Weiss escucho que algo un ruido en la cocina, rápidamente se acercó para poder ver que era lo que estaba ocurriendo o si a Ruby le había sucedido algo. Cuando llego pudo ver a la pelinegra de espaldas arrodillada en el suelo. Weiss poco a poco se acercó, su compañera ni siquiera miro hacia atrás, en una situación normal Ruby se hubiera puesto alerta al instante pero ella simplemente seguía sin moverse. La albina por fin llego y estaba solo a unos pasos de su compañera, su corazón estaba intranquilo, la reina de hielo sabía que algo no estaba bien.

¿Rubí?

¿Ah? ... Eres tu Weiss- la pelinegra se voltea.

¿Que Paso? ¿Por qué estás en el suelo?

No te preocupes, estoy bien, estoy bien- Ruby apenas podía sonreír.

Weiss se sorprende por lo que ve, ella había visto a Ruby forzar una sonrisa, había visto a su compañera exhausta, pero lo que nunca había visto era esa mirada… Ruby estaba destrozada. Cualquiera pensaría que esa chica estaba llorando si la vieran, pero no ella no había derramado ni una sola lagrima. La albina sintió una gran punzada en el corazón, le dolía ver a su líder así, se sintió inútil por no poder hacer nada, por no poder decirle lo que necesita escuchar ya que ella no sabía que decir. Weiss un recordaba como ella no hizo nada cuando Salem les había contado sobre la madre de Ruby y Yang, por otro lado, Blake había ido a consolarlas en un instante… Pero ella no podía moverse, simplemente se había quedado en blanco. Si, le dado noticias sobre su hermana mayor, pero eso no justificaba el hecho de no poder ir a su lado cuando más la necesitaban… Ella no quería que eso sucediera por segunda vez. Weiss solo podía hacer una cosa, se arrodillo tras su compañera, tomo aire y se armó de valor.

Ruby ... Déjame abrazarte.

¿What? ¿Por qué harías eso? Estoy bien Weiss.

Claro que no lo estás.

La Schnee iba a tocar el hombro de su compañera, pero Ruby se da la vuelta con rapidez, agarra a Weiss por los hombros con fuerza y ambas caen al piso.

¡Estoy bien! ¡Tengo que estas bien!

Lo único que vio Weiss fue tristeza y frustración en los ojos de su compañera. No pudo evitar preocuparse por ella, cosa que se reflejó en su rostro… Pero Ruby no lo tomo de buena manera… La plata comenzó a apretar con más fuerza los hombros de su compañera.

¿Crees que no puedo con esto? ¿Qué no soy buena líder? ¿También piensas que todas las decisiones que tome en Atlas han sido las incorrectas?

Claro que no Ruby, yo nunca- Weiss subió el brazo para tocar la mejilla de su compañera.

¡Claro que lo piensas! ¡Desde que llegamos a Atlas todos lo han pensado! - Ruby suelta los hombros de Weiss y rápidamente afirma sus muñecas contra el suelo.

Ruby nadie piensa eso.

¡Claro que sí! El que los chicos se fueron, Nora se lastimara y el que Penny fuera atacada ¡Todo es culpa mía! Ozpin se equivocó… Tú tenías razón… Yo no debí ser el líder de nuestro equipo… Yo no debí llegar a Beacon en primer lugar.

Las dos últimas cosas que dijeron Ruby fueron el detonante para que Weiss sacara todas sus fuerzas, se soltara del agarre y le diera una gran cachetada en la mejilla a su líder. La ojos plata quedo atónita ante el golpe que recibió de la Schnee, pero no termino ahí. Weiss miraba a su compañera con rabia, ella simplemente no podía entender cómo era posible que Ruby pensara así de ella, el hecho de que Ruby se auto insultara le molestaba, pero lo que más le molestaba era no darse cuenta antes… Del dolor que Ruby traía sobre sus hombros.

¡Nada de esto es tu culpa! Dime ahora mismo

Pero yo.

¡Contesta!

No.

¿Tú le dijiste a Nora que usara su martillo contra la pared electrizada?

No.

¿Tú fuiste la que tiro a Penny desde la torre Amity?

No… Pero yo pude hacer algo al respecto.

¡Claro que no podías Ruby! ¡Tú no eres una súper heroína que puede estar en todos los lugares al mismo tiempo ni mucho menos defendernos a todos!

Weiss estaba molesta, más molesta que nunca, ella no podía entender como Ruby podía culparse de todas estas cosas. Si, Weiss sabía que Ruby era esa clase de persona, pero lo que no podía entender es como esa pequeña niña podía estar cargando todas esas emociones sin decirle a nadie ¿Era tan poco confiable como para que Ruby pudiera confiar en ella? Weiss lo sabía, sabía que su líder confiaba en ella, pero también sabía que Ruby no le diría a nadie que estaba triste ya que ella siempre ayuda a otros, pero no deja que los otros se preocupen por ella y eso era lo que más le molestaba a Weiss. Luego de gritar ya se había calmado, pero Ruby seguía mirando hacia el piso, puede que fuera mucho para ella, pero era lo que necesita escuchar. Weiss suspiro con fuerza,

Sé que no te gusta llorar frente a otros, sé que no te gusta depender de nadie y que amas ayudar a todos, pero cuando estés cansada, cuando pienses que no puedes más, yo estaré junto a ti.

Weiss yo- Ruby contenía sus lágrimas.

Está bien Ruby, no te digo que lo hagas ahora, no quiero que te sientas presionada hablar de nada, solo quiero que estés bien.

Estaré bien.

Lo sé, pero te prometo que cuando estés mal… Yo seré quien te proteja.

La albina besa el ojo derecho de la pelinegra. Ruby no solo se sorprende cuando escucha la promesa de Weiss, sino que también por el beso que ella le dio. La Schnee se pone de pie, toma la mano de su compañera y la levanta del piso.

Supongo que quieres tomarte un tiempo antes de volver a la habitación, así que iré a ver como se encuentran Nora y Penny.

Weiss le da la espalda a Ruby, pero esta última la agarra de la muñeca, Weiss se da la vuelta por reflejo y en un segundo encuentra unos ojos plateados frente a los suyos, Ruby la estaba besando. De un momento a otro Ruby había arrinconado a Weiss contra la muralla de la cocina, fue un beso largo y profundo, solo terminaron cuando Ruby retrocedió. Ambas se miraron, Weiss se fue de la cocina tan rápido como podía y Ruby se quedó sola, solo pasaron unos segundos para que pusiera en cuclillas y que se sonrojara hasta las orejas.

Eso fue intenso y dulce, espero que Weiss no me mate después… Aunque para ser mi primer beso no estuvo tan mal ¿Creo?

Al otro lado del pasillo se encuentran Weiss caminando tan rápido como si no hubiera mañana. La reina de hielo estaba totalmente derretida ante la osada acción de la rosa más rápida de Beacon. En su mente solo se encontró el momento en el cual Ruby la estaba besando. Weiss se detuvo, camino hacia la muralla, puso su cabeza contra de esta y comenzó a gritar en su interior. Cuando por fin pudo calmarse siguió caminando. En algún momento llego a su habitación y se quedó un momento mirando la puerta.

¡¿Qué demonios fue eso ?! ¡¿Cómo demonios puede besar tan bien ?! Digo, no es que yo besara a alguien antes y estoy segura que ella tampoco ¡¿Cómo demonios puede besar tan bien ?! Aunque… Fue algo dulce.

Weiss suspiro, abrió la puerta y se encontró con todo en orden, justo como lo había dejado. Ruby no tardó mucho en volver con unas tazas de café, le entrego el café a Blake y luego a Weiss, ambas se miraron por unos momentos y desviaron la mirada al instante. Blake noto su comportamiento y se le escapo una pequeña sonrisa.

Esto está algo dulce.

La pequeña rosa y la reina de hielo pensaron en lo mismo, Ruby escupió el café que estaba bebiendo, Weiss miro hacia otro lado para ocultar su sonrojo, Blake estaba sonriendo de oreja a oreja. Ruby se disculpó, tomo la taza de Blake y se fue a la cocina para preparar un nuevo café. Weiss trataba de esconder su nerviosismo pero simplemente no result.

Y no me refería al café.

Weiss se sonrojo aún más, se dio la vuelta y comenzó a mirar por la ventana. No pasaron ni cinco minutos y Ruby ya estaba en la habitación con la raza de café para la ojos ámbar.

Gracias Ruby- sonrió Blake.

De nada, espero que ahora si este bien de azúcar- sonrió con nerviosismo la caperuza.

Sí, no te preocupes.

Me alegro.

Creo que ya sé que es lo primero que le contare a Yang cuando vuelva- pensó Blake.

Weiss y Ruby se quedaron mirando a Blake casi como si hubieran leído su mente. La reina de hielo y la caperuza se miraron y sonrieron. Ruby se acercó a la ventana, toco la mano de Weiss, esta dio un pequeño salto que vino acompañado con un sonrojo pero aun así tomo la mano de la pelinegra. Ahora solo quedaba esperar, esperar que todos estuvieran a salvo, que salieran de esto y que se protegieran ante cualquier peligro… Eso fue lo que prometieron y cumplirán esa promesa cueste lo que cueste.