Etapas Naruhina

Parte 3 Pelea de gatas

Hinata estaba enojada, muy enojada y expulsaba espuma por la boca del coraje. Tanto que le había costado conseguir que su amado novio le diera el sí y todas las trepadoras arrastradas salieron de sus cloacas como viles cucarachas. Naruto estaba nervioso y no quería mirar a la Hyuga con el Byakugan activado.

—¿Qué tienes que decir en tu defensa Naruto?—se veía a la Hyuga enojadisima.

—Aaaah, no sé porque estás enojada. Si es porque me comí el ultimo rollo de canela te compro más—.

—¡Así que fuiste tú! Ejem, no es eso por el que estoy enojada—.

—¿Entonces por qué estás enojada?—.

—Es por lo que pasó en la mañana—.

Flashback

Kakashi citó a Hinata en la oficina para que ella fuera a una misión fuera de la aldea y se iba a ir cuando Shizune llegó a la oficina y abrió la boca.

—Sexto, la señora feudal del País de los Vegetales ya viene en camino—.

Shizune se horrorizó al ver a Hinata ahí y la peliazul frunció el seño además de que un aura negativa llenó la habitación con Kakashi queriendo huir pero la chica lo miró feo.

—¿Por qué pretende deshacerse de mí cuando esa mujer viene a la aldea?—.

—Este… necesitamos un Byakugan para la misión—alegó Kakashi sudoroso de los nervios.

—¿Acaso en realidad no es una misión de la feudal Haruna para que no esté ahí?—.

Hinata recordaba perfectamente esa misión ya que era de las últimas que estuvo con Naruto antes de irse de Konoha a entrenar pero el disgusto venía de que la mujer quería que el Uzumaki se quedara para reconstruir el gobierno y de paso contraer nupcias de seguro.

—Claro que no—.

—¿Entonces por qué esta nervioso y pálido? ¿Acaso es que algo me oculta?—.

La Hinata RTN oculta en la psique de la mujer salió a flote por la amenaza que significaba alguien como la visitante y Kakashi no podía ocultarlo.

—Sí, me pidieron que localizaras unos ladrones. Lo siento Hinata—.

—Esta me las van a pagar—se fue la Hyuga rápido después de oir los detalles de la misión.

La Señora Feudal del País de los Vegetales llegó al día siguiente y Naruto no tenía idea de lo que pasaba cuando esta saludó al rubio después de mucho tiempo.

—Naruto Uzumaki, como has crecido—saludó la elegante Haruna en forma coqueta.

—¿Princesa Haruna? Guau, es un gusto verla—.

—Igualmente, parece que estas solo—sonrió la mujer confiada.

—Eeeh, sí. Ando solo—.

—Podemos ir a un sitio más privado hoy si es que no tienes planes—.

—Bueno pues…—.

—¡Naruto, hola!—se oyó gritar a alguien que el joven quería mas que nada.

Cuando este volteó, notó que la chica Hyuga tenía bastante moretones, alguno que otro corte, su cuerpo estaba lleno de lodo, su cabello estaba despeinado, parecía tener ojeras marcadas y había una que otra mancha de sangre en su traje.

—¡¿Hinata, qué te pasó?!—exclamó el rubio preocupado.

—Fui a una misión peligrosa y apenas la terminé sola. No dormí nada, gasté casi todo mi chakra y no me he bañado. Además los ladrones eran fuertes—admitió la chica al punto del quiebre ya que solo el poder del amor y los celos bien infundados la mantenía de pie.

—Lo siento, princesa Haruna. Me llevaré a casa a mi novia. Nos vemos—.

La Hyuga cayó al suelo desmayada por el colapso aunque feliz de que ganó la batalla contra la feudal que armó un entripado ya que subestimó a la princesa Byakugan.

Flashback fin

Hinata se bañó, se arregló y discutió con Naruto de lo que pasaba pero el joven era tan inocente en esa clase de cosas que no tenía idea de que las arrastradas iban tras él.

—Vamos Hinata, no creo que la princesa Haruna haga eso—comentó el chico bastante despreocupado.

—Sí, claro. Como no, luego resulta que te va a querer llevar a su país para estar a solas—alegó la peliazul.

—De hecho me invitó—.

—¡¿Ves?! ¡Esa tipa quiere sexo!—.

—¿Tú crees?—.

—¿Qué es este escandalo? No puedo entrenar bien—.

Hanabi tenía el tipico traje negro de entrenamiento Hyuga pero los gritos de su hermana interrumpían su concentración y se imaginaba que era otra de las payasadas de la pareja de tortolos.

—Vamos, onne sama. No puedo entrenar a gusto con ustedes haciendo escandalo—.

—¡Es que Naruto tiene más pretendientes! Dile a papá que me consiga mercenarios para terminar el problema—le pidió la peliazul sonriendo de forma tan enfermizamente dulce que Hanabi se ocultó detrás de Naruto.

—Naruto, calma a mi hermana que da miedo—se veía a la castaña aterrada.

—Vamos Hinata, no quiero a otra mujer más que a ti—le dijo el rubio de forma tierna.

—Awwww, Naruto—dijo la chica volviendo a su personalidad melosa.

—Sí, no por nada me quite de encima a Toneri—sonrió de forma malvada el Uzumaki que hizo que Hanabi se ocultara ahora detrás de su hermana.

—Vamos Naruto, fue solo una… oh, entiendo. Perdona por ponerme así, es que no quiero que me dejes—suspiró ella cayendo en cuenta de su actitud.

—Te amo, me vuelves loco—sonrió el joven y Hanabi casi vomitaba por el exceso de dulzura en la escena.

—Si me disculpan iré por la insulina—se fue ella asqueada de la escena.

Al día siguiente, Naruto iba por la calle sin una misión ya que la época era muy pacifica y se estaba alejando de Haruna por el bien de su relación cuando una rubia salvaje apareció.

—¡¿Naruto, cuanto tiempo?!—.

Un año después de la guerra, Naruto, Tenten, Lee y Hinata fueron a una misión al Pais de los Demonios ya que la Sacerdotisa Shion estaba en problemas por el demonio que acechaba a ella y pues la rubia similar a la Hyuga quedó perdidamente enamorada de él.

—¿Shion? ¿Cómo estás?—.

—Bien, cariño. Oí que volviste a salvar el mundo, siempre tuve fe en ti—admitió la sacerdotisa.

—Ah si, casi fracasamos esa vez—.

—¿Qué tal si vamos a comer? No conozco Konoha y no tengo un guía—.

—Lo siento, es que no quieto que mi novia se enoje—admitió el chico nervioso ya que entendió que tenía razones para estar alerta.

—Vamos, no vengo en ese plan. Vamos a pasear y me cuentas de tu vida, quiero ir a un hotel a hospedarme y esperaría que me ayudaras a elegir mi cuarto—siguió insistiendo ella.

—¡No le creas, Naruto! Asi le dijeron a mi hermana y ahora estoy llena de sobrinos—se oyó salir a Hinata de unos arbustos.

—¡Oye, yo no tengo hijos!—reclamó Hanabi que fue arrastrada a las payasadas de su hermana.

—Es un decir—.

—¡¿Tú?!—veía Shion con terrible desprecio a Hinata.

—Sabía que ibas a venir, copia shiny—respondió enojada la Hyuga.

—¡¿A quién le dices copia shiny, copia Sadako?!—.

Las dos se miraban feo y Hanabi veía detrás de ambas unos shinigamis agresivos y amenazantes creados por los sentimientos negativos de ambas.

—Guau, ella si que se parece a mi hermana—notó Hanabi la semejanza de Shion.

—Yo no le veo el parecido—alegó Naruto que era muy denso para eso.

—¡Ponle una peluca azul a esa tipa y es mi hermana!—reclamó la castaña irritada por tener un cuñado burro.

—Para mi Hinata es única y especial—.

—Awwww, Naruto—fue a abrazar la Hyuga peliazul a su novio y Hanabi vomitó arcoiris.

—Estúpida, ¡no te voy a perdonar por meterte en mi camino!—reclamó Shion furiosa.

—¿Por qué se llevan tan mal? Hinata no es tan antipática con las personas—pidió saber la castaña menor.

—Bueno, lo que pasó fue que…—.

Flashback

Para los que no saben, los eventos de las películas de Naruto ocurren en una línea alterna extraña temporal. En la línea de tiempo principal, el evento de la Prisión de Sangre ocurrió en el periodo de viaje de Naruto y Jiraiya en la que no estuvo involucrado pero terminó con la victoria de Konoha y cabe mencionar que el ninja rubio jamás conoció a Ryuzetsu ni se sabe de su paradero.

Ahora la misión del País de los Demonios ocurrió poco después de que Naruto recibiera su brazo protésico y fue acompañado de Lee, Tenten y Hinata que reemplazó a Neji en esta línea temporal. Transcurrió todo de forma parecida a la película pero el final fue algo diferente de lo esperado que culminó con diferencias irreconciliables obvias entre Hinata Hyuga y Shion.

—¿Me ayudarás a pasar el poder a una nueva sacerdotisa?—preguntó la rubia al Uzumaki que no entendió la enorme indirecta.

—Sí, cuando quieras—respondió ingenuamente el heroe de la guerra.

En ese momento, Shion sintió la mano de Hinata en su hombro y los ninjas que llegaron a la misión estaban aterrados ya que la inocente y pura Hyuga estaba que se la llevaba la fregada de que alguien se quería trepar a su amado y este ni se había dado cuenta de la pesada promesa que hizo.

—Pido por favor que te retractes de hacerle esa promesa a Naruto—le pidió amablemente enojada la peliazul.

—¿Y si no quiero?—se veía demasiado desafiante la sacerdotisa.

—Oigan, ¿no escuchan el maullido agresivo de dos gatos?—comentó Tenten curiosa y aterrada de ver la escena.

—Sí, creo que yo también lo oigo—admitió Lee.

Sin duda el maullido venía de las dos sosias que se veían muy mal y Naruto no tenía idea de que estaba pasando con esas dos. Para el era raro que Hinata se pusiera así y no sabía cual era la razón.

Flashback fin

El Uzumaki ya entendía el asunto y tragó saliva porque le había hecho una promesa a Shion que no iba a poder cumplir.

—Naruto, me vas a cumplir la promesa de hace un año—declaró Shion muy decidida.

—Hijole, yo creo que eso no se va a poder—dijo el rubio muy apenado y con voz ahogada.

—¡Claro que se puede!—.

—¡Claro que no, copia pirata!—interfirió Hinata más enojada.

—¡No te metas, Hyuga aprovechada!—.

—Shion, lo siento mucho. En ese entonces no entendí el asunto de esa promesa pero ahora no podré cumplirla. Amo a Hinata más que a nada y no podría traicionarla, es el amor de mi vida y nunca le sería infiel—declaró serio el joven.

—¡Pum, en tu cara perra!—celebró Hinata muy orgullosa de su victoria.

—¡Vamos Naruto, vas a vivir como rey en mi país! ¡No tendrás que trabajar!—alegó la rubia desesperada.

—Quiero ser Hokage, tengo que estar aquí y además no quiero separarme de mi novia, lo siento—.

—Ya rindete, Shion. No es por presumir pero Naruto es mío, mío, mío—decía la chica sacando la lengua de forma infantil.

—¡Esto no se va a quedar así, Uzumaki! ¡Seras mío!—se fue huyendo la rubia de ahí pensando en su plan malévolo.

—¿Creen que vuelva?—preguntó Hanabi curiosa.

—Siempre vuelven—comentó la peliazul que tenía experiencia en eso.

—Tienes mucho que hacer, onee sama—.

Al día siguiente, Hanabi veía con pena ajena que Hinata estaba en la puerta de una habitación marchando como soldado e incluso tenía un casco militar que quien sabe de donde sacó y adentro estaba Naruto sentado como si nada.

—Onee sama, esto ya es ridículo—.

—Nada es ridiculo si es de Naruto—alegó ella con pasión.

—¿No vas a protestar?—preguntó Hanabi a su cuñado.

—La verdad me gusta cuando Hinata me dedica toda su atención—alegó el rubio que por carecer de afecto en su niñez, esto le daba más afecto según su punto de vista.

—¡Eres un enfermo masoquista mandilón!—reclamó ella.

—No puedo permitir que otra suripanta llegue aquí—.

—Hinata, no creo que llegue alguien a mi casa en la noche—comentó el Uzumaki confiado.

—Eso es un error, acabo de recibir noticias. Al parecer una jovencita se trató de colar al apartamento del joven Uzumaki—se oyó la voz de Hiashi en el lugar.

—¿Padre, sabe de esto?—.

—Así es, tengo que saber todo del novio de mi hija. Tienes mucho que explicar, joven Uzumaki—se veía enojado el castaño.

—¡No tengo la culpa de que me quieran, yo solo amo a Hinata!—declaró fervientemente el rubio.

—Hmp, eres igual a tu padre—bufó el sujeto.

—¿Conoció a mi papá?—quiso saber Naruto.

—No era mi amigo pero Hanamei se llevaba bastante con Kushina y ella vio que muchas estaban locas por Minato. Incluso ella lo veía muy atractivo—contó el cuarentón viejas historias de un pasado lejano.

—¿Qué paso con el?—.

—Segun me contó ella, su entonces novia Kushina hizo la peor masacre de fangirls de la historia. Ella si daba miedo cuando se enojaba—recordó el lider con terror cuando su esposa se lo contó.

—Ojala la señora Uzumaki estuviera viva para que me diera los secretos de como deshacerse de las fangirls molestas—murmuró la Hyuga mayor.

—Pues tenemos el plan B—enseñó Hanabi una ouija que quien sabe de donde sacó pero todos la tiraron a la basura.

En ese instante, llegó Natsu que no se veía feliz y es que tenía un pergamino donde mandaban a llamar a Naruto de parte de Kakashi porque alguien de verdad se metió a su casa.

—¿Tengo que ir a declarar?—.

—Así es—.

—Iré con Naruto, necesito conocer a mis enemigas digo a pasar tiempo con mi novio—declaró Hinata bastante sospechosa.

En la prisión, una bella mujer de cabello negro y ojos verde de muy buen cuerpo estaba encarcelada por allanamiento de morada. Naruto tragó saliva al ver quien era y se quería ir cuando ella lo vio.

—Naruto, gracias por venir a liberarme—.

—Hola, Shizuka—.

—Mi prometido es tan agradable—.

En ese momento, Hinata vio feo a Naruto y este quería solucionar este malentendido de una vez por todas con la princesa de Nadeshiko.

—Shizuka, no te amo y tengo una relación—comentó el rubio serio.

—Awww, llegué tarde. Bueno, ni modo. ¿No es la tal Sakura chan de la que me hablabas?—preguntó la mujer.

—¡¿Cómo que Sakura chan?!—reclamó la Hyuga enojada porque otra vez salió en asunto.

—¡Ya no amo a Sakura, Shizuka! ¡Amo a Hinata!—dijo el Uzumaki nervioso por la idiotez de su juventud.

—Ya decidete, ¿Quién es el amor de tu vida? Hace años profesabas ese amor por esa Sakura y cambiaste de opinión—.

—Mi verdadero amor es Hinata, aquí esta—.

—Awww, que mona es. Con razón la cambiaste, yo le haría su casa en mi isla—.

—¡¿Espera qué?!—balbuceó Hinaya escondiendose detrás de Naruto.

—Si que tienes buen gusto, por un momento pensé que te gustaban las mujeres planas de frente amplia. No sé porque me dio la impresión pero esta niña es una Yamato Nadeshiko—veía de reojo la kunoichi a la chica que se avergonzó y escondió.

—¿Qué pasa Hinata?—.

—Me esta comiendo con los ojos, es una pervertida—.

—¡No soy una pervertida, soy una super pervertida! ¡Jajajajaa!—declaró la princesa de Nadeshiko.

—¿De dónde me suena esa frase?—se cuestionó el rubio.

Los fantasmas que observaban los eventos de la pareja miraban con molestia a Jiraiya ya que esa frase era insignia suya.

—¿Sensei? ¿Esa jovencita no es algo suyo?—preguntó Minato con cara de Josh enojado.

—Aaah, no recuerdo nada—.

—¡Dijo su frase, esa niña tiene algo que ver con este pervertido!—reclamó Kushina que estaba segura de su presentimiento.

—Para que lo sepan, nunca me acosté con alguien de Nadeshiko—alegó el Sanin.

De mientras, pagaron la fianza de Shizuka y ella recorría las calles con la pareja de novios, pero Hinata tenía más miedo de que la chica hiciera algo con ella que con Naruto.

—¿Cómo es que ustedes se conocieron?—preguntó Hinata curiosa.

—Bueno, es una larga historia. El Sanin Jiraiya y mi madre que en paz descanse pelearon en una batalla que terminó en empate. Ella quería que este la llevara al altar pero él decía que amaba a otra persona y esas cosas. En vez de eso hizo que uno de sus discipulos me desposara para saldar la deuda.

En el cielo, Kushina le daba una paliza a Jiraiya que gritaba del dolor y Minato no intervino porque ese trato lo afectaba a él por ser antiguo alumno del Sanin.

—¡Tarado, eso también afecta a mi marido!—.

—¡No pensé que tuviera tantos discípulos!—.

—¡Deja de comprometer a tus estudiantes!—.

De vuelta al Mundo Impuro…

—Ya veo, Naruto te salvó y la promesa sigue en pie. Lo siento pero ya soy su novia—declaró Hinata con orgullo.

—Bueno, si es eso no puedo oponerme—admitió la chica sin mueca de decepción.

—Gracias por entender—asintió Naruto.

—Gracias nada, si están en una relación pasaré al plan B. ¿No estan interesados en un sabroso trío?—se relamió ella los labios.

—¡Claro que no!—exclamó la pareja bastante avergonzada.

—Ya que Naruto no cumplirá la promesa de desposarme al menos quiero un bebé. Ademas, no me molestaría una noche con esa preciosura que conseguiste—miraba la chica con ojos de deseo a la Hyuga que ahora estaba azul del terror.

—¡No soy de esas!—reclamó la ojiperla horrorizada.

—¡¿Shizuka, qué te pasó?! ¡Tú no eras así!—dijo Naruto sonrojado de pensar en eso.

—Ah no, siempre fui así. Cuando nos conocimos estaba en mi etapa emo porque mi novio no tenía mucho que murió. De ahí siempre le he tirado a ambos bandos—aclaró la chica.

En el Mundo Puro…

—¡Esa niña es una pervertida de primera, debe ser tu hija!—reclamó Kushina aplicando una llave a Jiraiya.

—¡Ya les dije que no hice nada con alguien de esa isla!—.

—De hecho, si pasó—se vio llegar a otra fantasma.

Frente a ellos había una mujer de poco más de 50 años que Jiraiya reconoció y se iba a armar la gorda por lo que iba a revelar.

—¿Y ella quien es?—preguntó Hanamei curiosa.

—Permítanme revelarme, mi nombre es Shizuru y soy la madre de Shizuka. Es un gusto verlo de nuevo aunque no pensé verlo ahora—saludó la mujer.

—¿Esa joven es tu hija? ¡Diles que no soy su padre!—dijo el Sanin nervioso.

—Bueno, acerca de eso…—.

—¿Qué fue lo que me hiciste?—.

—Recuerdas que después de que te encontré, fuimos a tomar algo—.

Flashback

El par de ninjas estaban muy borrachos y Jiraiya estaba dormido en la cama, a lo que la amazona tuvo una idea muy maligna. Ya que este no la iba a desposar por sus intereses amorosos SIMP, al menos se iba a llevar algo de él así que le bajó los pantalones y lo comenzó a violar.

—Demonios, que grande la tiene. Que desperdicio, voy a dejarte seco. Estoy es mis días fértiles—sonrió ella de forma malvada en su borrachera.

Flashback fin

—¡Aaaaaaah, entonces me violaste borracho!—exclamó el Sanin horrorizado.

—¡No me dejaste opción y estaba ebria!—reclamó la mujer avergonzada de sus acciones.

—¿Entonces de esa noche nació Shizuka?—preguntó Kushina curiosa.

—Sí. Ella no sabe que Jiraiya es su padre, le dije que su padre biológico murió en un accidente—confesó ella al respecto.

—¡¿Me mataste y no le dijiste que yo soy su padre?! ¡Eso es irresponsable!—ahora reclamó el Sanin ofendido.

—Lo dice el que dejó solo a Naruto 12 años—comentó Hanamei enojada y todos miraron feo al Sanin.

—Touché—.

De vuelta en Konoha…

—¿Y por qué llegaste a Konoha precisamente ahora?—preguntó Naruto de forma sospechosa.

—Ah, es que la verdad me enteré de una buena fuente que tenías novia y que ibas a armar un harén—admitió Shizuka.

—¡Nunca permitiría algo como eso!—declaró enojada Hinata.

—Les diré la verdad, hay un grupo que busca eliminar a la señorita Hyuga y que Naruto tenga un enorme harem de mujeres para reconstruir su clan, o algo así entendí—.

Hinata tenía un tic en el ojo ya que subestimó el grupo de fangirls y para ella era unas criminales clase S que debía ser eliminada.

—A mí no me vean, acaban de invitarme—confesó Shizuka que no estaba muy coludida.

—Que mal, me habría gustado obtener mas información—murmuró Naruto serio.

—En la noche se supone que hay una reunión para iniciar a las fangirls novatas—.

A Hinata se le prendió el foco ya que esta era la oportunidad de oro para deshacerse de una enorme molestia en su relación y Shizuka sería la clave pero necesitaría ayuda para ello.

En la noche, la lider de Nadeshiko iba acompañada de dos mujeres desconocidas. Una era una pelinegra azulada de ojos plateados y un kimono algo revelador con maquillaje que le daba un toque seductor mientras que la otra era una pelirroja muy parecida a Kushina pero sus ojos eran azul sin pupila con un traje que recordaba bastante Minato de niño.

—¿Y ellas quienes son? No están invitadas—preguntó la presente.

—Buenas noches, mi nombre es Tsuki Yue y soy una mujer que ama a Naruto Uzumaki sobre todas las cosas.

–Aaah, me llamo Yuna Namikaze. Amo a Naruto más que nada—decía la pelirroja en tono coqueto.

—Mientras más aliadas tengamos, pasen—.

Hinata que estaba en la identidad de Tsuki Yue estaba que se la llevaba la fregada desde adentro ya que reconoció rapido a la mujer que las recibió como Amaru y pensó que debieron haberla dado por muerta en acción.

—Tranquilizate Hinata—dijo la chica pelirroja algo seria.

—Bienvenidas a esta secta. El día de hoy recibiremos a las nuevas integrantes. Pasen al frente por favor—.

La lider era Haruna secundada por Shion que eran las más ardidas pero Naruto vio varias caras conocidas. Ahí estaban Sasame Fuma del Sonido, Hokuto del Pais de los Osos, entre varias chicas que ayudó en sus aventuras.

—Juran servir a la causa y destruir a la perra del clan Hyuga que ha robado a nuestro Naruto—declaró la lider en plan de severidad.

—Si protesto—dijo Hinata con molestia en su disfraz.

—¡Recuerden el lema, Naruto es de todas!—declaró Sasame eufórica.

—¡Naruto es de todas!—repitieron las presentes a coro y la peliazul estaba aún más molesta.

Luego de eso cada una comenzaron a recitar poemas frente a todas sobre sus sentimientos al heroe de la guerra y el Uzumaki estaba bastante avergonzado de que Hinata oyera todo esto. Mientras tanto la ojiperla disfrazada estaba más y más molesta de que quisieran tocar a su macho de formas pervertidas y no iba a ceder en su cometido.

—Señorita Tsuki Yue, diga lo que siente sobre Naruto Uzumaki—declaró la princesa Haruna.

La Geisha se paró frente a todos y en un discurso muy bien hecho comenzó a lanzar veneno de forma sutil para las zorras arrastradas detrás de su hombre.

—¿Qué puedo decir de Naruto? Todos saben que es el hombre más fuerte de todos y las presentes quieren una vida de ensueño con él ya que sería un sueño ser la esposa de alguien tan reconocido. Otras simplemente ven al Naruto que es invencible y majestuoso, como un príncipe rubio, guapo y de ojos azules—comenzó a declarar Tsuki ante todos.

—¡Sí, Naruto es el mejor!—asintió Amaru y todas lo apoyaron.

—Pero nadie dice sobre los enormes defectos de él. Come mucho con la boca abierta, no es formal, se olvida de muchas cosas, no es muy listo que digamos, es muy terco, berrinchudo, algo pervertido, melindroso…—comentó la chica ante la mirada sorprendida de las fangirls y la de Naruto disfrazado que se veía algo molesto y herido en el orgullo.

—Uy, ya te delataron—murmuró Shizuka divertida.

—Pero aún así es mi Naruto. Es el mismo perdedor orgulloso que era un zoquete denso del que me enamoró su sonrisa. Es el mismo tarado lento que me sacó de mi depresión, ¡es el mismo pobre diablo que calló muchas bocas a los que lo odiaban! ¡Es el mismo infeliz que…!—.

—¡Ya, ya, ya, fuiste muy explicita!—reclamó al fondo Yuna molesta por ese apoyo mezclado con adjetivos despectivos.

—En fin, no le veo caso a este grupo de aferradas a algo que no será. Naruto Uzumaki no las aceptará porque solo me ama a mi y a nadie más, soy el amor de su vida y siempre seré su favorita—terminó de decir ella revelando su identidad.

—¡Es la perra de ojos blancos!—dijo Shion furiosa al verla.

—¡Mátenla!—ordenó Sasame con sus armas listas.

Shizuka y Yuna-Naruto se metieron a defender a Hinata de las fangirls que caían como moscas ya que no eran tan fuertes y no eran tan peligrosas. Varias caían noqueadas con la defensa de la Hyuga y Naruto se contenía para no lastimar de gravedad a las jovencitas que estaban ahí.

—¡He esperado esto por muchos años!—exclamó Haruna sacando un puñal y se iba a clavar a su rival pero ella le dio con una palma cayendo desmayada.

—¡Sigue esperando, perra!—.

La secta dedicada a Naruto Uzumaki había caído muy facil y las mujeres eran arrestadas por los ninjas que envió Kakashi mientras que Hinata y Naruto sonreían ante esto ya que los dejarian en paz.

—Parece que nadie nos va a volver a molestar—suspiró la Hyuga aliviada de que la más grande amenaza a su relación se acabó.

—Aún queda una cosa pendiente—declaró el rubio serio.

—¿De qué hablas?—.

Justo en ese momento, Naruto se arrodilló y sacó de su camisa un estuche con un logo de remolino rojo que hizo que la cara de Hinata se sobresaltara bastante. Sus manos estaban en su cara y comenzó a lagrimear porque no esperaba lo que vendría a continuación.

—Sé que tiene no mucho tiempo que empezamos a salir pero eso me ha servido para saber con quien pasar el resto de mis días. Casi toda mi vida me he sentido solo y no sabía lo que era estar feliz realmente hasta que aceptaste estar conmigo. Estos meses son los más felices de todos, cada momento que paso contigo es especial y siento que soy más fuerte a tu lado. Me llenas de calidez y amor, te amo demasiado y no puedo vivir sin ti. ¿Quieres casarte conmigo?—hizo su declaración el Uzumaki.

—¡Noooooooooo!—se oían a las fangirls llorando de rabia y depresión.

—Claro que sí, Naruto. Te amo, acepto, acepto—asintió en lágrimas la Hyuga y se puso el anillo en su dedo anular.

Ambos se abrazaron con todos sus sentimientos del momento y Shizuka parecía estar llorando pero había un plato de cebollas a su lado.

—¡¿Oigan, quién dejó aquí las cebollas?!—reclamó ella a los ninjas.

—¿Naruto, no te enojas si presumo a las presentes el anillo?—preguntó la Hyuga.

—No, has lo que se te plazca—asintió el joven y Hinata comenzó a bailar de forma infantil para celebrar.

—¡Miren mi anillo, es mio y no se los voy a dar! ¡Naruto es solo mio, mio, mio!—se jactaba la chica.

—Por cierto, dejate el look de geisha. Me encanta como luces—admitió el sujeto susurrandole esto a su novia.

—Lo pensaré—.

Al día siguiente…

—¡Por favor, señor Hiashi! ¡No vaya a dejar viuda a Hinata!—se veía corriendo a Naruto siendo perseguido por su suegro.

—¡No te voy a dejar que te cases con mi hija!—reclamó el castaño fuera de control.

—Oooh my god. ¡Mira cuantos kilates!—se veía a Hanabi con el Byakugan activado.

—¿Cómo le hizo para darte un anillo tan caro?—se preguntó Natsu que también veia con su Byakugan el objeto.

—Según Naruto, el Kazekage le ayudó con eso. Allá es muy común los yacimientos de piedras preciosas—.

—Ya veo, es un digno anillo de una heredera. Lord Hyuga, mire el anillo—dijo la maid pero Hiashi hacía caso omiso.

—¡¿Ahora que sigue?! ¡¿Qué mi niña no sea virgen?!—.

—¡Juro que no la he tocado así, solo besitos y mano sudada! ¡Que se muera Hanabi si es mentira, de veras!—.

—¡A mi no me metas en tus problemas!—.

Después de la rabieta prolongada, Hiashi aceptó a regañadientes esto pero en el clan Hyuga hubo una controversia ya que era la primera vez que una heredera se casaba con alguien fuera del clan y no sabían que iba a pasar con el Byakugan. Sin embargo, hubo algo a destacar: La genética del joven era algo que no podían dejar escapar ya que era un secreto que se compartió a los ancianos que el joven heroe tenía el ADN de un clan pariente lejano de ellos con un cuerpo superior y la misión de la Luna sirvió para corroborar esto. ¿Saldría un Byakugan más potente o un nuevo ojo misterioso? El tiempo respondería que sí a ambas cosas pero a su momento.