Cuando una persona decide esfumarse de repente sin dar explicaciones de una relación amorosa, afectiva, familiar o de cualquier tipo.

AU (Alternative Universe)

Hokuto

En las salas de la policía normalmente hace frío por el aire acondicionado, aun así, en este momento hace un calor de infierno en el cuarto. Estoy sentada esperando al detective y al oficial que hablarán conmigo sobre la desaparición de mi hermano. La gotera de la cafetera es el único sonido que me acompaña.

Miro a la nada. Hace más de dos meses, mi hermano salió hacia la universidad y nunca volvió. Tal vez nunca fue a la escuela, pues en sus cajones había poca ropa y su maleta no estaba, al igual que algunas pertenencias, mi sentido común me dice que huyó, pero, ¿por qué? ¿de qué?

—Muy bien, señorita Sumeragi —el hombre regordete se sienta en la silla y comienza a leer una carpeta—, como sabrá, hemos estado trabajando en su caso desde el último mes, sin embargo, no tenemos pistas o algo contundente sobre el paradero de su gemelo. Ya hablamos con amigos, conocidos y otros miembros de la familia. Seré franco con usted, mi capitán cree que es una pérdida de tiempo este caso, todo indica que su hermano se esca…

—¡Subaru nunca haría eso! —golpeo la mesa con fuerza, haciendo al pobre hombre saltar de la impresión— Subaru no es de los que se esfuman sin decir nada, ¡Sí tenía motivos, los habría escrito en una carta o algo! ¡¡No se iría como si nunca hubiera existido!!

Entre más pasan los días no puedo evitar preguntarme sobre sus motivos o el cómo lo hizo en tan poco tiempo, había muchos cabos sueltos en su desaparición, si planeaba irse ¿por qué no llevó ningún tipo de dinero o tarjeta con él? ¿por qué dejar ropa? ¿por qué dejar algo tan básico como el cepillo de dientes? Sus lentes también estaban ahí, sé que solo los usa por la vista cansada pero aun así se me hace muy extraño.

—Lo siento señorita, el caso se ha dado por cerrado. Su hermano se ha escapado y se descartó la idea de una extracción forzada – el oficial pone en la mesa la carpeta y me la ofrece.

Me levanto de la mesa, golpeando mis palmas contra la superficie, tomo mi bolso y la carpeta y salgo de ahí azotando la puerta.

[…]

Estoy manejando hacia el departamento que hasta hace unos meses compartía con Subaru, no voy muy rápido, pero tampoco muy lento, sinceramente mi pie solo presiona el pedal de manera perezosa, sin prestar mucha atención a la ruta. Mi cabeza es un lío, había muchas cosas que no entendía y otras por las que me sentía culpable. A veces, cuando me voy a dormir, pienso seriamente si yo ocasioné que se fuera, no puedo evitar pensar que, quizá cometí los mismos errores que la abuela cometió con nosotros.

Subatu y yo crecimos en una familia estricta, nuestra abuela nos exigía ser perfectos, cosa que repercutió mucho en la personalidad introvertida de mi hermano y en mí. Me hizo crecer con un gran odio por los sistemas controladores, siempre he sido así, "salvaje" mi abuela me llamaba muchas veces así; y un día cuando cumplimos 17 nos fuimos de casa a la gran ciudad. Recuerdo ese día, estábamos listos para partir, pero Subaru me insistió en por lo menos, dejarle una nota a la abuela; recuerdo sus ojos de súplica silenciosa, su tristeza por dejarla. Por eso mismo estoy segura de que Subaru no se iría sin hacer siquiera ese gesto de amabilidad, una despedida.

Desde hace meses noté como mi hermano había cambiado, fue gradualmente, casi imperceptible, ingenuamente creí que las presiones de la escuela y las extraclases que había comenzado a tomar lo tenían estresado y cansado. Tal vez eran señales, fui muy tonta al dejarlas pasar.

¿Dónde estás, Subaru?

Freno rápidamente, haciendo a las llantas chillar. Una mujer estaba cruzando la calle, faltó poco para que mi carro quedara sellado en su cabeza. Respiro agitadamente, en verdad me espantó demasiado la idea de atropellarla. Seco mi frente con mi manga y me recargo en el volante un rato. Tengo que encontrarlo, tengo que encontrar a mi hermano.

[…]

Hay ruidos en la habitación de al lado, o bueno, imagino ruidos en el otro cuarto. Desde que Subaru desapareció no puedo dejar de escuchar sonidos provenientes de su alcoba en las noches, es como si fantasmas del pasado se hubieran quedado atrapados en las paredes y repiten las escenas una y otra vez, de cuando él estaba aquí. Muchas noches me levanté a asegurarme que no fuera él, y acerté, no había nadie en ese cuarto vacío, pero aún después de cerciorarme de ello, no pude dormir, las pesadillas me atormentaban. Sueños en donde Subaru me culpa y se va, sueños donde es secuestrado, sueños donde algo malo le pasa.

En las noches solo me queda abrazar mi almohada esperando al sol. Donde sea que esté mi hermano, ambos vemos los mismos rayos solares, de eso estoy segura y me mantiene todavía con energías de seguir. Intento no pensar en la segunda posibilidad, esa en donde Subaru ya no puede apreciar el sol como yo, esa en donde ya nunca podrá volver, me aterra, me atormenta.

Resignada a no dormir, me levanto y me sirvo una taza de café. ¿Debería rendirme? ¿Debería aceptar lo que la policía me dijo y seguir? Cada vez me inclino más a esa idea, hasta que escucho algo caerse en la habitación de mi hermano.

Corro sintiendo la adrenalina en las piernas, tal vez él está ahí. Al llegar, solo encuentro la ventana abierta y el viento entrando por montones. Suspiro decepcionada, cierro la ventana y me siento en la cama. Escucho un sonido extraño y con temor miro debajo de la cama.

Unos ojos… Ojos amarillos.

Grito cuando el gato sale debajo de la cama y corre para saltar hacia el buró y de ahí hacía la parte de arriba del ropero. Me gruñe y se eriza mientras se mete cada vez más profundo en el closet.

Me quedo ahí sentada y tomo mi cabeza entre mis manos. Tal vez los ruidos del cuarto siempre fueron del minino intentando entrar, aunque, nunca había notado el detalle de la ventana… pero, pensándolo bien, ayer estaba cerrada. Levanto la mirada y lo veo a la defensiva. Me paro y extiendo los brazos hacia él.

—Ven gatito, ven —la casera no permite animales, por esa misma razón Subaru, a pesar de amarlos, nunca pudo tener una mascota. Por ahora, solo le daré un poco de leche y lo dejaré ir—. Baja, no te haré daño.

El gato me gruñe más y agresivamente se mete al mueble, tirando una caja del armario y desparramando todo su contenido.

—Oye no destruyas cosas ni hagas mucho ruido, nos van a regañar —me acerco más y pateo sin querer la caja. Es extraño, nunca había visto estas cosas—. Espérame aquí, ahorita vuelvo.

Voy por leche y un poco de atún y lo pongo en el suelo, esperando a que se digne a bajar. Prendo la luz y me dispongo a recoger la caja. Para mi sorpresa era una caja con fondo doble, ideal para esconder cosas ¿por qué Subaru tendría algo así? Son cartas y regalitos.

"Feliz día de aniversario"

¿Mi hermano tenía novio? Nunca lo mencionó, es extraño, siempre supe que era gay, así que no veo por qué ocultarlo, ¿Quién podría ser?

Me dispuse a ver las cartas, cartas de amor escritas con una letra distinta a la de mi gemelo, de seguro eran de su pareja, aunque me da un poco de nervios la manera en las que están escritas, siento que son poco cursis, poco convencionales a lo que esperas en cartas de amor. Están escritas en cursiva y en sobres cuidadosamente hechos a mano, Subaru se aseguró de mantenerlos intactos. El gato baja y come el atún, me aventuro a acariciarlo y al ver que no me araña, sigo mimándolo con una mano, mientras con otra sigo pasando los papeles. Pongo especial atención en las fotos, pero solo son de Subaru en varios lugares. Me pregunto si las habrá tomado su novio, pero de inmediato estoy segura de que las tomó él, pero, ¿por qué no sale en ninguna? Me frustro y llego a una en especial que me hace perder el aliento. Es Subaru sosteniendo en brazos al mismo gato que estoy acariciando.

El gato trae collar, el mismo que el de la foto. ¿Subaru lo adoptó? ¿Es suyo?

—Así que viniste a buscarlo ¿eh? A tu dueño —hablo como si el minino me entendiera—. Estamos en las mismas, compañero, estamos en las mismas.

El gato ronronea y se recuesta en mi regazo. Y yo sigo viendo las fotos. Decidida, me levanto, asustando al gato y voy a mi cuarto por la carpeta que el detective me dio. Si ellos ya no van a buscarte, yo te buscaré hermanito, ya tenemos una pista.

[…]

Esconder un gato no es muy sencillo, más porque este rufián es un latoso que siempre anda destruyendo cosas, con razón Subaru lo dejaba afuera. Pronto descubrí que el gato se las arreglaba para abrir ventanas por sí mismo, ahora el tema de la ventana ya tenía una explicación. Un gato listo.

Mi pequeña investigación me llevó a deducir dos cosas: una, no soy la única que no sabía de su novio. A todos los interrogados les preguntaron precisamente eso, y ninguno sabía. No me sorprende, pues Subaru no es de muchos amigos. Y dos, descubrí que había comenzado a hacer horas extras en el trabajo desde hace un tiempo, exactamente cuando sus "clases extra" comenzaron. ¿Para qué trabajar de más? ¿Para qué necesitar dinero? O tal vez no era el dinero.

—Hum —sobo mi cabeza. La música relajante del Café me marea, pero el Late de aquí es excelente y necesito cambiar de aires si quiero llegar a algo.

Piensa Hokuto, piensa. Piensa Hokuto, piensa. Piensa Hok…

—¿Hokuto?

Alzo la vista y es Karina, una amiga del trabajo. Sonrío por mero instinto, pero sinceramente no esperaba encontrarla aquí.

—Hola, Karina, ha pasado un tiempo, ¿no?

—Si, desde que cambiaste de turno ya no te veo mucho.

—Si, tuve que hacerlo ya que estoy atendiendo otras cosas y ya no me acomodo por las tardes.

—Es una lástima, nos hacen mucha falta tus pláticas mañaneras.

Karina inició una conversación de esas que hace tiempo no tenía. Me relajo y ella no puede evitar ver las cartas que tengo debajo del ordenador.

—¡Oh! Son… —no quiero exponer a mi gemelo, así que improviso—. Tengo un admirador secreto, y me manda estas cosas, pero… no sé, no me hacen sentir enamorada del todo.

Ella las lee y se queda petrificada además de ansiosa, lo noto en su mirada; se muerde un labio y me mira.

—¿Desde cuándo te manda esto? —no suelta la carta y sigue con la mirada en el papel.

—Desde hace unas semanas, ¿Estás bien?

—Si em… creo que no deberías irte sola en las mañanas, está muy solo, le diré a mi hermano si gusta acompañarte…

—Oye enserio no te entiendo, ¿Qué pasa?

Karina, me estas poniendo ansiosa, ¡¡Ya dime que viste!!

—Em… jeje —se ríe nerviosa—, tal vez estoy exagerando mucho y bueno, tampoco es como que esté muy muy segura, pero, ¿No crees que esto suena un poco manipulador?

Me inclino junto a ella para mirar la hoja y ella lee en voz alta.

"En tus labios mil verdades, pero también mil mentiras, ambos somos el escondite del otro, aquello que el mundo se niega a aceptar. Dame tus labios, dame tus sentidos, yo sostendré tus miedos y no te dejaré caer. Hay que mentirles, hay que mentirle al mundo como los mentirosos que siempre hemos sido, porque en este mundo solo existimos nosotros. Porque esa es tu verdadera naturaleza. Las hermosas palabras de tus labios, tu gentileza falsa, ambos son tus más hermosos pecados"

—Creí que era la letra de una canción —dije sin pensar, haciendo que Karina me mire incrédula.

—Si te soy sincera, la parte en donde te dice que te entregues… no me da buena espina, creo que deberías ir a la policía, puede que este chico te acose.

—¿Por qué lo dices?

—¿No vives en un quinto piso?

—Si…

De nuevo lee en voz alta.

"Princesa capturada en un castillo de cristal, ¿Será suficiente mi corcel para llevarte? Aunque siendo modernos, deberé tomar el elevador y marcar el número de tus sentidos"

—Ay mierda…

[…]

Lo primero que hice al llegar a casa, fue ir directamente hacia las fotos a buscar algún indicio de ese sujeto. No era un novio cualquiera, él sabía lo que hacía y cómo lo hacía. Saco todas y las acomodo en la mesa. Subaru siempre fue alguien ordenado y todas las fotos tienen fecha. Las formo e inmediatamente me doy cuenta del patrón en ellas.

Subaru era muy hogareño, no le gustaba salir mucho de casa, dudo que aceptara irse, así como así. Quien fuera su novio lo invitaba a citas en lugares cercanos y poco a poco elegía lugares más lejanos hasta llegar a otras regiones. Ya sabía que era muy raro que Subaru se fuera de campamento con amigos. Tantas señales que pasé por desapercibidas.

¡No!, ¡No es momento de culparse Hokuto! ¡Tenemos que encontrar a Subaru!

Lo preparó lentamente para alejarse o más bien, a que se acostumbrara a su presencia. Ese hijo de perra es muy listo. Noto algo, algo que no había visto antes. El primer lugar al que salen es cerca del trabajo de Subaru, no se ve arreglado, en sí, puedo decir que apenas había salido de trabajar, entonces, lo veo, difuminado en el fondo, pero lo veo. Subaru está posando con la fuente, pero detrás de ella, hay un edificio adornado con espejos de metal en donde puedo ver a quien toma la fotografía, es alto y creo que tiene lentes.

Tengo otra pista.

[…]

Estoy de vuelta en la cafetería de siempre, tomo un espresso doble y busco en internet. Acabo de regresar del trabajo de Subaru y su compañera me dijo que, en efecto, un hombre alto y de lentes trabajó algún tiempo en el local. Él era un consejero de inversiones, así que no iba seguido, lo único que sabía del chico era que su nombre es Seishiro, pero nunca imaginó que entre ellos hubiera algo, siempre actuaban como si no se conocieran.

Ahora creo tener una hipótesis del porqué desde un inicio ocultaron su relación. Para ser consejero de finanzas debes tener una carrera completa y mucha experiencia, Seishiro era mucho más grande que Subaru, además de la relación de poder entre empleados.

—Esto cada vez se pone más turbio —murmuro para mí misma antes de tomar un sorbo del café.

Me había metido en un foro en donde pides opiniones de las cosas y la gente te contesta. Subí algunas cartas y todos concordaban que algo muy raro pasaba ahí; les había cambiado la historia, una donde las había "encontrado" en el baúl de mi hermano que escribía novelas de detectives, y él se había mudado, por lo que nunca supe su significado. La gente se volvió loca con las cartas y todos concordaban que entre líneas había ciertos mensajes subliminales. Muchos incluso llegaron a expresar su temor por los escritos. Hasta que una persona llamó mi atención.

"Claramente el tipo quiere secuestrar al protagonista y llevárselo para el solo"

"¿A qué te refieres?" respondo de inmediato.

"Digo, en todas sus cartas habla de tenerlo cerca y en varias menciona un lugar cálido entre la niebla"

"¡Yo también lo había notado! Dice 'entre las cortinas de la naturaleza, la suave agua que roza tu piel' ¡Habla de niebla!

"¿Pero eso dónde estaría?" insisto.

"Hay muchos lugares de Japón con niebla, amiga. Suerte buscando"

"También hay otro detalle que noté. Dice 'Nosotros contra el mundo desde el símbolo del sol'"

"¿El monte Fuji?"

"Aun así no es muy exacto, toda esa zona está cubierta con niebla" Siento que estoy cerca, pero no puedo llegar.

"Tranquila amiga, es solo una novela. Pero si quieres saber más, dice "Desde el nido a los pies de las cicatrices abiertas del sufrimiento, cerca del espejo de las lágrimas del cielo""Te mando el link, mi mamá me llama para la cena así que tengo que desconectarme. Suerte resolviendo el misterio, espero que tu hermano algún día decida retomar la novela"

Suspiro con ansiedad y me relamo los labios abriendo el enlace, Google se tarda unos minutos hasta que se abre una página de leyendas, el título: "El bosque de los suicidios"

—Subaru…

[…]

Manejo por la inestable carretera hacia mi destino. El lago Saiko, a diferencia de los otros lagos alrededor del monte Fuji, no es tan transitado debido a que está rodeado por montañas boscosas y solo algunos van a acampar, pero no se adentran demasiado, además en esta época del año casi nadie viene. Hay caminos para autos, sin embargo, muy poca gente toma esta ruta por lo peligroso que puede ser. No importa, me arriesgo.

Veo el lago y me muerdo el labio con temor, en algún punto, el bosque no me dejará seguir con el auto y tendré que entrar a pie, lo peor de esto es que dentro de poco anochecerá, y el nombre "Bosque de los suicidios" no suena muy lindo que digamos. Tengo miedo, pero Subaru lo vale.

Lo siento, siento que está cerca. Cuando éramos niños, solíamos decir que teníamos una conexión de gemelos, que uno sentía lo del otro. Y sé, sé que mi hermano no la está pasando bien, sé que está por aquí.

[…]

El bosque por fin me detiene. Saco mi mochila con mis cosas, dispuesta a acampar aquí de ser necesario. Camino entre los árboles por un rato, esperando encontrarme con algún otro campista o alguien más, pero no tengo ninguna suerte.

Sigo caminando hasta que escucho hojas crujir, volteo y de repente…

[…]

¿Dónde estoy?

No puedo ver bien, creo que estoy sudando.

Estoy muy desorientada, me duele todo mi cuerpo. Intento sostener mi cabeza, pero no puedo, estoy ¿amarrada? Me sacudo y compruebo que mis piernas y espalda están bien sujetadas, quiero gritar, pero mi boca está muy seca.

—En verdad son idénticos.

Volteo y lo miro, ese desgraciado. Él está sonriendo y yo lucho por desatarme. Miro sus manos, advierto el martillo con sangre en ellas y entiendo que lo de mi frente no es sudor, sino, sangre.

Peleo más y él parece divertirse.

—Aún en tu condición tu mirada echa fuego —se burla de mí.

—¿Por qué…? —logro preguntar con un hilo de voz.

—¿Por qué te amarre a la silla o por qué me lleve a tu hermano?

—Subaru…

—¡Oh! Él es verdaderamente dulce. Si te soy sincero fue amor a primera vista.

—Suéltalo…

—Él está libre, él quiere quedarse aquí —no maldito, lo estás manipulando.

—¡Suéltalo! —me muevo bruscamente, la silla se cae y saco aire con dolor.

—Eres divertida. En otras circunstancias seríamos buenos amigos.

—Deja ir a mi hermano, imbécil.

Escucho las escaleras, alguien viene abajo. Alzo la vista y lo veo. Se siente como volver a respirar después de contener el aire, cómo si lo encontrara después de jugar a las escondidas. Se ve diferente, un poco más delgado y pálido, pero definitivamente es él.

Gracias Dios. Gracias de que está a salvo.

—Mira, tenemos compañía.

Subaru se asusta y sale corriendo. Intento soltarme para ir tras él, pero no tengo fuerzas.

—Parece que fue demasiado para él. Lo siento señorita, pero me temo que no puedo dejar que te lo lleves, ni tampoco puedo dejarte ir. Hubiera querido conocerte mejor, pero así son las cosas.

Él está vivo, aún tiene esperanza. Subaru está vivo.

—Creo que este es nuestro adiós.

Subaru te encontré. Perdóname, no podré salvarte esta vez.

[…]

Omnisciente

¿Cómo sabes que alguien siente la suficiente culpa después de sus actos? Ciertamente, la misma condena no mide con la misma regla a todos los que la sufren, hay quienes sufren más, hay quienes menos, pero creo firmemente que el peor de los sufrimientos no son las cosas que se hicieron, si no, por las que no se hicieron.

La matriarca de los Sumeragi's no podía llorar, esa mujer no tenía lágrimas, pero eso no significaba que no sufriera. Sus dos únicos nietos habían desaparecido, a pesar de sus diferencias siempre los amó y los cuidó, aun cuando se fueron a la gran ciudad. Se arrepentía de las cosas que no hizo, de no haber sido más considerada con ellos, de no haber compartido más con ellos, de no haberlos escuchado. Se recriminaba por no irlos a visitar ni una sola vez.

Hace un año que no sabían nada y aunque había movido cielo mar y tierra simplemente los gemelos se habían esfumado.

La mujer ignoraba que su nieto estaba paseando en bote con su novio y su nieta estaba durmiendo en el fondo del lago.

Caso cerrado

~~~~~~

Holi~~~

Este es el final de esta mini-historia dónde pues me puse un poquito retorcida. Espero que les haya gustado.

Lamento que las notas de "Seishiro acosador" no me hayan salido tan bien, pero se hizo lo que se pudo

Y recuerden amiguitos, vean las señales, neta, cuando alguien no está bien de su cabecita se le nota. Ojo de loca no se equivoca

Besos en sus colitas

Bye~~~