Este One-shot participa en la dinámica:
#porque_cinco_fiestas_son_mejor_que_una, de la página "Mundo fanfics Inuyasha y Ranma" e "Inuyasha fanfics"
Los personajes no me pertenecen.
Para Zio-Takumi
Corona de flores
Había salido a despejarse un rato, quedándose dormido en la copa de un árbol cerca del río. El sonido de este le había arrullado hasta la inconsciencia.
Al llegar al poblado comprobó que ninguno de sus amigos se encontraba en él, prácticamente toda la aldea estaba vacía.
Un poco alterado, decidió salir a buscarles guiado por sus olores persistentes en el aire. Gracias a Dios que no había rastro de olor a batalla.
Su olfato lo llevaba hacia el Goshinboku, el aroma empezó a mezclarse con un sutil toque floral, el cual incrementó al llegar al lugar.
Parpadeando sorprendido, miró a su alrededor; una guirnalda de flores silvestres rodeaba el gran tronco del árbol, pequeños pompones de flores salpicaban los de su alrededor aquí y allá.
Volvió a escanear el espacio, no vislumbraba ni un alma, la presencia de varias personas, amigos incluidos, seguía ahí. Sus oídos apenas captaron alguna risilla nerviosa, su instinto se puso alerta.
—¿Hol...?
—¡SORPRESA!
De repente sus amigos y los aldeanos saltaron de detrás de arbustos, árboles e incluso, los más atrevidos, de las copas de estos. Sus cabezas y cuellos estaban igualmente adornadas con coronas y collares florales a juego con el paraje.
—¿Qué?
Kagome se acercó lentamente con las manos tras su espalda y una amplia sonrisa en sus labios, la felicidad se palpaba en el ambiente. Los latidos del corazón del híbrido eran incontrolables, aun así, la felicidad era contagiosa; sonrió de igual manera.
—Feliz cumpleaños, Inuyasha —cantó la azabache mostrando un bizcocho improvisado, colocándolo frente a sus ojos.
—¡Pide un deseo, Inuyasha! —La voz de Shippo se hizo presente cerca de él.
—¿Cómo? ¿Hoy... Es mi cumpleaños?
—Vamos, Inuyasha, pide un deseo —alentó Kagome.
Sopesó varias ideas, ¿debería desear la derrota de Naraku?
Cerrando sus ojos, el medio demonio solo pudo desear ser tan feliz como lo estaba siendo en esos instantes. Nunca pensó ser aceptado y, sin embargo, tenía el amor y cariño de todos los presentes.
—Ya está —sonrió abriendo los ojos.
Miroku se acercó sonriente, colocando una mano en su hombro.
Unas manos ajenas se acercaron a él por detrás, deslizando una corona de flores por su cabeza.
—Feliz cumpleaños, amigo —susurraron ambos a la vez.
Antes de que pudiera responder, las manos de Sango se deslizaron de su cabeza a sus hombros en un estrecho abrazo al que se unieron Kagome, Miroku y Shippo.
¿Esto era lo que se sentía al tener una celebración de cumpleaños? Quería experimentarla todos los días.
—¿Huelo comida? —Todos rieron a la vez.
* Un mes antes *
Kagome entró como una estampida de felicidad en a la cabaña de Kaede, sorprendiendo a todos los presentes.
—¿Qué te tiene tan contenta mujer? —Gruño Inuyasha entrando tras ella.
Kagome tras dejar su enorme mochila en el suelo, se giró y miró al hombre frente a ella.
—¡En un mes es mi cumpleaños! —Contestó agitada, moviendo las manos —Había pensado en hacer una pequeña celebración aquí con vosotros... Ya sabes, traer algunas cosas de mi época y hacer una pequeña fiesta. Hay que aprovechar que Naraku no da señales de vida, para nosotros sí poder vivir un poco la nuestra, ¿no crees? —Sus manos se juntaron en un gesto de súplica.
El medio demonio la miró entrecerrando los ojos, la replica en la punta de la lengua.
—Además, antes de que me gruñas, te diré que podemos salir todo este tiempo a buscar los fragmentos y volver un par de días antes. ¿Qué me dices?
—Vamos, Inuyasha —se escuchó de fondo.
—Está bien... Pero saldremos antes entonces, nada de estar aquí apalancados tres días más.
—¡Perfecto, mil gracias! —Celebró la chica, ocasionando el sonrojo en las mejillas del peliblanco.
Seguidamente se sentaron todos juntos, esperando que Kagome sacara algún dulce de su época como aperitivo.
—Entonces, señorita Kagome, ¿que día en concreto cumple años?
—Nací el 30 de marzo —respondió—. ¿Cuál es vuestro cumpleaños?
La conversación se amenizó con las típicas preguntas: ¿Cómo lo celebran aquí? ¿Cómo lo celebran en el futuro? ¿Es también típico recibir regalos y pedir deseos? ¿Alguien ha dicho Astrología?
Sin embargo, un integrante no participaba en la conversación, absorto en su comida y totalmente ajeno a la charla frente a él.
—¿Y el tuyo, Inuyasha?
—El mío, ¿qué?
—¡Tu cumpleaños, tonto, que cuándo es! —Rugió el pequeño zorrito.
El híbrido suspiró dejando la comida ninja frete a él y levantó la vista. Todas las miradas estaban puestas en su persona, definitivamente debía responder algo o salir corriendo.
—No lo sé.
—¿Cómo que no lo sabes? —Gritó la azabache sorprendida y horrorizada a partes iguales.
Inuyasha agachó la vista y, encogiéndose sobre si mismo, carraspeó.
—Pues eso... Que no lo sé.
Sango, siendo la más intuitiva del grupo, decidió hablar antes de que alguien pudiera ofender los sentimientos de su amigo con una oda de exaltaciones. Se había dado cuenta de que su mente había desconectado a propósito de la conversación y que esto no era algo fácil para él.
—¿Tu madre nunca te lo dijo? —Pregunto en tono bajo, sosegado y tranquilo.
Inuyasha levantó sus pupilas hacia ella por una única fracción de segundo, suspiró.
—Mi madre murió cuando yo era muy pequeño. Ni siquiera puedo recordar mi edad, puede que seis, puede que ocho o incluso diez. Lo que si recuerdo es que ella siempre estuvo demasiado enferma para poder celebrar nada conmigo; ni siquiera estoy seguro de recordar un simple felicidades —el silencio inundó la habitación —. Myoga sabe el año que nací, pero no estaba siquiera cerca por las fechas de mi nacimiento. Solo sé que es cercano a la primavera.
Esperó una respuesta, un cambio de tema o lo que fuera, pero el mutismo se había impuesto sobre sus amigos.
Sus nervios acrecentaban. Acababa de abrir su corazón y, tan rápido como lo hizo, levantó de nuevo su coraza apretando los puños, irguiéndose de golpe.
—¡Tengo doscientos años, tampoco podéis esperar a que recuerde estas cosas! —Gritó antes de salir airadamente de la cabaña, perdiéndose en el bosque.
—¡Inuyasha! —La azabache se levantó dispuesta a seguirlo, estaba realmente preocupada y se sentía culpable.
La exterminadora la sujetó del brazo.
—Kagome, ahora no, déjalo.
La muchacha asintió resignada, volviendo a su sitio.
—Bueno, señoritas —Miroku llamó su atención —. Si hubiera alguna forma de descubrir cuando es el cumpleaños de Inuyasha, habiendo descartado al susodicho y al anciano Myoga... Solo nos queda una opción.
—¿A quién te refieres? —Preguntó Shippo.
—Sesshomaru.
Ese atardecer Kagome se dirigía a llenar de agua su pequeña cantimplora. Caminaba pausadamente por el prado lleno de flores tempranas que se encontraba cerca su nuevo campamento improvisado, cuando se encontró con Rin.
Sus sentidos se pusieron alerta, si Rin estaba allí, con su ramillete de flores en mano y sin la supervisión de Jaken, quería decir que Sesshomaru andaba cerca.
Realmente esperaba que Inuyasha no notara o, en su defecto, ignorara la presencia de su hermano, porque ahí estaba su oportunidad tras dos semanas de espera.
—¡Hola, Rin!
—¡Señorita Kagome! —Saludó la pequeña a mano alzada—. ¿También ha venido a disfrutar de las flores?
—En parte... —Respondió viendo su ocasión brillar —. Pero también he venido a ver a Sesshomaru. ¿Está él por aquí cerca? ¿Puedes llamarle?
—¡Claro! Está justo detrás de ese árbol, esperándome en el linde del prado —sonrió—. Probablemente ya la haya oido, ¿sabe?
La azabache asintió en respuesta.
—Gracias, Rin.
Tal y como la chiquilla había predicho, Sesshomaru ya la esperaba girado practicamente dándole la espalda; la miraba de reojo con actitud osca e impenetrable.
—Buenas tardes —saludó nerviosa—. No pretendo perturbar demasiado, simplemente quería saber si serías tan amable de responderme unas preguntas.
El demonio asintió como única respuesta.
La cosa iba avanzando entre ellos desde que tenían a Naraku como objetivo común, ahora aún estando cerca no intentaba matarles todo el tiempo y tampoco la llamaba "la hembra de mi hermano".
—Verás... Es sobre Inuyasha. Imagino que al ser mayor que él y bueno, nose...Siendo familia y, ya sabes... Tal vez, tu podrías... No sé... Saber...
El demonio giró su cabeza hacia ella, sus ojos traspasaron su cuerpo con marcada irritación, congelándola en el acto.
—Suéltalo ya —gruñó.
—Querría saber si recuerdas la fecha exacta del día que nació Inuyasha, ya sabes... Su cumpleaños. Sabemos el año, pero nada más.
—Claro que lo sé... Jamás podría olvidar ese día — el tono del peliblanco se oscureció. Parecía que estaba tratando de controlar su temperamento, los ojos chispearon rojo por un breve segundo.
A pesar de esto, el estar tan cerca de su objetivo hacía que Kagome perdiera toda la inseguridad que había experimentado momentos antes, decidiendo insistir.
—¿Entonces, recuerdas el nacimiento de Inuyasha?
—Más bien, recuerdo la muerte de mi padre —escupió alejándose con desdén—. ¡Rin, vamos!
—Claro, señor Sesshomaru, creo que Jaken está en el río con Ah-Un —gritó la pequeña acercándose a él, que ya se alejaba.
La azabache los observo irse paralizada, ese era un dato que ya tenían y por primera vez se preguntó si a Inuyasha le perturbaría tanto como a su hermano.
De todas maneras, su oportunidad se alejaba a paso firme adentrandose en el bosque.
Con una fuerte bocanada de aire se dispuso a deshacer sus pasos.
Se dijo a si misma que lo volvería a intentar y que, recordando la reacción de Inuyasha, a este sí le haría ilusión una pequeña celebración por su nacimiento. No sería una falta de respeto si has guardado luto a ese momento durante doscientos años, ¿verdad?
—¡Señorita Kagome!
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Rin, que corría de vuelta a ella.
—Señorita Kagome, tengo un mensaje para usted: 1 de abril.
—¿Cómo?
—Sí. Sesshomaru me ha dicho, que le diga que es el 1 de abril.
—¡Oh Dios, mil gracias, Rin! —Respondió Kagome pletórica abrazando a la niña.
El cumpleaños de Inuyasha era el 1 de abril. Un día después de el suyo, lo que era perfecto para realizar la fiesta sin sospechas y, además, estarían en la aldea como escusa del propio.
Con una corona de flores recién hecha sobre su cabeza, Kagome se dirigió al campamento pensando en las mil y una cosas que tenía que preparar.
- Un momento... ¿Los Aries son compatibles?
Fin
¡Gracias Zio por tu paciencia y generosidad, t'estimo!
