Capítulo 8. Un Uchiha en prisión
Sakura se adentró dentro de las prisiones de Konoha y encontró a Sasuke con una venda en los ojos, se fijó en que sus manos estaban atadas y él ni se levantó. Uno de los ANBU le había asegurado que no era peligroso, cosa que ella se tomó a malas pues era su compañero y la única herida que le causó fue de forma accidental. Le abrieron la puerta y se sentó junto a él.
- Sasuke-kun... - le llamó. - ¿Qué ha pasado?
El chico la miró a través de la venda.
- ¿Él está bien? - dijo tras una larga pausa.
Aunque era sólo un presentimiento, dijo que sí.
- ¿Q-qué ha pasado? ¿Por qué te han metido aquí?
- Maté a Danzo.
Sasuke le contó que después de haber visto en sus recuerdos por todo lo que había pasado Itachi, se sintió profundamente roto pues su corazón era de ella. Sakura se sonrojó al escuchar tales palabras y que siempre había querido oír de su boca pero que ahora sólo eran palabras vacías. Le contó que finalmente comprendió a su hermano, le había costado por problemas personales pero lo entendía. Tenía intención de redimirse y volver a la aldea pero fue interceptado y tratado como un criminal.
Danzo se había cubierto en salud y la había seguido cuando corrió para volver junto a Itachi, al ver al Uchiha en las últimas seguramente habría pensado que nada podría ocurrirle. Sakura recordó que Itachi le había amenazado si no cuidaba bien de Sasuke, promesa que este incumplió descaradamente. Haciendo oídos sordos, le había retenido en contra de su voluntad y sin la presencia de la hokage. Sasuke había intentado hacerlo por las buenas pero el anciano no dio su brazo a torcer, quería demostrar que los Uchiha eran un peligro.
Forcejearon ya que este intentó atacarle cuando la venda de su brazo cayó y Sasuke pudo ver el brazo de Danzo el cual estaba lleno de sharingans, la rabia se apoderó de él. Le aseguró que hizo todo lo posible por controlarse pero no fue capaz de ello. Pero Danzo se había confiado demasiado, a pesar de contar con unas ayudas extras, Sasuke pudo con él. Había empuñado su katana pero antes de que pudiera asestarle el golpe que acabaría con su vida, el anciano había "explotado".
Sasuke se había quedado muy extrañado de ver semejante espectáculo pero Danzo había llamado mucho la atención, cuando varios ninjas de Konoha se acercaron para socorrer al líder de la Raíz se habían encontrado con él. Pero en vez de huir, Sasuke había contado la verdad y le había explicado a la hokage todo lo ocurrido. Aún así, había testigos y no pudo salir del problema tan fácilmente. Tsunade le había prometido que le sacaría cuanto antes, llevaba unos dos días allí metido; tiempo que ella aprovechó para reunir las pruebas suficientes en contra de Danzo.
El Uchiha estuvo rodeado del clan Yamanaka, los cuales estuvieron viajando por sus pensamientos y por sus recuerdos. Pensó que le dejarían libre al ver que no mentía y que había descrito palabra por palabra lo ocurrido con Danzo pero no le habían dejado irse mientras la hokage estuviera fuera del país. Había oído que Tsunade se emprendió en un viaje para contarle al señor feudal lo ocurrido, aún así, lo más probable sería que Sasuke fuera juzgado.
El proceso se había entorpecido debido a sus palabras pues el consejo había hablado mal de Itachi y Sasuke había respondido de muy malas maneras, razón por la cual aún no había salido de aquella prisión. Él estaba molesto, podía aceptar ese destino pero lo que no toleró era que los consejeros de la hokage se tomaran la justicia por su mano y más cuando él estaba abierto a redimirse.
- No lo entiendo - dijo Sakura. - ¿Por qué te retienen si fue en defensa propia?
Sasuke rio.
- Abandoné la aldea y maté al líder de la Raíz - dijo con amargura. - Tsunade-sama me dijo que haría lo posible por sacarme de aquí, parecía de lo más tranquila al ver el cuerpo sin vida de Danzo - añadió.
Sakura apoyó la espalda en la pared junto a él.
- Sakura, gracias - dijo finalmente. - Me dolió enterarme de lo que había ocurrido entre mi hermano y tú porque... En cierta forma siempre ha habido un vínculo entre nosotros. Pero me libraste de la carga de matarle.
Las lágrimas volvieron a caer por sus mejillas.
- Sasuke-kun...
Él se giró.
- Te pido perdón por todo el daño que te haya podido causar, Sakura, yo...
- Está todo bien - le interrumpió.
Sasuke sonrió únicamente con la boca y ambos se quedaron hablando un rato más, prometió que haría lo posible por testificar a su favor. Cuando salió, ya era de noche y se encontró con su amiga sentada en las escaleras esperándola.
- Ay, frentona, me tienes que contar tantas cosas...
Sakura se sintió como cuando eran pequeñas, se quedó en casa de Ino a dormir y hablaron largo y tendido. Le contó todo lo que había vivido mientras la Yamanaka comía ramen.
- Eres una pervertida - respondió cuando acabó de contar su historia.
- ¿Disculpa? - preguntó tirándole un cojín a la cara.
- Lo siento, estoy resentida, tienes a los dos. ¿Has sabido algo de él?
- No... Pero me consuela saber que está bien - respondió agarrándose de las rodillas. - La noche que pasamos juntos me unió a él en cierta forma.
La mirada pícara de Ino la hizo avergonzarse de lo que había dicho. Después de un largo rato de conversación, su amiga se fue a duchar. Mientras estaba mirando la luz de la luna recordó a Itachi con una sonrisa, fantaseó con la idea de que él estuviera pensando en ella. No necesito aclarar sus sentimientos, su corazón era de Itachi y siempre lo sería. Se fijó en una bandada de cuervos que volaban en busca de un resguardo, le pareció ver un tono rojizo en sus ojos.
- Qué tonterías estoy diciendo - dijo dándose un golpe en la cabeza.
Antes de cerrar la ventana volvió a echar un último vistazo, deseaba tanto que fuera él.
Después de varios días, testificó a favor de Sasuke y este sería liberado muy pronto. Estaría bajo vigilancia y el clan Hyuga le impuso un sello que le impedía utilizar el sharingan durante unos dos años a modo de castigo por haber abandonado la aldea. Tsunade tomó el toro por los cuernos y decidió disolver el consejo el cual no hacía más que darle dolores de cabeza. Una tarde, Sakura continuó con su lectura habitual acerca del clan Uchiha cuando una voz la distrajo de sus lecturas. Estaba muy entretenida pues había conseguido encontrar algo que estaba segura que podría salvar a Itachi cuando una voz la llamó.
- Sakura.
Ella levantó la vista y sonrió al ver a Sasuke frente a ella. Le dio un abrazo y ambos se dispusieron a dar un paseo. El Uchiha estaba un poco molesto y había vuelto a tener su banda en la frente para impedir que se viera el sello, estaba conforme con respecto a la pena que le habían impuesto.
- ¿Y volviste a saber de él? - preguntó.
- No - susurró. - Intenté buscarle pero no he encontrado ningún rastro suyo, fui a la guarida de los Akatsuki pero estos se habían ido.
- ¿Volverá?
Sakura se encogió de hombros, nunca habían hablado directamente de los planes que tenían así que simplemente dio por hecho que él volvería en algún momento pero ese momento se alargó demasiado. De todas formas, ella había aprendido a tener más confianza en sí misma y durante ese tiempo se estuvo entrenando duramente para convertirse en jounin. No hubo día en el que no pensara en Itachi pero era distinto, no le sufría.
Los días pasaron y cuando Naruto llegó, Sakura le dio la sorpresa de volver a ver a su amigo. El Uzumaki había llorado, le había pegado, le había prometido volver a luchar con él pero sobre todo les había abrazado a los dos en nombre del equipo siete.
Una noche, Sakura estaba en su casa repasando los libros que había cogido de la biblioteca de los Uchiha cuando oyó un ruido en la ventana. Se llevó las manos a la boca cuando vio a Itachi en su ventana boca a abajo y con una sonrisa.
- ¿Qué haces aquí? - preguntó divertida.
Itachi se encogió de hombros e hizo una mueca con la cara. Llevaba puesta su ropa normal, había dejado la capa de los Akatsuki. Ella le invitó a pasar y este entró en su cuarto de una forma de lo más sigilosa. Él le pidió disculpas por haberse ido así del hospital pero no quería buscarle ningún lío. Mientras hablaba, Sakura sólo pudo pensar en las ganas que tenía de contarle que podía volver a la villa pero sus labios la distrajeron.
- ¿Ocurre algo? - preguntó.
Ella se acercó a él y apoyó la cabeza en su pecho, Itachi se sorprendió y la acogió en sus brazos.
- Te he echado tanto de menos... - susurró.
- Y yo a ti.
Notó la cabeza apoyada encima de la suya y rodeó su cintura con los brazos.
- La hokage contactó conmigo hace unos días - dijo después de un silencio. - Al parecer alguien la informó de todo lo ocurrido con el clan Uchiha, ¿tienes idea de quién puede ser?
- N-no...
- ¿Estás segura? - preguntó divertido.
- La hokage también me informó que Sasuke había matado a Danzo y que se ha presentado un recurso en mi defensa para que pueda volver a la aldea... - susurró.
Sakura se quedó en silencio.
- ¿Y lo harás? - se atrevió a preguntar.
Él chasqueó con la lengua.
- Tal vez, esa persona parece apreciarme mucho como para arriesgarse tanto por mí y estaría mal no corresponder a su gesto.
- Igual esa persona también quiere que te quedes... - dijo ella rodando los ojos.
- Igual esa persona sólo estaba siendo amable conmigo.
La chica se alejó de él con una expresión de molestia, él la miró por el rabillo del ojo y sonrió.
- Sólo dices para hacerme rabiar - le acusó.
- ¿Hacerte rabiar? - preguntó él fingiendo preocupación. - Creía que no habías tenido nada que ver.
Ella respiró hondo y se levantó de la cama donde estaban sentados pero Itachi apareció enfrente suya y la empujó suavemente contra el armario que había en su habitación. Notaba el olor que desprendía y volvió a sentirse como en casa. Los labios del Uchiha estaban muy cerca suyos y los rozó, pero antes le susurró.
- Me gustaría decirle a esa persona lo mucho que la aprecio yo también y, aunque eso ya lo sabe, la quiero como jamás había querido a nadie en mi vida - dijo susurrándole al oído.
El corazón de Sakura se saltó un latido y le miró a los ojos, aquellos profundos ojos negros que la hacían sentirse tan protegida. En aquel momento se le ocurrió una idea y sonrió. Levantó su mano y apoyó sus dedos en la frente de Itachi.
- Esa persona también a ti... - dijo algo sonrojada.
- Sakura...
Ambos se unieron en un profundo beso, no sabía cuánto había ansiado estar entre sus brazos. Le quitó la camiseta que llevaba, aún tenía pequeñas heridas que no se habían curado y Sakura las fue besando una a una mientras escuchaba sus cortos gemidos. Itachi no la soltó y la colocó con delicadeza en la cama. Aquella noche sus labios quedaron desgastados después de tantos besos que se dieron.
- ¿Volverás? - le preguntó Sakura por la mañana.
- Volveré - prometió. - Hablaré con la hokage y tan pronto como arregle mi situación en la aldea, volveré.
Sakura vio como el chico desapareció de un salto y cerró con cuidado la ventana, no pudo evitar suprimir la sonrisa en su rostro. Se tumbó en la cama en la que ambos habían dormido, acarició el lugar donde antes había estado.
- ¡Maldito Uchiha! - exclamó sonrojada al ver las marcas de su cuello.
