"Es una sorpresa…"


Finalmente su día escolar termino, como si se tratara de un milagro sus matones no se molestaron en esperarlo como siempre, quizás ese día no tenían ganas de molestarlo.

Todos en el aula ya se habían marchado, él era el único que quedaba.

Se recargo en su asiento, se estiro un poco y después procedió a estirarse.

Por alguna extraña razón se siente muy cansado.

De hecho últimamente se ha sentido, de alguna manera extraño.

—¿De qué estás cansado, dame-Tsuna? —Cuestiono una voz profunda, claramente se estaba burlando de él, solo por esta vez no contestaría. No quería correr el riesgo de que alguno de sus compañeros entrara y lo encontrara hablando solo, no señor, ya tenía suficiente con su apodo de "dame", por el momento no desea tener otro sobrenombre.

Negó con la cabeza y guardo sus cosas.

Al ir pasando por el salón de profesores no se sorprendió de que todavía algunos se encontraran en el lugar, por un segundo volteo, dos siluetas se encontraban hablando con el tutor de la clase.

Se encogió de hombros, no tiene nada que ver con él.

A paso lento salió del instituto, por un breve momento pensó en que tal vez pueda ir a la vieja iglesia, pero no tenía una razón verdadera para ir, quizás sea nuevamente la voz del demonio tratando de convencerlo de que haga por él.

Al llegar a su hogar no se molestó en intentar avisar, pues su madre le informo que no llegaría hasta pasada la media noche.

Dejo su mochila en su habitación y bajo al comedor, cenaría y después tal vez jugaría algún videojuego o leería algún manga, aun no lo ha decidido.

Espero pacientemente a que le horno terminara de calentar su comida, a veces se siente muy solitario cuando su madre se tiene que marchar por toda la tarde y no la ve hasta el siguiente día. Pero supone que eso está bien, si su madre no saliera lo más probable es que se sintiera aburrida estando encerrada en casa con él.

Ahora que lo pensaba. ¿Qué es lo que hacía su madre? ¿Platicaba con algunas amigas? ¿Tiene amigas? ¿Tiene un trabajo secreto? ¿Visita lugares prohibidos? Tal vez luego le pregunte.

Saco el plato de comida y lo coloco en la mesa, poco después comenzó a comer, el silencio reino la habitación.

—Reborn. —Espero pacientemente a que el demonio respondiera. No perdía nada hablando con su demonio, ¿verdad? Además, era mejor eso que volver a estar viviendo en el agonizante silencio—. ¿Tienes enemigos? —Pregunto vagamente, el recuerdo de aquella voz todavía está presente en su memoria.

—Descuida, dame-Tsuna, mientras yo esté aquí ninguno de ellos te podrá tocar… —Comento muy tranquilo, por algún extraño motivo el tono siempre burlón del demonio no se encontraba… Acaso, ¿lo estaba diciendo enserio…?

Un suave toque en su mejilla provoco que su corazón se acelerara, aborrece al demonio, siempre lo molestaba dándole suaves caricias en sus mejillas.

El carmín comenzó a teñir, ah, detesta lo fácil que se sonroja.

—¿Sabes? Eres un ser bastante atractivo… —Comento tranquilamente, necesita que el demonio se sienta avergonzando por su comentario.

—Lo sé. No necesito que me lo digas. —Declaro orgulloso.

Ah, aún sigue siendo incapaz de entender cómo funciona la mente del demonio.

—Pero lo narcisista te lo quita… —Finalizo su comentario, bueno si no podía conseguir que se avergonzara al menos podía hacer el intento de bajarlo de las nubes.

El demonio guardo un extraño silencio, aparentemente lastimo su orgullo, bueno en cierta manera se lo merecía por ser tan cruel con él.

Llevo otra porción de comida a su boca, nuevamente se formó el silencio.

—Entonces, ¿significa que estás dispuesto a salir conmigo? —Interrogo con cierta burla, pero aun así era capaz de sentir cierta felicidad y orgullo en su tono.

—¡Por supuesto que no! —Grito alterado y se colocó de pie, tocio un poco en el proceso, se estaba ahogando. Cuando finalmente recupero el aliento se dejó caer en la silla, tiene que terminar de cenar.

Reborn tarareo un momento—. Bueno, supongo que puedo tomarme el tiempo para que te enamores de mí…

—Ya te dije que no, jamás estaría con un demonio. —Frunció el ceño, no espero que Reborn fuera tan persistente con ese tema, es decir, jamás lo fue con las otras cosas que le ha preguntado.

Acaso, ¿¡el demonio se enamoró de él!? Eso es imposible, sin embargo, si lo pensaba detenidamente Reborn le coqueteaba a su manera y se burlaba de él en el proceso.

—Eso ya lo decida el futuro… —Fue lo último que se escuchó del demonio por ese día.

Tsunayoshi negó levemente, no podía dejarse engañar por aquel ser.

Tiene que ser fuerte.

No puede caer tan fácil con esos trucos.

Reborn se lo dijo claramente aquella noche.

Lo único que le interesa y desea de él es su alma.


Otro nuevo día inicio, el sonido de su alarma resonó en toda la habitación, quiere dormir más, estiro su brazo nuevamente, deseando poder apagarla, pero nada. No toco nada.

—Reborn, eso es molesto… —Gruño un poco antes de tener que pararse a buscar su despertador, en verdad el demonio se comporta como un niño pequeño.

Tras una larga búsqueda se rindió, se dejó caer unos minutos en su cama, quería volver a dormir, pero sabía que no podía, tiene que ir a la escuela.

El inconfundible sonido de su alarma sonando resonó en su habitación.

Gruño un poco antes de volver a ponerse de pie y caminar hasta el ropero. Tuvo que sacar algunas playeras para dar con el despertador, sin embargo, no había nada y el despertador desapareció.

En verdad, en verdad se está cansando de todo.

—¡Reborn! —Grito sin pensar. De inmediato se cubrió la boca, temiendo que su madre lo escuchara y cuestionara.

Escucho una carcajada burlona antes, a veces quería golpear al demonio.

Dejo escapar un suspiro de frustración y después se cambió de ropa, tarde o temprano va encontrar el despertador.

Cuando se terminó de poner el uniforme bajo a la cocina, se le hizo raro que su madre no lo hubiera regañado por gritar tan temprano.

Mas no encontró a nadie, solo unos platos que seguramente son su desayuno. Tomo asiento y lentamente comenzó a desayunar, no es la primera vez que lo hace…

Dejo escapar un suspiro antes de comenzar a revisar su celular. Nada nuevo, hasta que una notificación llamo su atención. Era un mensaje de un número desconocido.

"¡Ten un buen día, Tsu, regreso en la noche!"

Ah, no va a ver a su madre esa semana…

Aunque no los pudiera ver, si fue capaz de sentir como unos dedos levantaron su barbilla,

—Tu mirada de desesperación mezclada con decepción me está seduciendo, dame-Tsuna —Comento emocionado el demonio, Tsuna de inmediato aparto su cabeza.

No tiene ganas de discutir.

Y aunque no quiera admitirlo, Reborn tiene razón, se siente decepcionado.

Termino de comer, sujeto su mochila y salió de su hogar.

Nuevamente se siente solo, aunque ahora que lo piensa faltan menos de tres meses para el cumpleaños de su madre, ella suele evitarlo cada vez que se acerca su cumpleaños.

Negó levemente, no tiene motivos para quejarse, ser pesimista no cambiara el hecho de que su madre lo va a evitar durante las siguientes dos semanas.

Puede afrontarla, reclamarle por evitarlo, sin embargo, es incapaz de hacerlo, no tiene el valor suficiente para echarle en cara que lo ha dejado solo.

Mas nuevamente no siente que tenga el derecho, él también la ha ignorado cuando quiere hablar con el…

Suspiro derrotado.

Tal vez en un futuro decida hablar de eso.

Tan medito estaba en sus pensamientos que ni siquiera noto que choco con alguien hasta que se encontraba en el suelo.

—Fíjate por donde caminas… —Reclamo la otra persona, se encontraba furiosa, pero al ver quien fue sonrió macabramente.

Tsuna tembló ligeramente, no pensó encontrárselo tan temprano. Por breves segundos juro escuchar la risa de Reborn.

—Oh, pero si eres tú, dame-Tsuna. —Dio media vuelta, él se siente enojado y necesita iniciar su día escolar, no necesita que otra vez llamen a sus padres por intentar golpear a su profesor.

El castaño quiso desaparecer, ni siquiera tiene el valor para nombrar a su acosador.

El matón alzo su puño, preparándose para golpear al menor en medio de la calle. Sawada cerró los ojos, preparándose para el impacto.

Minutos más tarde los volvió abrir, el matón se encontraba en el suelo sosteniendo su estómago, su expresión de era de completa irritación, nada complacido de que alguien lo hubiera detenido.

Entonces se dio cuenta, no estaba solo, una persona se encontraba delante de él, su expresión de desdén provoco que se pusiera de pie.

No desea tener un nuevo matón del cual cuidarse. Dio un paso atrás, pero choco con otra persona, era muy alta y poseía una sonrisa amigable, pero su ceño estaba fuertemente fruncido.

—Esto no acabo, dame-Tsuna… —Escucho las palabras de su matón. Al parecer no va a regresar a su hogar completamente ileso.

—¿Te encuentras bien? —Pregunta la persona que de seguro detuvo al acosador.

Tsuna asintió y se alejó un poco de aquel par, la dura mirada del pelo plateado lo está poniendo nervioso.

—¿Cómo te llamas? —Cuestiono la otra persona.

Sawada dudo unos segundos—. Sawada Tsunayoshi…

—Encantado de conocerte, Tsuna. Soy Yamamoto Takeshi. —Su sonrisa se amplió aún más, como si el hecho de que el castaño les hubiera dicho su nombre fuera como un regalo.

—Gokudera Hayato. —Respondió vagamente, sin dejar de observar al de menor estatura.

Sawada se sintió más incómodo, la risa de Reborn se detuvo y guardo un extraño silencio. Eso no era nada común en el demonio.

—Muchas gracias por salvarme… —Fue honesto, nadie se atrevido a defenderlo desde que tiene memoria, bueno, su hermano es su la excepción.

—No hay problema. —Le restó importancia Takeshi, quiere conocer mejor al pequeño castaño, tiene el presentimiento que serán buenos amigos—. Es lo que hacen los amigos.

Tsuna asintió, sintiéndose extrañado por aquella declaración, ¿así se siente querer tener un amigo? No lo sabe. En verdad quiere alejarse de aquel lugar—. Yo… Creo que es mejor que se alejen de mí, así no se meterán en problemas…

No se molestó en recibir una respuesta, simplemente se alejó lo más rápido posible de aquel lugar, está actuando como un cobarde.


Las clases continuaron después de que el profesor titular presentara a las personas que lo salvaron, bueno, al menos eso confirma que ellos eran las personas que vio el día anterior platicando con el profesor.

Finalmente llegó la hora del descanso.

Sujeto su mochila, busco brevemente su bento, ah, lo olvido…

Bueno, al menos puede dormir…

Sin perder más tiempo coloco sus brazos sobre su escritorio, trataría de dormir e ignorar aquel par de miradas.

—Tsuna, ¿podemos hablar? —Pidió Yamamoto, preocupado por el comportamiento del castaño.

Sawada fingió no escuchar nada, nuevamente fingirá no escuchar los comentarios sarcásticos y burlones de sus compañeros, fingirá que los comentarios de Reborn sobre su patético intento de dormir. Va a fingir que todo está bien.

Una mano sobre su hombro ocasiono que se tensara, ah, ya se terminó delatando.

Con mucha lentitud se estiro, tallándose los ojos un poco.

—¿Sucede algo? —Interrogo inocentemente Sawada.

Takeshi miro unos segundos a Hayato, compartieron una mirada, algo tramaban.

—¿Podemos hablar en privado? —Una pequeña sonrisa le dio.

Tsuna no muy convencido asintió. Su cuello ya le está doliendo. Nuevamente fingió no escuchar los hirientes comentarios de sus compañeros. Poco después los comenzó a seguir, tenía el breve pensamiento de que ellos querían ir a los límites del instituto y fue así.

Al llegar a su destino guardaron silencio.

Ninguno decía nada.

Hasta que…

"Ellos son muy aburridos…" Comento sarcásticamente Reborn, no conocía aquel par, pero tiene el presentimiento de que serán un par de obstáculos para el futuro.

—No lo son… —Susurro Tsunayoshi. Al sentir las miradas sobre él se avergonzó, ah, no debió responder a Reborn—. Lo siento... Por favor, ignoren lo que acabo de decir… —Sus mejillas se tiñeron de carmín, ah, metió la pata.

Por unos instantes pensó que aquel par se marcharía y lo llamarían loco, sin embargo, no sucedió, lo miraron confundidos un par de segundos antes de reír.

Si, Tsuna se encuentra muy confundido por la repentina acción de aquel par. Era su momento de regresar a intentar dormir.

—Bueno, si no tienen nada que decir… Creo que volveré a clases… —Murmuro y dio un paso atrás. Todavía está pintando de rojo.

—No, espera Tsuna… —Takeshi lo detuvo mientras se limpiaba algunas lágrimas. Hace mucho tiempo que no se reía así, se escucha raro, pero a pesar de que no fue la gran cosa, se sintió bastante bien, cómodo, en un hogar.

Tsuna se detuvo. Soltó un gran suspiro, no pierde nada con escucharlos un momento, ¿cierto?

—En realidad, tú no causas problemas, Tsuna. —Comento algo que pensó desde el primer momento en que vio al castaño.

Sawada recordó el breve encuentro de la mañana—. Eso no…

—Es cierto, tu nunca causarías problemas… —Afirmo la otra persona, Hayato, una sonrisa de tranquilidad mostraba.

—¿Cómo lo saben? —Cuestiono sin pensarlo, no entiende porque ellos son tan amigables con él, él no es el más popular, no tiene amigos, siempre causa problemas—. ¿Cómo están tan seguros?

—Por tu hermano. —Aclaro con nostalgia, como si tuviera algún recuerdo con aquella persona.

—Por Ieyasu… —Completo Hayato con orgullo.

Tsuna se quedó mudo, le cuesta trabajo respirar, todo va más lento, pero a la vez tan rápido.

Se siente mal.