Capítulo 3. Así es el mundo shinobi
─ ¿Qué has querido decir con eso? ─ preguntó corriendo a su lado.
─ Es más complejo de lo que crees.
Sakura bufó y se cruzó de brazos. Nunca pensó que volvería a encontrarse con la tozudez de algún Uchiha pero ambos hermanos rehusaban a contar con ella y eso le molestaba. Pero a diferencia de Sasuke, Itachi mostró un poco más de interés en su descontento.
─ ¿Ocurre algo?
─ Me das miedo, Itachi.
Aquello no pareció gustarle, apartó su mirada y caminó en silencio durante varios kilómetros hasta que tuvieron que parar a descansar bajo un árbol. No le explicó el porqué pero vio a chico un poco perjudicado. Le encontró con la cabeza apoyada en un tronco y con los ojos cerrados mientras estaba sentado. Ella se sentó un poco alejada de él y se dispuso a observar el paisaje.
─ Entiendo que me tengas miedo pero no te preocupes, no te voy a hacer daño ─ dijo.
─ No me preocupa que me hagas daño a mí... ─ susurró.
─ A él tampoco le haré daño ─ le aseguró.
Ella le dedicó una media sonrisa.
─ ¿Me lo prometes?
─ Te lo prometo.
El parecido que Itachi tenía con Sasuke, aparte de asustarla, también la fascinaba. Cuando el chico apartó un mechón de pelo de su cara casi creyó haber visto a su compañero de equipo y un sentimiento de nostalgia la invadió. Itachi no parecía tan peligroso como ella pensó que sería, es más, estaba mostrándose demasiado normal.
─ Creo que puedo ayudarte con las migrañas ─ anunció ella.
Él levantó una ceja, estaba un poco receloso cuando ella se acercó. Le pidió que se tumbara sobre sus piernas para poder trabajar y, para su sorpresa, no tuvo nada que objetar. Un flujo de chakra morado apareció en sus manos y se dispuso a dar pequeños toques en su cabeza. Ahora que él le había asegurado que no planeaba causarle ningún daño a Sasuke, estaba más relajada. Lo dijo en un impulso, no pensó que él aceptaría pero notar la cabeza de Itachi en sus piernas hizo que se sonrojara.
─ ¿Por qué sabes mi nombre? ─ le preguntó mientras deslizaba su dedo índice por la sien.
─ He velado por la seguridad de Sasuke desde que es pequeño, le he visto crecer en la distancia y por supuesto te vi a ti y al chico zorro.
─ Oh ─ susurró.
Itachi abrió los ojos, aquellos grandes y negros ojos y la miró haciendo que ella volviera a sonrojarse.
─ ¿Por qué quieres proteger tú a mi hermano? ─ preguntó. ─ Él te abandonó junto a la villa.
─ Sasuke-kun siempre tendrá un lugar en mi corazón.
Lo que pareció una sonrisa se dibujó en el rostro de Itachi.
─ Comprendo.
Cuando ella terminó, él se levantó con cierta dificultad.
─ Muchas gracias, Sakura.
Caminaron durante buena parte del día y por la noche vieron una posada. El funcionamiento de Akatsuki parecía ser similar al de su hogar, Konan les había dado una gran cantidad de dinero con el que abastecerse. Casi se sintió mal ya que jamás pensó que le fueran a dar tanto por un trabajo tan simple como el de buscar a Sasuke, ya que esta era su única misión. Deberían volver cuando le encontraran para trazar un plan.
Itachi pidió dos habitaciones, lo cual fue de gran alivio para ella. Cuando entró en la habitación de la posada, se quitó su capa y la dejó colgada. Fue a darse una ducha y cuando terminó, se sentó en el futón que había en el suelo. Estaba tumbada mirando al techo en el momento en el que escuchó los pasos del chico. Se encontraban pared con pared, Sakura se echó a un lado y fantaseó con el tipo de persona que tenía al lado.
Se estaba dejando llevar por pensamientos bastante inadecuados, él era un asesino y nada de lo que hiciera después iba a cambiar su opinión pero estaba resultando ser una versión de Sasuke mucho más agradable con ella de lo que el propio Sasuke sería jamás y eso le estaba confundiendo.
─ Te recuerdo a él, ¿verdad? ─ dijo Itachi a través de la pared.
─ U-un poco ─ respondió.
─ Sabes... Me alegra saber que mi hermano cuenta con amigos como tú o como el chico zorro. Muy a pesar de todo, nunca os rendís con él.
Sakura sonrió.
─ Es difícil seguir allí cuando te apartan pero jamás perdí la esperanza de que él volviese a la aldea ─ dijo con un poco de desilusión. ─ Konan me contó que quería utilizarme como carnada para atraer a Sasuke pero nuestra relación es unidireccional.
Itachi se rió por lo bajo.
─ Lo siento ─ dijo. ─ No sé lo que se siente al ser rechazado pero comprendo tu dolor.
Sakura se quedó sorprendida ante un Uchiha que tenía... ¿Empatía? No quiso ser maleducada y le devolvió la pregunta.
─ ¿Qué hay de ti?
─ Es complicado.
Sakura le dijo algo más pero por su respiración y el poco sonido que hacía intuyó que se había quedado dormido. Quizás era así como acababa matando a sus víctimas pero no le importó sentirse apoyada por alguien, si moría aquella noche al menos moriría en paz.
Por la mañana continuaron el camino en busca del menor de los Uchiha. Caminaban por los bosques siguiendo pistas que los lugareños les decían. No andaba muy lejos puesto que unas camareras se habían interesado demasiado en el paradero de Sasuke, cosa que no pareció agradar demasiado a Sakura. Cuando las dos chicas se fueron hablando de lo guapo que era el chico, Itachi se quitó el sombrero de Akatsuki.
─ Haces bien ─ sentenció. ─ Si te hubieran visto, nuestra misión se alargaría más de lo necesario ─ dijo molesta.
Pero Itachi no la estaba escuchando, miraba fijamente el plato de dangos que las camareras habían dejado en su mesa. Sakura se sorprendió, no parecía el tipo de persona que se desviviera por los dulces así que le ofreció los suyos.
─ Quédatelos ─ dijo empujando su plato.
Los ojos del Uchiha se iluminaron y cogió con cuidado los dangos como si de un tesoro se tratase para comérselos.
─ ¿Y cuál es el plan? ─ preguntó Sakura una vez que volvieron a ponerse en marcha.
─ No podemos levantar sospechas, tenemos que seguir la misión tal y como Konan detalló.
La miró, buscaba su aprobación y eso era algo a lo que no estaba acostumbrada.
─ ¿Qué opinas tú?
Sakura se sorprendió, estaba acostumbrada a estar en la sombra de Sasuke y de Naruto. Que aquel chico se tomara la molestia de preguntarle su opinión la hacía sentir extrañamente valorada.
─ Creo que Sasuke-kun acudiría más rápido si te viera a ti en vez de a mí y que deberíamos ir con cuidado, si te ve no dudará en atacarte.
Itachi la miró con incredulidad y ella sabía el motivo. Akatsuki tenía la ridícula idea de que ella era la novia de Sasuke y de que la necesitaban para dar con él cuando era una pérdida de tiempo. El chico la rehuía y no consiguió que se quedara en la aldea, había habido gestos de cariño por su parte pero no le imaginaba corriendo hacia ella para evitar que muriera. Más bien le veía empuñando el arma que acabaría con su vida.
Y es que Sakura había mentido, en cada una de sus misiones solía escabullirse para buscar al chico. Únicamente dio con él en una ocasión y fue cosa de un milisegundo, sus miradas se cruzaron y cuando quiso correr hacia él; desapareció.
─ Imagino que eso ya lo sabes pero, ¿qué busca Akatsuki de mí?
Él la miró de reojo.
─ Es lo que intento averiguar.
─ Todo esto es muy raro...
─ Sakura ─ la llamó. ─ Cuéntame todo lo que pasó desde que entraste en la guarida de Akatsuki. Puedes confiar en mí, estoy de tu lado.
─ ¿Lo estás?
El chico de dio cuenta de dio cuenta del debate moral que ella estaba teniendo en la cabeza. A pesar de todo, Itachi era un ninja desertor que se había encontrado en una banda criminal.
─ ¿Hay algo que pueda hacer para ganarme tu confianza?
─ No me darás lo que quiero.
─ Prueba a ver.
─ Yo también necesito respuestas. Si voy a confiar en ti necesito que tú también confíes en mí. Lo siento pero no puedo estar tranquila sabiendo que estoy trabajando a escondidas de mi villa con un traidor de Konoha. Me arriesgué mucho yendo a salvar a Sasuke por mi cuenta pero si descubren esto... Yo también podría ser acusada de traición y de cooperar con una banda criminal.
Estaba sorprendida, lo había dicho de golpe. Se encontró con la mirada de Itachi, vio una sonrisa que le caló los huesos.
─ Haz un jutsu que me permita usar el sharingan contigo ─ le pidió. ─ Aunque me hayas aliviado las migrañas soy débil ante ti. Tu elemento es el contrario al mío.
Sakura Haruno jamás se había sentido especialmente orgullosa de permanecer a su clan pero no tardó en deducir el motivo por el cual estaba en el equipo siete, era una chica inteligente y no llevó más de un segundo. La cosa funcionaba así: el elemento de Sasuke controlaba a Naruto, Naruto la controlaba a ella y, para cerrar el triángulo, ella controlaba a Sasuke. Konoha necesitaba alguien que fuera inmune a las habilidades de manipulación mental y ahí era donde entraban los Haruno.
Itachi lo sabía y ella también por lo que realizó el jutsu que él le había pedido.
Él la observó mientras hacía los sellos, le hizo una señal para que él procediera. De repente, se encontró en medio de un campo de batalla. Había una guerra, quiso protegerse cuando un ninja estaba dispuesta a atacarla pero recordó que no era real lo que estaba viendo. Eran los recuerdos de Itachi y el propio Uchiha se encontraba a su lado como un espectador. Una pequeña figura apareció y encontró a un Itachi muy pequeño corriendo.
Sakura no había experimentado los horrores de una guerra y casi quiso apartar la mirada de lo que estaba viendo pero se mantuvo serena y siguió con la mirada al pequeño mientras caminaba entre los cuerpos sin vida. No pudo borrar de su mente aquella expresión en los ojos del chico, se veía una profunda tristeza ante lo que estaba viviendo. Un atisbo de humanidad nació en ella y se acercó junto al pequeño para observarle mejor.
Al igual que ella, Itachi hizo lo mismo que estaba pensando y le dio un poco de agua a un ninja Iwagakure. No podía entender cómo ese era el mundo en el que vivían, ambos se giraron al escuchar un grito acercándose a ella. Se mentalizó con que debía dejar de involucrarse y relajó su posición defensiva. El pequeño se adelantó y, sin apartar la mirada, acabó con la vida del hombre. Ambos parecían sorprendidos por lo que acababa de ocurrir cuando el padre de Itachi apareció a su lado.
─ ¿Por qué este shinobi ha intentado matarme, padre?
─ Porque es la guerra ─ respondió su padre.
─ ¿La guerra?
─ No es una lucha entre personas sino entre países. Es por eso que ni siquiera se conocen intentan matarse entre ellas.
El pequeño Itachi no giró su cara.
─ ¿Tiene que ser así?
─ Así es el mundo shinobi ─ sentenció su padre. ─ ¿Entiendes, Itachi? No olvides jamás esta escena.
Tanto Sakura como ambos Itachis echaron un vistazo al panorama que les rodeaba, ella no pudo evitar soltar una lágrima. Casi sintió culpable de haber vivido en una época de paz, no había derecho a que niños tuvieran que presenciar un mundo así. Miró con cierta pena al Itachi adulto quien la contempló con una mirada profunda.
La imagen cambió y vio a Itachi rodeado de niños, la guerra le había afectado y no pudo juzgarle. No hablaba él, hablaba su dolor. Vio como los otros niños le tiraban piedras y, aunque él las esquivaba, le pareció algo muy cruel.
