AU (Alternative Universe)
—¡Qué bueno verte aquí de nuevo, Hokuto-chan!
Y ahí estaba Hokuto, en un pequeño bar ubicado entre las calles más escondidas de Tokyo.
Eran las 11 de la noche, y se encontraba en un lugar donde no debería estar por ser menor de edad. Sin embargo, después de toda una vida siendo controlada por su familia, obviamente iba a disfrutar de los lujos que da ser parte de la prestigiosa familia Sumeragi. Con solo mostrar el broche del emblema familiar en la entrada, nadie le negaría nada.
Cada vez que iba de visita, se sentía excitada. La adrenalina que experimentaba era comparada a los pequeños toques eléctricos que le dan a uno cuando se comete una travesura.
—¡El gusto es mío, Sei-chan! —alegremente se sentó en el pequeño banquito giratorio que daba a la barra, mientras Seishiro, el bartender, le preparaba una malteada, bebida que siempre pedía cada vez que iba ahí. Algunas veces probó el alcohol, pero tenía una "lengua infantil" y los sabores picantes y amargos no le iban, mucho menos a una chica tan linda como ella.
Ese día, vestía una falda holográfica corta que dejaba al descubierto sus finas piernas, traía un crop-top cruzado blanco que hacía con juego de la falda y un rompevientos azul holográfico que, con las luces de aquel bar, resaltaba mucho más. Tenía muchas pulseras y unos aretes de cadena que le quedaban muy bien, además de los lentes en forma de estrella que estaban en su cabeza y el deseable lip-gloss de cereza en su boca.
Ese era su lugar favorito, un lugar que había conocido por casualidad pero que agradecía con todo su corazón haberse decidido a entrar. No era como otros, tenía esa chispa que la hacía volver cada cierto tiempo.
Cuando se entra, te recibe un extenso pasillo adornado con luces rojizas, aludiendo a la entrada de una nave espacial, esas que aparecen en las películas de C-Fi que a Hokuto le gusta ver. El pasillo se desvía para los baños y la antesala, en esta última, cambia agresivamente la iluminación y, por ende, el ambiente. Las luces son violetas y azules, dándole una sensación más relajada, pero no menos fantasiosa que la anterior; ahí está la barra y más al fondo hay otra habitación, donde están los juegos y el entretenimiento del bar.
Hokuto había ido ahí varias veces, pero siempre encontraba más entretenido platicar con el bar-tender y hacer una que otra travesura.
—Aquí tienes —dijo Seishiro poniendo su malteada frente a ella.
—Gracias.
—Hoy te ves muy linda —lanzó. Seishiro no era de quienes se andaban con rodeos y eso a ella le encantaba.
—Me lo puse especialmente para ti —cruzó las piernas y se recargó en la barra con una mirada juguetona.
—Tú y yo sabemos que sueles ponerte tu ropa más linda para sentirte mejor después de un mal día —también era de sus talentos leerla, tal y como se lee un libro abierto—. ¿Qué pasó?, ¿Cómo le fue?
Hokuto se derritió en su asiento viéndose atrapada, debía confesar que Seishiro era la única persona con la que podía abrirse, tanto anímicamente como…
—Hoy fue un día fatal para él, para empezar…
[…]
Lo habían puesto contra la pared. Linda manera de empezar un viernes.
—¡Maldito rarito, deja de traer tu tonta cara al equipo, ¿Qué no ves que me relacionan contigo?! ¡Qué asco!
Para su mala suerte (tanto de él como de su victimario) no podía hacer nada, si no entregaba esa tarea estaría reprobado. Ya había hecho de todo, incluso había pedido un cambio de equipo, pero se le fue negado. Además, ni siquiera habían quedado en una casa (como otros equipos comúnmente hacen) porque su compañero creía que el gay lo amarraría a una silla y se lo cogería contra su pobre voluntad.
Porque sí, Subaru Sumeragi es gay. Y para sus compañeros gay es igual o peor que un pederasta vestido de Barney afuera de una primaria. Enserio chicos, ¿Qué tienen en la cabeza?
Un golpe en las costillas fue lo único que le alcanzaron a dar antes de que la chicharra sonara y lo salvara de otra golpiza.
[…]
—¡Es que me desespera! —gritó Hokuto, golpeando la mesa— El padre de ese imbécil está en la cárcel por vender drogas a niños ¡¿Y tiene las pelotas para decir que Subaru es inmoral?! Enserio, ¡Que ese tarado se busque una novia o alguien más a quien molestar por que un día de estos llevaré un tacón y se lo enterraré en su cabeza de globo!... ¡Ah! Perdón… —Hokuto había apretado tanto su malteada que había derramado un poco.
—No te preocupes —dijo Seishiro con una sonrisa que hacía a Hokuto derretirse—. Pero creo que deberías reconsiderar lo del tacón. Te pueden expulsar y tu familia no estaría muy feliz.
—Mi familia nunca está feliz con nada de lo que hago, es más ¡Con nada de lo que Subaru o yo hacemos! ¡¡Los detesto!!
Seishiro nada más sonrió con algo de pena. Puso una cereza extra en el vaso de la chica mientras le regalaba un guiño, haciéndola sonreír.
—Fue un inicio de mierda, si me lo permites, ¿Qué más pasó?
[…]
Estaba escribiendo en su libreta aquello que decía el profesor, tratando de ignorar la mancha café en la hoja arrugada de su cuaderno. Uno de sus compañeros le había hecho el "favor" de decorar sus libretas tirándolas a un charco enlodado, para su mala suerte, los apuntes y las firmas que había allí no podían reemplazarse, así que se veía obligado a seguir usándolos ¡Desperdició toda una noche secándolos con una secadora de pelo!
Estaba cansado de su situación y, aunque, una parte de él quería quitárselos de encima de una vez por todas, la realidad es que sí causaba problemas sería una mancha al apellido familiar. Porque los Sumeragis debían ser perfectos en todos los aspectos y el hecho de que fuera gay le restaba puntos a los ojos de su familia.
Fue descubierto hace dos años atrás, cuando estaba besándose con un chico detrás de la escuela. La típica historia del chico que se supone te ama, te besa, los descubren, le teme a la sociedad y te deja toda la responsabilidad a ti; de seguro has visto una historia de esa. En cualquier programa exitoso de tele abierta encontrarás un capítulo sobre ello. En fin, Subaru, el gay, manchó el nombre familiar y se ganó un boleto gratis a las golpizas, las bromas y los trabajos en equipos de una persona, situación a la que se enfrentó en ese momento.
La profesora de artes había pedido que hicieran el retrato de otra persona, por lo que debían estar en parejas. De inmediato todos huyeron.
—Seguro tiene SIDA —escuchó susurrar a una de sus compañeras.
—Que asco, no nos lo vaya a pegar.
Otro auto-retrato a su carpeta de artes.
[…]
Las mujeres estaban jugando voleibol, los varones fútbol, o bueno… una variación del fútbol. Las clases de deportes eran otro problema. Desde que lo encerraban en un cubículo de las regaderas para que nos los viera cambiarse (Porque la vista de un gay te hace gay, algo científicamente comprobado por las dos ratas de la sala de ciencias) hasta la hora en que lo elegían de "portero", mientras su profe iba a revisar el itinerario de clases con la profesora de música en el almacén de deportes.
Existe un evento que, algunos historiadores, describen como la tregua de treguas. Fue en 1914 un 24 de diciembre, en las trincheras de la primera guerra mundial, donde ambos bandos detuvieron el fuego para darse el abrazo de navidad y jugar fútbol entre ellos ¡Vaya que Jesucristo se había lucido! ¡¡Su nacimiento deshizo una guerra!! En esta ocasión pasaba algo parecido, los equipos que se supone jugarían uno contra el otro se unían para llenar de balones a Subaru ¡Aleluya Subaru, lograste unir a dos equipos contrarios en un lazo de odio injustificado!
Subaru solo podía hacerse bolita y esperar a que dejaran de golpearlo, aunque lamentablemente un mal golpe en la cara le había sacado sangre.
En la enfermería, la enfermera chasqueó la lengua al verlo ahí. Para sorpresa de nadie, Subaru la visitaba más que su exmarido y sus hijos y eso la ponía de malas. Le señaló la camilla con la mirada para que se sentara, le dio de mala gana un hielo y un pañuelo para su nariz. Lo dejó ahí sentado mientras seguía limándose las uñas.
—Joven Subaru Sumeragi, favor de ir a la sala de profesores. Joven Sumeragi, favor de ir a la sala de profesores.
Subaru cerró los ojos, resignado. Solo faltaban algunas horas para salir de la escuela. Solo hablaba de lo que quisiera hablar su profe (probablemente otro regaño hacia su persona) una clase más, la golpiza de la salida rutinaria y tendría un fin de semana libre para él solo, pues su abuela saldría del país.
Dicho y hecho. En la sala de profesores solo le esperaba la típica charla de "Debes integrarte", "¿Has pensado en un tratamiento para tu problema?" "¿Qué opina tu familia?" ¡Dios! Su familia opinaba que él era un asco, sus compañeros opinaban que era un asco y ¡él opinaba que era un asco!
[…]
—¡¿Cómo que un tratamiento?! Ese tipo se hace llamar profesor y cree que yendo a un seminario donde te encierran y te ponen audios Zen que te repiten "Ser gay es malo" "Ama al sexo opuesto", se arregla el asunto. De esos lugares, lo único que obtienes es una playera de "ExHomosexual" y, una foto con un montón de desconocidos que en tu vida volverás a ver. Por supuesto que nada de esas estupideces te hará cambiar tus preferencias sexuales, ¿Cuál es su maldito problema?
Seishiro se rió divertido y enternecido por el berrinche de Hokuto, estaba limpiando unos vasos. Hokuto siempre llegaba a altas horas de la noche ya que era cuando podía escapar de su insufrible abuela, afortunadamente siempre llegaba a tiempo al cambio de turno de Seishiro, por lo que, ambos podían darse sus escapadas. Algo que estaba mal, porque una jovencita de 18 años con un hombre de 27 si era algo serio (Por lo menos, no la conoció vestido de Barney afuera de una primaria, eso ya era ganancia)
—¿Y después?
—Después tomó la clase de historia, salió de clases, lo golpearon y tuvo que regresar a casa a escuchar otra vez a la abuela —se inclinó, dejando su frente pegada a la mesa y gritó, entre dientes, de frustración.
Seishiro se preocupó al escuchar eso último y salió de la barra para sentarse al lado de ella. Con delicadeza alzó su rostro haciendo que ella hiciera una mueca de dolor.
—¿Te duele mucho?
—Algo, pero la ventaja de que pase a casi diario, es que con el tiempo te acostumbras.
—Con el maquillaje no se nota mucho. Te ves preciosa —acarició su mejilla lastimada suavemente y ambos se sonrieron, resignados.
Hokuto amaba ese lugar por dos razones: En primera, el bar, con sus luces, hacía imposible que los moretones en sus piernas llamaran la atención, permitiéndole usar las faldas que en su casa nunca se atrevería. Además, era uno de los pocos lugares donde precisamente nadie le miraría mal por ser quien es, pues en la ciudad, escaseaban los bar's gay. Y en segunda, Seishiro. Ambos llevaban dos años de conocerse, hace un año habían iniciado algo y les iba bastante bien.
La miró como si pidiera permiso y ella solo se inclinó para besarlo con pasión. Seishiro la tomó de la cintura acercándola a él y después de besarse, la abrazó, gesto que le fue devuelto de inmediato.
Él sabía que era difícil para ella, aún más difícil de lo que fue para él.
Más que nada, porque ambos sabían que, en algún momento, durante el embarazo de su madre, algo había salido mal y Hokuto había nacido como Subaru. Suceso que el mundo nunca aceptaría. La sintió llorar en sus brazos y la separó para limpiarle las lágrimas negras por el rímel corrido. Le besó las mejillas con cariño y la tomó de las manos.
—Ya acabó mi turno, vayamos a otro lugar.
Ella asintió. Ninguno de los dos podía esperar a que Hokuto terminara la escuela media, para así poder vivir juntos y libres, como siempre debió ser.
Caso cerrado.
Hi~
Este es uno de los capítulos que más me gustó cómo quedó. Aunque a decir verdad me dió mucho coraje escribirlo, me refiero a que nunca he terminado de entender la Homo/TransFobia o sea, we, no es tu qlo, deja que la gente haga lo que quiera y métete en tus asuntos
Ay que rabia
Que quede claro que poner a Seishiro como bueno al final fue algo de último minuto, a decir verdad la idea original era de que el fuera quien difundiera fotos de Subaru trasvestido, pero cuando empecé a escribir me empecé a sentir triste por Hokuto así que ya no pude hacerlo.
Te odio Seishiro, pero por esta vez no te puse de villano
En fin, recuerden amiguitos que eres fabulosx de la manera que eres y si alguien se mete en tu camino revientale un tacón en la cabeza
Besos en sus colitas
Bye~~~
