Prólogo.
─ ¿Con él? ─ preguntó Sasuke incrédulo.
El corazón de Sakura se paralizó al escuchar aquellas palabras de la boca de Sasuke, parecía muy disgustado. Por primera vez en mucho tiempo, el Uchiha tenía un comportamiento más humano que nunca. Sabía que le había dolido y le había costado preguntarle algo así. La chica suspiró, no podía negar lo innegable por lo que asintió.
─ Desearía no hacerlo pero...
─ No trates de arreglarlo ─ la interrumpió.
El silencio se hizo entre ellos, Sasuke se llevó una mano a la cara y desapareció.
Ella miró abajo donde se encontraba un chico muy malherido, no sabía siquiera si había llegado a tiempo; lo único que sabía que el daño no era de Sasuke, su propia condición le hacía estar muy enfermo. Con los ojos llenos de lágrimas, acarició su mejilla e intentó sonreír. No quería que, si aquella era la última vez que se veían, tuviera un recuerdo malo de ella. Se acercó a él y le dio un beso en la frente, quería tranquilizarle pero sobre todo, quería tranquilizarse a sí misma.
─ Estoy aquí, no te voy a dejar solo... ─ susurraba.
─ S-sakura ─ la llamó.
Sin pensárselo dos veces, transfirió todo el chakra a sus manos y se dispuso a curarle pero la mano del chico la paró.
─ No lo hagas... ─ murmuró.
─ Me da igual lo que me digas, te voy a curar.
Pero él la miró mientras una lágrima de sangre caía sobre su mejilla haciendo que ella parase su curación.
─ No quiero que me recuerdes así.
─ Tú no vas a morir ─ sentenció.
─ Sakura... ─ suspiró.
─ No puedes morir, no lo permitiré.
Con mucho cuidado, le levantó y le subió a su espalda para salir corriendo en dirección al hospital de Konoha donde tenía suficientes medios para salvarle. Para su sorpresa, él no puso resistencia y se dejó coger. Mientras corría a toda velocidad, seguía oyendo su corazón latir, al menos aquello era una buena señal. Burló la vigilancia del hospital, estaba empezando a pesarle, así que se dio prisa y le llevó al quirófano.
No sabía muy bien cómo tratar una condición como la suya pero se dedicó a expandir morfina por todo su cuerpo, no quería que sufriera. Realmente no sabía cómo ni tampoco había nadie que pudiera ayudarla así que curó todas sus heridas ante su mirada. Le sorprendió gratamente que fuera recuperándose muy lentamente, pero no podía permitir que cerrase los ojos.
─ Intenta no dormirte, por favor ─ le pidió.
Él asintió y estuvo dando cabezazos durante toda su intervención.
Fue cosa de tres horas las que estuvo curando todas las heridas externas e internas que tenía pero con los ojos no podía hacer más que ir inyectando chakra de vez en cuando. Él estaba muy débil pero le había salvado, por lo menos por el momento. Quedó muy cansada cuando terminó y se sentó junto a él, le cogió la mano y la besó. Cuando comprobó que todo estaba bien, dejó de despertarle para que pudiera descansar.
─ Te dije que no morirías ─ dijo con una sonrisa.
Se acercó más a él apartándole el flequillo de la cara. No quería separarse de él así que continuó su trabajo allí y se puso a investigar. Quería buscar una cura para él, quería suavizar sus dolores y estaba dispuesta a conseguirlo. Cogió un gran libro de medicina que tenían en la sección de medicina acerca de los Uchiha y se dispuso a buscar información sin soltar la mano del chico.
Le echaba un vistazo mientras leía, sus constantes vitales estaban bien y él sólo estaba descansando. No pudo evitar sonreír, por un momento pensó que le había perdido pero ahí estaba y se veía muy lindo.
Cuando se quiso dar cuenta, se había quedado dormida; ella también estaba muy cansada y se había quedado sin chakra. Abrió los ojos y se levantó de un golpe. Él no estaba en la camilla, le buscó con la mirada pero sólo encontró una manta en sus hombros que seguramente él le habría puesto.
No tuvo que dar muchas explicaciones, era bastante común que los ninjas desaparecieran del hospital cuando se encontraban bien y lejos de sentirse decepcionada, sonrió. Si se había ido significaba que estaba bien y no tenía nada de lo que preocuparse. Se había dejado llevar por un arrebato pero verle al borde de la muerte, la había desquiciado y había confundido sus sentimientos. Quiso no darle importancia pero la mirada del chico se le había quedado en la memoria, había veces que le "sentía" cerca de ella y su corazón se aceleraba.
Durante los siguientes días, no tuvo noticia de él. Había algo dentro de ella que le decía que él estaría bien. Era consciente de todo lo que había hecho el chico y ella se encontraba fantaseando como una adolescente enamorada. Se llevó el lápiz a la boca para callarse mentalmente y siguió con su lectura cuando oyó un ruido en la ventana. Le cogió desprevenida, soltó sus gafas y fue directa a abrirle.
─ ¿Qué haces ahí? ─ preguntó divertida al verle boca a abajo.
Él se encogió de hombros e hizo una mueca con la cara.
─ Pasa ─ le pidió.
Itachi se dio la vuelta y entró en su habitación.
