NOTA DEL AUTOR:

Empezamos de nuevo, ahora con una pareja diferente pero igualmente dispar. Sera diferente como lo amerita esta pareja. Ojala lo disfruten.

Jack Savage era en términos simples un asesino o eso era lo que él pensaba de sí mismo por donde se lo vea. Era un maestro en varias artes marciales, experto en armas, conductor con experiencia, tenía nociones en pilotaje de aeronaves en situaciones extremas, todas las ventajas del entrenamiento militar y fuerzas especiales. Todas esas habilidades, alguien en su posición podría usarlas para ganar obscenas cantidades de dinero, buscar venganza o causar tanto daño como se lo causaron a él hace tanto. Pero no, él no es así, tal vez sea lo último de conciencia y espíritu de su antigua vida, el último vestigio de quien alguna vez fue. Sinceramente pensaba que esa parte de él había muerto hacía tantos años, no la había vuelto a sentir desde que se dispuso a vivir como un indigente y beber hasta morir o si podía encontrar una manera igual de eficiente como penitencia. Pero nunca se imaginó que dicha parte siguiera existiendo…Y que cada vez sea más fuerte. Que ahora tenga un "trabajo", que este ayudando a otros de nuevo, que ahora tenga una "casa", que esté al servicio de los mismos malditos que lo vieron como un objeto reemplazable de nuevo. Que tenga un propósito de nuevo. Y todo es por ella.

Aquella extraña zorra ártica. No era la primera depredadora con la que lidiaba en el trabajo, pero era sin duda muy…rara. O tal vez el raro es él, después de todo estaba acostumbrado a trabajar con animales sin alma ni conciencia y Cinthia, cómo es su nombre, era la completa antítesis de ello. Sabía muy bien que sus propias actitudes no eran aptas para una vida en la sociedad civil, sus habilidades de interacción social eran muy malas a largo plazo, podía fingir y actuar de maravilla, después de todo formaba parte de su línea de trabajo original, pero sí hablaba de manera muy personal no toleraba mucho estar rodeado de otros. Pero la vulpina ártica es sin duda un curioso manojo de cualidades. Era alegre, con una casi permanente sonrisa, glamurosa, agraciada. No tenía esa mueca ladina o arrogante que todos los demás vulpinos que había conocido. Eso sí, era lista, muy lista, también demasiado astuta superando con creces el rango que él tenía estipulado en los zorros comúnmente. Sin duda era curiosa, fue esa su excusa para quedarse en ZBI, curiosidad, quería ver si ella era diferente o eso se decía así mismo cuando su cerebro le cuestionaba estar enredado nuevamente en el sistema. Pero como única razón para quedarse solo aparecía esa vulpina. Él era frio, cortante, apático, indiferente, en palabras más despectivas, sin ofender a los caninos, un perro antisocial. Sin embargo había una excepción y era Cinthia o Skye, como ella insistía en que la llamara, así como tenía fija en su cabeza la idea de que la tuteara. No lo hacía en un principio y mucho menos usaba ese apodo derivado de su apellido. Cada vez que entablaran una conversación era lo mismo y aunque podía a veces ser incómodo nunca se lo demostró. ¿Por qué? Eso tampoco lo sabía.

Era a veces exasperante tener esas sensaciones y no saber su causa, pero nunca se quejaba o le cuestionaba a ella sus dudas pues no veía ese tipo de comunicación tan personal con ella ¿Por qué? Esa pregunta siempre salía y muchas otras salían a la luz todos los días que compartía un día en el trabajo con ella.

Por su parte Cinthia Skyler se consideraba a sí misma como una vulpina fuera del estándar "normal" en la sociedad. Gracias a una buena carrera militar por parte de su padre pudieron tener una vida mejor a la de la mayoría de especies de zorros, su madre estuvo siempre con ella dándole una buena educación y valores, claro que todo eso no la protegía del todo ante la sociedad, los zorros machos sufren de acoso físico, desmedidas acusaciones de robo o hurto, pero las hembras sufren un interminable acoso sexual desde la adolescencia, un sinfín de acusaciones o agresiones tanto físicas o verbales de otras hembras, fama de promiscuas, resbalosas, casi de prostitutas. Era tal el acoso que siempre muchas no terminaban sus estudios y terminaban en la sociedad sin un certificado de estudios básicos, no teniendo mayor opción que aceptar trabajos de muy bajo salario, mal ambiente laboral, con una dosis igual de acoso sexual. Muchas son víctimas de violaciones, asesinatos, secuestros, e incluso de tráfico o explotación sexual y las que no…muchas veces igualmente deben recurrir a la prostitución para poder sobrevivir de manera más rápida pues no tienen muchas oportunidades. Cinthia lo sabe, también sabe lo afortunada que son ella y su madre al poder tener una vida mejor que muchas otras, pero igualmente el acoso fue duro, pero tener un padre militar le proporciono defensa personal tanto física como mentalmente, ella pudo romper muchas narices, quebrar muchas dentaduras y arañar muchos rostros, pudo mantener a raya a todos aquellos machos que quisieron pasarse de listos, era astuta para evitar trampas. Supo cómo devolver y desmentir cada acusación o insulto. Le costó mucho sobrevivir en ese ambiente tan toxico de afuera, pero su hogar siempre fue su lugar seguro. Aunque eso le jugo en contra siendo, bastante huraña, arisca y algo distante. De primera instancia, es así, y no lo niega, pero una vez que evalúa a los demás con discreción pero muy precisamente, sabe con quienes relajarse o con quienes no. Desde joven mostro gran talento en la escuela, inclinándose por la rama social, quería ayudar a otros, a los que sufren por los demás, así que cuando le toco el examen vocacional una de sus opciones le llamo indudablemente la atención. Psicología, fue su meta, si bien sabía que podría con la carrera, no se sentía bien al pedírselo a sus padres, no eran pobres, pero tampoco eran ricos, así que se puso una meta, ella misma lo haría posible, y ¿Cómo era? Con una beca por alto promedio, si lo lograba prácticamente no costaría respecto a cuotas así que estaba dispuesta a lograrlo y lo hizo, literalmente se quemó las pestañas y se hundió en libros, pero así pudo lograrlo, logro graduarse y titularse como psicóloga con mención honorifica. Aun recordaba la cara de sus padres, estaban orgullosos y felices por ella. Pero no era todo su camino, sino solo la mitad, como una psicóloga sabía que no podría hacer mucho dada su especie, pero no dejo de avanzar, pues mientras estaba en la universidad pudo investigar sobre el ZBI y se dio cuenta que como muchas dependencias federales no tenían estatutos de limitación por especie, pues se podía tratar de entrar siempre y cuando fuera un ciudadano en pleno goce de sus derechos, así que tras considerarlo cuidadosamente aplico para entrar al buró. Sin duda la mayor prueba de su vida, pero logro hacerlo y de ahí solo pudo crecer y nunca retroceder, su carisma natural la ayudo mucho a lograr cultivar relaciones de amistad con cierto grado de peso, era eficiente y rápida, así como demostraba gran carácter y liderazgo, solo que aún no podía superar aquella altanería y arrogancia la cual hacia que no pudiera tener un compañero duradero, ya sea macho o hembra. Pero su trabajo la hacía valer, era fenomenal en trabajo encubierto, era consultora con la policía local, apoyaba a víctimas de maltrato y violación. Trataba a cachorros maltratados o abandonados, pero casi siempre en solitario o en apoyo a duplas o equipos ya establecidos, en su vida personal ya como adulta aún tenía que lidiar con el estigma de ser una zorra, ártica o no seguía siendo una zorra, claro que tener una placa federal y amigos muy pero muy poderosos ayudaba mucho pero, no se sentía bien, sentía que simplemente por nacer así estaba sucia y debía hacer cosas diarias para limpiar aquella suciedad, que todos la veían así desde el principio, duda, desconfianza hasta repudio o desprecio, siempre era así y aunque lograba que se tragaran sus palabras con acciones contundentes ese sentimiento se quedaba. Solo había conocido a un mamífero que la acepto primero sin ver su especie y fue Bill Ward, el director del ZBI, cuando supo de una recluta con alto rendimiento y habilidades así, fue hasta la academia sin molestarse en ver de qué especie era y cuando supo que era una zorra no le importó en lo más mínimo, sabía que necesitaría a alguien así en el edificio central y la selecciono por adelantado aun sin haber terminado su entrenamiento, siempre la vio como vio a todos, con profesionalismo y con el afán de hacerla crecer, vio su potencial y la ayudo a llegar al cause correcto, lo cual le agradecía infinitamente, fue un guía y un mentor, le decía como ver y hacer las cosas para que el resultado fuera impecable como lo hizo en sus tiempos, fue ahí que por lo menos conoció a uno que la trataba bien sin tener un propósito más allá de ayudarla a crecer y superarse para su gran fortuna después conoció a otro que pudo ser gran confidente, aunque era alguien que muchos hubieran evitado, más que nada por haber llegado a trabajar al buró con un brazalete de control y seguir siendo un convicto, Este ciervo que es un hacker fue arrestado, pero debido a que vieron que realmente no era alguien de intenciones perversas, sino que literalmente robaba dinero de grupos delictivos o personajes de turbia reputación para ser donado o regalado a mamíferos en situación vulnerable lograron llegar a un trato de servicio en su condena, era alguien excéntrico pero generoso, muy alegre y con una forma de ver la vida muy práctica y feliz, por lo que siempre era su asesor técnico número uno, rápidamente formaron una amistad bastante singular, que la ayudo mucho a pasar el tiempo, pero aun no podía ver a alguien que la viera bien fuera del trabajo, que no necesitara una placa o decir un nombre para que la trataran como un mamífero normal, no solo como una zorra. Hasta que lo conoció a él, en esos segundos vio en aquella mirada de zafiro algo que no supo explicar, le hablo tranquilo pero firme, pero en ningún momento pudo notar en su mirada un solo grado de recelo o precaución por lo menos al tratar con ella, no reparo en su especie ni nada, es como si no hubiera ninguna diferencia entre ambos, y eso que era una liebre, ese estoico semblante, esa mirada penetrante. Era como ver una escultura de los antiguos legionarios o ver en vivo a aquellos guerreros del viejo continente, era tan difícil de leer, de descifrar, pero había algo que podía notar, dolor. Eso la hizo actuar, después de todo ¿Quién mejor que ella para reconocer a un soldado? Uno que no tuvo apoyo o respaldo de su familia al volver. Que no tenía una esposa amorosa y una hija esperándolo con ansias que lo ayudaran a enfrentar todo lo vio y lo que tuvo que hacer, aquellos de los que la sociedad se olvida, podía ver un entrenamiento especial, pero no solo eso, solo que lo vio entrar en una especie de modo automático y cuando volvió a salir pudo ver una pizca de pánico. ¿Qué tanto tuvo que sufrir? Más aun le salvo el pellejo cuando pudo librarse solo e irse, pero no lo hizo, la salvo. Había algo diferente en él y debía aclararlo del todo, su instinto le decía que, que él era diferente, debía haber algo más y su instinto nunca se equivoca.

Y vaya que no se equivocó, sin duda lo que encontró, fue uno en diez millones, se topó con alguien con habilidades especiales… y letales muy letales era un detalle que no podía pasar de largo. Todos le dijeron que podría ser como una bomba de tiempo, que era peligroso, pero ella ya no lo vio así ¿Cuándo fue eso? Cuando trato de matarla, si era muy irónico y contradictorio, pero era esa la realidad, no se atrevió a tocarla de nuevo, de hecho ella vio lados de él que nadie se pudiera imaginar. Cuando creyó que se iría una vez solucionados sus problemas…sintió una sensación de vacío y ¿Perdida? ¿Por qué? La amago y amenazó de muerte pero después de eso…se llevaron ¿Bien? Compaginaron y la conversación y comunicación era normal y fluida, mucho más fluida de lo que era con sus colegas. De seguro era por eso, por primera vez sintió como era tener un compañero de campo. Lástima que fue solo una vez. Oh eso creyó al principio.

Cuando lo vio ahí con ese traje tan pulcro y esa mirada determinada, simplemente salto para abrazarlo sin importarle…bueno, nada. Lo veía necesario de alguna manera, cuando su lado racional vio lo que hizo se apresura a pedir disculpas con un claro sonrojo, pensando que lo había arruinado se sorprendió mucho al recibir un simple "No hay problema".

Desde ese día esa naturalidad continuo… y de qué manera continuo.