En un principio no sabia de sus sentimientos, era una epoca donde no sabia que lo que sentia -o mas bien negaba- era amor. Pero, indudablemente hacia cosas que jamas haría y menos por personas que consideraba plebeyas.
Pero ahi estaba, defendiendola, protegiendola y... pensando en ella.
Pensaba mucho en ella y a pesar de que sus pensamientos se contradecian entre si. Eran mas honestos que su boca.
Pensaba que era muy linda.
Pensaba que queria tocarla.
Pensaba que quería abrazarla.
Pensaba que queria besarla.
Pensaba que quería pasar mas tiempo con ella.
Pensaba en sus planes para invitarla en una cita.
Pensaba en declararse.
Pensaba en su respuesta afirmativa.
Pensaba que lo golpearia si le decia sus sentimientos por ella.
Pensaba en ese chico que le coqueteo.
Pensaba en matar a ese chico.
Pensaba en sus incontralables celos.
Pensaba en las duras palabras que le decía a Anya solo por ocultar lo que verdaderamente siente.
Pensaba en sus lagrimas.
Pensaba en su propia cara roja, en sus acelerados latidos y mariposas en el estomago con solo la mención de su nombre.
Pensaba en no querer quedar delatado por lo muy obvio que era.
Pensaba en sus torpes disculpas.
Pensaba en su hermosa sonrisa.
Pero sobre todo pensaba que algun dia le diria lo que verdaderamente pensaba de ella.
Lo que nunca penso es que Anya estaba leyendo cada uno de sus vergonzosos y pateticos pensamientos sobre ella... durante años.
