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Tokyo Revengers no me pertenece

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-17 de Diciembre, 2018-

- 9:54 am -

Era una temporada extremadamente fría consecuencia de la estación del año, la cual era por mucho su menos preferida, las personas de mentes simples corrían de forma desesperada cargando regalos de todo tipo mientras portaban una alegría atípica e injustificada, verdaderamente él no encontraba un gran sentido a la época Navideña, o quizá solo fuera porque apenas podía recordar una Navidad que realmente le fuera grata. Exhalo un suspiro desdeñoso y frunció ligeramente el ceño observando por la ventana la gran cantidad de gente inundando las calles, y él desprecio el hecho de que aquel ajetreo exterior trajera consigo tan molesto ruido.

Sin embargo al regresar la mirada no pudo contener la genuina sonrisa que se formo en sus labios y la amargura se disipo de inmediato mientras veía a su hermosa esposa caminar de un lado para el otro, a la par que seleccionaba con mucho entusiasmo las diminutas prendas de entre los estantes, portando aquel resplandeciente brillo típico de toda embarazada. A sus 26 años serían Padres y aunque Kisaki aparentaba ser un hombre completamente serio y enfocado en nada más que su trabajo, en realidad era una persona sensible cuando de su esposa se trataba y aquella noticia, por supuesto, lo había llenado de felicidad y orgullo.

Hinata sin duda alguna debía ser la mujer más inocente y feliz del planeta, de belleza y ternura envidiables. Tetta sentía su corazón latir desembocado contra su pecho ante el solo pensamiento de que esa magnifica mujer, de la que había estado locamente enamorado desde su infancia temprana, ahora fuera su mujer y la futura Madre de su hijo. Habían cruzado aquel local entre murmullos y miradas mal disimuladas pertenecientes a personas que indudablemente los habían reconocido, ser él Criminal más influyente de Japón no podía pasar desapercibido, pero como era costumbre el miedo a las mortíferas consecuencias los abstenía de armar cualquier tipo de escándalo. A Kisaki lo único que le importaba en ese momento era mantener el jubilo que reinaba en los ojos de su esposa.

-¿Qué te parece este?-Preguntó la castaña con una sonrisa radiante, mostrando una diminuta pijama de cuerpo completo de un pálido color amarillo.

-No me gusta-Respondió Kisaki tranquilamente, mientras veía entre las demás opciones de conjuntos para bebés -Es muy apagado-Opino él Jefe Criminal.

-Mmm...Tienes razón-Estuvo de acuerdo Hinata dejando la prenda en su lugar, descansando la mano izquierda sobre su abultado vientre.

-¿Qué tal este?-Propuso Kisaki mostrando otro pequeño conjunto, la mirada de la castaña se ilumino sujetando la linda prenda entre sus manos.

-¡Es precioso! Me encanta, hay que llevarlo-Dijo Tachibana alegremente, observando la pijama color naranja con estampado de estrellas fugaces.

Kisaki sonrío satisfecho mientras ella procedía a colocar con sumo cuidado la prenda sobre el montón de conjuntos y mercancía para bebé que ya llevaban consigo, los cuales se encontraban armando altas pilas en los brazos de los empleados quienes los atendían, los mejores artículos que el dinero podía comprar. Luego de algunos minutos más de búsqueda, en las que se sumo mucha más mercancía para recién nacidos como mantas y chupetes que agrandaron la ya de por si larga lista. Kisaki finalmente decidió que la tienda ya los había proveído de todo lo bueno que les podía dar, girándose con algo de desdén se volvió hacia su esposa

-Creo que ya escogimos lo mejor de este lugar-Señalo Tetta inspeccionando rápidamente el resto de artículos -Esperaba más-Comento Kisaki y el resto de empleados se estremeció ante su mirada.

-Llevamos casi un cuarto de la mercancía...¿Crees que es mucho?-Pregunto Tachibana llevando una mano a su mejilla con ligera preocupación, talvez se habían emocionado demasiado con las compras.

-Por supuesto que no-Aseguro Kisaki embozando una sonrisa. Él realmente estaba acostumbrado a los lujos y la vida cara, por lo que de haber más artículos de su gusto sin duda alguna hubiera optado por comprar todo lo de la tienda -Además...sabes que no es presuntuoso cuando digo que puedo darte todo lo que desees, cualquier cosa que pidas yo puedo pagarlo…¿Sí?-Le sonrió dulcemente.

-Si, lo sé. Solo que todavía no me acostumbro-Admitió Tachibana acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja.

Llevaban solo un año de casados y la castaña aun no se hacía a la idea del estilo de vida que la basta fortuna de su marido podía costear, ignorando completamente el origen fraudulento de esta misma. Kisaki dio la orden a los empleados y estos empacaron meticulosamente cada uno de los artículos que había elegido minuciosamente, dejándolos listos para ser enviados en breve a la residencia del matrimonio. Al salir de la tienda el frío golpeó las mejillas de Hinata, por lo que esta e ajusto la bufanda que llevaba alrededor del cuello al igual que su gorro encogiéndose en su lugar, no estaba segura si era debido al embarazo pero esta Navidad parecía la más fría que había vivido hasta ahora.

Kisaki al notar esto envolvió un brazo alrededor de ella en un intento de proporcionarle un poco de calor a través de su propio abrigo e inmediatamente todo el frío desapareció, ella sonrío y deposito un suave beso en los labios de su pareja en respuesta, haciéndolo sonreír. Ambos caminaron directamente hacia la lujosa limusina que los esperaba afuera, cuya puerta fue abierta por uno de los guardaespaldas que los acompañaban, una de las muchas cosas a las que Hinata había tenido que ir acostumbrándose durante el ultimo año. Era un poco atemorizando pensar que necesitaban protección, pero entendía que Kisaki fuera un ''hombre de negocios'' importante y aquella era una medida necesaria.

Suspiro suavemente de manera casi imperceptible queriendo expulsar cualquier clase de preocupación, para luego apoyar la cabeza contra el solido pecho de su esposo acurrucándose bajo su brazo, sintiendo la calidez que el cuerpo de este trasmitía. Quería apartar aquellos molestos pensamientos de su mente y concentrarse solamente en la delicada caricia que este le proporcionaba, cepillando cuidadosamente las largas hebras de cabello castaño con gran esmero, las cuales se enredaban juguetonamente entre sus dedos. Tetta sonrío alegremente sentado en los cómodos asientos de la parte trasera de la limusina disfrutando plenamente de la cercanía, adorando a su esposa y cada pequeño momento que compartía junto a ella.

Hinata tenía los ojos cerrados mientras reposaba sobre un cómodo futón, que había colocado anteriormente sobre el suelo para practicar uno de los muchos ejercicios que había aprendido en el curso de paternidad, cuyo local Kisaki había alquilado completamente solo para ellos, para que así estuvieran más cómodos y no hubiera gente molesta observándolos. Tenía las piernas cruzadas y los brazos relajados a la par que inhalaba profundamente a través de la nariz, para posteriormente exhalar lentamente por la boca, la finalidad de aquello era cultivar la tranquilidad necesaria para menguar el dolor que se indicaba al principio y final de cada contracción.

-Habrá una fiesta Navideña organizada por mis viejos compañeros de trabajo...¿Podríamos ir?-Pregunto Tachibana abriendo tentativamente un ojo, mientras ladeaba la cabeza.

La técnica de psicoprofilaxis que les habían enseñado dictaba que él Padre también jugaba un papel fundamental a la hora del parto, ayudando a la mujer con masajes y apoyo psicológico compartiendo con ella de forma activa el nacimiento del bebé. Así que Kisaki siempre sacaba tiempo de su ajetreada agenda laboral para compartir junto a ella los ejercicios que les recomendaron, para así ayudarla a eliminar el estrés y a disminuir la percepción del dolor cuando llegara el momento de las contracciones. De verdad apreciaba enormemente que Tetta fuera un esposo tan devoto y quisiera ser un Padre igualmente entregado, sintió los brazos de este envolverla suavemente.

-Mmm...-Murmuro Kisaki apoyando la barbilla sobre su hombro, ella estaba de espaldas a él sentada entre sus piernas.

La castaña le sonrío amorosamente en un claro intento de convencerlo, pues de verdad quería ir a esa fiesta, después de todo no tenían planes para la fecha y tanto sus Padres como Naoto se encontraban fuera por las fiestas, siendo no solo la primera Navidad que pasaría junto a Kisaki sino también la primera lejos de su familia. Ella adoraba las celebraciones especialmente la Navidad que tanto unía a las personas, sin embargo sabía muy bien que su esposo poco aprecio sentía hacia dicha celebración, así que no quería obligarlo a festejar algo que no quisiera, por eso se abstuvo de decorar la casa, pero por lo menos desearía pasar la noche buena festejando la Natividad, así como acostumbraba hacer con su familia. Él rubio dorado sonrío ligeramente ante la tierna expresión de la castaña.

-No puedo ir en contra de una sonrisa tan bella-Aseguro Tetta depositando un suave beso en su cuello, a la par que acariciaba con dulzura el redondeado vientre de su esposa y la abrazaba posesivamente. Ella sonrío feliz y triunfante, su marido era un hombre muy complaciente, sin embargo tras unos momentos esta se sobresaltó ligeramente y el corazón de Kisaki latió con emoción al ser testigo de como él pequeño bebé pateaba el cuerpo de Tachibana desde el interior.

-¿Lo sientes?-Pregunto la castaña con ternura.

-Si...es...-Susurro Tetta bajamente.

-¡Otra vez!-Señalo Hinata al sentir una nueva patada.

-Nuestro hijo...-Termino Kisaki enternecido, afianzando un poco más el agarre sobre ella.

-Generalmente se inquieta mucho a estas horas...¡Ahí esta de nuevo! Jaja, de hecho duele un poco...-Comento Tachibana encantada.

-Es maravilloso...-Susurró él Líder Criminal, apoyando la mejilla contra la de ella frotándola suavemente -Tendremos un hermoso niño...-Dijo sonriendo como solo lo hacía con ella -Me gusta el nombre que escogiste-Dijo él rubio dorado.

-Tetsu..-Hinata murmuro el nombre de su hijo, observando su abultado vientre con una sonrisa.

El nombre Tetsu era un paralelismo al nombre de su Padre, ya que mientras Tetta significa ''hierro'' (Tet) y ''grueso, grande'' (ta), Tetsu quiere decir literalmente ''Hierro''. Había sido el nombre ideal al final, aunque no había sido la primera opción que Hinata considero, pues como una buena futura Madre había revisado una larga lista de posibles nombres para su bebé, entre los cuales uno de los que apareció y más capto su inocente atención fue el de ''Takemichi'', sin embargo cuando se lo comento a Kisaki este por alguna razón no pareció tan animado con la idea, incluso podría decir que detestaba el nombre con todo su ser, por lo que quedo descartado y opto por uno que se asemejara más al de su esposo.

-Kisaki Tetsu, suena casi tan bien como Kisaki Hinata-Dijo Tetta con una sonrisa victoriosa, provocando una risa en su esposa. La castaña giro el rostro besando sus labios, Kisaki cerró los ojos respondiendo el gesto con gusto.

-Te amo-Susurro Tachibana rompiendo el beso.

-Y yo como no te puedes imaginar...pero me tienes muy abandonado-Dijo Kisaki acomodando a Hinata lo mejor que pudo de espaldas sobre el futón, enredando sus piernas con las de ella.

-Eso no es verdad-Rió la castaña.

-Sí, me tienes abandonado...y yo necesito de ti cada vez más-Aseguro él Jefe Criminal, sonriendo seductoramente logrando que su esposa se derritiera ante el acto.

Junto sus labios en un beso, mientras ella le rodeaba el cuello con los brazo sintiendo la opresión de sus senos contra su pecho, teniendo sumo cuidado de no presionarse demasiado y lastimar al fruto de su amor. Comenzó besar con mayor ímpetu a Hinata moviéndose ligeramente, consiguiendo así una posición perfecta que estaba seguro no lastimaría a nadie, ella se amoldó a la nueva posición que su esposo le brindaba colocando las manos en el borde de la elegante chaqueta que él rubio dorado portaba, proporcionándole una mirada traviesa que a Kisaki no le disgusto, le complacía permitirle que fuera ella quien llevara el control, solo a ella le permitía que lo controlara de esa manera.

Él Líder de la ToMan, junto a Mikey, era reconocido como uno de los delincuentes más poderosos e influyentes de todo Japón así como quizás él más peligroso de ellos. Un hombre cuyo intelecto y carisma logró unificar a las pandillas más importantes del país expandiendo así su actual basto imperio criminal. Tetta Kisaki era alguien muy temido en las calles, siendo profundamente temida su afición por no perdonar a nadie que llegara a traicionarlo o por simplemente estorbar en su camino, se sabía de personas que quisieron jugarle o hasta verle la cara terminando en incontables casos de hospitalizaciones, e incluso siendo archivados como homicidios sin resolver, o solo para desaparecer para simplemente no volver a ser vistos de nuevo.

En este momento nadie, ni siquiera los miembros del más alto rango de la pandilla, respiraban o siquiera se animaban a decir algo más allá del cordial saludo cuando su Líder entró a la sala, realizando la respetuosa inclinación que hacían de manera casi obligatoria. Los ejecutivos tragaron con nerviosismo observando el apacible caminar del rubio dorado que se dirigía a su puesto situado a la cabecera de la mesa, temían por sus vidas pues se notaba que este se encontraba realmente furioso. Su rostro parecía sereno y realmente nada de su expresión corporal podría delatar aquel estado de animo, pero para quienes lo conocían y habían trabajado por tantos años junto con él era más que obvio que de no cuidar bien sus palabras ahora correría sangre.

-La empresa pública de Koko, el negocio de fachada de Shiba y otros de nuestros negocios fueron visitados por la policía el día de ayer, por lo que es fácil deducir que hay un Judas entre nosotros-Hablo Kisaki con aparente tranquilidad, dejando de piedra a todos los presentes quienes no se habían atrevido a tomar asiento permaneciendo de pie e inclinados.

-Y Bien...¿Alguno tiene algo que decir al respecto?-Cuestiono entrelazando los dedos por encima de la mesa. Los miembros intercambiaron miradas entre si, como preguntándose quien tendría la valentía para contestar, y mientras estos parecían ahogarse en un mar de desesperación que solo puso aun más peso el ambiente, Hamma simplemente sonrío siendo él único quien no parecía preocupado por la situación actual, es más le divertía.

-¿..Un traidor?-Murmuro Pa-Chin nerviosamente -¡E-Eso es imposible! Aquí todos somos compañeros-Dijo él Hayashida.

-¿Eres tonto?-Cuestiono Koko seriamente -Si nadie nos delató ¿Cómo nos registraron a todos el mismo día?-Espeto él azabache.

-Sin duda tenemos algún topo dentro-Comento Hamma erguido junto a su superior con exagerada tranquilidad siendo la mano derecha del mismo, la única persona dentro de ToMan a quien se le permitían esas confianzas.

-Tarde o temprano encontraremos al traidor y a todos aquellos que lo ayudaron...no creo que haga falta decir que tendrán que responder ante mi-Aseguro Kisaki con un tono de voz tan siniestro que hizo temblar la sala, sin duda cada uno de los miembros preferirían ir a la cárcel o incluso la muerte antes de tener que lidiar con las consecuencias de hacer enojar a su Líder.

-Finalizando aquello, ahora debemos tratar otros asuntos menos relevantes-Explico Tetta mirando la pila de documentos puestos sobre la mesa. La sala pareció respirar con alivio, procediendo solo entonces a tomar asiento discutiendo respecto al contenido de los manuscritos durante una hora en la que se propusieron soluciones y planes de acción, hasta que una nerviosa secretaria entro con prisa a la sala dirigiéndose directamente hacia Kisaki.

-Señor, tiene una visita muy importante esperándolo-Informo la mujer inclinándose ligeramente hacia su superior, procurando hablar en un tono de voz bajo casi confidencial. Sin embargo antes de que este pudiera contestar, todos los ojos de los ejecutivos viajaron hacia la entrada cuya puerta había sido abierta por una joven mujer.

-Hinata-Pronunció Kisaki levantándose de su asiento, e inmediatamente todos reconocieron a la esposa de su Líder reaccionando en consecuencia.

-¡Bienvenida Señorita!-Exclamaron al unisono haciendo una reverencia tan perfecta como la que fue dirigida a Kisaki. La castaña parpadeo con algo de sorpresa, al ver el estilo casi militarizado con el que los ejecutivos la recibieron sintiéndose un poco apenada ante tanta muestra de respeto, observo a su marido y le dirigió una sonrisa frotándose las manos en un intento de eliminar el frío.

-Preciosa, no tenías que venir-La voz de Tetta era suave y dulce, sin ninguna clase de autoridad o intimidación, un tono que sus subordinados pocas veces habían escuchado de él.

-¿No me quieres aquí?-Murmuro Hinata casi tímida, encogiéndose en su abrigo.

-No es eso-Negó Kisaki rápidamente.

Lo ultimo que este quería hacer era molestar a su esposa de algún modo, especialmente ahora que se encontraba en ese período del embarazo donde su humor era muy cambiante. Tachibana podía ser la mujer más dulce del mundo pero también podía tener un carácter de los mil demonios cuando se enojaba, aunque lo peor era sin duda cuando la tristeza la invadía y sus hermosos ojos se llenaban de lagrimas, hacia todo lo posible para mantener su sonrisa y la felicidad en su rostro, mataría a cualquier bastardo que se atreviera a hacerla llorar. Tranquilamente camino hasta llegar junto a ella, colocando un brazo protectoramente alrededor de su cintura para luego depositar un dulce beso en la base de su cabeza.

-Ven...no quiero que estés de pie. Te dije que si querías venir debías avisarme, así puedo enviar un auto por ti-Dijo él criminal guiando a la castaña hacia su silla en la punta de la mesa.

-¿Vas a volver a casa conmigo hoy?-Pregunto Hinata acariciando la mejilla de su marido con extrema ternura. Kisaki suspiro acunando la mano de esta, hace casi una semana que no había podido salir de las oficinas debido a molestos problemas que había tenido que resolver, lo del topo era lo de menos en estos momentos.

-Hamma te encargo lo demás-Dijo Tetta mirando a sus subordinados de una forma que les erizo la piel, muy diferente a la que le dirigía a su amada Tachibana. Shuji asintió de forma obediente dando por concluida la reunión, todas las sillas sonaron cuando los miembros se levantaron haciendo una ultima reverencia y dando una oración de despedida antes de abandonar el lugar en fila junto a la secretaria y Hamma quien cerro la puerta, dejando al matrimonio a solas.

-¿Como llegaste aquí? Dime que viniste en auto, no quiero saber que tomaste un autobús mucho menos el metro-Dijo Tetta, a lo que Hinata no pudo evitar encogerse de hombros, no pensaba que hubiera nada de malo con el transporte público pero le daría el gusto a su esposo.

-No te preocupes, nuestro chófer me trajo-Lo tranquilizo, regalándole una sonrisa. Se levantó haciéndole un señal al rubio dorado para que se sentara nuevamente en su lugar, para posteriormente sentarse en sus piernas enredando los brazos alrededor de su cuello mientras este hacia lo mismo con su cintura.

-Te echaba de menos...-Murmuro Hinata conmoviendo al contrario, él también la había extrañado...demasiado -Tetsu no ha dejado de moverse, creo que sabe que Papá no ha estado en casa-Contó la castaña. Kisaki sonrío colocando una mano sobre su vientre.

-Ahora soy todo tuyo-Aseguro él Líder Criminal con voz suave. Hinata sonrió juntando sus frentes con cariño haciendo aun más cercano el abrazo.

-De verdad quiero que hoy duermas en casa-Murmuro Tachibana mirándolo con sus brillosos ojos cafés.

-Lo sé. Pero aun tengo muchos asuntos que resolver-Explico Kisaki viendo como el semblante de su esposa se tornaba triste, pasando una mano cariñosamente por su tersa mejilla -Sin embargo Hamma me sustituirá en las labores de la tarde, por lo que podemos hacer lo que quieras ahora ¿Hay algún lugar al que quieras ir a almorzar?-Pregunto él rubio dorado, en un intento de animarla.

-Lo único que quiero es cocinar para ti y pasar un agradable rato juntos-Dijo Hinata en un tierno puchero. Kisaki sonrío genuinamente. La castaña era una esposa increíblemente dedicada, cariñosa y hogareña amándolo con los más pequeños detalles, desde esperarlo con deliciosas comidas recién hechas hasta masajear sus hombros cuando era un día particularmente estresante.

-Podemos hacerlo-Consoló Tetta acariciando su cintura -Prometo compensarte-Dijo él rubio dorado, a lo que ella sonrío.

-¿Con lo que quiera?-Dijo la castaña repartiendo suaves caricias con los dedos en la nuca de su marido.

-Por ti mi vida, lo que sea-Aseguro Kisaki seriamente. Ella era la mejor esposa y Tetta tenía todo el dinero y el poder para hacerla feliz, cualquier cosa que ella quisiera se la daría.

-De verdad eres un encanto-Murmuro Hinata juntando suavemente sus labios, una breve caricia antes de repartir dulces besos por su rostro.

Kisaki se permitió disfrutar de la atención proporcionada mientras reforzaba el abrazo que mantenía alrededor de ella, su esposa estaba feliz y por ende él también. Sus labios se juntaron de nuevo en un profundo beso que demostraba la veracidad de sus sentimientos, aquellos mismos que desde niños albergaban sus pechos. Hinata enredo los dedos juguetonamente en la solapa del cuello del atuendo a rayas negro de su esposo, muy diferente al traje color crema que era su favorito, sintiendo como las manos de este acariciaban delicadamente y sin pausa su espalda, Kisaki la mantenía muy cerca de si mismo con sus cuerpos en casi completo contacto. Se separaron por falta de aire.

-¿Aun tienes frío?-Pregunto Kisaki suavemente, sin dejar de trazar camino con sus manos.

-Contigo nunca tengo frío-Sonrío Hinata cariñosamente contagiando a su esposo. Sin duda alguna Tetta haría lo que fuera por conservar su amor.

El día de la fiesta Navideña llego, Tachibana había estado muy emocionada de ver a sus viejos colegas ya que después de haberse casado con Kisaki y quedar embarazada había dejado su trabajo como educadora. Aunque extrañara a sus alumnos y el tiempo que pasaba enseñándoles no podía estar más conforme con su actual vida, era muy feliz al ser un ama de casa y la idea de ser madre la emocionaba casa día más. Esperaba un cálido recibimiento de parte de sus ex compañeros sin embargo al llegar, en compañía de uno de sus guardaespaldas, lo único que recibió a cambio fueron críticas y malos comentarios hacia su persona juzgando el estilo de vida que había elegido.

Dejar su trabajo para casarse al parecer fue algo demasiado cliché a los ojos de estos y ella no pudo evitar sentirse afectada ante las despreciables opiniones. Se abrazó a si misma en un vago intento de darse consuelo, deseaba salir de hay rápido y Kisaki aun no regresaba de estacionar el auto, su pecho se comprimió cuando las lágrimas comenzaron a formarse en sus ojos y su cuerpo tembló ya sea por el frío o la vergüenza que sentía. Cuando estuvo a punto de llorar sintió un grueso abrigo cubrir sus hombros a la par que un brazo envolvía su cuerpo de forma protectora, se relajo inmediatamente al percibir la distintiva colonia de su esposo.

La presencia de Tetta le era reconfortante, sin mediar palabra apoyo el rostro contra su pecho como si buscara ocultarse del mundo mientras dejaba salir sus lágrimas y este acaricio su largo cabello a la par que les dirigía una mirada de mala muerte a los presentes, quienes inmediatamente se sintieron intimidados ante él. Nadie se burlaba de su esposa o la ridiculizaba, bastaba una simple orden para deshacerse de todos los bastardos que la habían hecho sentir mal sin embargo no podía arriesgarse con ella allí presente, no obstante ya después se desquitaría con cada uno, nadie lastimaba a su Hinata. Entonces sintió el suave tirón en su ropa, la castaña lo observo con ojos cristalinos temblando en sus brazos.

-Vámonos Kisaki-kun...-Pidió Tachibana en un murmullo.

Tetta la envolvió con ambos brazos besando su frente con suavidad provocando que una sensación cálida la rodeara, pronto abandonaron la fiesta y volvieron a su hogar. Hinata parecía decaída a lo que Tetta hizo todo lo que pudo para animarla, siendo su hijo el único tema que logró mejorarle el animo y al llegar la noche volvía a ser la misma de siempre a pesar de que aquellas palabras la habían herido. Tetta la beso suavemente ambos recostados en la comodidad de su cama envueltos en sábanas blancas, él lamentaba no haberle podido brindar un mejor recuerdo para su primera Navidad juntos, a él no le importaba la festividad pero Hinata había estado tan emocionada...

-No importa Kisaki-kun..-Dijo Tachibana con sus cabellos castaños esparcidos por las almohadas, trazando pequeños círculos en el pecho descubierto de su esposo -Habrá más Navidades-Dijo Hinata.

-Pero yo quería que esta fuera especial para ti-Objeto él Criminal tapando la desnudez de su esposa con una gruesa manta.

-No te preocupes por eso-Aseguro Hinata plantando un cálido beso en sus labios.

A la mañana siguiente el sol que entraba desde la ventana golpeo suavemente con sus fuertes rayos el rostro dormido de Hinata haciéndola despertar, sorprendiéndose un poco al no encontrar a Tetta a su lado pues esperaba que este al menos le avisara si saldría, se estiro con pereza y soltó un bostezo pasando una mano suavemente por su vientre al sentir al bebé patear, seguramente debía ser tarde por eso su pequeño exigía comida. Sin prisa se levantó de la cama dirigiéndose a la planta baja no sin antes colocarse una de las camisas de Kisaki, su misión era la cocina sin embargo se quedo paralizada cuando al cruzar por la sala fue recibida por la imagen de un gran árbol Navideño junto a cientos de coloridos adornos y regalos.

-Feliz Navidad-Dijo Tetta con una sonrisa, vistiendo una pijama de seda azul acorde con la decoración. Hinata se cubrió la boca con sorpresa y asombro.

-K-Kisaki-kun...-Murmuro la castaña ya con lágrimas deslizándose por sus mejillas, pero a diferencia de las de anoche estas eran de la más pura felicidad. Inmediatamente corrió hacia él y lo abrazo con fuerza siendo correspondida en el acto -¡Feliz Navidad!-Exclamo Hinata.

-Toma, esto es para ti-Dijo Kisaki separándose solamente para hacerle entrega de una pequeña caja cuidadosamente envuelta con papel decorado. Tachibana lo tomo entre sus manos procediendo a desenvolver el papel cuidadosamente, abriendo los ojos al ver la fina cadena de oro adornada con el pendiente de una hermosa rosa roja.

-¡Es precioso! ¡Muchas gracias!-Dijo Hinata con un tierno rubor en sus mejillas. Tetta sonrío antes de tomar la cadena y colocarla alrededor del cuello de su esposa, ese era la primera de muchas sorpresas que tenía preparadas para ella.

-Te queda perfecto-Dijo Kisaki una vez el pendiente estuvo colgando del cuello de la castaña, esta sin pensarlo se lanzo a abrazarlo nuevamente.

-Te amo-Dijo Hinata siendo envuelta por los cálidos brazos de su marido, que alejaban cualquier frío y calentaban aun más su bondadoso corazón. Tetta amaba ver ese brillo en los ojos de su esposa y haría lo que fuera por mantenerlo hay.

-Yo también te amo preciosa-Dijo Kisaki con una sonrisa. Verdaderamente él no encontraba un gran sentido a la época Navideña, la Navidad no le importaba en lo más mínimo, mucho menos celebrarla, pero si hacía que Tachibana fuera feliz entonces haría de esta la más memorable de todas.

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Si te gusto deja algún comentario XD

Si eres fan del Kisaki x Hinata puedes leer mi otra historia de ellos titulada ''Mi final feliz'', pues esto podría considerarse como una continuación.