Etapas Naruhina

Parte 1 Periodo blanco

La aldea de Konoha había sido destruida por Pain, el líder de Akatsuki. Por fortuna Naruto Uzumaki lo detuvo y los que murieron fueron devueltas sus almas. Lo recibieron como el héroe de Konoha y el rubio de ojos azules quería saber de alguien en especial: Hinata Hyuga.

La muchacha casi se muere frente a él y de no ser por su intervención, Naruto estaría más muerto que Jiraiya. ¿Qué podía decirle? No la había visto y es que todos estaban ocupados arreglando los edificios mientras que todo volvía a la normalidad.

—¿Dónde esta?—se preguntó el joven curioso.

Era de día y este sabía en que parte podía ir. Los Hyuga arreglaban a prioridad las instalaciones de su clan que fueron destruidas y Hinata estaba ayudando sin duda. El Modo Sabio era útil para sentirla pero no pudo acercarse ya que estaba cerca de Hiashi Hyuga y era seguro que no le iba a permitir que hablara con ella.

¿Cuando podía acercarse? Solo había un momento en que podría ir a verla: La noche. Por suerte todos dormían en la noche y no había mucha vigilancia, así que logró interceptarla. Ella parecía buscar algo entre los escombros y lo había encontrado: Un peluche fantoche de Naruto que ella había hecho que deseaba eliminar como evidencia ya que la iba a incriminar.

—Nadie puede saber de esto—se veía a la Hyuga en un tono algo perturbador echando lumbre al peluche.

—¿Saber de qué?—se oyó la voz de Naruto.

—¡Aaaaaah, Naruto! ¡¿Qué haces aquí?!—exclamó la joven aterrada.

—Quería hablar contigo a solas pero hay mucha gente en tu clan—.

—Oh sí, lo siento por eso—.

Naruto no entendía porque ella se apenaba tanto y antes se irritaba por eso pero ahora le parecía adorable y su rasgo único. Aún así, ellos se movieron a otro sitio más lejos donde nadie molestaría y Hinata estaba muy nerviosa.

—¿Por qué… por qué quieres hablar conmigo?—.

—Aaaah, quería saber como seguías—comentó Naruto muy preocupado por la herida que le hizo Pain.

—Estoy bien, Sakura hizo su trabajo—.

—¡Me diste un gran susto, casi te matas frente a mi! ¡Ten mas cuidado a la próxima porque me vas a dar un infarto!—.

—¡Lo siento, me preocupé demasiado y Pain ya había ganado! ¡Además nadie fue a ayudarme!—reclamó Hinata entre enojada y avergonzada.

—¡No me jodas, si te mueres de verdad que no habría podido vivir con ello!—.

—¿Eh? ¿En serio?—preguntó la Hyuga sorprendida por eso último.

—N-no te confundas, es que eres una gran amiga y yo… no me gustaría que murieras por mi. Yo… no sé…—dijo nervioso el rubio.

—N-Naruto, no me importaría dar mi vida por ti. Lo haría sin dudarlo otra vez—aclaró la peliazul.

—¡¿Ves?! ¡Esa actitud es la que no me gusta! ¡No vuelvas a hacer eso!—.

—¡¿Por qué insistes tanto?!—.

—¡Porque no quiero perderte!—.

El lugar quedó en silencio y se veía a Naruto sin creer en lo último que dijo. ¿Por qué había dicho precisamente una frase que se puede malinterpretar? El software de Hinata estuvo a punto de reiniciarse por esta frase y el joven se volteó porque eso último lo dejó más confundido.

—¿En serio te importo tanto?—.

—¡No te confundas, es que eres una buena amiga!—aclaró Naruto pero subconscientemente esto era una gran mentira.

—Entiendo, Naruto. Lo que me importa es que estés bien—.

El joven suspiró ya que casi caían en un malentendido con ella. Sería demasiado loco que Hinata lo quisiera de forma romántica, muy posiblemente solo lo veía como un camarada.

Unas semanas mas tarde…

Todos habían votado porque Sasuke debería ser asesinado encabezados por Shikamaru y Naruto estaba enojado por esta decisión que claramente no apoyaba. Después de lo de la Cumbre Kage, estaba mas que decidido a ir por él y luchar a muerte. Sin embargo, ya ni siquiera Sakura tenía fe en una causa perdida.

—Naruto, ¿estás bien?—.

Era Hinata que lo veía sumergido en sus pensamientos profundos y Naruto sonrió un poco al verla de forma inconsciente.

—¿Vas a seguir con la idea de traer a Sasuke a Konoha?—.

—Sí, ¿tú que opinas realmente?—preguntó Naruto a la peliazul.

—Si me preguntaras, yo no tendría mucha fe en que vuelva al buen camino—admitió Hinata su perspectiva.

—Te entiendo—.

—Pero sería contradecir mi fe en que puedes lograr lo imposible—.

Naruto estaba un poco sorprendido por eso último de Hinata y lo hizo recuperar un poco más su confianza pero quería seguir escuchando sus razones para confiar en él.

—¿En serio confías tanto en mi? ¿Por qué?—.

—¿Por qué? Sin ti, no tendría a Neji de vuelta. Seguiría odiándome. Además he oído de lo que has hecho. Siempre que te propones algo, lo consigues con seguridad. Si pudiste hacer cosas tan grandes, no creo imposible que Sasuke vuelva a la aldea—admitió la chica.

¿Por qué el corazón de Naruto latió con estas palabras de apoyo por parte de su camarada? Mientras que todos prácticamente daban por perdido a Sasuke, Hinata sabía que el Uzumaki podía lograr eso que parecía no viable y depositó su apoyo.

—Nunca lo he dicho pero cada vez que hablamos, siempre me pongo de buenas. Jajaja, sabes siempre como animarme—admitió el rubio avergonzado de esto.

Post Guerra Ninja...

Había sido el funeral de los caídos en la guerra y Naruto tenía que regresar a su triste realidad pero un solo pensamiento estaba en su cabeza. Ese triste atardecer estuvo a lado de Hinata mientras despedían con honores a Neji Hyuga que dio su vida para que Hinata no se sacrificara. Otra vez ella lo había salvado y esta vez habría muerto irremediablemente de no ser por el mártir Hyuga que le había encomendado proteger a su prima.

¿Hasta cuando dejaría de lastimar a Hinata? Ya estaba cansado de que las cosas resultaran mal por sus descuidos y ella pagó los platos rotos al perder a su primo. Tenía una enorme deuda de por vida con la princesa Hyuga y no sabía como saldarla.

—Hinata—.

Ella se había dirigido a su tienda de campaña porque su casa aún no era reconstruida del todo ya que los estragos de Pain se podían sentir y además quería estar sola.

—Naruto—.

Cuando la vio llorar de nuevo tras ver el cuerpo tirado de Neji en el campo de batalla, este no pudo evitar sentirse muy culpable de que ese gran descuido fue aprovechado por Obito para infringir daño colateral a todos.

—¿Quieres que me vaya?—preguntó el rubio y ella ladeó su cabeza para negarle esto—Lo siento mucho de verdad—.

—No es tu culpa—.

—Claro que es mi culpa, si tan solo yo...—.

—Neji eligió esto, yo también elegí salvarte como te dije. Naruto, sabíamos que posiblemente no volveríamos a vernos. Si no fuera por tí, estaríamos todos muertos—.

Hinata jamás culpó a Naruto de esto y en sí ella era la que iba a morir. Todo esto era un conjunto de decisiones irreparables con las que tendrían que aprender a vivir.

—Siempre te hago mucho daño y jamás te pido perdón, de veras—.

—Puede que me hagas daño. Nunca te tendría rencor porque has hecho tanto por mi que sería una malagradecida—asintió la peliazul.

—Lo entiendo—.

—¿Cómo sigue tu brazo?—preguntó ella preocupada.

—Duele a veces aunque ya no esté ahí. Es extraño—.

—¿Te arrepientes de haberlo perdido?—.

—Nah, no me arrepiento de nada—.

Ambos veían la Luna y ambos tenían heridas emocionales y físicas que necesitaban sanar. Sin embargo, lo que ellos no se daban cuenta es que estaban sanando uno al otro en algo que se estaba sembrando.

—¿Sabes una cosa? Me gusta estar contigo—admitió el joven y Hinata lo volteó a ver sorprendida.

—¿Eeeeh?—.

—Siempre que hablo contigo me siento un poco mejor. Es extraño, ¿no lo crees?—.

—Yo también me siento un poco mejor–respondió ella nerviosa.

—¿Qué tal si mañana vamos a comer ramen?—.

—Bien, sería excelente. Solo que yo llevo mi dinero—.

—Sí, la última vez que fuimos te comiste 47 tazones—recordó el joven la titanica hazaña.

Pasó el tiempo y Hinata se convirtió lentamente en la mejor amiga de Naruto. Tanto era esto que le robó el titulo de la más cercana al Uzumaki por goleada y esto era algo que se estaba notando a todos.

—¿Naruto? ¿Cómo se siente el nuevo brazo?—preguntó Hinata tocando el brazo vendado.

—Se siente bien, ya era hora—.

Sin embargo, la Hyuga estaba por dentro deprimida porque ahora ya no necesitaria de ella para cuidarlo. En todo ese año es que se ocupó de apoyar al rubio en sus actividades ya que era dificil vivir con un brazo.

—¿Qué te pasa?—.

—Nada, Naruto. Estoy bien—.

Aunque Naruto era denso, ya empezaba a conocer tan bien a la waifu que notaba los momentos en que algo la entristecía y los gestos que ella adoptaba.

—Bueno, por fin tengo mi brazo. Voy a extrañar que me ayudaras con mis cosas, creo que soy demasiado consentido por tus comidas—admitió Naruto en tono de indirecta.

—¿Eh?—.

—Aaaaw, voy a extrañar esos bentos que me dabas a veces. Son tan deliciosos, de veras—.

—N-no significa que los vaya a dejar de hacer. Puedo seguir trayéndote algo de comer de vez en cuando—comentó Hinata apurada.

—Eso es bueno—sonrió este de forma tan brillante que le daba mas confianza a la peliazul.

La Hyuga estaba dejando poco a poco esa timidez que le caracterizaba para dar paso a la Hinata serena y decidida que yacía en su interior que sería capaz de sacrificar su felicidad por el bien del mundo.

—¡Aaaaah! ¡Todo yo, todo yo!—se veía a Naruto vomitar bilis del enojo.

—¿Pasa algo, Naruto?—preguntó ella encontrándose en la calle.

—Es que fui a Barbacoa Q con los chicos. El tragón marrano de Chouji se comió mi carne, estuve protestando y a final de cuentas todos comieron menos yo. ¡Lo peor de todo que me salieron con que yo tenía que pagar lo que claramente no comí ya que un futuro Hokage debe hacerlo y a la mera hora me quedé sin un mísero ryo! ¡Además tengo mucha hambre!—se quejaba el Uzumaki ante ella.

—"Que pesados. Todo por no pagar más"—pensó Hinata con enojo ante esa payasada de los demás de no reponer lo de Naruto.

—Awwww, me muero de hambre—seguía el rubio llorando anime porque se moría de hambre.

—Naruto, ven a mi casa. Puedo hacerte algo especial—sonrió ella aprovechando la oportunidad.

La casa de Hinata había sido restaurada para estas fechas y no dejó evidencia de sus antiguos peluches ya que ahora era mucho mas cercana a su rubio por lo que ya no los necesitaba.

—¡Hinata, eres mi eterna salvadora! ¡Jamás podré pagarte mi deuda!—lloraba más el joven algo exagerado.

Sin duda la Hyuga era la mejor cocinera de Konoha y ahora mismo preparaba un banquete para Naruto. A veces su crush era muy buena persona para que se aprovechen de su camino ninja, así que sería una buena anfitriona.

—Esta exquisito—devoraba Naruto su comida y tenia un pañuelo naranja en su cuello como niño consentido.

—Come Naruto, no le cocino a cualquiera—confesó ella muy sonriente.

—Ojala siempre me cocinaras—.

—Solo tienes que darme el sí—murmuró la peliazul pero no fue escuchada por el rubio que estaba perdido en los sabores de la comida.

Han pasado dos semanas desde eso, y la aldea comentaba mucho de que el heroe de la guerra salía mucho con la denominada heroína de su generación, cosa que accidentalmente arrebató a Sakura que aunque hizo mucho, las acciones de la princesa de los ojos blancos destacó más. Debido a los rumores, las 3 kunoichis de los 11 de Konoha se estaban preocupando de la situación ya que conocían bien a Naruto o mas bien al antiguo Uzumaki pero no se daban cuenta que el joven de la guerra estaba desapareciendo lentamente para dar lugar al que sería el Hokage.

Hinata medio entendía que tramaban ellas y aunque parecían que lo hacían por su bien, ella comprendía al 100% que defectos tenía su crush. La ojiperla y Naruto eran tan cercanos ahora que el rubio ya no se comportaba tan infantil y maduraba más, aunque el resto de las ninjas no lo sabían.

—Según ustedes, ¿que defectos tiene Naruto?—.

—Naruto puede ser muy maleducado, vas a pasar por vergüenza ajena muchas veces—comentó Tenten seria.

Flashback

Hinata y Naruto comían juntos en el restaurante de ramen y este extrañamente se portaba educado con ella. Se estaba parando mas erguido al comer, hablaba menos fuerte y parecía ser un caballero. Esto solo ocurría con ella porque en el fondo Naruto no le gustaba verse mal frente a la que seria su esposa.

—¿Quieres pedir algo mas?—preguntó Naruto sonriente.

—No, ya me llené—.

Flashback fin

—Eso se puede corregir. Naruto fue huerfano y si hablo con él, se hará cargo de eso—asintió calmada la peliazul.

—Pero Naruto es bastante hiperactivo y habla demasiado. Es irritante llevarle el ritmo—respondió Sakura que no toleraba esa parte del rubio.

—A mi me gusta tener un tema de charla todo el tiempo—.

Sin duda, Naruto siempre tenía algo que contar y ella lo escuchaba entretenida porque eran cosas interesantes. Si podía ser hiperactivo aunque estar con Hinata lo llenaba de paz y se calmaba mucho.

—Naruto es un Genin y no parece que vaya a avanzar en su categoría. Si se casan no creo que te de la vida que te mereces, eres de una buena familia y necesitas dinero—alegó Tenten que conocía bien a los Hyuga.

—No necesito dinero. El dinero no da la felicidad—se veía a Hinata soplandose la cara con un fajo de billetes.

Una ventaja de conocer a Naruto es que este le contó un secretito curioso que aún no revelaba al público: Cuando Jiraiya murió, este le dejó toda su fortuna a su ahijado y era muy enorme, tanto que no necesitaría preocuparse por morir de hambre pero los detalles legales era que este se casara.

—No necesito preocuparme por el dinero. Naruto es el héroe de la guerra y Konoha le debe mucho—.

—Aún asi, Naruto puede ser desconsiderado y lastimar tus sentimientos. Luego no pide disculpas—recordó Sakura sobre ello.

Hinata se quería reir ya que Naruto se portaba muy sobreprotector a veces y le pedía disculpas por cualquier insignificancia. Quizás antes si hería sus sentimentos aunque eso quedó en el pasado y el Uzumaki maduró bastante.

—Naruto siempre hace lo posible por corregir sus errrores, lo he visto a veces—.

Las tres kunoichis estaban enojadas de que Hinata era un muro impenetrable cuando era de su amor infinito por Naruto y que todos esos defectos los veía como virtudes.

—Es poco profesional y luego habla con todos como si fuera el rey del mundo—comentó Ino.

—A mi me gusta eso porque Naruto hace amistades con la gente menos probable—.

Sin duda a estas alturas nadie la haría dudar el amor que esta sentía por el Uzumaki y ya no habían más defectos que enumerarle al joven ninja, así que ella se levantó pero se topó a Chouji.

—Hola, ¿ya le devolviste el dinero a Naruto?—sonrió la Hyuga de forma tan enfermizamente dulce que este le dio miedo.

—¡Ya, ya se lo devolví! ¡No lo vuelvo a hacer!—se arrodilló el Akimichi ante la Hyuga.

—Buen chico, me voy—.

El tiempo pasó y Naruto se decidió a hacer algo que marcaría su apariencia por muchos años: Iba a dejarse el cabello corto. Si bien mantuvo el cabello largo, quería probar que se sentía tener otro look y se fue a la peluquería. Así salió el Hotkage que parecía más adulto y maduro, que comenzó a mojar las bragas de las fangirls de Konoha y de las lectoras que estan leyendo esto.

—¡¿N-Naruto?!—.

Hinata había comprado un montón de rollos de cinnamon cuando vio en shock a Naruto que andaba con otro look y su timidez volvió a traicionarla ya que no esperaba esto, y la verdad es que con esa nueva apariencia parecia hecho por los mismos angeles y la calentaba más que los rayos del sol.

—¿Que te parece, Hinata? Me veo bien—preguntó Naruto curioso.

El chip de software de Hinata casi se reiniciaba y no tenía palabras para describirlo. Sin embargo, su salvación vino en forma de Sakura que buscaba a Naruto.

—¿Hinata, has visto a Naruto? El Sexto lo busca—comentó la pelirrosa.

—Hola, Sakura. Aquí estoy—.

—¡Aaaaah, te cortaste el cabello!—exclamó sonrojada y alterada la mujer.

—¿Te gusta como me veo?—.

Sakura estuvo a un paso de dejar sus sentimientos ante Sasuke que se hallaba de viaje ya que Naruto no estaba nada mal así y se veía muy guapo pero esos pensamientos desaparecieron cuando Hinata la tocó por detrás y se veía que tenía el Byakugan activado del enojo.

—¿Para que me buscabas? Oi que Kakashi me buscaba—.

—¿Cuando es que te vas a referir al Sexto como tal?—suspiró la Haruno frustrada.

—Como sea. ¿Te gustó mi peinado?—le preguntó Naruto a Hinata.

Hinata no se había dado cuenta de que el Uzumaki con el cabello corto daba tambien la impresión de parecer más alto de lo que ya era y en cambio ella era muy bajita que tenía que mirar hacia arriba.

—Aaaah, eeeeeh, ¡tengo que irme!—se fue ella corriendo nerviosa.

—Parece que no le gustó tu corte—comentó la Haruno y Naruto se deprimió bien hard.

El rubio no sabía que había salido mal, ¿acaso se veía tan mal? Hinata rara vez se asqueaba con algo, excepto con los cangrejos y camarones.

—¡Aaaaaah, no puede ser!—hacía berrinche el Uzumaki en su departamento.

Naruto iba a una misión fuera de la aldea y este permaneció bien sad todo el rato que estuvo en ese encargo. ¿Acaso Hinata estaba enojada? ¿Debía dejar crecer su cabello?

—¿Qué tanto te pasa?—preguntó Shikamaru serio.

—Hinata me odia—se veía a Naruto con una nube lloviendo sobre él.

—Que problemático—.

—No debí cortarme el cabello—.

—No creo que eso le disguste a Hinata. Si ella te soporta, eso es algo poco relevante—.

Unos días después, Hinata esperaba a Naruto porque se enteró por boca de Sakura que el Uzumaki creía que ella odiaba su corte y generó ese malentendido.

—Naruto, ¿qué te pasa?—preguntó la chica ante la mirada del joven que tuvo insomnio esos días de misión.

—¿Por qué no te gusta mi nuevo corte? ¿Acaso me miro tan mal?—se veía al rubio en una depresión muy severa y signos de codependencia de la opinión de la Hyuga.

—Espera, yo nunca dije que te veías mal—le aclaró la chica.

—¡Me lo voy a dejar crecer si quieres! Espera, ¿dijiste que te gusta mi corte?—.

—Sí, te miras muy bien. Es que ese día me tomaste por sorpresa—.

Naruto se recuperó instantáneamente de la depresión y se sintió extrañamente feliz por la aprobación de la waifu. ¿Por qué el rechazo de Hinata le afectaba tanto más que el de otra persona?

—¿En serio? ¿No lo dices por lástima?—.

—Te ves más adulto y alto. No pude contener mi asombro, te has convertido en un hombre—dijo ella la verdad de su opinión.

El joven sonrió y se le pegó a la chica ya que estaba emocionado, a lo que ella le costó aguantar las reminiscencias de su timidez.

—"Qué suertudo el que la tenga de novia. Ni loca ella se fijaría en alguien como yo"—penso el jinchuriki pero el tiempo le haría ver lo equivocado que estaba.