Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia sí.
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—No soy admiradora de Gilbert Blythe.
Su declaración de infancia fue certera, fría e insistente, como si no solo tratara de convencer a su grupo de amigas, sino también a ella misma; pero había dicho la verdad, porque en aquel momento solo podía ser eso y nada más.
Habían hecho una tregua cuando el joven en cuestión se marchó del pueblo, y si bien no se volvieron muy cercanos una vez hubo vuelto, llegaron a hacer crecer una amistad… pero existía algo que simplemente no le gustaba que le gustara en él. Gilbert Blythe era demasiado listo para ser un muchacho.
Con la llegada de la adolescencia comenzaron a resultarle un poco desagradables su sonrisa torcida, la manera en la que tensaba la mandíbula cuando se ponía serio y sus brillantes orbes verdes; le incomodaba perderse en ellos más de lo normal y la sensación de caer de rodillas al suelo cuando lograba zafarse del encanto.
Detestaba la forma en la que se había movido al bailar con ella en aquella única ocasión, cómo la hizo girar al compás de la música y la manera en la que sus rizos morenos le seguían el paso, coronando su cabeza estúpidamente perfecta. La confundían— y la confusión le irritaba— las emociones que él despertó en ella tan atrevidamente, sin previo aviso y mucho menos sin su consentimiento.
—No soy admiradora de Gilbert, chicas, recuérdenlo.
—¿De verdad? —Ruby arqueó una ceja rubia, no muy convencida, después de apartar por fin su atención de Moody.
—Sí —aseguró, mirando al pelinegro leer atentamente la hoja de cantos de la iglesia de ese domingo—. Somos buenos compañeros-rivales de clase y lo seremos hasta que vayamos a la universidad.
"Sigue sin haber espacio para más".
No lo había, ni siquiera para el pálido color azul de las venas que se le marcaban exquisitamente en los brazos y manos cuando se arremangaba la camisa al cortar madera, ni para la forma en la que la ropa le quedaba como un guante, mucho menos había espacio para el atractivo ceño fruncido que se apoderaba de su rostro cuando se concentraba en estudiar.
No admiraba el sonido de su voz, tan calmada, musical e inigualable, y tampoco era admiradora de la perfecta armonía de sus rasgos: la nariz distinguida, los labios proporcionales y las cejas pobladas. Desde luego tampoco encontraba digno de admirar su risa, sus manos grandes cuando las batía al aire en esos momentos donde expresaba su opinión, le desagradaba cómo se veía con el gorro torcido que se ponía durante el invierno y cómo el frío de este le sonrojaba las mejillas y la nariz al jugar sobre el hielo, tan ágil.
—Buenos días —saludó Gilbert, entrando al salón de clases—. Anne.
La pelirroja se obligó a sostenerle la mirada, verde contra azul, en una lucha incesante de quien despertaba primero del embobamiento.
—Buenos días —carraspeó Diana, aguantando una risa.
El moreno parpadeó, sus labios bailaron durante un segundo, inseguros sobre si sonreír o no, optando por la primera opción y sonrojándose un poco, manchando de rosa las mejillas pálidas como la fresca nieve de invierno. El joven se disculpó mientras procedía a colgar su bufanda, gorro y abrigo antes de entrar.
—Entonces…
—No soy admiradora de Gilbert Blythe, Diana, no lo soy.
—Pero yo no iba a…
—No lo soy.
No lo era.
Cortito como las temporadas de AWAE. Ya que la renueven y nos muestren todo lo que puedan sobre ellos. Aun no supero el shirbert ¿Y ustedes? Pueden decírmelo en un review, si gustan.
Harry de 2022: Me tardé en dejar esto por aquí, espero que el fandom no haya desaparecido o algo.
Entonces qué… ¿Review? ¿No? Ok.
Love, Harry.
