UkyoWeek. Día 2. Royalty
No especifica que el de la realeza deba ser Ukyo, así que aquí les dejo a mi Ukyo Guardián Real de nuestra linda Reina de Egipto: Kohaku
NOTA: Esta es una historia nueva que probablemente no tenga continuación, sólo la usaré para fines de cumplir con el segundo día de la UkyoWeek y sentar las bases para la historia del Día Riko de Senku y Kohaku. Si desean que a futuro la continúe, tienen que pedirlo en la historia del Día Riko directamente.
NOTA 2: Es importante decir que esto no tiene ningún fundamento histórico específico, por lo que los tratados que aquí se hagan no se relacionan con ningún tratado histórico real. Imaginen que es, en todo sentido, un AU.
Título del Fanfic: El Guardián de la Reina.
Desde pequeño había entrenado día a día arduamente para ser uno de los guardianes de honor de la realeza egipcia, había tenido un entrenamiento en muchos ámbitos y, al ser descendiente de una buena casta familiar, también había recibido conocimientos académicos que le permitían trabajar no sólo como guardián, sino también como asesor de la realeza. Sí, Ukyo tenía una excelente trayectoria que había marcado su vida como parte de la guardia, llegando a ser uno de los más honorables guerreros de Egipto. Se sentía completamente orgulloso de ser uno de los principales guerreros a cargo de la protección de los reyes o, en este caso, de su reina.
Sí, después de la muerte de su esposa, el Rey Kokuyo había intentado solucionar los problemas familiares buscando una familia apropiada para asegurar la descendencia de la monarquía egipcia, y esto había llevado a que ofreciera en matrimonio a la princesa Ruri a uno de los guardias de mayor trayectoria del reino: Mozu. Sin embargo, esto había generado grandes conflictos internos con su hija menor, Kohaku, debido a que esta quería que su hermana mayor fuese feliz, de forma que la princesa Ruri había terminado escapando con un romano llamado Chrome y no se había sabido más de ella. A raíz de esto, Mozu había enloquecido y había intentado tomar venganza sobre Kohaku, haciendo que Kokuyo se atravesara entre la lanza y ella, recibiendo el impacto y muriendo, lo cual había llevado a Ukyo a tener que dispararle con su arco a Mozu, perdiendo a uno de los principales guerreros del reino, al tiempo que habían perdido al Rey.
Evidentemente, con todo lo capaz que era la princesa Kohaku, ella había asumido el trono con honor y dignidad, sabiendo que protegería a su pueblo hasta el final. Los egipcios eran muy poderosos y ella estaba dispuesta a convertirse en una reina modelo para su gente. Así había pasado a ser una reina amada y respetada por todos, especialmente por Ukyo, quien era su más leal sirviente y se ocupaba de garantizarle gran parte de su protección. Y no es como si ella fuese una debilucha, porque realmente la Reina Kohaku era de temer, todos sabían lo fuerte que era y lo capaz de gobernar en todo sentido, pero lo cierto era que en los ataques a distancia era mucho mejor tener a Ukyo a su lado, además de que Ukyo representaba la persona de mayor confianza para Kohaku, al ser quien la había salvado de Mozu.
En el momento en el que se encontraban, ya nadie pedía a Kohaku que se casara, pues era capaz de gobernar sola mejor que cualquier hombre, a pesar de que ya tenía 28 años y nunca se le había visto con ninguna pareja. Muchos especulaban sobre una posible relación con Ukyo, pero él no le daba importancia a eso, sabía que su relación con su reina era de total devoción y no tenía que ver con ningún vínculo sentimental. Lo que sí era preocupación del pueblo, y en esto se incluía a Ukyo, era el hecho de que ella no pudiera luego dejar herederos al trono, por lo que sentía que próximamente él también tendría que intervenir respecto a la necesidad de que su reina tuviera descendencia.
Sin embargo, antes de que cualquiera de estas cosas pasara, inevitablemente estalló una guerra por la liberación de esclavos israelitas, lo cual era una situación relativamente común, pero esta vez había extranjeros intentando invadir territorios egipcios, por lo que Kohaku tuvo que darse a la tarea de atender a estos asuntos, enviando a Ukyo a liderar importantes ataques. Luego de un tiempo lograron realizar un acuerdo de paz temporal gracias a la intervención de Ukyo, pero ese acuerdo Kohaku sabía que no duraría mucho, ya que regularmente tenían esos acuerdos cuando mermaba el ejército israelita y buscaban reforzarse para preparar un nuevo ataque.
Esto llevó a Ukyo a plantearle a su reina que se trasladaran al asentamiento romano que se encontraba en Alejandría y para la cual tardarían aproximadamente cuatro días en llegar, teniendo en cuenta que tendrían que viajar al menos cien personas para asegurar la protección de la reina. Después de preparar la comitiva, incluyendo en el grupo a las dos mejores amigas de Kohaku: Suika y Amaryllis, habían partido a Alejandría, planificando todas las escalas necesarias.
…
Llegar a Alejandría no había sido fácil, incluso habían sido seguidos por espías del imperio israelí, los que habían tenido que capturar para no romper el convenio que tenían. Estos espías habían sido mantenidos cautivos en junto con sus principales hombres para que no interrumpieran, ni se enteraran exactamente de sus planes.
Ya finalmente en la ciudad, habían ido al asentamiento romano, en donde se encontrarían con el Comandante Senku, uno de los grandes líderes romanos y aspirante a emperador por sus grandes proezas de conquista. La reunión había sido pautada por Ukyo y el asesor de Senku, de nombre Gen. Ya reunidos todos, habían procedido a hablar sobre el problema.
—Un placer. Mi nombre es Ukyo y soy la mano derecha de la Reina Kohaku y venimos aquí porque solicitamos una alianza especial entre los egipcios y romanos para garantizar la paz. Nuestro ejército es grande, pero los israelíes siguen atacándonos y mermando nuestras fuerzas, por lo que necesitamos refuerzos para terminar de vencer a nuestros enemigos y recuperar la paz de nuestro pueblo —explicó simplemente.
—Así es —corroboró Kohaku.
Gen y Senku los miraron fijamente, como si estuvieran escudriñándolos, cosa que a Ukyo sinceramente no le había gustado, pero decidió aceptarlo.
—En Roma tenemos nuestros propios problemas. Nuestro imperio ha iniciado contiendas importantes con bárbaros en regiones cercanas, ¿por qué deberíamos aceptar ayudar a la Reina Kohaku? ¿Qué nos ofrece como garantía? —interrogó Gen entrecerrando los ojos.
—¡Ja! Pues podríamos contribuir con ustedes y apoyarlos en sus propias guerras. Nuestros ejércitos son amplios y capaces de pelear en cualquier condición, sólo que queremos acabar rápido con estas escorias —señaló Kohaku con orgullo. Y Ukyo se fijó en que Senku la miraba detalladamente, lo que hizo que el albino empezara a preocuparse por la seguridad de su reina y más sabiendo que ella no había dejado ninguna descendencia.
Kohaku tenía un punto importante: Para ellos era esencial deshacerse de los israelíes. Lo que implicaba que les convenía el apoyo de los romanos. Sin embargo, también era cierto que podían apoyar a los romanos como retribución al favor ya que verdaderamente tenían grandes ejércitos dispuestos a luchar.
—Entiendo. Pues pienso que sería una alianza interesante, Reina Kohaku —expresó Senku, mientras le dedicaba una mirada de interés a la reina.
Ukyo lo estudió un poco más y parecía un interés de otra índole, no precisamente como si quisiera asesinarla, así que se relajó.
—Siéntanse como en casa, Reina Kohaku, Guardián Ukyo~. Los invitamos esta noche a un festín para celebrar nuestra nueva alianza~ —canturreó Gen, haciendo que Ukyo empezara a tornarse más perspicaz a lo que estaba pasando.
Unos sirvientes los llevaron a ponerse cómodos y descansar y Ukyo tomó la iniciativa de hablar con su reina.
—Creo que ese Senku está interesado en usted, mi Reina —habló Ukyo, mientras se inclinaba ante Kohaku.
—¡Ja! Eso no me importa, sólo quiero deshacerme de los israelíes —mencionó ella con obstinación.
—Sí, entiendo que no le importe, mi Reina —expresó aún en una reverencia Ukyo—; sin embargo, esto podría ser beneficioso para nosotros. Sé que usted no quiere un matrimonio bajo ningún concepto, ya que esto la obligaría a perder su libertad, mi Reina. Pero he de reconocer que podría ser favorable este interés romántico que el romano tiene en usted, ya que usted podría lograr dominarlo y podríamos crear una alianza mucho más sólida con ellos. Además, sería una buena opción para tener descendencia, si así usted lo desea, mi Reina —explicó, esperando que ella no se enojara por lo último.
Ella simplemente suspiró.
—En eso tienes razón, necesito dejar algún heredero y podría ser una buena forma usar al romano. Pero no más que eso, no quiero tener demasiada cercanía con ellos. Sólo nos uniremos mientras nuestros intereses sean los mismos —aclaró ella a Ukyo—. Veamos qué ocurre esta noche en la fiesta, ya mañana tenemos que partir de vuelta al reino para prepararnos contra los israelíes.
…
La noche transcurrió de una forma muy divertida, Ukyo se encargó de utilizar a una de sus sirvientas, experta en el erotismo, para separar a Gen de Senku, enviándola como "presente" para el asesor personal del romano por esa noche, quien accedió fácilmente en medio de los efectos del alcohol. Eso sería algo muy conveniente y útil para Ukyo ya que no quería que la conversación de Senku y Kohaku tuviera la intervención de ningún asesor. Veía desde lejos a su reina beber y reír con el romano y realmente disfrutaba la idea de que ella pudiera dejar un heredero. Protegería a su reina hasta el final si ese era el caso y daría todo para que Egipto se convirtiera en un poderoso reino.
Después de unas horas, Senku le dijo algo al oído a Kohaku y Ukyo supo que había mordido el anzuelo: la belleza de su reina era irresistible y ese romano no sería la excepción, ya que notoriamente el hombre estaba bastante interesado en los placeres carnales que pudiera darle Kohaku. Poco después, la rubia le hizo una seña al albino, indicándole que todo iría como lo habían planeado, así que se retiraría a la habitación del comandante. Se sentía extraño saber que su reina sería profanada de esa forma esa noche, pero innegablemente ella era una reina excelente y no necesitaba de ningún hombre a su lado para serlo, dominaría Egipto y dejaría herederos sin necesidad de establecer lazos matrimoniales.
…
Al día siguiente Kohaku fue a buscar a Ukyo para partir. Parecía cansada, por lo que le garantizaría que durante el viaje pudiera dormir. Por otro lado, ella también necesitaba hablar con Ukyo, pero esperaron a estar lejos de la vista de los romanos para ello.
Cuando iban por el camino de regreso, Kohaku le pidió a Ukyo que se sentara con ella en la enorme litera en la que iba con sus amigas. Tan grande que era llevara por unos 16 esclavos. La reina de inmediato habló sin temor de hablar libremente sobre ello con sus amigas y Ukyo.
—Bien, anoche me entregué al Comandante Senku. —Suika y Amaryllis se sorprendieron significativamente ante esas palabras—. Estuvo… interesante… sinceramente me gustó más de lo que pensé. Lo disfruté, debo decirlo. En la mañana él me dijo algo de casarnos debido a que era lo mejor para unir a nuestros pueblos y evidentemente le dije que no, ¡ja! Un no rotundo, no tengo interés en estar casada, Egipto está bien conmigo nada más. —Suika y Amaryllis asintieron—. Sin embargo, después de haber dejado que me llenara de su semilla varias veces, creo que es posible que consiga dejar un heredero. Pero me preocupa esa idea de casarnos que tuvo el romano.
Ukyo también sintió preocupación ante ello. Porque esto indicaba que ellos también habían premeditado la posibilidad de que compartieran la cama esa noche y por otras razones: querían apoderarse de Egipto por medio de alianza más profunda. Y así fue como Ukyo supo que les esperaban ciertas consecuencias de esta situación.
—Tenemos que prepararnos en caso de una posible traición por parte de los romanos —finalizó el albino, preocupándose infinitamente por lo que pudieran hacer esos hombres contra su reina y la posible semilla de su descendencia.
…
Y bueno, este es mi aporte del Día 2 de la UkyoWeek. Voy a intentar publicar el del Día 3 a tiempo, porque se me hace difícil publicar ambas cosas. Realmente disfruté escribir este pequeño OneShot porque me gustó la idea de plantear una situación de romanos y egipcios. Ahora bien, también está el lemon del Día Riko que para entender completamente el contexto tienen que haber leído esta historia primero, así que espero que no lo lean en desorden.
Como bien saben, los personajes son de Inagaki y Boichi, salvo algunos OC que son míos, que más o menos ya los conocen, especialmente a Elise, que no puede faltar, aunque su aparición fue sólo en un párrafo, pero los que conocen a mi Elise deben haberla reconocido.
Espero que les guste este Fanfic que he hecho con todo mi amor y que me dejen comentarios, porque cuando dejan comentarios me hacen muy feliz y siento que realmente mi trabajo dio frutos. Los quiero y espero que les guste este y el del Día Riko.
