Capítulo 4. Suplir las carencias
Sakura se vio en mitad de un ataque, la gente corría y sus ojos vieron algo aún peor que la guerra. Un zorro de gran tamaño estaba atacando Konoha y todo el mundo corría despavorido. Su mirada se centró en un Itachi que cargaba con un bebé en brazos.
─ ¡Comandante! ─ gritaron dos Uchihas. ─ ¡Vayamos a por el Kyubi!
Pero el rostro de Fugaku Uchiha se mantuvo sereno.
─ La Policía Militar tiene prohibido el combate ─ dijo con un rostro frío. ─ Son órdenes de la aldea ─ añadió.
Ella se quedó sorprendida, creyó no haber escuchado bien lo que Fugaku había dicho. Los poderes oculares de los Uchiha podrían haber frenado el ataque del zorro de nueve colas, ¿por qué no les dejaban actuar?
Echó un vistazo y se quedó más tranquila al ver que Itachi corría junto a una chica y con Sasuke en brazos pero las palabras del comandante le habían sorprendido demasiado. Cuando se quiso dar cuenta, la imagen había cambiado y vio al pequeño con un pergamino en las manos. Estaba escuchando una reunión del clan, vio descontento en los ojos de todos los Uchihas que habían sido obligados a mudarse de la zona a petición expresa de Danzo.
No estaba comprendiendo nada, ¿por qué era Danzo quien tomaba las decisiones si él no era el hokage?
Al menos le quedó el consuelo de ver a Itachi en el campo de entrenamiento, casi vio una sonrisa en él compartiendo una conversación con un chico que respondía al nombre de Shisui. Se sentó junto a ellos y escuchó sus conversaciones con una sonrisa, parecían chicos muy maduros para ser tan pequeños. La vida del chico no había sido nada fácil. Se encontró con el Itachi adulto, quien tenía una expresión bastante amigable en su cara.
─ Eres muy buen mintiéndote a ti mismo ─ dijo Shisui. ─ Por eso no te das cuenta de lo que realmente sientes. Quieres irte de tu casa, ¿no? Se te ve en la cara.
─ Es posible ─ respondió Itachi mirando al suelo.
─ Puedes hablar conmigo cuando quieras.
Luego de una pelea con un grupo de ANBUS, Sakura se quedó impresionada. A su corta edad habían podido con ellos. Se alegró de que al menos Itachi hubiera tenido a alguien que velara por él. Cuando ambos chicos se dirigían a su casa, aminoró su paso y se colocó junto a ellos. El Itachi adulto hizo lo mismo y ambos caminaron junto al pequeño y a Shisui.
Pero tan pronto como su sonrisa estaba en su cara, su expresión pasó a ser una de horror al ver como Shisui había quedado ciego.
─ Protege nuestra aldea y el nombre de los Uchiha ─ dijo ofreciéndole su ojo. ─ Si de verdad eres mi amigo, no me detengas, Itachi ─ y acto seguido se dejó caer.
─ ¡Shuisui! ─ gritó el chico.
Ella no se atrevió a mirar al Itachi adulto que se encontraba frente a ella.
─ Te felicito de todo corazón por haber ingresado en el ANBU ─ dijo Fugaku. ─ Pero grábate bien esto: antes que ANBU de Konoha eres Itachi del clan Uchiha.
Fue entonces cuando vio la tesitura en la que el chico estaba: le estaban dando a escoger entre el bien de la aldea y su propio clan. Su corazón se paralizó cuando el clan se volvió en su contra, le acusaban de la muerte de su amigo y él reaccionó de la peor manera posible.
─ Este clan está condenado a la ruina ─ le dijo a Fugaku después de haber lanzado un kunai al símbolo de los Uchiha.
Vio el mangekyo sharingan en sus ojos, sabía lo que eso significaba.
Sakura se colocó al lado de un Itachi del ANBU, el cual había sido obligado a vigilar a su propio clan. Los Uchiha habían sido acusados de ser los causantes del ataque del Kyubi y eso Danzo no lo iba a consentir. Itachi estaba entre la espalda y la pared.
─ El clan Uchiha pretende comenzar una revolución ─ dijo Danzo. ─ Debemos golpear antes de que lo hagan ellos.
─ ¡No voy a consentir que se acabe este conflicto por medio de la fuerza! ─ exclamó el tercer hokage.
Sakura le miró con recelo y luego fijó su mirada en Itachi, el cual se encontraba frente a ellos con una pierna en el suelo. La mirada del chico cambió cuando se encontró con Danzo cara a cara, el hokage había desaparecido.
─ Quiero que tomes una decisión ─ le dijo Danzo. ─ Unirte a los Uchiha, ejecutar el golpe de Estado y morir junto a tu familia o unirte a Konoha y colaborar en la aniquilación de los Uchiha antes del golpe de Estado salvando a tu hermanito.
La mención de Sasuke fue lo que le hizo reaccionar. Sakura, quien estaba a su lado, vio cuánto hacía por su hermano menor y miró a Danzo.
─ Tenemos que actuar antes de que cunda el pánico. El único al que podemos confiar tal misión es a un agente doble de Uchiha y Konoha. Es decir, a ti, Itachi.
La cólera invadió a Sakura al escuchar aquellas palabras. Literalmente le estaban obligando a aniquilar a su propio clan y estaban dispuestos a colgarle el muerto a él. Vio a Itachi inmerso en sus pensamientos durante días, veía la gran decepción en sus ojos. La aldea que tanto intentaba proteger le estaba obligando a hacer un acto deleznable. Vio que no mintió, se vio a sí misma junto a Sasuke ya que Itachi siempre sacaba tiempo para ver a su hermano.
El Itachi adulto cambió la visión, únicamente veía al joven Itachi correr con la cara totalmente cubierta de sangre. Pensó que lo había hecho para no regodearse en sus propios crímenes, crímenes de los cuales no estaba nada orgulloso. No tuvo palabras para describir lo que sintió al ver cómo tuvo que entrar en su propia casa con la intención de quitarle la vida a sus padres.
─ Itachi, haznos una última promesa... Promete que cuidarás de Sasuke ─ dijo Fugaku. ─ Aunque nuestros modos de pensar sean distintos, me siento orgulloso de ti.
Las lágrimas caían en la katana de Itachi y todo se volvió negro cuando los cuerpos sin vida de sus padres cayeron al suelo.
─ Eres un buen chico... ─ susurró Fugaku en mitad de la oscuridad.
Cuando abrió los ojos vio frente a ella al tercer hokage.
─ Soy yo quien tiene que disculparse ─ decía Sarutobi. ─ Aniquilaste a tu propio clan, te convertiste en un desertor y te pusimos en el libro bingo.
─ Por supuesto ─ respondió Itachi.
Sakura le miró con incredulidad, no podía creerse la osadía del tercer hokage.
─ ¿Qué harás a partir de ahora? ─ preguntó.
─ Me uniré a la organización llamada Akatsuki y estaré cerca de ese hombre tal y como prometí.
Lo último que vio fue a Itachi amenazando a Danzo, él siempre estaría pendiente. Si algo le pasaba a Sasuke, volvería para acabar con su vida. El chico desapareció por el bosque después de haber burlado la vigilancia de su equipo del ANBU. Las lágrimas llenaron sus ojos al despedirse de la aldea para siempre. Nunca podría volver, se había quedado completamente solo y aún así optó por seguir protegiendo a Konoha.
Cuando Sakura volvió al mundo real, sus ojos estaban llenos de lágrimas.
─ Ahora ya lo sabes.
No pudo evitar sentir una gran rabia hacia su propia villa, siempre había estado muy orgullosa de pertenecer a la hoja pero en aquel momento se sintió asqueada. No entendía cómo una villa podía ser tan mezquina con la persona que les había salvado de una posible guerra, Itachi no se merecía ni uno de los insultos que ella había escuchado por la calle.
─ ¿Por qué me lo cuentas a mí?
Él miró al cielo.
─ Me estoy muriendo, Sakura.
Aquellas palabras la dejaron muda.
─ ¿Qué?
Pero no encontró ni un solo mal sentimiento en su mirada, es más, parecía muy relajado.
─ Me uní a Akatsuki porque quería vigilar que nada malo le ocurriera a la villa ni a Sasuke pero no duraré mucho. Necesito llegar junto a él, necesito darle la tranquilidad que nunca le pude dar ─ le explicó.
─ ¿Y dónde entro yo?
Itachi se acercó a ella.
─ El chico zorro es muy impulsivo, no puedo dejar algo así en sus manos ─ dijo. ─ Te he observado durante años y nunca has perdido un ápice confianza en mi hermano. Cuando yo muera, Sasuke necesitará un apoyo como el tuyo.
─ Pero... Pero...
─ ¿No aceptas? ─ preguntó algo preocupado.
Sakura negó.
─ Tú no puedes morir... ─ susurró. ─ Ahora no...
Una sonrisa apareció en el rostro del chico.
─ Es el precio a pagar por todos mis crímenes, no te preocupes por mí.
Se levantó con cuidado y le ofreció su mano. Sakura miró su mano pero terminó aceptándola.
─ Siento mucho haber reaccionado así la primera vez que te vi ─ dijo Sakura después de un rato caminando en silencio.
Itachi la miró.
─ Que te haya mostrado mis motivos no era una invitación para que sintieras piedad por mí ─ dijo. ─ Aunque no fuera decisión mía, yo maté a mi propio clan y haces bien en sentir miedo.
─ ¿Debería tenerlo ahora?
─ No, claro que no.
Cuando terminó el día, estaban tan solo a unas horas del camino pero se dio cuenta de que Itachi tenía que descansar. Llevaba un rato escuchándole toser así que le ofreció su hombro y ambos fueron buscando un lugar donde no peligrara su integridad. Subió un poco al chico para que se apoyara en ella hasta que llegaron a una aldea que no había visto jamás. Le quitó la banda a Itachi y se quitó la suya para no llamar la atención.
Encontró una habitación donde pudieron quedarse y dejó al chico con cuidado en la cama. Él la miraba mucho mientras aplicó el chakra ella le tumbó. Vio que tenía un poco de fiebre así que fue al baño para mojar una toalla y la puso en su frente.
─ Me incomodas un poco si me miras tanto ─ replicó mientras le cambiaba la toalla.
─ Perdona ─ susurró. ─ Hace mucho que nadie tiene miramientos conmigo.
Sakura sonrió.
Habían tenido la mala suerte de llegar en mitad de un festival y sólo había podido conseguir una sola habitación. Así que miró al suelo, cogió su mochila y se tumbó cuando él habló.
─ ¿Por qué te tumbas en el suelo?
─ Bueno, la mujer no tenía más que esta habitación ─ le dijo sentándose en el suelo mientras él se acercó a mirarla. ─ Le he dicho que te han atacado así que finge un poco cuando salgamos.
─ No puedo permitir que duermas en el suelo ─ dijo haciendo amago de salir de la cama pero Sakura le paró con el dedo índice.
─ De eso nada, yo estaré bien ─ le aseguró.
Cogió la toalla que se había caído y volvió a tumbarle en la cama. Itachi bufó y ella volvió a tumbarse en el suelo. Realmente no le importaba dormir allí siempre y cuando él pudiera descansar en paz. En cierta forma se sentía responsable de todo lo que le había ocurrido. Intentó dormir pero Itachi parecía pensar demasiado fuerte.
─ Te estoy oyendo ─ replicó.
─ Si no he dicho nada.
─ Pero te oigo pensar.
─ Me siento mal, esta cama es muy grande para mí. ¿Aceptarías subir si pongo el cojín en medio? ─ preguntó.
Aquella proposición hizo que sus mejillas se pusieran rojas.
─ Necesitas descansar bien, si subo estarás muy apretado.
─ No me importa.
Sakura dudó pero se subió y se quedó en el borde de la cama, no porque le disgustase estar cerca de él pero también era la primera vez que compartía un espacio tan reducido con un chico. Ahora que él le había mostrado la realidad de los hechos, se sentía mucho más segura a su lado, incluso había desarrollado empatía por Itachi.
Se dio la vuelta a esperas de que él estuviera dormido pero estaba mirando el techo con las manos detrás de su nuca, parecía muy ensimismado.
─ ¿En qué piensas?
─ Pienso que es la primera vez que le cuento esto a alguien.
─ ¿Y cómo te sientes?
─ Liberado ─ respondió. ─ Me genera mucho estrés dormirme sabiendo que a la persona que tengo al lado podría cruzársele los cables y desatar el caos.
Sakura apoyó la cabeza en la almohada.
─ ¿No te preocupa que te mate?
Él la miró y negó con la cabeza.
─ Mi vida carece de sentido para mí sin un propósito, si muriera dejaría de tenerlo. El único motivo por el que me sigo manteniendo es Sasuke.
Ella casi se sintió un poco celosa de su compañero de equipo, tenía a tanta gente que daría la vida por él que no parecía ser suficiente para parar sus planes de venganza. Miró a Itachi, tenía una expresión bastante relajada en su cara y sonrió, Sakura tampoco podía dejar que muriera.
─ Yo te protegeré ─ dijo acomodándose.
Una carcajada de Itachi la molestó, no le gustaba que la tomaran a broma pero su respuesta fue muy diferente a lo que esperaba escuchar.
─ Lo sé, Konan no elige las parejas al azar. No te puso conmigo porque fueras ninja médico o de Konoha como yo, suples las carencias que yo tengo ─ respondió.
─ Como si tú tuvieras... ─ replicó.
─ Quizás se ha idealizado mucho mi imagen pero tengo carencias como todo el mundo ─ dijo girándose en su dirección.
Sakura se sonrojó.
─ Tú también harás grandes cosas como kunoichi.
Acto seguido, se durmió.
─ Gracias... ─ susurró ella.
