¡Saludos queridos lectores!
Con sólo unas horas de diferencia, me alegra decir que aquí está la continuación de esta historia que espero les guste n.n
Sin más, los dejo con el capítulo n.n
Karin miró a Hana, estaba confundida porque era absurdo que saliera de aquella forma de la oficina de Sasuke. Cualquiera que viera esa escena, pensaría que Sasuke y ella tuvieron sexo en la oficina, incluso Uzumaki lo habría creído en otros tiempos, pero ella no se dejó llevar por esa fachada y mucho menos por alguien como Hana.
—¿Ya te han aclarado las dudas? —preguntó la pelirroja con el ceño fruncido, porque, aunque no creyera en lo que veía, era molesto que la mujer se esforzara en mentir.
—Si. Sasuke fue muy detallado con la explicación —se abrochó el último botón de la blusa para reducir el escote y se fue caminando con aire de suficiencia.
Entró a la oficina y vio a Sasuke leyendo apresurado algunos documentos en su escritorio.
—Si no fuera porque fui yo quien te dejó seco anoche, me creería ese teatro —comentó Karin al entrar, porque si, al principio de la relación ella habría hecho todo un drama con lo que hizo y dijo Hana, pero a esas alturas, se conocían bastante y había más confianza.
—¿De qué hablas?
—Olvídalo, no tiene importancia —suspiró ella— Llegué a tiempo. Todo salió bien.
—¿Ya hiciste lo que te pedí en la mañana?
—¡Acabo de llegar! ¿Por qué pides imposibles? —exclamó la pelirroja y Sasuke le dirigió una mirada que reafirmaba su pregunta— Si, estuve enviando correos en lo que Suigetsu bajaba.
—Pregunta si los de diseño ya han terminado, tómate un café y pide el almuerzo para los dos. Tenemos varios asuntos que atender antes de la junta de la tarde.
Karin soltó un suspiro cansado y dio media vuelta para salir de la oficina, no sin antes lanzarle un beso a su novio.
—¿Qué harías sin mí? —dejó la pregunta en el aire y se fue.
El día siguió su curso, pero los murmullos en la oficina y el comportamiento arrogante de Hana parecían ir en aumento y aunque Karin podía entender los murmullos, porque todos creían los cotilleos que ellos mismos se inventaban, no entendía qué razones podría tener Hana para sentirse así. Es decir, si, ya se le había dicho que el viaje de negocios junto a Sasuke sería una prueba para saber si podría ocupar el puesto de asistente y su pequeña mente parecía fantasear con que ello era equivalente a que despedirían a Karin, pero Sasuke aún no le daba su resolución y tampoco había motivos para que creyera que tenía el puesto asegurado.
¡Vamos! Con trabajo pudo llevar la agenda de una semana y parte de ella, Karin ya la había programado antes de que se fueran y aunque Suigetsu había olvidado un contrato importante en una cafetería por querer ligar justo antes de la reunión, Hana no guardó las presentaciones en la laptop que se llevó para el viaje, aun cuando incluso pidió una hora extra de trabajo para ordenar lo que necesitaba para esos negocios. Eso sin mencionar, que la ausencia de Hana dejó en evidencia que la que verdaderamente hacía el trabajo efectivo era Iris.
El único motivo por el que Sasuke no se volvió loco por eso cuando Hana le dio la noticia de su olvido, era porque Karin le había dejado a él una memoria con copia de todo lo que iban a usar antes de irse.
Un fallo como ese debería ser suficiente para que Hana entendiera que no tendría el trabajo y aún si había alguna esperanza, tratar de esa forma a la actual asistente resultaba absurdo porque era Karin quien hacía las evaluaciones de los posibles candidatos al puesto.
Hana debía ser muy estúpida si sentía que había ganado un puesto que no se merecía, pero después de la importante junta de la tarde, apareció ante Karin una razón para entender el por qué esa mujer creía tener el puesto asegurado.
—Señorita Satoshi, se le presentarán los resultados de su evaluación dentro de media hora, así que, por favor, acuda a la oficina del señor Uchiha para ese entonces —le anunció Karin educadamente a pesar de que quería explotar por su comportamiento.
—Por supuesto. Para ese entonces, espero que tu lugar ya esté limpio —sonrió orgullosa.
—Le aconsejo, señorita Sato, que no cante victoria antes de tiempo o podría decepcionarse —respondió Karin a punto de gritarle que en realidad iban a despedirla, pero si se abstenía, era porque lo último que quería, era alargar el proceso de despido, pues si terminaba gritándole frente a los demás cuando parecía que estaban teniendo una charla tranquila, ella podría alegar que ella tenía algo en su contra.
Claro, existían las evaluaciones, pero ya que era la propia Karin quien las realizaba, se pondría en duda la validez de estas y habría un proceso largo de investigación.
Todo este asunto se podría evitar, de no ser que la pelirroja tenía antecedentes con Hana por acoso laboral y es que si, de recién que comenzaban a trabajar juntas, Karin le gritó muchas veces exasperada cuando alcanzaba a oír los comentarios maliciosos de la mujer y aunque hubo muchos testigos de aquellos comentarios, ninguno declaró en contra de Hana porque sería admitir que ellos avivaban esos rumores.
A los ojos de recursos humanos, Karin le gritó sin motivo y fue por ello por lo que tuvo que aprender a controlar sus emociones, no sólo para no explotar con cada comentario que oía, sino también para evitar las sanciones y las consecuencias legales.
Sasuke no pudo hacer mucho para ayudarla, pues despedir a los culpables no serviría, por un lado, porque pondría en aprietos a la empresa por la cantidad de personas y por otro, porque habrían quejas de despedido injustificado. Además, él sabía separar lo personal de lo laboral y lo único que él pudo hacer por ella, fue hacer algunos despidos y algunas transferencias de personal cuyo desempeño era cuestionable, pero igualmente, Hana seguía contando su versión a los nuevos, quienes les gustaba creerle y con ella no podía tomar medidas apresuradas, mucho menos cuando en ese entonces pensaban que era bastante efectiva en su trabajo.
—Es un gran consejo, Karin, pero desde que volví loco en la cama a Sasuke, aseguré mi puesto —musitó Hana petulante.
—Si vienes drogada al trabajo, aún estoy a tiempo de agregarlo al reporte —contestó Karin, no sin antes echarse a reír porque le resultaba divertido que pensara que por decir esas cosas y llamar a Sasuke por su nombre, ella iba a creerle.
—Vamos, todos en la oficina saben que no pasaste la noche con él aún a pesar de estar separados una semana. ¿Tú por qué crees? Obviamente es porque yo le di incluso más de lo que podía tener contigo —se soltó de la lengua e incluso comenzó a hablar más fuerte atrayendo la atención de los que pasaban— Incluso buscó una excusa para deshacerse de ti en la mañana para llamarme a mí y darle lo que le gusta aún en la oficina. Es bastante enérgico ¿Sabías? No puede quitarme las manos de encima.
—¡Oh! Linda, comienzas a darme lástima, jamás había oído a alguien de tu edad contar una fantasía tan convencida de su veracidad —seguía riendo, porque realmente le divertía que ella pensara que sólo por decirle esas cosas, iba a creerle.
—Bueno, ya que supongo que él te llevó a la cama al menos una vez supongo que podrás creer mis palabras si te digo que vi su tatuaje —Karin dejó de reír, pero siguió sonriendo y el público que intentaba ser discreto sin éxito, se vio más interesado— ¡Ah! Entonces si sabes de qué hablo. De verdad llegué a pensar que sólo eras una fachada para alejar trepadoras.
—Por favor, ¿Crees que me voy a tragar eso? No te acostaste con él, debiste verlo en traje de baño —aseguró Karin poniéndole una trampa, porque ella creyó que Hana estaba hablando al azar y por casualidad acertó.
—Si, lo vi en traje de baño y como Dios lo trajo al mundo. Admito que no presté demasiada atención al tatuaje porque estaba ocupada complaciéndolo, pero sabes que el traje de baño es suficiente para cubrir el tatuaje —respondió Hana y Karin quedó muda, lo que complació a la rubia y aumentó los cuchicheos de quienes las rodeaban, momento en que la mujer se acercó a la pelirroja y le susurró— A Sasuke le queda muy bien ese sol y esa luna negra en el trasero ¿No? Y ¿Cuál era la frase…? Cómo dije, no presté mucha atención, pero cuando le agradezca por el ascenso, le pondré más atención.
Cerrando los puños con fuerza y la cara completamente roja, Karin se dirigía hacia la sala de juntas dónde Sasuke aún atendía a uno de los socios y su furia aumentaba oyendo la risa burlona de Hana, así como los murmullos burlones de los demás. Empero, poco antes de alcanzar la manija de la puerta, pudo dominarse lo suficiente para decidir esperar a que el socio se fuera para poder hablar con su novio.
Estaba furiosa, si, después de todo, no había forma de que nadie supiera del tatuaje de Sasuke a menos que alguien se lo hubiese dicho o que lo viera con sus propios ojos, pero nadie sabía del tema más que ellos dos y el tatuador del país de las Olas porque Uchiha estaba muy enojado con tener la tinta y no quería que nadie se enterara. En cuanto a que ella lo hubiese visto… ¿De qué forma podría Hana haber visto el tatuaje de Sasuke?
Uchiha no era del tipo de hombre que usaba trajes de baño cortos para nadar y el tatuaje no podría verse a menos que se pusiera una tanga o no tuviera nada y ella mejor que nadie sabía que él jamás se pondría algo como eso y tampoco mostraría su desnudez con cualquiera.
Podría decirse que las evidencias indicaban que Hana le estaba hablando con la verdad sobre lo ocurrido en el viaje y saber que Sasuke tenía la intención de despedirla no le valía como una razón para creer que mentía, porque si algo podía hacer él mejor que nadie, era el mantener la raya clara entre las relaciones personales y el trabajo, pero… también había leído de nuevo el reporte sobre el desempeño de Hana y se había modificado.
Lo que, si ayudaba a Karin a dudar fuertemente de Hana, era que conocía demasiado a Sasuke como para creer que la hubiese traicionado. Ella aún le tenía confianza después de seis años de conocerse. Era por ello por lo que aún podía mantener un poco de control sobre sí para preguntarle al respecto. Sin embargo, esa confianza se estaba debilitando y cualquier cosa podría quebrarla si Sasuke no le daba una explicación convincente.
Esperando con impaciencia, Karin se mantuvo afuera de la sala de juntas para abordar a su novio en cuanto se quedara a solas, pero antes de que eso sucediera, Suigetsu apareció con un arreglo de rosas bastante grande.
—Toma tus estúpidas flores —bufó molesto.
—¿De qué hablas? —preguntó Karin molesta y confundida sin recibir el obsequio y todos en la oficina que habían visto al albino llegar con el arreglo husmeaban para saber de quién y para quién eran.
—El idiota de nuestro jefe, me hizo ir a buscarte el arreglo de flores más grande que pudiera cargar —intentó dárselo nuevamente— Debió haberte hecho algo muy malo para haber decidido enviarte un arreglo tan grande.
—¿Qué quieres decir? —Karin lo haló del cuello de la camisa.
—Ya sabes, nadie se comporta tan lindo y atento a menos que la haya cagado monumentalmente —decía Hozuki complacido con la cara de furia de la chica.
—¡¿Sabes algo?! —preguntó exasperada pues, aunque se estaba desmontando el último ápice de confianza que le quedaba para su novio por causa de aquel comentario, aún quería pensar que era uno de esos maliciosos comentarios que Suigetsu siempre le dirigía.
—¡No! ¡Olvídalo! Si Sasuke sabe que te dije algo de lo que ha estado haciendo, va a torturarme el resto de mi vida —respondió Hozuki y a Karin ya no le importó con quién estuviera hablando Sasuke.
Karin caminaba furiosa y con lágrimas en los ojos hasta la puerta, pero antes de ella poder tocar la manija, el socio abrió la puerta y ella lo empujó afuera para entrar sin dejar salir a Sasuke. Cerró la puerta tras de sí con seguro.
Fue poco el tiempo que le llevó a la fémina hacer todo aquello, pero su mente ya había armado un rompecabezas que indicaba que Sasuke la traicionó. Es decir, después de la charla que tuvieron sobre Sasuke siendo más abierto, él no había cambiado casi nada, pero al volver de aquél viaje se había vuelto más atento y cariñoso.
Al principio, Karin pensó que había sido porque la extrañaba y tampoco le dio mucha importancia cuando al preguntarle sobre los intentos de Hana por seducirlo, él sólo le dijo que habían sido los trucos usuales, pero si lo pensaba bien, él solía ser más tajante al hablar de esos temas y ella tenía que insistir más para hacerlo hablar, pero él cedió muy fácil, quizá para no lidiar con la culpa.
Tampoco podía dejar de pensar en cuando vio a Hana salir de la oficina con la ropa desarreglada… ¡Maldita sea! ¡Ellos jamás habían hecho nada en la oficina! Sasuke siempre decía que no, por eso no le creyó a la mujer, pero si Sasuke la rechazó ¿por qué había salido tan sonriente y altanera? Además, también dudó porque la noche anterior a eso ellos habían hecho el amor hasta el agotamiento y… ¡Sasuke tampoco hacía eso sí había que ir a la oficina al otro día!
La guinda del pastel habían sido las flores con los comentarios burlones de Suigetsu que de verdad parecía saber algo y es que Sasuke jamás le había regalado flores. Él era un hombre muy práctico y sus regalos eran iguales. De hecho, el único motivo por el que él a veces le regalaba joyería, era porque a diferencia del papel, el oro y los diamantes no pierden su valor.
¿Por qué había decidido darle flores en un día cualquiera? Incluso era un chiste viejo en el mundo decir que los hombres sólo regalan flores para disculparse.
Con todo lo anterior, ya hasta dudaba que él realmente hubiese ido al cementerio el día anterior. ¿Y si se vio con Hana que también había tenido el día libre?
—¡Me debes una explicación! —Karin gritó aún más furiosa que en cualquier reclamo que le hubiese hecho antes a Suigetsu cuando la molestaba, pero los ojos los tenía llenos de lágrimas al punto de que sus lentes ya estaban empañados.
—¿Qué ocurre? —preguntó Sasuke confundido, era la primera vez que la veía tan alterada.
—¡Si tú, maldito, te atreviste a ponerme el cuerno yo…!
—¿De qué estás hablando? —se acercó ella, que se había quitado los anteojos para limpiarse las lágrimas que no dejaban de brotar.
—¡Dejo tus estúpidas flores en tu escritorio! —se oyó la voz de Suigetsu que gritaba desde afuera.
—No sé qué te dijo, pero sabes que sólo dice estupideces —comentó Sasuke tranquilo, pues pensaba que Suigetsu la había molestado, aunque era extraño que le hubiese afectado tanto.
—¡¿Te acostaste con Hana?! —soltó Karin sin miramientos, quería oír lo que él tuviera que decir sin rodeos.
—¿Qué demonios…?
—No soy estúpida, has estado muy raro desde que volviste de ese maldito viaje, pensé que era porque me extrañabas, pero Hana no ha dejado de portarse altanera conmigo y se ha estado pavoneando con toda la empresa sobre que tú la tratas diferente —decía la pelirroja más llorando que enojada— Cuando la vi salir de tu oficina se arreglaba la ropa y no ha dejado de hacer insinuaciones de que te ha estado "sirviendo para complacerte" en ese estúpido tono de puta y parece que me complaces y me das flores como si trataras de compensarme algo.
—Karin, eso no…
—¡No te atrevas a negarlo! —exclamó de nuevo enojada y tras limpiar sus anteojos se los puso de nuevo— ¡Sabe del tatuaje!
—Maldita sea —bufó el azabache cerrando los ojos y la maldición no había sido por la acusación de su novia, sino que más bien parecía lamentar que ella estuviera enterada de que alguien más supiera del tatuaje.
—¿Entonces es verdad? —a Karin comenzaba a quebrársele la voz.
—Si, lo vio, pero no me acosté con ella —se veía enojado.
—¡Ah! ¿no? ¿Entonces cómo es que lo vio? ¿Y por qué todo este desfile de atenciones que jamás habías hecho? ¿Sabes que no dudé de ti hasta que ella mencionó el tatuaje porque sé que es algo que te llevarías a la tumba a menos que sea necesario o inevitable evidenciarlo? Y tampoco creas que no me di cuenta de que borraste de mi reporte sobre su falla en el viaje.
Sasuke estaba bastante sorprendido con su novia, porque en otros tiempos Karin habría dudado con más facilidad, pero al mismo tiempo le enfadaba saber que aquellas atenciones que ella misma había pedido, ahora fueran objeto de reclamo cuando finalmente había sido más proactivo a dárselos.
—Estaba en la piscina, ella apareció y fingió desmayarse. No la sostuve, no es buena actriz, pero alcanzó a tirar de mi traje de baño. Me di la media vuelta mientras me agachaba para subirlo de nuevo —Karin se vio sorprendida— Estuvo asaltándome con preguntas sobre el tatuaje y le prometí borrar su olvido del reporte de su evaluación si prometía dejar de preguntar por el tatuaje y no se lo mencionaba a nadie.
—¿De… verdad? Pero eso no explica…
—¿Las atenciones? —completó Sasuke y extrajo de la bolsa de su saco una pequeña caja negra que puso en las manos de Karin antes de dejarla ahí, sin decir más.
¿Eso era lo que ella creía que era? Se preguntó confundida y abrió la cajita. Si, era un anillo de compromiso y para cuando Karin pudo recuperar el habla, notó que Sasuke ya había salido de la sala de juntas.
Sasuke podía reconocer que Karin había avanzado mucho con controlar sus emociones y había sentido felicidad saber que ella, pese a todo, no dudó de él aun sabiendo lo del tatuaje, porque cuando lo confrontó, ella le preguntó sobre si se había acostado con Hana en lugar de reclamarle como si hubiese dado por hecho que pasó. El problema para Uchiha, era que se sentía herido porque ella no podía reconocerle que él estaba haciendo un esfuerzo a cumplir su palabra, al punto de considerar sus atenciones como negativas.
Había que decir que si, podía entender que sus atenciones se malentendieran porque se estaban dando a la par con las mentiras de Hana, pero no podía quitarse la desazón que ello le causaba. Necesitaba un tiempo para calmar sus emociones y pensar en lo que había sucedido. Es decir, aunque no lo pareciera, su proceso de acceder a ser más abierto había sido más largo de lo que parecía y aquella semana separados, con la intervención de Naruto, había sido el empujón que le había hecho darse cuenta de que no podía seguir igual.
Cuando comenzó su relación con Karin, llevaban un año de conocerse y lo que iniciaron, era más fingir ser una pareja para alejar a aquellas chicas que lo molestaban que una relación que mereciera el nombre. La situación fue que, con el tiempo, se volvió una mentira que se hizo verdad porque ella siempre gustó de él y porque él se dio cuenta, que gustaba de ella cuando ella estaba considerando dejar la farsa de lado para buscar una relación verdadera.
Empero, había que decir que Karin había sido quien le preguntó si quería convertir aquello en una relación verdadera, pues le dijo que ella quería un novio real que no iba a conseguir siguiendo esa farsa y él no le dio la debida importancia hasta que ella habló de tener una cita, momento en que él aceptó.
Vivir juntos tampoco había sido iniciativa de él, porque en primer lugar habían vivido con Juugo y Suigetsu en una pequeña casa para estudiantes durante la mitad de la universidad. Al graduarse, tuvieron que dejar el departamento porque el contrato de renta especificaba que sólo se admitían universitarios y mientras buscaban trabajo y un nuevo lugar para vivir meses antes de la graduación, Karin encontró un departamento para dos personas bastante accesible.
Sin embargo, ella le confesó tiempo después que no se animaba a proponerle aquello porque sabía que vivir juntos era un compromiso muy grande y que no sentía que él pensara en el siguiente paso, lo que la llevaba a temer a que él la terminara, pero Sasuke se terminó enterando porque Suigetsu, que le encontró los datos del departamento fue quien, para burlarse de ella, le informó del tema.
A Sasuke le pareció bien vivir con su novia, ni siquiera dudó en aceptarlo cuando Suigetsu le mostró el anuncio mientras se burlaba, pero si era sincero, accedió porque era un buen departamento, en una buena zona, a buen precio y ya había vivido con Karin dos años bajo el mismo techo. Él no pensó en los sentimientos sino hasta al final de la lista de pros y contras y aunque una discusión de pareja era un contra a contemplar detenidamente, siempre pensó que la que terminaría por irse era ella cuando se cansara de él. Es decir, él se sentía cómodo con ella, la quería y jamás le había pasado por la mente mirar a alguien más, pero él era consciente de que no era el novio ideal y seguramente, Karin se iría cuando encontrara a alguien que pudiera ser más atento y cariñoso con ella como había ocurrido con las únicas dos novias que había tenido antes de ella.
El tiempo pasó, cambiaron de departamento y habían tenido altas y bajas tanto en el trabajo como en su relación, pero Sasuke no se quitaba de la mente de que en cualquier momento las cosas terminarían, a pesar de que, sin darse cuenta, había comenzado a abrirse a ella estando a solas, pues sentía que era tan poco su cambio que quizá la pelirroja ni siquiera lo notaba. Además, el asunto de los tatuajes era otra prueba de la importancia que ella tenía para él, porque si, eran dos, pero no en su cuerpo.
Vamos, Sasuke era consciente que los tatuajes habían sido producto de una borrachera en las vacaciones que ambos tomaron el año pasado en el país del Dulce. Sus bebidas tenían más alcohol que muchas otras que habían probado y se les fue la mano, pero aun estando intoxicados, el que hubiese aceptado hacerse un tatuaje de pareja tan cursi en el trasero con Karin, decía cuán importante era ella, no sólo porque borracho aceptó hacérselo, sino que decidió mantenerlo. Después de todo, los niños y los borrachos siempre dicen la verdad ¿No?
Finalmente, llegó el momento en que su novia le habló seriamente de querer un poco más de su parte y la charla que siguió fue muy diferente a lo que el azabache pensó. Él siempre imaginó que cuando ella pidiera más, él simplemente le respondería que era todo lo que él podía ofrecerle, ella insistiría y se desencadenaría una pelea en la que ella, finalmente, lo dejaría. Ya de por sí le sorprendía que no lo hubiese hecho cuando empezaron los rumores sobre ellos en la oficina. Empero, cuando la charla llegó, él no quería que las cosas terminaran de esa forma y simplemente le prometió intentar complacerla.
La promesa no fue vana, de verdad estaba comprometido a intentarlo, pero no sabía si podría lograrlo, porque, aunque en su niñez había sido más expresivo, especialmente con sus seres amados, el motivo de su cambio había sido producto de la muerte de sus padres y se cerró aún más después de la muerte de su hermano. Amar significaba dolor y no quería volver a atravesar por ello, pero tampoco podía negar que disfrutaba la felicidad que venía con el amor. Cuando sintió la petición de Karin como una cuenta regresiva a esa felicidad, no pudo quedar indiferente.
Sasuke reflexionaba en ello cuando empezó el viaje al Rayo y encontrarse con Naruto, su viejo amigo de la preparatoria terminó por reclamarle algo que tocó, sin querer, una fibra que estaba más que sensible a causa de la separación con su novia: "si hubieses peleado por Sakura-chan, ustedes estarían casados y con hijos hoy, pero eres un cobarde, porque prefieres ver cómo se te escapa la felicidad en lugar de actuar para conservarla."
No era como si no supiera que no dar su cariño terminaría cansando a su actual novia, pero el que un tercero se lo dijera y lo comparara con lo que había pasado en su primer noviazgo, fue como si en su mente se repitiera el recuerdo de cuando Sakura lo dejó, pero en lugar de ver en la escena a su ex, vio a Karin. Ahí se dio cuenta que si bien con Sakura no sintió dolor cuando lo dejó, si le afectaría la ausencia de su actual novia, porque llevaban seis días separados —momento en que Naruto le dirigió esas palabras— y ya se sentía ansioso por verla.
Tampoco pasó desapercibido el hecho de que Naruto habló de matrimonio, porque Sasuke jamás consideró el tema al creer firmemente que Karin se iría en cualquier momento, pero ahora… Cinco años de relación y a la pelirroja le había tocado vivir la etapa más frívola y distante de su personalidad, sin embargo, había sido comprensiva, cariñosa y leal.
Por todo lo anterior, Sasuke tomó la decisión de pedirle matrimonio, por lo que fue al cementerio con su familia para hablar al respecto y hacer un mejor esfuerzo para complacerla, lo que lo llevó a planear una pedida de mano cursi el viernes por la noche para que aquel momento fuera inolvidable para ella y…
Si, él estaba herido y enojado porque ella malinterpretó sus atenciones, pero después de rememorar todo ese proceso que tuvo que pasar para finalmente darlas, se estaba dando cuenta de algo que lo hizo sentir mal, pero consigo mismo:
Karin había dado mucho de sí en todos esos años y hubo muchos momentos en que ella pudo haber dudado del cariño que él le tenía, pero no lo hizo. Tampoco le exigió demasiado ni lo presionó. Ahora era él el que estaba enojado y herido porque ella dudó una sola vez y lo hizo porque le habían contado mentiras y aun así fue a preguntarle al respecto.
No era justo para ella.
En el momento en que Sasuke iba a salir de su oficina para buscar a su novia, Hana entró sin llamar a la puerta.
—La señorita Uzumaki me dijo que viniera por mi evaluación —comentó Hana fingiendo timidez y dejando la puerta entreabierta porque sabía que los cotillas estarían al pendiente y quería que oyeran lo de su ascenso de voz del jefe.
—Estás despedida —respondió Sasuke queriendo hacerla a un lado para salir, pero la mujer no se movió.
—¡¿Despedida?! ¿Por qué? —salió de su papel de mustia por la noticia inesperada.
—Porque eres una inútil —se oyó la voz de Karin detrás de la jefa de marketing.
—Señor, sea lo que sea que ella le haya dicho, debe ser una mentira porque…
—Sal. Hablaremos después —ordenó Uchiha olvidándose de los consejos de su asesor.
—Ve y limpia tu escritorio —Karin la haló del brazo para sacarla de la oficina olvidándose por completo de su antecedente con ella y cerró la puerta con seguro antes de que la mujer pudiera reaccionar. Cuando se volvió a mirar al azabache, su corazón dio un vuelco y levantando la cajita del anillo habló— Sasuke, sobre esto…
—¿Podrías olvidarlo por ahora? —preguntó el hombre quitándole la caja y Karin, que no entendía lo que le dijo, comenzó a derramar lágrimas cuando ya no tuvo el anillo, pero cuando él vio esto, la abrazó— Te lo devolveré el viernes.
—¿El viernes? —preguntó confundida, tanto por la declaración como por verse entre sus brazos. Él sólo la abrazaba en la cama.
—Se supone que era para ese día.
Karin comenzó a llorar y se aferró al cuerpo de Sasuke hasta que se dio cuenta que aún no se disculpaba, así que se separó de él lo suficiente para mirarlo a los ojos.
—Yo no quería dudar de ti, pero con todo lo que estaba pasando… y el estúpido de Suigetsu… Él sabía del anillo ¿Verdad? De verdad, perd…
Sasuke la calló con un beso, porque era él quien tenía que pedir perdón, sólo que aún no estaba listo para expresarlo en palabras, pero quería demostrarle que ya no le importaba que ella, después de tantos años y tantas cosas, al fin hubiese dudado.
—Debemos volver al trabajo ahora sí vamos a tomarnos el viernes —comentó Sasuke, que comenzaba a sentirse incómodo con la situación. No estaba acostumbrado a besarla y abrazarla en la oficina y menos cuando seguramente todos afuera estaban a la expectativa de lo ocurrido con Hana.
—La forma en que despediste a Hana y el cómo la eché de aquí, quizá nos traiga problemas si se queja. No estoy segura de que podamos tomarnos el viernes —señaló Karin y Sasuke no pudo evitar soltar un gruñido. Ya era bastante malo que su novia supiera del anillo antes de tiempo después de todo el esfuerzo que tuvo que poner en planear la propuesta y todavía había un obstáculo— Tampoco quiero sacrificar mi día de descanso a tu lado, pero me conformo con tener la cena que planteaste para esa noche.
—Voy a hablar con ella —soltó a la pelirroja dispuesto a tratar de aminorar los daños, pero ella volvió a acercarse a él y le plantó otro beso.
—Yo la llamo.
—No, podría meterte en problemas. Sólo sal y vuelve a tu puesto —le indico Sasuke— Yo la llamaré y hablaré con ella. Tengo un plan.
—De acuerdo. Confío en ti —respondió Karin dándole otro beso antes de dar la media vuelta para irse, pero Sasuke la detuvo, abrazándola por detrás.
—Lamento que hayas tenido que esperar tanto —le susurró al oído, porque se dio cuenta que aunque no estaba listo mentalmente para pedir esa disculpa, era mejor pedirla antes de pedir su mano.
—Habría esperado otros cinco años mientras sepa que no hay nadie más —contestó Karin sin siquiera intenta volverse a él, porque, aunque muchos señalarían que él carecía de sinceridad al no mirarla a los ojos, ella sabía que Sasuke nunca hablaba por hablar y que, aunque estaba dando grandes avances, debía ser difícil para él.
La respuesta de su novia hizo sonreír a Sasuke y se separaron para continuar con el trabajo y con lo que vendría por el despedido de Hana, algo que no fue tan problemático como Karin pensó y no porque la rubia no quisiera dar lucha, pero Uchiha pudo evitar el conflicto legal.
Sasuke habló con Hana, exponiéndole los motivos de su despido, como el hecho de haber confirmado con el equipo de marketing que ella les ponía a hacer muchos de sus deberes y era Iris quien solía hacer los trabajos más pesados e importantes. El equipo no tenía ni idea de que lo que les ponía a hacer, era lo que a ella le correspondía, pues les hacía creer que ella tenía otros encargos y en el pasado, cuando Karin le preguntaba el por qué su equipo rara vez salía a tiempo de la oficina, Hana le habló de lo perezosos que eran. Esto mismo fue lo que empujó a Karin y Sasuke a hacer un plan de evaluación de desempeño nuevo.
Otro aspecto fue lo ocurrido en el viaje con respecto al olvido de los documentos, así como su poca eficacia para resolver los problemas que se presentaron durante este. Aunque esto último no era parte de sus deberes como jefa de departamento, si servía para darle motivos del por qué no se le estaba ascendiendo.
—¡Usted dijo que no pondría eso en mi informe! —reclamó Hana después de que Sasuke le hablara del informe.
—Dije que no lo agregaría si mantenía la boca cerrada, pero no he dejado de oír los rumores en los pasillos de que usted mencionó el tema en público.
—Si me despide, lo demandaré a usted y a la empresa. El contrato indica que debe avisar por escrito y me estaban echando sin papel —se defendió la mujer sonriendo, al principio con suficiencia— Además, voy a quejarme de nuevo contra esa perra que me ha gritado y echado cuando estaba atendiendo la cita que me asignaron. También fue ella quien me echó sin respetar el contrato —notó la cara de descontento de Sasuke y cambió su sonrisa por una coqueta mientras se acercaba a él— Voy a proponerle un trato que lo beneficia más a usted que a mí. Yo seré muy complaciente con usted en todo lo que me pida, si a cambio no me despide —el azabache no permitió que se le acercara— Prometo que tampoco acusaré a esa mujer y tampoco tiene que enterarse de nuestro trato si me lo pide.
—Se le citó para dar la evaluación de rendimiento como se había programado, lugar donde se le daría el documento, pero fuimos interrumpidos por otro asunto, así que le mencioné que hablaríamos después. Lo estamos haciendo ahora y se le ha notificado como corresponde —respondió Sasuke extendiéndole el papel de aviso ignorando completamente su insinuación— Aquí está su aviso por escrito. En cuanto a lo dicho por mi asistente, ella sólo le indicó que limpiara su escritorio, ella no la echó. Por favor, tome sus cosas y salga del edificio, tiene prohibido tocar la computadora que manejaba a partir de ahora.
—Pero… ¡Lo demandaré por acoso sexual! —aseguró la mujer dando la media vuelta, dispuesta a ir a recursos humanos empezando a desordenarse la ropa y el cabello.
—Solicité algunos videos de seguridad del hotel en el Rayo y tengo algunos de este edificio —comentó Sasuke antes de que Hana siquiera tuviera la oportunidad de gritar para iniciar su actuación de víctima— Puede proseguir con su falsa acusación o puede enfrentar las pruebas de su falta.
Desde que Hana comenzó a trabajar en la empresa, había coqueteado con Sasuke varias veces. Dejó de hacerlo tan evidente cuando ella supo que Karin era su novia, pero desde que las dudas sobre esa relación comenzaron a circular por la oficina, las cuales por cierto había sido Hana quien inició los rumores, ella había reanudado sus coqueteos. Al principio eran sutiles, de algunos incluso podría dudarse de que lo fueran, pero con el tiempo, se volvieron más deliberados y a pesar de las múltiples veces en que él la rechazó y le advirtió que mantuviera su distancia, Hana no paró.
Karin había visto algunos de los coqueteos, pero desconocía de las insinuaciones más descaradas. Sin embargo, ella le señaló muchas veces a Sasuke que debía despedirla, o al menos reportarla, pero Uchiha, que valoraba el trabajo que creían, ella hacía, optó por mantenerla porque con el tiempo podría cansarse y aún si no era el caso, él evitaba por todos los medios quedar a solas con ella. Hana no se atrevía a hacer sus insinuaciones en público. Pese a ello, Sasuke no era ingenuo y puso algunas cámaras de vigilancia escondidas, así que tenía material en caso de que ella quisiera tornarse en su contra.
—Miente… ningún hotel le daría videos de seguridad —aseguró Hana— Y lo que pueda tener de la oficina no… —la mirada estoica de Sasuke hizo dudar a Hana— ¡No tiene nada en mi contra! ¡Cuando les diga a los demás…!
Con un ademán, Sasuke la invitó a seguir con su amenaza, porque aun si los videos de la oficina eran puestos en duda, los del hotel eran más que evidentes, pues Hana había sido más que descarada en el viaje y si Uchiha había logrado obtener las grabaciones, había sido gracias a Naruto, que era amigo del dueño.
Gritando de frustración, Hana salió de la oficina, tomó sus cosas y aunque si fue a recursos humanos, sólo lo hizo para tener su liquidación. No volvieron a verla hasta que apareció de asistente de un competidor, pero no duró demasiado.
Tras el despido de Hana, el ascenso de Karin tuvo que posponerse, porque ya no tenían candidatos, pues Iris no tenía experiencia como asistente como para contemplarla, pero si le dieron el puesto de Hana y tuvieron que buscar a alguien más para completar el equipo. Una vez completo, la productividad del área mejoró muchísimo, porque los empleados ya no cargaban con las tareas de la jefa de departamento, lo que les permitía salir a su hora.
En cuanto a la pedida de mano… Tal como lo pensaron, lo ocurrido con Hana retrasó el trabajo y Sasuke y Karin no pudieron tomarse el día entero, pero si la mitad de él y fue sorpresivo para la pelirroja ver que su novio se había esforzado por tenerle algunas sorpresas. Además, la mayor de ellas fue la que le dio en la cena donde finalmente le entregó el anillo de compromiso pues, aunque obviamente ella ya sabía de la propuesta, jamás se esperó ver a Sasuke haciendo la petición de rodillas enfrente de los comensales del restaurante como podría esperarse en una película romántica.
Si era honesta consigo, le habría gustado alargar ese momento lo más que se pudiera, pero sabía lo estresante que debía ser para su novio aquella situación, así que no tardó en darle el sí y fue ella quien le propuso salir del restaurante para festejarlo en casa.
La boda se celebró un año después y aunque Sasuke no volvió a hacer nada tan cursi como en la pedida de mano, al menos, para ese entonces, ya demostraba el suficiente afecto a Karin en público como para que nadie en la oficina volviera a murmurar lo contrario. Eso y porque Uchiha amenazó a Suigetsu para que dejara de mentir al respecto, aunque había que decir que la amenaza había sido hecha antes del conflicto con Hana y por ello lo envió por el arreglo floral para Karin, para que el tema no pasara desapercibido.
Finalmente, el tema del tatuaje de Sasuke se volvió un tema muy conocido en la oficina, pero la incertidumbre sobre dónde y qué era, seguía siendo un misterio para todos. Ni siquiera sabían que Karin tenía exactamente el mismo, en el mismo lugar y que ellos habían hecho grabar en los anillos de boda, en el de ella, la luna negra y en el de él, el sol blanco, teniendo ambas sortijas la frase completa que ellos tenían incompleta en el tatuaje, pero ¿qué frase?
Sasuke, arriba del sol y la luna tenía escrito "Diferentes pero" y Karin, abajo de su sol y luna decía "nos amamos".
FIN
Como podrán ver, Hana es sólo una OC que creé para esta historia, no sé si la volvamos a ver, pero creo que quedó adecuada para la trama.
Espero que la historia haya sido de su agrado y su quieren ver más historias de mi autoría o noticias sobre ellas, los invito a seguirme en mi pagina de facebook Sakasu Fanfiction n.n
Sin más, y agradeciendo sus comentarios, me despido y nos vemos hasta la siguiente historia n.n
