N/T Nada me pertenece. Hoy os presento un nuevo relato del maravilloso escritor en lengua inglesa CypressWand. Se trata de la traducción-adaptación de 'The Holy Hufflepuff Grail.' Si os animáis a leerlo en su idioma original, encontraréis más de 20 relatos suyos en FFN y AO3. De lo contrario, encontraréis más traducciones de historias suyas en mi página, como el long-fic 'Severus Snape y el Arte de la Guerra.' Espero que lo disfrutéis.

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El Santo Grial de Hufflepuff

'¿Salazar? ¿Saaalazaaar? ¿Estás ahí afuera?'

Desde las profundidades del recientemente construido corredor de las mazmorras, Salazar llegó deslizándose al Vestíbulo de Entrada. '¿Qué es, Helga?' preguntó.

Helga levantó la mirada a la alta estatura de Salazar con ojos centelleantes. 'Creo que he encontrado el lugar perfecto para construir mi sala común,' chilló con deleite, y señaló la entrada en el lado opuesto a las mazmorras.

'¿No es donde tus nuevos elfos domésticos están construyendo actualmente las cocinas?' preguntó Salazar. 'Pensaba que acordamos tener las cocinas justo debajo del Gran Comedor, ya que sería lo más conveniente.'

'Estoy segura de que mis tejones pueden excavar un túnel extra en dirección opuesta,' dijo Helga. 'Crear un nido seguro bajo tierra para los estudiantes sería simplemente perfecto… ¿no crees?'

Salazar asintió en acuerdo. 'Oscuro… frío… por no mencionar bastante húmedo. Un lugar adecuado para albergar estudiantes en mi opinión. Por no mencionar todos los tesoros que puedes encontrar enterrados bajo tierra. Yo mismo sigo encontrando más y más preciosas gemas cuanto más excavo bajo el lago.'

'¡Iré a buscar a mis tejones y los pondré directamente a trabajar!' dijo Helga (que se había emocionado aún más ante la perspectiva de desenterrar preciosas gemas), y salió a saltitos a través de las pesadas puertas de roble hasta que hubo llegado al jardincito de cocina que había plantado para sí misma. Allí, un gran grupo de tejones estaban comiendo, jugando, y excavando la tierra.

'¡Hola, queridos!' dijo Helga mientras achuchaba a todos y cada uno de ellos. 'Me temo que la hora de jugar ha terminado. Es hora de volver al trabajo.'

Los tejones levantaron las cabezas con orgullo porque les diera algo que hacer. Todo el grupo saltó y brincó detrás de Helga mientras se encaminaba de regreso al castillo.

'Justo aquí,' dijo ella mientras señalaba la entrada a las cocinas. 'Quiero que todos excavéis un agujero circular muy grande en el suelo. Como un gran nido de tejón… ¡pero para gente!'

Los tejones salieron corriendo y se pusieron directamente al trabajo. Satisfecha, Helga estaba a punto de darse la vuelta para hacerle una visita a Rowena, cuando de repente una elfina doméstica de aspecto mayor dobló la esquina corriendo. '¡Señorita Hufflepuff!' gritó la elfina doméstica. '¡Señorita Hufflepuff! ¡Debería venir a ver! ¡Por favor, venga a ver!'

'¿Qué es, querida…?'

La elfina doméstica se sonrojó al llamarle "querida." 'Soy Hokey, Señorita Hufflepuff. Hokey la elfina doméstica. Nosotros los elfos domésticos creemos que hemos terminado las cocinas, señorita. Acabamos de poner el retrato del frutero como nos pidió, señorita.'

Helga puso una amplia sonrisa y aplaudió con las manos emocionada. 'Encabeza la marcha, Hokey,' dijo mientras tomaba a la elfina doméstica de la mano. 'No puedo esperar a ver el hermoso lugar que habéis creado tú y tus amigos.'

Hokey encabezó la marcha. Le hizo cosquillas a la pera (que se estremeció y rio bajo su toque) del retrato que había mencionado antes y esperó hasta que la pera se hubo transformado en un picaporte. Abrió la puerta y reveló una sala de alto techo. Las paredes estaban adornadas con relucientes ollas y sartenes de metal y una chimenea enorme iluminaba toda la cocina desde el extremo opuesto. Cinco mesas, una por cada casa y una para los maestros, estaban colocadas en la misma posición exacta que las mesas en el Gran Comedor.

'¿Está satisfecha, señorita?' preguntó Hokey con cautela.

'Más que satisfecha, mi querida Hokey,' dijo Helga. Era incapaz de arrancar los ojos de todas las provisiones que almacenaban las estanterías.

'¿Le gustaría algo para beber, señorita?' preguntó Hokey mientras acompañaba a Helga a la esquina de una mesa. '¿Té, quizá? ¿O un café? ¿O le gustaría probar un poco del vino que acabamos de hacer de los barriles de allí?'

Helga miró por encima del hombro para ver los barriles de los que hablaba Hokey. 'Me encantaría tomar un poco de vuestro vino,' dijo, ya saboreando los tonos dulces y terrosos del vino en su boca a través de pura memoria. 'Es verdaderamente mi favorito.'

'Recordaré eso, señorita,' dijo Hokey con una reverencia, y corrió al barril más cercano. Regresó un momento después llevando una copa de oro en las manos, seguida del resto de todos los elfos domésticos que trabajaban en la cocina.

'Traemos un presente para usted, señorita,' dijo Hokey mientras dejaba la copa en la mesa ante Helga. 'Es una copa mágica, señorita. Tiene un tejón grabado en ella. Sabemos cuánto adora los tejones.'

'Es encantadora,' dijo Helga sinceramente mientras levantaba la copa por sus finas asas. '¿A qué debo esto?'

'Por otorgarnos un lugar seguro donde trabajar, señorita,' dijo Hokey. 'Es lo que los elfos domésticos hacemos mejor, después de todo. Hacemos el vino nosotros mismos, señorita. Es del mismo color que su cabello.'

'Un bonito tono rojo, en efecto,' dijo Helga orgullosa mientras se metía un mechón de cabello tras la oreja y tomaba un sorbo del dulce vino. 'Gracias, y estoy agradecida para siempre a todos vosotros, y no podía haber deseado una cocina mejor. Espero, sin embargo, que podáis disculparme porque necesite regresar a mis tejones. Están trabajando creando una sala común para los nuevos estudiantes que llegarán pronto. Id a descansar un rato. Habéis trabajado tan duro hoy.'

'¡Gracias, señorita Hufflepuff!' cantaron los elfos domésticos al unísono. 'Todo lo que necesita hacer es llamar mi nombre, y estaré allí, señorita,' añadió Hokey.

Con su nueva copa aferrada con fuerza en una mano, Helga besó la coronilla de Hokey y salió a través del retrato. Mientras subía hacia donde sus tejones estaban excavando, tomó otro trago, mucho mayor, de vino. El gusto terroso se fundió en su lengua y una suave corriente de balanceo se arrastró hasta su mente, haciéndola sentirse más mareada y alegre de lo habitual.

Helga había encontrado dónde estaban excavando sus tejones. Con el agradable zumbido todavía balanceándose en su mente, vio que en el centro del agujero que los tejones habían vaciado, estaba acumulándose un montón de ásperas gemas. Tomó otro gran trago de su copa y se dejó caer de rodillas para darle una mirada de más cerca. El montón consistía mayormente en ópalos negros y piedras de citrino. Tomó otro gran trago de su vino y miró las piedras con admiración. 'Éstas son piedras preciosas, queridos,' le dijo a ningún tejón en particular, 'pero ninguna es tan preciosa… como una copa… que nunca se queda sin vino.'

…o0o…

'Mi querida Helga, todavía te ves joven como siempre,' dijo Godric mientras la besaba una vez en cada mejilla y le ofrecía un ramito de narcisos. '¿Estás lista para otro año en Hogwarts?'

'Siempre lo estoy, mi querido amigo,' dijo Helga mientras tomaba las flores de las manos de Godric y lo atraía a un estrecho abrazo. 'Tú pareces haber envejecido tanto durante el verano. ¿Tu cabello siempre ha estado tan gris?'

'Un día compartirás tu secreto de juventud conmigo,' dijo Godric con una sonrisa. 'Pero por ahora, permite a mi viejo sombrero concederte algunos estudiantes nuevos.'

Godric ayudó a Helga a sentarse en su asiento, que chilló y gritó un poco cuando se sentó en él. 'Oh, cállate, asiento estúpido,' espetó mientras meneaba el trasero para ponerse cómoda. 'Puede que sea rechoncha pero no estoy tan gorda.'

La silla suspiró y se quedó quieta después. Del interior de su túnica amarilla, Helga sacó la copa de oro y la dejó sobre la mesa. Al instante se llenó de su vino tinto favorito. 'Hokey,' murmuró al aire. 'Hokey, ¿estás aquí en alguna parte?'

Hokey apareció de la nada, y de inmediato echó los bracitos alrededor del enorme cuello de Helga. '¡Me alegro tanto de volver a verla, señorita!' chilló. 'He extrañado terriblemente nuestras excursiones nocturnas a las cocinas durante el verano. Traigo algunos de sus pasteles favoritos, señorita.'

'Yo también te extrañé, mi dulce pequeña Hokey,' dijo Helga mientras plantaba un beso en la mejilla de Hokey, y cogió con gusto los pasteles de sus manos. '¿Te apetece un poco de mi vino? Parece que has envejecido mucho durante el pasado verano.'

'Sólo un sorbito, señorita,' dijo Hokey, que ya había levantado la copa a sus labios. 'Debo trabajar duro para el banquete esta noche. Estoy segura de que me encontraré con usted en las cocinas más tarde.'

Con un pequeño sonido de pop, Hokey volvió a desaparecer.

'Tú y ese elfo doméstico,' dijo Godric mientras sacudía la cabeza, su melena gris danzando detrás de él. 'Todavía tengo que encontrar alguien tan encantador y amable como tú con todas las criaturas vivientes.'

'Hokey tiene un lugar especial dentro de mi corazón,' dijo Helga mientras levantaba su copa. 'Por los elfos domésticos, porque sin ellos este colegio se derrumbaría en cenizas.'

Godric asintió comprendiendo y levantó su propio cáliz de hidromiel. 'Por los elfos domésticos. Ojalá siempre tengamos amigos tan leales como ellos.'

…o0o…

'Eres el único amigo que me ha quedado,' dijo Helga con lágrimas en los ojos. Estaba tomando la mano de su último amigo restante. 'No puedo hacer esto sin ti.'

'Entonces retírate… querida Helga,' dijo Salazar con gran dificultad. 'Godric y Rowena… ya han exhalado su último aliento… y ahora me ha llegado la hora de hacer lo mismo.'

'Entonces, ¿quién dirigirá este colegio?' preguntó Helga, sonando desesperada. 'Estaba destinado a ser dirigido por nosotros cuatro, y aun así nunca tuve un solo pensamiento de que todo podría acabar algún día.'

'Yo abandoné el colegio… ¿recuerdas?' dijo Salazar con su distintiva amplia sonrisa. 'Y el colegio resultó… igual de bien. Nombra a un maestro para que sea… Director. El viejo sombrero de Godric continuará con la tradición… de seleccionar a los estudiantes… de manera imparcial.'

'Te extrañaré,' lloriqueó Helga. 'Te extrañaré más que a mi casa… mis tejones… quizá aún más que a la misma vida.'

'¿Qué tal si me cuentas tu secreto?' dijo Salazar. 'Me encantaría saber… por qué tu cabello todavía es rojo.'

Una débil sonrisa apareció en los labios de Helga a pesar de las lágrimas. 'Muy bien,' dijo. 'Supongo que podría compartir lo que ha estado manteniéndome joven durante todos estos años.'

'Me encantaría saberlo,' dijo Salazar, sus ojos resplandeciendo de interés a pesar de yacer en su lecho de muerte.

Helga se inclinó más cerca de modo que estuvo segura de que sólo él pudiera oír. 'Es la copa,' susurró. 'Cuando los elfos domésticos me la entregaron por primera vez, pensé que simplemente se rellenaba de vino cada vez que se quedaba vacía. Es el mejor vino que he probado jamás, así que bebí, y bebí un poco más. Me prodigué y festejé con ese vino… hasta que comencé a notar algo. A lo largo de los años, he visto a Rowena arrugarse. El cabello de Godric se ha vuelto gris, y te he observado convertirte en un esqueleto hasta que ya no pudiste ponerte en pie. Y aun así, mi piel permaneció suave. Mi cabello todavía es rojo, y mi cuerpo es rechoncho si no más rechoncho que nunca.'

'Atesora este don por tanto tiempo como lo tengas,' dijo Salazar. 'Tengo algo… que quiero darte.'

'¿Un regalo?' dijo Helga mientras se secaba las lágrimas de los ojos con la manga. '¿Siempre me has obsequiado con regalos, y aun así tu último deseo, es darme más?'

Salazar señaló el guardapelo que estaba colgando alrededor de su pecho. 'Tómalo,' dijo. 'No tengo uso para él… en la muerte.'

Helga miró el guardapelo verde y dorado con gran cariño y encontró un modo de sacarlo del cuello de Salazar. 'Lo atesoraré siempre,' dijo mientras se lo ponía alrededor del cuello. '¿Hay forma de abrirlo?'

Salazar rio, y enseguida fue silenciado por una dolorosa tos. 'Lo único que encontrarás ahí, mi querida Helga… es mi amor por ti.'

…o0o…

'Hokey, querida, ¿cuál es tu opinión sobre esta túnica rosa?' preguntó Helga sosteniendo un espejo enjoyado mientras se aplicaba un poco de colorete en la cara.

'La hace parecer una deliciosa tarta con cobertura, señorita,' dijo Hokey con una sonrisa torcida.

'Necesitamos darnos prisa, Hokey,' dijo Helga impaciente. 'Y recuerda, mi nombre es Hepzibah Smith; una pariente distante de Helga Hufflepuff. ¿Preparaste un jarrón vacío?'

'Lo hice, Señorita Smith,' dijo Hokey. '¿Está segura de que quiere mostrarle al Señor Riddle sus posesiones más preciadas?'

'Por supuesto que quiero,' dijo Helga. El rubor en sus mejillas se volvió más rojo que el colorete que se había aplicado previamente. 'Es un joven bien educado con una fascinación por los artefactos mágicos antiguos. No veo razón para no hacerlo. ¿Tú?'

Honkey se encorvó y se mordió el labio. Nunca admitiría desconfiar de alguien a quien Helga tuviera cariño. 'No, señorita,' dijo con cautela. 'Es sólo… que nunca antes le ha mostrado su tesoro a nadie más.'

'Bueno, estoy segura de que el joven Señor Riddle es un joven fiable,' dijo Helga. 'Para decirte la verdad, Hokey… me recuerda un poco a Salazar. ¿No crees?'

'Lo hace,' murmuró Hokey mientras se deslizaba en sus estrechas zapatillas de satén. 'Llegará pronto, señorita. ¿Le gustaría que preparara un cacao caliente para luego?'

'Me encantaría un cacao caliente, mi vieja amiga.'

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N/A El Santo Grial es un (plato, bandeja, piedra o) copa que es parte de un importante tema de la literatura artúrica. De acuerdo con la leyenda, tiene poderes especiales y está diseñado para proporcionar felicidad, eterna juventud y comida/bebida en abundancia infinita.

N/A De acuerdo con la HP wiki, fue Helga quien trajo a los elfos domésticos a Hogwarts.