Este capítulo tiene muchas cosas sin sentido, o bueno, el sentido sería que literalmente estamos hablando de drogas.
Estaba tirada en la cama, sin energías de nada, de repente todo había perdido su color y Hokuto no podía parar de preguntarse qué estaba mal con ella. Hace unos días todo estaba perfectamente bien, se sentía en paz, con muchos ánimos y ahora estaba ahí, tirada boca arriba, observando el techo, sintiéndose la peor creación de Dios. Su cabeza no dejaba de maquinar pensamientos negativos, empezaba a dudar de sus decisiones y de quien era; de esas dudas que te atacan cuando estás despierto a las 3 de la madrugada, la diferencia radicaba en que a ella la atormentaban por dos días enteros.
Se sentía estúpida por no tener ni una razón para sentirse así. A su hermano le iba bien, a ella le iba bien, todo estaba en su lugar. Tal vez algunas cosas un poquito desordenadas, pero en general todo estaba bien, excelente.
Miró con recelo su buró al lado de la cama queriendo hurgar un poco al fondo de este y sacar de su escondite secreto su preciado tesoro. Había jurado dejarlo, pero parecía lo único que la podía sacar de la catástasis en la que se encontraba. Sola y deprimida, bien podía llamar a su hermano, pero la idea de abrir el cajón era tan tentadora que se mordió el labio sin saber qué hacer.
Soy patética pensó mientras se daba la vuelta y le daba la espalda.
Pasaron literalmente 5 minutos antes de que se levantara de golpe y sacara un gritito de frustración.
Ante todo, hay que saber que Hokuto es una princesa, una reina que no le gusta tomar las cosas así porque sí, de manera que, en contraste con las pocas ganas de hacer las cosas de hace 5 minutos, estaba en su cocina sacando los ingredientes para hacer brownies. Adoraba el chocolate y los brownies eran fáciles de hacer y de guardar. Con paciencia derritió el chocolate y empezó a mezclar todos los ingredientes, incluidos ese elemento mágico que le haría olvidar sus pesares, aunque sea un poquito.
Mientras esperaba el horneado, una vocecita de culpa se hacía presente en su cabeza, se sentía culpable por no poder cumplir las promesas que hacía con ella misma. Estaría bien si fueran pocas las veces que la consumía (Hokuto estaba de acuerdo con el uso recreativo) pero ella misma debía admitir que desde hace meses se le había estado pasando un poquito. Por suerte, ella era de naturaleza animada, así que no había una gran diferencia entre la Hokuto drogada y la Hokuto normal. La variedad estaba solo en el contenido de sus pensamientos, pues cuando Hokuto se drogaba, su cabeza por fin podía estar en paz un momento, era como si se despejaran todos los pensamientos y la dejaran navegar entre nubes de colores y tranquilidad. Amaba esa sensación.
Sonó el horno y estaba ansiosa por comerlos, pero tortuosamente los dejó en una pequeña rejilla para que se enfriaran. Parecía que contaba cada segundo pues no apartaba la mirada de sus pequeñas creaciones. Los tocaba a cada rato y en el momento en el que sintió que los brownies ya no le quemaban los dedos se llevó uno a la boca.
Había que admitir que, al inicio no le gustaba el sabor de los brownies con mariguana, era como comer chocolate con pasto seco, pero después de un tiempo y de perfeccionar su técnica, había logrado que los sabores se integraran armoniosamente. También había probado hacerlos en otros bocadillos como cupcakes o algunas bebidas frías; por otro lado, debía admitir que fumarlo así nomás también era delicioso, pero ella, como la princesa que es, solo lo hacía en casos desesperados, además siempre pensaba que durante la cocinada iba a olvidar el impulso en el camino, cosa que hasta ahora nunca había pasado, pero ella no perdía la fe.
Puso música relajante y se tiró al sillón mientras seguía comiendo su trozo de brownie caliente, esperando a que le hiciera efecto. Comería otro, pero aprendió de la vez que se dijo así misma "Ni pega" y si le pegó muy duro, tanto que cuando estuvo consciente había una tapa de inodoro a su lado, lo curioso es que, no era de su inodoro…
Pronto comenzó a sentir ese shot de adrenalina, era como el arranque de una nave espacial a toda velocidad que la empujaba a su asiento y hacía que viera estrellas y figuras en el aire. Eso fue solo al principio, después se sintió como si aterrizara en algún lugar poco conocido -a pesar de seguir en su departamento-, donde las cosas parecían más tranquilas, tocó el sillón y sintió cómo se desmoronaba, se empezó a reír, parecía como si el sillón fuera de arena y ella enterró las uñas en el forro, haciendo que se deshiciera. Comenzó a emocionarse y se levantó, sintiendo el piso de goma, comenzó a saltar mientras se reía de lo divertido que era, ¡Su departamento era un brincolín gigante! Saltaba y saltaba de un lado para otro, divirtiéndose de lo lindo hasta que vio a su enemigo mortal al otro lado de la sala.
—¡Hokuto!
—¡Dio!
Se acercaba lentamente a él mientras el vampiro se burlaba de ella. Sentía que la sangre le hervía por golpearlo y así fue, empezó a pegarle, sintiéndolo de goma, agarró el palo de una escoba pensando que era una espada y se lanzó hacía él hasta que Dio cayó al suelo y Hokuto se sentó sobre él.
—¡Espera! —dijo mirándola con tristeza.
—¡Oh! ¿Ahora pedirás piedad? ¿El gran Dio pedirá piedad a una simple humana? —dijo burlona, mirando al vampiro desde arriba.
—Tú y yo sabemos que si usara el 100% de mi poder no podrías vencerme — mencionó altanero, girando y quedando boca arriba aún con Hokuto encima.
—¿Qué?, ¿crees que quiero tu piedad? ¡Anda Dio, usa todo tu poder contra mí!
—No puedo hacer eso.
—¿Por qué?
—Porque te amo.
El ambiente había cambiado drásticamente y Hokuto de la impresión soltó la escoba y lo miró sorprendida.
—Oh… Dio.
—Bésame
Después de su apasionado beso ambos sintieron hambre y se comieron las frutas que estaban en el centro de la mesa. Estaban hablando acerca de su boda y de lo que harían después. La casa debía estar ubicada en un lugar sin mucha luz -por la condición del vampiro- pero fuera de eso, toda petición era escuchada y anotada. Seguramente serían muy felices.
Cuando Hokuto despertó en la alfombra la mañana siguiente, vio el desastre que se había armado. Estaba envuelta en la cortina amarilla de su apartamento y pudo distinguir muchas manchas de lápiz labial en ella, de inmediato supo que su cortina había sido su amante anoche. También vio como las velas en formas de frutas estaban mordidas en el suelo. Había muchas cosas tiradas, pero por lo general todo estaba bien.
Poco a poco los recuerdos de anoche comenzaron a llegar y ella se sintió avergonzada, pero muy divertida. Se dejó caer mientras reía y se cubría de nuevo con la cortina, se preguntaba si el labial saldría fácilmente de la tela sin que ella tuviera que tallarla.
Sentía culpa, pero también mucha hambre, así que, sin más, se levantó a preparar un poco de cereal para comenzar el día.
Caso cerrado.
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Holi~Dime qué eres fan de Jojo's sin decirme que eres fan de Jojo's.
Y pensar que tuve que entrevistar a una amiga (ella ya ha consumido drogas, pero de manera recreativa, tampoco se crean) para saber qué pedo JAJAJAJA
HOKUTO SIMP DE DIO, NO TENGO PRUEBAS PERO TAMPOCO DUDAS
Y recuerden amiguitos, las drogas no son malas, lo malo es excederse, su uso medicinal y recreativo está ok (como el alcohol) pero ya pasarse no está ok.
Besos en sus colitas
Bye~
