Parte 2 Noviazgo Naruhina
Varios meses después…
Después de su aventura en la Luna, el par de ahora novios caminaban juntos pero no se veían a los ojos. Era muy vergonzoso esto ya que se besaron por primera vez y no se la creían.
—Naruto—.
—¿Sí?—.
—¿Somos novios?—.
–Si, creo. ¿Quieres que seamos novios?—.
—Sí—.
Ambos se tomaron las manos y aún así no se la creían. ¿No estaban en el Tsukuyomi Infinito? Hinata recuerda haber salido y era muy diferente de lo que experimentó.
—¿Ahora que debo hacer? Nunca he tenido novia—comentó con nervios el Uzumaki.
—No sé, no pensé llegar tan lejos—.
Justo en ese instante, se encontraron con el grupo de ninjas y los vieron tomados de la mano, a lo que intuían que es lo que pasó ya que al estar en la cueva no vieron en beso de la Luna.
—¡Ooooh por Kamisama!—exclamó Sakura en shock.
—¡Al fin!—declaró Shikamaru al cielo.
—¡Hermana, hasta que te dieron el si!—dijo Hanabi animada.
—Felicidades a los novios—sonrió Sai ante ello.
—¡Cuéntame que pasó!—pidió la rosada el chisme de lo que ocurrió entre ellos como la cupido que fue en esa epoca.
—Mejor después, regresemos a casa—respondió Hinata apenadísima de esto.
—¡Para que lo sepan, Hinata es mi novia y nadie me la va a robar, ella es mía!—declaró Naruto eufórico de que le dieron el si.
—¡Naruto, no lo digas así!—.
—Solo espero que mi padre acepte eso, con lo gruñón que es va a estar difícil—murmuró Hanabi.
—¡Por mi princesa haré lo que sea, incluso ir al Infierno!—se veía determinado al rubio.
Naruto después de mucho tiempo volvió a relucir su lado infantil ya que estaba demasiado feliz y es que era quizás la primera vez que se sentía tan lleno de dicha. La pobre Hinata tuvo que aguantar las payasadas de su ahora novio cuando regresaron a la aldea y todos sus amigos se enteraron.
—¡¿Naruto fue quien se declaró?!—exclamó Ino en shock.
—Se besaron en la Luna y toda la cosa—seguía contando Sakura lo ocurrido.
—¡Ya basta con el chisme, es algo privado!—se veía avergonzada la Hyuga.
—¡Naruto sama!—se veía al fondo a tres mujeres llorando.
—¿Y esas quienes son?—preguntó Kiba.
—Creo que las fangirls de Naruto—.
Hinata apenas oyó eso y se acercó mas a Naruto por los celos y lo abrazó de forma posesiva mientras las miraba con el Byakugan activado.
—Pst, Konohamaru senpai. ¿Es mi imaginacion o mi hermana se está volviendo salvaje?—.
Para Naruto era el momento mas feliz de la vida pero tenía que hacer algo y era el momento mas desafiante en su juventud. Era el enemigo más poderoso de su carrera y era más difícil que sellar a Kaguya en la guerra: Hacer que su suegro les diera la bendición.
Hiashi aún estaba encamado en el hospital porque sufrió bastante daño y estaba aliviado de que sus hijas estuvieran sanas y salvas, siendo otra mas que le debía a Naruto, el heroe de Konoha. Sin embargo, no se imaginaba que la mayor iba a rechinar el catre con el rubio muy pronto.
—Natsu, ¿como se encuentra mi padre?—preguntó Hanani a su tutora.
—Ya está mucho mejor, me alegro de que se encuentre bien—.
—Todo gracias a Naruto y mi hermana—.
—En el nombre del clan, gracias por ayudar al mundo y a Hanabi sama—se inclinó formalmente la maid ante Naruto para expresar respeto y agradecimiento.
—No es nada, no es nada. ¿Se encuentra el señor Hyuga adentro?—.
—Sí. Ya está mejor de sus lesiones—.
—¿Puedo pasar a verlo?—.
—Así es, le dará gusto ver a sus hijas—.
Hiashi vio entrar a sus hijas, su maid y a Naruto, y en su interior sabía que algo estaba pasando porque era raro que el rubio estuviera en su presencia.
—¿Por qué tienes ese vestido negro?—preguntó el castaño curioso.
—Es una muy larga historia—dijo Hinata de forma vaga.
—¿No te hicieron nada, Hanabi?—.
—Aparte de que me sedaron, me arrancaron los ojos... de ahí estoy bien. Ya me revisaron—aclaró la Hyuga.
Hiashi estaba preocupado por ese detalle y mejor iba a preguntar después ya que su mal presentimiento no derivaba de eso. Natsu tenía tambien un vago presentimiento ya que conocía bien a su traviesa protegida y sonreía porque algo interesante iba a pasar.
—Lord Hyuga, les entrego a sus hijas sanas y salvas—dijo Naruto con un tono mas serio y formal de lo normal.
—No tienes porque decirlo, has hecho bastante por esta familia. Puedes irte tranquilo—asintió el hombre de forma educada.
—También vine a otra cosa—.
—¿De que hablas?—.
—Es que yo...—.
Hiashi notó que Hinata se acercó demasiado a Naruto y se tomaron las manos para su horror, mientras que Natsu por ser mujer chismosa de la rama secundaria que veía novelas se dio cuenta aún mas rapido.
—Yo quería pedirle su bendición para estar con Hinata. La amo demasiado y no puedo vivir sin ella—.
La temperatura de la habitación bajó al punto de helar, Natsu estaba con la boca abierta ya que habian pocos sujetos en el mundo que tenían los huevos para pedirle la mano a una de las princesas Hyuga asi como asi. Hanabi se reía bastante y tambien se sorprendía de que su futuro cuñado tenía las bolas de acero porque era capaz de confrontar a su padre de esa forma.
Hiashi estaba de piedra y su ira crecía a la vez que juró que escuchó varias veces de gente muerta alrededor.
—¡Matelo Hiashi sama!—se escuchaba a Neji.
—¡Aaaaaw, que tierno!—parecía oirse a Hanamei, la esposa de Hiashi.
—¡Al fin mi bebé se hizo un hombre!—se notaba la emocion de Kushina.
—Creí que se quedaría con la chica de cabello rosa—se dejaba escuchar a Minato antes de un golpe de Hanamei y Kushina.
El lider Hyuga estaba que se la llevaba la fregada y quien sabe como es que tenía una espada en su cama pero la sacó y casi iba a apuñalar al rubio de no ser porque Natsu lo detenía.
—¡Tranquilo, lord Hyuga! ¡No vaya a cometer un crimen!—detenía la maid a su superior.
—¡Yo si lo mato!—.
Por obvias razones, Hiashi rechazó dar su bendición por los celos paternos que este de inmediato manifestó pero Naruto era tan necio para sacarlo de quicio.
—¿Me va a dejar ser novio de Hinata?—se veía a Naruto en la sala Hyuga.
—No—.
Luego de eso, Hiashi terminaba de entrenar a Hanabi y cuando abrió la puerta de la habitación estaba Naruto de nuevo.
—¿Ya merito?—.
—No—.
Después el hombre estaba en el jardín de su fallecida esposa viendo el paisaje cuando notó que el rostro de Naruto estaba en uno de los girasoles dando como una especie de prediccion sobre su segunda hija.
—¿Ya merito?—.
—¡Noooo!—.
Al salir del jardin, este leía un libro y cuando abrió una de las páginas se veía con la frase de "Ya merito" entre los versos en prosa.
—¡Nooooo!—.
Inmediatamente despues de eso, se veía al castaño mirar una foto de su familia cuando vio una de Hinata con Naruto que era otro de los trucos pretenciosos del Uzumaki.
—¡Nooo, no God please! ¡Nooooo, nooooo!—se veía exasperado al señor.
Después de eso, Hiashi estaba revisando los documentos del clan cuando Naruto estaba a su lado echando el chisme y el Hyuga estaba aún más irritado.
—¿Ya merito?—.
—Sí—.
—¿De veras?—.
—¡Nooooo!—.
—¡¿Por qué no me deja ser el novio de su hija?!—empezó a hacer berrinche el rubio.
—¡No quiero que ella se junte contigo! Es más, ¡nadie es digno de ella!—.
—¡No sea malito, haré lo que sea para demostrar que soy digno!—.
—¡No, cuando digo que no es no!—.
Una semana después…
—Padre, muchas gracias. Que bueno que Naruto y usted hayan llegado a hacer las paces—decía Hinata feliz.
Hiashi no había aceptado de buena gana la decisión de que el Uzumaki fuera el futuro esposo de su hija pero algo lo huzo cambiar de opinion.
Flashback…
Hiashi soñaba en sus aposentos y en su visión se veía a su esposa fallecida a lo lejos mirandolo muy enojada por una curiosa razón. Aunque no había un día que no dejara de pensar en ella, rara vez soñaba con ella y si lo hacía era por algo.
—¡Hanamei!—.
—¡Nada de mi amor! ¡Quiero nietos y estás entorpeciendo todo! ¡Has por una vez feliz a tu hija! ¡Además Kushina te va a esperar en el Mundo Puro para darte tus pataditas si eres un pésimo suegro!—se oía muy enojada a la peliazul.
—¡Pero…!—.
—¡Nada de peros!—.
En ese instante, Hiashi despertó y ese si se sintió como un regaño de su esposa muerta. En la guerra había visto que el más allá si existía y que todo es posible. Luego de esa noche, el castaño comenzó a poner a prueba a Naruto en todo lo más estricto que podía hacer y se rindiera con su hija pero ya se esperaba esto ya que el héroe de Konoha era demasiado terco y persistente.
—¿Por qué tengo que comer con todo esto? Es innecesario—.
—Porque si vas a asistir a un evento formal tienes que ser educado. No te estás comprometiendo con cualquiera—declaró ferviente el Hyuga.
—Esto va a estar más dificil de lo que parece—.
En si Hiashi no odiaba al joven y realmente estaba muy consciente que él era el principal responsable de que todo el clan cambiara para bien. De no ser por él, Neji seguiría en ese afán del destino y no habrían hecho las paces. Sin embargo, no le dejaría las cosas tan fáciles.
—¡Aaaah! ¡¿Por qué tengo que pararme tan recto?!—se quejaba el rubio con varios libros en la cabeza.
—Son las normas—.
Por fortuna, Naruto tenía cierto talento en estos detalles de equilibrio corporal debido a su entrenamiento en Senjutsu y podía estar así por horas.
—Pobre Naruto, padre ya lo agarró de su puerquito—murmuró Hanabi viendo todo a la distancia.
—¿No va a defender a su novio esta vez?—preguntó Natsu a la peliazil.
—No puedo, es un asunto entre padre y Naruto. Deben resolverlo ellos—suspiró la Hyuga teniendo un punto en su argumento.
El Uzumaki estaba frente a Hiashi en la sala y tomaban el té justo como dictaban las normas, aunque el lider Hyuga admitía que había subestimado al chico que tenía algo de experiencia en esto.
—Admito que no lo haces nada—.
—Realmente aprendí algo en mi viaje con mi maestro el… que diga Jiraiya sensei—.
Esto llamó la atención del castaño y quería saber si Naruto no hizo algo en esos tres años considerando la mala fama del Sanin.
—¿Dime, Jiraiya te llevó a uno de esos sitios prohibidos?—.
—La verdad sí, muchas veces estuve ahí—confesó el Uzumaki apenado ya que ni era buen mentiroso.
—¿Hiciste algo con las suripantas?—.
—No, nunca—.
—¿Te dio curiosidad?—.
—No—.
—¿Ni un poco?—.
—Era un adolescente en ese entonces. Claro que tenía curiosidad, solo que no me gustan ese tipo de mujeres. Mi sueño es tener una familia estable, no ir de flor en flor como mi sensei—.
Hiashi notó que Naruto era como un libro abierto, así que solo asintió y detrás de las puertas Hinata suspiró aliviada porque tenía esa duda existencial ya que sabía también la mala fama del Sabio Pervertido que en paz descanse en ese lago y clonado dentro de poco años.
En el clan se hablaba mucho de como es que el líder Hyuga había permito que un extranjero se casara con la primogénita pero al ser el héroe del mundo ninja más grande no habían tantos contrapesos ya que era sin duda el más fuerte de todos en todo el continente.
—¡Naruto, tienes que ver esto!—.
Hanabi se había llevado muy bien de inmediato con el Uzumaki ya que era el novio de su hermana y tenía conocimiento de lo mucho que había influido en todo su clan, así que ella también le debía bastante de forma indirecta.
—¿Qué es eso?—.
—Este es el jardín de mi madre, ella adoraba este lugar. ¿Te gusta?—preguntó la castaña al rubio.
—Claro que me encanta, me gusta mucho las plantas—.
—No tienes pinta de eso—.
—Hay muchos girasoles—notó el joven el detalle.
—Al primo Neji le gustaban según Hinata—.
Naruto se iba enamorando cada vez más de su novia ya que compartían pasatiempos muy similares y no había visitado este sitio tan sagrado para la chica.
—Ahora que lo pienso, ella jamás habla de su madre. Que raro—comentó el rubio curioso.
—Es un tema triste para lord Hyuga y lady Hinata. No debería preguntarle demasiado sobre ello—se oyó llegar a Natsu que venía a sembrar unas semillas de Hyuganatsu.
—Usted que la conoció, ¿qué habría dicho de mi noviazgo con Hinata?—.
—Hmmmm, si bien recuerdo Hanamei sama era tan despierta como lo es Hanabi sama. Hubiera dicho como "¡Ay que lindos, cásense pronto!" o cosas por el estilo—opinó la maid en base a su experiencia.
—Cuénteme mas de ella—preguntó el joven queriendo saber lo que pudiera de su suegra.
—Era muy abierta y liberal, no le gustaba las injusticias y definitivamente estaba algo loca de remate. No se parecía nada a un Hyuga normal. Hacía muchas locuras, no era nada educada cuando estaba a solas conmigo, hablaba demasiado familiar con los de la rama secundaria. Era un desastre andante—.
—Suena a que era cool—pensó en voz alta el joven.
—La señorita Hinata heredó sus mejores virtudes sin duda. Ahora que es mayor puedo notarlo, verla a ella es como si no se hubiera ido—.
—¿En que me parezco a mi madre?—preguntó Hanabi curiosa.
—Sacó todo lo peor de ella—.
—¡Natsu!—.
—Nunca le diré mentiras—sonrió la maid y la chica infló las mejillas en enojo.
¿Qué opinaba la maid Hyuga de este evento? Si bien antes detestaba a Naruto como todos los aldeanos, ahora estaba de acuerdo que era bastante estúpida su forma de pensar. Cuando Hanamei estaba viva, ella quería por todos los medios adoptar al entonces niño Uzumaki y extrañamente ella murió un año antes de que ocurriera la masacre Uchiha. No había querido indagar mucho porque el fallecimiento de la mujer fue demasiado sospechoso y llegó a odiar más al niño porque estaba segura que fue en parte el motivo de su muerte.
Que ironía de la vida que este niño haya reparado la familia rota que había dejado Hanamei y todo el clan le debía tanto al joven Uzumaki que la maid caía en cuenta de que su señora tenía razón en tratar de adoptarlo. ¿Cómo hubiera sido todo con Naruto Uzumaki en el clan Hyuga? Quien sabe, quizás no quería averiguarlo porque esos son infinidad de posibilidades.
—¿Qué es lo que desea, Naruto sama? Tengo mucho quehacer, así que sea rápido—se veía a ella lavar trastes.
—Quiero que me recomiende restaurantes caros—admitió el joven y ella alzó la ceja.
—¿Eh? ¿Un restaurante caro?—.
—Es que quiero compensar a Hinata porque la llevé a comer ramen en su primera cita. Se que ella es buena persona pero... ¡aún se me cae la cara de vergüenza por llevarla a un lugar de pobres!—dijo el rubio nervioso.
—¡¿Cómo que llevaste a lady Hyuga a un sitio de pobres?! Ay, este niño. Todo lo tengo que hacer yo, dame unos minutos—refunfuñó enojada la maid.
La maid y Hanabi se comenzaron a reunir con Naruto viendo catálogos de restaurantes finos que sirvieran cosas elegantes. A pesar de que no lo pareciera, el Uzumaki ya comenzaba a recibir el dinero de Jiraiya pero no lo sacaba ya que no tenía en que gastarlo y además se conformaba con poco pero ahora si iba a necesitar ingresos ya que quería darle una vida de reina a la waifu.
—¡¿Cómo que llevaste a mi hermana a un restaurante de ramen?!—exclamó Hanabi en shock.
—¡No llevé mucho dinero y Hinata terminó pagando su comida porque come un montón!—lloró Naruto porque su novia era tan buena que su orgullo de hombre fue herido sin querer.
—Onee sama es "El pozo sin fondo Hyuga". Tiene un montón de lombrices de seguro—.
—Así era su madre, no se llenaba tan fácil—recordó Natsu sobre su patrona.
¿Qué opinaría Hanamei si estuviera viva? Ella estaría tan emocionada de que le pidan su opinión y armaría un alboroto porque su niña se estaba convirtiendo en mujer y esas cosas cursis.
—Este sin duda es el mejor restaurante: Boahatto. Ya he ido ahí y sirven comida muy fina—comentó la Hyuga castaña.
—¿Hinata ha ido ahí?—.
—No, ella está muy metida en misiones y se hace sus alimentos—.
—Cuesta mucho hacer una reservación ahí, incluso a lord Hyuga le cuesta mucho conseguir una—.
Naruto no iba a rendirse y este fue acompañado por el par de mujeres al restaurante ultra finisimo que fue instaurado en Konoha poco después de que reconstruyeran el pueblo. Se decía entre los miembros de la clase alta que el dueño era un empresario algo excentrico y un hombre de negocios muy astuto.
—Buen día, hoy no hay mesas. Hagan sus reservaciones—se veía a la recepcionista en el sitio.
—¿Para cuando hay mesas?—preguntó el Uzumaki.
—Veamos, hasta el próximo año—.
—¡No puedo esperar tanto tiempo!—exclamó en shock el pobre enamorado.
—Ya están pagadas las mesas, pida su reservación o váyanse al diablo—.
Un minuto después, Naruto estaba bien sad en la banqueta, Hanabi tenía una gota de sudor en la nuca y Natsu estaba con una vena en la sien por las payasadas del joven.
—Vayamos a otro sitio, hay mas restaurantes—señaló la empleada doméstica al impetuoso ninja.
—Tiene que haber otra forma—intentaba pensar Hanabi alguna solución.
—Es imposible, no es como si el dueño del restaurante de la nada se enamorara de mi y me consiga todo gratis—murmuró Natsu en tono de queja pero el par de tarados la oyeron.
Al día siguiente…
—No puedo creer que me hayan convencido de hacer esta ridiculez—seguía quejándose ella.
Ella estaba en la calle vestida con un hermoso vestido del color de su cabello y en vez de su banda ninja tenía una diadema negra. Sin ese uniforme de empleada doméstica, se veía mucho mas joven y ni parecía que tenía 30 años, además del maquillaje ligero que tenía. Naruto y Hanabi estaban escondidos para vigilar a la mujer y ella estaba sonrojada porque según su perspectiva se veía demasiado provocativa aunque en realidad no enseñaba mucho.
El día anterior habían ido a averiguar la agenda diaria del dueño de Boahatto y resulta que era un hombre joven aunque no tanto. Nunca comía en su restaurante y se iba a los barrios bajos para disfrutar un poco siempre que estaba en el pueblo.
—Esto no va a funcionar. No son los milagros de la Rosa de Guadalupe—.
—Tú sigue el plan—.
—Me las van a pagar—.
Por suerte para ella, en su antigua etapa como kunoichi ella llevó un curso especial que actualmente se dejó en desuso que no muchas tomaban porque era demasiado misógino pero en realidad si le iba a servir. El empresario iba saliendo de la fonda en donde comió cuando miró que una mujer se tropezó "accidentalmente" y cayó encima de él pero este la sujetó.
—¿Está bien seño…?—iba a decir el sujeto cuando vio esos hermosos ojos perlados que tenía.
Algo que nadie sabía es que el hombre de negocios tenía un fetiche con un tipo de mujeres: Una Yamato Nadeshiko. Rara vez veías a este tipo de féminas en la vida real y las Hyugas eran las mejores exponentes de este genero. El sujeto fue flechado y el tiempo se detuvo para ellos.
—Estoy bien, soy muy torpe—dijo ella de forma falsamente tímida.
—Guau, no puedo creer que si llamó su atención—confesó Hanabi que esto no se lo esperaba.
—Lo siento, tengo que irme—se iba a ir la peliverde pero la detuvieron.
—Espere, ¿cómo se llama?—.
—Aaaaah, Natsu Hyuga—.
—Que hermoso nombre, como las naranjas—.
—¡Aaaaah de verdad funcionó!—exclamó Naruto en shock.
—¿Puedo acompañarla? Permítame que la invite a cenar—se iba a lanzar con todo el sujeto.
—Aaaah, este. No lo conozco y tengo prisa—.
—Pero…—.
—¡Dije que tengo prisa!—.
Natsu se fue corriendo pero se tropezó porque andaba en zapatillas y no sabía usarlas bien, por lo que el empresario fue a levantarla.
—Déjame en el suelo para que me trague la tierra—murmuró la mujer avergonzada.
—Por desgracia no está en mis planes, permítame que la acompañe—.
—Solo porque soy buena persona—.
Ella se levantó y se fue con el hombre mientras que se perdió en la multitud. Hanabi y Naruto regresaron a casa porque ignoraban el paradero de Natsu y esta volvió a muy altas horas de la noche bastante ebria.
—Holi, Hanabi chuuan—se venía tambaleando la peliverde.
—¡Mirate, estás bien ebria!—regañó la heredera a su guardiana.
—Hic, no sea… hic, malagruadecida… hic… conseguí la… hic… reservación—mostró ella unos pases.
—¡¿Cómo los conseguiste?!—.
—Me hice la vistima… hic… le dije que mi patrona quería ir a una cita… hic… a su restaurante pero que no había espacio—.
—¡No tenías que contar el plan!—reclamó furiosa la castaña.
—No subestimes mis métodos jovencita, tengo mis trucos—presumió la borracha cayendo al piso noqueada por su ebriedad.
—Pura vergüenza es esta familia—.
A la noche siguiente, Hinata y Naruto comían gratis en la suite VIP más privada que solo estaba reservada a autoridades como el Señor Feudal del Fuego o los Kages en eventos muy privado.
—¿Cómo le hiciste Naruto? Ni mi padre puede comer en este lugar—admitió la peliazul asombrada.
—Los secretos de este mago no deben ser revelados—alegó el Uzumaki que no quería confesar como le hizo.
—Awww, no importa. Nada es imposible para ti—.
Mientras tanto, el mismo dueño hizo de camarero ya que era quizás un evento exclusivo ya que este joven era el famoso "Salvador del Mundo" del que hablaban y la jovencita por su fisico era pariente segura de la deliciosa mujer con la que se topó ayer.
—Hoy tenemos como especial "Mariscada mixta"—.
—¿Puede cambiarme el menú? Odio los mariscos y crustáceos—comentó la peliazul com educación.
—Aquí le damos el menú. Pidan lo que deseen—.
—Veamos, quiero costillitas fritas, un sirloin bien cocido con su ensañada. Me gustaria el caviar, sopa de caracol y un filete de cordero. ¿Qué quieres de comer, Naruto?—dijo naturalmente.
—Diablos señorita—comentó el dueño con horror de lo que pidió la chica.
La comida tardó bastante en servirse y el sujeto observó con horror el como la hermosa jovencita se tragaba como marabunta todo lo que le ponían en la mesa y no parecía saciarse. ¿Acaso la otra señorita era así?
—Disculpe que la interrumpe, ¿desean el vino de la casa?—.
—Ah si, muy amable—.
—Antes de eso, ¿puedo hacerle una pregunta?—.
—Sí—.
—¿Qué es de usted la señorita Natsu?—.
—Es mi tía—admitió la chica.
—¿Tu tía? Si es muy joven—.
—Ella es mucho menor a mi madre, por eso—.
—Ah, interesante. Ahora mismo le traigo su vino—se fue el empresario.
—¿En serio ella es tu tía?—preguntó Naruto curioso.
—Mi madre y Natsu son primas hermanas. Por eso es que la pusieron a servicio de Hanabi cuando se retiró—.
—¿En serio? ¿Por qué ya no ejerce como kunoichi?—.
—Una crisis depresiva por la muerte de mamá. Ya no podía ejercer y la pusieron a cargo de Hanabi que la tranquilizó bastante. No lo parece pero ella quería mucho a mamá como una hermana mayor. Ahora es mucho más espontánea gracias a ti—.
—¿Qué tuve que ver en eso?—.
—Cambiaste al clan. Cambiaste a Neji, mi padre, a mi hermana y a ella aunque sea de forma indirecta. Todo lo que hiciste tuvo un efecto colateral positivo. Mi madre estaría feliz de verlo—.
Naruto sonrió porque se daba cuenta del enorme impacto que tuvo en la familia de su novia sin querer con acciones pequeñas e inespecíficas. Aunque también la que tuvo mucho que ver es la propia Hinata que inspiró como musa al Uzumaki y tenía la mitad de los méritos en cambiar al clan por sus hazañas.
Mientras tanto hace unas horas…
—Hanabi, pásame unas aspirinas y un vaso con sal de uvas—se veía a la pobre Natsu con una horrible cruda.
—Eso te pasa por tomar Tonayan—murmuró la castaña enojada.
—Creí que era una marca de sake—lloraba ella con tremenda jaqueca.
La cena fue maravillosa y la pareja de novios disfrutó el ambiente tanto que no se dieron cuenta de que unos paparazzis les tomaron fotos. Estas fueron a los periodicos de la aldea y diseminó el rumor de que había una nueva pareja de novios oficial: El Héroe de Konoha y la Princesa Hyuga.
—¡Nooooooooo, mi Naruto!—.
—¡Ya tiene novia!—.
—¡No puede seeeeer!—.
La cena desató un nuevo reto a los amantes secretos que debían superar para ser el matrimonio estrella: Las pretendientes de Naruto Uzumaki.
