Capítulo 1. La tregua.

Cuando Sakura abrió los ojos se encontró en una habitación que no conocía, estaba atada y se notaba muy pesada como para moverse. No sabía si la habían drogado pero todo apuntaba a que sí. Oía voces fuera de la habitación que no pudo diferenciar cuando la puerta se abrió y vio a una mujer con el pelo morado y ojos color miel.

─ Así que el corderito ha despertado ─ se limitó a decir.

La chica entró y se acercó a ella. El corazón de Sakura latía a gran velocidad, no sabía qué era lo que le pasaba, intentó hacer que su cuerpo respondiera pero fue un esfuerzo inútil. Veía las manos de la mujer acercarse a su pelo con unas tijeras, cortó un mechón y lo guardó.

─ No voy a hacerte nada pero preferiría contar con tu colaboración ─ dijo. ─ ¿Vas a colaborar con nosotros? ─ Sakura asintió. ─ Bien, veo que eres bastante razonable. Me llamo Konan, ¿cómo te llamas tú?

─ Sakura.

─ Muy bien, corderito ─ dijo Konan ignorando su nombre. ─ Estás aquí retenida, por experiencia me gustaría decir que no me gustan estas formas y que eres libre de irte cuando quieras pero creo que lo que te voy a decir te va a interesar.

Sakura se sentó en la cama un poco recelosa, no se fiaba de aquella mujer por obvias razones y no pensaba dejarse engatusar tan fácilmente pero optó por escucharla. Miró su capa negra con nubes rojas, sabía de qué eran. Fingiría estar de su lado mientras recababa información acerca de Akatsuki, la banda que quería llevarse a su amigo.

─ Por tu cara imagino que ya sabes a lo que me refiero con "nosotros". El chico Uchiha abandonó tu villa hace tres años y lleva causándonos problemas desde entonces. Su insistencia de matar a Itachi no nos preocupa demasiado pero se está convirtiendo en un problema que es demasiado recurrente.

─ No entiendo, ¿qué...?

─ Tú serás nuestro cebo.

Aún con las nobles intenciones de Konan, Sakura se sintió muy desgraciada al escuchar tales palabras. Según ella, llamarían la atención del escurridizo Sasuke y cuando tuviera la guardia baja, podrían dar con él. Eso le planteó un debate moral, por muy mal que el chico se hubiera portado con ella, no entregaría a un compañero. Intentó ganar tiempo pareciendo estar muy interesada en lo que Konan decía, era mejor tenerla de su lado a que pensara que la traicionaría. La información que podía tener estando infiltrada era valiosa para el mundo ninja, casi le habían dado una gran oportunidad laboral pero había un problema.

─ Por mí lo haría pero lo más seguro es que no funcione como cebo.

─ ¿Y eso por qué?

Sakura sonrió con amargura.

─ Porque no soy tan importante para él ─ dijo.

─ No podemos exponer a Itachi de esa manera, nuestra última opción eres tú.

Oír el nombre del hermano de Sasuke fue desconcertante. Todo su cuerpo se tensó y un sentimiento de pavor inundó su cuerpo. Había escuchado lo ocurrido en el clan Uchiha, ese chico se había cargado a su propio clan él solo en una sola noche. Sintió como los dientes le castañeaban pero hizo un esfuerzo para no mostrarse débil ante Konan.

─ ¿I-itachi Uchiha? ─ preguntó.

Konan asintió.

─ Preferiría que aceptaras esta misión de buena forma, eres libre de irte pero supongo que a vosotros también os cuesta dar con Sasuke Uchiha.

Sakura tenía un objetivo claro: iba a salvar a su compañero. A pesar de sus desprecios, de sus intentos de asesinato y de la animadversión que sentía por ella, era un ninja de la hoja y su deber era salvarlo antes de que entrara en el libro bingo y fuera declarado oficialmente como un ninja desertor. Quería evitar a toda costa la muerte de Sasuke, no tenía claro qué era Akatsuki planeaba hacer una vez que dieran con él pero no parecía que quisieran deshacerse de él.

─ La aceptaré.

─ Bien.

─ Antes quiero saber algo ─ le pidió. ─ Mi aldea estará buscándome.

─ No te preocupes por eso, nos hemos encargado de que tu ausencia no sea notoria para ellos.

Antes de que Konan abandonase la habitación le habló.

─ A modo de favor personal, me gustaría que hicieras algo y yo te recompensaré por ello.

Sakura se quedó intrigada por ambas respuestas, así que asintió.

La chica del pelo morado le hizo una seña para que la siguiera. Casi se le hacía familiar aquel refugio en el que estaban, miraba a ambos lados. El tono rojizo de las paredes le daba un toque tétrico al lugar y sintió un poco de frío. Se oían risas muy profundas, casi se sintió como si estuviera rodeada de piratas. Konan la llevó a una cúpula parecida a las que tenían en Konoha, casi se sintió como si estuviera de nuevo en el hospital y vio a un chico raquítico tumbado en la cama con una expresión casi moribunda.

─ Espero por tu vida que no digas ninguna palabra de esto ─ la amenazó.

Sakura asintió, no se acercaron demasiado pero podía escucharle respirar con dificultad. Pidió permiso y se acercó un poco al chico. Le sorprendió que no cerrase los ojos, aquellos ojos tan raros. En esos momentos recordó qué fue lo que le empujó a ser médico, no podía ver el sufrimiento ajeno así que suavizó su tono.

─ Hola, me llamo Sakura y voy a atenderte, ¿estás de acuerdo?

El chico la miró y asintió con la cabeza. Procedió a inspeccionarle como hubiera hecho con cualquier ninja, asentía mientras el chakra de color verde recorría el cuerpo esquelético del chico hasta que dio con la causa del problema.

─ ¿Qué le ocurre? ─ preguntó Konan un poco nerviosa.

─ Desconozco qué lo ocasiona pero imagino que tú sí. No corre peligro, solo tiene niveles ínfimos de chakra y necesita mucho reposo y comer y dormir en exceso para recuperarlo.

Echó un vistazo a su pelo, creyó haber visto un destello rojo pero lo ignoró.

─ ¿Y qué debería hacer?

─ Yo le induciría un coma ─ la cara de espanto de Konan la asustó pero estaba siendo completamente sincera. ─ Yo no sé quién es, sólo digo qué es lo que yo haría.

─ Eso sería depositar demasiada confianza en ti, corderito.

─ Si me garantizaras seguridad para mi aldea... ─ susurró.

Aquello pareció servirle como una buena opción.

─ Está bien, tu aldea estará segura con esta tregua.

Sakura evitó celebrarlo de una forma muy visible así que volvió a dirigirse al chico y le explicó qué era lo que haría. No le informaba sólo por Konan, quería que el que iba a ser su paciente fuera consciente de qué era lo que iba a ocurrir con él. Durante tres días estaría en un estado comatoso, ella le revisaría y se encargaría de hacer los correspondientes análisis cuando notó un kunai detrás de ella.

─ No sé si fiarme de un ninja de Konoha, corderito.

Ella suspiró.

─ Tampoco tienes otra opción.

─ Será peor si traicionas mi confianza.

─ No lo haré ─ le aseguró. ─ Pero entiendo tu desconfianza pero confío en que cuando encuentre a Sasuke, tú no le harás nada, ¿verdad?

La chica la miró de arriba a abajo

─ No.

─ Entonces creo que podemos tener una tregua.

─ No te quitaré ojo de encima.

─ Me parece bien, yo tampoco lo haría si fuera mi amigo el que estuviera así.

Aquello pareció servirle a Konan.

Sakura se sintió extrañamente comprendida, siempre había estado a la sombra de su maestra y su opinión rara vez era escuchada por otros médicos. Pero allí no había ningún otro médico y la chica parecía confiar en ella de todas formas.

─ ¿Me trajiste aquí para que salvara a tu amigo o para recuperar a Sasuke? ─ preguntó mientras preparaba una dosis de barbitúricos que luego acompañaría con un jutsu para poder despertarle.

Konan se sonrojó un poco.

─ Sasuke Uchiha entorpece nuestras misiones.

Sakura estuvo tentada a preguntar qué era lo que ocurriría con él una vez pero planeaba descubrirlo antes de que fuera demasiado tarde. No pudo evitar echar un vistazo, había aparecido en aquel lugar en un visto y no visto. Por mucho que quisiera volver a casa, necesitaría mucho chakra para funcionar bien y no lo tenía.

─ También entorpece las mías... ─ susurró cuando se dio la vuelta.

Y es que ella había elegido amar a Sasuke sin ningún tipo de contemplaciones pero él había tomado por costumbre destrozar su corazón una y otra vez.

Cuando el fármaco estuvo preparado, Sakura se lo inyectó al chico y realizó el jutsu. Revisó sus constantes vitales para cerciorarse que estaba en el estado en el que ella quería. Con la promesa de volver a primera hora de la mañana, Konan la acompañó de nuevo a su habitación mientras ella custodiaba el cuerpo del chico que respondía al nombre de Nagato. Una vez a solas, se tumbó en la cama y se durmió.

No sabía cuánto tiempo había dormido pero sintió con una mirada la atravesaba y se despertó de un golpe. Aún era de noche y no veía muy bien.

─ ¿Sasuke-kun? ─ preguntó.

La figura se esfumó y apareció mucho más cerca suya. Casi sintió vergüenza de que estuviera tan cerca pero cuando miró sus facciones se dio cuenta de que no era Sasuke y el miedo la invadió. Tenía al mismísimo Itachi Uchiha frente a ella, al mismo chico que había matado a todo su clan con tan solo catorce años. Pero no había odio en su mirada más bien parecía confundido.

─ ¿Te han secuestrado, Sakura? ─ preguntó preocupado.

Ella estaba paralizada por el miedo, la sola mención del Uchiha le había causado mucho miedo pero intentó ser fuerte y mantenerle la mirada.

─ No tengas miedo, te sacaré de aquí ─ susurró ofreciéndole su mano.

─ Y-yo... No puedo irme de aquí... ─ intentó verbalizar.

Él pareció darse cuenta de lo asustada que estaba porque tomó un poco de distancia.

─ ¿Te han amenazado? ─ preguntó con una voz más dulce.

Sakura no entendía qué era lo que estaba pasando ni porqué él se comportaba como si la conociera de algo. Veía lógico que ella supiera de su persona pero no al revés. Aún así, evitó su mirada y negó con la cabeza.

─ Si desaparezco ahora... Sí que me meteré en un lío.

Él hizo amago de acercarse pero Sakura se echó para atrás.

─ Perdona, yo... ─ respondió dando unos pasos atrás.

Pasó gran parte de la noche en vela, tenía miedo de que él volviera a aparecer y no podía relajarse sabiendo que estaba demasiado cerca de ella.

─ ¿Cómo está? ─ preguntó Konan a la mañana siguiente.

Sakura estaba un poco distraída, el incidente de la noche anterior la había mantenido en vela toda la noche. Aún así estaba acostumbrada a pasar despierta largas noches y echó un vistazo al estado de Nagato, todo estaba bajo control.

─ Está todo bien, estar despierto le hacía malgastar mucho chakra y ahora lo está recuperando. Incluso se le ha quitado un poco el blanco nuclear que tenía en la cara.

Se asustó un poco al darse cuenta de lo que había dicho pero Konan se acercó y pareció ver una sonrisa en ella cuando vio la mejoría de su amigo.

─ Muchas gracias ─ dijo.

Cuando salieron de la habitación donde Nagato descansaba, Sakura se quedó helada al ver a dos miembros del Akatsuki frente a ella.

─ No te preocupes, ellos ya saben que estás aquí.

Pero Sakura no se sentía nada cómoda sabiendo que estaba rodeada de una banda de criminales, el primero que vio parecía medir como dos metros y su aspecto era espeluznante. El otro sin embargo era más bajo, calculó que de su altura y de su misma edad. Ambos las vieron pero las ignoraron y siguieron su camino.

─ ¿Puedo preguntarte algo?

─ Como poder puedes, que yo te responda será otra historia.

─ No sé cómo tomarme eso pero lo haré de todas formas. Cuando Nagato se recupere, ¿qué será de mí? ─ preguntó.

Konan abrió los ojos como platos y casi rio.

─ Eres adorable, corderito. Formarás equipo con un miembro de Akatsuki e iréis a recabar información acerca de Sasuke Uchiha.

Ahí era donde ella quería llegar, quería estar preparada con su "compañero" de equipo.

─ ¿Y quién será?

─ Pronto lo sabrás.

Según había visto, los miembros de Akatsuki desaparecían sin dar explicaciones. Konan se convirtió en un montón de hojas de papel y se fue dejándola sola en el pasillo. Por un momento se sintió ridícula de estar allí parada pero realmente le había sorprendido y se había quedado asombrada de ver la transformación de Konan. Vaciló un poco pero acabó entrando en la que ahora sería su nueva habitación.

La intervención con Nagato la había agotado física y psicológicamente así que cayó rendida a la cama. Mientras estaba tumbada con las manos en su nuca miró al techo, se odiaba a sí misma por sentirse valorada en un grupo de criminales. Konan ya le había explicado que Itachi había puesto un genjutsu en la hokage de Konoha para que tuviera el firme convencimiento de que Sakura estaba en una misión y así se lo explicaría a los demás.

Cuando el nombre de Itachi salió en la conversación, Sakura volvió a sentirse muy incómoda. Le preocupaba que su compañero fuera precisamente él, le aterraba la idea de que así fuera. A pesar de tener una cara muy parecida a la de Sasuke, Itachi no era Sasuke.

Él había sido el motivo por el cual su compañero había abandonado la villa, él era el motivo por el cual Sasuke no era el que solía ser, él era la razón por la cual la venganza le había cegado y lo peor de todo, él era alguien que le causaba un miedo terrible. Sakura tenía confianza en sus habilidades como ninja, su propio clan era especialista en bloquear los genjutsus de los Uchiha y en cualquier técnica que tuviera un componente mental pero eso no la tranquilizaba del todo.

Había oído que Itachi no solo era habilidoso en el arte del genjutsu, lo era en todo. Una noche había escuchado a Kakashi hablar con Gai en mitad de una borrachera acerca de los problemas que tenía y alcanzó a oír que Itachi había sido compañero suyo del ANBU a muy corta edad. Era alguien peligroso y debía mantenerle contento si no quería acabar muerta, si moría no sería capaz de salvar ni a Sasuke ni a la aldea. Intentaría controlar su miedo si llegado el momento volvía a encontrarse con él.