Epílogo. Romper el ciclo del odio
"Querido diario.
Hacía ya algún tiempo que Sakura dejó de escribir en su diario, se sentía perdida, una vez se aferró al cuaderno para escribir a modo de terapia. La partida de Sasuke fue algo que le costó mucho superar, fueron largas noches en vela esperando a que él volviera. Fueron tiempos muy oscuros, Sakura creyó que jamás volvería a superar ese sentimiento de abandono.
Le quedó el consuelo de que Sasuke llevaba cuatro años en la aldea y estaban mejor que nunca, su amistad volvió al punto donde la habían dejado. Sakura jamás pensó que aquel guapo emo vengador pudiera llegar a ser su gran amigo. Al fin y al cabo, su familia eran sus amigos puesto que la relación con su madre tampoco mejoraba. Solía utilizar calificativos feos contra ella, le decía que el pelo recogido le hacía cara de "cerdita", Sakura no supo cómo tomarse eso. Mebuki sabía perfectamente dónde darle para que le doliera.
Aún con todo el dolor de su corazón, Sakura le contó a Naruto lo ocurrido y este se revolcó en el suelo de la risa. Fue un día de navidad muy tenso para ambos y cuando al día siguiente se presentó con el peluche de un cerdito, ella se lo tiró a la cabeza. Su orgullo había sido dañado.
Pero sobre todo, el mayor cambio al que se enfrentó Sakura fue a la pérdida de su gran amor: Itachi Uchiha. Él lo había sido todo para ella, no había día en el que no pensara en él, en su larga melena negra azabache, en sus profundos ojos. Itachi rompió su promesa y la abandonó un trágico día que Sakura jamás podría olvidar. Ni tampoco las palabras que le dijo antes de morir..."
- ¿"Fue tu belleza la que me mató"? - preguntó Itachi con una mueca en la cara. - ¿Se puede saber porqué me matas en tus relatos?
Sakura se rio.
- Quería darle un punto trágico - pero se encontró con los ojos semicerrados del chico que la miraban como si hubiera dicho la cosa más estúpida del mundo.
- ¿Se supone que esto tiene que animarme en la misión? - preguntó.
- No pienso escribir nada guarro.
- Escribe lo que quieras pero por Kami, Sakura, no me mates - se quejó.
Ella se levantó sigilosamente y con el dedo índice dio pequeños golpecitos en la mejilla de Itachi hasta que este sonrió.
- Si alabé tus profundos ojos... - susurró.
- Sabes perfectamente que esa no es mi mejor cualidad - respondió con una mueca.
Sakura rio.
- Si es que no se me ocurre nada - se quejó.
Hacía poco que Sakura había retomado la costumbre de escribir historias pero no lograba terminar ninguna, Itachi le aconsejó que empezara escribiendo un diario para habituarse pero eso también lo abandonaba. Ambos hicieron una apuesta que Sakura evidentemente perdió y jamás se responsabilizó de lo apostado.
- Tú y yo teníamos una apuesta - le recordó.
- Pamplinas.
- ¿Cómo que "pamplinas"?
Sakura salió corriendo con una sonrisa cómplice en su cara por la casa mientras él la perseguía entre risas y acabaron los dos tirados en el suelo mientras el Uchiha le hacía cosquillas. Cuando ella pidió un tiempo muerto, la besó.
- Voy a echarte de menos... - susurró.
- Entonces hazme el favor de escribir - le pidió con serenidad mientras rozaba la nariz con la suya.
- ¡Vale! - exclamó ella cruzándose de brazos.
Dos pares de ojos observaban la escena a lo lejos de la aldea, Konan rio y Nagato sonrió al ver a Itachi y a Sakura juntos.
- ¿Siempre lo supiste? - preguntó ella.
Nagato asintió.
- Acudió a mí siendo muy pequeño, aunque fuera muy maduro para su edad, era un niño y los niños hablan. Era un buen conversador - susurró.
- ¿Y qué haremos ahora?
- Romper el ciclo del odio - respondió. - Esteremos en paz con Konoha, por lo menos por ahora. ¿Estás de acuerdo?
- Sí.
Ambos caminaron con destino a la Aldea Oculta de la Lluvia junto a su inseparable amiga. No tenían necesidad de vigilarles, lo habían hecho por voluntad propia. Cuando Itachi les envió un cuervo avisándoles que había encontrado a Sasuke y que iría tras él pensaron que moriría. Un sentimiento de tristeza les invadió, incluso se prepararon para recoger el cuerpo sin vida del Uchiha. Konan había sentido como su chakra se iba apagando cuando le vio tirado en el suelo.
No pudo evitar soltar una lágrima, Itachi tan solo tenía trece años cuando se unió a la banda de Akatsuki y prácticamente le habían visto crecer. A Konan se le encogía el corazón cada vez que veía a su corderito intentar salvarlo. Fue acercándole de forma disimulada todas los aparatos y pergaminos Sakura iba necesitando. Cuando el se estabilizó no pudo evitar darle las gracias a ella una vez más por haber salvado a alguien importante.
Sintió que su corazón casi se paraba cuando Itachi se levantó de la camilla.
- La meterás en lío, ven conmigo - le había susurrado.
El Uchiha asintió, cogió una manta y besó la frente de la chica. Durante el camino de vuelta notaba a Itachi débil pero estaba bien, mejor que nunca.
- ¿Cómo te encuentras de tus dolores? - le había preguntado.
- Sorprendentemente bien.
Konan le sonrió y durante varios días le acogió hasta que todo se hubiera estabilizado.
- Tienes que volver a Konoha - le había dicho. - Es tu hogar, tú no eres como nosotros.
- Si pongo un pie allí me ejecutarán - susurró. - Igual te parece extraño pero, por primera vez en mucho tiempo, no quiero morir.
- Tienes que vivir, Itachi-kun.
Él se había quedado callado mientras la miraba.
- Vive por ti pero sobre todo, vive por ella.
La noche que vio a Itachi partir fue algo dura para Konan, se había terminado un ciclo. Le había abrazado y le había deseado suerte con la segunda oportunidad que le daba la vida.
- Gracias por todo, Konan - susurró el Uchiha antes de perderse en la oscuridad.
"La llegada de ambos Uchiha fue un desconcierto para todo el mundo, no puedo decir que fue algo fácil porque no lo fue, pero después de un año todos parecieron acostumbrarse a que ambos estuvieran de vuelta. Cuando Itachi volvió sentí un poco de miedo de que se encontrara con Sasuke y acabara de una forma conflictiva. Para mi sorpresa, Sasuke dio su brazo a torcer y tuvieron una conversación que duró horas. Era tan extraño verles juntos, era como ver una pelea silenciosa entre dos gatos pero todo salió bien.
Tan pronto como Tsunade vio a Itachi se quedó un poco prendada de él, negaré haber dicho esto delante de él, pero estuve un poco celosa de la forma en la que le abrazaba. Se convirtió en su mano derecha y junto a Kakashi hacían misiones especialmente para la hokage. He de decir que verle entre los pechos de mi maestra con una expresión incómoda y nerviosa al mismo tiempo sí que fue algo gracioso.
Nunca llegamos a hablar de lo que teníamos o lo que sentíamos, no hacía falta y no vimos la necesidad. Mi conexión con él está más allá de las palabras, sé que le amo con todo mi corazón y que estaremos juntos durante muchos años más gracias a los largos meses que estuvo bajo mi ojo de estudio. Hice pruebas, investigué, recordaba los pergaminos que Konan me había entregado de Orochimaru y lo apliqué. Por ahora está dando resultado, Itachi no recuperó totalmente su visión pero sigue siendo un gran ninja al que admiro con devoción.
Guardo un bonito recuerdo de la vez que estuve en Akatsuki, sobre todo de Konan. No hay conflicto entre nosotros ya que prometieron estar en paz con Konoha "por ahora" y eso fue suficiente. Durante una misión en el País de los Ríos vi a una chica con unas alas de ángel que se escabullía, creí ver una sonrisa por su parte pero nunca pude estar segura de ello.
Digamos que mi vida como kunoichi va por buen camino".
- ¿Y qué te parece? - preguntó Sakura.
Itachi le sonrió y le besó la frente.
- Así que me amas - afirmó.
- ¿En serio te quedaste sólo con eso?
Él hundió sus cejas y apoyó la cabeza en el suelo.
- Yo también te amo, Sakura.
Sakura se sonrojó al escuchar esas palabras y le abrazó.
