¡Hola a todos los lectores!
En primer lugar, quiero darles las gracias por tomarse su tiempo para leer esta historia.
No puedo decir que esta es mi primera historia dado que ya tengo historias en otras plataformas de lectura donde subiré esta misma historia una vez la complete aquí.
Ahora un par de aclaraciones referentes a esta historia:
1. EL orden cronológico va a cambiar en muchas partes.
2. Varios personajes no aparecerán y otros tendrán mas relevancia.
3. IMPORTANTE: La historia de este mundo es totalmente diferente a la de la obra original. Un ejemplo seria sucesos antes del calabozo, las diferencias entre ciertos tipos de Dioses y los monstruos (bestias mitológicas que no están ligados al calabozo).
4. Para aclarar algo, esta historia no sera HAREM. La pareja se descubrirá mas adelante, y ustedes tendrán que ir viendo las pistas que dejare (creo que en el tercer o cuarto capitulo ya lo habrán resuelto).
5. Habrán OC (muchos), algunos con mas de una participación y otros que estarán con el protagonista (Bell).
6. La Actualización sera lenta, pero cada capitulo constara de al menos 15 mil palabras o mas. Ademas que escribo en mi tiempo libre (que es relativamente poco).
Antes de leer:
Persona hablando: Hola ¿como estas?
Persona susurrando: Hola ¿como estas?
Persona pensando: Hola ¿como estas?
Acción de una persona: / suspira /
Magia o habilidad : 𝔗𝔢𝔪𝔭𝔢𝔰𝔱𝔞𝔡 𝔈𝔰𝔭𝔢𝔠𝔱𝔯𝔞𝔩 (スペクトルテンペスト)
Sin mas espero que disfruten leyendo esta historia, sus comentarios serán leídos sin falta y contestados en cada capitulo consecuente.
Descarto la posesión y propiedad de los personajes de Danmachi y de otros juegos que aquí se mencionaran, cada uno les pertenece a sus autores o / y creadores. Solo los personajes OC son de mi completa posesión.
- 𝕮𝖆𝖕𝖎𝖙𝖚𝖑𝖔 𝖚𝖓𝖔: 𝕽𝖚𝖇𝖎 𝖆𝖓𝖉 𝕵𝖆𝖉𝖊. -
Hace mucho tiempo, los dioses llegaron a nuestro mundo, al mundo inferior en busca de emociones.
Y, entonces, tomaron una decisión: Que vivirían con nosotros en el mundo terrenal, por siempre. Sellando sus poderes divinos y viviendo una vida con dificultades e inconvenientes.
Solo pudiendo ofrecer una cosa: su bendición, el poder para enfrentar a monstruos.
Aquellos que reciben la bendición de un dios se vuelven sus hijos, es decir, su familia.
Mi nombre es Bell Cranel. Vine al único lugar donde puedo cumplir mi sueño de ser aventurero: Orario. El lugar donde millas de personas viven una vida tranquila, también conocida por ser el único lugar con un calabozo (o calabozo); aquí, es donde se cumplirán mis sueños ...
¡Piérdete mocoso! ¡No pienso alimentarte!
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Vete de aquí niño, no eres madera para ser aventurero.
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¿Tu ser aventurero? Vete a casa hijo
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No necesitamos a debiluchos como tú
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Vuelve cuando seas más fuerte
... O eso creí.
-: -
- ¡Fuera de aquí! ... tsk, debilucho - uno de las guardias de la familia Set hablo mientras arrojaba a un joven peliblanco a la calle.
Luego que el guardia cerrara la puerta, el joven se sentó en el frío piso de esa calle, suspiro con cansancio para luego levantarse y continuar con su camino. Aquel joven, de no más de 15 años, pelo blanco y de aspecto débil como muchos se lo han dicho, era Bell Cranel y al igual que muchos otros, vino a esta ciudad para ser aventurero; él estaba intentado ingresar a una familia (un requisito importante para empezar, o bueno, eso es lo que decía el gremio), aunque ...
- Otra más para la lista - pensó. ¿Cuántas familias ya iba ?, había intentado desde las familias de alta clase, media y actualmente de clase inferior - Esta es la quincuagésima familia que me rechaza - pensaba - o ¿era la quincuagésima sexta vez? - la verdad el chico ya había perdido la cuenta de cuantas familias lo rechazado ¿la razón? Se veía débil, como un conejo (aunque realmente se parecía a uno), y no querían lidiar con una persona que moriría en el primer día.
- Si tan solo me dieran la oportunidad -
Ya había pasado casi más de una semana desde su llegada a Orario, no teniendo suerte en ninguna ocasión y para empeorar la situación, no tenía dinero. Las últimas tres noches había estado durmiendo en un callejón sin protección y añadiendo que apenas había podido comer, y no, no era comida en buen estado, sino, lo que había podido encontrar en los restos de la basura que aun podía estar comestible .
- Bueno ... / suspira / será mejor suerte para la siguiente ¿no? -
Abuelo, está decidido. Seré un aventurero.
Ese fue el día que decidí seguir mis sueños, aquellos que desde niño me impulsabas a seguir. Aún recuerdo esos días en los que me leías esas historias de héroes de antaño, aquellos héroes que lograron hazañas aun con todo en contra, yo ... quería ser uno de ellos, un héroe.
Recuerda Bell, protege a tus amigos, salva a la chica y enfrenta al enemigo. No importa si caes, tras una derrota ... la victoria te espera.
El día que me entere de tu muerte, recordé tus palabras y jure que lo haría realidad. Viaje a Orario con ese propósito, fueron dos meses desde el pueblo hasta aquí, las historias que contabas sobre esta ciudad se quedaban cortas, desde las altas murallas que cercaban la ciudad, sus edificaciones, y, la gente era diversa ... era simplemente hermoso. Lo primero que hice luego de buscar un lugar para hospedarme fue buscar una familia; sabía que no sería fácil, y la verdad, fue más duro de lo que hubiera pensado, fracaso tras fracaso, rechazado una y otra vez. ¿Alguno me daría la oportunidad? ¿No todos empezamos desde cero? ¿No era esta la ciudad donde los sueños se cumplían? ¿Quizás era mi inocencia lo que me hizo creer eso?
Inocencia ... sí, soy demasiado inocente, pensé que sería como esas historias, un mar de color de rosas, pero la realidad supera a la ficción. Esta es la cruel realidad; Orario, la cuidad de los sueños no es más que una moneda de dos caras. Por un lado, te venden ilusiones y esperanzas, y por el otro ... crueldad y desesperanza. Solo los fuertes pueden vivir en lo más alto, más los débiles mueren en el olvido.
Quizás ese sea mi final, morir sin que nadie me recuerde. Miro al cielo nocturno con mis ojos casi sin luz; la vista al menos es reconfortante, un cielo estrellado, es hermoso, quizás lo único bueno de este lugar.
... Quiero ... ser más ... fuerte ...
Con ese último pensamiento empecé a caer en la inconciencia. Dormir con esta última vista será lo mejor, así me olvido de todo lo malo de este día y, solo quizás, el día siguiente sea mejor que este.
# -: - #
Los primeros rayos de sol empezaban a iluminar a la ciudad de los aventureros, muchas personas despertaban de un largo sueño para comenzar un nuevo día. En una habitación, ubicada en la mansión perteneciente a una de las familias más importantes de Orario, la mansión crepúsculo; una enorme estructura con un diseño antiguo y rústico contando con varias torres de gran altura que se sobreponen y se sostienen alrededor de la edificación, siendo la torre central la más alta; aquí es donde pequeños rayos de sol atravesaban las cortinas iluminado el rostro de una hermosa elfa de cabellos jade.
- Mmm... -
Aun soñolienta empezó a levantarse, mirando alrededor dio un suave bostezo. Al abrir nuevamente sus ojos miro la gran ventana por la que entraban los primeros rayos de sol que la despertado; era temprano, quizás la primera en despertar aquella mansión, aunque no era de extrañar. Vice capitán de la familia Loki, Riveria Ljos Alf, una elfa noble de piel blanca y lisa, cabellos y ojos color jade, rostro con facciones suaves y delicadas, con orejas largas como todo elfo; en simples palabras hermosa; llamada también Nine Hell, una de las magas más poderosas de todo Orario y tal vez del mundo, y como tal debería de dar el ejemplo, ser una figura de respeto y admiración ... no obstante.
- No siempre es fácil - pensó la elfa.
Abrazando sus piernas, pensó en los momentos en los cuales mantenía su figura de autoridad, muchos la veían como admiración, respeto y ... temor. Las miradas puestas siempre en lo que haces, esperando una equivocación, un pie en falso. Pocos eran los momentos en los que podía ser ella misma, y aún más pocas personas que la ven como realmente es.
- Un día más con la misma rutina - dijo en un susurro.
Caminado por los pasillos con un andar tranquilo y refinado, la elfa leía un libro mientras se dirigía a la oficina de su actual diosa, tenía ciertas cosas que hablar respecto a los problemas ocasionados por los miembros más jóvenes, alguna que otra deuda, misiones recién enviadas para ellos y la lista podría seguir. Su ceño se frunció en cansancio, los últimos días con problemas de los habituales y la carga de estrés que llevaba ella había aumentado significativamente, esto la estaba agotando poco a poco.
- Unas vacaciones no suenan mal ...- dijo cerrando su libro.
Mirando a una las ventanas de los pasillos, observando a los aventureros más novatos entrenando con entusiasmo, eso le saco una pequeña sonrisa, quizás le hizo recordar los inicios de esta familia cuando era un poco más joven.
- ¡Buenos días Lady Riveria! -
Una voz alegre le saco de sus pensamientos y volteando fijo su atención a la persona que le había llamado, una elfa de cabello amarillo dorado y ojos azul oscuros, un poco más baja que ella, llevaba una capa rosa de roseta por encima de una camisa blanca y un vestido de corsé rosa terminando con un lazo violeta que cuelga del cuello de la camisa. Esta era Lefiya Viridis aprendiz de Riveria y aventurera de nivel 3 de la familia Loki.
- Lefiya, buenos días - saludo cordialmente a su aprendiz - no esperaba verte sola por aquí, ¿Aiz aun no despierta?
- En realidad me dirigía a donde la diosa Loki, quería ver si podía actualizar mi estado ¿también se dirige a la habitación de la diosa Loki? - dijo jugando con sus dedos.
Asistió en afirmación - tengo algunas cosas que [hablar] con nuestra diosa - lo último lo dijo entrecerrando los ojos acompañados de una voz fría.
Con ese tono de voz le dio un escalofrió a Lefiya, pero no quiso profundizar en el tema sea por respeto o miedo. Así ambas emprendieron su camino de nueva cuenta.
Fue un camino en un silencio cómodo para ambas, quizás ambas pensando en sus propios problemas. Llegando a su destino la alta elfa toco un par de veces obteniendo un pase desde el otro lado para luego abrir la puerta dejando entrar primero a su aprendiz, para luego ella entrar y cerrar la puerta detrás de suyo.
- Oh Lefiya, Mamá ¿Qué las trae por aquí? - hablo una mujer.
Esta era la diosa Loki, una mujer de pelo rojo claro con ojos del mismo color (aunque la mayoría del tiempo tiene los entrecerrados), vestía una camisa con negro y azul que muestra su estómago además de un mini short color negro con una correa azul terminando con unas medias largas de color negro y unas botas azules. Aquella diosa recostada en su escritorio, tenía una sonrisa un tanto burlona al decir el apodo de la alta elfa, cosa que no pasó desapercibido por Riveria que, decidiendo que no era el momento, ignoro procediendo a responder la pregunta ya dicha por la diosa .
- Lefiya quería que le actualices su estado Loki, yo tengo unos asuntos que hablar contigo, pero creo que podemos esperar hasta que termines ¿verdad? -hablo en tono serio y profesional, viendo como el rostro de su diosa cambiaba de una sonrisa burlona a una nerviosa.
Lo único que aterra más a la diosa Loki son las charlas de Mami Riveria; para ella son la peor tortura que hay en el mundo inferior, prefería mil veces las largas colas que sus hijos hacían para actualizar sus estados cuando tenían una expedición que las eternas platicas que Riveria hacía. Pero por el contrario a Riveria se le formo una imperceptible sonrisa, no es que no respetara a su diosa, pero no era la mejor relación que tenía entre sus allegados y con la personalidad infantil de Loki ... no se puede decir mucho, quizás que es dolor de cabeza; así que, disfruta de estos momentos donde ella puede molestarla.
- B-bien eh Lefiya mejor actualizo tu estado je je je je - dijo intentando cambiar de tema.
- ¡C-claro! - reaccionando afirmo la pequeña elfa.
Unos minutos pasaron para que el proceso terminara y Lefiya abandonara la habitación dejando a su diosa con la elfa de cabello jade. La diosa empezaba a sudar ¿Qué seria esta vez? ¿Los novatos habrán ocasionado nuevos problemas? ¿Se había enterado de las deudas por la ropa nueva, y muy cara eh de decir, que había comprado sin su consentimiento a Aiz? ¿Bete y el gato de la familia Freya de nuevo habían comenzado a pelear? ¡¿O sobre su compra a Soma de un nuevo lote de vino?!
Con cada nueva pregunta que surgía en su cabeza más nerviosa se ponía y lo que le daba más ansiedad era que Riveria no decía nada solo estaba parada frente suyo con los ojos cerrados, oh estaba más segura que estaba disfrutando esto, pero sabía que una palabra en falso y seria su tumba.
- Y ... de que querías h-hablar Ma- - un libro la golpeo en la cara no dejándola terminar.
- ¡¿cuántas veces te dije que no me llames de esa forma ?! - dijo molesta Riveria.
- L-lo siento respondió - como una pequeña niña que había sido reprendida, irónicamente, por su madre.
- Bueno ... / suspiro / ahora sí, a lo que vine - con una voz tranquila comenzó a hablar - quería hablar sobre cierta compra que hiciste Loki ...
Y así comenzó una larga conversación entre diosa y dependiente, muchos de los miembros que estaban alrededor de juraban haber escuchado unos gritos de agonía.
- Jejeje un día como cualquier otro ¿no? Gareth - hablo un hombre pequeño a su acompañante
- Jajajajaja tú lo has dicho Finn, tú los has dicho - una voz más tosca le respondió, mientras ambos escuchaban los gritos de su diosa.
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En un callejón oculto de las avenidas principales Bell despertaba de su sueño, un poco incomodo por la posición en la que se encontraba o la dureza de las paredes y pisos de piedra, se reincorporaba lentamente. Procediendo a emprender un nuevo día, recogió su mochila con las pocas cosas que poseía actualmente; dañada y sucia como su ropa, si antes no tuvo suerte en encontrar familia, ahora menos. Actualmente intentaba sobrevivir más que nada, lo primero en su mente era conseguir comida o algo que sea comestible.
Vagando por los oscuros callejones buscaba algo que comer encontró un poco de comida sobrante en los contenedores de basura, estaba en el mejor estado de lo que esperaba, sin darle vueltas al asunto comió lo más rápido que pudo. Al menos eso sería suficiente para apaciguar el hambre por lo menos unas horas, pero Bell tenía una pequeña esperanza después de esto, quizás era un buen presagio o una señal que este día seria en que por fin encuentra lo que ha estado buscando.
- Creo que hoy podría ser un buen día - dijo mirando al cielo despejado con un espíritu renovado.
Emprendiendo su camino miro al cielo una última vez para asistir con optimismo. Hoy sería un día que marcaría la vida de Bell, y seria más de lo que uno podría imaginar.
La noche cayo en Orario, los bares y calles estaban repletos de gente como de aventureros. Nuestro joven de pelo blanco camina con el ánimo hasta el suelo, una vez más las ultimas familias que quedaban por preguntar lo rechazaron. Lo único bueno fue que una familia le dio algo de comida.
La familia Miach sí que es muy amable, comprendo la situación y la negativa que recibí al querer unirme a su familia, no querían involucrarme en esa deuda que era descomunal y aun así me dio un poco de sustento - pensaba mientras caminaba con un semblante un poco más animado del que estaba.
Ahora por lo menos tenía un poco de alimento y unos cuantos valis. Mirando a su alrededor vio las tiendas que rodeaban la plaza del amor, antes no pudo notarlo, pero ahora vio la parte hermosa de la ciudad. La plaza del amor, una plaza decorada con hermosos azulejos ubicados a los alrededores con un diseño que se asemejaba a un precioso prado, acompañado de un hermoso jardín con una variedad de flores que adornaban varias zonas de la plaza embelleciendo más la zona, pero lo más resaltante era una estatua de una diosa y un hombre abrazados, quizás una diosa del amor y su amor humano, que se alzaba en el centro de la plaza. Un lugar digno de su nombre, la vista y el ambiente representaban el sentimiento de las parejas que se reunían en este lugar.
Decidido descansar en uno de los bancos cercanos a la estatua mientras dirigía su mirada a lo que lo rodeaba. Aventureros y aventureras pasaban, algunos en parejas, otros en grupos más grandes; podía escuchar algunas de las cosas que decían: historias de sus viajes al calabozo, peleas contra monstros, y otras cosas que decidieron ignorar.
Una amarga sonrisa apareció en el rostro de Bell, él quería ser como ellos: un aventurero. Lástima que no se le dio la oportunidad y no se la darían, su destino ya había sido sellado según él, Orario lo había rechazado ... no había más que hacer ... o quizás sí. Esos pensamientos inundaron la mente de bell y sin darse cuenta de los minutos pasaron, la gente poco a poco iba disminuyendo y el frio aumentaba cosa que noto al sentir una brisa golpear su rostro.
- / soplido / está comenzando a hacer más frio ... ¿uh? - un par de gotas cayeron en su rostro - parece que lloverá ... debo de apurarme y encontrar un lugar donde refugiarme de la lluvia.
Abrazándose a sí mismo, comenzó a caminar más rápido por las calles comerciales de la ciudad. Con su mirada buscaba un lugar entre los callejones por los que pasaba, cada vez aumentaba su velocidad de su andar sin prestar atención a las personas a su alrededor. De un momento a otro chocó con una persona que salía de un bar con un grupo de personas lo que ocasionó que cayera al frio suelo. Alzando su mirada vio a la persona con quien había chocado, un hombre alto de pelo largo y rubio con ojos morados llevaba un top de color crema con una túnica negra con líneas doradas y diseños morados sobre él, junto con un accesorio para el cabello de color similar. Bell sabía quién era el, Enoch capitán de la familia Aeshma, lo conocía ya que él fue quien lo rechazo abruptamente cuando quiso unirse a su familia. La mirada que Enoch tenía al ver con quien había chocado era de desprecio y molestia, recordaba al mocoso que se atrevió a intentar unirse a su familia. Para él no era más que un debilucho y no reparo en sacarlo bruscamente de la residencia de su familia, y hoy no estaba de buen humor.
- L-lo siento n-no vi por don- - no pudo continuar por la voz de Enoch.
- Quien dijo que podías hablar niño ... - el tono era de molestia al escuchar las miseras palabras de Bell
- Y-yo de v-verdad lo s-sien- - una patada en el estómago corto su hablar.
- Recuerdas que te dije, que no quería volver a verte ¿no? ... y aquí apareces frente a mí... creo que debo de ser más claro - miro desde el suelo a Enoch que traía una sonrisa que le dio miedo - necesitaremos un poco más de privacidad, chicos tráiganlo - finalizo caminando en dirección a un lugar que no atraiga miradas indeseadas.
Bell no tuvo como reaccionar, de un momento a otro fue agarrado por dos aventureros que venían con Enoch. Intento poner resistencia, pero fue inútil la fuerza de un aventurero normal excede por mucho a la de una simple persona sin Falna, solo gano un golpe que lo dejo sin aliento y sin más lo adentraron las profundidades de ese callejón.
Los cielos comenzaron a derramar gotas interminables de lluvia mientras relámpagos se vislumbran, Bell miro con terror a la persona delante de el mientras era sujetado de ambos brazos por los acompañantes de Enoch. Incapaz de moverse sintió de un momento a otro la falta de aire, un golpe directo a su estómago lo dejo sin aire, sus ojos se abrieron a mas no poder, aunque no tuvo tiempo de pensar puesto que recibió una oleada de golpes.
Golpes en su rostro iban y venían, sangre empezaba a caer de la boca de Bell, Enoch no daba chance a un descanso a Bell. Arremetió con una patada con la fuerza de un nivel 2 que mando a Bell a chocar contra una pared, donde callo agarrándose la parte golpeada mientras temblaba de dolor. Enoch camino hasta donde estaba para patearlo nuevamente estampándolo nuevamente en la pared cosa que repitió varias veces más. La sangre era derramada cada vez más y más creando un charco de esta misma, cuando el cuerpo de Bell dejo de hacer cualquier movimiento, Enoch lo agarro de su cabello levantándolo del suelo. Una sonrisa maliciosa se apodero de su rostro para después lanzarlo contra unas cajas que estaban regadas por ahí.
- Vámonos, dejemos que muera como la basura que es - caminando a la salida con sus acompañantes, saco un pañuelo y se limpió la sangre que manchaba su manos - tsk, que repugnante.
El lugar se quedó en completo silencio, la mirada de Bell era completamente vacío, con su único ojo abierto vio su estado actual, tendido en el frío suelo manchado de su propia sangre mientras la lluvia caía sobre él, las fuerzas ya lo antiguo abandonado desde hace mucho. Mirando al cielo cubierto de nubes negras, su cara no daba ninguna expresión mientras las gotas de lluvia que resbalaban por su rostro ocultaban sus lágrimas.
- ¿Aquí ... es donde termina mi historia? - dijo mientras la inconciencia se apoderaba de su cuerpo - abuelo ... lo ... siento ...
Poco a poco su único ojo abierto empezaba a cerrarse, unos pasos se escucharon en lo que pensaba que estaban lejos, pero más estaba más cerca de los que pensaba.
- Un ... ángel ... -
Y ese fue el susurro que escapo de sus labios cansados. Lo último que vio en su estado semi consciente fue una silueta de cabellos jade se acerca a él, en sus pensamientos creía que era un ángel dándole la bienvenida al otro mundo. Así dejo paso a la inconciencia para que todo se volviera oscuro.
# -: - #
... Una hora antes ...
- Hoy ha sido un día un poco más lento de lo habitual ¿no lo creen? - un hombre de cabello rubio desaliñado de longitud media y ojos azules con un tono de piel claro. Con un cuerpo pequeño como acostumbraban ser los Pallum; una raza de hombres pequeña; vestía un chaleco amarillo sobre una camisa de manga larga púrpura y pantalones del mismo color. Él era Finn Deimne, capitán de la familia Loki, quien actualmente estaba sentado en una mesa cerca del balcón de la torre más alta de la mansión con sus colegas: Riveria y Gareth.
- ¿Lento o molesto quisiste decir Finn? - Riveria contesto dejando de tomar su taza de té - porque tú no tuviste que lidiar con una diosa infantil por horas - finalizo con una cara de cansancio.
- Jajajaja, aunque fuiste tú la que no dejo irse a Loki hasta que terminaras Riveria - hablo un hombre mayor de raza enana. Gareth Landrock, aventurero de primera clase y alto ejecutivo de la familia Loki, un hombre robusto de ojos marrones y cabello castaño largo junto con vello facial del mismo color que es lo suficientemente largo para formar una barba. Lleva un paño de batalla y botas. Al terminar Gareth gano una mirada de molestia de Riveria, mientras Finn reía por el comentario.
- / suspiro / Loki debe de aprender a ser más responsable y consciente de sus acciones, como también deben serlo los miembros más jóvenes -
- Pides cosas imposibles Riveria, Loki no ha cambiado su actitud desde que bajo del cielo y no cambiará - sonriendo dijo Finn - y respecto a los más jóvenes ...
- No puedes detener su espíritu - continuo Gareth - aún son inexpertos y buscan aventuras sin mirar al peligro.
- Y eso nos cuesta - dijo mirando a ambos - no deben de ser tan indulgentes con ellos.
- ¿Cómo lo eres tú con Aiz, Riveria? - dijo Finn.
Riveria no dijo nada más, lo que trajo las risas de ambos hombres que al final contagio también a la elfa que formó una pequeña sonrisa mientras negaba. Después de todo así eran los tres cuando no tenían sobres sus hombros sus cargos, simplemente personas normales que pueden hablar amistosamente unos con otros sin guardarse nada. Pasaron minutos conversando de temas comunes con una que otra broma, risas y de más hasta que Finn saco un tema curioso.
- oyeron sobre el rumor que está circulando el distrito comercial -
- ¿Cual rumor? - pregunto la elfa con extrañes.
- Si, creo escuche algo en los últimos días, si no mal me equivoco era de una rara flor curativa ¿no? - dijo tomando de su copa de vino.
- Fairy fire - dijo juntando sus manos y apoyando su cabeza en ellas - lo poco que se es que es que tiene un poder curativo alto, aunque creo que es solo un rumor para traer clientes a las tiendas de magia.
- En realidad ...- Riveria hablo atrayendo las miradas de ambos - conozco esa flor.
- Fue hace mucho, pero sé que es efectiva y muy rara - continuo - después de todo, vi lo que puede hacer.
- ¿Qué es lo que la hace especial? - cuestiono el enano.
- Cuando aún vivía en el bosque de Alf, uno de los elfos nobles amigo de mi padre contrajo una rara enfermedad - contó la elfa - la magia curativa con la que contaban los magos era insuficiente, después de todo nadie contaba con una Falna, pero uno de los maestros trajo una extraña flor - su mirada se dirigió al cielo - una flor verde que parecía que sus hojas eran envueltas en llamas blancas casi irreales, pero lo más sorprendente es que al contacto con la piel del elfo ... - miro a ambos - la flor se volvió cenizas que lo rodearon creando un aura casi como el fuego que cubrían las hojas, después simplemente desapareció y luego el elfo comenzó a levantarse sin rastro de estar enfermo o tener malestares con los que sufría por la enfermedad - termino de contar.
- Por lo visto es poderosa esa flor - dijo Gareth pensativo.
- Sería una ayuda en el calabozo en casos de riesgo, pues es de inmediato el efecto - explico la elfa a su compañero. Finn estaba pensativo, cosa que noto la elfa de cabellos jade, a lo cual decidió preguntar lo que pasaba - ¿sucede algo Finn?
- Por lo que acabo de oír, deberíamos de averiguar si el rumor es cierto - dijo pensativo - en unos días tendremos una nueva expedición en los pisos profundos, y nos serviría bastante esa ayuda.
- Concuerdo con Finn, nos ahorraría tiempo por si alguno de los miembros está en un estado de grave - agrego Gareth.
- Creo que es razonable - contesto Riveria
- Riveria - el Pallum llamo a su atención - creo que tu serias la indicada para buscar la información, después de todo sabes cómo se ve.
Ella solo asistió resignada - pues creo que no hay de otra - levantándose - iré al distrito comercial por información sobre la Fairy Fire y, si es el caso, donde la venden.
- Si de algo te sirve - Finn hablo - hay una persona que puede tener esa información de donde se encuentra el vendedor.
- Te escucho -
-Distrito comercial-
Entrando a un bar concurrido en el distrito comercial, la elfa fue notada por todos, no le dio importancia y continuo su camino a la barra donde el barman atendía a unos clientes. Limpiando una jarra de cerveza miro de reojo a la elfa que se sentaba en una de las sillas de la barra.
- Agua bendita de Alv - pidió la elfa dejando unas monedas en la barra.
El barman asistió, dando media vuelta comenzó a servir la bebida mientras la elfa esperaba dando sutiles miradas a su entorno. Había más personas de lo que supuso, podía escuchar muchas de las conversaciones de algunos aventureros cercanos a ella, no le daría importancia hasta que escucho algo que despertó su curiosidad.
- Has oído esos rumores, sobre ese chico - hablo un Chienthrope que conversaba con otras dos personas a unas mesas de Riveria.
- Hmm, ah ¿te refieres al muchacho que ha sido rechazado por casi todas las familias de Orario? - hablo con diversión un enano - ja la verdad es que siento lastima por aquel joven.
- ¿enserio? - dijo otro de sus compañeros con extrañes.
- ¡claro que no idiota! Si no ingresa a una familia es por ser débil y como tal no es material para ser aventurero - dijo para tomar su tarro de cerveza un poco molesto.
- Tienes razón, lastima por el mocoso, quizás y termine tirado por uno que otro callejón y muera - finalizo para volver a tomar su bebida.
Un vaso de agua con hielo puesto a su lado por el barman atrajo su atención, lo agarro y dio un sorbo para después proceder a hablar.
- Farkas ¿conoce a esa persona? Escuche que usted podría comunicarme con el- dijo sin ver al hombre que estaba frente a ella.
Como respuesta solo señalo con su gesto de su cabeza a una mesa ubicada en la esquina del establecimiento. Asistió en forma de agradecimiento, terminando su bebida se levantó caminando donde había una persona sentada sola. Un hombre lobo de pelaje negro, piel semi oscura y ojos ámbar, de uno setenta de altura aproximada. Vestía una camisa blanca con un chaleco marrón de cuero encima, unas correas en su cintura / abdomen, un pantalón negro y unas botas altas negras encima. Se sentó frente a él llamando su atención.
- ¿Farkas verdad? -
- Depende de quien pregunte - dijo alzando su vista, viendo quien estaba a su enfrente se dibujó una sonrisa en su rostro - oh, pero si es la famosa Nine Hell, ¿Qué puede hacer este humilde servido por ti?
Ignorando el tono burlón con el que se refirió a ella pregunto - ¿escuche que tú sabes la ubicación del mercader Zeke?
- ¿Conque también vas tras el rumor del fairy fire ?, pues ... podría saber algo, aunque en estos días ando algo escaso de dinero ¿sabes? - con una sonrisa hablaba jugando con su vaso con uno que otro pedazo de hielo.
Riveria frunció su ceño, saco una bolsa pequeña que contenía una suma considerable de valis y lo lanzo al hombre lobo.
- Creo que eso es suficiente - hablo mirándolo seriamente - espero y esa información sea correcta o si no ...
- Tranquila elfa, mí información nunca falla - dijo guardando el dinero en su bolsillo ignorando la mirada molesta de Riveria - ve a la intersección del distrito comercial y la plaza del amor, una vez ahí encuentra un pasaje al lado de un edificio con un letrero que tenga un símbolo de un cuerno y un hacha. Al entrar sigue de frente unos diez metros, después dobla a la derecha y camina unos cuantos metros, encontraras una casa al final con la puerta a medio caer, hay encontraras a Zeke y el fairy fire.
- Eso es todo ¿no? - mirando como empezaba a levantarse y darle la espalda
- Confía un poco en mí elfa, pero si buscas el fairy fire te aconsejo que tengas una buena cantidad de valis, ese viejo de Zeke no se juega con sus precios jejejeje - dijo levantándose - bueno fue un placer negocios con usted Nine Hell y hasta otra.
- Cruce distrito del comercio y la plaza del amor-
Siguiendo la información dada por Farkas, llego a la intersección del distrito comercial y la plaza del amor donde busco un edificio de unos cuatro pisos, era una tienda de venta de equipo de aventureros, quizás manejada por una familia fuera de Orario y como dijo el hombre lobo contaba con el letrero con el dibujo de un cuerno y un hacha. Diviso el pasaje al lado de esta, entrando con paso calmado siguió de frente hasta encontrar una intersección, doblo a la derecha camino unos cuantos metros y lo vio, una casa en mal estado en medio de edificios más grandes que tapaban la poca luz que brindaba la luna, contaba una puerta que tal como dijo Farkas, estaba a punto de caerse. Sin más camino y con cuidado toco un par de veces la puerta.
La puerta comenzó a abrirse dejando ver a un señor de edad avanzada, media por lo menos dos metros, cuerpo grande y cabeza pequeña, su cuello casi no se veía, calvo por lo visto y con ojos marrones. Vestía un polo blanco con un cinturón marrón alrededor de su cintura, un chaleco verde encima que llegaba hasta sus tobillos, en cada brazo un brazalete dorado con runas escritas en ellas, una bufanda alrededor de su cuello verde con decoraciones amarillas, un pantalón corto verde y unas sandalias. Riveria se quedó un poco sorprendida por lo alto que era y esa aura imponente, pero a la vez misteriosa que trasmitía.
- Bienvenida ¿puedo ayudarla en algo? - dijo con una sonrisa. La pregunta saco a Riveria de su sorpresa.
- Us-usted - se aclaró la garganta y continuo - usted ¿es Zeke el Mercader? - el hombre amplio su sonrisa para asistir en confirmación y con un gesto la invito a pasar.
Riveria paso con cautela para luego ver el interior de la casa, paredes de piedra un tanto desgastadas, el techo era un tanto bajo, mesas largas en las cuales se exhibían armas y objetos extraños, al final de la habitación estaba lo que parecía un mostrador de madera con algunas plantas y cosas vivas, dándole un pequeño escalofrío.
- Parece que me conoces señorita - poniéndose detrás de una de las mesas con varios objetos raros y poco comunes de ver - y si es así no vienes solo por mi famoso té strongblack ¿verdad? ¿Quizás ... buscas algún artefacto de gran rareza? - finalizo con una sonrisa.
- e-eh si - la elfa respondió a la deducción de Zeke - escuche rumores de que usted tenía una planta muy rara, el Fairy fire, ¿podría decirme si es verdad o no? - explico la razón del porque estaba ahí.
- Fairy fire - con un rostro pensativo hablo - un objeto de suma rareza, proveniente de los bosques élficos, más exacto del bosque real de Alf, la cual posee una magia de curación alta e instantánea, contada en historias de héroes de la antigüedad - dijo explicando la historia de tal objeto - ¿Os interesa mucho por lo visto? ¿Debe de querer mucho ese objeto dado que usted ha venido aquí personalmente a saber si es verdad o simple rumor?
- Me podría responder si es que realmente la tiene - dijo un tanto impaciente. Lo contado ya lo sabía, ella quería una respuesta concisa de una vez, no podía perder más tiempo.
- No se desespere señorita elfa - hablo con una sonrisa cómplice - quizás esto le quite su molestia - dándose la vuelta - ¿esto es lo que ha estado buscando? - abriendo la caja dejando salir un brillo blanquecino, Riveria abrió los ojos de la impresión al ver lo que era. Dentro de una flor parecida a la lilium, de pétalos verdes esmeralda cubiertas de un fuego blanquecino, de tal fuego salían pequeñas brasas que le daban un toque místico e irreal. Alargo su mano hacia ella hipnotizada por la belleza de tal flor, estando cerca de su mano a la caja el Mercader cerro la caja devolviéndola a la realidad.
- A-ah q-que paso ... - pregunto un poco aturdida.
- La belleza puede hipnotizar a más de uno, no es de extrañar tu reacción - dijo volteándose y dejando la caja a un lado - pero no me gusta que toque la mercancía, y más si esta es muy difícil de conseguir - termino mirándola con una sonrisa peligrosa - aunque no eres la única que la quiere.
Riveria se puso un poco tensa, pero lo disimulo rápidamente, miro al mercader pensando en cómo proseguir. La flor era real, una oportunidad única estaba en frente, lo más sensato sería pensarlo y hablarlo con Finn y Gareth, pero lo último que dijo el mercader la dejo inquieta. Sabía que el rumor se había esparcido rápido y no era la primera en escucharlo. Demonios, esta situación la estaba poniendo cada vez más nerviosa y ansiosa.
- ¿Y bien? ya sabe que el rumor es real ¿necesita algo más? - hablo sacándola de sus pensamientos - o ¿quizás está interesada en comprarlo?
- Bueno eh yo no- - fue interrumpida
- ¿No está interesada ?, que lastima entonces, pues un sujeto ya me había pedido este raro objeto y había decidido pensarlo, pero ¿quizás deba decirle que si está a la venta? - con una cara decepcionada hablo.
- Yo nunca dije ah / suspiro / ¿cuánto por la flor? - la elfa noto que el hombre sonrió complacido con lo dicho, había caído en su juego. El rostro de Riveria tomo una expresión de sorpresa y horror al escuchar los siguientes números.
- Ciento cincuenta millones de valis - la elfa trago en seco - una ganga ¿no? ¿Quieres que te la envuelva para llevar
Las palabras ciento cincuenta millones retumbaban en su cabeza una y otra vez, lo que dijo Farkas le vino a la mente "si buscas el Fairy fire te aconsejo que tengas una buena cantidad de valis, ese viejo de Zeke no se juega con sus precios" , por lo visto tenía razón, este viejo hombre no se anda con juegos. Riveria pensaba una y otra vez si era prudente pagar tanto por una flor que al uso desaparecerá, aunque algo dentro de ella le decía que lo iba a necesitar muy pronto y que si lo hacía quizás se arrepentiría.
- C-c-ciento cincuenta millones es mucho dinero - hablo aun aturdida - quizás si bajara en un tanto preci ...
- ¿No puedes pagarlo? pues no tengo problemas en dárselo a otro que pueda pagarlo - dijo viendo como la elfa se resignaba y se empezaba a ir.
La elfa se volteo dispuesta a irse, pero algo se lo impedía, ese sentimiento de que era necesario, que lo necesitaba. Resignada encaro al hombre.
- y ... - cuestiono Zeke.
- M-me lo llevo ... - respondió derrotada.
- ¡Perfecto ! - dijo volteándose y recoger la caja. Poniéndola en el la mesa la acerco a la elfa, dándole una última sonrisa hablo - créame no se arrepentirá de su compra ...
Una deuda corría a su nombre ahora, su semblante demostraba desanimo y resignación. Bueno como dicen no es tiempo de lamentos, tal vez esta compra pueda salvar a alguien de su familia de morir, con la caja debajo de su brazo izquierdo mientras que su brazo derecho usaba una capa para protegerse de la lluvia que azotaba a la ciudad de Orario, siguió su camino por el distrito comercial mientras observaba como la poca gente que quedaba buscaba refugio de la lluvia. Las calles estaban inundadas y la poca luz que brindaba la luna iluminaba su caminar.
Pasando por un callejón su vista capto un pequeño brillo, opto por detenerse y ver que era. Adentrándose al oscuro callejón se acercó al origen del brillo, agachándose noto una mochila tirada semi abierta y en su interior sobresalía una vieja daga de la cual venia el brillo que era por la luz que se reflejaba en la hoja. Le pareció extraño que esta mochila esta tirada en este lugar, cuando procedía a recogerla noto un color rojizo que fluía a un costado. Viendo el líquido rojo que traía la lluvia, noto que la línea venia de lo profundo del callejón, siguiendo el rastro se adentró por el pasadizo terminando en un lugar más amplio y sin salida. Analizando en entorno noto el cuerpo de un joven de cabellos blancos tirado en un charco de su propia sangre en medio del lugar, eso encendió las alarmas de su cabeza por lo cual se acercó rápidamente.
- Dios ... ¡joven ¿puede oírme?! - acercando su rostro al de él y lo único que escucho fue
- Un ángel ... - luego de ese susurro el ojo que aún estaba abierto se cerró, para luego su respiración empezar a bajar volviéndose lenta alarmando aún más a Riveria.
Ella sabía que las heridas eran graves, tal vez tenga heridas internas afectando aún más su estado. Su magia no sería lo suficientemente rápida para curarlo, ya este paso moriría.
- ¡Demonios! - maldijo Riveria por lo bajo - ¿no hay nada que pueda hacer? ¿El morirá en frente mío?
Bajo su mirada derrotada y frustrada, no había nada que hacer ... o quizás sí. La elfa alzo rápidamente su mirada volteo y miro a su costado. Ahí estaba la caja que contenía lo único que podría salvar a este joven. Sin pensarlo dos veces abrió la caja, y agarrando con sumo cuidado, cogió la flor para luego ponerla en el pecho del peliblanco.
- Por favor funciona - pensó rezando que funcionara.
El Fairy fire después de un segundo se volvió cenizas, un espectáculo de luces verdes se presentó a los ojos de Riveria, las cenizas envolvieron el cuerpo del pobre muchacho y poco a poco las heridas ibanciendo. Luego de unos segundos la luz se apagó, Riveria poso su vista al rostro del joven, observando que volvía a respirar con normalidad, la elfa suspiro aliviada, había funcionado la vida del joven no corría ya peligro.
Pasando uno de los brazos por sus hombros levanto al joven, debe encontrar un lugar donde ambos puedan refugiarse. Camino hasta la salida mientras la lluvia empezaba a calmarse un poco. Recorrió unas cuantas calles hasta llegar a un hospedaje que estaba construido en una esquina cerca de la plaza del amor, de unos tres pisos de alto y diseño moderno. Entro sin pensarlo dos veces. Al entrar a la recepción busco con la mirada a alguna persona que pueda ayudarla y segundos después noto a la recepcionista quien venía bajando las escaleras.
- Hola ¿puedo ayudarla en algo? - hablo la recepcionista de forma amable y cortes.
- ¿Tiene alguna habitación disponible? - pregunto la elfa - encontré a este joven mal herido, logre curar las heridas más graves - dijo avanzando un poco para girar su cabeza y mirar al joven que tenía recargado en su hombro - pero necesito revisar si no tiene ninguna otra herida que necesite curarse .
- Claro, sígueme por favor - dijo subiendo las escaleras mientras la elfa la seguía con el joven inconsciente.
La habitación no era lujosa ni pobre, tenía lo necesario para un viajero que visitara la ciudad, un guarda ropa en la esquina, un baño, un escritorio cerca a la ventana que daba visión de la concurrida avenida y finalmente una cama al lado del escritorio, cama que en este momento descansaba un joven peliblanco. La elfa estaba sentada al lado de la cama, había estado observando al joven un par de minutos, el peliblanco no mostró ninguna reacción desde que llegaron a la posada. Su cara transmitía tranquilidad, parecía un tierno conejo, y sin que pudiera saber porque comenzó a acercar su mano para acariciar su pelo. Cuando estaba por tocar su cabello la puerta comenzó a abrirse devolviendo a la elfa a la realidad. La recepcionista entro con una bandeja con una jarra con agua y un par de vasos,
- Disculpé, le traje algo de beber - dijo con una pequeña sonrisa - ¿aún no ha despertado?
- Aun no ... - dijo tomando un vaso - aunque ya está estable, quizás solo está cansado y despertara a más tardar mañana.
- Entiendo ... - mirando al joven para luego mirar a la elfa y preguntar - ¿quiere una habitación para usted? Ya es son altas horas de la noche, debe de estar cansada y como dijo el joven no despertara hasta mañana.
- Tiene razón ... pero, preferiría estar aquí - le dijo con una pequeña sonrisa - puede tener alguna que otra reacción a la magia de curación que utilice, y quiero estar presente y poder actuar rápido.
- Claro, bueno si necesita algo mi habitación está en el primer piso, con gusto la ayudare en lo que pueda - con eso paso a retirarse dejando ambos solos.
La elfa miro a la ventana a su espalda viendo la noche y la lluvia que seguía cayendo, luego al joven y cerro sus ojos pensando en lo que estarían haciendo los miembros de su familia en este momento, quizás estén preocupados por ella y la razón por la que tarda tanto. Dejando de ese lado pensamientos abrió los ojos y observo al joven dormir, la tranquilidad que transmitía era contagiosa y una sonrisa se formó, pero no duro mucho al pensar que es lo que había pasado para que aquel joven haya acabado casi muerto.
- ¿Qué es lo que te paso para terminar así? - se preguntó mientras su mano empezaba a acariciar el cabello del joven - ¿Cómo alguien puede hacer esto a una persona tan tranquila como tú?
Con esa última pregunta dio un bostezo, sus ojos se sentían pesados y poco a poco el sueño se empezaba apoderar de ella hasta que sin pensarlo se quedó dormida en aquella silla con su cabeza recostada en el escritorio.
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El sol empezaba a salir mostrando un hermoso amanecer, y al mismo tiempo, los ojos de un joven de pelo blanco se empezaban a abrir. Poco a poco abría sus ojos, su vista se adecuaba a la luz que ingresaba por la ventana. Lo primero que vio fue el techo de madera, desorientado por su experiencia anterior no reconocía el lugar y una pregunta fue lo primero que se le vino a la mente.
- ¿Dónde ... estoy? -
Aun confundido se acomodó en aquella cama sentándose para ver a su alrededor. Una habitación simple pero cómoda pero que no recordaba haber estado ¿cómo fue que llego a este lugar? Aún más importante Sin encontrar más explicación suspiro derrotado, quizás más tarde pueda recordar lo que paso. Retrayendo sus rodillas, se abrazó contra ellas hundiendo su rostro en estas, cerro sus ojos pensando en la mala suerte que tiene. Sumido en sus pensamientos pensando en lo que paso no se percató que no estaba solo en aquella habitación, no hasta que unos sonidos captaron su atención, una respiración tranquila llego a sus oídos, suave y delicada.
Una elfa de cabellos verdes, su cabeza recostada en sus brazos en aquel escritorio al lado de aquella cama en la que este descansaba, dormía plácidamente, y la luz que entraba desde la ventana iluminaba aún más su bello rostro, parecía una hermosa hada de los cuentos que leía cuando aún vivía con su abuelo. Una palabra salió de sus labios sin siquiera pensarlo.
- Hermosa - dijo en susurro
Unos segundos después un sonrojo cubrió su cara al darse cuenta de lo que dijo. No sabía por qué lo dijo, miro de nuevo a la elfa por unos segundos perdiéndose en sus pensamientos con un sonrojo que crecía en su cara. Absorto por la belleza que estaba frente a él, no noto que la elfa empezaba a despertar, no hasta que comenzó a moverse.
- mmm... -
- ¿eh? - fue lo único que dijo al volver a la realidad.
La elfa levanto su cabeza poco a poco, su cabello un tanto desarreglado cayendo uno que otro delante de sus ojos y dando un bostezo comenzó a mirar a su alrededor para segundos después notar una mirada que estaba puesta sobre ella. Sus miradas se cruzaron por unos segundos, jade y escarlata, nadie dijo nada por lo que para ellos fue un largo tiempo. Un silencio invadió la habitación y la incomodidad comenzó a invadir el cuerpo del joven; un sonrojo crecía en su rostro, la mirada que la elfa lo estaba poniendo nervioso y avergonzado, tratando de romper el silencio quiso empezar a hablar.
- Eh este ... yo eh ... yo - las palabras no salían de su boca, estaba nervioso cosa que fue notado por aquella elfa que simplemente embozo una pequeña sonrisa, alzando su mano la puso encima de su cabeza desconcertando al chico - ¿Eh?
- Parece que ya estas mejor - dijo acariciando el cabello del peliblanco
- Eh ¿quién ... es usted? ¿Porque ... estoy ... aquí? - pregunto un tanto sonrojado.
- Jejejeje bueno contestando a tu primera pregunta me llamo Riveria, Riveria Ljos Alf - hablo tranquilamente - y el por qué estás aquí es fácil, te encontré lastimado en medio de la lluvia y pensé que necesitabas ayuda - termino apartando su mano del joven.
- Y-ya veo ... - dijo apartando su mirada - g-gracias por salvarme ... - inclinándose en forma de agradecimiento.
- Descuida, no necesitas agradecerme, necesitabas ayuda y no podía ignorar eso - recuerdas ... lo que paso ¿eh? - pregunto Riveria.
- Bell, Bell Cranel - respondió - y ... no, no recuerdo mucho de lo que paso - dijo bajando su mirada con una expresión de dolor - solo ... veo vagos fragmentos ah ... c-choque con alguien .. . después vinieron unos hombres ... luego ...
- ¿Luego ...? - pregunto queriendo saber que más recordaba.
- G-golpes ... no paraban ... y-yo no podía defenderme y ... después - un vago recuerdo de una silueta acercándose a el vino a su cabeza - un ángel ... - susurro para él, pero Riveria con sus sentidos más agudos que el muchacho pudo oírlo, pero no dijo nada más.
- Comprendo - musito - ¿no recuerdas sus rostros? O ¿algo con que puedas identificarlos?
- N-no ... lo siento ... -
- Tranquilo, lo bueno es que ya estas mejor - dijo dándole una pequeña sonrisa - y ¿Bell verdad?
- Eh si - afirmo
- No eres de Orario
- N-no, yo soy de un pueblo al este de aquí, v-vine a Orario para poder cumplir mi meta y mi sueño -
- Ser un aventurero ¿me equivoco? - dijo ya sabiendo la respuesta, Bell solo asistió.
- Bueno en parte, y-yo ... quería ser, bueno ... s-sé que sonara un poco infantil, pero ... quería ser un héroe como aquellos que se describen en los cuentos - Riveria lo miro un poco sorprendida para bajar un poco la mirad y llevarse una mano a su boca tratando de reprimir su risa, cosa que avergonzó a Bell, pues pensaba que se estaba burlando de él.
- Lo siento no me estaba burlando de ti - dijo Riveria con honestidad - es que no esperaba esa respuesta, y la verdad es que me sorprendió, muchos solo vienen aquí para ser famosos y conseguir, dinero mujeres y demás ... pero tu sueño es ... muy puro.
- G-gracias - dijo desviando un poco la mirada
- ¿Y porque decidiste convertirte en un héroe bell?
- Bueno ... vera ... mi abuelo siempre me contaba historias de héroes, y la verdad siempre me decía que podía convertirme en uno - hablo con una sonrisa nerviosa, pero luego cambio su expresión a una triste - eso fue antes que pasara eso ... la muerte de mi abuelo ... cambio todo ... ese día jure que haría realidad la última enseñanza que me dejo y me volvería un héroe.
- lo siento ... n-no sabía - Riveria se sintió un poco mal por hacer recordar esos momentos que debían ser dolorosos.
- descuida, sé que mi abuelo no querría verme triste sino con una sonrisa - dijo con una sonrisa un tanto triste.
Después de eso siguieron hablando un poco más con un ánimo más elevado, Bell le contó algunas experiencias que tuvo cuando aún estaba en su pueblo natal, el viaje que realizo para llegar a Orario, como quedo impresionado por la ciudad y ...
- y ¿ya has intentado encontrar una familia Bell?
- Bueno ... como lo digo ...
Los ojos de Riveria se abrían de la impresión con cada palabra que salía de la boca del peliblanco, en pocas palabras había quedado en shock, ¿por qué? es simple.
- ¡C-como e-es posible ser rechazado por más de 60 familias! - eso eran casi todas que se encontraban en Orario, no lo comprendía, una persona normal encontraría una familia en el tercer o intento cuarto a lo mucho en la sexta, pero esto ...
Sumida en sus pensamientos no noto que Bell le estaba hablando, no hasta que paso su mano frente a ella tratando de llamar su atención. Al regresar a la realidad, se avergonzó un poco pero rápidamente se recompuso y aclarando su garganta se disculpó con su acompañante.
- E-está bien señorita Riveria - pregunto Bell nervioso.
- E-eh si, solo ... que me sorprendió un poco nada más - respondió Riveria intentando calmar la situación.
- E-entiendo - dijo no tan convencido - ¿quizás nunca escucho de alguien que haya sido rechazado por tantas familias no? jejejeje ... - un silencio se formó después de eso, un tanto incomodo Bell apartaba la mirada buscando las palabras correctas, mientras Riveria pensaba en algo similar. Un sonido saco a ambos de sus pensamientos, el estómago de Bell estaba gruñendo cosa que lo avergonzó y saco una pequeña risa a Riveria.
- B-Bell - llamo la elfa - creo que deberíamos comer algo ¿no crees? - dijo levantando un dedo en señal de pregunta - pero antes - levantándose se dirigió al armario que estaba en una esquina de la habitación - creo que deberías cambiarte, no es apropiado que andes con esa ropa - Bell se miró y vio su ropa con rastro de sangre y un poco rota.
- C-claro, pero - dijo haciendo que Riveria lo mirara de reojo - esta es la ultimo que me queda de ropa - finalizo con un tono apagado.
- No te preocupes por eso - dijo abriendo el armario - la recepcionista me dio esto - saco unas prendas que el día anterior la recepcionista le había entregado - sabía que necesitarías ropa, así que ten.
Volteándose camino donde se fueron y le dio una muda de ropa, una camisa y pantalón negros. Bell lo recibió sorprendido, no sabía que decir, miro a Riveria quien solo le brindo una pequeña sonrisa.
- Encontraras todo lo que necesites en el baño - dirigiéndose a la puerta la abrió y se paró para mirar al joven - te esperare en el primer piso.
Bell se quedó solo en aquella habitación aun sorprendido por lo que paso, miro la ropa unos segundos para agradecer mentalmente a esa mujer. Se levanto de aquella cama y procedió a caminar al baño, Necesita una ducha; puede ... que realmente las cosas pueden cambiar.
- L-lamento las molestias que le estoy causando señorita Riveria ... - mencionó Bell agachando un poco la cabeza.
- Tranquilo, no debes de preocuparte por eso - hablo la elfa con tranquilidad - después de todo no podía dejarte en ese estado y creo que nadie lo haría, ¿No?
- Creo que muchos me hubieran dejado morir en ese lugar sinceramente - pensó Bell.
Un silencio se formó después de eso, no era incomodo, pero tampoco era agradable, así pasaron unos minutos donde llego su desayuno que antes estaba ordenado. Comieron en silencio sin prisa alguna, la verdad era mejor así, podía aclarar sus pensamientos en ese tiempo. Al terminar, Riveria decidió que ya era tiempo de volver a la sede de su familia, pero antes tenía una última cosa que preguntarle al chico frente a ella.
- Bell, ¿Qué es lo que harás ahora?
Bell la miro confundido, no parecía entender a lo que se refería la elfa cosa que noto decidiendo expresar mejor sus palabras.
- Me refiero a ¿qué planeas hacer? ¿Seguirás buscando una familia o ... -
Él comprendido, no era que lo esté menospreciando, pero, si era sincero ...
- La verdad ... tenía pensado tomarme un descanso, d-digo no es que logre que los que me rechazaron me aceptaron de un día para el otro ¿no? Je je je ... - su voz se iba apagando con cada palabra - eh ¡n-no me callejón estoy rindiendo! Si eso cree ... solo ... yo ...
- Entiendo, no te preocupes - Riveria intento calmar al chico con esas palabras - tomar un descanso siempre es bueno - sonrió y procedió a levantarse de la mesa - bueno Bell, ya es tiempo de que me retire, seguro mi familia estará haciendo de la suyas mientras no estoy Fufufu.
- Ah sí, claro señorita Riveria - él también se paró - de nuevo, muchas gracias por salvarme - se inclinó en forma de agradecimiento.
- Bell - negó con la cabeza - ser agradecido es bueno, pero ... te doy un consejo, no te rebajes tanto ... es malo, cualquiera podría abusar de tu amabilidad.
- L-lo sient - sintió la mirada de Riveria - A-ah claro jejeje.
-Fufufu eres una persona interesante Bell Cranel - dijo mientras empezaba a caminar y pasar por su lado para decir - que nadie te diga que cambies quién eres ¿de acuerdo?
Bell asistió con un ligero movimiento de su cabeza.
Riveria embozo una pequeña sonrisa y siguió su camino hasta salir de aquel lugar, no sin antes haber pagado lo que ambos desayunados. Así emprendió camino hasta su cede 'la mansión crepúsculo', solo espera que no allá pasado nada en su ausencia ... sumándole su pequeño encuentro con cierto conejo ...
- Este será un largo día -
Bell había vuelto al hospedaje donde había pasado la noche anterior, entro por la puerta principal y subió por las escaleras hasta llegar a la habitación. Al entrar dio unos cuantos pasos y se dejó caer en la cama, tenía mucho en que pensar, se dio la vuelta y miro sin interés el techo mientras soltaba un largo suspiro. Hace unas horas él se dio por muerto en aquel callejón, luego en su inconciencia creyó que vio un ángel; cosa que no negaba al ver a la señorita Riveria; que resulta ser una aventurera de primera clase, quien lo salvo de morir e incluso lo invito a desayunar ...
- ¿Qué liebre ...? -
Una pregunta lanzada al aire, con mucha importancia en este momento, la respuesta determinaría su siguiente paso. Pero ... no tenía ni una sola idea de cómo debía proseguir, no podía volver a preguntar a las familias que ya lo rechazado, sería dar un paso en retroceso. Y no podía quedarse en aquella ciudad, Orario, puesto que no tenía dinero y al poco tiempo quedaría en otro callejón esta vez muerto. La amabilidad y el esfuerzo que la señorita Riveria hizo para salvarlo antes seria desperdiciado ... y eso era lo menos que quería, le debía la vida a ella, literalmente hablando, esta segunda oportunidad no la desperdiciaría. Por eso debe pensar bien en lo que hará.
Una idea cruzo por su mente. Regresar a su pueblo. Aunque no quisiera hacerlo era lo más viable en estos momentos, quizás podría regresar a Orario en otro momento y quizás tener más suerte.
¿Pero ... cambiaria algo la próxima vez?
Ciertamente, había muy pocas posibilidades volver que cambiara algo solo por un tiempo después.
Eres débil ... no puedes cambiar eso ...
Todas las familias me rechazaron por esa razón, verme débil, si no lo fuera tal vez tenga suerte. Pero ... ¿cómo? Nadie me da esa oportunidad de demostrar lo que valgo o de volverme fuerte. Dioses ... sí pueden apiadarse de mí ... ayúdenme o al menos bríndenme una respuesta ...
- ¿Dioses ... que puedo hacer?
- Con permiso ...
Una voz llamo desde la puerta.
- Ah, sí ... pase. -
La recepcionista entro por la puerta, llevaba en sus brazos unas toallas limpias. Al entrar noto a Bell mirando al techo, notando que algo lo estaba molestando decidió ayudar.
- Disculpe mi intromisión ... pero ... ¿Algo le está molestando joven? -
- ¿eh? -
Bell levanto su cabeza y dirigió su mirada a la recepcionista. Vio una sonrisa tranquila en su rostro, y supo en ese momento que quería ayudar ... parece que los dioses si se apiadaron de él.
- A-ah bueno ... no es nada solo ... estaba pensando en que es lo que haría de ahora en adelante - respondió sin muchos ánimos.
- Con que era eso ... -
- ¿umh? - esa respuesta lo dejo confundido.
- Déjame adivinar, piensas en que hacer, pero te surgen dudas y más dudas ... al final no logras encontrar la respuesta - hablo mientras dejaba las toallas en el armario - no eres el primero a quien le ocurre eso ... es algo normal, pero si quieres ayuda puedes contarle a otra persona, quizás no te de la respuesta que desees, pero será un avance y.… quien sabe ... al final esa respuesta te de una pista para encontrar lo que buscas - miro a Bell con una mirada tranquila acompañada de una sonrisa.
Bell la miro con sorpresa, ella tenía razón, él solo no podría con este problema, pero si pedía ayuda tal vez encontrará una solución. Y ya tenía a alguien en mente que podría ayudarlo.
- Gracias ... ¿eh?
- Milena - respondió la recepcionista ahora conocida como Milena - y no es nada, me gusta ayudar, espero y encuentres la respuesta que necesitas - dijo dándose vuelta con dirección a la puerta - si necesita algo solo avíseme - finalizo para empezar a caminar.
- Señorita Milena - Milena se detuvo y miro al joven - si no es molestia, ¿podría ayudarme usted en este asunto? La verdad no conozco a nadie más a parte de la señorita Riveria.
- Claro - dijo Milena.
Ella se sentó a los pies de la cama y espero a que Bell le contara lo que le preocupaba. Bell le contó sobre lo que había pasado, sus sueños, el porqué de su venida a Orario y los rechazos de las familias de aventureros. Ella escucho al joven con atención, sintió lastima por lo que él había pasado, pero ver la convicción de sus palabras de querer lograr su sueño le alegro. Pero dentro de esas palabras noto que Bell no sabía que más hacer para que le aceptaran en una familia, después de todo nadie en esta ciudad lo aceptaría. Y fue en ese momento que se le ocurrió una idea que resolvería el problema de Bell.
- Sabes ... Orario es una gran ciudad, y muchos como tú vienen aquí para poder ser aventureros - dijo - después de todo Orario es "el centro del mundo", el lugar donde hay más posibilidades de que se cumplan tus sueños.
Bell solo asistió, él ya sabía eso, por eso vino aquí ... Entonces, ¿Qué le quería decir Milena? ¿Qué ya no había nada que hacer?
- Pero Orario ... no es todo el mundo ... - prosiguió a decir Milena.
Esa respuesta capto todos los sentidos de Bell.
- El mundo es grande, demasiado diría yo ... Y Orario solo es una ciudad más dentro de este inmenso mundo, si no lo lograste aquí puede que lo logres en otra - miro a bell con una sonrisa maternal - tal vez no haya tantas oportunidades que aquí, quizás muy pocas, pero posiblemente una de esas ... sea la que te dé la oportunidad de cumplir tu sueño ... no te rindas nunca, pero no te quedes en un solo lugar ... ¿quieres ser aventurero verdad? Entonces busca aventuras, recorre el mundo ... no sé qué te depara el futuro, pero sé que te esperan grandes cosas Bell ... - una sonrisa se formó en la cara de Milena al terminar.
Estaba sorprendido, nunca espero esa repuesta ... Tenía razón Milena, el mundo no solo es Orario, hay muchas ciudades donde hay dioses y podía internar unirse a una familia para volverse más fuerte. Sabía que será más difícil y había pocas posibilidades, pero se arriesgaría ... y la idea de conocer el mundo sonaba bien.
- No sé cómo agradecerte señorita Milena -
- Hay una cosa que puedes hacer - dijo juntando sus manos en su espalda- conviértete en un héroe ... no, conviértete en una leyenda que sea recordada por la eternidad ...
Las palabras que Milena había dicho hicieron que su determinación arda, él lograría su meta, no importa si le costaba años ... sí tenía que ir hasta el otro lado del mundo ... alcanzaría su meta y se convertiría en un héroe de leyenda .
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Riveria había llegado hace unos minutos a su sede. En este momento hubo acontecimientos con Finn y Gareth sobre los residentes, aunque omitió algunas cosas que tenían que ver con cierto joven. La razón era simple, no la dejarían de molestar por sus acciones, y no estaba de humor para lidiar con sus burlas. Además ... puede ser que también omitiera que uso cierta flor que le costó una gran parte de su dinero en el joven ...
- ¿Y lograste saber si el rumor de la flor era cierto? - pregunto Finn.
La suerte hoy no está de mi lado ... - pensó Riveria con pesadez.
Pocas eran las veces en la que se ponía nerviosa enfrente de las personas, y este era uno de esos momentos. La pregunta de Finn había hecho que por un segundo su figura serena tambaleara, esperaba que no tocaran el tema, pero era poco probable ya que era la razón por la que había salido en primer lugar. Ahora la mente de Riveria trataba de encontrar las palabras correctas para explicarle la situación que la llevo a usar la flor casi a los pocos momentos de comprarla ... claramente no podía decirle: "si, encontré la flor y la compré ganándome una gran deuda , para unos minutos usarla en un joven desconocido para evitar su muerte "aunque ahora que lo pensaba mejor no sonaba tan mal, después de todo, para eso querían la flor para evitar la muerte de cualquiera de su familia.
- La verdad ... sí, la flor es real ... y me reuní con el proveedor ... logré que me vendiera la flor ... per- - Riveria fue interrumpida por la voz de Finn.
- O eso lo explica todo verdad Gareth -
- Si, y yo pensando que era un presente de algún pretendiente para nuestro orgulloso elfo - hablo con un poco de decepción.
- Espera ¿qué? ¿De qué están hablando ustedes dos? - la confusión en el rostro de la elfa era más que evidente.
- Esta mañana, uno de los guardias vino a mi oficina trayendo un paquete que iba enviado a ti Riveria - explico - le pregunte quien lo había enviado, solo me dijo que un hombre alto y calvo, con una gran carreta medio extraña lo dejo - conto Finn - no dijo nada sobre quien era, solo que tenía que entregar un paquete a Riveria Ljos Alf, digo no saber nada del contenido y que solo le encargaron entregarlo aquí.
- Hmmm - para Riveria era extraño todo esto, pero prefirió seguir escuchando a Finn.
- La única información útil fue que menciono que tú lo habías comprado y pagado a un tal Zeke - Finn vio como Riveria - viendo tu reacción sabes quién es verdad.
- Zeke ... es conocido como "El Mercader", fue él quien me vendió el Fairy fire - explico Riveria.
Gareth se quedó pensando unos segundos, miro a Finn y hablo - Entonces el encargo que trago debe ser ...
- El Fairy Fire ... - completo Finn.
Riveria se quedó pensativa, la verdad era extraña esta situación, no paraba de pensar en por qué ese viejo haya mandado un paquete que al parecer de sus compañeros era lo que ella había comprado.
- A que quiere jugar ese viejo ... solo compre una flor ... ¿será uno de sus trucos y cuando lo vuelva a ver me cobrara el doble? ... si es así lo mejor será devolverlo ... no, no , no puedo ... sí lo hago Finn y Gareth preguntaran lo que ocurrió y ahí no quiero hablar de eso en este momento ... - prefiriendo guardar silencio Riveria no dijo nada más.
- Gareth ¿podrías traer la caja? - pidió Finn.
El enano solo asistió y salió de la habitación, luego de unos minutos Gareth entro con una caja mediana de color negro con detalles dorados y verdes. Dejo la caja en el escritorio de Finn, el procedimiento mencionado para abrir la caja siendo observado por Gareth y Riveria.
Los ojos de ambos hombres se abrieron con sorpresa. Dentro de la caja había tres flores Fairy Fire encima de una tela de terciopelo. Riveria miro con sorpresa el contenido, pero algo capto su atención de inmediato, una hoja de papel doblada en la esquina de la caja. Sin que Gareth y Finn se dieran cuenta tomo aquella hoja y la guardo entre sus ropas. Ambos no se dieron cuenta de la acción de la elfa al estar absortos observando el Fairy Fire, Riveria al notar eso decidió esperar un momento para luego chasquear los dedos devolviendo a la realidad a ambos hombres.
- Q-que fue lo que pasó ... - pregunto Finn aún desorientado.
- N-no lo sé ... solo vi la flor y después ... no pude ...- Gareth fue interrumpido.
- Apartar los ojos ... - completo Finn.
- Esa es la influencia que puede tener la belleza - hablo Riveria llamando la atención de nos - me pasó lo mismo que a ustedes, cuando vi por primera vez el Fairy Fire su belleza me cautivó tanto que todo lo que estaba a mi alrededor desapareció por esos instantes.
- Si una flor puede hacer eso ... No me quiero imaginar que haría una diosa de la belleza ... - dijo Finn para luego suspirar - bueno, creo que ya todo está aclarado aquí, Riveria te encargó las flores, las necesitaremos para la próxima expedición - Riveria asistió.
- Si eso es todo, me retiro - cerró la caja para tomarla entre sus brazos - Finn, quisiera estar sola por el resto del día ... Sin interrupciones por favor.
- ¿A qué se debe eso? - cuestionó Finn con una ceja levantada.
- Nada en especial - miro de reojo a su capitán - investigaré algo que me llamó la curiosidad y quisiera sin interrupciones.
Finn miro a Gareth, él solo alzó un poco los hombros dando a entender que no tenía problema con eso, así que regreso la mirada a Riveria.
- De acuerdo - dijo si más.
- Gracias - dijo saliendo de la habitación.
Había estado viendo ese pedazo de papel por varios minutos, una nota de aquel vendedor. Dudaba en leerla, pero no podía quedarse observando esa nota por siempre; dando un suspiro cerro sus ojos, no tenía nada que perder, además de la duda empezaba a inquietarla. Tomando entre sus delicadas manos el pedazo de papel, abrió la nota, y no encontró ninguna palabra. Volteando el pedazo de papel una y otra vez intento ver alguna palabra sin existo, sin ver ningún cambio dejo el pedazo de papel a un lado. Se recostó en su silla, cerro sus ojos y dejo escapar un suspiro cansado. No obstante, un pequeño brillo hizo que abriera sus ojos. En el trozo de papel comenzó a aparecer palabras, tomando rápidamente la nota, vio como ahora había un mensaje de aquel vendedor, dejando su sorpresa a un lado comenzó a leer detenidamente el mensaje escrito.
- Mis más cordiales saludos lady Riveria, sabía que usted sería la primera en leer este mensaje que deje en este pequeño presente ... - empezó a leer Riveria - como habrá notado, deje un hechizo simple para que solo aquel que yo decida pueda ver el mensaje ...
Seguro que tiene muchas preguntas, pero no puedo responderlas en este momento, y lo más seguro es que tenga dudas del presente que le envié. Digamos que es una muestra de agradecimiento de parte mía por hacerme un favor, ¿sabe? Salvar a personas desconocidas trae de vez en cuando recompensas.
- ¿Cómo supo ...? - se cuestionó Riveria, dejando eso de lado prosiguió leyendo.
A veces una acción determinada lo que ha de venir en un futuro. Le sugiero que no piense mucho en esto, solo son ocurrencias de un pobre anciano ...
Y, Lady Riveria, le deseo suerte en su expedición, puede que encuentre más que solo una aventura ...
Atte. El Mercader
Al terminar de leer dejo la nota a un lado, mientras se recostaba en su silla una vez más; si antes creía que el viejo mercader era misterioso, ahora ... no sabía que pensar. Una y otra pregunta surgía en su cabeza, ¿Como supo de su encuentro con el joven Cranel? ¿Como supo sobre la expedición? y ... ¿Quién era en realidad él ?, al final no encontró ninguna respuesta. Lo mejor sería seguir el consejo que ese anciano le dio, no darle más vueltas al asunto, después de todo no llegaría a ningún lado. Miro de reojo la nota por unos momentos, luego alzo su mirada pensando en la última frase.
- Así que ... más que una aventura ¿eh? - susurro, mientras que una pequeña sonrisa se formara en sus labios.
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La verdad no esperaba que dejar la ciudad fuera complicado, pero eh me aquí, delante de dos aventureros - más concretamente de la familia Ganesha - que no me dejaban pasar por las grandes puertas de las murallas. Había escuchado de personas que entrar a Orario era realmente fácil, lo difícil, era salir. Al principio no creí lo que las personas del pueblo decían, quizás era para asustar a los jóvenes que querían buscar una aventura a la gran ciudad. Ahora me doy cuenta que tenían razón.
Pero ¿porque no dejar a una persona cualquiera salir? la respuesta era simple. Debido a que Orario era de por si una ciudad muy fuerte - más que nada por sus aventureros de alto nivel - se ganó enemigos, los más conocidos era el reino de Rakia que con frecuencia quiere invadir esta ciudad - aunque siempre fracasa en cada uno de sus intentos - y el más reciente ... Evilus. Hace cuatro años, comenzó lo que se conoce como la era oscura de Orario, incontables personas murieron tras los constantes ataques Evilus. Aunque lograron derrotarlos tiempo después, las secuelas que dejo afecto la confianza en el exterior.
Además de eso, digamos que mi nerviosismo no ayuda mucho. Con cada pregunta que me hacían, más nervioso me ponía - creo que esta ciudad quiere atarme y ver como termino muerto ... -, lo peor era que no había un dios cerca para que verificara que lo decía era verdad. Si hay un dios piadoso allá en el Genkai que este viendo esto, por favor ayúdame.
- Que voy hacer ahora ... - pensé mientras temblaba por la mirada seria de ambos aventureros.
- Oh, veo que te adelantaste mi querido amigo - una voz hablo detrás de mí.
Los guardias y yo miramos a la persona quien había soltado esas palabras. Un señor de edad avanzada, media por lo menos dos metros, cuerpo grande y cabeza pequeña, su cuello casi no se veía, calvo por lo visto y con ojos marrones. Vestía un polo blanco con un cinturón marrón alrededor de su cintura, un chaleco verde encima que llegaba hasta sus tobillos, en cada brazo un brazalete dorado con runas escritas en ellas, una bufanda alrededor de su cuello verde con decoraciones amarillas, un pantalón corto verde y unas sandalias. Detrás de él estaba un extraño animal; un Magnus Cornu; parecido a un rinoceronte solo que la piel de este animal era extremadamente dura, además contaba con un gran cuerno - de ahí su nombre - que según dicen es muy valioso para la creación de armas.
Hmmm ... Creo que no le agrado ... pregunta dejando eso de lado había una que me rondaba la cabeza.
- ¿Quién es usted? - uno de los guardias pregunto.
Esa misma pregunta estaba en mi mente al ver a ese señor. También tenía una duda por lo que dijo anteriormente, ¿a quién se refería? no veo a otra persona más cerca de nosotros, y por lo visto ninguno de los dos guardias lo conozco. Esos eran mis pensamientos, pero sentí que una mano se posó en mi hombro, esa acción me trajo a la realidad, miré la mano que esta posada para girar mi mirada y ver a la persona que me estaba tocando. Era el señor - de lejos no lo note, pero ... es enorme ...-, estaba a mi costado mirando a los guardias con una sonrisa.
- Soy un mercader, y el joven que está a mi lado - me miro - es mi ayudante.
- Ambos nos dirigimos a las afueras, tenemos un par de negocios en las ciudades cercanas - explico - aunque, como sabe los jóvenes se apresuran demasiado y mi estimado amigo se adelantó.
El guardia lo miro para después mirarme, luego de unos segundos que para mí se hicieron eternos, volvió su atención al señor.
- Papeles y permiso - dijo sin más.
- ¡Claro! tenga - entrego dos hojas que tenían; por lo que pude notar; el sello del Gremio.
Los dos guardias miraron los papeles por unos minutos, hablaron entre ellos en susurros para después dirigirse hacia nosotros.
- Bueno, todo parece estar en orden eh. señor Zeke ¿verdad? - el señor - ahora sé que se llama Zeke - asistió.
El guardia volteo su mirada hacia mí, eso me puso nervioso. Miro los papeles y pregunto
- ¿Y tú eres ... Bell Cranel? -
- S-si ...- afirme con un poco de sorpresa.
- Pasen, suerte en sus negocios -
La brisa golpeaba mi rostro con suavidad, realmente era agradable. Di media vuelta para ver a el señor que me ayudó, Zeke - o como se presentó él: el Mercader -, estaba acomodando algunos objetos que cargaba Frull - el nombre del Magnus Cornu - quien poco o nada le importaba cargar esa enorme cantidad de peso . Me acerque a él un poco nervioso, pero quería respuestas y estaba callado no las obtendría.
- Disculpe, señor Zeke - hable llamando su atención.
- Oh joven, ¿necesita algo? - hablo dándose la vuelta para mirarme - ¿algún implemento u objeto para su viaje al pueblo de Dahlia?
- ¿Co-como ... como sabe a dónde me dirijo ...? - mencione un poco impactado.
El solo me vio con una sonrisa y se - ¿a seguir acomodando los objetos.
- Quizás una capa que resista el frío le vendría bien - hablo mientras acomodaba una capa marrón con un par de escritos en ella - o tal vez un ¿talismán anti-magia? ¿O sea de los que pelea y una espada sea lo que necesita? - alzo una espada ancha y luego me miro de reojo - los peligros que se puede encontrar en su viaje son impredecibles joven Cranel ... ¿no querrá que le suceda lo mismo que su abuelo verdad? - eso fue todo, estaba en shock, una cosa era coincidencia que supiera a donde me dirija y otra es que sepa que le paso a mi abuelo ¿quién era este sujeto?
- ¿quién es usted? - susurre sin mirarlo.
- ¿tararear? -
- ¿quién es usted? - dije esta vez más fuerte viéndolo a los ojos.
- ¿quién soy? fácil, soy solo un simple mercader ... - lo interrumpí rápidamente.
- No, no solo puede ser eso - estaba alterado - Entonces ¿cómo supo quién era yo? ¡¿Cómo sabe lo que le paso a mi abuelo ?! - no pude más y perdí la calma - le agradezco su ayuda y todo, pero no estoy tranquilo al saber que una persona desconocida sabe todo sobre mi.
Quería respuestas. Lo mire fijamente, esa sonrisa que está en su rostro me está empezando a molestar. Se dio vuelta y empezó a acariciar a Frull.
- Preguntas como se lo de tu abuelo o como se de ti ¿verdad? - se rió un poco - se muchas cosas muchacho, los años que tengo no son por nada - dijo - además, conocí a tu abuelo hace mucho tiempo.
Lo dicho por Zeke me dejo desconcertado. ¿El conocía al abuelo? el abuelo nunca lo menciono. Aunque no mencionaba mucho de su vida, y yo no le preguntaba mucho que digamos. Dejando eso de lado, el señor frente a mi conocía al abuelo y también me conocía, pero ¿debería creerle? solo dijo conocerlo, no tiene como probar su punto ... ¿verdad?
- T-tú. Tú dices que conociste a mi abuelo, pero el nunca ...
- ... me menciono? - completo lo que iba a decir - ¿alguna vez le preguntaste de quienes conoció en su vida? ¿Sabes quién era el en realidad? muchacho hay cosas que no sabes aun -
Era cierto no sabía mucho de la vida del abuelo. Mire a un lado, la verdad no tenía más que decir y había muchas preguntas en mi cabeza que no tendrían respuesta.
- Desconfías ... eso es bueno, y la verdad, me iba a quedar al margen - dijo buscando algo en esa montaña de cosas - pero le debía un favor a ese viejo anciano ... ¡ah! aquí estas.
Volteo a verme con algo entre sus manos, se acercó a paso lento y me tendió el objeto. Una daga, un arma común para los aventureros, siendo esta un arma inicial dada por el gremio. Me la entrego y la sostuve. Aunque pareciera algo de poco valor, pude notar que esta daga era de alta calidad. En el pueblo pude ver armas que no daban la misma impresión que esta, pero a la vez noté que era muy ligera.
- El viaje que vas a emprender no será fácil - dijo mirando hacia el horizonte - te esperan pruebas difíciles, algunas harían dudar tu determinación y voluntad. Pero, dentro de las tinieblas que afrontes, habrá rayos de luz que renueven ese sueño.
Se volteo y me miro, una sonrisa se formo en sus labios, y pude notarlo en su mirada. La experiencia se podía notar en sus palabras, lo que decía era como si supiera lo que me ha de pasar. No, él lo sabia.
- Dime Bell Cranel, ¿estás dispuesto a afrontar lo que te depara este camino? ¿El camino del Héroe? -
Lo vi a los ojos directamente. En ese momento recordé las palabras de Riveria y Milena, ¿estaba dispuesto a dar todo por mi sueño? la verdad es que si. Riveria me dio una segunda oportunidad al salvarme de la muerte, y Milena con sus palabras hizo que me diera cuenta que puedo cumplir mi sueño si busco mi propia aventura no en un solo lugar. No pienso desperdiciar la ayuda de ambas, por eso...
- Afrontare lo qué sea por aquellas personas que me ayudaron y me dieron una oportunidad de cumplir mi sueño, no dejaré que sus esfuerzos sean en vano.
No se lo que me depare el futuro...
Pero miraré hacia delante y pelearé por aquellos que creen en mi.
Por ellos...
Me convertiré en...
Un Héroe de Leyenda
[-:-]
La noche cubría los cielos, en un bosque el fuego de una fogata se alzaba, un campamento donde solo había un hombre sentado quien buscaba en una bolsa algo con tranquilidad. Vientos fuertes se precipitaban desde el sur, pero no parecía importarle a aquel hombre.
- A menudo me preguntan: ¿Que necesita un verdadero héroe? - rio un poco sacando un objeto tapado por telas - todo depende de que héroe quieras ser... ¿Eres veloz? - desenvolviendo aquel objeto, dejando ver una piedra verde un tanto extraña - Pues entonces, para ti tengo velocidad inigualable...
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Una chica peli rubia corría a gran velocidad por los pasillos de un calabozo. Adelante de ella unos Lizard-man se reunían, sintiendo su presencia la miraron listos para atacar.
La chica aumento la velocidad, desenfundo su espada y corto al Lizar-man mas cercano a ella. El monstruo se desintegro rápidamente, los demás se lanzaron al ataque. Ella continuo su ataque, salto encima de uno pisando su cabeza en el acto, giro su brazo lanzando un corte a su izquierda acabando con otro. Aterrizo y corriendo en zigzag fue dando cortes a los monstruos a una velocidad inhumana. La chica se detuvo mirando atrás, se volteo y siguió corriendo.
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- ¿Eres alguien fuerte? - afilando un hacha hecha de piedra negra.
- Entonces, te puedo dar la fortaleza para dominar a cualquier adversario -
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Un gran Hombre-bestia empuñaba dos grandes espadas, su mirada dirigida a su adversario, un monstruo calavera de gran tamaño armado con una gran espada.
Ambos combatían ferozmente. Cortes llenos de furia, el sonido del metal chocando, gritos de ira.
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- ¿Eres sabio? -
- Entonces acércate y abriré el poder que guardas dentro-
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Magos lanzaban hechizos a un gran monstruo, en medio de la batalla Riveria preparaba su hechizo lista para acabar con el.
Un gran rugido fue lanzado de la boca del monstruo, la elfa no se inmuto y termino su cantico lanzando un poderoso vendaval tan frio que congelo a la bestia...
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-¿Que necesita un verdadero héroe?...
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Bell miraba desde un valle la luna llena mientras el viento mecía su cabello suavemente.
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- Eso depende de ti...
Bueno hasta aquí el capitulo 1.
Espero y les guste, cualquier duda que tengan estare encantado en responderla en el siguente capitulo.
Errores ortograficos que encuentren pueden ponerlos para que lo pueda arreglar.
Me despido y GG.
