Ya ha despertado hace más o menos una hora cuando escucha la puerta del frente cerrarse, ha caído semejante silencio en la casona de los Yamada que incluso si Hanataro intenta cerrarla con cautela ella todavía le escucha. Por la ventana entra apenas una línea de sol que calienta parte de la manta con la que él le ha tapado al levantarse primero, ni siquiera recuerda haberlo sentido irse, solo que cuando despertó ya no estaba. Se vistió, eso fue lo primero que hizo a parte de luchar para mantener sus ojos abiertos, buscó su ropa interior por la habitación y luego volvió a meterse en la cama, no sin antes ponerse uno de los kosode allí tirados a modo de cubrirse un poco del frio matutino.

Ella está atenta, atenta a los pájaros afuera, la gente que comienza a circular ya siendo más cerca del mediodía que la mañana misma, pero aún más importante, escucha sus tímidos pasos subir por los escalones de madera y, finalmente, la puerta corrediza abriéndose para mostrarlo pasando.

La mira con algo de sorpresa, tal vez esperaba que ella duerma, en cambio la encuentra sentada allí tapando su cuerpo con la manta, devolviendo la mirada con una sonrisa.

- Buenos días – Incluso si se levanta antes, no puede evitar ganarle en el saludo.

- Disculpa si te he despertado – Él camina hacia la ventana, tapando mientras voltea un leve sonrojo – Tuve que salir de compras, no había nada para desayunar, ahora me pondré a ello –

- No, yo estaba despierta ya –

- Ah –

El muchacho guarda silencio, abre la ventana solo un poco y deja entrar más luz a la habitación, asoma la cabeza hacia afuera simplemente por costumbre y luego se gira hacia sus plantas para comenzar a acarrearlas una a una y dejarlas del lado de afuera. Rukia no puede evitar quedarse en completo silencio también, intentando pasar desapercibida por completo mientras mira su rutina, el asustadizo y saltarín medico desaparece cuando está en su propio hogar acompañado por ella, adornado por una yukata hogareña de un aburrido celeste nublado, quejándose cuando se agacha para levantar las macetas, suspirando al terminar con las cinco que tiene hasta que finalmente se vuelve hacia ella nuevamente.

Antes de que pueda decir algo Rukia lo interrumpe, lo ha estado pensando toda la mañana y, si no actúa ahora, se distraerá, es la misma actitud que tomó la noche anterior.

- Hana, te debo una disculpa –

- ¿Eh? ¿Por qué? –

- Por lo de ayer –

- ¡No! ¡Por favor! Yo fui algo… excesivo –

Aunque lo nota algo nervioso aun así no tiembla su voz, se acerca lentamente y se arrodilla junto a la manta.

- Yo fui la que empezó –

- Si, pero, si no hubiese sido por ti… jamás sabría cómo… hacer esas… cosas… -

Si van a disculparse entonces estarían allí toda la mañana, Rukia pasa la página por ambos y se aferra a la manta levemente, frunce el ceño para interrumpir a Hanataro quien pierde lentamente el volumen de su voz pero no parece poder parar de justificarse.

- ¡Lo hice porque estuve con la Asociación de Mujeres! – Deja salir su razón repentinamente, es lo suficiente para hacer callar a Hanataro, ya ni siquiera lo mira por miedo a su reacción – No es que no haya querido pero, con lo que ellas dijeron comencé a dudar si podrías verme de esa manera, si mi estatus o algo así causan que no quieras verme más allá de una amiga la mayoría de las veces –

- No eres solo una shinigami, ni solo una noble, eres Rukia –

De repente Hanataro habla con claridad, una sonrisa en su rostro mientras apoya ambas manos sobre su regazo, lo dice como si fuera algo factible y simple, como si le explicara que el agua es mojada o que el viento hace a las hojas mover. Ella levanta su mirada lentamente, algo sorprendida por lo que dice, más allá de su mensaje la manera en que le sonríe bajo la luz mañanera hace que su corazón se acelere un poco.

- A veces no soy bueno demostrándolo, es que tengo miedo de decir algo y tropezar, como siempre lo hago – Le sigue una risa avergonzada – Pero… lo de ayer fue como un sueño, le he estado dando vueltas toda la mañana, apenas puedo creerlo… ¡A-además! ¡Eres…! ¡Es que no sé siquiera como mirarte y eso…! –

Si, comenzando bien pero tropezando al final, eso ya suena como él, Rukia se relaja, deja salir un breve suspiro.

- Entonces me alegra haberme dejado llevar por lo que han dicho ellas –

- Para ser honesto, la asociación masculina ha estado presionándome también – Hanataro parece calmarse también, mira hacia afuera con una expresión de molestia, sobándose el cuello como si le doliera.

Ella sabe de ellos, Nanao parece especialmente dedicada a arruinar sus vidas, a veces Rukia siente lastima e intenta intervenir a su favor solo para ser callada por la mirada fría de la teniente.

- No sabía que eras miembro -

– Hisagi ha estado llevándome a sus reuniones, todavía no lo soy –

- ¿Qué hacen siquiera en esas reuniones? –

- Pues hablan de cosas masculinas, eventos por venir o mujeres, en la última reunión hicieron una lista de el "Top 3" de… - Y repentinamente cierra sus labios, su cuerpo entero se pone tieso y lo que antes eran manos descansando suavemente en su regazo se convierten en tiesas garras buscando apoyarse para levantarse - ¡Ah, no importa! –

Rukia alcanza hacia él pero no puede detenerle, Hanataro se levanta tembloroso pero rápidamente y hace una pequeña reverencia para retirarse de la habitación y dejarla en paz para que se cambie. No la conoce tan bien si piensa que ella se va a quedar atrás tan fácilmente, sale disparada de su lecho y camina detrás para alcanzarle, Hanataro voltea solo para encontrarla parada en la punta de sus pies haciendo el esfuerzo para estar cara a cara, sus narices casi se chocan en el intento.

- ¿Top 3? ¿O sea de mujeres? – Pregunta - ¿Y tú tienes uno? –

- ¡Eso es secreto de la asociación! ¡No puedo decirte! –

- ¡Entonces sí! ¿Quién está en tu lista? –

Con un movimiento él se vuelve hacia la puerta una vez más y comienza su huida, Rukia levanta sus brazos y da un pequeño salto buscando colgarse de él cual mono, eso siempre funciona para hacerlo hablar, pero se sorprende al encontrar que ha fallado y cae con una rodilla en el suelo. Hanataro cruza lo que queda de habitación con un solo paso largo, su figura al ras del suelo habiendo evitado el ataque de agarre.

¿Cuándo se ha vuelto tan rápido?

Es el miedo, eso es lo que le da la fuerza para salir a esa velocidad, cerrar la puerta corrediza y, una vez fuera gritar hacia adentro.

- ¡Voy a hacer el desayuno! ¡Baja cuando quieras! –

Rukia queda en completa soledad en unos pocos segundos, normalmente en ese rato aprovecharía para poner la habitación en orden y vestirse, así podría bajar las escaleras y desayunar en paz hasta que sea la hora adecuada para presentarse en el Seireitei. Ahora, sin embargo, un solo pensamiento pasa por su cabeza: "No sabes con quien te has metido".

Se levanta y corre hacia la puerta abriéndola de par en par, un viento atraviesa por su cuerpo recordándole que, salvo el kosode y su ropa interior, no lleva nada más puesto, y a regañadientes vuelve a meterse en el cuarto. Busca rápidamente su hakama y la ata con el obi en un nudo bastante cutre, llega nuevamente a la puerta y la cierra tras de sí bajando los escalones a toda velocidad exhalando por la nariz con enfado.

Afortunadamente para cuando llega a la cocina la vista de él preparando algo para desayunar logra calmarla, no lo tortura, pero si le molesta por encima del hombro mientras tanto…

Solo para darse cuenta que el uniforme que se ha puesto a las apuradas no es el suyo.

Así son sus mañanas juntos, llenas de tropiezos y golpes al orgullo.


Y así es como termina esta corta y loca idea. Al final si he vuelto para molestarlos con una nota de autor, aguantenme, no hay de otra :)

Muchas gracias por leer! Espero les haya gustado, realmente fue algo nuevo escribir esto y puedo decir con confianza que es mi mejor lemon hasta ahora. Si les gustó esta historia tal vez quieran chequear en mi perfil "Querido Hermano", un fic conectado a este y que ya es algo mas largo.

Nos leeremos pronto con suerte.

PD: El Top 3 de Hanataro será revelado eventualmente, manténganse atentos.