

—Lo sé. Necesitas el proyecto corregido para Lighting Inc. —bufó Karin por lo bajo.

—Sobre la junta de mañana…

—¡Sasuke! Sé lo que tengo que hacer. Yo llevo tu agenda. ¿Recuerdas? —dijo más molesta para luego inhalar y exhalar para relajarse— ¿Sabes? Es la hora de la comida. ¿Podemos olvidarnos del trabajo en este tiempo?

—¿Qué le puedo ofrecer, caballero? —llegó un mesero después de que Sasuke le hiciera una seña.

El joven hombre pidió comida y una copa para acompañar a su pareja y ninguno de los dos dijo nada más allá del pedido hasta que el mesero se fue.

—¿No ya habías comido con el señor Sato?

—No. Sabes que odio prolongar las reuniones.

Y si, Karin sabía que el fuerte de Sasuke no eran las relaciones públicas y todo lo que tuviera que ver con comidas, cenas o desayunos de negocios le fastidiaban, pues no importaba si se resolvían los acuerdo en pocos minutos, la etiqueta era quedarse a comer con los clientes y socios para socializar y estrechar las relaciones. Las fiestas eran todavía peor para él.

—¿El señor Sato no se tomó a mal que no comieras con él?

—Le dije la verdad. Su cambio de horario de la reunión te enfadó y debía compensarte.

—En todo caso, debiste invitarme a sentarme con ustedes —replicó la mujer, aunque fingiendo estar enojada y Sasuke sólo se encogió de hombros.

Karin se sonrojó, pues enseguida entendió todo. Si, la usó como excusa para salir de una situación que él odiaba, por ello no la invitó a sentarse con ellos, pero reservar una mesa en el restaurante más lujoso de la ciudad y no comer nada hasta reunirse con ella, eran el tipo de acciones que él hacía por ella y por nadie más.

—El avión sale a las…

—Seis de la mañana. Ya lo sé, yo reservé el vuelo —siguió Karin— ¿Por qué estás tan nervioso? —preguntó, pues aunque el rostro de Sasuke parecía estoico, ella detectó desde el principio su inquietud— ¿Acaso no confías en mí para tener todo en orden mientras no estás?

—Si no confiara, no te dejaría a cargo —respondió con sinceridad— Es Hana la que me preocupa.

—Dijiste que era la mejor para tomar mi lugar en el viaje.

—Entre los jefes de departamento es la mejor, pero no creo que sea suficiente. Eres la única persona que conozco que puede llevar un itinerario como ese sin sudar.

—Eso suena a un cumplido —sonrió Karin y por debajo de la mesa, acariciaba la pierna de su novio con el pie— Y eso que estamos en público.

—No presiones —pidió Sasuke desviando la mirada.

—Hablando de Hana, ¿Sabes que estaba diciendo a las demás después de que te fuiste? —preguntó Karin para desviar el tema, pues no quería retroceder en los pasitos que su novio iba dando.

—No me interesa.

—Qué curioso, porque hablaba de ti. Les estaba diciendo al resto de las chicas que regresarías cambiado del viaje —ella soltó una risilla— Creo que además de los difíciles negocios en el país del Rayo, tendrás que lidiar con una Hana tratando de seducirte.

—Salgo contigo.

—Corrección, vivimos juntos, pero como te dije hace una semana, toda la empresa cree que no me tomas enserio y de nada sirve que les diga que vivo contigo, porque creen que miento —señaló Karin— Al principio, nadie te coqueteaba si sabían que salíamos porque pensaban que teníamos una relación estable, pero con el tiempo, ellos comenzaron a creer que sólo caliento tu cama.

—Somos estables.

—Mientras el resto del mundo no lo perciba así, seguirás teniendo mujeres revoloteándote como abejas a la miel. Bueno, eso sólo hasta que el rumor de que eres gay se haga más fuerte y estarás en la misma situación, pero con hombres alrededor —Sasuke frunció más el ceño y Karin soltó una risilla porque sabía que sin importar si eran hombres o mujeres, él odiaba ese tipo de atenciones— No importa lo que yo haga o diga, mientras no hagas o digas algo frente a los demás que los convenza de que lo nuestro es serio, las cosas seguirán igual aún incluso si nos casáramos en una enorme ceremonia. Si no ven amor, es todo fingido.

—Es absurdo que cuente esas mentiras cuando nada de eso ha pasado ni pasará.

—Las mujeres como ella abren brechas en las relaciones desquiciando a las mujeres para separarlas de su pareja y así poder llegar al "rescate" del pobre hombre incomprendido cuya pareja no le tuvo confianza —explicó Karin, pues ya había visto ese patrón en más de una ocasión.

Uchiha soltó un gruñido, pues sabía que ella tenía razón, en lo referente a los cotilleos de la oficina como a las acciones de Hana. Además, aunque Karin estaba siendo comprensiva y paciente con su falta de atenciones en público, sabía que ella se merecía algo más.

La comida siguió su curso, principalmente con Karin platicando de cosas varias y con uno o dos intentos de Sasuke por hacer lo mismo. Sin embargo, una vez terminada la comida, volvieron a su rutina del trabajo hasta volver a casa.

En la casa, estando solos, Sasuke podía llegar a ser más cálido y cariñoso, con algunas caricias, abrazos o sonrisas. Nunca era encimoso, pero al menos respondía los gestos de Karin, así que raramente él era quien daba el primer paso. Empero, Karin era feliz con eso porque sabía que difícilmente lo haría con alguien más, lo que querría decir que cada gesto, era sincero y que él extrañaba que ella fuera la encimosa, pues muchas de las iniciativas de él se daban cuando por alguna ocupación en casa, ella se veía distraída de él.

Ahora Karin se preguntaba cómo Sasuke pasaría aquella semana de viaje, pues sería la primera vez en mucho tiempo que se vieran distanciados por más de tres días. Es decir, ella, como su asistente, solía ir a la mayoría de los viajes de negocios con él y a los que no iba, él solía estar de vuelta en menos de tres días, pero ahora, yendo a un país más lejano y ciertas dificultades con la gente del Rayo, se sabía que las negociaciones serían más complicadas y ya que Sasuke no solía estar fuera tanto tiempo, decidió dejar a Karin a cargo.

Si Karin se preguntaba el estado de su novio en una semana separados, no era porque ella no fuera a extrañarlo, por el contrario, ella sabía lo mucho que lo iba a echar de menos, pues de los cinco años de relación, cuatro de ellos habían vivido bajo el mismo techo y dos de esos cuatro llevaban viviendo solos. Lo que se preguntaba era si a él le iba a afectar tanto como a ella o si sería la oportunidad para que él se diera cuenta que estaba mejor solo.

Transcurrió la semana más rápido de lo que Karin creyó, especialmente porque podía mantener la mente completamente ocupada en el trabajo. Los días sólo se hacían largos cuando volvía sola a casa y se aceleraban desbocadamente cuando llamaba a su novio por teléfono o videollamada, las cuales, eran cortas, pues la diferencia de horario no les dio más que tres o cuatro oportunidades de llamarse. El tiempo de esas llamadas que ya de por sí se sentían cortas, apenas duraban cinco minutos. Empero, cuando Karin despertó al octavo día por causa del despertador, se asustó y luego se sorprendió al sentir a alguien abrazarla.

—¡Sasuke! ¿Por qué no me despertaste? —reclamó ella enojada mientras abrazaba y repartía besos por la cara del hombre que estaba adormilado— Te dije que si me quedaba dormida me llamaras para irte a recoger al aeropuerto.

—No tenía caso despertarte —respondió Sasuke sonriendo por los besos y la pegó más a su cuerpo.

—Al menos me hubieses despertado cuando llegaste —ella seguía reclamando, pero no dejaba de besarlo.

—Vas a ir a trabajar, necesitas dormir.

—Si mi jefe no fuera un idiota me tomaría el día libre —rió la pelirroja, no sólo porque estaba hablando con su jefe, sino que de antemano sabía que el que los dos se tomaran el día libre al mismo tiempo sin suficiente tiempo de aviso, sería equivalente al caos en la empresa.

—Iba a darte el viernes, pero me llamaste idiota —respondió el azabache aun sonriendo y Karin terminó por llevar los besos a sus labios.

—Tienes que darle el viernes libre a tu sexy asistente o voy a enojarme conmigo —ella cambió su papel cuando acabó el beso.

—Se te hará tarde —señaló Sasuke, pero no la soltó.

—Bien, me iré al trabajo y no saldré a comer para acabar temprano. Tendré todos los pendientes de hoy listos a las seis, así que espero que me lleves a un buen restaurante a cenar.

—Pensaba en algo diferente —le acarició las piernas conduciendo sus manos dentro de sus muslos a un punto sensible y Karin, aunque receptiva, terminó por empujar a su novio y salir de la cama de un salto.

—Si haces eso no podré decirte que no, se supone que tú eres el que evita que nos quedemos todo el día en la cama —sacó ropa limpia de los cajones y tomó una toalla antes de meterse al baño dando un portazo, porque si, ella tenía poca fuerza de voluntad si él daba el primer paso y una semana separados no ayudaba.

Todo apuntaba a que el día había transcurrido sin incidentes, pero Karin no pudo evitar notar un par de detalles inusuales que llamaron su atención. Por ejemplo, parecía que Sasuke se había vuelto más atento y cariñoso con ella como para prepararle el desayuno mientras se bañaba, él fue quien la llevó a la oficina y cuando se reunieron por la noche, no salieron de la habitación en toda la noche después de cenar. Simplemente parecía que estaba cumpliendo su palabra de ser más abierto en sus afectos y estaba segura de que la semana separados había tenido gran influencia en ello, pero también hubo algunas situaciones que le parecieron extrañas.

Durante el desayuno y la comida él le envió comida por servicio de delivery porque dijo tener unos asuntos que atender. Que le enviara la comida ya de por sí era extraño porque por lo regular comían juntos, ya fuera en un restaurante o ella era la que pedía la comida pues Sasuke no quería llenar su celular con aplicaciones que según él, difícilmente iba a usar cuando aún había restaurantes con servicio a domicilio y no, no comer juntos tampoco fue lo extraño, a veces ocurría, especialmente cuando ella salía con sus amigas o tenía que quedarse en la oficina a resolver cosas y él no podía cambiar su horario de comida por causa de su agenda, pero era la primera vez que él le enviaba comida.

Si, que él tuviera esa consideración con ella podría ser algo más a la lista de que Sasuke estaba cumpliendo su palabra, pero lo que realmente llamó su atención, fue que él dijo que tenía unos asuntos que atender. ¿Qué asuntos podría tener que le llevaran tanto tiempo?

No era como si Karin fuera una de esas novias locas obsesionadas con saber dónde está su novio cada segundo del día, pero al ser la asistente de su novio y el que vivieran juntos, la hacía enterarse de su paradero de alguna u otra forma. Tampoco era como que Sasuke no tuviera tiempos libres fuera de la oficina y que por uno u otro motivo ella no supiera dónde estaba, pero era precisamente esto lo que lo hacía sospechoso, porque cuando ocurrían esos momentos, Sasuke jamás le decía dónde o qué estaba haciendo a menos que ella preguntara y en esta ocasión él simplemente le envió la comida y un mensaje diciéndole que no podría acompañarla por sus asuntos.

Habría sido menos extraño que sólo enviara la comida sin decir más o con un mensaje donde le deseara que lo disfrutara. Así, ella sólo habría pensado que él no quería ir a la oficina en su día libre y que el envío de comida era algo más a la lista de las cosas lindas que estaba haciendo por ella, pero no, las cosas se sentían extrañas.

La sensación de incomodidad de Karin duró varias horas, por lo menos hasta la noche en que la fue a recoger al trabajo y pasaron el resto de la noche juntos. Además, ella le preguntó al respecto de sus asuntos durante alguna charla de la noche y ella le creyó cuando Sasuke le respondió que había ido al cementerio. Es decir, eso explicaba su extraño comportamiento, pues él rara vez iba a visitar a sus padres y hermano. Usualmente sólo iba en sus aniversarios luctuosos, pero tampoco era de extrañar que tomara un día del año al azar para querer ir. Por lo regular, cuando tenía la idea de visitar el panteón, no actuaba normal hasta que hacía la visita y volvía de ella.

Sin embargo, el siguiente día iba a traer más incertidumbre de lo que Karin hubiese pensado.

Esta vez, Karin había llegado a la oficina en su propio auto, pues debido al itinerario del día, ella y Sasuke tendrían que hacer algunos viajes en separado y el evento no pasó desapercibido para las personas que estaban al tanto de esa relación "fácilmente disoluble". De hecho, ya que nadie sabía que vivían juntos, pensaban que cuando llegaban en el mismo coche —que era poco común debido a sus ocupaciones del día—, era porque al jefe se le había antojado estar con su "chica de noche".

Con ello en mente, a Karin no le extrañó oír risillas cuando pasó en frente de un grupo de mujeres que habían estado hablando con la jefa de marketing y habían bajado la voz cuando vieron a la pelirroja llegar.

—¡A trabajar! —exclamó Karin para disolver el grupito de mujeres que, pese a echar a correr a tomar sus puestos, no dejaban de reírse.

—Ya tenemos listas las propuestas para la campaña de otoño —Hana se acercó a Karin con una enorme sonrisa burlona y le estiró un folder.

Si la oficina estaba llena en su mayoría de mujeres babeando y deseando a Sasuke, podría decirse que Hana era la Reina de todas ellas, así que desde que en la oficina supieron que Karin era su novia, la jefa de marketing siempre le hablaba con falsa amabilidad y no, no eran alucinaciones de la pelirroja, cuando ella le hablaba, era como si se esforzara en que todos notaran que estaba siendo hipócrita.

—Lo revisaré en cuanto tenga tiempo. ¿Ya tiene lista su presentación para esta tarde? —preguntó la pelirroja de mal humor, porque esperaba poder alejarse de ese ambiente lo antes posible. Lo último que necesitaba era una queja de recursos humanos porque si, las primeras veces ella ya había explotado contra ella y ahora lo único que Karin podía hacer era ignorar esa actitud. Mientras cumpliera con el trabajo, no podría hacer mucho.

—Todo listo.

—Ayer te envié el material para que empiecen a trabajar con la nueva campaña. Estuve hablando del tema la semana pasada con Iris, así que ella puede darte los detalles. De todas formas, el correo tiene la información pertinente y habrá otra junta para afinar detalles del proyecto mañana.

—Claro, ya nos ponemos a trabajar en eso —ella seguía sonriendo ampliamente y antes de que Karin se marchara a su oficina, volvió a tomar la palabra— ¿Se siente bien, señorita Uzumaki? No tiene buena cara.

—Estoy bien. Sólo haz tu trabajo —contestó Karin tratando de evitar tocarse la cintura porque le dolía. Es decir, ella sabía que no debería quejarse porque ella misma incitó a Sasuke a continuar con la noche, pero no podía ignorar que le doliera.

—Por cierto, ¿ya ha hablado con el señor Uchiha sobre mi desempeño sustituyéndola?

—Hablará de su decisión después de la junta con los ejecutivos de Lifestyle —respondió la pelirroja más que irritada. No por el tema, ya sabía la opinión de Sasuke al respecto, sino porque lo había sacado a colación frente al resto de los trabajadores para hacerla quedar mal. Lo irónico era que sería al revés y Karin prefería seguir viéndose enfadada y dejar que Hana lo oyera directamente de Sasuke.

Karin pudo notar que su reacción amplió más la sonrisa de Hana, pero ella decidió centrarse en el trabajo, pues si dejaba que todas esas cosas la siguieran molestando como al principio de que empezara a trabajar ahí, sólo gastaría tiempo y energías. Además…

Las vocecillas burlonas volvieron a oírse cuando Sasuke llegó a la oficina, y es que él se había retrasado unos minutos porque le tocó el alto yendo detrás del auto de Karin y con ello, el semáforo en rojo pareció seguirlo varias calles antes de llegar.

Cuando la pelirroja se volvió para entender la reacción de las mujeres, vio a Hana acercarse a Sasuke con una sonrisa coqueta.

—Agradezco mucho su ayuda la semana pasada. Di lo mejor de mi para complacerlo —Karin alcanzó a escuchar la voz melosa de la mujer.

—Buenos días —saludó estoico, para seguir caminando hasta su oficina. Al pasar junto a Karin, le dio una indicación— Sígueme.

Karin pudo oír gritos contenidos de parte de las mujeres que habían estado murmurando de ella cuando cerró la puerta tras de sí.

—Te dije que buscaras a alguien más desde el año pasado —comentó Karin riendo cuando cerró la puerta, pues ella sabía que aquél saludo que le dio Sasuke era sólo porque su asesor de imagen, al que rara vez hacía caso, le había sugerido tratar de ser amable con la gente que iba a despedir para que no usaran su frialdad como excusa para quejarse de malos tratos— Por cierto, ¿qué pasó? ¿por qué llegas hasta ahora?

—¿Están listas todas las propuestas para la junta de la tarde? —preguntó Sasuke tras soltar un bufido a la pregunta de la fémina, no quería perder tiempo en eso.

—El equipo de diseño aún tiene algunas correcciones que hacer, pero dijeron que lo tendrían a tiempo —respondió Karin— El apagón del viernes los retrasó bastante.

—Avísame en cuanto esté listo y dile a IT que elijan a alguien para que esté con nosotros durante la junta.

—Claro.

—¿Qué pasa? —preguntó Sasuke, pues cuando dio su orden creyó que Karin simplemente daría la media vuelta para hacer sus labores, pero en su lugar, ella le sonreía de forma pícara.

—Cuéntame —pidió sentándose en la esquina del escritorio de Sasuke y él, con la mirada, le preguntó a qué se refería— Sobre Hana.

—Ya te dije que no sirve como asistente —bufó el hombre.

—Si, eso ya me lo dijiste, pero no me refiero a eso. Me refiero a lo que intentó hacer para seducirte —preguntó curiosa, pues cuando hablaron del viaje, Karin había olvidado preguntar ese detalle y lo recordó cuando la vio usar un tono coqueto cuando le dijo a Sasuke que había dado todo de ella por complacerlo.

—Ve a trabajar.

—Vamos, dime. Y no me vayas a decir que no hizo nada, porque yo la oí cuando la muy ilusa dijo que haría algo para cambiar las cosas aquí y no se refería a obtener mi puesto.

—Nada diferente a lo que otras han hecho —bufó molesto— Los trucos de siempre.

—¿En serio? Decepcionante. Creí que al menos sería un poco más original con su intento —Karin se rió y se bajó del escritorio— Aunque después de ver que es Iris la que hace todo el trabajo, supongo que era de esperarse.

—Vuelve al trabajo, tenemos mucho qué hacer.

Karin se dirigió a la salida, pero justo antes de llegar a la puerta, su celular comenzó a sonar y decidió tomar la llamada dentro de la oficina, pues vio que se trataba de Suigetsu quien se suponía que debía estar en una junta con los Hyuuga.

—¡¿Cómo te olvidaste del maldito contrato?! —preguntó Karin furiosa— ¡Eres un idiota!

La pelirroja colgó y con la cara roja miró a Sasuke. Después de aquello, era obvio lo que sucedía, así que ni siquiera tuvo que decir nada para informar la situación a Sasuke y ya que Suigetsu se había olvidado del contrato que firmarían con los Hyuuga, Uchiha la envió a llevarle una copia.

—No tarde —pidió Sasuke enojado, no con ella, pero era inevitable que su humor empeorara con esa noticia, especialmente después del asunto de los semáforos.

—¡Idiota! —bufó Karin al salir de la oficina de Sasuke y obviamente fue escuchada por los demás que alimentaron el cotilleo. Tenía demasiadas cosas que hacer y la cintura lastimada como para andar compensando las fallas del albino sólo porque seguramente había estado ligando con alguien en la cafetería y se olvidó de los papeles en algún lado.

Apresurada, Karin imprimió un nuevo contrato y salió como rayo de la oficina para no impacientar a los futuros socios.

Cuando volvió, pudo notar nuevos murmullos mientras caminaba por el pasillo de regreso a su oficina y alcanzó a oír algunas frases sueltas que le hizo entender mejor por qué todos en la oficina, porque ya no sólo era en su piso, parecían más insistentes en murmurar mientras la miraban.

Según lo que entendió, pensaban que algo había pasado entre Hana y Sasuke durante el viaje y que ese era el motivo por el que estaban pensando ponerla a ella como asistente y que también, esa era la razón por la que no llegaron juntos y ella parecía molesta desde que inició el día. En pocas palabras, pensaban que sólo porque se acostaba con el jefe ella tenía ese puesto y ahora alguien más iba a reemplazarla.

No era un cotilleo nuevo que pensaran que ella tuviera ese puesto por salir con Sasuke, pero aparentemente el que se considerara a Hana como la posible sustituta, les daba motivos para alimentar ese rumor y bueno, es que nadie en la oficina sabía que buscar una sustituta, tenía que ver con que a ella iban a ascenderla.

—Señorita Uzumaki, la señorita Satoshi ha dicho que el correo que le envió es erróneo —Iris se acercó a la pelirroja en cuanto la vio llegar— Ya le expliqué que es el nuevo formato, pero ella insiste en que usted se equivocó.

—¿Y dónde está ella? —preguntó Karin molesta, no con la chica que le daba el informe, sino con Hana.

—En la oficina del señor Uchiha.

—Gracias, vuelve a tu puesto. Yo me encargo.

Iris asintió y obedeció, mientras Karin se dirigía a la oficina de Sasuke. Sin embargo, antes de poder alcanzar a poner la mano en la manija, Hana salió de allí acomodándose la falda y sonrió ampliamente cuando vio a Karin.


Estaré subiendo la continuación en cuanto me sea posible y no habré de tardar demasiado, ya que lo tengo completado n.n