Capítulo 2. No le mires a los ojos

Nagato iba evolucionando casi a la perfección. Sakura pasaba las horas vigilando que todo saliera bien mientras Konan la recompensaba con información. Le había dado plena libertad para coger los pergaminos que Orochimaru había dejado antes de haber abandonado la organización. Era algo extraños y de dudosa moral pero eran interesantes. La mayoría requerían un elemento básico: las células de Hashirama, las cuales fáciles de conseguir no eran.

Arrugó su nariz y miró a Nagato, había vuelto a tener un aspecto más o menos normal y tan solo habían pasado dos días. Con mucho cuidado, compartió un poco de su chakra con él para cubrirse en salud y bajó sus párpados con la esperanza de no tener que ver aquellos ojos más. Pensó que el estado comatoso le cerraría los ojos pero continuamente estaba bajándoselos, no le era muy agradable tener unos ojos puestos en ella.

Konan solía pasarse de tanto en cuanto pero cuando vio que ella no se separaba del chico, empezó a disminuir el ritmo de visitas. Cuando Nagato recuperó el color de su pelo ella quedó fascinada, había visto ese color antes y un sentimiento de nostalgia la invadió en aquel momento.

Naruto...

Hacía tres años que se había marchado de la aldea junto a Jiraiya, prometió que volvería y juntos buscarían a Sasuke pero Sakura quería evitarle esa carga. Naruto le había jurado volver con el Uchiha y esa promesa casi acaba con su vida, no podía permitirse el lujo de perder al chico. Quería luchar por él y quitarle ese peso que llevaba encima, aquello era lo que le daba fuerzas para no salir corriendo de la guarida de los Akatsuki. Quería ser una kunoichi fuerte y que él no tuviera que ocuparse de ella.

─ Konan, necesito que me ayudes ─ exclamó una voz entrando de golpe y sobresaltándola.

Sakura frunció el ceño, la chica ya le había advertido que nadie podía ver a Nagato, bajo ningún concepto. Quiso haberle preguntado el motivo pero la mirada de Konan la hizo retroceder. Echó la cortina y salió al encuentro de la voz. Cuando bajó los escalones, se quedó sorprendida cuando vio al chico con el que se había encontrado el día anterior.

─ Oh, vaya, así que tú eres el corderito ─ dijo mirándola de arriba a abajo.

Ella rodó los ojos, se moriría de vergüenza si aquel apodo se iba haciendo popular. La imagen de un cordero se le apareció en la cabeza y no le gustó para nada.

─ Prefiero Sakura ─ dijo mirando a sus pies.

─ Lamento haberte ofendido, Sakura-chan, no sabía cuál era tu nombre ─ respondió algo avergonzado. ─ Estaba buscando a Konan, ¿está por aquí?

Sakura negó, no la había visto en toda la mañana. Justo el chico estaba a punto de irse cuando ella se atrevió a hablar.

─ ¿Puedo ayudarte yo?

Él dudó pero se encogió de hombros y le enseñó un brazo ensangrentado. Ella le pidió que se sentara y casi le causó gracia los andares del chico, era muy particular.

─ Y dime, ¿vas a unirte a nosotros? ─ preguntó mientras ella inspeccionaba el brazo.

Había sido un corte profundo y tenía que dolerle pero no pareció inmutarse cuando ella limpió su herida, tan solo había conocido a tres de los Akatsuki y cada vez tenía más curiosidad por ellos y sus habilidades.

─ Sólo para una misión.

─ ¡Argh... Uchihas! ─ replicó él molesto. ─ Qué pena, me hubiera gustado ver a semejante obra de arte de nuestro lado ─ dijo con una sonrisa.

─ No creo ser una obra de arte ─ rio.

─ Ya lo creo que lo eres, por cierto, soy Deidara.

Le ofreció la mano que le quedaba y ella se la estrechó.

─ ¿Cómo es que te han hecho un corte así y no estás molesto? ¿No te duele?

─ Sí ─ admitió. ─ La verdad es que me duele bastante pero no quería causarte una mala impresión ahora que estarás con nosotros.

Sakura le sonrió mientras cosía su herida.

─ Veo que ha estado Deidara por aquí ─ comentó Konan molesta cuando la noche cayó.

─ ¿Cómo lo sabes?

Konan señaló un pequeño pajarito de arcilla que Deidara había dejado en la mesa donde ella le había curado. Era un detalle un poco extraño pero aún así lo cogió.

─ Puedes irte ya, me quedaré vigilándole.

─ ¿Estás segura? Puedo quedarme aquí toda la noche, no me importa.

La chica dejó su capa en una silla y la miró extrañada.

─ ¿Va todo bien?

Lo cierto era que tenía un poco de miedo de volver a encontrarse con Itachi por el pasillo como la noche anterior pero no le quedó más remedio que armarse de valor y negar para volver ella sola. Cuando iba por aquel largo pasillo sintió que alguien la estaba siguiendo, con un poco de recelo se giró para ver quién era pero no vio a nadie y tan sólo vio un candelabro alumbrando el pasillo. Estaba paranoica, Itachi no estaba allí. Así que se recompuso y continuó su camino.

Pero volvió a oírlo, estuvo tentada a salir corriendo pero volvió a mirar atrás para no encontrar a nadie. Cuando se dispuso a llegar a su habitación, se topó con una cara negra con círculos blancos que sonreía y llevaba una guadaña en su mano.

─ Corderito... ─ susurró con una voz tenebrosa.

Sakura no pudo reprimir el grito que soltó. Se preparó para defenderse pero aquel extraño la cogió y se encontró frente a una hoguera con un grupo de gente alrededor. Ella abrió los ojos y se encontró con una mirada amiga, Deidara se acercó a ella cogiéndole de la mano.

─ Disculpa a Hidan, no sabe no dar miedo ─ dijo molesto. ─ Acabas de llegar y queríamos darte la bienvenida ─ dijo con una sonrisa.

Estaba sorprendida, era lo último que se esperaba.

─ Lo siento mucho, corderito, es que te vi tan asustada que no pude evitarlo ─ respondió el hombre que respondía al nombre de Hidan volviendo a tener una apariencia más humana. ─ ¿Conoces a Jashin?

Ella abrió mucho los ojos, no conocía a ningún Jashin cuando el hombre dejó su guadaña y la cogió del brazo para hablarle de su dios. Se vio interrumpida por Deidara, el cual la cogió del otro brazo y empezaron a discutir. Sakura estaba muy nerviosa, no sabía dónde meterse y peor aún no sabía si no ver a Itachi allí era una buena o una mala señal. Cuando se zafó de ambos chicos, un hombre con apariencia de tiburón la cogió por debajo de las axilas como si de un perrito se tratase.

─ ¡Pero si es una niña! ─ exclamó entre risas.

─ Él es Kisame, le reconocerás porque es mitad sirenita ─ rio Hidan.

─ Encantado, pequeña ─ dijo Kisame mientras la soltaba y le ponía la mano en cabeza de una forma demasiado paternal.

La noche se desarrolló un tanto extraña, los temas de conversación de los chicos eran un tanto tenebrosos. Escuchó relatos de asesinatos y fingió una risa incómoda cuando ellos se reían.

─ ¿Y tú? ─ preguntó un chico pelirrojo llamado Sasori. ─ ¿Vas a matar a Sasuke Uchiha?

─ Bueno, quiero llevarle de vuelta a Konoha, no quiero matarle... ─ susurró ella.

No lo hizo con ninguna intención pero consiguió sacar carcajadas de parte de todos.

─ Lo sentimos, no estamos acostumbrados a una mentalidad tan positiva ─ se disculpó Sasori.

─ A decir verdad hacía mucho que no teníamos un nuevo miembro ─ dijo Deidara.

─ Hay veces que se hace un poco aburrido ─ acordó Kisame.

En alguna otra ocasión, Sakura se hubiera dedicado a hacerles preguntas pero en aquel momento no quería meter la pata. Estaba en medio de una misión con el objetivo de traer de vuelta a Sasuke y no podía hacer que el resto de su nuevo "grupo" empezara a desconfiar de ella así que optó por escuchar las historias que estos contaban.

─ ¿Y sois solo vosotros cuatro los que formáis Akatsuki? ─ fue lo único que preguntó.

─ Somos más, pero no hay más chicas ─ comentó Hidan disgustado. ─ Siendo sinceros, esperábamos que fueras mujer.

Deidara levantó una ceja y le ofreció un vaso con lo que parecía ser sake.

─ Dos están de misión, Kakuzu suele desaparecer a menudo y no preguntamos el motivo ─ explicó Kisame. ─ Pero esa es la base del grupo, nunca hacer preguntas cuya respuesta no quieras saber.

─ Nunca querrás saber la respuesta ─ dijo Sasori.

─ Luego está el Uchiha, el cual se pasa el día tirado en la cama ─ replicó Deidara.

─ No lo hace por gusto, sus ojos le desgastan mucho.

Todos se quedaron mirándola de repente.

─ ¿Crees que podrías ayudarle, chica? ─ preguntó Kisame. ─ No han reclutado ningún ninja médico y has hecho un gran trabajo con el brazo de Deidara y es de la Hoja, como tú.

─ Emm... Y-yo...

─ Te entendemos ─ dijo Deidara posando las manos en las suyas. ─ Da un poco de miedo.

─ Lo más seguro es que formes equipo con él ─ dijo Sasori mirando a Kisame. ─ Vete escogiendo con cuál de estos inútiles prefieres estar porque Konoha siempre irá junta ─ se burló.

Sakura esperó no haber escuchado lo que había escuchado pero Konan ya le había explicado que Akatsuki funcionaba por parejas, era una forma de suplir las carencias de uno. Teniendo en cuenta que tanto Itachi como ella eran de Konoha, ella era médico y él estaba enfermo, era cuestión de tiempo que Konan le dijera que él sería su nuevo compañero. Recogió sus rodillas y las abrazó con fuerza cuando notó la mano de Deidara en su espalda, por un momento se sintió muy protegida.

Desde que Naruto y Sasuke se fueron de la aldea se había sentido muy sola y por qué no decirlo, un poco abandonada. Ya ni recordaba cuándo fue la última vez que alguien la abrazó así que disfrutó de aquella pequeña muestra de cariño. No eran malos chicos, en cierta forma disfrutó de su compañía y cuando anunció que debía madrugar por las misiones de Konan, todos se ofrecieron para acompañarla.

─ Esta noche despertaré a Nagato ─ susurró Sakura a la mañana siguiente.

─ ¿Tres días son suficientes?

─ Es el tiempo suficiente para recuperarse, si no le despierto corremos el riesgo de que caiga en un coma normal y no pueda despertarle.

Konan asintió.

─ Ya te he asignado una pareja para la misión de Sasuke Uchiha.

─ Es Itachi, ¿verdad?

Ella se quedó sorprendida.

─ ¿Lo sabías?

─ Lo intuía ─ sonrió con amargura.

Aquel día se le pasó muy rápido, Deidara se tomó la molestia de ir a buscarla para que almorzaran juntos. Se subieron a lo alto de la guarida de Akatsuki con una bandeja de onigiris y un poco de ramen.

─ Ya he oído que formarás pareja con Itachi ─ dijo. ─ Me hubiera gustado que fuera conmigo ─ dijo desconsolado.

El gran parecido que tenía Deidara con Naruto le hacía ver en él a su mejor amigo.

─ A mí también ─ reconoció. ─ ¿Tienes algún consejo?

─ No le mires a los ojos ─ dijo él muy serio.

Sakura rio.

Cuando el reloj dio las ocho de la tarde se preparó para el momento de la verdad. Tenía plena seguridad en que había funcionado así que se dirigió al lugar donde Nagato descansaba y volvió a aplicar el jutsu inverso para despertarle. Konan les miraba intrigada, cuando los niveles del chico volvieron a su estado natural, ella habló.

─ Bien hecho, corderito.

Sakura miró a Nagato, aunque seguía durmiendo, no seguía en coma y su teoría había resultado ser la acertada.

─ Aún necesita descansar ─ le explicó a Konan. ─ No le podemos despertar bruscamente, él solo se despertará así que me quedaré aquí para ver cómo evoluciona.

─ No, corderito, no hace falta. Mañana tendrás tu primera misión y prefiero que vayas descansada así que vete a dormir cuanto antes, saldréis a primera hora.

─ ¿Y cuál es el plan? ─ preguntó Sakura.

─ Tenéis que dar con Sasuke Uchiha.

Tan solo fue capaz de dormir unas dos horas y cuando le tocó despertarse, comenzó a vestirse con su propia ropa y se puso encima la capa que Konan le había dado. Siguiendo las instrucciones, se presentó en la puerta de la guarida de Akatsuki cuando vio a Itachi de brazos cruzados. Haciendo caso a Deidara, evitó mirarle a los ojos. Cuando él comenzó a andar, ella le siguió sin ningún tipo de miramientos.

Pensó que gastaría muchas energías pero el paso de Itachi no era tan rápido como pensó que sería. Pensó que estaba arriesgándose demasiado pero continuó su camino mientras se alejaba de la guarida. Jamás pensó que se sentiría más segura allí que con un ninja de Konoha, miraba al chico de reojo mientras caminaban hasta que se perdieron por los bosques del País del Fuego.

Quería preguntarle si Konan había concretado su plan pero empezó a pensar en que Sasuke quería acabar con la vida de su hermano y que muy probablemente él pensaría lo mismo de su compañero de equipo. Mientras estaba absorta en sus pensamientos, Itachi se paró.

─ Nos hemos alejado demasiado, nadie podrá oírnos ahora. ¿Puedes responder a mi pregunta de la otra noche, Sakura? ─ dijo.

Ella se giró con recelo en su dirección, tenía miedo pero lo disimuló lo mejor que pudo.

─ N-no... No me han secuestrado... ─ susurró.

─ Puedo llevarte de vuelta a Konoha.

─ Y-y-yo... No p-puedo volver a Konoha... No sin Sasuke-kun...

Al igual que la noche que se presentó en su habitación, Itachi se acercó y la miró a los ojos.

─ ¿Estás aquí porque quieres proteger a Sasuke?

Ella asintió.

─ Yo también ─ respondió siguiendo el paso.

Sakura se quedó atrás, no podía procesar lo que acababa de escuchar.